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 Asunto: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Jul 31, 2010 9:15 am 
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Abro esta sección para que el sector izquierdoso en sus primera, segunda, segunda y media y tercera asamblea del foro realice resúmenes "condensados" de sus lecturas antisistema, cuando las haya hecho o a medida que las vayan haciendo.
Mi intención es que esto sólo quede para los resúmenes, los posibles debates que puedan suscitarse que se den en el hilo de Economía, Sociedad, Política, según toque.

Empiezo con Teoría del Desarrollo Capitalista de Paul Sweezy, uno de los más importantes economistas "Radikales" del siglo pasado en EEUU. Voy a ir haciendo el resumen por capítulos y a medida que tenga tiempo. Es una exposición clara (dentro de lo que cabe) del análisis económico de Marx, con sus virtudes según las ve el autor y también con algunos defectos, que también según el autor, pese a ser socialista, haylos. Y también algunas aportaciones suyas y algunos intentos de solución de los problemas que dice, son correctamente planteados por Marx pero no siempre bien o plenamente resueltos por este.

Introducción:

El autor empieza con dos afirmaciones que parecen obvias: que la sociedad es más que una agregado de individuos, ya que entre estos individuos existen relaciones precisas y con cierta estabilidad que dan forma a la sociedad. La economía es una ciencia social que estudia la producción y distribución de mercancías y bienes que la gente necesita. Luego parece de cajón que lo que la economía debe estudiar son las relaciones entre las personas en la producción y en la distribución.
Pues no, esto no parece, según el autor, gustarle mucho a los economistas convencionales. Y si no sólo hay que ver lo que decía Lionel Robbins. Empieza afirmando, correctamente, que la economía no es el estudio de las causas del bienestar (porque eso sería tarea de otras ciencias) Pero luego empieza con la típica Robinsonada de la que tanto se reía Marx. “Empecemos con un hombre aislado que divide su tiempo entre la producción de un ingreso real y el placer y el ocio”. Y de nuestro amigo Robinson (al menos hasta que empieza a explotar a Viernes) saca el profesor esta definición que se ha convertido en clásica: “La Economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos”.

Aquí el componente social parece que se lo han cepillado. Esto sería una ciencia de cómo se comportan los hombres en general. Podría valer para cualquier sociedad. Parece que a algunos economistas les molesta reconocer que la economía es una ciencia social. En contraposición a los clásicos (y sus implicaciones, que resultaban peligrosas) los neoclásicos consideran el sistema económico “como una serie de relaciones interdependientes aunque conceptualmente discretas entre hombres y bienes económicos”. Individuos juntos pero no revueltos y relaciones entre un hombre y una cosa que quiere. No se considera la economía como una relación de hombres y hombres, sino como una relación de hombres y cosas.
No es que los economistas desdeñen totalmente el componente social sino que su aparato conceptual lo aplican a cualquier sociedad y sólo en el plano de la aplicación, a veces, no tienen más remedio que introducir este componente.

Por poner un ejemplo con el salario. Para ti o para mí el salario es las cantidad que paga el patrono al obrero a intervalos regulares (si no hablamos de Díaz Ferrán) Pues la teoría económica convencional considera el salario como el producto, ya se exprese físicamente o en pelas, que se corresponde con el trabajo de un tío. Visto así, da lo mismo que seas Robinson, un horticultor autosuficiente o un trabajador de la SEAT: todo es salario y una manifestación de la lucha con la escasez. Como se parte del concepto de “productividad”, y el salario es la productividad marginal (en cristiano, adicional) del trabajo, llegan a decir, como Robbins, que “las relaciones de cambio entre patrono y obrero son un incidente técnico subsidiario del hecho de la escasez”.

Si el salario es manifestación de la productividad, que es un aspecto puramente técnico, entonces es que es el justo. Incluso los economistas convencionales críticos con el sistema, como Pigou o la Señora Robinson decían que el obrero era explotado si recibe “menos del producto marginal del trabajo”. En plata, si recibe menos de lo que aporta.
O sea, la crítica se produce entonces dentro del propio juego de conceptos de la economía convencional, un juego de conceptos sin contenido social y que se parece a la “Ley Natural” intemporal que todavía se empleaba en el siglo 18.
Resumiendo, si se toma un término del lenguaje corriente, se le quita contenido social, y se aplica a cualquier sistema, los sistemas no van a ser evaluados en términos sociales sino en términos abstractos que tienen “prioridad lógica”. Así no se estudia con orden y sistema las relaciones sociales que constantemente tienen incidencia en los problemas económicos y tampoco la economía puede así arrojar luz sobre el papel que juegan los temas económicos en la sociedad en su conjunto.
Sweezy dice que intentará explicar un medio de análisis alternativo, el de Marx, para ver si podemos aprender realmente algo de él.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


Ultima edición por Malet el Mar Ago 24, 2010 9:29 am, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Jul 31, 2010 10:01 am 
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Capítulo 1. El método de Marx.

Empieza el capítulo con una afirmación de hasta luego Lukacs que seguramente deberían tener muchos en cuenta: “la ortodoxia en cuestiones de marxismo se refiere únicamente al MÉTODO”.

A primera vista el método de Marx sería también el de sus contemporáneos: el abstracto deductivo. Los problemas económicos, decía, no son de laboratorio.

EMarx empleaba el método de “aproximaciones sucesivas”. Primero partes de lo abstracto, no teniendo en cuenta muchos aspectos del problema estudiado para simplificar, y según avanza la investigación vas añadiendo más elemento para que la explicación sea más precisa y explique más cosas.

Pero vale, si no se puede pensar sin hacer abstracciones, hay que saber antes de que tiene que hacer uno abstracción. O lo que es lo mismo, hay que saber qué problema se examina y cuáles son los elementos más importantes del problema. Si se acierta en las dos cosas la exposición ganará en sencillez y claridad.

Podría pensarse que los problemas que se examinan son los mismos para todos los economistas: pues no:

Para Smith era “las causas de la riqueza de las naciones”.
Para Ricardo: “las leyes de la distribución de los productos de la tierra”.
Para Marshall: “las acciones del hombre en los asuntos necesarios de la vida”
Para Davenport: “los precios y sus causas y sus corolarios”.
Para Robbins lo de los fines y medios alternativos que hemos dicho antes.

De modo que cada investigador enfoca un problema y (dentro de los límites de ese problema) puede tener razón. Así que si se quiere criticar a Marx, hay que saber cuál es el problema que pretende estudiar: “hacer patentes las leyes de movimiento (la dinámica) de la sociedad capitalista”.

Ya decía Hegel que en el proceso “del entendimiento científico” había que separar lo esencial de lo que no lo es. Para Marx, que estudió Derecho y Filosofía lo “esencial” ya se había determinado antes de que se pusiera propiamente a estudiar economía después. A Marx lo que le preocupa es el cambio social. En la economía política ha de hallarse el “ímpetu” del cambio social. No es que Marx tratara de reducirlo todo a economía, como a veces se simplifica, sino que quería hacer ver la interrelación existente entre los factores económicos y no económicos en el proceso social.

Marx tomó de Hegel el énfasis del desarrollo de un proceso movido por el conflicto entre fuerzas opuestas. Para él las fuerzas económicas en acción se manifiestan en conflictos de clase bajo el capitalismo (y antes, ojo, también) por lo tanto las relaciones económicas esenciales son las que se expresan en forma de conflictos de clase.

Por lo tanto estos son para su problema los elementos esenciales. Los clásicos como Ricardo también se ocupaban de eso, pero para él el conflicto era entre el hombre industrioso y el terrateniente que se toca los güevos y se saca su renta. Ricardo decía que sin poner el énfasis en la renta de la tierra no se podía entender nada. Para Marx, aunque ese enfoque parece lógico a primera vista (de la tierra, en última instancia, sale todo) no es la sucesión cronológica (que la industria venga después de la agricultura) porque ahora el capital “todo lo domina” y por lo tanto la agricultura también, y la relación económica principal es la que existe entre capitalistas y asalariados. El conflicto entre ambos es lo que abstrae él, reduciéndolo a su forma más “pura”. Para ello:

-No tomamos en cuenta provisionalmente más relaciones sociales que las que existen entre capital y trabajo. Cuando analicemos más en profundidad ya se van metiendo una por una.

-La propia relación capital trabajo se reduce a sus características más importantes: lo que se toma aquí son tipos “estándar” uséase, los individuos se toman sólo como si fueran personificación de categorías económicas. (Al menos como yo lo entiendo, como si fueran las formas platónicas de capitalista y obrero)

-La relación capitalista obrero es una relación de cambio que es una especie del género del cambio en general. Por lo tanto hay que estudiar el cambio en general, y por eso Marx empieza, lógicamente, estudiando las mercancías. Todo lo que se destine a la venta y no al uso inmediato es una mercancía y tiene una dimensión cuantitativa, numérica, el valor de cambio o el precio, lo que le lleva a analizar el dinero.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta que en el Libro I del capital se está en un elevado grado de abstracción: está analizando un número reducido de aspectos de la realidad para investigarlos intensivamente. Se dirá “pues bien que Marx se extiende hablando de las fábricas en el siglo XIX y tal”. Y así es, pero esa riqueza de material “fáctico” tiene un carácter ilustrativo.

Por lo tanto, las conclusiones del Libro I son provisionales, y cuando el nivel de abstracción es menor, sufren una modificación en la mayoría de los casos (en otros no) Así que no hay que considerar lo que se dice en el Libro I como predicciones directas del futuro, si el análisis es más concreto evidentemente deben ser modificadas.

Por ejemplo: la “Ley de Miseria Creciente del Proletariado”. Los antimarxistas dicen que es mentira y algunos marxistas dicen que es verdad. Pero no han comprendido, ninguno de los dos el método de Marx. Cuando hablaba de “Ley general absoluta de la acumulación capitalista” hay que saber que “absoluta” es en el sentido del plasta de Hegel lo mismo que “abstracta”, así que no es una predicción concreta del futuro. El propio Marx lo dice “esa ley es modificada en su operación por un güevo de circunstancias que no voy a analizar aquí de momento”.

Así que hay que tener en cuenta que en los libros II y III del capital hay niveles menos bajos de abstracción y menos material fáctico, porque no le dio tiempo de acabarlo. Así que analizará el autor si las suposiciones con las que trabaja Marx son correctas y le sirven para explicar el problema planteado. Porque la mayoría de las críticas a Marx parten de la crítica a sus suposiciones iniciales.

El método de Marx, además, es histórico. No es un conjunto de relaciones ni de cosas, sino el proceso de cambio propio de un conjunto de relaciones determinado. El proceso social no es mecánico, deriva de la acción humana, pero la acción está limitada por la forma de sociedad: como dice en una frase (para mí) gloriosa: “los hombres hacen su historia pero no siempre a su gusto”.

¿Qué pasa cuando se considera la sociedad desde un punto de vista histórico? Pues que tienes una actitud crítica ante ella, porque la ves como algo que puede cambiar, todos los sistemas sociales son transitorios, incluido el capitalista. Eso no les gusta a los que se sienten cómodos en el sistema, y así lo resume Marx en (otra) frase gloriosa: ha habido historia, pero ya no la hay. Un marxista, según Sweezy, al considerar que el sistema es transitorio, puede permanecer fuera del sistema y criticarlo en su conjunto. Y como la acción humana es responsable de los cambios, no es lo mismo criticar el sistema económico que criticar el sistema solar, sean cuales sean los defectos de este, y así acaba con esta fina agudeza Sweezy el capítulo 1.

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Ultima edición por Malet el Sab Jul 31, 2010 4:10 pm, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Jul 31, 2010 1:26 pm 
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Por fin se materializa este hilo, bravos y vivas kamerad Malet.

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This struggle must be organised, according to “all the rules of the art”, by people who are professionally engaged in revolutionary activity. The fact that the masses are spontaneously being drawn into the movement does not make the organisation of this struggle less necessary. On the contrary, it makes it more necessary.


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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Jul 31, 2010 3:52 pm 
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Lo malo será cuando me haga la picha un lío con las ecuaciones. Pero os animo a contribuir a vosotros también.

Y voy con el capítulo II y lo dejo hasta el lunes, Dios mediante.

El primer capítulo del capital se denomina "Las Mercancías". Al estudiar las mercancías se estudia el fenómeno económico del intercambio. Pa simplificar de lo que hablará Marx es de la "producción simple de mercancías". Uséase cada productor tiene sus medios de producción y satisface sus necesidades por medio del cambio con otros productores.

Decía Adam Smith que la división del trabajo que se da en una sociedad no la ha planificado nadie, sino que es el resultado natural de la tendencia de la naturaleza humana a cambiar unas cosas por otras. Es propio del ser humano civilizado. Por lo tanto la conclusión es clara: la producción de mercancías es la forma universal de la vida económica y estudiar economía es lo mismo que estudiar la producción de mercancías. Visto así, la economía es un problema cuantitativo "de números" a través del cambio se ven una serie de relaciones entre los precios de las mercancías.

Marx no niega la división del trabajo, pero sí niega que esté unida necesariamente al cambio. Dentro de una fábrica se asignan distintos trabajos en relación con un plan pero los trabajadores no se cambian lo que producen entre ellos. En las comunidades indígenas USA había división del trabajo y no había producción de mercancías como tal. Por lo tanto la producción de mercancías es una de las formas posibles de la vida económica, que domina desde la edad moderna pero que no se puede considerar, sin más, una manifestación directa de la naturaleza humana.

