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 Asunto: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Jue Oct 29, 2015 9:47 pm 
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Más Feliz que una Perdiz
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1-Estoy hasta las narices de estar cantando todo el rato.

Fecha: antes del comienzo del Tiempo.
Mi estado de ánimo es: molesto.

Eru nos tiene otra vez cantando. ¿Qué pretende con eso? Tenemos todo un Vacio del que ocuparnos, y además se dice en los mentideros que hay algo llamado, “llama imperecedera” que Illuvatar supuestamente se está guardando para él solito.

Pero no estamos más que cantando. Tralalalala.

Me voy a quejar.


Aulë — Más lerdo que un saco de martillos.

Fecha: Antes del comienzo de tiempo.
Mi estado de ánimo esta: Exasperado.

Fui a ver a Aulë para preguntarle por el canto. ¿Imaginan lo que estaba haciendo? ¡Cantando! No se callaba la boca ni para escuchar lo que le tenía que decir. Y que lo sepáis, Aulë no sabe cantar. Es como oír a alguien estrangulando una morsa, sea lo que sea una morsa.

Ya estoy harto de tener que dar cuenta a este gilipollas. Necesito un nuevo superior. Voy a buscarlo. ¿Podemos hacerlo, no?

Preguntaría, pero todo el mundo está muy ocupado CANTANDO.

Melkor parece un tío legal de verdad.

Fecha: antes del comienzo del tiempo.

Mi estado de ánimo: Radiante.

Hoy me estaba dando un garbeo por los Aires exteriores, tratando de encontrar a parientes Ainur, a cualquiera que estuviera tan cansado como yo de los cánticos. Quiero decir, ¿nos vamos a pasar toda la eternidad con esto? Porque yo ya estoy hasta los huevos.

Bueno, en realidad no estaba prestando atención a donde iba, y pasado un rato me veo en la Proxima Umbra, muy cerca del propio Eru Illuvatar. ¿Saben lo que significa estar al lado del ser físico que es el todopoderoso gobernante del Universo?

Significa que la música está muy alta.

Así que me iba a pirar a los Orbes Inferiores cuando oí una voz que decía “¿qué escrutas en los aires cimeros, oh, Sauron, espíritu del Arte?

Era Melkor. ¡Melkor! El más grande de los Ainur, el más cercano a los pensamientos de Eru. Hablándome. Joder, este tío es prácticamente Vice-Dios.

Así que comencé a hablar, y no le iba a hacer confidencias sobre mis problemas, que tonto no soy. Pero resultaba tan majo y tan verdaderamente atento, que un rato después le conté todo sobre los cantos, y el desperdicio de nuestros talentos y el Fuego Secreto.

¡Y quedaos con esto! ¡Melkor se siente igual que yo!

Creo que sintió alivio al encontrar a alguien que piensa más o menos parecido. Incluso va a celebrar una asamblea con otros Ainur para debatir sobre ello, ¡y me ha pedido venir!

Y allí estaré, siempre que no se pongan a cantar.

Ha sido un buen día. Creo que conseguiremos grandes cosas. Estoy muy contento de haberme encontrado con Melkor.

Fecha: Antes del Comienzo del tiempo.

My estado de ánimo: ¡nervioso!

Melkor convocó la asamblea hoy, de todos los Ainur que no estaban contentos con la situación actual. Se celebró muy cerca de la Oscuridad Exterior, tan lejos como fuera posible de Eru Illuvatar. Me pareció un poco raro, pero Melkor explicó que quiere que nuestro pequeño plan sea una sorpresa.

Me traje a Huan conmigo. Es mi mejor amigo, aunque no muy espabilado. Dice que no entiende qué problema hay con los cantos; que deberíamos ser felices simplemente haciendo todo lo que dice Eru. Le dije que no es que Eru estuviera equivocado, que es imposible, sino que su visión podía ser mejorada.

Makar y Measse también estaban allí, y son guais. Y Ossë uno de los espíritus acuáticos, vino también, aunque creo que sólo para causar follón. Pero más allá de eso, fue una convención de completos fracasados. Drauglin y Carcharot se presentaron; se creen amigos míos, pero no lo son. Glaurung estaba allí, como de costumbre, haciendo la pelota a Melkor. Tío rastrero. Le odio.

Había un tío Nuevo que no conocía. Manwë. Es un espíritu del aire; no había conocido a ninguno antes. También estaba haciendo la pelota a Melkor. Creo que ambiciona el puesto de Melkor como número dos de Eru. Como si tuviera posibilidades.

Gothmog y una panda de espíritus de fuego también acudieron a la reunión. ¿Y quién os creéis que se plantó allí de repente, justo cuando íbamos a empezar? Ungoliant. Odio a esa zorra. Es estrafalaria, y odiosa, y realmente lo estropea todo. No la puedo aguantar. Por suerte parece que a Melkor tampoco le gusta mucho.

Así que Melkor habló un rato acerca de la forma en la que podríamos proponer ciertos cambios y mejoras a Eru, y la gratitud que sentirá Eru cuando vea que tenemos razón. Makar y Measse se paseaban mientras Melkor hablaba, y todo lo que pude hacer es evitar que Huan les atacara. Todos los sicofantes, como Glaurung y Manwë, estaban simplemente tragándolo todo.

Después de la conclusión de la asamblea, hablé un buen rato con Melkor. Manwë también se quedó un rato, pero Melkor no le iba a decir ni la hora del día. Sea lo que sea una hora y un día.

Melkor tiene un plan muy bueno sobre como presentar nuestras propuestas a Eru. Esto realmente muy emocionado con esto. A Eru le va a encantar. ¡No puedo esperar!

Fecha: Antes del Comienzo del Tiempo.

Mi estado de ánimo es: Cagado de miedo.

Han pasado de todo hoy. Así que seré breve en la medida de lo posible.

Eru Illúvatar convocó a todos los Ainur a un gran Cónclave en el Reino Empyreo. Suponíamos que iba a ser algo importante, que nos iba a enseñar la llama imperecedera, o que nos iba a decir por qué nos había creado.

Pero no. Más cánticos.

Eru escribió una nueva canción; un “poderoso tema” la llamó. ¿Un tema para qué? Quería saberlo. Pero nos pasó las partituras, y nos agrupamos en coros y nos dispusimos a cantar.

Después Eru nos dijo “y vosotros mostraréis vuestros poderes al engalanar este tema, cada uno con sus propios pensamientos y medios, si quiere”. Por fin, una ocasión de hacer nuestro propio trabajo y crear algo, en vez de alabar a Eru todo el rato. Quiero decir, no hay duda de que Eru se merece que lo alaben, no os confundáis. Pero tanto alabar acaba siendo cansino. Para todos salvo, aparentemente, para Eru.

Melkor vio esta situación como la ocasión perfecta para llevar a cabo su plan, y proponer nuestras ideas nuevas a Eru. Me dijo que me quedara con el grupo de Aule, con los espíritus de la tierra; pero que observara a Melkor y siguiera sus directivas.

Así que Eru empieza a cantar, y todo el mundo se le une. La música no estaba mal, supongo, un montón de armonías suaves y entrelazadas. Un poco soso y aburrido, pero bonito, muy bonito.

Y después de un rato, ocurrió algo fantástico. Melkor estaba cantando algo distinto. Al principio no me di cuenta, porque Aule canta a grito pelado. Muchos de los Ainur que estaban cerca de Melkor no sabían que hacer. Después de todo, nadie había intentado hacer esto antes.

Pero Eru nos había dicho que “engalanáramos el tema” ¿no? Eso es literalmente lo que dijo.

Así que escuche atentamente el tema de Melkor y luego le secundé. Molaba, era más bajo y de percusión, pero más rápido y menos pesado que el de Eru. A mi me encantó.

Huan se me quedó mirando, moviendo sus brazos desaforadamente para que parara. Pero me daba igual. Y pronto más Ainur se nos unieron, gran parte de la reunión, y la mayoría de los espíritus de fuego, incluso los que no eran parte de la conspiración. Ese tío, Manwë, hacia mucho ruido, y trataba de seguir a Melkor, compensando su falta de talento subiendo el volumen.

Pero en conjunto, el efecto fue grandioso. El nuevo tema de Melkor aportaba un respaldo de percusión al tema de Eru y juntos, la música era mucho mejor.

Eru sonrió. Buen signo. Alzó su mano izquierda y cambió el tema, haciéndolo más parecido al de Melkor. ¡Fantástico! ¡A Eru le gustaba nuestro trabajo! Así que Melkor comenzó otra pieza, como un montón de profundas notas bajas y cuerdas y sonidos de percusión entrelazados. Los que seguíamos a Melkor le atendimos, y nos unimos a él. Y muy pronto, la canción había vuelto a cambiar, y era una mezcla de las mentes de Eru y Melkor.

Creo ahora que en este momento Eru empezó a cabrearse. No me di cuenta, tan concentrado que estaba yo cantando. Por qué se cabreó no tengo ni idea. Pero volvió a cambiar el tema, haciéndolo muy suave y débil, no era rival para el poderoso canto de Melkor. Siguiendo su dirección, empezamos a rocanrolear. Yo diría que en ese punto, más de la mitad de los Ainur estaban siguiendo a Melkor, mientras que el resto estaba cantando mansamente con Eru, realmente lo estábamos petando. ¡Era fantástico!

De repente este enorme ruido ahogó todo. Pensé que se caían las esferas celestiales. Pero era Eru, jugando el comodín de la omnipotencia. Nos callamos la boca rápidamente, y es lo mejor que pudimos hacer.

Eru estaba muy muy cabreado. Nunca le habíamos visto así antes. Quiero decir, estaba lívido. Y tengo que decirlo, casi me cago en los pantalones.

Sean lo que sean los pantalones.

Tengo que irme; se me acaba el tiempo, y Aule me mira con malos ojos, acabaré la historia en cuanto pueda.

Fecha: Antes del Principio del Tiempo
Mi estado de ánimo es: : arrepentido.

Vale, Aulë está por ahí rondando a esa zorra de Yavanna, ya veo a quién quiere “darle sus frutos” si sabéis lo que quiero decir. De todos modos, tengo tiempo para trabajar en mi blog.

Así que Melkor y yo le mostramos a Eru lo mucho que podíamos mejorar Su música, pero el Gran Jefe se encabronó que no veas. Y eso después de que nos invitara a introducir mejoras, ya sé que no paro de darle vueltas a lo mismo, ¿pero qué esperaba?

Así que Eru calla la boca a todos y le dice a Melkor que se presente ante él. Tenía que haber ido allí también, pero Aulë me estaba mirando de forma asesina. Estoy tan cansado de ese estúpido anormal. Tengo diez veces más talento que él. ¿Conocéis la cronodinámica cuántica? Todo lo hice yo.

De todos modos Melkor se presenta ante Eru, y tengo que decir que parecía muy nervioso. Tenía miedo de que Illuvatar le fuera a castigar en plan drástico, aniquilarlo o algo parecido. Nunca se me había ocurrido antes que Eru tuviera ese terrible poder sobre nosotros.

No me gusta.

Eru dice, “Poderosos son en verdad los Ainur, y el más poderoso entre ellos es Melkor”.

Eso es un comienzo prometedor, pensó.

Después Eru se calmó. Parece que ha decidido tomar la música que todos creamos, el tema de Eru y el de Melkor, y emplearla como una especie de planos para construir un mundo en el vacío.

Así que vamos a dejarlo claro. Está loco porque hemos estropeado su canción, ¿pero va a usar esa canción para crear el universo?

“Y vos, Melkor, verás que no puede tocarse ningún tema que no tenga su más íntima fuente en mí, ni tampoco puede nadie alterar la música a pesar mío. Pues quien tal intente no será más que mi instrumento para diseñar cosas aún más maravillosas, que el mismo no ha imaginado”.

Dejadme que os lo traduzca. “Melkor, me has dejado en ridículo componiendo una canción mejor. Pero cualquier cosa que hagas en realidad la hago yo de todas formas. Así que, a chuparla”.

Eru se está comportando como un patán arrogante. Sé que no debería decir eso, pero vamos, tengo razón, ¿no?

Tengo que decirlo, Melkor no estaba muy contento. Pero se quedó parado y se mordió la lengua. Sea lo que sea una lengua.

Mierda. Viene Aule. Acabaré más tarde.

Fecha: Antes del Comienzo del Tiempo.
Mi estado de ánimo es: quejumbroso.

Muy bien, dejadme acabar mi cuento. Así que Eru avergonzó a Melkor, lo que me pareció gratuito e innecesario. Melkor no hizo nada que no le pidieran.

Después Eru nos convocó a todos al borde del vacío. Tenía miedo de que el jefazo fuera a hacer algo expeditivo, como tirar a Melkor al vacío o algo, y tengo que admitirlo, casi me meto detrás de Huan en ese momento. Yo fui uno de los instigadores del disturbio, después de todo.

Pero Eru hizo un gesto hacia el vació y exclamó: “Contemplad vuestra música”.

Y apareció un mundo. Un puñetero mundo entero.

Era completamente increíble todos los colores, el color no había existido antes. Y el sonido, no, la música de los Ainur no es “sonido” ¿cómo podría haber sonido sin aire? Los sonidos del mundo eran fascinantes. Y los olores, lo sentidos, el calor, y el frío y el viento. Nunca había existido nada tan chulo en las esferas celestiales. ¿Quién quiere pasar la eternidad ensalzando a Eru y cantando canciones, cuando podemos bajar a toda esa belleza?

Fije la vista en Melkor, y podría decir que pensaba lo mismo que yo.

Eru dice, “esta es vuestra juglaría”, que es la palabra rimbombante que usa Eru para “canto” “y cada uno de vosotros verá contenidas allí, en medio del diseño que he fijado ante vosotros, todas esas cosas que podría parecer que el mismo diseño o añadió”.

