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 Asunto: Derechos humanos en la URSS. Facho-libegales, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 1:50 pm 
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Derechos Humanos en la Unión Soviética.

Albert Szymanski

Dedicado a los miles de desaparecidos y asesinados que han muerto en Latinoamérica desde mediados de los 60 por su defensa de la libertad, y a D.R.

Agradecimientos.

Este libro, como todos los demás es, en palabras de C.Wright Mills*, un producto de la intersección entre biografía e historia. Ha sido resultado de las fuerzas sociales que me han influido como autor, mi familia, mi educación, mi posición social como catedrático de sociología americano, y mi implicación política. Este libro, tal vez más que otros míos, debe mucho a la influencia de mis padres, que me inculcaron mis valores fundamentales con respecto a la igualdad, la tolerancia, la libertad y la autoridad. También debe mucho a mis maestros del Instituto Guard, y de la Universidad de Rhode Island a mi pos-grado en la Universidad de Columbia, que me introdujeron a las teorías y los debates sobre la libertad y los derechos. Mis estudiantes y colegas profesores en la Universidad de Oregón durante los setenta fueron un gran acicate (normalmente crítico, pero otras veces amable) que ha tenido un gran impacto en el desarrollo de las ideas contenidas en esta obra. Pero sobre todo esas ideas se formaron debido a mi militancia política desde finales de los cincuenta.

Mi primera actuación política fue unirme a la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color en el comienzo del movimiento de los Derechos Civiles en 1959. Mi segunda, fue como ingenuo que era, mandar una carta indignada al periódico estudiantil comparando las duras sanciones impuestas por el director a estudiantes femeninas que fumaban en el pasillo con los horrores descritos en la novela 1984 de Orwell.

A comienzos de los 60 mi militancia política abarcó dos áreas: el apoyo a los derechos civiles de los negros, y de las libertades civiles en general, especialmente de los estudiantes que estaban universitarios que estaban sometidos a la (desde entonces descartada) doctrina del “loco parentis”.

Me uní a la Unión Americana por las Libertades Civiles y me convertí en un entregado defensor del derecho de todo el mundo a expresar sus opiniones políticas. Como presidente de del S.D.S Chapter de la Universidad de Rhode Island en 1962, fue responsable, irritando bastante al decano Quinn, de traer al primer miembro del Partido Comunista en 15 años para que pudiera pronunciar un discurso libremente en el campus.

Pero poco a poco, a mediados de los sesenta, con la intensificación de los movimientos estudiantiles y de los negros, así como el crecimiento del apoyo de mi generación por las revoluciones cubana, vietnamita y china, mi militancia en pro de las libertades civiles en abstracto se transformó. Llevado de la excitación política e intelectual de la segunda mitad de los sesenta, me convertí en un marxista, aunque mantuve mi preocupación previa por las cuestiones de los derechos civiles.

Debo a agradecer especialmente a Donna Ree Crawford como mi asistente en la investigación en esta obra. Comprobó con cuidad las referencias, citas y cálculos, dando a este trabajo un mayor rigor científico. También debo agradecerle su amistad desinteresada durante el tiempo que me llevó escribirlo.

Robert Molteno, Neil MacDonald y Anna Gourlay de Zed Books, igualmente, junto con Beverly Jones y Lawrence Hill, tienen mi agradecimiento por estimular que lo que iban a ser dos artículos académicos sobre las minorías asiática y el trato a los disidentes en la URRS se convirtiera en un extenso libro. Sus comentarios críticos y sugerencias fueron vitales a la hora de dar forma a las dos cuestiones abordadas y al contenido de mi obra.

Otros individuos que han contribuido con su aliento intelectual y su amistad son Sue Jacobs,
Michel Amieu, Carolyn Dornsife, Catherine Duriez, Gail Lemberger, Evelyn
Sparks, Madelene MacDonald, David Eiliott, Val Burris, Charlie Kauften,
Cheyney Ryan, Mike Goldstein, Harry Humphries, Ron Wixman, Juan Linz
Y Terry Hopkins.

Tanto Vicki Van Nortwick como Doris Boylan tienen también mi agradecimiento por corregir los borradores de esta obra. Los bibliotecarios de la universidad de Oregón, en particular, Robert Lockhart, también han sido de una ayuda inestimable. Y por supuesto todas las personas y mis editores y los impresores que dieron el ser a este libro deben ser reconocidos.

Como ya se ha dicho, mi interés por las cuestiones teóricas de la libertad y los derechos tiene profundas raíces en mi biografía, pero lo que me empujó a escribir este libro era la aguda confrontación, en los setenta y comienzos de los 80, entre las fuerzas crecientes de la liberación nacional y la revolución socialista y fuerza en apariencia cada vez menor del imperialismo. En respuesta al crecimiento tanto del socialismo como de los movimientos imperialistas en el mundo, las fuerzas rectoras de los países capitalistas avanzados han contraatacado a nivel ideológico. Han opuesto la “libertad” a los eslóganes nacionalistas y socialistas de liberación nacional y poder obrero. Por “libertad” entienden la libertad de defender públicamente lo que uno quiera, la libertad de enriquecerse, la libertad de los profesionales de los países pobres para emigrar a los países ricos, y la libertad de los propietarios para comprar, vender, contratar trabajadores y controlar la economía, para ser breves, la “libre empresa”.

Empleando técnicas muy sofisticadas de Madison Avenue, una poderosa guerra ideológica se está librando en el mundo: en los países avanzados y en los menos avanzados, y en los mismos países socialistas por las emisiones radiofónicas y los viajeros. Se ha vendido la “libertad” occidental para contrarrestar la creciente marea del socialismo.

