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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Vie Ago 19, 2016 11:09 am 
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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Vie Ago 19, 2016 11:11 am 
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Rezz escribió:
Yo sólo practico el baneo fulminante y sin consulta al que se pase un pelo con la Pedroche. Por ahí sí que no paso.
¡¡¡¡LA PEDROCHE ES DIOSSSS!!!!


Menuda cani.

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Vie Ago 19, 2016 2:04 pm 
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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Dom Ago 21, 2016 9:44 am 
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Maelstrom. Revista transnacional en tiempos de crisis

Maelstrom es un abismo mítico donde el mar engulle todo lo que contiene. Su fuerza se asemeja a la de la potencia mercantil que por mar fue capaz de absorber a los cinco continentes. Su movimiento es el de la irresistible destrucción de quien lo ha generado. El descenso al Maelstrom es una inmersión a lo desconocido, que resurge al asalto del cielo.

Maelstrom es el nombre elegido para dar título a esta nueva publicación anarquista de número único y gratuita. Editada en Lille (Francia), Maelstrom, que aparece en varias lenguas, es fruto de la colaboración de distintos colectivos e individualidades distribuidos por diversos puntos de Europa que, hartos/as de los discursos institucionales sobre la crisis y los distintos conflictos sociales ocurridos en este contexto, han unido sus relatos con la intención de generar un espacio de común de experiencias y perspectivas sobre la denominada crisis.

Uno de los rasgos más característicos de la revista es el deseo de eliminar ese estrecho marco que supone el nivel nacional y mostrar la globalidad de la dinámica capitalista, esto es, revelar la violencia intrínseca, estructural, del sistema del Capital así como también acabar con el viejo mito de la división de las distintas esferas de la vida social y mostrar explícitamente que la política es directamente economía. Mostrar la crisis como un fenómeno global que nada entiende de fronteras es posible gracias a la puesta en común de las distintas reflexiones recogidas en la revista y nacidas en contextos económicos y político-sociales diferentes los unos de los otros.

La revista nos ofrece numerosas claves para entender, a nivel general, qué es eso de la crisis y a quién le interesa que exista. En realidad, antes de la crisis ya se venían tomando medidas, en los distintos gobiernos europeos (independientemente del posicionamiento ideológico de los mismos), que beneficiaban a la clase capitalista, tanto nacional como europea. Con este simple dato se entiende claramente que el conocido argumento de “todo mal viene de las instancias económicas europeas, nos piden ajustarnos el cinturón y hacer toda clase de recortes sociales para darnos tan ansioso rescate”, esto poco tiene que ver con la realidad; la clase capitalista, por su pura lógica estructural, únicamente avanza en la búsqueda de beneficios y esos beneficios no pueden ser sacados de otro sitio que no sea de la mercantilización del Estado del Bienestar y de rebajar los costes que supone la reproducción de la fuerza del trabajo, es decir, la privatización y recortes en la sanidad, la educación, la vivienda, el empleo, etc. Y es que a nadie se le escapa que abaratando el despido, eliminando cualquier ayuda de tipo social, subiendo hasta el infinito y más allá el coste de las tasas educativas y haciéndonos presos de un sistema de crédito e hipotecas, quien sale ganado es la banca y los tiburones que la representan, mientras que el resto del populacho vivimos en un sistema de servidumbre al Capital. Toda crisis social es beneficio para el Capital y ciego es quien no lo vea.

Otro punto a destacar de la revista es su análisis sobre la aparición del partidismo izquierdista y sindical. En un contexto de crisis económica, todo discurso contra el Capital es aplaudido – discurso que no deja de ser pura basura propagandista política- así la izquierda y los sindicatos verticales ven el momento perfecto para hacerse su propio huequito en todo este tablao institucional; se da entonces un proceso de re-nacionalización a nivel ideológico en donde la salvación del Estado aparece en primer plano. Junto con esta reflexión aparece ligada otra cuestión relevante, la imposibilidad de la lucha por los cauces legalistas o sindicales, los sindicatos aparecen entonces como parte del proceso de acumulación capitalista y la reproducción de la fuerza de trabajo, que no es otra cosa que lo que nosotros/as llamamos “crisis”, como dice Etcétera en su propio título: crisis, metáfora del Capital. Desde hace tiempo las luchas del proletariado, normalmente abanderadas por los sindicatos, se van volviendo más defensivas, se acabó el momento de luchar por una subida salarial o unas mejores condiciones de trabajo, ahora hay que luchar por mantener el nivel de vida. La parte más ofensiva del proletariado se va diluyendo en esa maraña de facturas, dando paso al miedo, la individualidad y el conformismo. Ya va siendo hora de coger el timón y no los remos.

Para terminar acabamos con algo sacado de la propia editorial de la revista: “La palabra <<crisis>> no tiene en sí una connotación negativa. En su origen, la palabra latina crisis (<<fase decisiva de una enfermedad>>) había sido prestada del griego krisis, que designa el jucio, la adopción de una decisión importante. Remite a un momento crucial ante el cual hay que tomar una opción.

Recomendamos plenamente la lectura de Maelstrom a todas aquellas personas que quieran abrir los ojos y tomar una opción. Ya va siendo hora de coger el timón y no los remos.

Para consultar la revista y otros textos añadidos puedes dirigirte a: blogmaelstrom.wordpress.com

http://www.alasbarricadas.org/noticias/ ... um=twitter

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Mié Ago 24, 2016 1:58 pm 
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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Mié Ago 24, 2016 2:19 pm 
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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Mié Ago 24, 2016 11:47 pm 
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Más Feliz que una Perdiz
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l cartucho vacío del proyectil de fusil hallado en el bolsillo derecho del uniforme de Digen Vasily Nikolaevich que contenía un mensaje conmovedor a finales de la Segunda Guerra Mundial.
Hace unas semanas un grupo de arqueólogos aficionados encontró tres cuerpos de soldados rusos muertos a fines de la Segunda Guerra Mundial. El hallazgo se produjo entre los poblados de Orlovka y Erzovka. Uno de los cadáveres atesoraba un antiguo cartucho de fusil guardado en el bolsillo, el cual para la sorpresa de los descubridores contenía un mensaje en ruso. Esto era una práctica común entre soldados heridos en combate, ya que facilitaba la identificación del cuerpo y permitía mandar un último mensaje a un pariente o conocido. Esta información fue compartida en el blog de uno de los arqueólogos.


