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 Asunto: La crítica de Plejanov al anarquismo.
NotaPublicado: Mié Sep 14, 2016 12:55 pm 
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Plejanov comienza diciendo que tanto los socialistas utópicos como los materialistas franceses del XVIII compartían que había que buscar la mejor organización social y la más perfecta legislación. Pero la legislación perfecta no puede ser histórica, hay que partir de otra premisa: la “naturaleza humana”. La mejor legislación es la que más se ajusta a la naturaleza humana. Nos podemos equivocar, somos imperfectos, pero si pudiéramos conocer la naturaleza humana de forma perfecta, se sigue que acabaríamos llegando a la organización perfecta.
¿Por qué?

El razonamiento sería este:

Premisa.- El hombre es un ser dotado de razón.
Premisa 2. El hombre trata de evitar el dolor y obtener el placer. Sabe lo que es útil para él y lo que es prejudicial.
Conclusión, si lo anterior es cierto, empleando la razón podemos encontrar cuál es la mejor legislación como si fuera un axioma matemático. Así obró Condorcet.

Para Plejanov Condorcet se equivocaba. En realidad no se atenían a esa supuesta naturaleza humana universal, sino que reflejaban (tal vez de forma inconsciente y sin mala idea) los puntos de vista de la burguesía, del tercer estado. Hicieron que los intereses del tercer estado se convirtieran en abstracciones sobre la naturaleza humana universalizables. Pero la “naturaleza humana” depende del contexto social.

Los primeros socialistas, según Plejanov incurrían en el mismo error. Existía una naturaleza humana y por accidentes algunas naciones o tribus se habían apartado de ella, pero eso no era prueba alguna de la variación de la naturaleza humana. Fourier parte de las pasiones humanas, Owen de la formación de la personalidad, Saint-Simon aunque comprende mejor el carácter evolutivo de la historia social de la humanidad vuelve a la naturaleza humana…. O sea que son igual que los materialistas en su apelación a una “naturaleza humana”. Tal vez tengan una idea diferente sobre esa naturaleza pero parten también de esa premisa en sus críticas.

Plejanov define al utópico como aquella persona que quiere conseguir una organización perfecta partiendo de un principio abstracto. Y esa concepción de la naturaleza humana la comparten los pensadores burgueses y los socialistas utópicos. Para unos lo natural será la propiedad, el deseo de intercambiar, etc, para otros la solidaridad, la cooperación.

Pero tenemos un problema. Si la naturaleza histórica es invariable, nada explica, pues vemos en la historia que todo el rato están variando las relaciones del hombre con la sociedad; si varía según las circunstancias, entonces está claro que la naturaleza humana no puede ser causa, sino al revés, efecto de la evolución histórica. Por lo tanto todas las investigaciones pretendidamente científicas que partan de la naturaleza humana, y que, como se ven obligados a reconocer que esta, de existir, varía históricamente, acaban en abstracciones que no sirven de mucho. “El hombre es un ser razonable y busca su interés”.

Plejanov pasa rápida revisa al socialismo llamado científico.

Los grandes idealistas alemanes, como Hegel, se dieron cuenta de que el punto de vista de la naturaleza humana era demasiado estrecho. El idealismo alemán concebía acertadamente la historia como un proceso evolutivo, sometido a leyes, por lo que buscaba el motivo del cambio histórico fuera de la naturaleza humana. Pero ellos veían el motivo del cambio en la idea absoluta, una abstracción de nuestros pensamientos, así que aunque de forma respetable volvieron a meter de tapadillo la naturaleza humana. Todo ello a pesar del grande ingenio y magníficas contribuciones de estas idealistas.