Defender a los países socialistas en occidente tiene una rápida respuesta: ¿qué pasa con la falta de libertades, restricciones a la emigración, presos políticos, refugiados, etc? Las estadísticas sobre el aumento del nivel de vida, la seguridad social, la participación política, el mantenimiento de la independencia nacional, la igualdad, etc, nunca satisfacen a estos críticos. Necesariamente todos los socialistas deben tomar una postura sobre la cuestión de la represión de las libertades civiles en los países socialistas. Una tendencia del movimiento socialista defiende que algunos o todos de los llamados “países socialistas” no son realmente socialistas, sino nuevas sociedades de clase, tan represivas, si no más que las antiguas. Otros responden que debido a problemas como el atraso económico de que partían y las invasiones exteriores así como la presión del imperialismo a las que se ha tenido que enfrentar el socialismo al llegar al poder, se ha distorsionado en esencia y por lo tanto debe reprimir a un número significativo de su población con el fin de sobrevivir. Otro sector de la izquierda simplemente rechaza cualquier prueba incuestionable de la represión política como “propaganda capitalista”.

Al haber escrito un libro sobre la naturaleza política y económica fundamental de la Unión Soviética parecía lógico tratar después de completar el trabajo ya empezado con otro libro sobre las que seguían siendo las cuestiones políticas teóricas y políticas más atrayentes: ¿Qué ocurre con la libertad? ¿Qué ocurre con las minorías? ¿Qué ocurre con la posición de las mujeres? ¿Con la participación femenina y su seguridad económica? ¿Qué ocurre con los disidentes? ¿Los campos de prisioneros y las instituciones psiquiátricas que se usan para reprimir a la oposición?


Este libro trata con una de las cuestiones con más carga política de la segunda mitad del siglo XX: la de la “libertad”. Un eslogan por el que muchos han derramado su sangre y sufrido persecución en ambos lados de las barricadas. Probablemente más que cualquier otra cuestión los sentimientos de las personas sobre la libertad (expresadas como la dedicación a la “libre” empresa, a las libertades civiles, la autodeterminación o la revolución socialista) son los más profundos.

Introducción.

La historia de las ideas es un registro de la aceptación o la resistencia a los intereses dominantes de cada época. A Bruno lo quemaron en la hoguera por su defensa de la visión heliocéntrica del universo. Galileo fue sometido a arresto domiciliario y forzado a abjurar de sus ideas, y los trabajos de Copérnico fueron puestos en el Índice de Libros prohibidos, debido al conflicto entre la evidencia científica y la biblia entendida en sentido literal. A finales del siglo XIX y a principios del siglo XX las ideas científicas de la evolución no tuvieron mucho mejor trato. Las ideas del mundo social, incluyendo las características de los distintos grupos sociales, están integralmente relacionadas con la ideología política dominante y sus intereses, y por lo tanto son recompensadas, animadas, desanimadas, reprimidas, aceptadas, ridiculizadas según su impacto social más que sobre los hechos que las apoyan.

“… la historia de muchos temas científico está libre de dichos problemas de aceptación de la evidencia por dos motivos principales. En primer lugar, algunos temas están dotados de una enorme importancia social pero con escasa información fiable. Cuando la ratio de los datos con el impacto social es tan baja, una historia de las actitudes científicas puede ser poco más que un registro oblicuo del cambio social. La historia de la visión científica sobre la raza, por ejemplo, sirve como espejo de los movimientos sociales. Este espejo se refleja en los buenos tiempos y en los malos, en los tiempos de creencia en la igualdad y en los tiempos del racismo rampante. La sentencia de muerte de la política eugenésica en América fue firmada más por el uso particular de Hitler de los argumentos antes favorables a la esterilización y purificación racial que los avances en los conocimientos genéticos.

Gould 1981, p. 22.


Los cometarios de Gould sobre las ideas en relación con la “raza” se aplican con todavía más fuerza a las ideas sobre las libertades, los derechos y el socialismo.

De todos los fenómenos sociales, aquellos asociados con las cuestiones del poder político, la eficacia de diferentes sistemas económicos, la necesidad de la desigualdad social, y las potencialidades y efectos de diferentes modos de producción son los más importantes y por lo tanto sometidos particularmente a su aceptación o rechazo en base a factores ajenos a los hechos. Las cuestiones con el mayor impacto y donde por lo tanto, y con frecuencia, los hechos desempeñan un papel mínimo, son aquellos relacionados con las potencialidades del socialismo en general, y la compatibilidad inherente de la “libertad” y el modelo soviético de socialismo en particular. Esta obra aborda las cuestiones en las que la ratio de datos e impacto social han sido menores. (Menores no porque no haya datos disponibles para los que hayan querido encontrarlos, sino porque el denominador es enorme)


En las últimas décadas, no obstante, el numerador ha crecido de forma considerable. Mediante el acopio de datos que han sido conocidos para los analistas occidentales más minuciosos, pero que rara vez se combinan para extraer las conclusiones lógicas implícitas, este libro trata de incrementar la ratio de datos e impacto social en un nivel generalmente aplicable a las ciencias sociales.

Los intelectuales son seres políticos cuya actividad cotidiana afecta cotidianamente a la atmósfera política de sus países. Por lo común, el grueso de los intelectuales en una nación dada se movilizan en apoyo de sus instituciones dominantes. Ese ha sido ciertamente el caso en los Estados Unidos y en otras democracias parlamentarias “anglosajonas” después del periodo de posguerra. El centro de gravedad intelectual durante este periodo han sido los esfuerzos para desacreditar el potencial liberador del socialismo, algunas veces de manera muy sofisticada e indirecta, al tiempo que se celebran las instituciones del capitalismo y las formas parlamentarias. Citando a Chomsky y Herman:

De forma muy común, los intelectuales tienen un fuerte apego moral a cierto Estado (normalmente el suyo) y se han dedicado a alabar sus supuestos logros (algunas veces reales) y a ocultar sus abusos y crímenes. En ocasiones la “piara de mentes independientes” ha tenido éxito en asfixiar virtualmente visiones contrarias”

(Chomsky and Herman 1979b, p. 23)


“…. Hay que dedicar todo esfuerzo a desacreditar lo que se denomina socialism o comunismo. En sus formas más vulgares el argumento es que el socialism o el marxismo… conduce inevitablemente al Gulag. En los Estados Unidos está táctica ha devenido prácticamente un reflejo. Los crímenes bolcheviques y estalinistas han sido explotados con regularidad contra los movimientos que buscan la reforma o el cambio revolucionario. “

(Chomsky and Herman 1979b, p. 297)

“La pasividad general y la obediencia de parte de la población que es el requisito básico de un Estado dedicado a la intervención contrarrevolucionaria, fue superada en una medida significativa, y peligrosos sentimientos de simpatía crecieron hacia movimientos de liberación nacional en el tercer mundo. Es una tarea importante de la intelectualidad en el periodo de posguerra reconstruir el sistema ideológico y reinstaurar los patrones del conformismo que fueron perjudicados por la oposición y la resistencia a la guerra de EEUU en Indochina.”