Si lo vemos así, la producción de mercancías no se considera como que llueva o truene, sino como un objeto de investigación social. El economista no debe preocuparse sólo de las relaciones cuantitativas entre las mercancías, sino de las relaciones sociales que están detrás de la producción de las mismas. La economía no sólo es “cuantitativa” sino que también es “cualitativa”. Detrás de la relación cuantitativa entre productos hay una relación HISTÓRICAMENTE CONDICIONADA ENTRE PRODUCTORES.

Para Sweezy el mérito de Marx es que montó el problema cuantitativo y cualitativo en un solo armazón conceptual, y de ahí que por falta de costumbre la gente educada en otras tradiciones económicas tiene problemas para seguirle.
Valor de uso: Para Marx el valor de uso implica la relación entre el consumidor y el objeto consumido, se da en todas las épocas, como para él la economía política es una ciencia de las relaciones entre las personas el valor de uso como tal queda excluido del campo de su investigación. El valor de uso, o como se dice ahora, “la utlidad” no da cuerpo directamente a una relación social: utilidad ha habido siempre, y sistemas sociales muchos. (Recordemos la definición de Robbins de la introducción)

Si pensamos como Robbins, la utilidad es la base de la economía. Si enfocamos el problema “a la Marx”, aunque Marx reconoce libremente que la utilidad es un prerrequisito del consumo y no está excluido de las causas de los fenómenos económicos, a efectos de su enfoque no tenía ninguna intención de elaborar ninguna teoría subjetiva del valor.

Valor de Cambio: en la sociedad moderna el cambio es el modo de realizar la producción social. Producimos para vender y sólo como mercancías los productos tienen valor de cambio “precio”. Parece que aquí no hay relación social: no se desprende de que una cosa valga 100 y otra 40, sólo hay una relación numérica a primera vista. Pero esta relación numérica entre cosas es expresión de las relaciones sociales entre la gente que produce las cosas. En realidad los productores aunque trabajen en teoría para sí mismos, trabajan en realidad unos para otros. Podrán no darse cuenta de ello, pero por el acto del cambio su trabajo es social. En el valor de cambio se expresa que las mercancías son producto de la actividad humana dentro de una división del trabajo global. Esto sólo tiene sentido si hay una pluralidad de mercancías, porque la relación es enre mercancías. Pero una mercancía observada individualmente tiene el carácter social de haber absorbido en su elaboración parte del trabajo total de la sociedad. Si sólo nos fijamos en esa cualidad social, una mercancía es simplemente un “valor”. Como valor la mercancía sería un rasgo específico de una forma histórica de sociedad con división del trabajo desarrollada y producción privada. Esto es lo que llevó a Marx, no un mero principio ético, identificar la actividad humana como sustancia del valor.

Trabajo y Valor: Para Marx la única característica de la mercancía que la hace “portadora” de relaciones sociales es el trabajo. Es actividad humana (que lleva un tiempo) materializada en la mercancía.
La única fuente de la utilidad no es sólo el trabajo útil, el trabajo que sirve para hacer algo, también lo es la naturaleza, porque como decía Petty, el trabajo es la madre del valor de uso y la tierra su padre.

Aquí distingue Marx (y no es fácil de entender) entre trabajo abstracto y trabajo concreto. Parece algo metafísico, fantasmal. Pero en realidad lo que quiere decir es que no se toman en cuenta, se abstraen , las características especiales que distinguen un trabajo de otro. Es “trabajo humano en general”. En realidad la idea ya se le había ocurrido, si bien no la formuló a Ben Franklin: primero hablaba de un trabajo, luego de otro, y luego de trabajo en general, reduciendo todo a un común denominador, como sustancia del valor de algo.

Lo mismo habían visto Smith y Ricardo, así que Marx partió de una idea de los clásicos y la desarrolló a su modo.
Esta abstracción que de primeras parece que se la saca de la manga, en realidad está en el propio capitalismo. En este la gente se mueve bastante de trabajo. Cuando está pujante un nuevo sector la gente se transfiere a él, o, como dice Marx poniendo ejemplos de industrias de su tiempo, en la sociedad una fracción de la actividad humana desemboca unas veces en tejido y otra en confección. Por lo tanto las diferencias específicas de los trabajos en una NOCION GENERAL, del sistema económico son una cuestión secundaria. Es más importante que veamos la disponibilidad del potencial del trabajo total y su nivel de desarrollo. Según como esté eso de desarrollado la sociedad podrá producir más o menos, podrá dedicarse a producir mantequilla o juguetitos bélicos. La abstracción está implícita en la noción de “una fuerza de trabajo global”. Como dice Marx, en nuestra forma de sociedad la movilidad del trabajo es mucho mayor, y el trabajo es considerado como “una forma de crear riqueza en general y ha dejado de desarrollarse, en general, como destino particular del individuo”.

Uséase, más allá de las diferencias de cada trabajo, hay una “fuerza global de trabajo” que puede ser transferida sin demasiadas fricciones de un sector a otro según la necesidad social y de su desarrollo técnico y educacional y demás depende lo rica que sea cada sociedad.

La relación de lo cualitativo con lo cuantitativo: a primera vista una mercancía es sólo una cosa útil. Pero se da uno cuenta de que tiene una cosa común con las demás mercancías: cada una de ellas para ser elaborada ha absorbido parte del trabajo total de la sociedad.

Puede parecer que esas consideraciones “cualitativas” tienen poco que ver con lo cuantitativo. En un principio sólo habría que estudiar las proporciones en que unas cosas se cambian por otras: un coche vale 20 bicis. De eso se ocupa la economía convencional. Pero para Marx el valor de cambio es la “manifestación”, como se nos aparece a nosotros el valor como se ha definido antes. La cantidad de valor, expresa la relación entre un artículo, entre una mercancía y las parte del tiempo de trabajo total que es necesario para producirlo.

Así que ya tenemos el problema: investigar las leyes que rigen la asignación de fuerza de trabajo a las diferentes esferas de la producción en el capitalismo (Uséase una sociedad de productores de mercancías) A Marx se le ha dado bastante caña por el concepto de “trabajo necesario” que más adelante veremos, y no se ha hablado mucho del concepto de trabajo abstracto. Este se debe a que el economista convencional se preocupa más de las proporciones numéricas del cambio que a las relaciones sociales que hay bajo la superficie de los números: quien trabaja y para quien.

El carácter fetichista de las mercancías: Ya hemos dicho que al analizar la mercancía hemos visto en el precio una relación entre productores en un sistema de división del trabajo y en el trabajo individual una parte de la suma del total del trabajo social. Hemos intentado ver la SUSTANCIA bajo la FORMA de las relaciones sociales.

Pero la mayoría de las veces la gente no vemos la realidad en términos de sustancia sino como se nos aparece, y ahí es necesario echarle análisis crítico al asunto. Por sentido común pasa la fantasía y las concepciones falsas. Como dice Marx, como los productores no están en contacto unos con otros el carácter social de cada trabajo sólo se ve en el cambio entre productos. EN vez de parecer relaciones sociales de personas en sus trabajos, las relaciones sociales aparecen “relaciones materiales de personas” y “relaciones sociales de cosas”. Y eso para Marx lleva a una clara deshumanización.

Antiguamente no se veía tanto esa cosificación de las relaciones sociales. Cuando las sociedades son más desarrolladas este fenómeno se ve de forma masiva y lleva a la despersonalización, donde los precios y las cantidades vendidas son las realidades sustanciales y los humanos sus instrumentos. Que hay pérdidas porque bajan los precios, pues los humanos son excedentarios y hay que pasarlos a otra cosa. Las cantidades varían de continuo, independientemente de la “voluntad, previsión y acción” de los productores. En vez de dirigir la gente las cosas, son las cosas las que dirigen a la gente. Uséase el proceso de producción domina al hombre en vez de dominar el hombre el proceso.

Ya desde los fisiócratas impera la idea de la Ley Natural, la creencia en el carácter impersonal y automático del sistema económico. Sigue existiendo, como no, ese prejuicio contra la acción social consciente en los asuntos económicos. Las categorías de la economía capitalista se conciben como impersonales intemporales. Por ejemplo, siendo así nos podemos descojonar de los medievales por prohibir la usura, sólo porque ahora la usura es auxiliar a la producción. O podemos ver a Keynes diciendo que hacer catedrales es una medida similar a un programa de obras públicas en el Reino Unido. De acuerdo hay algunos rasgos comunes a toda forma de economía social, pero meterlo todo en el mismo saco categorial es negar la historia.
Atribuir un “poder indepen
diente” a las cosas se ve por ejemplo en la división tradicional entre “factores de producción”: tierra, trabajo y capital.
Ricardo había sentado la base correcta para analizar las relaciones de producción, pero como vieron que sus conclusiones eran peligrosas se volvieron al mundo de la ilusión, de las categorías aparentes. Con la aparición de la teoría subjetiva del valor anuló lo que de contacto con las relaciones sociales tenían los clásicos.
Vistas las cosas de la manera que hemos visto todo parece muy claro: cada uno es propietario de mercancías o factores (todos somos capitalistas), como tales factores están en un plano de igualdad como seres libres e iguales. Tú no te das cuenta de que no tener medios de producción para establecerte por ti mismo te obliga a trabajar para los que los tienen, y que está siendo usado para beneficio de otros exactamente como el siervo que tenía que trabajar las tierras del señor unos días a la semana.

Los principios éticos y legales se han levantado, pues, como dicen el autor y Marx, sobre esa apariencia. Ellos mismos justifican el orden existente para regular la conducta de los hombres hacía él.
Para Marx, sólo analizando críticamente la producción de mercancías podemos ver el carácter históricamente relativo del orden y la justicia capitalista.

La racionalidad económica actual busca una adaptación parcial de los medios a los fines, dentro de un sistema económico con unas leyes que no son del todo caprichosas e inestables. Cada individuo busca el mejor resultado para sí mismo.
Pero eso no significa que el sistema como un todo sea racional: hay procesos parciales muy racionalizados, muy buenos en términos de tiempo y recursos invertidos y producto final, y una clara irracionalidad del sistema como un todo. Como dice el autor, no podemos ver el poder que estaría nuestro alcance si las cosas estuvieran montadas de otra manera, y eso sin contar las inestabilidades y otras tendencias que él cree destructivas del sistema y que estudiará más adelante. Quien no entienda el análisis del fetichismo, concluye, no entiende el método crítico de Marx.

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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Lun Ago 02, 2010 1:53 pm 
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tovarich, me compré "El socialisme del segle XXI" de Heinz Dieterich Steffan y aún no he podido hincarle el diente ¿es tan básico como se comenta, o cómo?

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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Lun Ago 02, 2010 6:21 pm 
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Venga, me animo a colgar una muy breve sobre La corrosión del carácter, de Richard Sennett (que ha tenido sus más y sus menos pero en general es bastante leftie).

Con el paso de las sociedades industriales occidentales al post-fordismo; la flexibilización de la producción, el uso de nuevas tecnologías, la diversificación e híper-especialización de la fuerza de trabajo y la globalización e internacionalización de la economía se han convertido en realidades con las que la población asalariada debe enfrentarse a diario y, en la medida de lo posible, interiorizar para poder mantenerse como una pieza “operativa” dentro del entramado empresarial. Esta mutación de las condiciones laborales tradicionales repercute en la vida privada, trasladando a ella fenómenos observables en el puesto de trabajo. En particular, el énfasis en la flexibilidad del nuevo capitalismo resulta en la debilidad de los vínculos tradicionales desarrollados a través de la clase social, el lugar de residencia y, en general, de las diversas comunidades más o menos estables y permanentes de las que uno se sentía miembro y que proveían de identidad y valores a sus integrantes.

Esta ausencia de “asideros” se traslada a la esfera privada, (una de las figuras que Sennett utiliza para dar una voz concreta a consideraciones o datos más amplios expone: “No puede usted imaginarse lo estúpido que me siento cuando les hablo a mis hijos de compromiso. Para ellos es una virtud abstracta; no la ven en ninguna parte”). En el terreno doméstico la doctrina de la flexibilidad y la inmediatez supone relaciones superficiales, la huída de la confrontación (aún cuando ésta sea necesaria) y la ausencia de compromiso, sacrificio y tiempo (del que no se dispone) invertidos en el ámbito familiar.

Por otro lado, este “capitalismo de la especialización flexible” que, en palabras de Sennett, es la “antítesis del fordismo”, dificulta y en ocasiones hace ilegibles las estructuras sociales ocultas o latentes, poniendo a todos los individuos en un mismo plano aparente que en realidad no comparten y cuyos códigos de ruptura o descodificación no poseen (fenómeno que también observamos a través del uso de la tecnología y la pérdida de comprensión y dominio sobre el propio proceso técnico productivo, en una vuelta a la teoría marxista de la alienación). Otra de las características del nuevo capitalismo parece ser la “concentración sin centralización” del poder. Para Sennett, ésta es una premisa falsa pues en las estructuras empresariales siempre podemos hallar un centro de poder (una “península” en el “archipiélago” de equipos y grupos de trabajo). La ausencia de un organigrama claro -al antiguo estilo piramidal, por ejemplo- sólo hace que la lectura de la jerarquía sea más difícil. Por otro lado encontramos que el control difuso del trabajo realizado, ya sea través de objetivos (habitualmente irrealizables) o en modalidades como el teletrabajo, es más duro que el control directo tradicional. La dominación, lejos de diluirse y de conceder autonomía al trabajador, se vuelve más fuerte y amorfa, y en consecuencia más insoportable.