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Hace una hora Emelyanov Volodya de Bashkirya ha muerto, y yo Digen Vasily Nikolaevich he quedado solo. Los fascistas están llevando adelante un duro bombardeo, estoy herido y no viviré mucho tiempo. La otra noche los sobrevivientes que quedaron de la compañía corrieron hacia [se rindieron ante] la escoria fascista, pero el castigo aun así los encontrará. Yo me quedaré aquí, moriré, pero no me rendiré ante el enemigo. Díganle a mi esposa Anna Fedorovna en la región de Chkalov que defendí la Madre Patria lo mejor que pude. ¡¡¡Venceremos de todas formas!!! 30 de agosto de 1942. Digen V. N. Vénguenme compañeros.”


Gloria. Honor.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Dom Ago 28, 2016 11:46 am 
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Los límites de la comunidad

Por Ruymán Rodríguez

La mayoría de movimientos sociales tienden a reproducir en su discurso la idea de “crear comunidad”1. Cuando los sueños revolucionarios chocan con la realidad, también es hacia la creación de comunidades alternativas hacia dónde se dirigen las expectativas. A su vez en los ambientes revolucionarios hablamos insistentemente, pero de forma vaga, de levantar “comunidades de resistencia” (haciendo más hincapié, en las práctica, en el primer término que en el segundo). Lo hacemos sin concebir casi nunca que este mito de nuestro imaginario común también tiene sus límites. Esto no significa que lo considere algo negativo ni un elemento a desterrar, pero sí a cuestionar, a replantearnos sus aparentes certezas.

Durante el siglo XIX muchos de los primeros socialistas desarrollaron, tanto en el plano práctico como teórico, modelos comunitarios idílicos de implantación inmediata; todos fracasaron. Tanto los inspirados en Owen como en Saint Simon, Cabet o incluso el modelo más libertario de Fourier, corrieron la misma suerte. Josiah Warren, considerado el primer anarquista consciente de Norteamérica, participó en una de esas primeras comunas owenistas estadounidenses, y el resultado fue el desencanto total por su parte y abrazar un concepto individualista sobre la interactuación social que él llamaba la “desconexión”. Según su opinión, la gente era más feliz cuanto más independiente era y más libre se sentía en sus hábitos, cuanto más desconectada estaba de estructuras generales. Esto no quiere decir que Warren rechazara los lazos sociales; sólo consideraba que reglar todos los aspectos de la vida de los miembros de una comunidad conducía a la muerte de la misma.2

Muchas décadas antes que él, e incluso antes de que se dieran las primeras experiencias comunitarias utópicas decimonónicas, William Godwin ya había alertado de estos excesos. Godwin, que en su Investigación sobre la justicia política (1793) defiende precisamente un modelo de vida basado en la propiedad colectiva, considera que esta forma de propiedad no puede suponer comunalizar también usos y costumbres. Para él la propiedad común no debe significar obligatoriamente comedores, horarios, trabajos y pensamientos también comunes3. La propiedad colectiva debe inspirar, sin renunciar a los vinculos sociales, a la independencia de espíritu. Algo muy parecido defendería casi un siglo después Oscar Wilde en su ensayo El alma del hombre bajo el socialismo (1890)4.

Los experimentos comunitarios que se dieron a finales de ese siglo XIX y principios del XX también fracasaron. Estos fueron en su mayoría de corte libertario y se extendieron por Italia, España, sobre todo Francia y también los países sudamericanos más afectados por la migración europea (como Argentina o Brasil). Desde los primeros ejemplos de mano de personajes como Fortuné Henry hasta la popularización de los llamados “medios libres” que se extenderían hasta finales de la Belle Époque, los anarquistas pusieron mucho de su esfuerzo en estas experiencias. Muy pocas consiguieron asentarse en el tiempo y la mayoría se fueron destruyendo más por la acción disolvente interna que por la represión del Estado.

Uno de los ejemplos mejor documentados fue el de “La Cecilia” (1890-1894), un experimento sui géneris pero muy paradigmático hecho en su mayoría por migrantes italianos en un paraje aislado de Brasil. Explicar los pormenores de la vida comunitaria de esta comuna daría para varios artículos y no es mi intención. Baste con explicar que a nivel personal se produjeron muchas de las contradicciones de nuestros ambientes actuales, no sólo a nivel de celos y mezquindades, si no a la hora de forzar a la gente a experimentar situaciones amorosas o emocionales para las que no estaban preparadas (como si eso significara obtener algún tipo de pedigrí evolutivo revolucionario). A nivel social y económico, el egoísmo, la vagancia, la insolidaridad, el autoritarismo, también hallaron brecha. ¿Nos extraña? Una comunidad humana se compone de vicios y virtudes humanas. Ponerle el adjetivo anarquista a algo no sirve como si fuera un fetiche animista que sacudir delante de la cara para espantar a los malos espíritus.

Estamos educados como estamos y aunque hayamos querido eliminar muchas de las influencias del medio eso no quiere decir que lleguen a desaparecer del todo. Un ambiente creado con fines libertarios no puede blindarse ante la autoridad que le rodea ni depurar a golpe de decreto el autoritarismo que sus miembros llevan insertos. Y aunque se pudiera, ¿qué saldría de este espacio hermético?

Ya Élisée Reclus en su breve pero genial texto “Las colonias anarquistas” (1900) nos advertía de todas estas circunstancias. Apuntaba:

“[...] ¿Crearán los anarquistas Icarias para su uso particular del mundo burgués? Ni lo creo ni lo deseo. […] Sostenidas por el entusiasmo de algunos, por la belleza misma de la idea dominante, pudieron durar algún tiempo esas empresas, a pesar del veneno que las consumía lentamente; pero a la larga hicieron su obra los elementos disgregantes, y todo se hundió por su propio peso, sin necesidad de violencia exterior. […] El aislamiento no queda impune: el árbol que se trasplanta y que se pone bajo cristal, corre peligro de perder su savia, y el ser humano es mucho más sensible aún que la planta. La cerca puesta alrededor de sí por los límites de la colonia, es letal; se acostumbra a su estrecho medio, y de ciudadano del mundo que era, se empequeñece gradualmente a las mínimas dimensiones de un propietario; las preocupaciones del negocio colectivo que lleva entre manos, estrechan su horizonte; a la larga se convierte en un despreciable gana-dinero”5.

Estas cosas que señala Reclus ¿se diferencian en algo de lo que hemos visto en todas las comunas modernas desde las hippies en los años 60 y 70 del s.XX hasta las contemporáneas? Es imposible que algo se reproduzca siempre, de forma impepinable, porque sí.

Podríamos pensar que el problema es la gente ideologizada, que con personas libres de taras políticas sería distinto; pero no. Los problemas son exactamente los mismos; menos sofisticados a nivel retórico, pero idénticos.