(Chomsky and Herman 1979b, p. 17)

La CIA entiende bien el poder de las ideas, como lo hizo su antecesor, la Oficina de Servicios Estratégicos. De hecho, la “guerra psicológica” es un frente fundamental en la guerra entre el socialismo y el capitalismo.

Todo lo que se declare o pronuncie sobre las sociedades socialistas y el grado de derechos dentro de ellas por las autoridades de los gobiernos occidentales y los portavoces de sus corporaciones, así como aquellos asociados con las instituciones fundadas y financiadas por ellas, debe ser evaluado a esta luz. Según la Oficina de Servicio Estratégicos la “guerra psicológica” (a la que se dedica la mayor parte del presupuesto de la CIA se define como:

“La coordinación y el empleo de todos los medios, incluidos morales y físicos, para lograr el fin, salvo los de las operaciones militares reconocidas, pero incluyendo la explotación psicológica del resultado de tales acciones reconocidas, que tienden a destruir la voluntad del enemigo de vencer y de perjudicar su capacidad política y económica de hacerlo; que tienden a priva al enemigo del apoyo, auxilio, asistencia o simpatía de sus aliados o socios o de los neutrales, o que eviten la adquisición de tal apoyo, auxilio o simpatía, o que tiendan a crear, mantener o aumentar la voluntad de victoria de nuestro propio pueblo y de nuestros aliados y adquirir, mantener o aumentar el apoyo asistencia o simpatía de los neutrales”.

(Oficina de Servicios Estratégicos, 1949, p. 99)


La influencia omnipresente de las instituciones del capitalismo avanzado permean no sólo el trabajo de la intelectualidad “mainstream”, sino también de la mayoría de la intelectualidad “radical”. Pues tanto intelectuales conservadores como “socialistas” compiten para producir los análisis y polémicas más antisoviéticas. Los mismos conceptos y definiciones empleados por la mayoría de la Izquierda en los países capitalistas avanzados de habla inglesa son, en buena parte, un producto del discurso liberal mainstream. UN discurso muy compatible con la instituciones capitalistas monopólicas en tiempos de estabilidad, más que un producto de las tradiciones marxistas o socialistas mainstream. Por ejemplo la definición del socialismo en términos tradicionales anarco-sindicalistas de democracia participativa descentralizada, y la atención que se da a la libertad intelectual (con independencia de sus consecuencias para la vida ordinaria de los trabajadores) son en gran medida un producto de la tradición liberal clásica más que de la marxista. Los dos axiomas del discurso radical en las democracias anglosajonas son suficientes para movilizar a la gran mayoría de los intelectuales progresistas, de izquierdas y socialdemócratas de participar en la Gran Distorsión y convertirse (con frecuencia de modo indirecto) en parte de la movilización general de la OTAN contra el socialismo real y existente y la liberación nacional.

Lo mucho que se juega en los debates aparentemente “académicos” sobre las cuestiones que atañen a la “libertad” y al “socialismo” y por encima de todo las cuestiones donde se intersectan estos dos temas, ha significado que, para los sostenedores y oponentes de una tesis dada, los patrones requeridos de erudición y de prueba son desiguales. La balanza tiene mucho más peso a favor de los académicos que defienden las posiciones de su estado, que, en el curso normal de los acontecimientos, tienen garantizada la victoria intelectual por pocos que sean los dados o abrumadora la evidencia que empleen sus oponentes; esto se aplica también a los países socialistas. La única diferencia es que como son relativamente nuevos, los países socialistas con frecuencia emplean medios más directos para lograr resultados que se consiguen igual de eficazmente, pero con menos sutileza, por los países capitalistas. Para volver a citar a Chomsky y Herman:

“La belleza de los sistemas democráticos del control del pensamiento comparados con sus torpes contrapartes totalitarias, es que operan estableciendo sutilmente de manera voluntaria… las premisas que fijan los límites del debate. Aquellos que no aceptan los principios fundamentales de la propaganda estatal son simplemente excluidos del debate (o si se les presta atención, desdeñados como “emocionales”, “irresponsables”, etc)

La nueva línea de propaganda ha sido establecida mediante la repetición interminable de las Grandes Distorsiones y el acceso casi despreciable a los puntos de vista opuestos al establishment”.

Chomsky and Herman 1 979b, pp. 30, 300)

Las tesis defendidas en este libro son, por supuesto, un discurso intelectual inaceptable tanto en los EEUU como en otras democracias anglosajonas. Su impacto social es tal que podrán y seguramente serán, desdeñados por la mayoría como “irresponsables” sin examinar siquiera los datos y argumentos presentados.

Este libro ha sido compuesto sin, tal vez, la debida precaución, pero con un sentido del deber de intervenir en el debate político sobre las potencialidades de la liberación nacional, del socialismo y del capitalismo. Su recepción emocional es un reflejo del hincapié que se hace en el mismo nervio de la economía capitalista. Sólo puedo esperar que un número significativo de lectores sean capaces de contener sus prejuicios y sus lealtades cuando lean este libro y puedan evaluar o rechazar mis argumentos de una manera objetiva y razonable.


Eugene, Oregon 1983

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Liberal´-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 2:07 pm 
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 Asunto: Re: Liberal´-fascistas, abstenerse.
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1-Introducción.