Y luego se vuelve a Melkor y dice, “Y tú Melkor, descubrirás todos los pensamientos secretos de tu mente, y percibirás que no son sino una parte del todo y tributarios de su gloria”.

Que sí Eru. Que TODO lo haces tú. Menudo ególatra.

Después Eru movió su mano, y la Visión desapareció. Muchos de nosotros gemimos de pena. Parece que Eru sólo nos estaba mostrando lo que podría ser.

Muy buen chiste Eru. Eres muy graciosillo. Muestrame algo que finalmente pueda dar sentido a mi existencia sin sentido, y después quítamelo.

Empiezo a pensar que tenemos que hacer algo con este tío.

Manwë es tan gilipollas.

Fecha: Antes del comienzo del tiempo.
Mi estado de ánimo es: desconsolado.

Así que ahora el único tema de conversación es el mundo que Eru nos enseñó. Apuesto a que si tuviéramos la llama imperecedera podríamos crear el mundo sin Eru. Tal vez deba ir al vació y buscarla, pero si Melkor no tuvo suerte, no sé que podría hacer yo.

Y hablando de Melkor, creo que me evita. No le he hablado desde que Eru le llamó a capítulo desde el gran concierto. Creo que está avergonzado de verdad, y quiere recuperar su puesto como el favorito de Eru. No puedo culparle. Ha sido el mejor colega de Illuvatar desde siempre. Pero ¿es este el fin de nuestro plan para conseguir que Eru se adapte a nuestros cambios?

Todos los que cantaron con Melkor mantienen un perfil bastante bajo ahora, y Aulë, ese capullo, está todo el rato encima mío como un orco, sea lo que sea un orco. Piensa que le puse en ridículo durante el concierto, y ahora me tiene currando todo el rato “para evitarme más problemas”.

Que le jodan. Que le jodan y se corran en su oreja.

Oh, y Manwë. ¿No he hablado de él antes? ¿Ese espíritu del aire que vino a nuestra reunión? Era uno de los que más alto cantaban para Melkor durante el concierto.

Pues ahora va por todos los lados repitiendo lo mucho que lo siente y como Melkor le extravió, y que nunca volverá a desafiar a Eru. Joder, me pone enfermo.

Para empezar, no desafiamos a Eru. Hicimos exactamente lo que quería. Engalanamos su música con nuestros “propios pensamientos y artificios”.

En segundo lugar, Melkor no engañó a nadie. Todos sabíamos lo que hacíamos. Y no ves a Gothmog o a los espíritus de fuego por ahí disculpándose.

Y ahora Manwe, ese quejica fracasado, está tratando hacerse el piadoso y el arrepentido. Ag, le mataría.

Sea lo que sea matar.

Fecha: Antes del Comienzo del Tiempo.
Mi estado de ánimo es: indignado y con razón.

He podido hablar con Melkor hoy. Está realmente deprimido al ver como Eru reaccionó a nuestra música. Pensé que Melkor tenía miedo de que le castigaran, pero en realidad teme haber perdido a Eru como su mejor amigo.

Resulta que Eru está pasando todo su tiempo con esa pequeña comadreja de Manwë. Quiro decir, ¿quién era este pavo hace dos días? ¡Un don nadie! ¿Y ahora está compadreando con Illúvatar?

No puedo creer que Eru sea tan caprichoso y veleta. ¿Es que carece de lealtad? ¿Así se lo paga a Melkor después de todo lo que ha hecho por él, después de todo lo que han pasado juntos?

Melkor quiere dejarlo pasar y tratar de conseguir granjearse de nuevo la benevolencia de Eru. Yo dije que quería presentar una queja, pero Melkor me lo prohibió.

No puedo creer que todos nuestros planes vayan a acabar aquí.

Eä! ¡Que las cosas a partir de ahora no sean tan patéticas!

FEcha: antes del comienzo del Tiempo.

Mi estado de ánimo es: eufórico.

El día empezó horrible. Ya estaba deprimido y Aulë anunció su programa de hoy, dos horas cantando alabanzas a Eru, más cuatro horas de práctica coral, un debate de una hora sobre lo grandísimo que es Eru y otras dos horas de canto.

Y sin almuezo.

Así que estábamos ocupados cantando cuando escucho a Huan mencionar mi nombre. Está diciendo “Sauron, no le he visto. Prueba por los aires exteriores”. Bueno, Huan sabía perfectamente que estaba allí. Así que dejé mi puesto en el coro para ver qué pasaba. Sabía que Aule me iba a fundir, pero ¿sabéis una cosa? Me daba igual.

Huan estaba hablando con Melkor. Mintiéndole. Ese pringadillo. Estaba tan molesto. Huan está empezando a cabrearme de verdad.

A Melkor no le importó mucho, se alegró de verme. Me dijo que Eru tenía otro gran anuncio, pero uno que nos gustaría de verdad, y que tenía que ir con él al instante. ¿Podéis creerlo? Melkor vino a buscarme. Ahora somos los mejores amigos.

Pues buen Aulë vino a leerme la cartilla por abandonar el coro. Pero Melkor dijo: “Aule, señor de los espíritus Cthonicos, tú y tu hueste debéis venir también: pues Illúvatar nos ha convocado a todos.

Buen, Aulë se limitó a gruñir, y todos fuimos a los Aires Empireos, donde muy cerca todos los Ainur se estaban congregando.

“HE hablado con Illúvatar” me susurró Melkor, “y el me ha prestado oídos, pues los Ainur empiezan a estar inquietos. Ahora gran parte de lo que hemos deseado tendrá lugar”.

Guay.

Entonces vino Eru y dijo “conozco el deseo de vuestras mentes, que aquello que habéis visto sea en verdad, no sólo en vuestro pensamiento, sino como vosotros mismos sois, y sin embargo otra cosa”.

Pues claro Sherlock.

“Por lo tanto digo: Eä, que estas cosas sean.

Y súbitamente el Vació se lleno de luz. Fue impresionante. Eä. Tengo que recordar ese truco.

Y después dijo Eru: “Y yo enviaré al Vació la llama imperecedera, y estará en el corazón del mundo y el mundo será, y los que lo deseéis podréis bajar a él”.

¡Sí! Tenemos un mundo, la llama imperecedera, y lo mejor de todo, tenemos un billete de salida de este agujero metafísico de mierda de cantar y alabar.

Estaba dando saltitos. Estaba tan emocionado. Creo que le di un abrazo a Melkor, que es un poco embarazoso.

Estoy dispuesto. Quiero bajar a ese mundo. AHORA.

Me la traen floja tus estúpidas reglas.

Fecha: antes del comienzo del tiempo.
Mi Estado de Ánimo es: impaciente.

Bueno, después de mi post de ayer, os estáis probablemente preguntando por qué estoy aquí en las estancias eternas de Illúvatar y no en Eä, el mundo que es, que Eru creó con la ayuda de Melkor y el resto de los Ainur.

Yo ya estaba dispuesto a ir enseguida, como Melkor. Pero ya conocéis a Eru. Le gusta hablar. Casi tanto como le gusta que canten sus alabanzas.

Parece que hay algunos “términos y condiciones” para entrar en el Mundo.

En primer lugar, puede ir cualquiera. Mal asunto, porque completos fracasados como Manwë podrán ir, y no hay más que mirar la cara de ese gilipollas, está planeando ir.

En segundo lugar, si vas a Eä, eres parte permanente de ella, atado al destino del mundo, sea lo que sea lo que eso significa. De todas formas, una vez que entras, no puedes salir, no hasta el fin del mundo. Bueno. Tampoco pasa nada. Quiero decir, ¿soy inmortal no? Incluso si nos tiramos 10.000 siglos, para un tipo inmortal eso no es nada.

En tercer lugar, la Canción de los Ainur, la música que Melkor y Eru compusieron junto con el resto de nosotros (y que ha causado tantos problemas) será como el destino para los que moremos en el mundo. Eso está bien. La mayoría de la música la compusimos yo y Melkor.

Y en cuarto lugar, Eru está luciendo sus galones DE NUEVO, e insertando algo en el Mundo que no cantamos. Los hijos de Illuvatar. Aparentemente, es un par de razas extrañas que quiere meter en el mundo.

Ahora, perdóname si me equivoco, pero pensaba que éramos NOSOTROS, los Ainur, los hijos de Illúvatar. No necesitamos a estos pequeños elfos y hombres estrafalarios revoloteando y jodiendo las cosas. Bueno. Qué más da. Siempre que estos “niños” sepan quién manda aquí.

Bienvenido al Mundo, ¿me puedo volver a casa?

Fecha: Antes del comienzo del tiempo.
Mi estado de ánimo es: exhausto.

Bueno, estoy escribiendo esto dentro de Arda. Se supone que tenía que estar emocionado, pero estoy cansado y confundido.

Yo diría que alrededor de un tercio de los Ainur se presentaron voluntarios para ir Eä, el mundo que es. La mayoría quería ir; pero algunos fueron por hacer un servicio o por amistad a otros. Huan se explayó mucho diciendo que venía por mi bien. Quiero decir, me alegra, pero no le pedí venir, no le necesito. Realmente no está a mi nivel. Planeo hacer nuevos amigos en Arda.

Montones y montones de Ainur fueron porque iba Melkor. La mayoría de los espíritus de fuego, un montón de espíritus de la oscuridad, y muchos espíritus del arte como yo. Pero también muchos espíritus del agua, de la tierra y del aire. Especialmente del agua. Ulmo es su jefe. Creo que es amigo de ese estúpido espíritu del aire, Manwë. Pero Ossë también vino, y mola mucho, en pequeñas dosis.

¿Quién más fue? Melian. Siempre me atrajo, está buenísima. Está con los espíritus del bosque, que creo que fueron a Arda para ver si averiguaban que coño era un “bosque”. Oh, Eru, y hablando de mujeres, cuando nos estábamos preparando para entrar en el mundo, Ungoliant vino deslizándose. Tenías que haber visto la cara de Melkor. Estaba claro que esperaba machacarla.

Y Manwë intentó pronunciar un discurso antes de qué bajáramos. Que despreciable pringao. Pero Melkor le cortó enseguida. No hay nada que lamentar.

Melkor fue el primero que bajó, por supuesto. Ni siquiera volvió la vista a Eru. No le vamos a necesitar más.

¿E imaginas quién fue el segundo? Manwë trató de adelantarse, pero le metí una zancadilla y salté antes. Después de Melkor, yo Sauron, fui el primero en entrar a Arda.

Fue horrible.

Mientras pasaba de lo inmaterial y lo incorpóreo a lo material, me sentí extendido hasta el punto de ruptura, y con todo aplastado hacia la nada, tan ancho como el mundo y tan pequeño como una partícula de polvo. Me sentí forzado a través de un barrera impenetrable, con todo mi ser fracturado y demolido, y luego recompuesto y entero.

El dolor era insoportable.

Cuando recobré mis sentidos, me hallé en un pequeño mundo de frío insoportable y total oscuridad. Al principio me entró el pánico, pues estaba seguro de que algo había ido mal. ¿Era todo un truco? ¿Había diseñado Eru una prisión para todos los que le negaran, los que querían el tiempo y la contingencia y la sensación en vez de una eternidad cantando alabanzas?

Después escuché a Melkor llamándome, seguido prontamente de los revueltos gritos y protestas de los demás Ainur. Habíamos llegado, a Eä, el Mundo que es, y a su centro , Arda, El Mundo de la Visión de la Ainulindale.

Y hasta ahora, es una verdadera mierda.

La segunda gran trampa de Eru

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi estado de ánimo es: más grave.

Siento no haber podido postear antes, pero las cosas están caóticas aquí en Arda. Y NO estoy contento.

La visión de la Ainulindale nos mostraba un mundo amplio en el espacio y el tiempo. Pues no es lo que tenemos. Es finito, con principio y fin, y parece diminuto y apretado en comparación con el reino infinito de los salones intemporales de Illúvatar.

Pero nosotros no vivimos en Eä. Oh no. Sorprendente, ¿no?, puesto que Eru nunca nos dijo nada sobre esto antes de que nos comprometiéramos.

No los Ainur estamos confinados en Arda una diminuta esfera en el centro de Eä. Toda la puñetera cosa tiene una extensión de unas pocas decenas de miles de millas. Y fuera de ello, es todo oscuridad y vacío.

O sea, que de toda la vastedad inmedible del espacio y el tiempo, nosotros, los Ainur, los primeros y leales hijos de Illúvatar, los más grandes de todos los seres salvo el Único, debemos apretarnos como conejos en un pequeño planeta rodeado de muros de firmamento.

Esto es una puta mierda.

Bueno, podríais decir, por lo menos gobernáis Arda, ¿no? Un mundo de luz y vida y fuego y hielo. Con deliciosos animales y serviles morales, ¿no?

No. Arda está llena de Oscuridad y Vacío también.

Ya véis, lo que nos enseñó Eru era un tráiler del mundo, pero no se molestó en crearlo de verdad. NOSOTROS tenemos que crearlo. Molécula a molécula y piedra a piedra.

Algo que tampoco nos dijo.

Y hay otra cosa que se olvidó de decirnos, y más que nuestra prisión virtual y el rudo y largo trabajo que nos espera, me pone una mala hostia insoportable.

Ya veis, cuando llegamos los Ainur, los “primeros” de todos los seres en morar en Arda, ya había alguien ahí.

¿Quién coño es “Iarwain?”

Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi estado de ánimo es: disgustado.

Así que, como dije, Melkor, el que se alza en el poder, fue el primero de los Ainur en bajar a Eä y tomar forma dentro de Arda (seguido de cerca por servidor) Arda es un espacio pequeño y oscuro. Y debería estar vacía.