Para hacer frente a las consecuencias de todo esto, Sennett propone recuperar la idea de comunidad, la búsqueda de un entorno que permita la voz frente a la salida en situaciones de conflicto porque comprenda cuestiones como el compromiso o la fidelidad. Un compromiso que a su vez depende de la fuerza del carácter, incluso en el fracaso. Se trata en el fondo de recuperar la conciencia de la necesidad que de uno mismo tienen los demás (y viceversa) para conformar esa comunidad. Sennett afirma que la confusión actual de los trabajadores (que en las interpretaciones marxistas tradicionales se atribuía a una forma falsa conciencia) es hoy en día una mera constatación de las nuevas dinámicas en el entorno laboral. El capital actual es indiferente al trabajador individualizado, más incluso que en la época fordista, no hay razón para ser necesitado, y la respuesta lógica es, precisamente, la falta de respuesta por parte del trabajador. Las redes y los equipos propios de la flexibilidad debilitan el carácter entendido como la necesidad que otros tienen de nosotros, pues ante la falta de un "antagonista" claro (ya que estos se pretenden alinear con el asalariado), se hace difícil comprometerse en un conflicto de carácter comunal. Para Sennett, la ausencia de una narrativa compartida, de un sostenimiento mutuo es precisamente la clave de insostenibilidad del nuevo capitalismo.

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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Lun Ago 02, 2010 9:31 pm 
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Capítulo 3: El problema del valor cuantitativo.

Se empieza de una cosa obvia: en toda sociedad hay que aplicar trabajo para producir cosas que luego se distribuyen entre sus miembros. Lo que cambia es como se organiza eso. Vamos a citar lo que decía Marx:

Citar:
Hasta un niño sabe que un país que dejase de trabajar, no digo durante un año, sino por unas pocas semanas, se moriría. Cualquier niño sabe también que la cantidad de producto correspondiente a las diversas necesidades requiere masas diferentes y cuantitativamente determinadas del trabajo total de la sociedad. Un hecho evidente es el de que no pueda eliminarse esta necesidad de distribuir el trabajo social en proporciones definidas mediante la forma particular de la producción social, sino que sólo puede cambiar la forma que toma. No se puede eliminar ninguna ley natural. Lo que puede variar con el cambio de las circunstancias históricas, es la forma en que operan esas leyes. Y la forma en que opera esa división del trabajo en una división de la sociedad en que la interconexión del trabajo social se manifiesta en el intercambio privado de cada uno de los productos del trabajo, es precisamente el valor de cambio de esos productos.


Por lo tanto el valor de cambio gobierna la asignación de la actividad productiva en una sociedad productora de mercancías. Hemos visto, con el análisis del valor cualitativo, las implicaciones de esto en cuanto a relaciones sociales y conciencia social. Ahora hay que analizar la naturaleza de estas leyes en términos cuantitativos. Pero el estudio del valor de cambio es sólo el punto de partida de la ciencia económica, no su fin último.

Las mercancías se cambian, en un punto del tiempo, unas por otras en proporciones precisas. También absorbe su producción parte del tiempo de trabajo total de la sociedad. Una lleva 10 horas, otra 20 horas, etc

Marx, en el Libro I va a asumir, COMO PRIMERA APROXIMACIÓN que hay una correspondencia exacta entre las proporciones del cambio y las proporciones del tiempo que lleva producir las mercancías. Uséase que si algo lleva producirlo 10 horas y otra cosa 10 horas se cambian uno por uno. En la práctica ocurren desviaciones a esto, claro, pero se tendrán en cuenta en sucesivas aproximaciones a la realidad.

A primera vista salta una objeción clara a esto: si el valor de las mercancías está determinado por el tiempo de trabajo, cuanto más inútil sea el currante más valor, porque más tiempo se ha tirado haciéndolo. En realidad no hablamos del trabajo sin más sino del TRABAJO SOCIALMENTE NECESARIO: Uséase, el que hace falta para producir un artículo en las condiciones normales de producción y con un grado de habilidad promedio.

El trabajo más cualificado que el trabajo medio (que se llama simple) tiene más capacidad para crear valor. Marx dice que aquí el trabajo cualificado cuenta como trabajo simple potenciado, o multiplicado. Uséase una cantidad dada de trabajo cualificado equivale a una cantidad mayor de trabajo simple.

Se puede medir la relación entre el trabajo cualificado y el trabajo simple con independencia de sus valores de mercado. Si la diferencia entre dos obreros reside en su habilidad innata, para establecer una relación numérica de equivalencia se los considera en la misma línea de producción evaluando su productividad en términos físicos. Fijando así una proporción se reducen los dos tipos de trabajo a un denominador común en términos de creación de valor. En una sociedad con tanta fluidez en la asignación del trabajo no es nada raro.

Si las diferencias entre los dos obreros son una cuestión de preparación, entonces el obrero no sólo plasma en la producción su propio trabajo si no también el trabajo de aquellos que lo han adiestrado. Se sumarían las horas del adiestramiento a las horas de trabajo. Si la vida productiva es 100.000 horas y el entrenamiento 50.000 horas entonces cada hora de trabajo del obrero adiestrado cuenta por hora y media del trabajador simple.

Hay dos críticas a esto: la primera es la circularidad: la mayor capacidad del obrero cualificado para crear valor se deduce del mayor valor. Ya hemos visto como se puede hacer la reducción. Un ataque mejor dirigido es la suposición de que las diferencias en habilidad natural son constantes cuando se pasa a los obreros de una línea de producción a otra.

Hay algo de verdad en eso: hay individuos que son muy buenos en algo y en otro unos completos inútiles (jugadores de fúrbol, cantantes de ópera) Para Sweezy y Marx son casos especiales y no pueden apartarnos de la visión que proponen de la fuerza de trabajo como un todo. Para la gran mayoría de los trabajadores productivos, las cualidades que hacen a un buen currante (fuerza, destreza, inteligencia) no varían tanto de un oficio a otro, así que esencialmente el trabajo simple y el cualificado como se ha definido (y con esas excepciones) puede ser conmensurable.

Así pues habiendo demostrado, dice el auto, que se puede reducir al menos teóricamente el trabajo cualificado a trabajo simple, Marx, por comodidad y sencillez en la exposición, tomará cualquier caso de trabajo como simple. Desde el punto de vista de los problemas que pretende explicar, la diferencia entre el trabajo simple y el cualificado no es esencial. Pero como dice Sweezy, abstraer esto no sería pertinente, por ejemplo, si se quisieran explicar las diferencias salariales: en ese caso la abstracción no sería legítima.

El capítulo primero no tiene toda la teoría del valor cuantitativo de Marx. Sólo es una primera aproximación donde SE SUPONE que las mercancías se cambian en proporción al trabajo socialmente necesario incorporado en cada una. Por lo tanto es sólo un primer paso.

El papel de la competencia: Adam Smith ponía el famoso ejemplo del ciervo y el castor: en un estado primitivo de la sociedad, la proporción entre las cantidades de trabajo necesario para conseguir bienes parece la única circunstancia que puede ofrecer un patrón de cambio. Si hay una tribu de cazadores y matar un castor lleva el doble de tiempo que matar un ciervo, un castor valdría dos ciervos. ¿Cómo se puede probar lo que decía Smith (SMITH NO MARX)

Imaginemos que un castor se cambiara por un ciervo en el mercado tribal. Habría que ser gilipollas para cazar castores pues en una hora puedes cazar un ciervo y luego cambiarlo por un castor. Para cobrar directamente un castor tendrías que estar dos horas. Por lo tanto la oferta de castores bajará y subirá la de ciervos y al final nadie querrá ciervos. Sólo en la proporción de cambio antedicha podrá existir un equilibrio. Así queda demostrado que lo que decía Smith es básicamente correcto.

Es verdad que suponemos dos cosas que los cazadores pueden dejar la caza del ciervo cuando quieran por la del castor para mejorar y que no hay obstáculos para el cambio. En esta clase de competencia en una sociedad de producción simple de mercancías habrá equilibrio cuando las proporciones del cambio estén en relación con el tiempo de trabajo necesario. Y sólo cuando la oferta y la demanda sean libres. Por lo tanto, en este ejemplo, la teoría de la determinación del precio por la oferta y la demanda no sólo no contradice la teoría laboral, sino que forma parte integrante de ella.

Marx esto no lo explica: como había estudiado a los clásicos que todavía era lo que se llevaba en su época lo da por supuesto. Pero sí se refirió al asunto de la oferta y la demanda como mecanismo equilibrador: “en el momento en que oferta y demanda se equilibran mutuamente, y por lo mismo, cesan de actuar, el precio de mercado de una mercancía coincide con su valor real”.

El papel de la demanda: se suele acusar a Marx de pasar de la demanda, de los deseos de los consumidores, en la determinación del valor cuantitativo. En la sociedad del ciervo y del castor no parece que esto tenga demasiada importancia. Si las dos bichos son útiles (la utilidad es un presupuesto del valor) se cambian en esa proporción.

Pero el problema del valor cuantitativo no sólo estriba en las proporciones del cambio sino en la asignación cuantitativa de la fuerza de trabajo a las diferentes esferas posibles de producción. Ahora, si ya estamos en una sociedad más compleja, donde el castor se hace para hacer sombreros y los ciervos son la manduca básica, se empleará más trabajo en ciervos. Así que para conocer la distribución del trabajo como la proporción del cambio habrá que tener en cuenta, además del costo relativo en trabajo, la intensidad relativa de la demanda. Valorando esas dos cosas tenemos el famoso “equilibrio económico general”: si no hay ningún cambio en las condiciones básicas la cosa sigue igual y sabemos todo lo anterior.
En realidad Marx si reconocía el papel de la demanda en la asignación de la cantidad de trabajo social. Hay una cita clarísima en el libro III (que reproduciré cuando la encuentre, coño) Pero si lo reconocía ¿porqué coño no hizo como los marginalistas y elaboró una teoría de la elección de los consumidores?

La respuesta es clara: en el capitalismo la DEMANDA EFECTIVA, sólo es parcialmente una cuestión relativa a las “necesidades”. Más importante es la cuestión de la distribución del ingreso que es expresión de la estructura de clases de la sociedad. Marx decía que la demanda social está condicionada por las relaciones de clases, la proporción entre la plusvalía y los salarios y la división de la plusvalía en varias partes (renta del suelo, interés, impuestos, etc)
O SEA QUE NADA PUEDE EXPLICARSE ÚNICAMENTE SOBRE LA OFERTA Y LA DEMANDA SINO SE EXPLICA ANTES LA BASE EN QUE LA RELACIÓN ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA DESCANSA. No es que la oferta y la demanda no sean válidas, deben integrarse en un enfoque más amplio.

Marx dice con sorna que parecería que existiera “una magnitud precisa de necesidades de los obreros”. Pero esa cantidad es elástica, si los obreros cobraran mas tendrían más “necesidades” y si los medios de subsistencia fueran más baratos habría más “demanda social” de los mismos. Las necesidades a precios de mercado difieren de la necesidad social real.
O sea que si aceptamos que la demanda en el mercado está condicionada por los ingresos, y a ver quien tiene cojones de negarlo, parece que tenemos que explicar los problemas del valor más por las relaciones de producción que por las evaluaciones ”subjetivas” del consumidor.

La teoría del valor estudia pues las relaciones de la producción simple de mercancías y en el capitulo siguiente vemos como la teoría de la plusvalía sostiene esto para el capitalismo, que es una forma más avanzada de producción de mercancías.
Marx considera que las necesidades del consumidor son elementos reactivos de la vida social: son un reflejo del desarrollo técnico y organizativo de la sociedad y no al revés. Vamos que no es la conciencia del hombre la que determina su existencia sino el ser social… ya saben.

Si se acepta, pues que las necesidades subjetivas tienen un papel en esencia pasivo en el cambio, el enfoque de Marx de desdeñar bastante las necesidades de los consumidores puede parecer acertado.


Los economistas ortodoxos, por muchas teorías de la elección de los consumidores y pajas mentales subjetivas que se hagan, en la práctica no les quedan más cojones que reconocer que antes va la producción y la distribución del ingreso. El famoso Chumpeter decia algo como:

“Partiremos de la base de que la iniciativa de los consumidores en el cambio de los gustos, o sea, todo el rollo que la teoría general mete en los conceptos de “funciones de utilidad” “curvas de indiferencia” es desdeñable y que los cambios en los gustos son incidentales a la acción de los productores y suscitados por ella. A confesión de parte…

Y a mas a mas el propio Chumpeter dice que los cambios en los gustos sino cambia la distribución del ingreso son como mis cojones. Para hablar de los ciclos económicos y de las tendencias generales del sistema la teoría de elección de los consumidores te la puedes pasar perfectamente por el forro de los huevos, o finamente, por el escroto.


Los Keynesianos por ejemplo, siempre hablan de la demanda, pero al ladito de la distribución del ingreso: los keynesianos son los primeros ortodoxos que tienen un poquito de por favor para darle un cierto peso a las relaciones de producción. Ojala los Keynesianos comprendieran, dice Sweezy, que eso es lo que hacen.

Ley del Valor contra principio de planificación: La ley del valor resume las fuerzas que operan en una sociedad de productores de mercancías y regula: las proporciones del cambio, la cantidad producida de cada cosa y la asignación del trabajo a cada sector productivo. Para que exista la ley del valor es preciso que estemos ante una sociedad de productores privados que satisfagan sus necesidades mediante el cambio. Las fuerzas que operan son la productividad del trabajo y la pauta de las necesidades sociales, determinada por el ingreso, y por otro las fuerzas equilibradoras de la oferta y la demanda. En términos modernos, la ley del valor es una teoría de equilibrio general pensada para la producción simple de mercancías de la que hemos hablado y adaptada después al capitalismo, con todos los matices.