La búsqueda de la libertad, manifestada en las demandas de autodeterminación, liberación o derechos humanos ha sido una cuestión cada vez más dominante en el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los Estados Unidos y la Unión Soviética, cada uno a su modo, han hecho de la cuestión de la libertad un punto central de interés en su enfrentamiento. Cada uno mantiene que sólo bajo sus sistema la libertad pude ser “real” y que bajo el otro no puede existir. En este libro la noción de libertad y el concepto de derechos humanos son sometidos a escrutinio, y se compara el grado en que las libertades y derechos básicos se cumplen en los EEUU y la URRS.

En la lucha ideológica entre el socialismo y el capitalismo occidental, occidente ha intentado hacer que las libertades formales sean la cuestión central. Los medios occidentales diseminan en abundancia historias de refugiados soviéticos, cubanos vietnamitas y alemanes del este que huyen buscando la libertad en EUU, hablan de la dificultad de emigrar de los países socialistas, la represión de los disidentes soviéticos y demás. La campaña por los derechos humanos del Presidente Carter en el periodo de 1977 a 1980 se basaba sobre el supuesto de que los EEUU prosperarían en un guerra de propaganda contra la Unión Soviética planteando el campo de batalla sobre la cuestión de la libertades civiles, interpretando la emigración de clases profesionales y gerenciales de los países socialistas como una huida hacia la libertad en los EEUU. El mayor nivel de libertades formales existente en EEUU, se implicaba, demostraba la superioridad del capitalismo occidental, mientras que la emigración de los países socialistas demostraba el fracaso del socialismo. Además se defendía que la presunta ausencia de libertades civiles formales en los países socialistas era más significativa que los derechos de liberación nacional o las libertades civiles de la mayoría de los pueblos de Asia, África y Latinoamérica. Las dictaduras como las de Indonesia, Filipinas, Brasil, Guatemala, el Salvador u el Irán del Shah debían ser apoyadas en aras a los intereses fundamentales de los pueblos de esos países, con el fin de crear las condiciones para el ulterior desarrollo de la libertad formal, o para evitar que perdieran las libertades que ya tenían.

El tema de este libro es por lo tanto fundamental en lo que respecta a la lucha ideológica y social de nuestro tiempo: socialismo contra capitalismo.

Libertad: Algunas definiciones.

El término “libertad” ha significado muchas cosas. Se ha visto como un concepto negativo (libertad frente a las restricciones, por ejemplo el control del estado, y como libertad de cada individuo de hacer lo que desee, con independencia de los deseos y necesidades de otros, o lo que es lo mismo, libertad formal. A la inversa, se ha visto como un concepto positivo, es decir la libertad de cada individuo de poder lograr las satisfacción de sus necesidades y deseos básicos, o lo que es lo mismo, libertad sustantiva. La última definición de concentra en el grado en que una sociedad facilita la realización de los derechos nacionales, de las mujeres, seguridad en el empleo, un alto nivel de vida, seguridad social y demás.

Muchos esquemas formales desarrollan una jerarquía de libertades y derechos que trata de contraponer libertades “sustantivas” contra libertades formales con la relativa ventaja/detrimento de unas y otras.

Por ejemplo en el mundo posterior a 1917, las fuerzas capitalistas occidentales por lo común han celebrado la libertad formal sin restricciones, para los individuos o los hombres de negocios, mientras que las fuerzas socialistas enfatizan el logro de libertades sustantivas por clases y pueblos anteriormente oprimidos.
Antes de que podamos analizar de manera sistemática el grado de comparación entre los EEUU y la URSS sobre la cuestión de la “libertad” resulta esencial definir nuestros términos. Para evitar la cuestión filosófica del determinismo contra la libre voluntad, y tratar de neutralizar el contenido emocional del término “libertad” emplearemos más el término derechos más que libertad. Los derechos por lo tanto, se usan para significar libertad social, como diferenciada de la libre voluntad o de otros conceptos filosóficos o ideológicos de la libertad.

Un “derecho” por lo tanto, es un título legítimo (es decir juzgado como justo o propio) de un individuo o grupo sobre la sociedad. “Legítimo” implica que el título es considerado por los que poseen autoridad como “justo” o “propio” y que cuando ese título se pretende hacer valer, las pretensiones del individuo o el grupo prosperan por lo general. Los “derechos” incluyen tanto los títulos socialmente garantizados sobre los recursos de la sociedad (positivos) y la garantía social de que se pueda existir en iguales términos con otros, o lo que es lo mismo, no sufrir discriminación (negativos)

Existe a veces una tendencia a restringir el término libertad a sociedades con un Estado. Este enfoque ve los derechos como algo que el poder del Estado debe necesariamente conceder o garantizar, por ejemplo, inmunidades, protección o acceso a bienes y servicios. En consecuencia, esos derechos no pueden existir en sociedades sin estado: en sociedades igualitarias o plenamente comunistas, donde, como no existe opresión no son precisas inmunidades y como no hay Estado no pueden existir títulos sobre los recursos.

Un “derecho” en este libro, se considera un título sobre la sociedad legitimado y garantizado tanto por el Estado como por la propia sociedad sin mediación de un Estado.

Se pueden distinguir cinco tipos de derechos:

1-Derechos de propiedad: el derecho, individual o colectivo, para ser titular de propiedad productiva, incluyendo el derecho a emplear, o alternativamente, a no se explotado o a que a uno se le niegue el derecho a participar en a toma de decisiones; a enajenar la propiedad como uno desee, o alternativamente, a no perder el propio patrimonio, tus derechos de propiedad o tu trabajo, y gestionar la propiedad como el individuo o el colectivo crea oportuno (incluyendo el derecho a invertir o no, disponer del producto, operar una empresa y asignar el trabajo asimismo como se vea oportuno.

2-Derechos de distribución (o consumo): el derecho a un mínimo y decente patrón de consumo. Eso incluye el acceso a la educación a la sanidad, o gratuita o accesible económicamente para todos, al derecho a la jubilación y a las pensiones por discapacidad.

3-Derechos civiles: el derecho a una completa igualdad ante la ley para todos, incluyendo a las mujeres, minorías nacionales, grupos étnicos o “raciales” asegurando igual acceso a la educación, al empleo, a los servicios sociales, a la participación en el proceso político y demás, en los mismos términos que los miembros de la mayoría nacional (o del grupo étnico mayoritario) Eso incluye el derecho de emplear y desarrollar la propia lengua, a celebrar y desarrollar tu propia cultura, así como el derecho a no ser discriminado y a sufrir humillaciones personales, como el racismo y el sexismo.