Plejanov resume aquí el planteamiento esencial de Marx. En palabras sencillas, el hombre lo primero que tiene que hacer es sobrevivir. Para sobrevivir tiene que actuar sobre la naturaleza exterior a él. Esa actuación sobre la naturaleza implica que tenga que servirse de cosas para producir cosas; las relaciones que tendrá con otras personas dependerán de la naturaleza de los medios con los que produce cosas para sobrevivir (el proceso de producción es social) y por lo tanto en las relaciones de producción y en el proceso social, colectivo de producción, los hombres generan sus hábitos, sus sentimientos, sus deseos, esa “naturaleza humana” que buscaban los pensadores anteriores. Es el desarrollo histórico lo que determina la naturaleza humana y no al revés. El socialismo de tradición marxista no especula mucho sobre cómo será la sociedad perfecta del futuro: eso se deja para los utopistas, ya sean los burgueses o los socialistas. La estructura de la sociedad dependerá de sus fuerzas productivas, y si los trabajadores llegan al poder no sabremos cómo serán esas condiciones en su momento. Lo que los socialistas creen saber, según Plejanov es que las fuerzas productivas de la humanidad avanzada exigen la organización sistemática y social de los medios de producción, para lograr mejor esta auto-preservación, este mantenerse en la existencia (yo añadiría aquí el problema ecológico, no tan relevante tal vez en tiempos de Marx)
Sin embargo los teóricos burgueses, los defensores del orden existente, no paran de decir (hoy también) que el socialismo va contra la naturaleza humana.
Y ya pasa a analizar el anarquismo y su evolución como doctrina.

Aunque Kropotkin dijo que el padre del anarquismo era el gran Proudhon, para Plejanov en realidad Stirner había hecho la mayor parte del trabajo. (ME SE OCURRE UNA COSA, SI NUESTRAS IDEAS EN GENERAL DERIVAN DE NUESTRAS CONDICIONES MATERIALES DE EXISTENCIA Y DE LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN, DE QUÉ CONDICIONES MATERIALES DE EXISTENCIA Y RELACIONES DE PRODUCCIÓN DERIVAN LAS IDEAS ANARQUISTAS. SEGURO QUE ALGUIEN LO HA ESTUDIAO)
Para algunos Stirner es una caricature de Feuerbach, pero Plejanov cree que Stirner no lo estaba parodiando, sino llevando las conclusiones de Feuerbach al límite.
Para Feuerbach Dios es una fantasía. Es el hombre el que ha creado Dios a su imagen, y en Dios el hombre se adora a sí mismo. Paradójicamente, como Dios es todo amor y todo compasión, un cristiano que se respete debe odiar a los ateos, que niegan a Dios. El Dios del amor se convierte en el Dios del odio, y es causa de sufrimiento. Así que en vez de adorar a una abstracción, bien podemos adorarnos a nosotros mismos y acabar con ella.

Stirner está de acuerdo, pero quiere deducir consecuencias racionales. Sí, Dios es una fantasía. ¿Pero que es el amor a esa “humanidad” de la que me estás hablando? La humanidad también es una abstracción. Lo que existen son los individuos, cada uno de su padre y de su madre. Si la única realidad es el individuo y sus intereses, ¿por qué se tiene que sacrificar por una abstracción? Estamos cambiando una abstracción “Dios”, por otra “la humanidad”.