La cuestión es que aún cuando consiguiéramos crear una sociedad perfecta, ¿qué ocurre con el resto de la sociedad? Aún no se ha resuelto el problema planteado por Bakunin cuando exponía que no se puede ser libre rodeados de esclavos6. Una microsociedad aislada, con un funcionamiento libertario perfecto, sería a niveles generales muy poco libertaria. Un grupo de estrechos “gana-dineros” como decía Reclus, obsesionados por sacar a flote el pequeño negocio familiar y que convertirían la comunidad en una empresa con formato de sociedad limitada. Quizás 15 personas vivan un espejismo de libertad, pero 7000 millones seguirán reptando exactamente igual que siempre.

¿Hay que eliminar toda intención de crear comunidades entonces? No va mi discurso por el lado de las aseveraciones. Recuerdo cuando Kropotkin definía la propuesta libertaria en la Enciclopedia Británica (1905) y hablaba de comunas autónomas de distintos tamaños y si se deseaba temporales. Recuerdo también la idea de las “asociaciones de egoístas”7 de Stirner. E incluso los ejemplos de vida de personajes como Thoreau que huían de las ciudades y que colocaban en sus casas solo tres sillas: “una para la soledad, la segunda para los amigos y la tercera para la sociedad”8. Ninguno sabía que depararía el futuro como no lo sabemos ninguno de nosotros. Discutir el mejor modelo basándonos en la teoría es estúpido y estéril. Sólo la práctica lo zanjará. Este texto habla por tanto de lo que la experiencia, histórica y personal, me ha demostrado.

Una comunidad, si quiere subsistir, debe evitar enredarse en lo que yo llamo “la política de lo imposible”. Hay cosas que una comunidad puede votar en asamblea por mayoría, incluso consensuar, pero si lo aprobado escapa de lo posible no se cumplirá. Votar por mayoría absoluta que mañana vamos a levitar no nos levantará un centímetro del suelo. La comunidad no puede abordar asuntos que se escapan a su control. Si acuerda, por ejemplo, un horario de ruidos tendrá que ver la predisposición real de los comunados hacia dicho acuerdo, la capacidad comunitaria de hacerlo cumplir y las consecuencias de un posible incumplimiento. Si el análisis nos indica que no hay posibilidad real de hacer cumplir lo que se ha acordado, más vale ni proponerlo. Y esto entronca con tomar decisiones sobre ética y moral y la esfera privada del domicilio y las costumbres. Por mucho que determinados hábitos molesten y desagraden, hay cosas cuyo cumplimento no puede constatarse. Y aunque se pudiera, ¿es deseable? Para conseguirlo habría que poner en marcha una repugnante y pesada maquinaria represiva semejante a la del Estado, o una labor de pedagogía y autoformación que con suerte, de funcionar, nos llevaría décadas. Hay elementos en los que la comunidad debe reconocerse, aunque sea temporalmente, incompetente.

Con respecto a los individuos que la componen o rodean la comunidad sólo puede abordar aquellos asuntos que afectan al común, que implican a la mayoría o que directamente la amenaza o pone en peligro. Mientras eso no ocurra debe inhibirse.

Sobre esto recuerdo un ejemplo ocurrido en la acampada del 15M de Las Palmas. Se hizo una asamblea promovida por la “Comisión de respeto” para ver la forma de evitar que una persona con actitudes “inconvenientes” (motivadas por abuso de drogas y problemas mentales serios) accediera a la plaza. Todas las voces hablaban de expulsión y “patrullas de control”. Cuando me tocó tomar la palabra planteé dos objeciones: primero, el dilema moral de la exclusión, de barrer bajo la alfombra aquellos problemas que nos incomodan tal y como hace esa sociedad capitalista que tanto nos desagradaba; segundo, aunque se aprobará por mayoría impedirle participar, ¿cómo llevar dicha resolución a la práctica? Una plaza es un espacio público al que no se puede impedir el acceso. ¿Crear una policía del 15M que vigilara constantemente el perímetro? Y de poner en marcha esa aberración, ¿recurrir a la violencia si el individuo cruzaba el cordón? Llamé la atención sobre el hecho de que los mismos pacifistas que censuraban la autodefensa ante las agresiones policiales aprobaran la violencia a la hora de “protegerse” de una persona acuciada por múltiples enfermedades mentales y sociales. Propuse entender la situación del aludido y proponerle, ya que le interesaba el Movimiento, alguna ocupación y forma de implicarse. Como le gustaba pintar, le propuse encargarse de diseñar la cartelería y estuvo dedicado a eso durante varias semanas, hasta poco antes del desalojo. No fue una panacea, pero los problemas de convivencia se redujeron.

Siempre habrá individuos disruptivos, elementos que sabotean desde dentro. La comunidad debe plantearse qué herramientas tiene para enfrentarse a estas situaciones y si puede aplicarlas sin convertirse en el mismo modelo autoritario que condena. Debe estudiar si el individuo es permeable a la persuasión o a la pedagogía, si se requieren medidas sancionadoras (una vía peligrosa que no conoce techo y que no se aplica con palabras9) o si hay que recurrir a la expulsión. Y, sobre todo, si tiene posibilidad de aplicar alguna de esas medidas. Debe plantearse también cuál es la proporción real de los elementos disruptivos. Una comunidad donde la mayoría sabotea ya no es una comunidad y lo mejor es abandonarla.

La comunidad10 debe dejar de verse como un ente con vida propia, suprahumano. Es sólo una estructura inánime que existe gracias a quienes la componen. Su naturaleza, si es negativa o positiva, está determinada por la calidad humana de sus componentes. Hay que contemplarla como un cuerpo que nunca es el núcleo de sí mismo; ese cuerpo se compone de células y para bien o para mal son ellas las que determinan el estado de salud o enfermedad de dicho cuerpo. El cuerpo puede eliminar una célula maligna, extirpar un cáncer, pero no puede hacerlo sin automutilarse.

La vida en comunidad es un fenómeno social que parece incuestionable; cuestionarlo sería tanto como enredarse en cuestionar si el ser humano es sociable o no por naturaleza. No me interesa ese debate desde que era adolescente. Me interesa cuestionar sólo los límites del modelo, las fronteras que no puede cruzar sin arriesgarse a morir (a morir, desgraciadamente, matando).