4-Libertades civiles (o derechos formales): los más básicos de estos derechos personales que llamaré libertades de nivel 1, incluyen el derecho a dejar el trabajo y encontrar otro, el derecho a viajar libremente por el territorio nacional y a emigrar, el derecho a casarse y divorciarse libremente, derechos reproductivos, el derecho a la intimidad, el derecho a la seguridad de la propiedad personal, el derecho a la libertad de creencias y de práctica, y demás. También incluyen el derecho a un trato justo por el Estado, especialmente por el sistema penal (incluyendo derechos como el proceso debido y justo, a conocer los cargos que pesan contra uno, a defenderse de las acusaciones con pruebas, a un juez o jurado imparcial y el derecho a un proceso sin dilaciones, a la libertad del acoso policial y a no sufrir torturas y malos tratos y castigos inhumanos, etc)

5- Derechos Políticos: el derecho a participar en los procesos políticos de decisión de la sociedad y en otras instituciones en las que uno está inmerso (barriadas, guarderías, escuelas, etc) La participación en las instituciones económicas se define aquí como parte de los derechos de propiedad.

El ejercicio de las libertades de nivel dos afecta a otros miembros de la sociedad en mayor medida que el ejercicio de las libertades de nivel I, y por lo tanto, históricamente, han sido sometidas a más limitaciones que el ejercicio de las libertades de nivel I en interés de consideraciones que afectan a las relaciones entre los individuos. Las libertades de nivel III incluyen los derechos de persuadir a otros, como la libertad de prensa, la libertad de expresarse libremente en público, de reunión y manifestación de convertirse a otra religión o demás, incluyendo el derecho a defender o socavar la destrucción o el socavamiento del sistema de propiedad y político y a organizarse para ello, cuyo ejercicio por su propia naturaleza tendrá un impacto directo sobre otras personas. También se incluyen en esta tercera categoría de libertades el derecho a viajar o a emigrar de tu país de origen. El ejercicio de este derecho puede afectar tanto a la economía nacional (por la pérdida de fuerza de trabajo) como a la legitimidad de las instituciones básicas de la sociedad (debido a que los individuos que regresan de otros países han adoptado ideologías que se oponen a las hegemónicas en su país nativo) El impacto potencial del ejercicio de las libertades de nivel III ha resultado en que los Estados históricos sólo rara vez las garantizan.

En los países capitalistas occidentales, como ya se ha notado, las interpretaciones sobre la libertad y los derechos tienden a centrarse en las libertades civiles individuales (formales) basadas en la noción de que los individuos deberían tener un derecho absoluto o al menos a priori sobre la sociedad para que les dejen perseguir sus deseos en paz sin restricciones improcedentes. Improcedentes suele significar que las únicas limitaciones que una sociedad puede imponer son aquellas que limitan el derecho de los individuos a perjudicar los derechos de otros individuos, por ejemplo, mi derecho a mover mi brazo acaba donde empieza la nariz de otra persona.

Los defensores de la “civilización” Occidental con frecuencia proclaman estas libertades formales en términos absolutistas, a priori y universales, pero ninguna sociedad ha permitido nunca, plenamente, libertades civiles totales en ningún apreciable periodo de tiempo, como tampoco ninguna sociedad no occidental ha negado totalmente las libertades civiles a toda su gente. En todo tipo de sociedad hay “personas más libres que otras” o lo que es lo mismo, la clase dominante disfruta de un mayor grado de libertad civil para expresarse públicamente y de asociarse libremente sin restricciones improcedentes que el que tienen los que representan una amenaza real para las prerrogativas de esa clase. Asimismo, la definición de “restricción improcedente” difiere mucho en diferentes tipos de sociedades y en diferentes periodos. De vez en cuando las democracias occidentales han prohibido las protestas públicas contra la esclavitud y la guerra, o las declaraciones públicas a favor de la revolución, sobre los fundamentos de las “restricciones procedentes” (ver capítulo 6)

En los países socialistas el fundamento para la prohibición de publicar material favorable a la reinstauración de la propiedad privada de los medios de producción es también el de la “restricción procedente”. Ninguna sociedad moderna ha negado nunca el derecho de libre expresión y asociación a todo el mundo todo el tiempo, pero en ocasiones todas las sociedades lo han negado formalmente a ciertos grupos.




Los derechos distributivos (o de consume) los títulos legítimos y socialmente reconocidos de individuos o grupos para la satisfacción de las necesidades materiales básicas, es decir, los derechos económicos, son el núcleo de toda sociedad. La función básica de toda sociedad es producir los medios para satisfacer las necesidades materiales de su gente. La capacidad de una sociedad para llevar a cabo con éxito esa función es en gran medida un factor decisivo para su éxito o decadencia. Ciertamente, si esas necesidades fundamentales no se satisfacen los otros cuatro derechos no tienen mucho sentido. El ejercicio o las restricciones de las libertades civiles, junto con los derechos políticos y de participación atañen fundamentalmente a la distribución de los bienes y servicios. Además, los derechos civiles se manifiestan típicamente en la realidad de esos derechos económicos para diferentes grupos; y los derechos de propiedad son también importante pues aportan un acceso diferenciado a los bienes materiales.

Los derechos políticos, o los derechos a la participación en la sociedad y en las instituciones en las que uno está inmerso dentro de una sociedad deben distinguirse de la naturaleza de clase de la sociedad, o del grado en que las políticas y procesos presentes de esa sociedad benefician de modo distinto a diferentes grupos. Es posible que un grupo concreto prospere aunque esté formalmente excluido de votar o ocupar cargos públicos (por ejemplo la burguesía mercantil en las sociedades feudales) o, alternativamente, un grupo que posea derechos formales de participación puede que no se beneficie de las políticas estatales. Los socialistas defenderían que es cierto en relación con la clase trabajadora en las democracias parlamentarias, donde la “falsa conciencia” inducida por el modo de producción capitalista lleva a la clase trabajadora a votar contra sus propios intereses.