Pero ya había alguien allí.

Mientras los Ainur flotábamos incorpóreos y desnudos en el vació con nuestros metafóricos culos helados en una temperatura de cero grados Kelvin, el sonido de un canto llegó de la oscuridad.

No había aire, por supuesto, así que el canto tenía que ser de naturaleza metafísica. Eso implicaría otro Aiunu, ¿verdad?

Y qué canto. Incluso la cosa más banal y ratonera e insípida que pudiera cantar ese chapucero aficionado de Manwë parecería la profunda y elevada música de Melkor en comparación con esta chorrada.

“Hey Dol, feliz Dol toca un ding dadar!
Iar Wain, feliz wain, Iarwain Ben-Adar!

Y más estupideces de ese tenor.

Todos nos quedamos bastante sorprendidos. Melkor discutió con Manwë quién podía ser el cantante. Melkor quería saber por qué alguien estaba en Arda antes que nosotros. Ese rastrero pelota de Manwë dijo que no importaba que Eru sabría y que no deberíamos preocuparnos por ello.

Que le den a Eru. Vivimos en Arda ahora. Que Eru cuide de los Salones Intemporales. Este es nuesto mundo, mío y de Melkor.

Y todos los demás Ainur también, por supuesto.

“Valar” y “Maiar?” ¡Yo no me enrolé para esto!

Mi ánimo está: decepcionado.

Bueno, hemos empezado a construir y montar el Mundo de Arda. Melkor está haciendo la mayoría del trabajo, por supuesto, dirigiendo el proyecto y supervisando a los espíritus menores.

La mayoría del trabajo ha implicado la generación espontánea de la materia y la energía. Me enorgullece decir que los espíritus de fuego son los que más nos han ayudado en esta material, y los más ávidos de someterse a la sabiduría de Melkor. He pasado mucho tiempo acorralando a los estúpidos espíritus de la tierra, del aire y del agua. Estos retrasados están por todo el mapa, y la creación no sería más que una pila de barro si alguien no pusiera a estos imbéciles en fila.

He visto a Melian hoy. Estana preciosa. Quise saludarla, pero estaba muy nervioso.

En fin. Por supuesto, tuvimos problemas enseguida con el contingente de Manwë y Ulmo. Ninguno de estos tipos pintaba nada en las Estancias Intemporales, pero ha sido llegar a Arda y se creen que son Dioses o algo parecido. Melkor sólo era inferior a Eru en las Estancias. Eso significa que aquí es el número uno.

Y sospecho que es algo que Manwë y Ulmo tendrán que aprender. Un día de estos.

Para callar la boca a los Ainur más protestones, Melkor diseñó un plan, y realmente no me gusta. 15 de los Ainur, ocho machos y siete hembras, serían consagrados como “Valar” o Grandes Espíritus. El resto seríamos “Maiar” o espíritus menores.

Me va a tocar ser Maia. No apruebo eso.

Melkor pasó mucho tiempo calmándome, explicándome la cosa. Dice que necesita que trabaje directamente a sus órdenes, que como segundo del mayor de los valar seré el segundo más poderoso, el más grande de los Maiar.

Chorradas.

También dice que se está ocupando de Manwë, Ulmo Oromë y el resto. Que aceptarán todo este poder y responsabilidad y fracasarán. Y entonces está claro que todo el poder deberá acrecer a Melkor. Y a mi.

Ahora Huan me está diciendo que está feliz de ser un Maia. Pedazo de lerdo.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi ánimo es: romántico.

Perdón, hace tiempo que no posteo. Hemos estado muy ocupados montando los elementos pesados e instalando el campo de Higgs. A partir de ahora, las cosas irán más deprisa. Deberíamos tener masa suficiente para construir el planeta real muy pronto. Después todos esos espíritus del aire y del agua podrán mover el culo y trabajar algo.

La otra razón por la que no he escrito es porque estoy enamorado. Se llama Melian, y ya la he mencionado antes varias veces. Es la más inteligente y guapa y dulce de todas las Maiar. Es una sirviente de Vana, así que es uno de los espíritus de vida, pero no se lo tengo en cuenta.

Ahora me alegro de que Melkor me hiciera un Maia, porque Melian se quedó impresionada al saber que era el más poderosa de nuestra orden. No creo que se hubiera fijado en mi antes de eso.

He revelado a Melkor mi deseo de que Melian y yo seamos señor y señora de los Maiar. No tiene problemas con ello, per se, pero sospecho que a Melkor no le hace gracia que tenga novia ahora. Ha estado un poco extraño con esto.

Pero me da igual. No podría ser más feliz. Incluso ese viejo estúpido de Manwë ya no podrá fastidiarme más.

Estoy tan contento de haber venido a Arda. Todo va a ser perfecto, PARA SIEMPRE.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi ánimo está: agotado.

Bueno, ya está acabado. No ha quedado muy mal, había que montar el marco matemático, construir la singularidad inicial, colocar la expansión universal, implantar la inflación y fijar la constante cosmológica, quemando las galaxias de primera generación para montar las galaxias pesadas, construyendo las galaxias de segundo orden y edificando Arda. Sólo nos ha llevado, 13.400 millones de años. Que tampoco es tanto la verdad.

Mucho curro para construir un planeta, sin embargo. Ufff. Más les vale a esos denominados “hijos de Ilúvatar” no ser ingratos.

Hubo cierta polémica sobre el diseño del planeta. Al principio Melkor y yo propusimos ideas un poco locas, como dar al planeta forma de barco (sea lo que sea un barco) pero nos dimos cuenta que con la gravitación y todo, el diseño más lógico era un disco plano. Claro, no puedes hacer nada útil desde abajo, pero la parte de arriba funciona como una buena plataforma estable para las montañas y los árboles y el resto de la mierda.

El principal problema es que el agua se cae por los bordes. Ulmo quería hace el mundo el forma de cuenco, pero fue derrotado en la votación. Ese egotista gilipuertas de Manwë no quería que nada tapara la vista de sus preciosos cielos. Yo quería cabrear a los dos, así que sugerí una esfera hueca con el cielo y el agua fuera. LOL. Tenías que haber visto sus caras.

De todos modos, Melkor y yo nos dedicamos a construir el disco. Queríamos asegurarnos de que los espíritus de fuego, nuestros íntimos aliados tuvieran su propio reino en Arda. Así que, en secreto y sin consultar a los demás, hicimos hueco el disco y construimos un reino de llamas y lava dentro del planeta. Precioso. Ya no pueden hacer nada.

Es una pena que esa Hermosa llama esté oculta bajo la tierra. Estoy pensando en hacer un bonito y profundo agujero, para dejar que el magma salga a la superficie. ¿Podéis imaginarlo? Una montaña colosal de magma enfriado, con plumas o lava y humo saliendo de la cima. Precioso.

Incluso podría usar su potencia para algunos experimentos mágicos en los que he pensado.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi ánimo está: vengativo.

Bueno, todo se ha ido a la mierda, y el único culpable es ese gilipuertas de Manwë. Ese pichafloja pelota ha arruinado todo.

Así que Melkor y yo conseguimos construir el disco de Arda, con algo de ayuda del retrasado de Aulë, sí, pero mayormente nosotros y los espíritus de fuego.

Ya era hora de ordenar el resto de la creación; el aire, y la flora y la fauna y todo eso. Melkor, el más grande de los Valar, convocó a todos para gestionar este asunto, porque no podermos tener a los Ainur revoloteando por ahí poniendo cualquier cosa en cualquier parte. Zas, hay un árbol, zas, hay una nube.

Tiene que haber orden. Propósito. Así que Melkor asumió la responsabilidad.

Bien, entonces es cuando Manwë se lía. Reclama, reclama, que quiere que los Valar y las Valier compartan igualitariamente la tarea de modelar lo que insiste en llamar “la morada de los hijos de Illuvatar”. Como si estuviéramos haciendo todo esto por ellos. Por favor.

Pero lo que quiere Manwë de verdad es ser alguna clase de Rey de los Valar, negando a Melkor su título legítimo. Espérate a ver, ya te digo que mister “todos somos iguales” estará dando órdenes a todo el mundo en esta semana.

Va y le dice a Melkor, “Este Reino no lo tomarás para ti, sin derecho, pues muchos otros han trabajado aquí no menos que tú”. Hipócrita. Y ya, yo diría que muchos otros han trabajado aquí menos que nosotros.

Pues Melkor se enfadó, ¿y quién se lo puede echar en cara? Se declaró a él mismo, por derecho, el representante de Eru en Arda y reclamó Arda como su Reino. Yo reconocí inmediatamente su señorío, como todos nuestros amigos habituales (Hummm, noté que Ungoliant estaba sospechosamente ausente. Zorra)

A partir de aquí todo fue cuesta abajo. Todos los demás Valar se pusieron del lado de Manwë, lo que me convence de que ya tenían planeado el golpe contra Melkor. Incluso Huan, mi supuesto “mejor amigo” se puso del lado de los insurrectos.

Pero la peor parte, la parte insoportable, es que Melian también se unió a ellos. En vez de ponerse de mi lado, del lado del Maia que supuestamente amaba, se arrastró para estar con el Vala Irmo. Oh, trató de convencerme de que siguiera a Manwë, con una seríe de paridas sobre la paz y el amor y la fraternidad. Estúpida zorra.

Nunca te voy a perdonar esta traición. Y si no estás conmigo, no estarás con nadie. Ya lo verás.

Pero el arquitecto de mis miserias es ese gilipollas pichafloja. Me vengaré de Manwë, y será lento y doloroso. Primero le voy a hacer sufrir y después le voy a aniquilar.

Oh. Eru. No puedo creer que me haya dejado.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi estado de ánimo es: sin complejos.

Pediría disculpas por estar tanto tiempo sin escribir, pero no estoy de humor para disculparme por nada. Cuando el Pichafloja y sus amiguitos se alzaron contra Melkor, estaba dispuesto a darles para el pelo allí y ahora. Melkor y yo incluso discutimos sobre eso. Le señalé que, puesto que Arda aún era todo fiereza y lavas, podríamos emplear la situación en nuestro provecho. Reunir a los espíritus de fuego y atacar. Usar la propia Arda como arma. Lanzar todas las fuerzas del Fuego y el Calor contra los valar, y destruirles.

Pero Melkor temía que fracasáramos. Dijo que todo nuestro poder estaba atado a la creación, y que al ser los principales arquitectos de Arda habíamos puesto mucho de nosotros mismos en el mundo. Los espíritus de la tierra, del viento y del aire, por su parte, aún tenían que gastar sus poderes en la creación, así que retenían toda su energía. Nos dijo que esperáramos, hasta que nuestros enemigos gastaran todas sus fëar en la creación. Y entonces atacaríamos.

Así que hemos esperado al momento oportuno. Y Melkor tenía razón en una cosa. Esos gilipollas de los Valar se han contentado con desperdigar su supuesta “belleza” sobre nuestro ordenado y eficiente mundo.

Dejadme que os cuente como parecía Arda cuando Melkor y yo la acabamos. Hermosos valles de roca ígnea, llenos de magníficos ríos de lava líquida. Volcanes que arrojaban chorros dorados de roca fundida a las alturas, y que llenaban los espacios sobre el Disco del Mundo de adorables gases inflamables. Era tan fantástico como suena.

Pues bien, desde nuestra fortaleza del Norte, observamos a los llamados Valar destruir todo lo que habíamos trabajado. Los valles ígneos están ahora cubiertos con odioso suelo, y el propio suelo está infestado con hierbas que lo cubren como un molde. No es que tenga nada contra los árboles, el fuego necesita combustible, pero ahora hay árboles por todas partes, cubriendo la Tierra de monocromía verde. Tampoco tengo nada contra el agua, el fuego necesita hacer hervir algo, pero no me vais a creer cuando os diga el agua que han usado para ahogar el mundo. Siete décimas partes de la superficie del Disco están ocultas bajo maloliente agua salada. Creo que tratan de apagar nuestros fuegos con ello.

Por suerte, nuestros fuegos arden muy por debajo de la superficie, y incluso los mares de agua no pueden extinguirlos. ¿Sabéis por qué no? Profesionalidad.

Pronto los Valar habrán gastado todas sus energías en enterrar el Mundo bajo una delgada escoria de vida imperfecta. Entonces, cuando se agoten sus recursos, atacaremos.

He mencionado a nuestra fortaleza. Desde que nos redesplegamos en el Norte (no huimos, nos redesplegamos) hemos trabajado para construir una gran base militar desde la que lanzar una ofensiva contra los traidores Valar. Básicamente, es un pozo realmente mu y profundo rodeado de montañas gigantes. No me gusta. Melkor se sienta en el fondo del pozo, sombrío, y yo tengo que dirigir a todos los espíritus en su construcción. Trato de hacer que sea algo más interesante que un gran agujero, pero como este es el primer edificio real en la historia de la creación, tengo que ir inventándome las cosas mientras procedo.

Por ejemplo, aún estoy tratando de ver cómo la gente podrá entrar y salir en la fortaleza. Si perforo un agujero en la sierra, nuestros enemigos pueden entrar. Si no lo hago, no podemos salir. Uno de los espíritus del arte sugirió que pusiéramos parte de la muralla en un pivote, de modo que podamos tirar de ella para abrirla y cerrarla. Parece una buena idea. ¿Pero cómo le llamaremos? Tengo que preguntar al espíritu. Su nombre es Doër.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi estado de ánimo es: Divertido.