Comunidad La Esperanza (Las Palmas - Canarias)

Después de todo lo dicho no creo conveniente, en relación a los proyecto sociales, contemplar la constitución de comunidades como un fin en sí mismo. La comunidad es un medio, para contrastar las propias teorías, para ponerlas a prueba, para hacerse fuertes, para ejercitar la convivencia, para crear estructura y tejido, para sacar músculo en la práctica cotidiana y común del día a día; todo muy importante, pero sigue siendo un medio y no una meta. Ver la creación de comunidades como nuestro fin último es como invertir todas nuestras fuerzas en arreglar un vehículo, en engrasarlo y prepararlo, en hacer de él un objeto digno de exposición, pero sin ser capaces nunca de arrancarlo, bien porque se ha convertido en un artículo decorativo inutilizado para la automoción, bien porque tenemos miedo a que se deteriore durante el viaje. Me viene a la mente el llamado “Proyecto A” promocionado por Horst Stowasser en Neustadt (Alemania) a finales del s. XX. Es un ejemplo, una demostración de capacidad, una experiencia con muchas lecciones válidas, pero verla como el objetivo sería, en mi opinión, errar el disparo. Es un proyecto que justamente representa lo que acabo de comentar: la necesidad de fortalecer la herramienta, de crear una estructura poderosa, sin darse cuenta de que se puede perder la perspectiva al transformar una parte en el todo. Es el ejemplo de lo que pasa cuando se subvierten los términos, cuando los métodos pasan a ser las finalidades y los recursos sustituyen a los objetivos. Se daba ingenuamente por sentado que el proceso revolucionario se produciría per se con sólo reforzar la red autogestionaria, que el conflicto con la autoridad vendría dado, de forma inevitable, con el propio crecimiento del proyecto. La verdad es que el poder suele tolerar cualquier proyecto paralelo mientras ocupe todo el tiempo de los implicados y no tenga la intención de interferir en el funcionamiento del status quo de forma directa. A veces hasta lo alienta, dejando que nos agotemos, que no demos solos el batacazo o que hagamos de nuestro proyecto el objetivo de nuestra vida en vez de un simple elemento para ayudarnos a cambiarla. Al final, los participantes acaban obsesionados por el buen funcionamiento del proyecto, por mantener su estabilidad, por perfeccionarlo y mantenerlo libre de alteraciones. Ya sólo interesa el proyecto en sí y para perpetuarlo se sacrifica todo, hasta la finalidad inicial que le dio vida. Los anhelos emancipadores del comienzo han desaparecido, eclipsados, y ya solo queda el propio objeto que hemos creado: el huerto, la fábrica, la comunidad, como receptáculo de todas nuestras expectativas. El medio para mejorar la vida se ha convertido en la vida misma. Debía ser un simple escalón más hacia la liberación, pero en vez de eso se convirtió en una escalera sin principio ni fin: una escalera de caracol que gira sobre sí y que acaba justo donde empieza, incapaz ya de llevarnos a ninguna parte fuera de sí misma. Un sucedáneo aceptable de la emancipación.

En consecuencia, si queremos crear comunidades, a un nivel reducido (anarquistas) o grandes comunidades de resistencia, amplias (ahora y de cara al futuro), con proyección en nuestros barrios, tenemos que quitarnos de encima la mitificación comunitaria. En común solo se pueden dirimir los asuntos que afecten al conjunto, pero tratar de regular aspectos de la esfera puramente personal o imponer patrones conductuales o prácticas colectivas que la propia comunidad no demanda, es la mejor forma de crear crispación y desafección en la comunidad. Es un fenómeno que no catalogo de positivo o negativo pero del que me he dado cuenta: cuando hemos okupado una o dos casas dentro de un edificio no okupado y los realojados han sabido adaptarse han habido pocos problemas de convivencia. Cada vecino ha sido autónomo, ha regulado su propia vida y la interactuación se ha limitado a asuntos comunes. Nadie ha interferido en la vida de nadie. Cuando hemos okupado mazanas y edificios enteros y las asambleas no han sabido limitarse a tomar decisiones sobre lo que afecta al conjunto y han tratado de cuestionar lo que cada uno hace en su casa sólo han habido fracasos y conflictos. Podríamos pensar que es una cuestión proporcional: a menor contacto menos desencuentros. Y, sin dejar de ser cierto, tiene también mucho que ver con las atribuciones de la comunidad y su tendencia a extralimitarse en pos de una perfección imposible e inalcanzable.

El anterior ejemplo es extrapolable a casi cualquier situación. En nuestro medios hablamos de comunidad como en las series y películas norteamericanas: un conjunto amorfo y superior a los individuos que lo componen. Ser un “miembro respetable de la comunidad” equivale a respetar normas cuya naturaleza y funcionalidad desconocemos, y esto no suele ser ni deseable ni bueno. Una comunidad no puede entrometerse en la dimensión puramente individual –mientras no afecte al conjunto– por mucho que le agrade o disguste lo que se mueva dentro de dicha esfera. El esfuerzo de los participantes no debe ser tanto “crear comunidad”, “sentimiento colectivo”, “pertenencia al grupo”, como reforzar el criterio propio, la capacidad de criticar y disentir. Ya he dicho en alguna ocasión que si hoy en día somos insolidarios no es por individualismo, sino por gregarismo; por adaptarnos a la insolidaridad imperante, por ser como todo el mundo. Ser solidario, sin competir ni sacar tajada, es minoritario y está mal visto. A niveles de moral superficial puede que no (“no matarás”), pero sí a nivel de moral profunda (“sé político, policía o militar y sé respetado por matar”).

Municipio autónomo de Cherán [México]

En una comunidad hay que tratar de fortalecer la independencia de criterio, el querer colaborar por convicción y no por inercia, el saber llevar la contraria cuando la comunidad se equivoca. Ninguna de nuestras comunidades, ni siquiera las libertarias, han sabido hacer esto. Han tratado de forzar la uniformidad de hábitos y una armonía ficticia dada por la semejanza y no por la diferencia. Incluso hace falta individualidad para detectar pronto la muerte del proyecto, para saber cuándo se vive en una comunidad y cuándo en otra cosa impulsada por las ganas de unos pocos y lastrada por la desidia y vagancia de una mayoría. También es necesaria para detectar cuándo la comunidad se resigna con su condición de medio (para facilitar la vida de sus participantes, para armarnos de cara al acontecimiento revolucionario) y cuándo no, y se revuelve hasta convertirse en el fin de todo esfuerzo (cuando exige que se trabaje sólo por y para la comunidad y no asume ser el trampolín que nos permita transitar a otros estadios revolucionarios).

Pensar por uno mismo, saber oponerse al número, generar disenso, sentirse dueño de la propia vida, es el precio que toda comunidad humana debe estar dispuesta a pagarle a sus miembros si quiere permanecer sana, construirse con personas reales y no ser una simple abstracción ajena a los seres concretos que deberían darle vida.

La comunidad que no entienda esto corre el peligro de crear a sus propios refractarios y que se cumpla lo que anunciaba Renzo Novatore cuando avisaba de que “cualquier sociedad que construyas debe tener sus límites”11.