Los derechos de propiedad comprenden tres tipos diferentes de propiedad que no deben confundirse (1) propiedad personal (2) propiedad privada sencilla con la que uno opera y (3) propiedad donde se emplea la fuerza de trabajo de otros.

Ninguna sociedad en el siglo XX niega a toda su gente el derecho a la propiedad personal (considerada aquí como una libertad básica de nivel I) Todas las sociedades consideran justo que un individuo se dueño de efectos personales como ropa o su vivienda (aunque hay algunas excepciones por razones de urbanismo) La propiedad personal es distinta de la propiedad productiva, la propiedad que produce bienes y servicios con valor económico. La propiedad productiva contemporánea es de dos tipos: la propiedad de la que es dueño un pequeño campesino, artesano o profesional y en la que primeramente trabaja el dueño sin emplear más que a los miembros de su familia (pequeña propiedad) y la propiedad capitalista o productiva, que opera con fuerza de trabajo contratada. Las formas de propiedad productiva también pueden emplear esclavos, siervos, semisiervos y aparceros más que asalariados.

En ciertas sociedades, el derecho a adquirir y disponer de las propiedad productiva, incluido el derecho a contratar o despedir la fuerza de trabajo de otros por un salario está garantizada. Este es el derecho más fundamental de las economías capitalistas en el sentido de que sin tal derecho el capitalismo sería imposible. En otras sociedades, de nombre socialistas, como la URSS o China, tal derecho se considera una improcedente vulneración de los derechos de propiedad de otros, incluyendo el derecho a la seguridad en el empleo y el derecho a participar en las decisiones de la empresa. Así que esas sociedades prohíben esas formas de propiedad.

Parecería que el derecho a emplear la fuerza de trabajo de otros en la propiedad productiva en contraste con la propiedad simple o personal es inherentemente contradictorio. Esto es, el ejercicio del derecho de una persona a la propiedad productiva, que emplea a otro deniega a aquellos empleados el ejercicio del derecho de poseer propiedad productiva. Esto no es decir que existe un derecho universal “formal” para comprar propiedad productiva (si uno tiene los recursos) y el derecho como corolario a vender la fuerza de trabajo de uno sea lógicamente contradictorio, sólo que su ejercicio necesariamente resulta en la concentración de los derechos de propiedad en una minoría. La proletarización (o la privación de derechos de propiedad)) Para la mayoría.
Tampoco la naturaleza contradictoria de la propiedad privada sobre los medios de producción implica que tal derecho no pueda ser nunca progresista o que nunca pueda hacer avanzar los otros cuatro tipos de derechos.

Las libertades civiles y, en parte, los derechos civiles se basan más en la noción de libertad de construcciones formales o sociales sobre los individuos y los grupos sociales. Esto está en contraste con los derechos distributivos sustantivos, así como con los derechos de participación que son títulos legítimos positivos sobre la sociedad (en contraste con el título legítimo de estar libre de restricciones improcedentes) Pero como las libertades civiles y los derechos civiles, los derechos económicos y participativos pueden enunciarse coherentemente en términos universalistas y de esta manera difieren de los derechos de propiedad. Los derechos de propiedad son inherentemente y necesariamente contradictorios, al menos en su formulación como derechos individuales de propiedad.

Los derechos distributivos sustantivos y los derechos civiles se basan en auténticas necesidades más que en voluntades o deseos conscientes, como es el caso con las libertades civiles y los derechos de participación. Los derechos distributivos y civiles, por tanto, deben ser valorados en primer lugar mediante criterios objetivos, hasta que punto las necesidades humanas básicas (seguridad económica, vivienda, educación bienestar social, ausencia de discriminación, autonomía cultural) se satisfacen, con independencia de voluntades y deseos conscientes. A la inversa, valoraciones sobre el grado de las libertades civiles formales se pueden realizar con independencia de la sustancia de lo que la gente escoge o puede hacer, o como votan; incluso si en el mundo real el ejercicio actual de estos derechos está constreñido típicamente si se emplean para socavar las instituciones sociales dominantes.

Los derechos no son ni abstractos ni universales. Hacer la pregunta es x libre o tiene derechos y, es preguntar “libertad para quién” o “derechos para quién”. En cualquier sociedad moderna, las libertades y derechos se distribuyen de modo diferente según la posición de clase. Eso se ve manifestado de la manera más clara en el caso de los derechos de propiedad, que son inherentes a la posición de clase. Si la propiedad productiva fuera de titularidad colectiva, se sigue necesariamente que ningún individuo tiene derecho a emplear a otros o a adquirir o enajenar esa propiedad, esto es, un corolario de la propiedad colectiva es una negación del derecho a la propiedad productiva privada. A la inversa, el derecho esencial de la sociedad capitalista, el derecho a emplear la fuerza de trabajo de otro y de enajenar la propiedad productiva a voluntad, deniega sistemáticamente el ejercicio de los derechos de propiedad de aquellos que están empleados. Un factor similar obra, aunque de modo no usualmente tan aparente, en la operación de todas otras formas de derechos.

El derecho sustantivo de todos los miembros de la sociedad a seguridad en el empleo y todo lo que implica necesariamente niega a algunos miembros de la sociedad el derecho a despedir trabajadores asalariados, o a disfrutar de un elevado nivel de vida mientras otros se mueren de hambre o están malnutridos. El derecho a una distribución de la renta relativamente igualitaria niega el derecho de algunos de hacerse millonarios, mientras que el derecho de algunos a hacerse millonarios niega necesariamente los derechos de algunos a un nivel decente de vida.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Liberal´-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 2:12 pm 
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Diego G. escribió:
Citar:
Derechos Humanos en la Unión Soviética
... y otros ejemplos de oxímoron :lol: :lol: :lol:


Tranqui, la introducción del autor queda plenamente confirmada con tu comentario. :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol:

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Liberal´-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 2:56 pm 
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El derecho a la participación política en el proceso de la toma de decisiones en la instituciones en las que uno está inmerso (apartamentos, lugares de trabajo) necesariamente niega los derechos de los propietarios a tomar decisiones según su voluntad, al igual que la propiedad privada de edificios de apartamentos y fábricas necesariamente niega los derechos de los arrendatarios y los trabajadores a participar de manera auténtica en la toma de decisiones. Igualmente, la auténtica democracia política para toda la sociedad necesariamente niega el derecho de aquellos con un título a realizar decisiones a nivel de sociedad (los herederos de la realeza, los más acaudalados), así como el derecho de los generales, de la realeza y o de otros dictadores formales o informales niega necesariamente el derecho de autodeterminación popular.