Para evitar caer en todas esas gilipolleces tenemos que partir del único ser real, nuestro propio ego. A tomar por culo con lo que nos son mis propios asuntos. Que le den por saco al bien y al mal. El bien es cosa de dios y lo humano de la humanidad. Lo único que me importa es yo mismo, y no hay nada por encima de mí mismo. Lo general me importa un rábano. Todas esas mierdas de la religión, la conciencia, la moral, el derecho, la ley, y lo peor, el Estado, son barreras que colocan a mi yo en nombre de una abstracción para dominarme y a la que me opondré con todas mis fuerzas. Me da igual si es la moralidad prosaica de los burgueses o la moralidad de los socialistas, sigue siendo una religión que me ata. Los derechos en los que crees son fantasmas. El derecho es poder, y si no tienes poder no tienes derecho, hay que ser tonto para no coscarse, dice Stirner. Y da igual que el estado sea democrático, siempre es despótico, lo mismo da que sea despótico uno o muchos. En la democracia incluso si todo Dios hubiera consentido en algo, y realmente hubiera una voluntad popular, tampoco tiene sentido la cosa. ¿Por qué cojones no voy a pensar mañana diferente de lo que pensé ayer? ESTO ES UN POCO COMO LOS INGLESES QUE DECIAN DE REPETIR EL REFERNDUM LOL. ¿Por qué cojones voy a estar preso de lo que expresé en un momento dado? Por haber sido tonto antes no tengo que serlo toda la vida. Así que en el mejor de los casos, y en el Estado más potito soy eclavo de mí mismo. Ayer era libre y hoy soy esclavo de lo que dije. CLARO Y SI YO FIRMO UN CONTRATO MAÑANA SOY ESCLAVO DE LO QUE FIRMÉ, MAÑANA DIGO, ME ECHO ATRÁS. TENEMOS UN LINCE.

Plejanov dice que un defensor de un Estado Popular podría decirle que su “yo” se pasa un poco al reducir al absurdo la libertad democrática. Primero porque si una ley es mala la mayoría de los ciudadanos la pueden derogar, y es falso que uno se tenga que someter toda la vida a ella. Pero bueno eso sería un detalle porque el mero hecho de referirse a una mayoría indica que me estoy sometiendo. Es irrefutable lo que dice, dice Plejanov con cachondeo, pero porque la conclusión se sigue de su premisa lorealesca: SI NO HAY NADA SUPERIOR A MI MISMO, CUALQUIER DEBER QUE SE ME IMPONGA ME OPRIME. ES UNA PEROGRULLADA. Por lo tanto no respetar los semáforos en la medida en que no hay nada superior a mí mismo si no quiero respetarlos es “opresión”. ME ESTA REPRIMIENDO, ES QUE NO VEN LA REPRESIÓN INHERENTE AL SISTEMA.

La cuestión, dice Plejanov, es que ningún “ego” puede existir sólo. Stirner no es tan tonto como para no saberlo, y por eso defienda asociaciones de egoístas en las que entran los egos y salen cuando les da la real gana. Plejanov dice que esto es la hostia, que es el sistema egoísta más acabado e insólito y que nunca se ha propuesto nada semejante en la historia de la humanidad. Los materialistas franceses no predicaban el egoísmo, sino la virtud. Incluso los liberales reconocen ciertos límites a la voluntad individual.

Los materialistas franceses decían que si el hombre busca sensaciones placenteras querrá buscar el placer. Sin embargo encontramos en la realidad hombres dispuestos a sacrificarse por otra cosa que ellos mismos. Pero como el hombre busca el placer dañará a sus compadres si puede hacerlo sin daño para él y si sus intereses están en conflicto con otros. Por lo tanto, y lógicamente, trataban de buscar la forma de armonizar el bien público con los deseos de los individuos.

Stirner por el contrario se descojona de la virtud. El hombre razonable es el que busca su interés, y para el que no hay nada sobre su interés. Los buenos burgueses que dicen una cosa y hacen otra se escandalizaron por su “inmoralidad”.