Para resumir: Melkor y yo nos metimos en un lío, por hacer mejor música que Eru, el llamado “Uno” (Yo tengo “un” culo, eso no lo hace especial) Así que Eru creó un mundo a partir de nuestra canción, y nos dejó ir a vivir en él. Pero también mandó a un montón de Ainur inútiles, los llamados “Valar”, que no han hecho nada más que estorbarnos. Ahora su caudillo Manwë, aka, El Pichafloja, me ha mandado a Melkor y a mi al lejano norte de Arda, y trata de arruinar todo lo que hemos conseguido.

Pronto llegará el día en que Melkor reunirá a todos los espíritus leales del fuego y la oscuridad, y atacaremos, echando a los sucios Valar de este mundo. Que se sienten en la Oscuridad Exterior, fríos y solos. Especialmente esa puta de Melian.

Melkor me ha encomendado que vigile a los malditos Valar. Me da todos los trabajos importantes porque, honradamente, ¿en quién más puede confiar? ¿Ungoliant? Se piró en cuanto nos redesplegamos al norte, y ni se le ha visto desde entonces. ¿Glarurung? No es muy avispado y de todos modos Melkor tiene un proyecto basado en él. ¡Gothmog! Se sienta en los pozos de lava, jugando con sus látigos. Demonios, ¿por qué trajimos a estos panda de fracasados con nosotros?

Así que estado por ahí curioseando de forma invisible, vigilando a los Valar y a los Maiar mientras estropean todo lo que hay en Arda, con sus océanos y nubes y bosques y toda esa mierda.

Pero aquí llega la cosa más sorprendente. Y no estoy de broma, esto no se me hubiera ocurrido nunca. Los Valar y los Maiar se han encarnado y han tomado la forma de… .primates. Es cierto, ¡monos malditos de Eru! Están andando por ahí como salchichas de carne con dos patas, comiendo y bebiendo y excretando y sudando.

Es ridículo. Somos Dioses por los clavos de Cristo. Aparentemente, los malditos “hijos de Illúvatar van a ser primates. ¡En serio! Así que Manwe y sus cretinos han decidido vestirse como “Elfos” y exhibirse por ahí en tontos trajes de carne. Ya os digo, informé de esto a Melkor, y estaba tan sorprendido que su corona de hierro se le cayó. Estuvimos un buen rato de risas con eso.

Pero no era tan divertido, sin embargo, porque cuando estaba espiando por ahí, vi a Melian. Su forma elfa es particularmente… atractiva, tengo que decir. Quiero decir, cuando la miro, puedo ver el porqué de toda la historia.

Estúpida zorra.

DE todos modos, el resto de nosotros vamos a tener que considerar adoptar formas encarnadas, para que los Valar no tengan ninguna ventaja. Otra cosa más de la que preocuparse.

Pero si alguien piensa que voy a empezar a usar el baño, va dado.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi estado de ánimo es: Fiero.

Es la víspera de la batalla. Esto es trascendental, nunca había habido violencia antes en el universo. Es una suerte que los espíritus del caos, de la miseria del dolor y de la muerte estén de nuestro lado.

Lo primero que tenemos que hacer es asumir formas materiales. Sería muy duro para nosotros patear el sucio y maloliente culo de Manwë si no fuéramos sino arquetipos incorpóreos metafísicos que dan una forma antropomórfica a virtudes universales. Nop. Tenemos que tener cuerpos.

Algunas de las manifestaciones que adoptó nuestro bando molan mazo. (He mencionado la última vez que los estúpidos Valar y sus mongoles seguidores escogieron ir de Elfos) Los Balrogs, por ejemplo, han elegido la forma de monstruos de fuego gigante que portan crueles látigos llameantes. Chuuuulo. Querían tener alas también, pero Melkor lo prohibió. Los Balrogs no pueden volar, así que ponerles alas no tiene mucho sentido. Gothmog está feliz de todos modos porque el fuego y el humo salen de sus cuerpos en “alas llameantes”.

Algunos de los espíritus menores han adoptado la forma de vampiros gigantes, o troles gigantes, o serpientes gigantes o insectos gigantes. Ungoliant, esa cosa rara, eligió la forma de una enorme araña que tejía telarañas de oscuridad. Apesta, es asquerosa.

Melkor diseñó una nueva forma para Glaurung, Smaug y otros de los espíritus de fuego. No dirá cuál es y por lo visto todavía no está lista. Así que esos tíos tendrán que quedarse sin batalla.

Melkor adoptó una forma humanoide parecida a los Valar, pero de 50 pies de alto, cubierto de una armadura de hierro con puntas y con un pesado yelmo de metal con dos agujeros a través de los que se veían sus ojos llameantes. Su corona de oro está encima del yelmo. Esgrime una lanza negra con una tremenda hoja en la punta que forjó él mismo en las más ardientes llamas de los pozos más profundos. Intimidante, y muy propio del Señor de la Tierra.

Quedaba yo, y tuve que pensar mucho tiempo. Quiero decir, podemos cambiar de forma en el momento en que queramos, pero la primera forma que tomamos sienta un precedente. Quería que pareciera fiera y terrorífica, pero a la vez rápida y astuta. Oh, y quería dientes. Los dientes son lo mejor, protuberancias agudas de hueso vivo que salen del cuerpo, listos para despedazar a otras criaturas. Creedme, los dientes provinieron de la música de Melkor, no de la ratonera canción de Eru que nos dio gatitos y productos de tocador femeninos.

Así que pensé en mis días con Melian. Siempre decía que su árbol iba a ser fascinante y que ese animal iba a ser tan bonito. Todo lo que me preocupaba era, ¿arderá bien el bosque y la carne estará buena? Pero mis oídos quedaron perforados cuando se quejó de los carnívoros. No le hacía gracia la idea de que algunos animales se comieran a otros animales. A mi me parecía genial.

Y es por eso que he elegido, como mi forma material, un lobo gigante, sediento de sangre y babeante.

Como lobo gigante soy la cosa más rápida y letal del planeta. Leches, lo podría intentar hasta con Melkor si me lo propusiera. El tío no se puede casi ni mover con toda esa armadura y teniendo que arrastrar esa lanza colosal. La suerte que tiene es que soy un tipo leal.

Ahora que ya nos hemos materializado, estamos listos para nuestro ataque secreto. Hemos planeado meses esto. Sea lo que sea un mes.

Están listos los pozos de lava ardiente, como lo están las nubes de humo, los volcanes que escupen rocas y tormentas de piedras de obsidiana. Melkor tiene a todos los espíritus adiestrados para el gran día.

Mañana, mataremos a los Valar. Y a todos los Maiar que no supliquen piedad y acepten el estatus de ganado.

Incluso Huan. Incluso Melian.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi estado de ánimo es: Agotado.

Estaba esperando hasta que acabara la batalla para volver a escribir en el blog. Pero esta puta pelea lleva ni se sabe el tiempo. Ni siquiera estoy seguro de que vaya a terminar.

¿Cuánto llevamos luchando con los Valar? ¿Quién sabe? Nadie ha inventado todavía un medio de medir el tiempo. No hay “espíritus del tiempo”, que, si me preguntas, parece una grave imprevisión por parte de Eru. Una de tantas. La cuestión es que no lo sé. Por lo menos eones.

Todo empezó muy bien. Observamos cuidadosamente a los Valar y cuando estaban más desprevenidos Melkor consideró que era hora de atacar. Nos sacó fuera de los pozos, y tronamos a través del Disco del Mundo, con Melkor al frente. En su ira creció hasta que su propia corona alcanzó las nubes y sus pies aplastaban la tierra y su aliento era hielo y fuego sus ojos.

Detrás de él venían las huestes del Fuego y el Hielo y la Oscuridad y la Muerte. O como nos gusta llamarnos a nosotros mismos. Los Chicos.

Tomamos a esos maricas de los Valar y a sus arrastrados y pelotilleros Maiar completamente por sorpresa. Estaban celebrando algún tipo de fiesta, no lo sé, cantando a las hojas o algo, cuando una gran nube de humo nauseabundo y llamas abrasadoras se extendió por el horizonte, y cargamos contra ellos, aplastando todo bicho viviente en nuestro camino. En unos momentos estábamos encima de ellos, aplastando, quemando y empalando todo lo que tuviera orejas picudas.
Los Valar fueron pillados por sorpresa, pero no estaban del todo desprevenidos. Tenían armaduras, no sólidas y negras como las nuestras, pero delgadas y brillantes. Y tenían armas, no como nuestros artefactos pesados y letales de hierro, diseñados para pinchar y aplastar, sino pequeñas tiras de metal brillante llamadas “espadas”, que parecen frágiles pero funcionan sorprendentemente bien.

Y claro está, tenían magia. Que Melkor lanzaba una lluvia de fuego, esa comadreja de Ulmo convocaba una lluvia de agua fría y cristalina. Cuando Melkor vomitaba una miasma negra de muerte y desolación, Yavanna alzaba las manos y la enfrentaba con una pared extensa de plantas brillantes. Cuando Melkor lanzaba una montaña para aplastar a nuestros enemigos, ese mulo de Aulë se sacaba de la manga otra montaña. No puedo creer que una vez ese tío fuera jefe mío.

Lo que faltaba a la equidad, por supuesto, es que uno a uno, Melkor hubiera fundido a los 13 Valar. Ninguno podía hacerle frente sólo. Y todos juntos apenas eran rival.

Mientras que Melkor peleaba con esos renegados Valar, yo dirigía las Huestes contra el Ejército de los Maiar. Os digo que nuestros chicos daban miedo, ciertamente los balrogs llenaron de mierda un montón de pantalones de los Maiar, pero no eran nada en comparación conmigo. Cuando llegué destrozando un barranco bajo la forma de un gigantesco lobo, con mis dientes babeantes esparciendo saliva venenosa por donde pasaba y mis ojos ardientes con el fuego de la perdición, bueno… digamos que la peña salió pitando.

De hecho, durante un tiempo tuve problemas para encontrar a alguien con quien luchar. Simplemente corría poniendo en desbandada todos los escuadrones de Maiar con los que me topaba y ladraba (je, literalmente) órdenes a esos troles y monstruos que eran tan estúpidos o que estaban tan asustados que no sabían lo que hacer.

Tuve este encuentro extraño. Estaba mordiendo a algún Maiar que me encontré escondiéndose bajo una placa continental volcada cuando me atacó por detrás un pequeño Maia con una espada. Escupí mi aperitivo y me di la vuelta, golpeando a mi enemigo con un gran zarpazo. Luego me subí en su pequeño pecho y lo atrapé contra el magma que se enfriaba.

Le reconocí. Era Olórin, un espíritu del aire, uno de los más bocachanclas a la hora de apoyar al pichafloja de Manwë, en su cobarde golpe contra Melkor.

Le eché todas las babas que pude encima mientras decidía la mejor forma de despacharlo. Ya había herido a una serie de Maiar tan profundamente que habían quedado reducidos a tenues hilos, incapaces devolver a tomar forma de nuevo dentro del mundo. Es lo más cerca de la muerte que podemos estar. Y que lo sepáis, eso a mí no me va a pasar en la vida.

De todas formas, mientras decidía si arrancarle la cabeza de un mordisco o desgarrarlo en pequeños trozos, Olórin me habló. Lo que era extraño, considerando cómo le estaba matando. Me habló con mucha calma, como quien está teniendo una agradable charla a la hora del te.

“Saurón, Señor del Arte”, dijo, “Libérame. Deja de seguir el sendero de la Oscuridad y vuelve conmigo a la luz. Pide a Manwë el perdón y todo será perdonado. Únete a nosotros en nuestra gran obra, pues echamos mucho de menos tu destreza”.

Tengo que admitir, que, siquiera por un momento, sus palabras me conmovieron, tan prudentes y sabias como fueron. Tal vez Melkor realmente nos había extraviado. Tal vez fueran mejores los planes de Eru, y prudente someterse a su voluntad.

BWA HA HA HA HA! Estoy bromeando. No pensé nada de eso. Como sí….. Eso es lo que ese alfeñique de Olórin esperaba que pensara. Que subnormal.

Me reí tan fuerte, que Olorín pudo zafarse y echar a correr. ¿Qué más da? Es demasiado débil para hacerme daño. Que se vaya a esconder tras una roca en algún sitio.

¿Te imaginas? ¿Yo disculpándome con el pichafloja? Él es el traidor y el ladrón, no yo. Yo siempre he hecho lo correcto y no tengo nada por lo que pedir perdón.

No he visto a Huan, creo que me evita aposta. Mejor para él. Me pareció ver a Melian, luchando contra un enorme troll. Pasé de ella. Espero que la maten.

Está bien, no. Pero espero que le hagan mucho, mucho daño.

Bueno, la batalla aún continua, y me tengo que ir. Voy a hacer una maniobra de distracción mientras que un pelotón de monstruos acuáticos se infiltran detrás de un pantano venenoso.


Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi estado de ánimo es: Decidido.

Bien. La primera guerra ha terminado. Así la llamamos porque no será la última se lo aseguro.

No perdimos. Simplemente no ganamos. Fue más bien un empate, salvo porque ellos perdieron más gente que nosotros. Y eso aún cuando, como dije la última vez, si nuestro ejército tiene muchos más Maiar que los rebeldes, ellos tienen 14 Valar, y nosotros sólo uno.

Sí, he dicho 14. Estás pensando probablemente, espera, ¿no había 13 valar rebeldes, que se levantaron contra su legítimo señor Melkor? Pues ya no es el caso. Eru cambia las supuestas “reglas” cuando les sale de los cojones. Y una vez más, nuestro bando lo sufre.

Si no había mencionado a Tulkas antes, es porque era una persona intrascendente. Es un espíritu chtónico, un ser de piedra y metal y fuerza bruta. También es muy, muy tonto, y creo que Melkor trató de reclutarle hace mucho tiempo. Debe haber ido muy mal, porque Melkor no habla sobre ello.