Las libertades civiles también son necesariamente contradictorias aunque no en un sentido inmediato como con los derechos políticos, distributivos y de propiedad. Una sociedad en la que todo el mundo, igualmente, tiene la libertad formal de decir o de escribir lo que quiera públicamente, puede concebirse en abstracto. Sin embargo, en la realidad, ese no ha sido ni puede ser el caso en cualquier época significativa en una sociedad en la que los beneficios materiales, la propiedad y la implicación en la toma de decisiones están distribuidos a favor de unos pocos.

En cualquier sociedad de clases, el derecho a organizarse y a hablar sin interferencia del estado se pueda acabar usando para organizarse contra una distribución desigual de la renta y la propiedad. Dado el hecho de que pocos se benefician a expensas de mucho, las libertades civiles combinadas con los derechos políticos tienden a llevar a políticas del gobierno que socavan la propiedad y la riqueza, es decir, las libertades civiles y los derechos políticos más tarde o más temprano entrarán en contradicción con el derecho a la propiedad privada.

Lo que es más importante en las libertades del tipo III es el derecho a defender lo que es en el propio interés de uno, sobre todo en el propio interés de clase de uno, no el derecho a ser un académico o un diletante. Las libertades civiles en el mundo real tienen un contenido de clase definido. Libertades civiles ulteriores dentro de una sociedad de clase no tienen sustancia a menos que se ejerciten de hecho para perseguir tal interés de clase.

Lenin argumentó que las libertades formales normalmente tienen poca relevancia o significado para los trabajadores mantiene que las libertades civiles de las repúblicas democráticas:

“están siempre cosidas en los estrechos límites de la explotación capitalista, y por lo tanto siempre es, en realidad una democracia para la minoría, para las clases propietarias, para los ricos. La libertad en la sociedad capitalista siempre es la misma que la que fue en las antiguas repúblicas griegas: libertad para los dueños. Debido a las condiciones de explotación capitalista los modernos esclavos asalariados están tan aplastados por la necesidad y la pobreza que “no les preocupa la democracia”; en el curso ordinario y pacífico de los acontecimientos la mayoría de la población está excluida de la participación en la vida pública y política”.

La desigualdad de riqueza y de acceso a lugares de reunión, los medios, el tiempo libre, las habilidades verbales, la educación y otros recursos significa que los efectos de la “igualdad de derechos” y la “igualdad ante la ley” suponen resultados efectivos muy desiguales.

“… la libertad de prensa… es una engañiga mientras que las mejores imprentas y los mayores stocks de papel sena de lo capitalistas, y tan pronto como el gobierno capitalista sobre la prensa continúe… en el habla capitalista, la libertad de prensa es la libertad para sobornar a la prensa, la libertad para emplear a la prensa para moldear y fabricar la llamada “opinión pública”… los defensores de la “democracia pura” demuestran ser engañadores del pueblo que, con la ayuda de bonitas, maravillosas pero completamente falsas frases, les apartan de la concreta tarea histórica de liberar la prensa de su esclavización capitalista. Los capitalistas siempre han usado el término libertad con el significado de libertad de los ricos para enriquecerse y de los pobres para pasar hambre”.

De hecho la contradicción entre las libertades civiles y los derechos políticos y la propiedad privada salió al ruedo en todos salvo una docena de países capitalistas en algún punto en el periodo de 1940 a 1980, y resultó en la abolición de las libertades civiles y políticas. La asociación de propiedad privada y libertades políticas reales, es un acontecimiento excepcional, que es posible sólo en condiciones excepcionales (subida del nivel de vida y derechos civiles para la mayoría de la población. Esto, queda subrayado por la realidad de que sólo un pequeño puñado de países capitalistas en Asia, África o Latinoamérica permiten de manera efectiva las libertades civiles o los derechos políticos para la mayoría de la población, y por el hecho de que las dos docenas o así de democracias capitalistas estables parlamentarias son los países más ricos del mundo, los cuales durante cierto tiempo experimentaron un alza en el nivel de vida así como en los derechos sociales.

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 5:30 pm 
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Liberal-fascistas

... y otros ejemplos de pleonasmo :lol: :lol: :lol:

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"Negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante". El derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin (1914).


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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 5:50 pm 
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Ya ves que lo estoy tradittoriciendo, como te dije. ¿Eh?

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:03 pm 
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Sip, ahora viene lo chungo: leerlo. :sad2:

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:09 pm 
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Ricardo Mella escribió:
Sip, ahora viene lo chungo: leerlo. :sad2:


Los defectos serán de mi traducción a toda hostia y sin casi repasar, no del estilo del autor, que es accesible por demás.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:10 pm 
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Con lo que te ha gustao de siempre Chomsky, Ricardo, tiene varias citas jugosas al principio:

Citar:
Hay que dedicar todo esfuerzo a desacreditar lo que se denomina socialism o comunismo. En sus formas más vulgares el argumento es que el socialismo o el marxismo… conduce inevitablemente al Gulag. En los Estados Unidos está táctica ha devenido prácticamente un reflejo. Los crímenes bolcheviques y estalinistas han sido explotados con regularidad contra los movimientos que buscan la reforma o el cambio revolucionario. “

(Chomsky and Herman 1979b, p. 297)

“La pasividad general y la obediencia de parte de la población que es el requisito básico de un Estado dedicado a la intervención contrarrevolucionaria, fue superada en una medida significativa, y peligrosos sentimientos de simpatía crecieron hacia movimientos de liberación nacional en el tercer mundo. Es una tarea importante de la intelectualidad en el periodo de posguerra reconstruir el sistema ideológico y reinstaurar los patrones del conformismo que fueron perjudicados por la oposición y la resistencia a la guerra de EEUU en Indochina.”