En esta sociedad no hay caos: hay orden: no hay un plan de cómo asignar el curro, pero el problema se resuelve de modo mejor que arbitrario. La Ley del Valor explica cómo pasa esto y el resultado. En la medida en que la asignación de la producción se somete a un control consciente pierde su pertinencia la ley del valor y como dice Marx, esto lo meto yo, ahora todo se produce bajo la forma de un promedio que opera ciegamente, resultante de las acciones de los productores individuales, en una sociedad con una economía planificada esta ley no operaria.

Valor y precio en la producción: El precio para Marx es la expresión en pelas del valor, y
eso lleva a su teoría del dinero en la que el autor no entra. En el volumen III en cambio habla de precios de producción como modificaciones de los valores. Las diferencias entre los valores y los precios son consecuencia de los rasgos del capitalismo que más adelante se verán.
Los precios de producción se desvían de los valores según reglas generales, las desviaciones no son arbitrarias. La famosa critica de Bohm Bawerk de que lo que se dice en el libro III contradice la teoría del valor según Sweezy no es correcta: es desarrollo directo de ella y no tendría ningún sentido en otro caso.

Precio de monopolio: Cuando tenemos un monopolio, todo lo dicho cambia un puñao. El control de la oferta por el monopolista le permite aprovecharse de las condiciones de la demanda. Tanto el precio como la cantidad producida son diferentes a lo que ocurriría en la competencia. Mas delante se analiza esto que además es el campo de estudio mas señalado del autor.

Por último hay que añadir que si la situación del monopolio afecta al valor cuantitativo no afecta, claro esta, al cualitativo, como aquí se ha definido.

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Ultima edición por Malet el Sab Sep 11, 2010 9:17 am, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Mié Ago 11, 2010 3:40 pm 
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Capítulo 4.

Plusvalía y Capitalismo.

Hasta ahora hemos visto la producción simple de mercancías: cada uno se guisa lo suyo y se lo come o lo vende. Aquí ya estamos en el capitalismo, donde una serie de personas son dueñas de los medios de producción (y a veces también trabajan, y mucho, por cierto, pobres) y otros trabajan para los anteriores. Tanto los medios de producción como los currantes son mercancías y tienen precio. Uséase que las relaciones entre propietarios y no propietarios también son relaciones de cambio, pero lo que distingue al capitalismo es la compraventa de la “fuerza de trabajo”. Fuerza de trabajo es lo mismo que potencial del trabajo, es trabajo en potencia. Trabajo es trabajo en acto, si nos ponemos escolásticos.

En la producción simple uno fabricaba sus mercancías, las vendía y convertía en dinero y luego el dinero que sacaba en otras mercancías que consumía él. Así yo recibo mercancías que son distintas de las que he entregado, de ahí la razón de la cosa. Marx lo llama M-D-M.

El capitalista, el que tiene medios de producción, entra en el mercado con pasta, compra mercancías (trabajadores y medios de producción, máquinas y demás) y después de la producción convierte el producto en dinero. Esto es D-M-D. (Más que vender su fuerza de trabajo sería más correcto decir que el trabajador la arrienda, pero bueno)

Evidentemente si la D del principio fuera lo misma que la D del final hemos perdido el tiempo y hecho el gilipollas. Si empiezo metiendo 1000 euros y saco 1000 euros lo mismo me da que me da lo mismo. Sólo tiene sentido poner en marcha el proceso si saco más. Uséase, la famosa fórmula D-M-D´. Aquí se cambia la transformación cuantitativa del valor de uso (en cristiano, hago cosas que vendo pa comprar otras cosas) con la expansión cuantitativa del valor de cambio (en cristiano, compro para producir y cuando venda sacar más pelas de las que he puesto)

Este incremento de dinero, esta diferencia entre lo que pongo cuando compro las máquinas y alquilo a los currantes es a lo que Marx llama la plusvalía y es el objetivo de la producción. Como dicen los yankees, y muy bien dicho, “hacer dinero”. Marx viene a decir algo así como que la expansión de ese valor, que es el fin d D-M-D´ llega a ser el fin del tío capitalista y en la medida (en la medida) en que la creación de más y más riqueza en abstracto sea el único motivo de sus operaciones el capitalista opera como “capital personificado” o sea como si el kapital tuviera voluntad y conciencia. El fin real del capitalista, vista así la cosa, no serían tanto los valores de uso sino todo el proceso infinito de la obtención de ganancias.

Evidentemente los economistas ortodoxos creen que este fin de la ganancia es innato a la naturaleza humana, pero vemos cuan distinto es esto del sentido que acaba de explicar Marx.

El Origen de la Plusvalía.

Cuando el capitalista compra (o más bien le alquilan) el trabajo ajeno lo que se compra es la capacidad de trabajo, que es lo mismo que fuerza de trabajo. El trabajo es trabajo efectivo, y la fuerza de trabajo, la capacidad de trabajo, el trabajo potencial.

En realidad, la fuerza de trabajo es el propio trabajador. En Roma tú comprabas al esclavo. Ahora la venta es libre pero el obrero se vende a sí mismo durante un tiempo. Un día de fuerza de trabajo= un trabajador por un día.

Ahora bien, si la fuerza de trabajo es una mercancía también tiene que tener un valor (como se definió anteriormente) ¿cuálo es? Pues el valor de una cantidad más o menos precisa, condicionada históricamente, de una serie de mercancías necesarias para su subsistencia, para tenerlo “funcionando”.

Ahora podemos analizar la plusvalía: Marx SUPONE que el capitalista compra a precios de equilibrio (recordar capítulos anteriores) y vende a valor de equilibrio. Pero tiene más dinero que cuando empezó. En algún momento se ha creado más valor.

La plusvalía (másvalor, sería un calco literal del alemán mehrwert o moreworth en inglés aunque prefieren latinizarlo también y decir surplus value, que siempre queda más elegante y menos bárbaro del norte) no sale de la simple circulación de mercancías de la compraventa. Si todo el mundo sube el precio un 10% si uno gana como vendedor otro lo pierde como comprador. Para Marx los materiales que metes en el proceso no pueden ser la fuente del mayor valor porque este valor es transferido al producto final. Lo mismo pasa con las máquinas, aunque transfieren su valor al producto más lento. Las máquinas y los materiales son productivos físicamente pero no quiere decir que transfieran al producto más valor que el que contienen (recordar la definición de valor)

Así que para Marx la única fuente de la ganancia es el trabajo. El capitalista compra la fuerza de trabajo por su valor (valor de los medios de subsistencia en promedio en una sociedad) Si se supone que este valor son 6 horas de trabajo, y en 6 horas actuando sobre la maquinaria y los materiales ya el currante ya ha creado la suficiente mercancía vendible para cubrir sus medios de subsistencia con lo que se saque, el capitalista podría vender en ese momento el producto, pero como es obvio, sería subnormal. Sólo cubriría sus costes. Si en vez de 6 horas trabaja 12 sigue añadiendo valor pero ahora es un valor en exceso sobre el valor de sus medios de vida que está representado en su salario.

Aquí no se está violando ninguna ley: el capitalista paga por su mercancía y por cada trabajador su valor, y luego vende el producto. Pero saca más valor de lo que ha puesto.

Pa que se vea más claro, con su trabajo de un día el trabajador produce por valor mayor de sus medios de subsistencia en un día. Así que podemos dividir teóricamente la cosa en trabajo necesario (producto por valor de lo que compra pa vivir) y excedente. En el capitalismo, en general, el obrero se queda con el valor del trabajo necesario (el salario) y el capitalista con el excedente (que Marx llama plusvalía)

No estamos haciendo ningún juicio moral, ni estamos diciendo que los capitalistas sean unos hijos de puta ni nada. Se está describiendo un proceso, de momento no hacemos ningún juicio de valor. Entre los capitalistas, como entre los obreros, moralmente, hay de todo igual que en botica.

Añade Marx que el trabajo necesario y excedente así definido se da en todas las sociedades que en el mundo han sido (salvo en las tribus primitivas que se supone que no hay excedente ni ná) En el feudalismo (al menos en su forma canónica y estándar que según mis lecturas no se dio tanto) tienes que trabajar tus tierras unas horas y las del señor otras. Así está montada la cosa y el señor tiene control sobre las tierras. En los sistemas esclavistas, idem de idem, el esclavo recibe su ración y el producto del esclavo se lo queda el dueño.

Evidentemente en el capitalismo los trabajadores son libres y tienen igualdad jurídica con el patrono, pero se sigue dando esta distinción entre trabajo necesario y excedente (yo añadiría que parte del trabajo excedente va a los impuestos, que por cierto, son muchos y de todo tipo)

Uséase que para Marx no cambia el hecho del excedente sino la forma que asume Desde luego que podría discutirse si en los países de socialismo real no se daba también ese excedente apropiado por los burócratas, etc, en los términos que aquí se ha definido. Esto es un comentario personal.


Para ilustrar esto de la plusvalía podemos poner el ejemplo de un puticlub. En un puticlub hay una madama, que es la dueña del inmueble donde se prestan los servicios, o bien lo ha alquilado. El dinero para pagar el alquiler o comprar la casa lo puede haber obtenido ahorrando de un trabajo anterior, puede haber pedido un crédito (con el riesgo de no poder devolverlo) o puede haber heredado la casa. Hace una inversión pues en capital fijo (aunque este puede depreciarse, hay que ir renovando el puticlub para que este siga ofreciendo un aspecto agradable. Y hace una inversión en capital variable, que serían las trabajadoras del sexo, vulgo putas. Las putas están en igualdad jurídica con la madama, no son esclavas estilo prostíbulos del Japón, y vamos a suponer que están ahí por decisión libérrima.

Pues bien, también por una cuestión de simplificación teórica, vamos a suponer que la madama, paga el alquiler del local de un año con sus ahorrillos (ha podido ser también una trabajadora del sexo y mediante la abstinencia y parsimonia del consumo, haber ahorrado) , esto es, en números redondos, que siempre ayudan, pongamos 12.000 euros. Tiene cinco trabajadoras del sexo contratadas, que ofrecen sus servicios a tarifas fijas: una hora 100 euros (por razones de simplicidad en la exposición teórica vamos a suponer como primera aproximación que son servicios fijos y que la demanda de servicios de las trabajadoras es igual, como sus tarifas). Pues bien, queda libremente convenido que la madama, que ha corrido con el coste del alquiler del local y se arriesga (pues puede que no vaya mucha gente) reciba 50 euros por cada servicio y la trabajadora otros 50.

Si los ingresos por los servicios son 1.000.000 de euros al año tenemos que las trabajadoras se llevan 500.000 euros y la patrona 500.000 (de lo que ha de deducir el coste del alquiler y otros costes). Es claro que las que follan y aguantan al cliente son las trabajadoras del sexo y no la madama. Sin embargo la madama pone los medios de producción, el local. Se arriesga porque hace una inversión y puede no venir nadie. Además tiene que organizar los servicios y otros quebraderos de cabeza.

Está claro que si las trabajadoras del sexo trabajan como autónomas percibirían el 100% de lo que ganan deducidos impuestos (aunque aquí hacienda no entra) También cabe otra opción, si las trabajadoras del sexo ahorran y difieren el consumo podrían reunir un capital con el que asumir el coste del alquiler del local. Suponiendo que sean cinco, y que estén igualmente demandadas, y que el burdel se lleve de un modo cooperativo y democrático tenemos que cada una percibe 250.000 leros de vellón (libres de polvo y paja, valga la contradictio in terminis) o pueden percibir 700.000 cuatro y pagar a otra 300.000 como una prima por asumir también funciones de dirección.


3- Los componentes del valor.

Para Marx el valor de la mercancía se puede dividir en tres partes: el valor de los materiales y las máquinas, en el proceso de producción mismo, no cambia. Por eso se lo llama capital constante y le representa con una c. El trabajo reproduce parte de su valor y además el excedente que hemos dicho, que es variable. Por eso le llama capital variable y le representa con una v. La tercera parte es la plusvalía que llama v. Ya tenemos la famosa fórmula:

c + v + p= valor total

Evidentemente cualquiera que se haya metido con un moderno balance de empresa sabe que es una fórmula simplificada. El valor total equivale a las entradas brutas por ventas el capital constante a los pagos de materiales y máquinas más la depreciación, el capital variable, los pagos de salarios y la plusvalía al ingreso disponible para que se reparta en intereses y dividendos o para reinvertir parte, que hay que competir y estar al día y no se puede uno gastar todo siempre en renovar la casa.

Si esta fórmula “se agranda” para abarcar toda la economía, nos da un esquema concetual, que diría Pepiño, para analizar la renta nacional. Ahora bien los economistas modernos cuando hablan de renta nacional bruto, hablan de v + p más la parte de c que es la depreciación del capital fijo, sin que metan el resto de c. Por ingreso nacional neto simplemente entienden v + p, o sea, los sueldos y los ahorros del negocio. Ricardo pensaba que la entrada neta era sólo plusvalía o sea, la suma de las ganancias y la renta.

La Tasa de Plusvalía: la fórmula de la tasa es p/v= p´ donde p´ es la tasa de plusvalía. Esto mide la relación entre el trabajo excedente y el necesario. Si curras 6 horas de necesario y 6 de excedente, donde el excedente se lo apropie el que tiene los medios de producción entonces 6/6 tasa de plusvalía del 100%.