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1. A lo largo de este texto cuando aludo al término comunidad lo hago principalmente para referirme, más allá de su sentido general, a las comunas alternativas creadas en los margenes de la sociedad capitalista (desde las utópicas del s. XIX hasta las hippies de la segunda mitad del s. XX), que aspiran a la demostración práctica de un modelo social teórico. Tienden por tanto a la estabilidad. No confundir con las comunidades creadas en situación, buscada o no, de conflicto, desde la de los diggers ingleses del s. XVI pasado por la Revolución española de 1936 hasta experiencias más actuales como la zapatista. Estas comunidades tienden a ser de otra naturaleza, no aspiran al aislamiento y su aspecto experimental necesita más la irradiación y el contagio, el movimiento, que la conservación estática.

2. “[El gobierno de la combinación] tiende a postrar al individuo y reducirlo a mera pieza de una máquina; involucrando a otros en la responsabilidad de sus actos y responsabilizándolo a él, a su vez, por los actos y sentimientos de sus asociados; que, de esta manera, vive y actúa sin control sobre sus propios asuntos, sin poseer ninguna certeza sobre el resultado de sus acciones y casi sin un cerebro que se atreva a usar por su propia cuenta; y que, en consecuencia, nunca llega a conocer los grandes propósitos para los que la sociedad ha sido expresamente formada” (Warren, Manifiesto, 1841).

3. “[...] Nuestro sistema de propiedad igualitaria no requiere ninguna especie de superintendencia ni de coerción. No hay necesidad del trabajo en común, ni de comidas en común, ni de almacenes comunes. Estos son métodos erróneos, destinados a constreñir la conducta humana, sin atraer los espíritus. Si no podemos ganar el corazón de las gentes en favor de nuestra causa, no esperemos nada de las leyes compulsivas. Si podemos ganarlo, las leyes están demás. Ese método compulsivo armonizaba con la constitución militar de Esparta, pero es absolutamente indigno de personas que sólo se guían por los principios de la razón y de la justicia. Guardaos de reducir a los hombres a la condición de máquinas. Haced que sólo se gobiernen por su voluntad y sus convicciones. ¿Para qué han de instituirse comidas en común? ¿Acaso he de sentir hambre al mismo tiempo que mi vecino? ¿He de abandonar el museo donde trabajo, el retiro donde medito, el observatorio donde estudio, para presentarme en un edificio destinado a refectorio en lugar de comer donde y cuando lo exige mi deseo?” (Godwin, op.cit.).

4. “Con la abolición de la propiedad privada tendremos, entonces, un verdadero, hermoso, sano Individualismo” (Wilde, op.cit.).

5. Reclus, op.cit.

6. Mijaíl Bakunin, El Principio del Estado, 1871.

7. Max Stirner, El Único y su propiedad, 1845.

8. Henry David Thoreau, Walden o La vida en los bosques, 1854.

9. Esta vía abre la puerta al aforismo de Friedrich Nietszche: “quien pelea con monstruos corre el riesgo de convertirse en uno” (Más allá del bien y del mal, 1886).

10. Sus miembros más bien, pues la comunidad ni piensa ni siente ni hace nada por sí misma, es solo un agregado de individuos.

11. Renzo Novatore, “Il mio Individualismo Iconoclasta” [en Iconoclasta!], Enero de 1920.

http://alasbarricadas.org/noticias/node/36863

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Mié Sep 07, 2016 10:33 am 
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The Ludlow massacre, 1914 - Sam Lowry
Ludlow strikers tent colony
The history of the Ludlow Massacre of striking coal miners, which was one of the most brutal attacks on organised labour in North American history. It was the pinnacle of efforts by the National Guard and local strike-breakers under the command of the Rockefeller family to suppress a strike of twelve thousand workers.

Issues concerning labour had dogged the United States for many years preceding World War I and had resulted in widespread strike action, especially in the West of the country. Tensions rose to a melting point when a union activist was killed in late 1913 resulting in workers at the Rockefeller family owned Colorado Fuel and Iron Corporation’s (CF+I) going on strike. Miners evacuated the coal camps on September 23rd in protest against low wages, poor working conditions and continued victimisation of union activists. This was to mark the beginning of what was to be a harsh seven months of continued brutality and repression at the hands of their bosses.

Miners of the CF+I were paid $1.68 a day and were forced to work in extremely harsh conditions, this was particularly true for the Colorado miners, where fatality rates were often double the national average. What little wages the miners earned were paid in scrip, which was redeemable only at the company store where prices were high.

Attempts of unionisation by the Colorado miners dated back to the first strike of 1883 in which they tried to join the Western Federation of Miners, in 1913 they were attempting to organise into the United Mine Workers of America. (They later joined the Industrial Workers of the World in 1927.)

Demands of the UMWA to the CF+I were as follows:

“…Recognition of the United Mineworkers of America as the bargaining agent for workers in coal mines throughout Colorado and northern New Mexico, an effective system of checkweighmen in all mines, compensation for digging coal at a ton-rate based on 2,000 pounds, semi-monthly payment of wages in lawful money, the abolition of scrip and the truck system, an end to discrimination against union members, and strict enforcement of state laws pertaining to operators’ obligations in supplying miners with timbers, rails, and other materials in underground working places.”

The demands of the union and the continuing strike action enraged the Rockefeller family, which through mine ownership effectively ruled the region. They evicted striking workers from their company owned homes leaving them (along with their families) to face the harsh Colorado winter months without shelter. Assisted by UMWA groups across the US, the strikers organised ‘tent cities’ close to canyon mouths which lead to coal camps (in an attempt to block strike-breakers replacing them) and continued their strike.

Through various agencies the company was able to hire men to take a more aggressive stance against the striking workers, armed guards were supplied to harass strikers and union organisers. An armoured car with a mounted machine gun was even built which was appropriately named the ‘Death Special’ by the company guards. As tensions escalated between CF+I and the strikers, miners dug protective pits beneath their tents to shield themselves and their families against random sniping and machine gun fire from the company guards. On October 17th the ‘Death Special’ was used to attack the Forbes tent colony resulting in the death of one miner. A young girl was shot in the face and another boy’s legs riddled with machine gun bullets also. Confrontations between striking miners and scab workers were also resulting in additional deaths. On October 28th the Governor of Colorado, Elias M Ammons called out the National Guard to take control of the situation.

The miners however, persevered. Union members and organisers were kidnapped and beaten, shots being fired into the camps from strike-breakers and the National Guardsmen were a constant occurrence and the harsh winter was taking its toll. Worried about the continuing cost of keeping the National Guard in the field, Governor Ammons accepted an offer from the Rockefeller family to put their men in National Guard uniforms.