(Chomsky and Herman 1979b, p. 17)


Como diciendo, tengo cojones de ser académico y escribir una obra de este tenor en EEUU. :lol:

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:13 pm 
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Malet escribió:
Ricardo Mella escribió:
Sip, ahora viene lo chungo: leerlo. :sad2:

Los defectos serán de mi traducción a toda hostia y sin casi repasar, no del estilo del autor, que es accesible por demás.

No, el problema es el formato, se me hace difícil leer por capítulos en el foro. Cuando lo termines lo copiaré en un word y lo convertiré en un mobi para leerlo en el libro electrónico. Y luego está el problema de que se me hará aburrido porque, por muy bueno que sea el libro, dudo que me cuente nada que me sorprenda.

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:17 pm 
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Malet escribió:
Con lo que te ha gustao de siempre Chomsky, Ricardo, tiene varias citas jugosas al principio:

Citar:
Hay que dedicar todo esfuerzo a desacreditar lo que se denomina socialism o comunismo. En sus formas más vulgares el argumento es que el socialismo o el marxismo… conduce inevitablemente al Gulag. En los Estados Unidos está táctica ha devenido prácticamente un reflejo. Los crímenes bolcheviques y estalinistas han sido explotados con regularidad contra los movimientos que buscan la reforma o el cambio revolucionario. “

(Chomsky and Herman 1979b, p. 297)

“La pasividad general y la obediencia de parte de la población que es el requisito básico de un Estado dedicado a la intervención contrarrevolucionaria, fue superada en una medida significativa, y peligrosos sentimientos de simpatía crecieron hacia movimientos de liberación nacional en el tercer mundo. Es una tarea importante de la intelectualidad en el periodo de posguerra reconstruir el sistema ideológico y reinstaurar los patrones del conformismo que fueron perjudicados por la oposición y la resistencia a la guerra de EEUU en Indochina.”

(Chomsky and Herman 1979b, p. 17)


Como diciendo, tengo cojones de ser académico y escribir una obra de este tenor en EEUU. :lol:

Supongo que esas citas son de "Manufacturing consent" ("Los guardianes de la libertad", en España), una demostración de cómo los medios de comunicación occidentales también actúan como medios de propaganda. Si no lo has leído te lo recomiendo.

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:24 pm 
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Ricardo Mella escribió:
Malet escribió:
Con lo que te ha gustao de siempre Chomsky, Ricardo, tiene varias citas jugosas al principio:

Citar:
Hay que dedicar todo esfuerzo a desacreditar lo que se denomina socialism o comunismo. En sus formas más vulgares el argumento es que el socialismo o el marxismo… conduce inevitablemente al Gulag. En los Estados Unidos está táctica ha devenido prácticamente un reflejo. Los crímenes bolcheviques y estalinistas han sido explotados con regularidad contra los movimientos que buscan la reforma o el cambio revolucionario. “

(Chomsky and Herman 1979b, p. 297)

“La pasividad general y la obediencia de parte de la población que es el requisito básico de un Estado dedicado a la intervención contrarrevolucionaria, fue superada en una medida significativa, y peligrosos sentimientos de simpatía crecieron hacia movimientos de liberación nacional en el tercer mundo. Es una tarea importante de la intelectualidad en el periodo de posguerra reconstruir el sistema ideológico y reinstaurar los patrones del conformismo que fueron perjudicados por la oposición y la resistencia a la guerra de EEUU en Indochina.”

(Chomsky and Herman 1979b, p. 17)


Como diciendo, tengo cojones de ser académico y escribir una obra de este tenor en EEUU. :lol:

Supongo que esas citas son de "Manufacturing consent" ("Los guardianes de la libertad", en España), una demostración de cómo los medios de comunicación occidentales también actúan como medios de propaganda. Si no lo has leído te lo recomiendo.


Lo he leído, of course. Jaja, y para serte franco, tampoco me sorprendió (o no necesitaba una demostración)

Recuerdo un mitin de IU, de Anguita, allá por el año 96. Pues siempre en televisión, siempre, sacaban invariablemente la gilipollez más grande que podía soltar en el mitin. Nunca otra cosa.

Ahora bien, creo que con internet la cosa ha cambiado en parte y a medida que se generalice todavía más la cosa cambiará más aún. Por ejemplo cuando el autor cita a Lenin de "los capitalistas son los propietarios de las imprentas" por lo que "la libertad de prensa tal y cual" pues ahora en la época de interné como que está desfasao. A menos que decidan "regularlo", claro.

Tienes versión de madero mentiroso: al día siguiente está grabada la historia y subida al youtub.

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:26 pm 
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Además, la prensa tradicional está en la mierda, quebrada o subvencionada.

:mrgreen:

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 Asunto: Re: Liberal-fascistas, abstenerse.
NotaPublicado: Mar Ago 19, 2014 6:46 pm 
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Malet escribió:
Lo he leído, of course. Jaja, y para serte franco, tampoco me sorprendió (o no necesitaba una demostración)

Recuerdo un mitin de IU, de Anguita, allá por el año 96. Pues siempre en televisión, siempre, sacaban invariablemente la gilipollez más grande que podía soltar en el mitin. Nunca otra cosa.

Ahora bien, creo que con internet la cosa ha cambiado en parte y a medida que se generalice todavía más la cosa cambiará más aún. Por ejemplo cuando el autor cita a Lenin de "los capitalistas son los propietarios de las imprentas" por lo que "la libertad de prensa tal y cual" pues ahora en la época de interné como que está desfasao. A menos que decidan "regularlo", claro.

Tienes versión de madero mentiroso: al día siguiente está grabada la historia y subida al youtub.

Internet ha cambiado tanto la cosa que son bien conscientes del peligro que entraña:



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Traducción al español por Huan Manwe