La magnitud de tasa de plusvalía depende de tres cosas: duración del día de trabajo, mercancías que se pueden adquirir con el salario real y productividad del trabajo. Lo primero permite dividir el trabajo necesario y el excedente y las dos cosas últimas nos dicen cuanto de ese tiempo debe ser considerado como necesario. Esta tasa se puede aumentar por aumento en la duración del día de trabajo (que lo llama plusvalía absoluta) o por una rebaja en el salario real o la productividad (que lo llama plusvalía relativa)

Marx está todo el rato suponiendo SIMPLIFICADAMENTE, que la tasa de plusvalía es la misma dentro de las distintas ramas de la industria y en todas las empresas dentro de cada rama. Pero para suponer eso hacen falta una serie de requisitos que casi nunca se dan en realidad totalmente: fuerza de trabajo homogénea, fácilmente intercambiable y móvil. Ya se explicó lo del trabajo abstracto, así que si se da eso si que podemos hablar de una competencia entre trabajadores y de un equilibrio por medio de su emigración de un sector de la producción a otro. El segundo requisito es que cada industria sólo emplea el trabajo necesario, uséase, que ninguna tiene un nivel técnico ni muy alto ni muy bajo. Porque si eso no es así, habrá productores con una tasa de plusvalía más alta o más baja que el promedio social, y por mucho que haya movilidad del trabajo eso seguirá siendo así.

Esta suposición para el autor se basa en tendencias reales del capitalismo. Los obreros intentan ir de zonas de salarios bajos a las de altos, y los empresarios intentan mejorar la técnica. En esta suposición idealizamos la realidad. Es una aproximación a la misma, que sufre muchas desviaciones, pero la aproximación es más grande si todo discurre normalmente y no es adulterada por el resto de condiciones económicas.

Composición orgánica del capital: la composición orgánica del capital representa la relación entre el capital constante o el variable con la fórmula c/c + v= o donde o es la composición orgánica. Uséase en que medida el trabajo es provisto de materiales, instrumentos y maquinaria. En la determinación de la composición orgánica del capital entran muchos factores que más adelante se verán.

La Tasa de Ganancia: La fórmula sería p/c + v= g, donde g es la tasa. Aquí se supone que no hay que pagar ninguna porción de plusvalía al propietario en forma de renta, y Marx sólo analiza eso en el Libro III. Marx le escribió a Engels diciendo que como hablaba en esa sección “del capital en general” no analizaba todavía la renta como una relación económica particular, por simplificar

Otra simplificación es que no se están teniendo en cuenta los problemas de la rotación del capital. El capitalista calcula la ganancia sobre la inversión total en un tiempo dado (un año) pero inversión total no es lo mismo que capital empleado, porque la rotación de las inversiones varía: no es lo mismo un edificio que te dura 50 años que una máquina que 10. Pero una vez más, para simplificar, considera que de que todo capital tiene un periodo de rotación de un año.

Si analizamos lo que detemina la tasa de ganancia, se puede demostrar que es lo mismo que lo que determina la tasa de plusvalía y la composición orgánica. Usando las mates, la tasa de ganancia es una función de la tasa de plusvalía y de la composición orgánica. Si p´=p/v = c y g=p/(c + v) se sigue que g=p´(1-o) , la o, era la composición orgánica.

En la tasa de ganancia también SE SUPONE, la igualdad general de industrias y empresas. Si los trabajadores se mueven de zonas de salarios bajos a altos el capital pasa de zonas de ganancias reducidas a zonas donde saca más (véase el fenómeno de la construcción en España) y en los dos casos la técnica está generalmente igualada. Un tío que transitoriamente tenga mejor técnica tiene más tasa de ganancia y de plusvalía. Aunque en la práctica, sin monopolios, el capital es más homogéneo y más móvil que el trabajo.

Pero aquí surge un problema teórico. Si las tasas de plusvalía y de ganancia son iguales en todas partes, si el cambio se realiza según la ley del valor, la composición orgánica del capital tiene que ser también igual en todas partes. Supongamos que tenemos dos mercancías con iguales valores e iguales tasas de plusvalía, pero con diferentes composiciones orgánicas. La mercancía A es 10c + 20v +20p=50 y la B 30c + 10v + 10p=50 la tasa de plusvalía es del 100 y los valores son los mismos, se cambiaría sobre la base de 1 por 1 pero A tiene una tasa de ganancia del 66% y B del 25%. Eso no puede durar.

Habíamos dicho que la igualdad de las tasas de plusvalía y de ganancia se basaba en tendencias del capitalismo que crea la competencia. ¿Pero también hay una igualdad en las composiciones orgánicas del capital, se puede suponer eso? No. Dentro de una rama industrial esto puede ser verdad, pero entre distintas ramas la composición orgánica varía mucho.

Por lo tanto en el mundo real de la producción capitalista la ley del valor no ejerce un control directo, y por lo tanto no valdría para analizar el sistema capitalista. En esto, básicamente, consiste la famosa crítica de Bohm Bawerk que según Sweezy los subsiguientes críticos de Marx repiten con más o menos variaciones.

Para el autor esto no significa que la teoría del valor debe ser desechada. Podemos suponer un sistema capitalista con iguales composiciones orgánicas y examinar teóricamente su funcionamiento. Luego lo pondremos a prueba abandonando la suposición de las composiciones orgánicas iguales y investigando en que medida hay que modificar las conclusiones. Si las modificaciones son de poca importancia, el análisis estará justificado, si las modificaciones son grandes entonces mejor analizar de otra manera el sistema capitalista.

Esto es lo que hace Marx. En los libros uno y dos supone que no existen diferencias entre las composiciones orgánicas del capital. En el libro 3 dice que desde el punto de vista de lo que pretende demostrar son modificaciones secundarias. Sweezy no tiene problemas en decir que la prueba que ofrece Marx de esto es bastante “insatisfactoria” pero que sustituyéndola por una prueba adecuada tanto su método como sus conclusiones son en esencia correctos. Para Sweezy, y se verá más adelante, Bortkiewicz dio fundamento para una prueba lógica inobjetable de lo adecuado del método de Marx.

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Capítulo 5 (parte 1 que es muy largo)


5- La Acumulación y el ejército de reserva

Uno de los primeros economistas que intentó explicar sistemáticamente las relaciones económicas e el capitalismo fue el francés Quesnay en su Tableau economique. A Marx le influyó mucho Quesnay y sus famosos esquemas de reproducción deben mucho al mismo.

Marx estudió, de este modo la llamada “reproducción simple” que describe un sistema capitalista que conserva las mismas dimensione y proporciones entre sus partes: se supone que cada año los capitalistas reponen el capital gastado y gastan toda la plusvalía en su consumo y los obreros equiliquá.

Pensemos que toda la industria está dividida en tres partes: la parte I hace máquinas, la dos bienes de consumo (alimentos, etc). La de bienes de consumo se divide en bienes de consumo pa currantes y bienes de consumo para capitalistas (artículos de lujo) En el capítulo 7 se ve un más completo plan de reproducción de tres ramas, pero para simplificar sólo se ven dos aquí.

Siendo c capital constante v variable y p plusalia y w el producto (medido en valor de las dos ramas) sale que:

I c1 + v1 +p1=w1
II c2 + v2 + p2=w2


Para que se de la reproducción simple el capital constante (máquinas, etc) debe ser igual a la producción total de la rama de producción y el consumo de capitalistas y obreros igual a la producción de artículos de consumo. O sea que:

C1 + C2=C1 + V1 +P1
V1 + P1 +V2 +P2=C2 +V2+ P2

Lo que despejando, despejando se reduce a:

C2=V1 + P1

1000 en máquinas se gastan los fabricantes de consumo. Los fabricantes de producción consumen por 1000.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el valor del capital constante (máquinas, etc) empleado en la rama de artículos de consumo debe ser igual al valor de las mercancías consumidas por los obreros y capitalistas que hacen medios de producción. Si es así la producción no cambiaría de un año para otro.

¿Pa qué vale todo esto? Podemos ver como todo está conectao. Lo que se produce se divide en dos cachos: producción total de máquinas, producción total de bienes y las dos cosas son la oferta total sumada. El ingreso se divide también en tres cachos: el ingreso del capitalista que debe reinvertir si no quiere que lo echen del mercado, el que se gasta en sí mismo y el ingreso del trabajador. Todo ello es la demanda sumada de mercancías.

Si hay un equilibrio, la oferta de cosas es igual a la demanda de cosas. Si observamos la relación entre los elementos de las dos sumas empezamos a comprender las movidas y desajustes que hay.

Analicemos la rama I (medios de producción, máquinas, etc=

C1 es parte del valor de la producción de de las máquinas pero también una parte de los ingresos de los capitalistas de la rama I (los que hacen máquinas) Estos ingresos los sacan de la venta de las máquinas, y normalmente los usan también para comprar nuevas máquinas. Por lo tanto c1 representa tanto la oferta como la demanda de máquinas (empleo máquinas en vez de medios de producción pa que sea más gráfico) Todos los cambios se producen en esta sección.

V1 representa la parte del valor de la producción de máquinas que paga los salarios y en ese sentido es oferta de máquinas pero también representa la parte de los salarios empleados en hacer máquinas
con lo que supone también demanda de consumo. No se equiparan los elementos de la oferta y la demanda. Lo que vale (suponiendo la reproducción simple) para v1 vale para p1, sólo que nos referimos a la plusvalía de los capitalistas de la sección 1. Por último para terminar con la rama I vemos una oferta de máquinas iguales a v1 + p1 con una demanda de medios de consumo de la misma magnitud que no se ha satisfecho.

Veamos ahora la rama II (la de los productores de medios de consumo) tenemos una parte de la producción total de medios de consumo c2 que es el valor de las máquinas destinadas a hacer bienes de consumo que se corresponde con la demanda de nuevas máquinas por los capitalistas de II. Tampoco se equipara aquí la oferta y la demanda. V2 y p2 representan oferta y demanda de artículos de consumo. Aquí los cambios necesarios se producen dentro de la sección II que se queda con una oferta de medios de consumo iguales a c2 no vendida y una demanda no satisfecha de medios de producción en la misma magnitud.

Si vemos la relación entre las ramas vemos que la I tiene una oferta de máquinas y una demanda de medios de consumo iguales a v1 + p1 y las II una demanda de máquinas y una oferta de consumo igual a c2. Las ramas teóricas pueden negociar y entonces siempre que v1 + p1 sea igual a c2 el intercambio entre ambas hará que se vendan las máquinas y los bienes de consumo y habrá un equilibrio entre la demanda total y la oferta total.

Este esquema proporciona un armazón teórico para ver la lógica del sistema productivo.

2- Las raíces de la acumulación.

El forero avispado (y al mismo tiempo tan aburrido para haber leído esto) habrá visto que este esquema tiene poco que ver con el Kapitalismo real. Antes se había dicho que los valores de uso no suponen el fin real del capitalista y ahora se dice que todo lo que gana el capitalista año tras año se lo gasta en farlopa, en renovar la casa y en vicios varios. O una cosa o la contraria. Por lo tanto la reproducción simple no tiene en cuenta lo esencial del capitalista real: quiere ampliar su kapital. De la plusvalía tiene que invertir parte en más capital, para a su vez obtener más plusvalía con la que sacar más capital y… no desarrolles más el tema, como decía el otro.

Para Marx el capitalista comparte con el avaro su pasión por la riqueza, pero mientras que en uno es su manera de ser, el otro es sólo una pieza en el mecanismo. D-M-D´ se trata de expandir el valor. Ese deseo del capitalista viene de la forma particular de la sociedad. El capitalista es importante en la sociedad porque tiene capital. La propiedad del capital es que tiene magnitud más o menos. Para distinguirse de otro capitalista hay que tener más (algún día resumiré el libro de Veblen, que es el cachondeo padre) El éxito es acumular contra más mejon. Contra más pasta mejor puesto en la escala social. Y más gente que depende de ti.

Pero incluso aunque esos factores sociales se dejaran al margen, hay otra cuestión: el que tiene mejor técnica y emplea menos recursos para un fin gana más y acumula más. Pero para tener mejor técnica hay que gastar más en capital. Si no se quedará detrás y se finí. La competencia hace que cada capitalista sienta esto como una “ley” coercitiva. El que no compite lo pierde todo. “La vida es una lucha sin tregua, y se muere con las armas en la mano” que dijo Chopenjauer.

Marx, que puede ser pesado escribiendo pero a veces era un cachondo, venía a decir que en un primer momento el deseo de hacerse rico es la pasión dominante. Con el progreso del capitalismo en la especulación y en el sistema de crédito hay posibilidades de hacerte rico rápido. Cuando el desarrollo es más grande, un poco de exhibición de riqueza entra en los “gastos de representación del capital”. No es lo mismo la generosidad del capitalista que la del señor dadivoso. Tras la misma subyace el deseo de acumular, pero sus gastos crecen con la acumulación. Pero siempre existe el conflicto entre la pasión de acumulación y el deseo del disfrute (aquí Marx estaba adelantándose a Veblen)

Hay una necesidad de acumular, pero también un deseo de aumentar el consumo.

Es interesante ver lo que decía Marx de los teóricos de la “abstinencia”. Como el capitalista se abstiene de consumir y ahorra y espera a que la producción madure, es penoso abstenerse con el fin de acumular por lo tanto el interés del capital es el premio a la parsimonia en el consumo.
Marx responde a eso, que incrementar la riqueza es un fin positivo y lleva consigo, igual que el consumo ciertos placeres: por la misma regla de tres que vemos en el consumo una abstinencia de la acumulación, podemos ver en la acumulación una abstinencia del consumo. Mejor lo dice él:

“Nunca se le ha ocurrido al economista vulgar el reflexionar que toda acción humana debe considerarse como “abstinencia” de su contraria. Comer es abstinencia de ayunar, trabajar abstinencia de estar ocioso, estar ocioso abstinencia de trabajar, etc Estos caballeros harían bien en reflexionar sobre la sentencia de Spinoza: determinatio est negatio.”

El capitalista puede querer a la vez meter en la saca y consumir si no hace una cosa hace otra, pero eso no explica nada (ni justifica nada) Bujarin desarrolla esto en “teoría económica de la clase ociosa”.