On March 10th the body of a strike-breaker was found near railroad tracks near the Forbes tents and the National Guard’s General Chase ordered the colony to be destroyed. The strike was reaching a climax, and National Guardsmen were ordered to evict the remaining tent colonies around the mines, despite them being on private property leased by the UMWA.

Ludlow was the largest of the colonies, and on the morning of April 20th 1914, troops fired into the camp with machine guns, anyone who was seen moving in the camp was targeted. The miners fired back, and fighting raged for almost fourteen hours.

Photograph of the strikers' camp after the attack
Red Cross workers sift through the wreckage of the strikers' camp after the attack
In the afternoon, a passing freight train stopped near the camp and allowed many miners and their families to escape to east to an area known as the ‘Black Hills’. After many hours of exchanging fire with the militiamen, the camps main organiser, Louis Tikas met with Lieutenant Linderfelt (the officer in charge of the National Guard assault on the Ludlow camp) to arrange a truce. Linderfelt hit Tikas with the butt of his rifle and soldiers fired several times into his back as he lay on the ground, killing him outright.

That evening, under cover of darkness, the militiamen entered the camp and set fire to tents, killing two women and eleven children who were sheltering from the shooting in a pit below a tent, thirteen other people were also shot dead during the fighting.

As news of the massacre spread, workers from around the country went on strike to show solidarity with the remaining miners on strike in Colorado and to express sympathy for those who had lost loved ones in Ludlow. Several cities in the state were taken over and occupied by miners and some National Guard units even laid down their arms and refused to fight.

However, the workers failed to obtain their demands along with union recognition and many were replaced with non-union workers. No National Guardsmen was ever prosecuted over the killings, even though sixty-six people had been killed by the time violence ended.

In 1918 a monument was erected to commemorate those who died during the strike. These individuals all died in the Ludlow Massacre, and are inscribed on the monument as follows:

Louis Tikas, age: 30 years
James Fyler, age: 43 years
John Bartolotti, age: 45 years
Charlie Costa, age: 31 years
Fedelina Costas, age: 27 years
Onafrio Costa, age: 4 years
Frank Rubino, age: 23 years
Patria Valdez, age: 37 years
Eulala Valdez, age: 8 years
Mary Valdez, age: 7 years
Elvira Valdez, age: 3 months
Joe Petrucci, age: 4 ½ years
Lucy Petrucci, age: 2 ½ years
Frank Petrucci, age: 4 months
William Snyder Jr, age: 11 years
Rodgerlo Pedregone, age: 6 years
Cloriva Pedregone, age: 4 year

By Sam Lowry, edited by libcom

http://libcom.org/history/1914-the-ludlow-massacre

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NotaPublicado: Dom Dic 25, 2016 6:14 pm 
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Un día le dijeron sus amigos: "¡Oh Goha! ¿no te da vergüenza pasarte la vida sin hacer nada, y no usar tus manos, con sus diez dedos, más que para llevártelas llenas a la boca? ¿Y no piensas que ya es hora de que ceses en tu vida de holgazanería y te amoldes al modo de ser de todo el mundo?". Y he aquí que él no contestó nada. Pero un día atrapó una cigüeña grande y hermosa, dotada de alas magníficas, que la hacían volar muy alto por el cielo, y de un pico maravilloso, terror de los pájaros, y de dos tallos de lirio por patas. Y cuando la cogió, subió con ella a su terraza, en presencia de los que le habían hecho reproches, y con un cuchillo le cortó las magníficas plumas de las alas, y el largo pico maravilloso, y las encantadoras patas tan finas, y empujándola con el pie hacia el vacío, le dijo: "¡Vuela, vuela!". Y sus amigos le gritaron, escandalizados: "Alah te maldiga, ¡oh Goha! ¿A qué viene esa locura?". Y les respondió él: "Esta cigüeña me molestaba y pesaba sobre mi vista porque no era como los demás pájaros. Pero ahora le he hecho semejante a todo el mundo

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Mié Ene 11, 2017 6:18 pm 
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http://cvc.cervantes.es/ciencia/cajal/c ... cia_11.htm

Citar:
El diverso comportamiento de los escolares en las dos citadas asignaturas me reveló dos hechos, que posteriores observaciones han confirmado plenamente: Es el primero, que el instructor de alumnos de diez a catorce años debe ser forzosamente joven, enérgico y expedito de sentidos; los ancianos, por sabios que sean resultan víctimas lastimosas de la desconsideración e insolencia de mozalbetes, para quienes la quietud y compostura constituyen verdadero suplicio. Es el segundo, que los educandos demasiado jóvenes muéstranse poco propicios, salvo honrosas excepciones, al estudio de las lenguas y de las matemáticas. Sólo el temor al castigo puede obligar a galopines, que viven todavía en la época muscular y sensorial de la existencia, a soportar a pie firme largas tiradas de verbos latinos irregulares y sartas inacabables de binomios y polinomios. Todo esto llega a interesar, pero más adelante, desde los catorce o quince años. Acredita la experiencia que, salvo precocidades excepcionales, el muchacho recién entrado en la segunda enseñanza estudia con placer solamente aquellas ciencias capaces de ampliar la rudimentaria exploración objetiva del mundo, iniciada en el hogar, tales como: la Cosmografía, la Geografía y algunos rudimentos de Aritmética, Física y de Historia natural. ¿Por qué los pedagogos y los promotores de planes de enseñanza no tienen en cuenta esta verdad?

Las Lenguas muertas, la Gramática, la Psicología, la Lógica, el Álgebra, la Trigonometría y la Física con fórmulas enrevesadas, debieran reservarse para los últimos cursos, es decir, para la época mediante entre los catorce y los diez y siete años, que es cuando comienza verdaderamente la fase reflexiva de la evolución mental.

A este error pedagógico sancionado por la ley, añádense todavía los inconvenientes gravísimos de la forma, por lo común seca y excesivamente abstracta, en que se expone la ciencia. Preocupado con el rigor lógico de las definiciones y corolarios, el maestro olvida a menudo una cosa importantísima: excitar la curiosidad de las tiernas inteligencias, ganando a la par para la obra docente el corazón y el intelecto del alumno; pero de este punto, de capital transcendencia en la función educadora, diré algo más adelante.


Qué gran verdad.

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Lun Ene 23, 2017 6:50 pm 
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Romper el consenso, una necesaria puesta en valor de la izquierda radical durante la Transición

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¿Sabías que la movilización obrera consiguió la supresión del despido libre durante seis meses en 1976? Seguramente no, porque el relato sobre la Transición, que acaso empieza a desmigajarse ahora, es el de un proceso guiado desde arriba por líderes políticos provenientes del Régimen y la oposición antifranquista.