Pero a este pavo al menos hay que reconocerle un mérito, dice Plejanov. Dejó de lado las putas moralistas y el sentimentalismo de que el cambio vendrá por la virtuosa actividad de los bondadosos de todas las clases, incluso de los forrados. Stirner decía que los ricos eran duros y cabrones (de lo contrario no suelen llegar a ser ricos) pero los pobres en vez de quejarse tienen que pelear contra ellos, porque son los que crean la riqueza de los ricos. Y como son muchos más, en cuanto tengan esto claro, se acabó. La salvación está en la lucha y pedir consideración a los opresores es una gilipollez. Así que Stirner sí que defiende la lucha de clases, pero como una lucha de muchos egos egoístas contra menos egos egoístas con más pasta.
Otro tema es que Stirner dice que Feuerbach se queda con la abstracción del ser humano. Sólo hay egos. Pero ¿qué egos, Pepito, Juanito? No, el ego en general. Por un lado dice que ninguna idea es existente porque no es corporea, y los nominalistas le podían haber dicho que su “ego” es también una idea. Pepito o Juanito tienen relaciones unos con otros que no dependen de la volutad de su “ego”, sino de la estructura de la sociedad en la que viven. Criticar la sociedad en nombre del “ego” es abandonar la una perspectiva interesante en el caso, las leyes de evolución y existencia de la sociedad, para no perdernos en la abstracción del ego. Yo soy yo y no yo es no yo. El resultado es la suma de “yos” que es su utopía social. Esto es un idealismo subjetivo y el suicidio definitive de las especulaciones idealistas. Hay que agradecérselo. Sus ligas de egoístas no son sino una agrupación de abstracciones. ¿Qué les une? Sus intereses. Vale bien, ¿pero cuál es el fundamento de que tengan intereses communes? No dice nada ni puede decirlo, porque metido en su ego no analiza la realidad económica, que es la madre de todos los “egos” egoístas o altruistas. Sí, los pobres deben vencer a los ricos (es el lenguaje simplón que usa él, y eso que es el más espabilado, como veremos) ¿Pero luego qué? Pues según Stirner será la lucha de todos contra todos, y las reglas de los egoístas serán treguas parciales en una lucha universal. Plejanov apostilla sarcástico que la idea es combativa, pero del “realismo” que predicaba Stirner no queda nada.
Pero bueno por muy utópico que sea uno las realidades económicas le hostian en la cara. Así que Stirner también habla de la propiedad. Y dice que sólo la propiedad que sea de otro que a ti te convenga debe ser tu propiedad. En cuanto no te convenga no es legal, y te reirás de cualquier derecho absoluto sobre ello. Normal, si lo que más importa es mi rabo… pues se sigue. Sin embargo para no respetar mucho a otros propietarios resulta que es un poco hipocritilla y no le mola que le toquen lo suyo, ya que dice que el argumento contra el comunismo mejor es que convierte en mendigos a las personas al abolir la propiedad individual. No yo soy el dueño de todo lo que necesite y pueda coger. Si los socialistas dicen que la sociedad me da lo que quiero, yo cojo lo que quiero. Si los comunistas son mendigos, el egoísta se comporta como un propietario. Plejanov, como cualquiera con 2 neuronas, se ríe de eso. Menuda propiedad, que sólo la tienes mientras los demás no te la quiten, transformándote en un mendigo. Pero bueno, que según Stirner, la peña acabará cambiando más que dedicándose al pillaje, por lo tanto la fuerza es la de un productor de mercancías al que no le da por culo el Estado. Ya se le ve el plumerillo. Si no le mola el Estado es porque el Estado no respeta suficientemente a los propietarios. Le hace pagar impuestos, le expropia pagando indemnización por el bien público, quiere derecho de usar y abusar de su propiedad pero el Estado burgués le dice que hay abusos y abusos. Y Stirner le dice “al ladrón” “soy enemigo del Estado”. Mi propiedad es sólo lo que el estado me dice que es, por lo que si acabas con el Estado tendremos propiedad individual perfecta. LOL. Bueno, si dejamos de lado algunos que hacen pillaje, pero como la gente será egoísta inteligente…
Se nota que Stirner tradujo a Say, un liberalote de la hostia. Su liga de egoístas es una utopía de clase media que no tiene ni puta idea. Al menos tiene cojones para llevar el individualismo burgués a sus últimas conclusiones sin edulcorarnos. Al menos es consecuente.
Ahora le toca a Proudhon, a Kropotkin y a los anarquistas de hoy, que comparados con Stirner, no son consecuentes, y no son más que unos snobs prosaicos.

TO BE CONTINUED.

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Traducción al español por Huan Manwe