Marshall lo quiere arreglar con la teoría de la espera. En un último análisis los capitalistas desean consumir todo lo que ganan, si no lo hacen es porque esperan consumir más en el futuro (se parece a la crítica de Bohm Bawerk de los bienes presentes y bienes futuros que es contestada por Bujarin y que a lo mejon un día también resumo aquí) Si la teoría de la abstinencia deja de lado las prisas del capitalista por acumular pasta, la teoría de la espera las niega del todo.

Esta teoría de la espera tiene solera, el primero que la expuso fue Nassau Senior. Los economistas anteriores habían expuesto otro motivo para la acumulación. El gran Ricardo decía “todos queremos aumentar nuestros goces o nuestro poder. El consumo aumenta nuestros goces, la acumulación nuestro poder y ambos promueven la demanda”. Aquí no hay abstinencia ni pollas. Como en 1830 se dio la revolución en Francia y estaban la situación revuelta, considera el autor que todas estas teorías encubridoras no son sino la defensa del status quo.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Capítulo 5 parte 2.
3-La acumulación del valor y la fuerza de trabajo.

Lo que hay que ver a continuación es lo que pasa cuando se acrecienta, por la acumulación de Kapital, el Kapital Variable, o sea, la demanda de trabajo.

Parece evidente que cuando la cosa va bien y se akumula suele aumentar la demanda de trabajo. Pero es un hecho observable que cuando aumenta la demanda de una mercancía aumenta su precio, por lo que el precio se desvía en relación con el valor.

Ya lo hemos visto, si el sector algodonero saca más pasta que lo normal, otros kapitalista entrarán en el sector y se mantendrá el equilibrio. El precio baja hasta que sea como el valor.

Pero amigo, con el trabajo no pasa igual. El kapitalista no se puede poner a producir trabajadores si sube el precio de esta mercancía (a menos que sea un esclavista del sur profundo) Aquí no opera igual el mecanismo de equilibrio de la oferta y la demanda que se vio antes.

Ya no se puede considerar, con la akumulación, que el trabajo coincide con el valor, como se ha visto antes. Con la acumulación aumenta la demanda de trabajo y este se desvía de su valor. Parece difícil aplicar la ley del valor a la fuerza de trabajo: Houston, tenemos un problema.

Si la plusvalía como se ha definido es la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo y el valor de la mercancía, si no opera ese mecanismo equilibrador, ¿no suben los salarios por causa de la acumulación hasta cubrir esa supuesta diferencia?
Marx tiene respuesta para esta objeción que se le ocurre a cualquier persona razonable. Pero primero hay que ver la respuesta de ese judío español llamado David Ricardo, cima y cumbre de la economía clásica.

Ricardo tiene una terminología distinta, pero es muy parecido a Marx (alguno pensará que es al revés) Para Ricardo el trabajo (que puede ser cuantitativamente más o menos) tiene su precio natural y su precio de mercado) El precio natural es el necesario para pagar el alquiler, jalar y tener hijos y mantenerlos, a los precios promedio, sin que aumente o disminuya la cantidad de obreros. Para Ricardo lo que mantiene el precio del trabajo al nivel del precio natural es que si los salarios son anormalmente altos, la población aumenta, y como aumenta la oferta de trabajo baja el precio, e incluso los salarios a veces acaban bajando por debajo del precio natural (no quiero señalar…)

¿Suena a Malthus verdad? Marx tenía especial manía a la teoría de la población. El no iba a emplear esta solución teórica.

4-El ejército de reserva del trabajo.

Marx reconocía que los salarios podían subir bajo el efecto de la akumulación porque las exigencias de la acumulación podían estar por encima de la oferta (recuerdo haber leído que después de la peste que asoló Europa en la edad Media se quejaban los potentados de que al haber bajado exponencialmente el número de campesinos estos se subían a la parra con sus exigencias)

Pero para Marx los salarios nunca pueden subir tanto que amenacen al sistema. Hay un ejército de reserva de desocupados que, al competir en el mercado de trabajo, presionan los salarios a la baja. El lo llama “población excedente relativa”. Para Marx la maquinaria desplazaba bastante peña, y una de las causas del empleo de maquinaria masivamente era la tendencia a subir de los salarios. El pone un ejemplo. En Inglaterra subieron un güevo los salarios porque muchos campesinos se piraron a Londres y a otros sitios a hacer ferrocarriles. Como había pocos, sus sueldos subían, y los propietarios agrícolas se quejaban. Si hiciéramos caso a lo que decían los otros economistas los trabajadores agrícolas se habrían puesto a follar a calzón quitado y sus salarios hubieran bajado, volviéndose a la normalidad. Pero lo que hicieron los propietarios agrícolas fue meter más maquinaria en el campo, por lo que volvieron a sobrar trabajadores y así mataron dos pájaros de un tiro, bajaban los sueldos y la agricultura era más productiva.

Cada kapitalista individual da por supuesto el nivel normal de los salarios y procura sacar ventaja. Si méte máquinas es pa gastar menos en nóminas. Pero al meter mákinas algunos van al paro, lo que actua sobre el nivel de los sueldos. Contra más fuerte sea la tendencia de los sueldos a subir, más fuerte será la tendencia del kapitalista a mecanizar y la de los parados provocados por esto para contrarrestarla.

Ricardo decía que la maquinaria que ahorra trabajo “libera” obreros sin liberar el capital variable, uséase, obreros, para recolocarlos en otro lao. Que se los recoloque depende de la acumulación kapitalista de más. Como la tasa de desplazamiento pude exceder a la tasa de reabsorción, Marx, integrando esto en la teoría de la acumulación del capital pudo dejar de lado el rollo Malthusiano.

A veces inventan algo nuevo y se acumula de manera fulgurante. Se vacía el ejército de reserva y los salarios suben, y la plusvalía en esos casos puede bajar. Pero si baja tanto que el trabajo excedente ya no es suministrado en el volumen normal, lo que pasa es que se capitaliza una parte menos de la ganancia, y se retrasa la acumulación. Las crisis cumplirían una función de de reconstrucción del ejército de reserva. Más adelante veremos su análisis de las crisis de profundidad, pero adelantamos que para Marx no puede haber capitalismo (al menos capitalismo puro) sin crisis (y ni siquiera el consenso keynesiano ha evitado la de ahora, lol)

5. La naturaleza del proceso capitalista.

Para los economistas clásicas al final la rueda se detendría. Contra más producción más población. Contra más población hay que explotar tierras peores. Contra más tierras peores más costo tiene todo incluídos los salarios, contra más asciendan los salarios más baja la ganacia, contra ganancias más bajas más capitalistas que dicen que pa penar no me tomo la molestia. Hasta Stuart Mill decía que al final todo acabará en un triste estado estacionario.

Todo esto parece lógicamente muy bien, pero los hechos que son tozudos decían que en el siglo XIX descendieron a partir de 1870 las curvas de natalidad. Los economistas abandonaron esto pero al mismo tiempo excluyeron los procesos evolutivos de la teoría. Los ciclos económicos se consideraron como una tormenta, o, como nos dicen los divertidos austriacos, como producto de la ineptitud de los políticos para entender cómo funciona el dinero y la banca. No me toques el fetiche que me ciego.

Marx pasaba de Malthus así que lo dicho no se le aplica, y además empleó este concepción del ejército de reserva. Para los clásicos los cambios en los métodos de producción son fortuitos, sale de vez en cuando un genio y lo cambia todo. Para Marx no puede haber capitalismo si no hay constantemente innovaciones tecnológicas. Con estas innovaciones se mantiene el ejército de reserva y con él la plusvalía en niveles aceptables y el Sistema. Y a su vez las innovaciones tecnológicas influyen sobre las relaciones sociales. (Piensen, señores míos, en cómo ha cambiado todo internet)

Los cambios en los métodos de producción, llevan, ineluctablemente, a cambios cualitativos en la organización social.
Una noble excepción a la tendencia general de los economistas modernos a excluir los procesos evolutivos de la teorización sistemática sería Chumpeter y su destrucción creadora.

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Capítulo 6
La tendencia al descenso de la tasa de ganancia.

Parece que, al menos a largo plazo, siempre se observan dos fenómenos: la productividad mejora, o sea, se hacen más y mejores cosas en menos tiempo y la composición orgánica del capital (gasto en makinas) sube porcentualmente.
La tasa de ganancia se podía expresar en términos de tasa de plusvalía y composición orgánica del capital, Uséase: g=p´ (1 –o)

De eso se saca que sí la tasa de plusvalía es constante, si la composición orgánica (el gasto en makinas) sube, la ganancia tiene que bajar por cojones.

Como parece un hecho que aumenta el desembolso tecnológico, parece que tiene que haber una tendencia a que baje la ganancia. Aunque no necesariamente, pues los cambios en p´ pueden compensar un cambio en o.

O sea que para Marx el capitalismo no puede tirar palante indefinidamente o al menos sin problemas. Como dice Marx, el sefardita Ricardo supo ver que la ganancia (un porcentaje de ganancia aceptable) es el motor del kapitalismo y es puesta a veces en peligro por el propio desarrollo de la producción. Pero trankis, precisamente la kapacidad del capital para desarrollar las fuerzas productivas es lo que un día hará que existan los requisitos materiales para un modo de producción superior. (Eso decía deng Xiao Ping, desarrollemos las fuerzas productivas como sea y luego veremos, je je)

2. Las causas contrarrestantes.

Pero ojo, no quiere decir que la caída de la tasa de ganancia sea más que una tendencia, hay una serie de causas contrarrestantes que pueden anular lo que se ve tan claro en el papel. A saber:

A Abaratamiento del kapital constante (máquinas)
Cuantas más máquinas, más productividad del trabajo. Pero menos trabajo incorporado por unidad de máquina. Aunque crece el trabajo incorporado en el capital constante no puede crecer en la misma proporción que el volumen material de los medios de producción que hace funcionar la misma cantidad de fuerza de trabajo.
B Aumento de la intensidad de la explotación
C Aumentar la jornada de trabajo (siempre que sea practicable, tenemos una legislación cuidadosísima al respecto) o exprimir más al currante.
Se aumenta el trabajo excedente y el necesario queda igual.
D Reducción de salarios: tenemos que apretarnos el cinturón, hay que ver el cuadro completo, solidaridad macroeconómica, moderación salarial, etc Ya saben. Eso sí, Marx, muy generosamente considera en su análisis que los salarios los determina el mercado y ya está y que los capitalistas no siguen una política de salarios agresiva. En una teoría general del capital no se va poner a analizar cómo funciona de verdad la “competencia”.
E Sobrepoblación relativa
A veces la maquinaria desplaza a trabajadores que por el momento no se pueden recolocar (lo que vimos del ejército de reserva) Al competir en el mercado pueden hacer bajar los salarios y hacer subir la plusvalía.
F Comercio Exterior
Comprando las cosas fuera a veces salen más baratos los elementos del kapital constante y también los artículos que necesita el kapital variable (o sea los currantes) y eso tiene a elevar la tasa de ganancia y a reducir el valor del capital constante. (Aunque como realmente no tienen porque ir juntos el comercio exterior y la modificación de la composición orgánica esto no debería considerarse un aspecto integral del análisis)

Para Sweezy el análisis de Marx no es lo deseablemente sistemático ni completo en este punto y no es raro que le valiera muchas críticas. Como tantas cosas en el libro III lo dejó a medio terminar.

3- Crítica de la “ley”.

Hemos visto que Marx dice que a largo plazo sube la composición orgánica (mecanización, simplificadamente) si la tasa de plusvalía permanece constante baja la tasa de ganancia. Parece claro que es verdad que la mecanización aumenta, ¿pero se puede suponer que la tasa de plusvalía sigue igual?

Para empezar vamos a suponer que es así y lo que eso implica. En realidad si sube la mecanización el trabajo es más productivo (se hacen más y mejores cosas en el mismo tiempo) y si la tasa de plusvalía sigue igual, entonces los salarios REALES, suben (los empleados se quedan con una canasta de productos mayor y mejor que antes) Si yo hago ahora dos zapatos en 30 minutos en vez de 1 en el mismo tiempo y el obrero sigue trabajando la misma cantidad de tiempo para sí y la misma para el beneficio del capitalista, tanto la producción total física (los zapatos) representada por el salario como la de la plusvalía se han doblao. Subir la productividad (Metzger atiende, je je) beneficiaría a largo plazo y en términos “físicos” tanto al obrero como al capitalista.

Para Sweezy Marx se hizo aquí un poco la picha un lío al plantear la ley y el problema, e incluso podríamos decir que desde el punto de vista de sus suposiciones teóricas se contradice algo. Voy a intentar resumir sus argumentos, aunque la cosa no es fácil (al menos para mí)

En primer lugar, el análisis realizado a lo que lleva es a suponer que la plusvalía, el trabajo excedente, lo que haría no es seguir constante, sino subir. Si sube la productividad del trabajo merced a las máquinas, se crea el ejército industrial de reserva que deprime los salarios y que eleva el trabajo excedente. El trabajo muerto representado en las máquinas compite con el trabajo vivo de los curritos y reduce la demanda de este. Por lo tanto no se puede suponer que la plusvalía sigue constante, al menos si no se pasa lo anterior por alto.