Pero nunca eligió bando en la Ainulindalë, creo que simplemente se quedó al margen silbando. Negó tanto a Melkor como a Manwë, y no hizo caso a nadie más que así mismo. Cuando bajamos a Arda se quedó atrás, para pasar toda la eternidad alabando a Eru y llevándole café como el resto.

Teníamos la victoria en nuestras manos. Melkor rechazó a las fuerzas combinada de los rebeldes Valar, y finalmente se abrió paso para enfrentarse a Manwë en combate singular. (Un cobarde, Manwë huyó mientras Melkor le daba caza, apuñalando a Manwé con su poderosa lanza, y dejando grandes cráteres en la tierra cada vez que fallaba.

Mientras tanto las Huestes, bajo mi mando, dispersaron al Ejército de los Maiar. Los empujamos cada vez más y más al sur, esperando empotrarlos contra el firmamento meridional, y despacharlos allí. Con mi forma de licántropo, yo sólo di muerte a 12 de los Maiar; Gothmog, como Balrog a 8, y Carcharoth, que tenía forma de lobo inspirado por mi, seis.

Perdimos a 14 de los nuestros heridos hasta que se convirtieron en meras sombras, incapaces de tomar nueva forma mientras el Mundo dure. Bueno, ninguno era importante.

Así que, como digo, estábamos ganando. Yo estaba acorralando a los Maiar en el sur, mientras que Melkor estaba dando una paliza a Manwë.

Entonces, por la Puerta de la Noche, la puerta en el firmamento de Arda por la que entramos, y que fue sellada tras nosotros por Eru “mientras dure el Mundo”, fue abierta de par en par. Huelga decirlo, todos nos dimos la vuelta y miramos. Allí estaba Tulkas, con aspecto de un elfo rubio musculado y sin arma alguna. Cargó y cayó como Melkor como un animal.

No voy a dar muchos detalles de lo que pasó. Melkor perdió. Estaba herido y agotado después de luchar con 13 Valar, y Tulkas cayó sobre él sin honra ni compasión alguna. (Crees que nuestro bando no tiene compasión. Yo perdone a Olórin, ¿o no?) Tan pronto como vi lo que estaba pasando abandoné la lucha del sur y me apresuré miles de leguas para ayudar a Melkor, el mejor de nosotros, y Gothmog y Lungorthin y Draugluin y Carcharoth, me siguieron. Pero llegamos demasiado tarde.

Cuando llegamos, Melkor ya había huido. De hecho no huyó al norte y ya está. Tulkas lo persiguió más allá de la Puerta de la Noche y a la Oscuridad Exterior. No puedo creerlo. Melkor ha huido de Arda.

Esto fue el final de la Guerra. No pude ocultar la nuevas de la huida de Melkor de la Hueste, y acabamos dispersos y desperdigados. Hice lo que pude para reagrupar a tantos como pudiera, y pronto la mayoría de los espíritus del fuego y la oscuridad se me unieron.

Ya no tenemos un jefe ni un lugar donde ocultarnos. No sabía lo que hacer, así que conduje a los restos de la Hueste a la Oscuridad Exterior.

La Oscuridad Exterior está MUY oscura. Y MUY fría. No hay vida en el vacío.

Desde Arda, uno no puede ver a través del firmamento a la oscuridad exterior. Pero desde la oscuridad uno sí puede ver lo que pasa.

El mundo quedó completamente arruinado, tanto nuestro magnífico trabajo como las supuestas “mejoras” de los rebeldes. Todo tenía el aspecto de haber sido tirado en una trituradora y hecho papilla. Sea lo que sea una trituradora.

Y tras un rato hallé a Melkor, rumiando en el oscuro Vacío.

Al principio estaba enfadado con él. Pero después vi lo que había ocurrido con Melkor, y tío, estaba hecho polvo. Melkor por supuesto es el más bello y el más bienaventurado de los Valar, segundo sólo de Eru. Pero ahora tiene las cicatrices de la Primera Guerra y su rostro está contorsionado por la rabia. Justa ira, que yo también siento.

Uno podría estar tentado de ver el resultado como una desbandada total. Pero después de hablar con Melkor tranquilamente, más bien fue una espontánea retirada estratégica. Ahora mismo los Valar no pueden vernos ni alcanzarnos. Pero nosotros podemos verles, y esperar el momento oportuno.

Así que los Valar aún no han sido destruidos, pero sólo porque hicieron trampa llamando a un pugilista en el último minuto.

La próxima vez, no nos tomarán por sorpresa.

Fecha: antes del Sol y la Luna.

Mi ánimo está: helado.

¡Mierda! ¡Casi no puedo ver para teclear! Como odio a esos puñeteros Valar.

Aún estamos en la Oscuridad Exterior, esto es, en el extremo más lejano del cielo, por si no lo sabíais, y se me está helando el culo. Aún tengo la forma de un gran lobo, y dejadme que os lo diga, la piel sólo ayuda hasta cierto punto. Los Balrogs están bien, por supuesto, pero el resto de nosotros vamos a morir de hipotermia pronto.

Después de nuestro “redespliegue estratégico” al Vacío, Melkor declaró que esperaríamos allí hasta que el momento estuviera maduro para contraatacar. Esto ocasionó bastantes quejas entre las tropas y tuve que repartir algunas hostias. ¡Nadie cuestiona a Melkor! Aunque personalmente, creo que está esperando a que Tulkas decida volver a su hogar en las Estancias Intemporales.

Melkor no es el mismo desde la Primera Guerra. Ya no se ríe ni hace chistes (solía hacer chistes perversos) y casi no habla con nadie salvo conmigo. Sus heridas se están curando, pero nunca será tan bello. Se pasa el tiempo rumiando y planeando como matar al pichafloja de Manwë y a Tulkas.

De todos modos, hemos estado vigilando estrechamente a los traidores Valar desde aquí. Como ya dije, nosotros podemos ver el Mundo, pero ellos no pueden ver fuera de él, el cielo es como un cristal con única dirección (Sé lo que es el cristal, es arena fundida. Se todo lo que hay que saber sobre cosas quemadas y fundidas)

Los Valar no repararon realmente el daño que hicieron en Arda en la Primera Guerra. No sé si es porque son vagos, o les da igual, o les gusta que las costas y las cordilleras sean irregulares y sin orden ni concierto, ¿quién sabe?

Yavanna (es la novia de Aulë, mi estúpido jefe anterior) iba por ahí sembrando y ahora el mundo está otra vez enterrado bajo esa alfombra verde. Casi todos los volcanes han sido apagados, y ya no hay magma en ninguna parte. Ulmo ha hecho que los mares estén en calma chicha, aunque observo que a Ossë le gusta golpear las costas con algunas tormentas realmente magníficas. ¿Cómo coño Ossë no se unió a nuestro equipo? (Nota a mi mismo, ver si podemos seducir a Ossë)

Luego los Valar se pusieron a trabajar en algún misterioso proyecto. No podía saber lo que hacían tan lejos, así que pedí permiso a Melkor para baja a Arda y espiar a los Valar, pero no quiso oír hablar de ello.

Han construido dos enormes torres, una en el extremo norte y otra en el sur. Dejadme que os explique sobre el norte, sur, este y oeste. Son direcciones arbitrarias concebidas por Melkor. Decidió llamar la dirección desde la que entramos en el mundo “oeste” y luego las demás por referencia a esta. De todas formas esas torres quebrantan completa y totalmente las leyes de la física, esas leyes en las que he trabajado tanto. Cualquier estructura tan alta debería desplomarse sobre su propio peso, y destrozar la corteza que está debajo.

Pero noooo, cuando Manwé y sus amiguetes quieren algo, hacen trampa.

Así que han erigido estas torres y Varda ha venido a colocar algo encima de la del norte. Por supuesto estoy mirando directamente porque quiero saber lo que pasa y entonces….

Boom. Estoy ciego.

Ella rellenó la cima de la torre con luz pura y no adulterada. No sólo fotones, sino la esencia arquetípica de la luz. Y es brillante, lo bastante brillante como para cubrir la mitad de Arda con una iluminación cegadora.

Todavía me estoy frotando los ojos con mis garras, tratando de aclarar mi vista. Entonces, sí, lo has adivinado, enciende la torre del sur. Ahora todo el mundo está bañado en luz. Y por supuesto, rebota en la superficie del disco y llega al Vacío.

Todo el mundo está tapándose los ojos y quejándose, mientas que Melkor simplemente se queda mirando con ira glacial. No me malinterpreten, teníamos un plan para iluminar el mundo, ¡para eso era el magma! Nuestro mundo, iba a tener luz para las criaturas que lo necesitaran, y oscuridad para las criaturas que la necesitaran (como los lobos, ejem) y un montón de lluvia fosforescente del cielo para las plantas.

Estos idiotas de los Valar han bañado todo con una luz inmutable. ¿Qué coño van a hacer los animales nocturnos? ¿Es que no piensa esta gente?

Dejadme que os lo diga, la primera cosa que vamos a tirar abajo cuando volvamos a tomar el mando es esas puñeteras torres. Estúpido, simplemente estúpido.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Vie Oct 30, 2015 3:50 pm 
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Están pasando muchas cosas. En primer lugar estamos de nuevo seguros y calentitos en Arda, por suerte. (Gracias a los trabajos míos y de Melkor, no gracias a Eru, ese desgraciado) Tenía razón, Melkor estaba esperando a que el asunto de Tulkas se resolviera por sí sólo, al menos por un tiempo.

No quiero que nadie se quede con la absurda impresión de que Melkor tenía miedo de Tulkas. Como si eso fuera posible. Lo que creo, honradamente, es que Melkor nunca había sido derrotado antes. La idea de no salirse con la suya le era completamente ajena. Es un duro despertar descubrir que alguien puede fastidiarte, especialmente cuando eres el ser más poderoso de la existencia (Recuerden Eru “existe” fuera de la “existencia” más allá de los confines de Eä. En un sentido muy real, Eru Illúvatar no “existe” en absoluto.

Así que Melkor sólo quería tener un pequeño respiro de Tulkas, para imaginar lo que podía hacer. He estado vigilando muy estrechamente a los Valar, y después de todo el trajín que han tenido con el mundo, han decidido descansar. Tulkas se quedó dormido, y Melkor y yo tomamos la iniciativa.

Nosotros, es decir, Melkor y yo y las Huestes del fuego y el hielo y la oscuridad y la muerte, nos deslizamos sigilosamente sobre las Puertas de la Noche y regresamos a Arda. Nos infiltramos cuidadosamente por el norte (y tuve que estar todo el rato mordiendo algunos culos para que se callaran la boca los niños más ruidosos) Todos nuestro trabajo anterior, la construcción de fortificaciones, estaba arruinada. Pero Melkor elevó una cordillera como defensa y ahora ahora estamos planeando una fortaleza nueva y mejor. Se llama Utumno, el Gran Pozo del Inframundo. Va a exhibir murallas imposibles de escalar, torres coronadas con filos cortantes, mazmorras en lo más profundo de la tierra, y ¡voy a tener habitación propia! Casi todo está a nivel subterráneo para que podamos ocultarnos de la luz de estas condenadas lámparas. Por supuesto estamos minando bajo Illuin, la lámpara del norte. No puedo esperar al momento en que derribemos esa puñetera torre.

Yo diseñe los planos para el nuevo Pozo, pero Melkor encomendó a Draugluin y Carcharot la construcción sobre el terreno. (Estos tipos han hecho un trabajo muy bueno, y han dado muy buena cuenta de si mismos durante la Primera Guerra. Además obedecen órdenes. Drauglin está convirtiéndose digamos en mi garra derecha, como lo que yo soy para Melkor) Melkor quería que hiciera algo más complicado y más importante, espiar a los Valar y tratar de ganar tantos Maiar como pueda para nuestra causa.

No es tan difícil. Como cualquiera de nosotros, puedo tomar cualquier forma. Esos estúpidos valar no se han dado cuenta de que su capacidad puede ser usada contra ellos. Así que tomé la forma de uno de los Maiar, alguien guapo y popular, así que me pasee por Almaren espiando a la gente y charlando con varios idiotas.

¿No había mencionado Almaren? Es una isla en medio de un gran lago, en el centro del disco del mundo. El lago lo hizo la lanza de Melkor mientras atacaba al Pichafloja. Los traicioneros Valar y sus siervos Maiar han levantado un campamento en la isla. Tienen todo el mundo para emplearlo como les parezca, y se quedan en una isla cantando y bebiendo cerveza. Subnormales.

(Han descubierto algo llamado “alcohol”. Hablaremos más de eso más tarde)

Incluso pase un tiempo disfrazado de ese tarugo de Olórin, lo que resultó de mucha ayuda para hacer que escucharan los más débiles de mente. Ese es el fuerte de Olórin, por lo visto, manipular a gente estúpida. Por desgracia es el coleguilla de Manwë. De todos modos he convencido a una docena más o menos de Maiar para que me sirvan de informantes y me ayuden a derrocar a los malditos Valar. He convencido a un par de ellos que puede haber paz entre Melkor y Manwë; otro puñado están enfadados con Manwë después de la Primera Guerra y al menos uno cree que Melkor le hará jefe de los Maiar si traiciona a los Valar. Se lo cree porque se lo he dicho yo. Si, claro. Sauron Gorhaur, Señor de los Licántropos es Jefe de los Maiar y siempre lo será.

Ah, me tengo que ir. Melkor quiere otro cuenco de cerveza. En su forma gigante, son unos cuencos enormes. Pero una cosa más tengo que deciros. Los Valar y los Maiar todos adoptaron formas materiales, casi todos de elfos. Pero imaginaos que forma adopto mi aborrecible ex mejor amigo Huan. NO me creeréis.