La historia establecida obvia la existencia de un movimiento de masas protagonizado por la clase trabajadora, que había nacido ya en el último franquismo (indaguen acerca de los orígenes de las Comisiones Obreras y pásmense). En los últimos años se está produciendo un desmontaje de la Transición, político (como pacto de élites) y cultural (a través de conceptos de moda hace pocos años como Cultura de la Transición, y sus efectos desconflictivizadores). Sin embargo, desentrañar la historia de estos años tiene que ver con mirar nuestro presente y afrontar el futuro, y la disección-derribo no será posible sin trabajos como el que hoy presentamos, que ayudan en la tarea de situar las verdaderas bases sociopolíticas de la contestación y su importancia real.

ORT, PCI (i), ORT, PTE, MC, LCR, Autonomía Obrera, Movimiento Libertario, Comunidades Cristianas Populares, Movimiento de Presos Comunes, grupos de las izquierdas nacionalistas, COPEL (presos comunes), Movimiento Feminista, Movimiento Pacifista, de Liberación Homosexual, por la democratización de la policía, de minusválidos…Muchas de estas organizaciones obreras y movimientos sociales son hoy desconocidos para el gran público (utilicen su buscador favorito, tienen trabajo para horas); otros los conocemos, pero resuenan en la versión oficial de la realidad como actores insignificantes, casi pintorescos, de aquellos años.

Gonzalo Wilhelmi, autor de otros libros sobre el movimiento libertario y Autónomo, presenta en Romper el consenso. La izquierda radical en la Transición española (1975-1982) [SigloXXI] a todos estos grupos como un actor, heterogéneo pero con puntos comunes de gran importancia. Nos los presenta literalmente, puesto que muchas de estas organizaciones y movimientos apenas han sido tratados antes fuera de circuitos militantes, y nos los caracteriza con paciencia de entomólogo, describiendo sus programas y evoluciones de forma minuciosa.

Algunos de los hallazgos más interesantes del libro tienen que ver con derribar mitos. En primer lugar, explica que la izquierda radical, o revolucionaria, se nutrió de la clase obrera. Es habitual decir que eran grupos vanguardistas conformados por algunos miembros díscolos de la clase media, lo cual es radicalmente falso, tal y como demuestra el historiador.

El segundo mito es el de su irrelevancia política. Si bien no fueron capaces de articular una respuesta unitaria a nivel estatal, su capacidad de movilización fue muy notoria en muchos conflictos laborales y políticos, planteando durante los primeros años de la Transición una estrategia en la calle que, junto con la incuestionable movilización del PCE de los primeros tiempos, tuvo una importancia decisiva en el cambio de rumbo de unas élite franquistas que, en un primer momento, no tenían en la cabeza llegar al puerto de una democracia a la europea (con sus incuestionables carencias). El objetivo de la Ruptura -que el autor muestra como estratégicamente difuso y poco definido- no se alcanzó, como sabemos.

La génesis de Romper el consenso es la tesis doctoral del autor, Izquierda Revolucionaria y Movimientos Sociales en la Transición. Madrid, 1975-1982, ampliado a escala estatal y reescrita para su puesta a disposición del público general. Como dice un buen amigo, las tesis no se leen, se consultan, y la reencarnación editorial de esta tesis ha conseguido que sea un libro de lectura amena, sin que por el camino se haya perdido su carácter de obra de referencia, gracias a la cantidad de datos que incluye. Herencia de su vida pasada es una estructura muy definida, en la que las distintas organizaciones y movimientos sociales vuelven aparecer listados una y otra vez para dar cuenta de sus avatares en las distintas etapas de la Transición (Ruptura- Consenso, pacto social y Constitución- Golpismo y desencanto), lo que a veces puede exigir una lectura atenta.

Se trata éste de un trabajo denso en datos, que deja ver con honestidad -pero sin dejar sitio al hastío- las fuentes que se han utilizado para su elaboración. De entre todas, destacan el valor de las entrevistas realizadas a militantes de la izquierda radical -cuento en torno a la treintena-, y la prensa política de la época, parte de ella en archivos personales y otros lugares de difícil acceso para el investigador.

El día que escribo esta reseña Yolanda González hubiera cumplido 56 años. A ella, con esa mirada tierna de la foto que todos tenemos en la cabeza y que aparece en Romper…, está dedicado el libro: “En memoria de Yolanda González, estudiante, trabajadora y militante revolucionaria. En memoria de todos los hombres y las mujeres que dieron la vida en la lucha por la democracia y el socialismo”.

En el libro flota una pulsión reparadora que se manifiesta no sólo en la recuperación de la memoria de organizaciones políticas apenas representadas en la historiografía y en el discurso del presente, sino también en una importante labor de recuento de víctimas de la violencia política estatal entre 1975 y 1982. Muertos por represión política, tortura, gatillo fácil, terrorismo de estado o la acción de la ultraderecha (en connivencia con los aparatos del Estado durante estos años). Una importante visibilización de los que descansan en las otras cunetas de la memoria de nuestra democracia.

https://serhistorico.net/2017/01/19/rom ... ransicion/

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Lun Feb 13, 2017 7:26 pm 
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Era ya muy tarde y las calles estaban desiertas; no obstante,
al llegar á este punto interrumpió el coloquio de los dos patricios
un gladiador beodo que, inclinándose sobre Petronio y poniéndole
una mano en el hombro, gritó con voz ronca:
— ¡A los leones los cristianos!...
— Mirmidón (1) — l e dijo tranquilamente Petronio: — por tu
bien te aconsejo que sigas tu camino.
El gladiador cogió entonces con la otra mano a Petronio por
el brazo, y, poniéndosele delante, lo zamarreó un poco, mientras
decía:
— Grita conmigo: «¡ A los leones los cristianos!» o te retuerzo
el pescuezo.
Mas Petronio, á quien ya tenían exasperado estos gritos,
pues desde su salida del Palatino le destrozaban los oídos y le
oprimían el pecho, al ver que el atleta, dejándole libre el
brazo, levantaba el enorme puño, perdió la paciencia.
Amigo mío — le dijo, —apestas a vino y me aburres.
Al decir esto hundió hasta la empuñadura la espada en el
pecho del gladiador ebrio, y. cogiendo del brazo á Vinicio, continuó
como si nada hubiese ocurrido.


:love:

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Lun Feb 13, 2017 8:28 pm 
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Ya me gustaria hacer como Petronio con mas de uno que te encuentras por ahi en ciertas horas y en ciertos ambientes.