Lo peor es que Marx mismo nos dice que es así: viene a decir que si se hacen más y mejores cosas en el mismo tiempo, se acorta la parte que el obrero trabaja para comprar lo que consume y alarga la parte de la producción que percibe el kapitalista. A más productividad el trabajador sale más barato, y por lo tanto incluso si consume más cosas, si se elevan los salarios reales, SUBE LA TASA DE PLUSVALIA. Y esto es muy importante y se sigue de lo anterior LOS SALARIOS NUNCA AUMENTAN EN TODA LA PROPORCION DE LA MAYOR PRODUCTIVIDAD DE LA FUERZA DE TRABAJO. Como yo lo entiendo, las mejoras en la tecnología nos pueden llevar a consumir más en términos absolutos, pero no a que los obreros perciban una parte proporcional de la subida de la tarta consecuencia de la productividad acrecentada
.
Si se supone que tanto la mecanización como la Tasa de trabajo excedente son variables, no podemos saber por dónde va a tirar la tasa de ganancia. Lo más que se puede decir es que bajara la ganancia si el porcentaje de subida de la tasa de trabajo excedente es menor que la disminución de la proporción de currantes en relación con el capital total, o sea maquinas y currantes.
Habria que ver si se puede suponer que los cambios en la CO pueden ser en general tan superiores a los cambios en la tasa de plusvalía que los primeros dominen los movimientos de la tasa de ganancia. Si lo vemos así, puede valer como enfoca Marx el problema y considerar los movimientos de la plusvalía algo contrarrestante.
Pero para Sweezy esto no es sostenible. “Físicamente” está claro que la cantidad de maquinas y materias primas por obrero ha subido un huevo, pero la composición orgánica del capital es una cuestión de valor, recordemos la definición de valor a efectos del análisis de Marx, no física, y si crece la productividad del trabajo, el crecimiento del volumen de maquinas y materiales por obrero no implica que la composición orgánica del capital cambie.

Así pues para el autor no hay porque suponer que los cambios en la mecanización sean tan superiores en relación con el trabajo excedente que se apropia el kapitalista como para suponer que los primeros determinaran los cambios en la ganancia, y claro, que si sube mucho el gasto en mecanización la ganancia tienda a bajar. Son dos variables que van coordinadas. Marx no estuvo ahí demasiado fino, aunque dice el autor que los intentos de demostrar que contra mas mecanización mas tasa de ganancia necesariamente tampoco son convincentes. Por ejemplo Bortkiewicz decia que Marx no se había coscado de la relación matemática entre la productividad del trabajo y la tasa de trabajo excedente, y si esto se toma en cuenta el resultado sería una tasa ASCENDIENTE de ganancia. Se supone que el capital no va a aumentar la CO, o sea, mecanizar mas salvo si eleva la tasa de ganancia, porque si no sería gilipollas. Para Sweezy desde el punto de vista del capitalista individual esto parece de cajón pero a nivel global de los capitalistas en conjunto la cosa cambia: los cambios en la tasa de ganancia son resultado de sus acciones que no tienen porqué ser iguales a lo que tenían pensado hacer. Alomojo pretendiendo mejorar su propia situación individualmente se acaban jodiendo todos, algo que a nivel macro pasa mucho.

¿Significa todo esto que, a largo plazo no habría tendencia de la tasa de ganancia a descender? No hombre, muchos economistas, clásicos de modernos, han considerado que esto pasa. Lo que pasa es que esto es como el que va al tribunal teniendo razón y no la sabes de pedir. No se puede deducir la tendencia decreciente de la ganancia a partir de la mecanización (sólo) Tras la mecanización está el proceso de akumulación del kapital y es aquí donde debemos apreciar esta tendencia y las fuerzas que actúan.

Si se akumula kapital rápido, aumenta en general la demanda de salarios, ceteris paribus, el aumento de los salarios reduce la plusvalía, y esto supone que desciende la ganancia. Como el proceso kapitalista es akumulación y no puede ser otra cosa, habrá una tendencia (a largo plazo, entiendo) a que la tasa de ganancia caiga.

Claro, los kapitalistas no se conforman, como vimos en el capitulo anterior, así que meten mákinas para reducir la demanda de trabajo y mantener o incluso elevar la tasa de ganancia. Ahora sí que tiene que entrar la CO. Si los capitalistas vencerán y aumentarán la tasa de ganancia o aun cuando pretendan lo contrario esta baje, no se puede saber teorizando desde el sillón. Como muy mucho parece claro que al aumentar la mecanización se tenderá a restablecer la tasa de trabajo excedente que se quedan y así se aumentará la tasa de trabajo excedente más de lo que subirá si no mecanizan. Por lo tanto no deja de tener sentido que, vistos en su conjunto, aun cuando baje la tasa de ganancia los capitalistas suban la composición orgánica.

Sólo se habla de la teoría. No se niega la tendencia decreciente en sí ni las causas contrarrestantes de marx. En la práctica, contra más se exprime al trabajador (intensidad de la explotación) más se hace caber en una cantidad de tiempo más trabajo.

Por ejemplo, antes hacían falta cinco horas para hacer un zurullo, y ahora lo hacemos en cuatro por meter máquinas. Si se siguen trabajando 10 horas, es un poner, y 5 son de trabajo necesario y 5 de excedente, ahora tenemos 4 de necesario y 6 de excedente. La tasa de plusvalía ha aumentado. Como los kapitalistas suelen tender a emplear este medio, la verdad es que el contrapeso a la tendencia decreciente puede ser continuo, o desde luego, siempre muy importante (al menos mientras dure la inventiva humana)

Por último el autor se ocupa de una serie de tíos o instituciones que hacen bajar o subir la tasa de ganancia o por lo menos tienden a ello:

1-Los malvados sindikatos: los kapitalistas buscan hacer caer los salarios cuando ven que su tasa de ganancia cae. Los parados son sus aliados para tirar a la baja los salarios (yo necesito jalar y trabajaré por lo que sea) Ya nos podemos imaginar lo que pasaría con los salarios si el ejército industrial de reserva fuera grande y no hubiera sindicatos) Los kapitalistas pagarían menos y encima se quedarían con un cacho mayor del aumento de productividad, y así los trabajadores no participan plenamente de los aumentos de la ciencia y de la técnica, que avanza que es una barbaridad. Los sindikatos controlan la oferta de trabajo y así los obreros intentan mejorar sus condiciones (los liberales dicen que mejoran las condiciones de los empleados en detrimento de los desesmpleados, pero bueno)

2-El Estado del “Bienestar” reducción de jornada, salario mínimo, prestación de desempleo, convenios colectivos, etc. Entre los sindicatos y el Estado del bienestar se supone que se consigue que Robben, como decía el casi siempre genial Metzger, siempre esté dos contra uno o incluso tres contra uno en la banda. (Yo diría que hay una tendencia contrarrestante a los efectos contrarrestantes del Estado del Bienestar y los sindicatos, y es comprar a algunos jugadores y entrenadores del contrario. Había una historia muy bonita de los sindicalistas de Bayer y de viajes a las Bahamas y furcias, pero bueno”)

3-Organizaciones patronales: estos son como los sindicatos, pero al revés. A veces no tienen unos entrenadores muy ejemplares, o tal vez lo sean demasiado (supongo que cuando no pagas a los trabajadores la tasa de plusvalía es que se sale ya del mapa)

4- Exportación del kapital: Marx el hombre, por aquello de que se murió y estaba al final de su vida agobiado de problemas, no desarrolló mucho esto. Exportar kapital mitiga la presión sobre el trabajo de casa e impide que la acumulación deprima más de lo debido la tasa de ganancia. Deslocalicemos mientras podamos, que mañana moriremos.

5- Monopolios de chistera y corbata: la competencia es muy peligrosa, como sabía Vito Corleone, así que los capitalistas procuran controlar el cotarro sólo o ponerse de acuerdo. Así suben la tasa de ganancia e incluso, como veremos, pueden subir la tasa de ganancia general.

6- Acción del Estado en beneficio del Kapital: por ejemplo las tarifas proteccionistas.
Aunque la enumeración no es completa, hay que quedarse con la idea general de que los movimientos de l de la tasa de ganancia determinan como funciona el kapitalismo, lo que nos da un criterio unificador y valioso para analizar y comprender el sistema.

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NotaPublicado: Lun Sep 13, 2010 11:40 pm 
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(El espinoso capítulo sobre la "transformación de valores en precios" lo dejaré para el final, si Alá quiere, porque es un coñazo copiar tanta ecuación)

Capítulo 8

La Naturaleza de las Crisis Capitalistas.

Marx cuando analizaba el capitalismo se encontraba con un fenómeno con el que, 130 años despúes nos encontramos nosotros (y cómo), las crisis. Sin embargo en su obra por desgracia no hay un análisis completo sobre el tema. El mismo reconocía que las crisis son un tema complejo que se explicaría por el movimiento real de la producción, la competencia y el crédito capitalistas. El tinglado financiero hace que la economía real sea mucho más complicada de analizar que los sistemas tipo de los que hemos hablado. Como mucho vemos en Marx los aspectos de las crisis que se presentarían en esos elevados niveles de abstracción de los otros capítulos. Esa insuficiencia en el análisis de Marx hace que tengamos que acudir (no queda más remedio) a los escritores marxistas posteriores.

1-La producción simple de mercancías y las crisis.

La aparición de la moneda frente al trueque fue un indudable avance. Si tienes una vaca y quieres un cerdo,ya no tienes que encontrar a alguien que tenga un cerdo y quiera dar en cambio una vaca. Esto parece una obviedad. Pero cuando la economía es más compleja que una economía patriarcal o feudal de esas que vemos en los documentales de la 2 la cosa cambia. Si Pepito vende x y luego no le compra a Juanito, Juanito, que no ha podido vender, no le puede comprar a su vez a Miguelito y Miguelito, que no le ha podido vender a Juanito no puede comprar a Jaimito. La cosa no circula, se para. En la crisis se juntan el no poder vender cosas y en que hay necesidades insatisfechas.

Antiguamente las crisis eran la hostia: una mala cosecha y la gente se moría de hambre. Ahora estamos tan avanzados que hay crisis de sobreproducción. No es que la causa de la crisis es que se produzca de más, que se produzca de más es el resultado de la crisis. En nuestro ejemplo chorras de los itos, tenemos de saber porque Pepito vendio y no le compro a Juanito. Sabiendo esto podemos ver por donde van los tiros de modo aproximado.

Pero no es fácil saber por que los productores paran (en una sociedad como la que vimos de producción simple de mercancías) En una sociedad así, una guerra, una inundación, pueden detener un tiempo la circulación, pero entonces la crisis sería como lo que hemos dicho antes, de escasez. En estas sociedades se da también el atesoramiento (por ejemplo, en las tumbas los bolos de los Faraones retiraban metales preciosos de la circulación), pero normalmente se da a lo largo del tiempo y no produce crisis demasiado graves. O sea, que salvando desastres y historias similares, en esas sociedades no se daban crisis como las actuales.

El M-D-M lleva en sí la producción para el consumo, y como el consumo no se detiene es difícil que la posibilidad de una crisis se convierta en tal.

2-La Ley de Say

El problema de los economistas clásicos es que las suposiciones que usaban para la producción simple no valen para la más compleja producción capitalista. Un ejemplo egregio de esto es la famosa "Ley de Say". El pavo ese decía que a una venta le sigue por güevos una compra en la misma cantidad: la circulación no para. No puede haber crisis ni sobreproducción (coño, pues cualquiera lo diría, ¿verdad?) Hemos visto que con la producción simple la cosa parece improbable, pero ese tío lo transformó en un dogma de imposibilidad. Marx dedicó mucho tiempo a criticar esta ley (en su versión Ricardiana)

El gran economista sefardita decía que un hombre no produce sino es pa vender y si vende es pa comprar otra cosa que le valga a él, uséase que al final los productos se compran con otros productos y el dinero no es más que un intermediario simbólico. Para Marx que lo dijera Say se comprendía, pero parece mentira que lo dijera un tío tan inteligente como Ricardo. La venta y la compra están separadas en tiempo y espacio y el dinero no es sólo un medio para cambiar, es un medio con el que el cambio se divide en dos intercambios separados y distintos, la venta y la compra. Si uno vende y deja de comprar el resultado es la crisis y la sobreproducción. Cuando Marx dice que en MDM ya está la posibilidad de la crisis lo que quiere decir es que en esa forma está la separación de dos operaciones que se complementan.

3 El capitalismo y las crisis.

Ya vimos que en el capitalismo lo que funciona es el D-M-D´. En MDM yo produzco pa consumir, porque la mercancía que doy en cambio tiene menos uso para mí que la que adquiero. Pero con D-M-D´ se entra con dinero, se pillan mákinas y obreros, se produce en un tiempo, y se saca más dinero pasao ese tiempo. Las dos des representan valor de cambio, no valor de uso. Tiene que haber una diferencia cuantitativa positiva entre las des, vamos tengo que tener más pasta al final que lo que he puesto. Se trata de expandir el valor. El avaro de la producción simple se queda con la pasta, el kapitalista mete constantemente pasta a la circulación, y eso veremos que relación tiene con las crisis.

Alguno pensará, pues yo como currito funciono en plan MDM. Efestivamente. El currito (que no tiene medios de vida propios) tiene su potencial de trabajo, que tiene un valor de uso pa el que no le vale pa na por sí mismo, pero arrendando su capacidad de currar la convierte en dinero y el dinero en comida y demás. El fin del obrero busca en definitiva obtener más valores de uso (uséase más comodidades) no como el capitalista (al menos el abducido por su propio papel de kapitalista) que busca más y más riqueza en abstracto. Para el autor temas como las Cajas de Ahorro, los Seguros, etc, más que un móvil de ganancia similar al del kapitalista indican que el obrero busca asegurarse n flujo estable de valores de uso pa el y su familia si la tiene, que algún día ya no podrá vender su trabajo. Para el autor la teoría económica ortodoxa cae en el error de pensar que cada uno tiene el deseo de obtener ganancias o cada uno tiene el deseo de aumentar los valores de uso. Por ejemplo MacCuloch decía que la pasión del lucro, la auri sacra fames, era el fin del capitalista. Marx apostilla cachondo que eso no le impide cuando tiene problemas teóricos como el tema de la sobreproducción convertir al capitalista en un tipo preocupado por los valores de uso, que adquiere un aperito bestial por botas, gorras, huevos, calicó y otros tipos de valores de uso muy conocidos.