Juro que no me lo estoy inventando. Es completamente cierto. Huan tomó forma de perro. Un gran perro, pero un perro de todas formas. Vale, yo soy un lobo, pero los lobos molan. Los perros babean, se ponen a oler culos y se comen su propia caca. ¿En qué coño estaba pensando?

Vi a Melian. Todavía está buenísima. Zorra.

Tengo que irme.


No me gusta la cerveza. Pero nada nada.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi Estado de ánimo es: resacoso.

Uf. Mi cabeza da vueltas, mi boca tiene un regusto a mierda y me duele todo el cuerpo. Si eso es lo que pasa después de una noche de borrachera, nunca más lo volveré a hacer.

Esto es lo que pasó. Habíamos comenzado nuestro asalto final a los Valar, y esos mendrugos están empezando ahora a olérselo. Melkor a creado una miasma corruptora y está extendiéndose desde Utumno legua tras legua, matando todo lo que toca. Mola un montón. Entre tanto, estamos preparándonos para la gran lucha.

Para mi, esto significa asegurarme de que nuestros colegas en Almaren están dispuestos a ayudarnos. El más importante es Curunír, un tío inteligente y de escasa estatura que está resentido con la manera de ejercer el mando de Manwë con los demás Ainur. Personalmente, creo que Curunir preferiría tener el mando para él; es realmente uno de nosotros.

Curunir es un espíritu del arte como yo, pero no se unió a nosotros porque es un cagón. Pero elaboró una poción que deja a todo el mundo dormido, y su trabajo es dejar inconsciente a Tulkas. Unas pocas gotas cada cierto tiempo deberían mantener a ese rubiazo idiota en un sueño bendito, hasta que Melkor venga a meterle su lanza en medio del ojo.

Mientas estaba espiando a los Valar, he observado que se han puesto a fermentar cebada y a beber la cerveza que esto produce. Yo maldita sea inventé la fermentación, así que claramente entiendo el principio. De todas formas es algo raro, consumir deliberadamente alcohol venenoso para deprimir el sistema nervioso central. No iba a dejar que los Valar tuvieran dada más que nosotros, así que cuando volví a Utummo, destile un poco de cerveza propia.

Era bastante buena. Melkor la alabó y también a mi arte cervecero, y pronto teníamos una fiesta. Los estúpidos Valar sólo beben unos pocos cuencos y “sacrifican” el esto a Eru. Subnormales. Nosotros nos bebimos todo. Fue algo… salvaje.

Dejadme que os lo diga, Melkor no es un borracho divertido. Se pone moroso y enfadado y empieza a quejarse de todo lo malo que cualquiera le ha hecho. Especialmente Eru. Sí, se despachó a gusto con Eru. También dijo algo muy extraño sobre que yo y él eramos “amigos especiales”, más íntimos que nadie. Debería estar emocionado, pero no sé, me pareció bastante preocupante.

También me enteré de algo que no sabía. ¿Había hablado de Varda? Era muy guapa en los viejos días en las estancias intemporales. Era la jefa de los espíritus femeninos del aire. Nunca la tuve en gran estima, tenía una voz algo chillona cuando cantaba.

De todos modos se ha liado con Manwë el pichafloja. Lo dije de pasada el otro día, sea lo que sea un día. Cuando Melkor se emborrachó le entró la llorona, parece que él y Varda congeniaban, antes de la Ainulindale. Eso podría explicar el odio que existe entre Melkor y Manwë.

¿Pero en serio, qué puede ver una chavala como esa en Manwë? ¡Es un quejica arrastrado!

La próxima vez que escriba será sobre el asalto final, cuando destruyamos a los Valar y hagamos un festín con su carne. ¡La victoria será nuestra!

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi Estado de ánimo es: Eufórico.

¡Hemos ganado en la Segunda Guerra! Bueno, puede que no fuera una victoria total y rotunda, Manwë y sus sucios esclavos valar aún viven. Pero sus fuerzas están completamente dispersadas, y hemos destruido todo lo que habían hecho. Hora de celebrar.

Los Valar al final se dieron cuenta de que habíamos vuelto a Arda, cuando la Miasma corruptora aniquiló a sus preciados animales y plantas. Cuando aún estaban tan tranquilos por ahí tocándose los huevos, atacamos.

Por segunda vez, las Huestes del Fuego y el Hielo y la Oscuridad y la Muerte vinieron gritando desde el norte, cabalgando en olas de llamas y pestilencia. Melkor, vestido de negro, nos encabezaba, con su leal lobo Sauron a su lado. Draugluin y Carcharoth mantenían a las huestes en línea, actuando como mis tenientes.

Irrumpimos en Almaren como una avalancha, interrumpiendo algún festival o boda o algo. Los Valar habían apostado guardias, pero asumieron que acabábamos de volver a Arda y no pensaban que nos habíamos preparado tanto tiempo. Los cogimos casi totalmente desprevenidos.

Destruimos Almaren, y Melkor volcó la isla con sus manos. Muchos infieles y cobardes Maiar fueron destruidos y sus almas reducidas a sombras itinerantes. Eso es lo que se merecen por apoyar al pichafloja.

Dirigí a las huestes mientras rechazábamos hacia el sur a los Valar y a los Maiar. Nunca consiguieron actuar conjuntamente, y los tuvimos a la defensiva. Mientras tanto Melkor se fue, tenía un importante trabajo que hacer, uno que nos daría una ventaja decisiva.

Después de muchas horas de batalla, sea lo que sea una “hora” me enfrenté a mi antiguo jefe Aulë. Cuando estaba espiando en Almaren, descubrí que este idiota se atribuía el mérito de “crear Arda”. ¿Estás de puta coña? ¿Después de que Melkor y yo hiciéramos el 90% del trabajo?

Así que le acorralé, y me burlé de él, “Quien eres tú, pusilánime Aulë, señor del barro, para reclamar como propio lo que a Melkor pertenece por derecho? Seguro que no le gustó la parte del señor del barro. Trato de aplastarme con su hacha, pero soy demasiado rápido. Le mordí y me quedé con parte de su carne, y gritaba como una chiquila.

De repente, las sombras avanzaron. Eso nunca ocurrió, puesto que las dos Lamparas eran inmóviles, pero sabía lo que esperar. La mayoría de los Maiar y los Valar que luchaban en la llanura on se dieron cuenta, pero Aulë y yo observábamos mientras Illuin caía del cielo, y el gran pilar Helcar se retorcía y se derrumbaba bajo ella.

Aulë estaba claramente aterrado, tal vez tenía mejor idea del cataclismo que se avecinaba. Como he dicho, quebrantaron las puñeteras leyes de la física para construir los pilares Helcar y Ringil. Cierto, la magia siempre desafía a las leyes físicas, pero incluso la magia tiene reglas estrictas y los valar las rompieron para crear dos torres de 10.000 millas de altura, sosteniendo cada una de ellas un sol en miniatura.

Cuando Helcar e Illuin golpearon el disco de Arda, bueno, hubiera sido la más bella pieza de destrucción indiscriminada que podía haber imaginado, si lo hubiera estado viendo desde la seguridad del Espacio exterior. Por desgracia, estaba en el disco en ese momento.

Los fragmentos del pilar golpearon la Tierra y todo el disco sonó como un tambor; una ola de fuerza pulverizadora, una cresta de destrucción de 10 millas de altura y 100 de profundidad, se extendió por la superficie del mundo a una velocidad dos veces superior a la del sonido. Después se rompió Illuin, y explotó como si fuera un gran huevo de llama pura. No sé de donde sacaron esa luz los Valar, porque no era de los espíritus de fuego, era de plata y fría y letal, y pasaba por el mundo como agua.

Pero Melkor, en su ira, no había acabado. Mientras nosotros, tanto las Huestes de los Valar y los Maiar estábamos huyendo de la destrucción del norte, el voló al sur, y atacó el pila Ringil, que sotenía a Ormal, la lámpara dorada. Cayó, y una segunda ola de destrucción liberó una marea de fuego rojo a través del sur del mundo.

Por supuesto que queríamos destruir las condenadas lámparas, sólo por la razón de que las habían diseñado los valar. Pero también sabíamos que la oscuridad perpetua nos daría una ventaja táctica.

Ahora contaré algo sobre la destrucción de Ormal. Tulkas se despertó. Ese cerdo de Curunir la cagó en la única puta cosa que le dije que tenía que hacer. Tulkas se alzó por encima de la furia de los holocaustos gemelos que estaban prácticamente destruyendo el mundo, y retó a Melkor.

Que lástima para Tulkas. Como podéis imaginar, la destrucción era demasiado como para que la soportara cualquiera de nosotros, y mucho peor de la que esperábamos. Pero una vez más, dejadme que lo recalque, el mundo no está designado para soportar pilares gigantes y físicamente imposibles. Dejad la construcción de mundos a los expertos, tíos, o sea a mi y a Melkor. De todas formas, reagrupé a todas las huestes sobrevivientes y nos retiramos a Utumno.

Y os digo, yo diseñé Utumno, incluso las puertas, que fueron idea mía. No sólo la fortaleza sobrevivió a los dos cataclismos, sino que los condenados Valar no podían penetrar en las murallas para asaltarnos. Estábamos sentados dentro, tan cómodos y calentitos, felicitándonos y bebiendo cerveza, mientas que los Valar y los Maiar aporreaban las puertas y eran víctimas de una terrible muerte por las llamas de Illuin.

Mooola.

La verdad, esto no podía haber marchado mejor. Hemos, perdido, más o menos, unos cientos de los espíritus menores, ninguno importante. Pero yo diría que nos hemos cargado a un tercio de los Maiar enemigos. No matamos a ningún Valar, por desgracia. La próxima vez.

Estoy cansado. Voy a dormir. Ha sido un día realmente muy bueno.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi Estado de ánimo es: Confuso.

Esto es realmente extraño, y no sé que sacar de ello. Como dije la última vez, machacamos completamente a los valar y a sus esbirros en la segunda guerra. Y de no ser por el tumulto de la destrucción de los pilares que dispersó a nuestras fuerzas, nuestra victoria hubiera sido completa, y estaría llevando la cabeza de Manwë como adorno.

En vez de ello, nos ocultamos en Utumno, mientras que las llamas de las arruinadas lámparas diezmaban a nuestros enemigos. Y cuando el tumulto se calmó, esperamos a un representante de los valar para pedir clemencia.

Nadie se presentó.

Así que Melkor me ordenó que saliera y echara un vistazo por ahí. La Tierra Media era un desastre horroroso. El continente, que una vez tuvo una agradable forma poligonal, estaba recortado y roto. La tierra estaba llena de cicatrices y quemada, aunque muchos seres vivos habían sobrevivido.

Pero de los valar no había ni rastro.

Y creedme, busqué a conciencia. DE norte a sur, de este a oeste, los aires superiores y las profundidades mayores, reconocí las costas nuevamente formadas y atisbé los bosques quemados. No hay Valar ni Maiar.

Es realmente raro.

Pensé que quizás habían ido por las puertas de la noche a la oscuridad exterior, para ocultarse de nuestra ira, pero metí la cabeza por ahí y no había nadie en casa.

Regresé e informé a Melkor de todo eso. Carcharoth sugirió que tal vez habían huido a las estancias intemporales, para cubrirse bajo las faltas de Eru. Ojalá fuera verdad.

Pero mientras Carcharoth quería ir al mundo enseguida y que lo empezáramos a ordenar como queríamos, no estuve de acuerdo. Los Valar podían estar aún por ahí, y yo no había visitado todo recóndito rincón del disco. Melkor está de acuerdo conmigo. Debemos esperar al momento oportuno hasta que estemos seguros de que los valar han huido.

Mientras tanto hice cavar a los balrogs aún más profundo, incuso después de que nos apoderemos del mundo, aún necesitaremos un escondrijo secreto, y Utumno cada vez es mejor más grande y más profundo.

Como nota al margen, aunque nadie se ha dado cuenta hasta ahora. Ungoliant ha desaparecido. Nadie la ha visto desde la Primer Guerra, y tampoco nadie la había echado de menos, hasta que salió su nombre en una conversación hoy. Yo dije, “tanta paz lleves como descanso dejas” pero a Melkor no le hace gracia que una de sus seguidoras le abandone. Es cierto, no podemos permitir que todo el mundo se pire y haga lo que quiera, no cuando estamos tan cerca de la victoria.

Pero Ungoliant es un espíritu de la oscuridad y con las lámparas destruidas, casi todo está oscuro. Cazarla va a ser difícil de la hostia.

¿Árboles? ¿Árboles brillantes? ¿En serio? ¿no se os ocurre nada mejor?


Fecha: Antes del Sol y la Luna.

Mi Estado de ánimo es: Incrédulo.

Bueno, ya he encontrado a los Valar. No, no han huido de Arda. No tendremos esa suerte. Simplemente se escondieron. Menuda panda de rastreros cobardes.

Como he dicho, busqué por toda la Tierra Media y no vi rastro de esos cabrones traidores. Pero después recordé que había dos continentes más, continentes de práctica, realmente, en el extremo oriente y el extremo occidente.

Mientras me acercaba al continente occidental me fijé en que era más… picudo de lo que recordaba. Alguno había levantado una muralla de montañas ridículamente altas. Y si alguien va a rehacer el mundo sin consideración a las leyes de la física para su propia conveniencia esos son los valar

Volé por encima de la cima de las montañas (como si las montañas fueran a detenernos, podemos volar) y quedé muy desanimado cuando vi que todo el continente detrás de las montañas estaba bañado en luz. No esa bonita luz que obtienes quemando viva a la gente, sino esa molesta y dolorosa luz brillante que saca esa zorra de Yavanna.

Tomé una forma agradable y me mezclé. Los Valar han forzado a sus esclavos Maiar a construir una ciudad llamada Valmar. El nombre se supone que significa “Ciudad de las Campanas”, pero creo que se traduce mejor así: “ostentosa y aburrida”.