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 Asunto: Re: Para no olvidar+ cuñaos del "pos el anarkismo" en ráfagapost
NotaPublicado: Jue Feb 23, 2017 5:26 pm 
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La dictadura de Videla y España intercambiaron apoyos, medallas y regalos
por Danilo Albin (Bilbao, España)

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El rey Juan Carlos en un acto con el dictador argentino Jorge Rafael Videla.

“No me dé las gracias por venir. Esta embajada es mi casa”. La frase corresponde al dictador argentino Jorge Rafael Videla, mientras que la delegación diplomática en cuestión tenía la bandera española en su fachada. Ocurrió un 24 de junio de 1976, durante un homenaje -a distancia- al rey Juan Carlos, coincidiendo con el día de su santo. Un par de años después, la Monarquía devolvió el gesto en formato de medalla: el salvaje general Videla, responsable de miles de asesinatos, mantuvo hasta el último día de su vida las condecoraciones firmadas por el monarca español, que en 1978 le concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar y el Collar de la Orden de Isabel la Católica.

Estas distinciones son sólo un ejemplo de lo que ocurrió a espaldas de la opinión pública española en aquellos años. Según ha podido comprobar Público, durante los siete años y nueve meses que duró el sangriento régimen cívico-militar argentino, las autoridades de Buenos Aires y Madrid intercambiaron todo tipo de medallas, apoyos y regalos. De acuerdo a los registros consultados por este periódico, 23 militares argentinos fueron condecorados mediante decretos que llevaban la firma del rey Juan Carlos y de los ministros de Defensa de turno.

Entre los condecorados figuran personajes como el vicealmirante de la Armada, Antonio Vañek -uno de los principales jefes del campo de concentración que funcionaba en la ESMA-, el brigadier de la Fuerza Aérea Basilio Lami Dozo -otro de los máximos responsables del régimen- o el general José Rogelio Villarreal, quien durante la noche del golpe de Estado estuvo a cargo de la detención de la presidenta Isabel Martínez de Perón.

Del mismo modo, varios militares españoles -todos ellos de inocultable raigambre franquista- guardan a día de hoy en sus cajones las distinciones otorgadas por la dictadura de Videla. Uno de los primeros fue el capitán de navío Fernando de Salas, condecorado en una pomposa ceremonia celebrada en la embajada argentina en Madrid. También fueron premiados el general de Brigada Manuel Vallespín – jefe de la Segunda División del Alto Estado Mayor-, a quien el régimen condecoró en agosto de 1977 con la medalla del Ejército argentino, y el jefe de Policía de Madrid, Federico Quintero Morente, homenajeado con la Orden de Mayo al Mérito.

Imagen
Documento sobre la condecoración de la dictadura de Videla a Fernando de Salas, al que ha tenido acceso Público.

El ahora rey Felipe VI, entonces príncipe de Asturias, también fue objeto de una distinción por parte del régimen militar. En octubre de 1981, la Armada argentina -uno de los cuerpos más brutales en materia represiva- designó al hijo de Juan Carlos de Borbón como “Guardiamarina Honoris Causa”. La distinción fue recibida por el embajador de España en Argentina, Enrique Pérez-Hernández, quien posteriormente se encargaría de trasladarla a La Zarzuela.

Te voto si me votas

Ambos países no sólo intercambiaron medallas y elogios. Durante aquellos años, la dictadura de Videla y el gobierno de Adolfo Suárez establecieron un eficiente sistema que les permitió negociar la participación de sus respectivos estados en distintos organismos internacionales. El encargado de abrir el juego fue un sobrio diplomático español, Manuel Thomás de Carranza. El 28 de julio de 1976, el funcionario redactó una minuta en la que invitaba a Argentina a participar en el séptimo congreso del Consejo Internacional de Economías Regionales “y a ocupar junto con España -que presidirá dicho evento- la otra Presidencia reservada a un país Hispano-Americano”.

El 11 de noviembre de ese mismo año, el gobierno de UCD se inmiscuyó en una cuestión tan delicada como la disputada soberanía de las Islas Malvinas, reivindicadas por los argentinos y ocupadas por los ingleses. En una nota de tres párrafos, el Ministerio de Asuntos Exteriores -por entonces a cargo de Marcelino Oreja- notificaba que “el Gobierno español, de acuerdo con su tradicional posición, prestará decidido apoyo a la reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas”.

“En este sentido -declaraba solemnemente el Ministerio-, se cursan instrucciones a la delegación de España en el XXXI período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas para que preste su apoyo al proyecto de resolución sobras las Islas Malvinas”. Una semana después, el embajador argentino Leandro Enrique Anaya transmitía a Oreja la “complacencia y agradecimiento” de la dictadura “por el apoyo solidario a la reivindicación de soberanía sobre las Islas Malvinas, que concita un unánime sentimiento nacional argentino”.

Imagen
Documento en el que el Ministerio de Exteriores acepta la petición de apoyo de Argentina para entrar en el consejo de la OACI.

“Lazos de amistad”

Otro de los pactos se selló discretamente a comienzos de agosto de 1977, cuando media España estaba de vacaciones. Según consta en una nota fechada el primer día de ese mes, el gobierno de Suárez aceptó la petición de apoyo que le había formulado el régimen argentino para entrar en el consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), aunque no lo haría gratuitamente. Tras invocar “los tradicionales lazos de amistad hispano-argentina”, Exteriores anunciaba que apoyaría al candidato de la Junta Militar “en la seguridad de que la petición de apoyo hecha por España para su reelección (…) recibirá el mismo trato por parte de la delegación argentina”.

Aún más increíble resulta la nota del 18 de noviembre de 1978, por medio de la cual Argentina informaba al Gobierno español sobre su postulación “para integrar la Comisión de Derechos Humanos” del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y pedía el respaldo de España, basándose en la “permanente y favorable disposición que ambos gobiernos han evidenciado ante recíprocas aspiraciones llevadas adelante en distintos foros internacionales”.

Mientras negociaban estos acuerdos, los diplomáticos de Videla seguían coqueteando con los sectores más ultras del ejército posfranquista: el 15 de febrero de 1977, la embajada argentina destinó 20.000 pesetas a la compra de un obsequio en la lujosa tienda London’s Shop para el capitán general de la Primera Región Militar, Federico Gómez de Salazar Nieto, un excombatiente franquista de la División Azul que había peleado junto a los nazis. Diez días después, la delegación gastó otras 2.152 pesetas en artículos ecuestres que fueron obsequiados al general ultraderechista Jaime Milans del Bosch, quien en 1981 participaría activamente en el fallido golpe de Estado del 23-F. Para Milans, Videla siempre sería un referente.

http://piensachile.com/2014/10/la-dicta ... y-regalos/

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Traducción al español por Huan Manwe