Hemos visto que el capitalista está interesado en aumentar D. Pero claro, D sobre la fracción de la primera D. O sea la tasa de ganancia. Aquí pasa lo mismo que en la producción simple. Cualquier retención del poder de compra puede iniciar que la circulación se haga más pequeña, y por lo tanto se producirá de más lo que pronto llevará a que se produzca menos. Pero la diferencia es que ahora si le pasa algo a su D´ el capitalista se lo piensa antes de lanzar más D a la circulación. Ese es el talón de Aquiles de la cosa.

Si D´ desaparece o se pone en números rojos no habrá incentivo pa producir capitalistícamente. Los kapitalistas retirarán su kapital y se reducirá la circulación. Pero es un caso extremo aunque es verdad que a veces la ganancia desaparece y da lugar a pérdidas en la mayor parte de la economía esto es más RESULTADO de una crisis mu dura que no puede usarse para explicar su comienzo.

Así que el segundo supuesto es que D´ descienda, vamos, que baje la tasa de ganancia. Supongamos que siguen ganando dinero, por lo cual siguen produciendo (para eso están para ganar dinero si no no producen) ¿se puede esperar que los kapitalistas aun en ese caso reduzcan sus operaciones como para traer la krisis?

Para el autor la respuesta es sí. Como decía Marx no es sólo que se tenga que reemplazar los objetos que son el kapital, en la misma escala o en una escala ampliada, sino de sustituir el valor del kapital adelantado por la tasa normal de ganancia. Pongamos que la tasa normal es del 4 o el 6%, como baje por debajo de ese nivel los kapitalistas reducen sus operaciones. ¿Por qué?

Cada kapitalista tiene que escoger: o mete más pasta a circular y producir o se la queda. A la larga y si quiere seguir siendo kapitalista tiene que reinvertir parte. Pero no quicir que lo tenga que hacer ya o que lo tenga que invertir siempre en lo mismo que estaba haciendo. Parece que on hay discusión en que si tu tasa de ganacia baja en una rama industrial, el dinero se pira y se va a otra que saque más. Ahora, si resulta que la tasa de ganancia se reduce en casi todas las ramas, lo mismo te da meter el dinero en otro lao. Entonces no estás "obligado" a meter dinero en unas circunstancias que crees que no te convienen de momento. O bien esperas hasta que las condiciones te sean favorables o si no lo son, hasta que se resignen a la nueva tasa normal de ganancia porque parezca que no haya más cojones. Pero como en esto se ha parao la reinversión, se ha dejado de meter dinero, se ha parao la circulación y ha venido la crisis y la sobreproducción. La crisis y la depresión son el mecanimmo por el que la tasa de ganancia se reconstruye de nuevo como el Ave Fénix. Uséase, que no hace falta que la tasa de ganancia tenga que ser negativa, basta que sea tan baja como para que los kapitalistas retengan su kapital en espera de tiempos mejores.

Pensará más de uno: coño pues en vez de conservar su kapital en dinero ahí muerto de risa, porque no dicen los capitalistas si la tasa de ganancia es baja, "voy a comprarme ese nuevo yate o a hacerme una sauna en el chalé". Fale, puede ser, cambiará la demanda de mercancías, pero el total no se ve afectado. Pero pensar que eso va a ser siempre así es caer, dice Marx en el error de antes: en el kapitalismo se trata de aumentar el valor de cambio y la plusvalía y no se puede eliminar el rasgo esencial del kapitalismo: el apremio por akumular más y más kapital.

Para Sweezy es curioso que la moderna (cuando escribía) teoría del ciclo económico llega a una conclusión en esencia mu parecida a la de Marx. Se empieza a menos nivel de abstracción: hay dos tipos de kapitalistas, los empresarios que de verdad producen cosas y organizan el cotarro y los que tienen pasta y prestan a interés pa que los primeros vayan funcionando. El empresario 1 pensará que vale la pena invertir si la ganancia es superior al tipo de interés que tiene que pagar (promotora, promotora) pero cuando la ganancia está por debajo del tipo de interés se jodió la circulación y se jodió todo y a veces llega la ley concursal (y las hostias).

Visto así parece que el problema es que el tipo de interés (el precio del dinero) sea muy alto. Lo que pasa es que antes que prestar su capital a los empresarios a tipos inferiores los kapitalistas usureros prefieren quedárselo. Aunque había discusión, la idea es que los usureros piensan que los tipos inferiores de interés no durarán, y que es más sabio esperar a prestar hasta que la demanda llegue a los tipos de interés que les interesen (valga la cacofonía o como se diga) Si ven que la cosa no remonta pues se resignan y se tienen que joder con ese tipo de interés más bajo y vuelven a prestar.

Esto se parece a lo que dice Marx y hemos visto de la negativa de los kapitalistas a invertir cuando la tasa de ganancia baja de su nivel ordinario. La presentación de Marx es más elegante y permite enfatizar que esas conductas provienen de los rasgos esenciales de la producción capitalista y no tanto de la forma en que la oferta y los fondos de capital están organizados.

Ojo, no estamos hablando que pa explicar las crisis no haya que acudir al tema del mercado de dinero, el crédito, los tipos de interés, sino que aun faltando los temas instirucionales del dinero y el tipo de interés seguirá habiendo crisis por las fluctuaciones de la tasa de ganancia. Por mucho que toquemos el tema monetario, seguirá habiendo crisis, es la ley.

4- Los dos tipos de crisis

Por último Sweezy habla de que hay dos tipos de crisis, las relacionadas con el descenso de la tasa de ganancia y las crisis de "realización" (cuando no se pueden vender las mercancías en sus valores) como eso lo desarrolla en capítulos posteriores no pongo nada de momento.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Dic 04, 2010 11:14 am 
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Capítulo 9.

Parece claro que efectivamente un descenso de la tasa de ganancia más allá de cierto punto puede provocar ciertamente una crisis.

Para Marx, cuando baja la tasa de ganancia (por lo que habíamos visto del aumento de la composición orgánica del capital) provoca que se produzca de sobra, que se especule en demasía, que venga la crisis y que sobre capital. Para él se ve como el sistema capitalista ya no da más de sí, porque el desarrollo de la técnica y de la fuerza productiva del trabajo produce un descenso de la tasa de ganancia (lo que sacas sobre lo que inviertes) y para cancelar este problema tiene que venir una crisis. (Cap 25 libro 3)

Algunos interpretan que para Marx la caída de la tasa de ganancia es lo que explica la crisis. Pero no es fácil saberlo porque en el mismo capítulo también habla de los cambios en la lucratividad por otras dos causas: una subida de los sueldos en términos de valor (trabajo abstracto) y no poder vender mercancías en sus valores íntegros (lo que se llama el problema de la realización)

Por centrarnos en el volumen III, para Sweezy, nos olvidamos que Marx si tenía una buena teoría de la crisis en el volumen I.

Si la acumulación de capital va bien, y siempre tenemos nuevos inventos que ahorran trabajo pa hacer cosas, tendremos un ejército de reserva (oferta de trabajadores) que impediría que los salarios subieran por existir más demanda de trabajador debido a la acumulación. En realidad no es así. Contra más crece la acumulación y la productividad, más crece el capital, no sólo la tarta total, el crédito pone más capital a disposición de la producción, aparecen de repente nuevos sectores que desplazan a los antiguos... en suma, hace falta lanzar mucha peña a los sectores adecuados. Pero eso significa que los capitalistas compiten entre sí por lo trabajadores que necesitan, ya que se usa casi toda la fuerza de trabajo. Así que suben los salarios y baja la plusvalía.

Ahora, en el momento en que la disminución de la plusvalía sea tan fuerte como para que el trabajo no pagado ya no se suministre en la cantidad “normal” se capitaliza menos parte del ingreso y la acumulación se detiene (como gano menos sobre lo que invierto, compro menos máquinas pa mantener mi ganancia) Se restringe la inversión y aquí viene la crisis.

Marx criticó las teorías del subconsumo en el libro II. Para él era una tautología pensar que la crisis viene por falta de consumo solvente (o sea de consumidores con pasta para comprar) Hoy en día se dice demanda efectiva en vez de consumo solvente. En el capitalismo a menos que lo robes, lo pagas todo. Pero si lo que se dice es que si se les diera mayor parte del pastel a los currantes en lo que ellos mismos producen se acabaría la crisis, la realidad es que las crisis por lo común vienen después de un periodo donde los salarios han ido subiendo, por lo que por esa regla de tres ese momento de jauja y bugas nuevos debería evitar la crisis posterior. Para Marx no es cuestión de buena o mala voluntad: por su propia e inherente naturaleza la clase obrera sólo disfruta de una prosperidad temporal y como augurio de la próxima crisis.

Ojo, no quiere decir esto que Marx supusiera que el consumo no tuviera nada que ver con la crisis.
En el capítulo “Desarrollo de las Contradicciones Internas de la Ley” del Libro III se habla de algo relacionado con lo anterior. Aquí se habla de las crisis provocadas por un alza en los salarios, en la situación extrema de que no baje ya sólo la tasa de ganancia, sino la cantidad absoluta. La composición orgánica del capital porque sube el valor en dinero del capital variable (suben los salarios) y se reduce la proporción del trabajo excedente (lo que trabaja el currante para beneficio de su patrono) y el trabajo necesario (lo que le dan al currante pa vivir)

Cuando comienza la crisis, para que vuelva la normalidad hay que hacer improductiva o destruir parte del capital (más o menos parte) Una parte de los medios de producción ya no presta servicios como capital, y se cierran muchas empresas.

Y la putada es que se aniquilan los “valores” de los kapitales. Hay una parte del valor del kapital que sólo existe como una “pretensión” de participar en la futura ganancia uséase en el crédito sobre la producción futura, pero eso va a bajar de precio porque bajan las percepciones sobre las que se calcula. Parte de la pasta que hay (el habla de oro y plata) ya no puede ser utilizada como Kapital (es ficticia) y sólo pueden seguir circulando buena parte de las mercancías con una bajada de precios del carajo Además las mákinas y demás tambien se deprecian y como toda la reproducción del asunto se basa en los precios y plazos de pago que supone la peña, la caída de los precios trastorna de cojones la producción. La función del dinero como medio de pago se basa en el desarrollo del kapital y de los precios resultantes y por eso se ve trastornada. Se rompe la cadena de pagos vencidos en fecha x y encima el sistema de crédito se va a la mierda (hoygan, esto me suena ligeramente)

Además un montón de trabajadores se han ido a la calle y los que s quedan se ven sometidos a un ajuste brutal en forma de reducción de salarios. Ahora bien con la bajada de los precios y la competencia cada Capitalista quiere elevar el valor de su producción por encima de la media (más y mejores mákinas mejores métodos de trabajo, organización, etc) lo que aumenta la fuerza productiva del trabajo que queda. Aunque se deprecie el capital constante, se puede elevar la tasa de ganancia. Aumenta la proporción del capital constante con el variable, pero disminuye el valor de la masa del capital constante. El estancamiento de la producción es una palanca para que después aumente esta. Así que el capital depreciado vuelve a recuperar su viejo valor, y vuelta a empezar.

En resumen: la depresión remedia los “males” de la prosperidad. Un ritmo acelerado de acumulación trae una crisis, la crisis una depresión, la depresión, aumentando la oferta de trabajo y los parados y bajando los valores del kapital, restablece la lucratividad de la producción y así se vuelve a empezar. Es lo que ahora se llama el ciclo económico y es cuestión de tiempo.

Para Marx lo superficial de la economía política es que
“... considera la expansión o contracción del crédito que es un SÍNTOMA de los cambios en el ciclo industrial con la CAUSA del mismo”.

Igual que la luna sigue su órbita, lo mismo pasa con la producción social en el largo plazo, con sus procesos de expansión y contracción.

Así que para Marx el ciclo es una forma del desarrollo capialista y el factor básico del mismo es la tasa cambiante de acumulación, que se basa en las condiciones técnicas y de organización de la producción.

Dice Sweezy que esta concepción del ciclo económico es aceptable en las teorías del mismo ajenas a Marx. No hay un elemento en su teoría que no tenga lugar en las teorías sucesivas del ciclo de negocios: fluctuaciones de la tasa de inversión, falta de oferta de trabajao, desajuste entre salarios.... lo que pasa es que la teoría ortodoxa no considera que el ciclo económico sea una amenaza a la estabilidad del sistema. ¿Hubiera estado de acuerdo Marx? Por lo que hemos visto hasta ahora sí, la crisis es un big bang y un big crunch eterno, pero aquí sólo hemos visto una parte del problema. Se supone que la crisis no es el resultado sino la causa de falta de demanda efectiva. El problema no es la escasez de mercados sino en una distribución que no les mola a los capitalistas entre los que perciben sueldos y los que perciben plusvalía. En el capítulo siguiente se ve que si se abandonan esas suposiciones salen nuevas posibilidades y la cosa cambia.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Dic 04, 2010 11:35 am 
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Menudo rollo te estás tragando. Tienes toda mi admiración.


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 Asunto: Re: ROJO´s Digest
NotaPublicado: Sab Dic 04, 2010 11:57 am 
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Traducción al español por Huan Manwe