Aparentemente, el nuevo plan de Manwë, puesto que hemos dado una buena paliza en la Segunda Guerra, es sentarse detrás de su cordillera por toda la eternidad. Sí, lo habéis oído bien, los valar se han rendido.

Con eso no basta, por supuesto. No vamos a quedar impasibles, Melkor y yo, quiero decir y dejar a esos traidores de mierda ocultarse en el lejano oeste mientras que nosotros hacemos todo el trabajo de administrar el mundo. Oh no. Cuando le dije a Melkor lo que habían hecho los valar, comenzó inmediatamente a preparar la ofensiva. Vamos a sacar a esos mierdas fuera del mundo, y de vuelta a la teta de Eru Illúvatar. Que se queden sentados en las estancias intemporales por toda la eternidad, lamentando sus fracasos, mientras que nosotros celebramos nuestro dominio absoluto de toda la creación.

Pero no he mencionado aún de donde viene la luz. Parece que Yavanna creó dos árboles resplandecientes. Si, sí, árboles resplandecientes. Uno de plata y otro de oro, y llenan todo Valinor (así es como llaman al continente, Valinor) de esa luz pestilente. Por lo menos las montañas evitan que la luz mancille la perfecta oscuridad de la Tierra Media.

Melkor pudo destrozar el sólo las malditas lámparas. No creo que tenga muchos problemas con los árboles. Tal vez me deje hacerlo a mi.


Fecha: Antes del Sol y la Luna, pero después de comenzar el cómputo del tiempo.

Mi Estado de ánimo es: aburrido.

Acabo de regresar de sembrar las simientes de la disensión entre los Maiar de Valinor. Un número de esos espíritus que conseguí poner a nuestro servicio antes de la segunda guerra aún están dispuestos a servirnos, incluso ese retrasado de Curunir. Recuerden que le encomendé que mantuviera a Tulkas inconsciente durante la segunda guerra. Y fracasó miserablemente. Ahora suplica una segunda oportunidad. Ya veremos.

Los Valar han descubierto un método para medir el tiempo, y no me gusta. Sus dos miserables árboles llameantes suben y bajan en luminosidad de conformidad con un patrón, y usan cuentas de ese patrón para medir el paso del tiempo. Son como “Cuando deseas cantar las alabanzas de Manwë?, y el otro tío dice “Cuando las luces del bendito Telperion y Laurelin hayan mezclado su dulce luz cien veces menos doce, entonces nos reuniremos para cantar sus alabanzas”.

Vaya panda de gilipollas pretenciosos.

Quiero decir, para empezar, ¿cómo saben que el ciclo de oscilación de los árboles es regular? Sólo tienen los propios árboles como patrón de comparación. Si me preguntaran a mi, hubiera sugerido una unidad de tiempo equivalente a 9 192 631 770 ciclos de la radiación asociada a la transición hiperfina desde el estado de reposo del isótopo de cesio.

De todas suertes, ahora que tenemos un sistema para medir el tiempo los eones parecen mucho más laaargos. La inmortalidad nunca me había molestado antes, porque ni siquiera pensaba en la duración que tendrían las cosas. Ahora no paro de mirar el reloj.

Estoy aburrido.

Pronto Melkor estará dispuesto a as altar a los Valar. Entonces tendremos diversión. Y después de que los malditos árboles sean destruidos, ya no me tendré que preocupar de aburrirme.

Viendo Estrellas.

Fecha: Antes del Sol y la Luna, pero después de que comenzara el cómputo del tiempo.
Mi estado de ánimo está: reivindicado.

Lo siento, han pasado eras (literalmente) desde la última vez que escribí. Y tengo grandes noticias. ¡he conseguido mi propia fortaleza!

Se llama Angband, que quiere decir “los infiernos de hierro”, ¿a que mola? Es una fortaleza exterior que sirve de arsenal para la gran fortaleza de Melkor en Utumno. Y es toda mía.

Como podéis ver, mis esfuerzos ayudando a Melkor en su derrota de los rebeldes Valar están empezando a dar frutos, desde el punto de vista de mi carrera.

Por supuesto, no todo son buenas noticias. Desde que destruimos las grandes lámparas, toda la tierra media ha sido bañada en una tranquilizadora oscuridad, como debe ser. Sólo la luz de los ríos de lava que escupen los poderosos volcanes iluminaba el mundo. Hasta que intervino esa ramera de Varda.

Fabricó esas coass a las que llama “estrellas” y que yo llamo “

Ella llama estas cosas “estrellas” y yo las llamo “molestos puntos de luz”. Y las desperdigó por todo el firmamento. Pensarías que si se iba a dar tantas molestias, serían suficientemente brillantes para iluminar la Tierra. Pero que va. Están hay fijas en el cielo, sin valor alguno. De hecho al principio casi ni nos dimos cuenta. Después de todo, ¿quién mira hacia arriba? Pero cuando ya empezamos a hacernos una idea de lo que pasaba, Varda tenía miles de esas cosas ahí arriba. Melkor, la expulsó, pero ya era tarde para salvar al firmamento del vandalismo de Varda.

En cuanto al resto de los Valar. Mis espías dicen que Tulkas está presionando para guerrear contra nosotros, pero que Manwë es un mariquita. Ha estado escuchando a su amigo Mandos, un moroso y amargo imbécil con el que nunca soportaba tener que compartir las estancias intemporales. Planean quedarse detrás de su cordillera, las Pelóri y no hacer nada. Cobardes.

Pero esto va en nuestro favour. Hemos tenido tiempo de fortificar nuestra principal fortaleza de Utumno y de construir mi fortaleza. Pronto, muy pronto, atacaremos, y se acabaron los valar.



He encontrado a los puñeteros elfos.

Fecha: Antes del Sol y la Luna.
Mi Estado de ánimo es: disgustado.

Carcharoth estaba en la Tierra Media, tratando de olisquear a los espías de los Valar, cuando se encontró con un grupo de extrañas criaturas al lado de un lago. Se había comido varias docenas de ellos antes de darse cuenta de que seguramente debería volver e informar a la base.

Carcharoth regresó a Angband con unos pocos cautivos y me los enseñó. Eran criaturitas estrafalarias y enfermizas, monos sin pelo con orejas picudas y piel traslúcidas. Soy yo el que ha llegado a la conclusión de que tienen que ser los llamados, “Hijos de Ilúvatar”.

Inmediatamente me presente en Utumno con los cautivos, y le dije a Melkor que había localizado a los llamados elfos. Estaba emocionado. Ya te digo, gané muchos puntos ese día.

Después de matar a unos cuantos con el terror de su Mirada, Melkor me ordenó que comenzara a pensar como podíamos explotar estas criaturas “mortales”. No podemos tener una raza que viva en la tierra media que no nos sirva. Lo primero que quería hacer es rediseñarlos, tenían el olor apestoso de los valar por todo el cuerpo. Quería dedicarles al trabajo subterráneo para que les saliera joroba, darles colmillos (para luchar) y tal vez endurecer su piel (ahora mismo es débil y frágil) También quería darles una lengua para que pudieran hablar. Ahora mismo tienden a cantar algo que parece finés (sea lo que sea eso) Necesitan un nuevo nombre también. Pensaré en ellos.

Una de las elfas me recordaba a Melian en su forma humanoide. La maté.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Lun Nov 02, 2015 3:51 pm 
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Un revés menor.

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: resignado.

Como sabéis, hemos pasado el último eón preparándonos para la tercera y definitiva guerra contra los apestosos rebeldes de los Valar. Uno pensaría que con toda esta preparación, con nuestros efectivos descansados, equipados y adiestrados, y con no una, sino dos poderosas fortalezas y con la Razón y el Derecho de nuestro lado, podríamos haber conseguido repeler un asalto Valar sorpresa.

Pero no.

Mis espías me han dicho que fue Oromë, un borracho sin complejos con problemas para controlar su ira, quien descubrió a los elfos después de nosotros. Como sabéis, invitamos a un grupo de esas cagarrutas a Utumno, donde los estamos mejorando. Pero creo que algunos de los ingratos elfos se quejaron a Oromë, que voló a informar a Manwë y le contó que estábamos siendo mezquinos con los retrasados de orejas picudas.

Así que Manwë por fin sacó los cojones que tenía escondidos y los Valar partieron al ataque. Nos enfrentamos a ellos en el noreste de la Tierra Media, y la batalla fue feroz. A mi casi me destruyen, con tanto valor lucharon los Valar y sus esclavos Maiar. Se pasan milenios haciendo caso omiso de la Tierra Media y ocultándose tras sus montañas, pero en el momento que molestan un poco a unos cuantos elfos idiotas, ¿vienen a la carrera? ¿Qué demonios pasa? Siempre supe que eras una cazurra vulgar, pero la chupabas tan bien.

En fin, fuimos desbaratados, y tuvimos que retirarnos a Utumno. Las grandes murallas de la fortaleza han mantenido a raya a los Valar de momento, mientras nos sentamos en el pozo y tratamos de curar nuestras heridas. Melkor está en las profundidades más recónditas, con un humor de perros. De verdad que me da cien patadas tener que reconocerlo, pero estoy empezando a pensar que a lo mejor Melkor no siempre sabe bien lo que está haciendo.

Oh mierda, los Valar acaban de escalar las murallas. Tengo que irme.

Una retirada estratégica.

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: muy contrariado.

Todo se ha ido a tomar por culo, y el culpable es Melkor.

Hala, ya lo he dicho. Y bien alto. Es culpa de Melkor. Nos ha llevado aquí a este diminuto mundo, y de repente ha perdido el control. Ahora es prisionero de los Traidores Valar, y estoy hecho polvo.

Los Valar tomaron por asalto las puertas de Utumno. Cientos de espíritus leales, incluso algunos balrogs, fueron destruidos, su fëar condenada a vagar en los rincones oscuros del mundo como sombras inmateriales hasta que acabe el tiempo. Realmente deprimente, eso es lo que es.

La mayoría de nosotros, de las huestes del fuego y el hielo y la oscuridad y la muerte huimos o fuimos dispersados. Algunos pidieron clemencia y se unieron a los Valar y Maiar (y he apuntado sus nombres) y Melkor mismo fue derribado por Tulkas con una llave, y se lo llevaron a Valinor encadenado.

No estaba allí para verlo. Porque me había pirado.

¿Creéis que soy un cobarde? Decidmelo a la cara que os aniquilo. Si me hubiera quedado en Utumno, estaría encadenado ante el “trono” del pichafloja de Manwë ahora mismo.

Angband ha caído, pero aun quedan los simientos. Aún no me atrevo a volver. Me oculto en el extremo oriente y trato de pasar desapercibido. Pero volveré.

Que Melkor se pudra en Valinor. Si no puede defenderse contra los Valar, se merece todo lo que le pase. Aún estoy libre. Reconstruiré Angband, y cuando mi ira se desate contra los Valar, los destruiré total y completamente.

Mierda. No puedo creer que esté sólo y abandonado aquí.

Los elfos se van a Valinor… ¡que tanta paz lleven como descanso dejan!

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: asqueado.

He conseguido convertir a un par de elfos a mi causa, a base de amenazas, lisonjas y el terror que habita en mis ojos. No he sacado mucha información de ellos, ya es difícil hacerles salir de los bosques para que me rindan culto.

Sí, sí. He dicho culto. ¿Y? Soy un puñetero Dios. Claro que los mortales deben adorarme. ¿Para qué valen si no?

Pero Sauron, diréis, ¿no dejaste las estancias intemporales porque aborrecías adorar a Eru. Sí, así fue. Pero es que con Eru no se hacía más que adorar. Yo soy un Dios mucho mas interesante. Merezco que me adoren. Eru nunca se lo ganó.

De todos modos, de vez en cuando vienen a mi escondrijo en las soledades para adorarme y traerme noticias. Comprendo sus dudas, hasta cierto punto, la primera vez que me visitaron, me comí algunos de ellos por error. Que por cierto, los elfos saben a pollo.

Así que no os vais a creer las noticias que me han dado hoy. Esos guarros de los Valar han invitado a todos los Elfos a ir a Valinor. En serio.

Y no sólo eso, esperan que los elfos vayan andando toda la ruta que pasa por Eriador y Beleriand. Eso son 8000 kilómetros o por ahí. ¿Esos tíos son dioses, y no se les ocurre alguna manera de tele-transportarlos a Valinor. Yo podría hacerlo. Como mínimo usaría esas estúpidas águilas para llevarlos.

Lo he pasado muy mal tratando de averiguar que pretenden los Valar con esto. ¿Están construyendo un ejército? ¿Necesitan esclavos? ¿Son las hembras las que les molan? Entonces me di cuenta: necesitan adoradores. Y no solo adoradores que vivan en el Mundo, necesitan a gente que se arrastre ante ellos.

Asqueroso. Por lo menos yo dejaría a los elfos hacer su vida, aparte de algunos tributos y el sacrificio ocasional de alguno.


Los Orcos se están desarrollando bien, gracias.

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: con ganas de vomitar.

Pues los elfos prácticamente han dejado la tierra media. No es que todos aceptaran la “invitación” de Valinor, muchos elfos se quedaron atrás. Los llamados “Eldar” que han vagado para arrastrarse a los pies de los traidores Valar han llamado a los elfos que no han querido ir, “Elfos Oscuros”. Yo los llamo “los leales siervos del porvenir”.

Cuento con espías entre los Eldar, claro. Y cuando los elfos dudaban en pasar el mar, adopté una forma agradable y me mezclé con ellos. Sí, les animé a huir al extremo oeste.

Y por qué, se preguntarán. En primer lugar, no me hacen falta. Los nuevos “elfos melkorizados” en los que estamos trabajando se están fabricando muy bien. He inventado hasta un lenguaje para ellos y todo, la lengua oscura. En esa lengua se llaman a sí mismos “Uruk”. Pero aún no están preparados del todo. Pronto.

En segundo lugar, es el método perfecto para introducir mis espías en Valinor. Ahora mismo no tengo ni idea de lo que ocurre allí. Y me temo que no tengo poder para pasearme por Valinor desapercibido, al menos no con esos estúpidos árboles irradiando su luz por todas partes.

Tengo que saber lo que hicieron con Melkor. ¿Le echaron preso? ¿O le desterraron del mundo?

O… se “arrepintió”, y volvió al redil de los Valar. Me pone enfermo sólo pensarlo. Cuando Carcharoth se atrevió a decirlo, no le maté de un zarpazo de milagro. Pero en mi fuero interno, me temo que es una posibilidad.

Melkor suplicando piedad a ese pichafloja…. La sola idea me da ganas de vomitar. Pero bueno, también puede estar haciéndose el buenecito con Manwë y planeando traicionarle después.

No puedo saberlo. Esos estúpidos Elfos tendrían que ir más rápido. Ya tendrían que estar en Valinor. A lo mejor les echo unos cuantos Huargos para meterles prisa.

¡Mataré a Elu Thingol!

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: homicida.

No vais a creer de lo que me he enterado. Ni siquiera sé por dónde empezar. No… no puedo creerlo.

Un poco de historia: cuando Oromë (el estúpido espíritu terrestre que se tiene por un gran cazador) “encontró” a los elfos, muchos años DESPUÉS de que yo les encontrara, consiguió seducir a tres de ellos a Valinor para impresionarles con los estúpidos árboles y volver para convencer al resto de los elfos de que fueran a Valinor a rendir culto a los traidores Valar. Y eso es lo que hicieron.

Así que esos tres elfos dirigieron al resto por toda la ruta de Eriador Y Beleriand. Ni siquiera desfilaban en grupos ordenados. Más bien iban vagando por ahí. Llevó DÉCADAS.

Así que los dos primeros grupos llegan a la costa del Belegaer, el Gran Mar, y claro está que no tienen barcos porque los barcos no se han inventado todavía. Sea lo que sea un barco. Por una vez, los Valar mostraron estilo e iniciativa, y desgarraron un gran cacho de tierra para que se montaran los elfos. Está isla portátil surca el mar y ¡hurra! Mi problema con la peste élfica queda resuelto.

SI NO FUERA- porque el último grupo no se marchó. No podían encontrar a su jefe, Elwë, un día se despertó y no se volvió a saber de él, y no, yo no tuve nada que ver. Recordad que lo que yo quería es que se largaran y cuanto antes.

Al final se fueron sin Elwë y yo me olvidé del asunto. Hasta hoy que uno de mis espías me informa que Elwë aún vive y que está fundando su propio reino entre los Sindar, es decir, los “elfos grises”. Incluso se hace llamar Elu Thingol, “El Rey Mantogris”.

Lo que ya de pos sí está muy mal. Pero, y aquí me faltan las palabras, así que lo diré sin más.

SE CASÓ CON MELIAN.

MI MELIAN.

¿Qué? ¿Cómo? Quiero decir, ¿QUÉ? En primer lugar, ¿qué hacía en la Tierra Media? ¿Por qué se enamoraría de un MORTAL? ¿Y encima de un elfo estúpido? ¿Tan bajo hemos caído, los Maiar zumbándose a los mortales? Quiero decir, ¡es asqueroso! Es como si te follaras a tu perro.

¿Se ha vuelto majareta? ¿Por qué? Sólo quiero saber por qué hizo esto.

Ah, y voy a matar a Elu Thingol Contad con ello.

¿QUÉ?

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: pasmado.

Ella… quiero decir… ¿QUÉEEEE?

MCED, encontré a los puñeteros hombres… pero no.

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: enfermo.

Vale, aún esto totalmente… ¿qué? ¿asqueado? ¿disgustado? ¿perplejo? ¿Furioso?, con este asunto de Melian. Quiero decir, ya sé que nunca ibamos a volver juntos, se unió al pichafloja. No es que ya esté enamorado de ella, ni mucho menos.

¿Pero casarse con un ElFO? Escuchadme, yo también tengo una mochila de mierda detrás, con las hogueras y las torturas y los asesinatos y todo eso. Para criar a los orcos he tenido que hacer cosas inconfesables. Un montón de incestos, por ejemplo. Así que no es que yo sea precisamente quién para juzgar a los demás.

Pero yo no se la meto a ninguna puñetera elfa. Ni siquiera puedo imaginarme que me atrajera una. Soy un puñetero Maia de los puñeteros Ainur, de las puñeteras Estancias Intemporales, ¡por los clavos de Cristo!

De todos modos el blog no va de esto hoy. Hay más cosas de la que preocuparse aparte de que un simio de orejas picudas perfore la metafórica rajita de Melian.

Más en concreto, hace pocos años Carcharoth estaba vagando por los bosques oscuros cuando se topó con otra raza más de mortales bípedos. Eran bastante distintos de los elfos, que son altos, bellos y bastante sabrosos, con una carne muy tierna. Los nuevos mortales son bajitos, fortachones y fibrosos, una carne asquerosa y horrible al paladar. Para alimentar a los orcos puede pasar muy bien, pero para el resto de nosotros es intragable.

Bueno, obviamente asumí que eran hombres. Después de todo, ¿Eru Illúvatar no iba a mentir, verdad? Y dijo que había dos razas, ¿verdad? Elfos y hombres. Y como estos no eran elfos, iban a ser hombres. Razonamiento deductivo sencillo.

Prontó llegué a la conclusión de que estos “hombres” no tenían valor para nosotros y ordené a las distintas variedades de licántropos, vampiros, troles y gigantes que tenía patrullando la tierra media que los mataran nada más verlos.

Buen estaba cerca de Eglador, adoptando una forma élfica agradable, espiando las cosas. Daba la casualidad de que estaba cerca de Menegroth, ese agujero en el suelo en el que se ocultan Melian y Thingol, pero era mera coincidencia. Estaba trazando mapas del terreno para preparar la invasión, no espiando a Melian y su consolador.

De todos modos me topé con una pandilla de estos supuestos “hombres” que iban a ver a Thingol. Los podría haber eliminado con un gesto de mi brazo, pero no quería revelarme a Melian, así que me hice el simpático y fingí ser un príncipe elfo. Y entonces es cuando me entere: esos tipos no eran hombres.

Los elfos les llaman Naugrim, y ellos se llaman a sí mismos Khazad. Pero son sólo enanos: Estúpidos, diminutos enanos. ¡De hombres no tienen nada!

Por lo visto Auñë les fabricó hace tiempo. No me sorprenden, tienen pinta de ser trabajo suyo, chapucero y mal concebido. ¿Y castigó Eru a Aulë por su presunción? Claro que no. Ya que eso hubiera sido LO JUSTO.

Así que Eru mintió en lo de que sólo iba a haber dos razas mortales. Y me castigó a Melkor y a mi por pensar por nosotros mismos, pero no a Aulë. ¡Infalible, los cojones!

Ahora tengo a los chicos haciendo patrullas dobles, buscando hombre. Y tienen orden de eliminar físicamente a todos los apestosos enanos de Aulë en cuanto los vean.

¿Qué concho era ese ruido?

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: desconcertado.

Acabamos de oír un ruido terrible que provenía del noroeste de la Tierra Media. Era el mismo sonido que emiten los orcos cuando los torturo, pero un millón de veces peor.

Tenía claramente un origen sobrenatural, pues se ha podido oír en Angband a cientos de millas. Si, he regresado a Angband. Es mi casa, y no me voy a esconder sólo porque Melkor fuera tan maricona como para no derrotar a Manwë y su pandi.

De todos modos, he mandado a algunos de los Balrogs a que vean qué sucede.

Melkor ha vuelto.

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: Con la boca abierta.

¡Melkor ha vuelto! ¡De verdad! ¡Resulta que el del ruido era él!

Por lo visto, después de la guerra esos traidores Valar arrastraron a Melkor a Valinor y le arrojaron a las estancias de Mandos, donde le tuvieron encarcelado durante tres edades.

¿Han pasado de verdad tres edades? No podría asegurarlo. ¿Cuánto dura “una edad”?

De todos modos al final liberan a Melkor, y el Pichafloja de Manwë va y le indulta, por lo visto convencido de que tres años en la nevera van a mejorar el carácter de Melkor. ¿Qué coño le pasa a ese tío? Quiero, decir, ¿se puede ser más gilipollas?

Así que Melkor decide pasearse un rato por Valinor y pensar en alguna fechoría. Dice que el sitio rebosa de Elfos, así que Melkor pasó mucho tiempo relacionándose con ellos. No me interesaba esa parte, pero Melkor dale que te pega con esos puñeteros elfos y sus familias y sus disputas. ¿A mí que me importa?

De todas formas al final los valar se dieron cuenta de que Melkor no se había “rehabilitado” así que se escapó al sur a la Tierra Oscura, que está en Valinor pero en el otro lado de las Pelori, para que no le envenenara la luz de esos insípidos árboles. ¿Y sabes quién encontramos allí?

¡Adividad!

¡Ungoliant! Recordad, esa chavala tan rara de las estancias intemporales. Por lo visto ha estado viviendo en el sur y adoptado la forma de una araña, zampándose todo lo que le rodea. No me extraña nada que haya engordado.

Así que Melkor abordó a Ungoliant y le conveció de que le ayudara a cargarse esos árboles estúpidos, lo que hicieron. Ungoliant chupó toda la vida y la luz de ellos, y ahora no son más que cáscaras secas. Magnífico trabajo, si quieres saber mi opinión.

Para hacer una larga historia un poco más breve, Melkor y Ungoliant escaparon. Pararon en casa de un pavo para matarle y pillar sus rocas mágicas (en serio es que es tocar el tema de los elfos y desconecto) y luego cruzaron el cruel hielo del Helkaraxe y conseguido volver a la Tierra media.

Entonces es cuando Ungoliant decidió atacar a Melkor. Era Melkor el que chillaba cuando mandé a los Balrogs a ver que pasaba. En serio, Melkor ya no es el que era si Ungoliant casi le pudo joder vivo.

Los Balrogs aparecieron, echaron a Ungoliant, y trajeron a Melkor de vuelta a Angband. Fin de la historia.

No sé lo que va a pasar ahora. No tenía muy claro si iba a ser bueno que volviera Melkor. Pero si voy a decir algo: está CABREADO.

Y eso, amigos míos, sólo puede ser bueno.

¡Dimos una buena tunda a Thingol!

Fecha: antes del Sol y la Luna, pero después del cómputo del tiempo.

Mi estado de ánimo es: Reivindicado.

Perdonad que haya tardado tanto en volver a postear, pero hemos estado muy liados, Melkor y yo. Además, con el mundo otra vez sumido en la oscuridad, no hay manera de medir el tiempo. (Necesito inventar algo para hacer eso, quizás una cosa que me pueda poner en la muñeca y que pueda mirar cada vez que quiera sabe qué hora es. Hmmmm. Hablaré a uno de los mejores espíritus del Arte de ello. Se llama K´lak.

De todas formas, después de que Melkor regresó de Angband, se tiró las horas muertas contándome el pestiño de sus andanzas en Valinor. Cuando por fin me dejó meter baza, le dije todo lo que había pasado en su ausencia.

Y le hablé de ese asunto de Thingol y Melian.

Os lo podréis creer o no, pero creo que estaba todavía más enfadado que yo. La idea de un Maia y un Elfo jugando a los médicos es… bueno, es ofensiva a todos los niveles. Contraviene el orden natural. Es enfermizo.

Así que Melkor declaró que íbamos a atizar a Thingol, que era exactamente lo que quería. Casi todos los que perdimos en la debacle de Utumno han conseguido regresar conmigo a Angband. Y además hemos acabado de crear a los orcos. Son mucho mejores que los Elfos. Las mejoras diseñadas por Melkor y yo funcionaron fenomenal. Cierto, estéticamente son manifiestamente mejorables, pero en cuanto arrojemos a los traidores Valar a la oscuridad sempiterna, los destruiremos a todos (junto con los guarros de los elfos y los apestosos enanos) y volveremos a empezar, diseñando nuestras propias razas mortales que vivirán para adorarnos.

Como quiera que sea, juntamos un ejército de Orcos y lo mandamos sobre Thingol, enviándoles al sur en Neldoreth y Region. Que lo sepáis, no estaban preparados los elfos. No habían visto orcos antes.

Y os ponder al día sobre una importante diferencia entre nosotros y los elfos. Los elfos fabrican armaduras todo ligeras y guapas, con arabescos artísticos y joyas y capas flotantes y yelmos empenachados. Sus espadas son delgadas y gráciles, y cantan cuando se esgrimen.

Yeah. Nosotros vestimos a nuestros Orcos con armaduras pesadas, gruesas y sin adornos y con yelmos y grebas y guantes. Tiene escudos de grueso hierro y madera tan grandes como sus cuerpos. Blanden hojas enormes de hierro con bordes cortantes.

¿Adivináis quién lucha mejor?

Probablemente averiguarás que casi todos nuestros orcos murieron. Enviamos a 10000 y volvieron tres docenas. De hecho los elfos están celebrando esto como su victoria.

¿Sabéis por qué no volvieron nuestro orcos? No les dejamos. Después de que destrozaran Beleriand, matando a todo guerrero elfo, violando a toda doncella elfa, emplearan a los niños como blanco de prácticas y se comieran los niños para cenar, los mandamos al oeste y al este, quemando toda cosa verde mientras marchaban.

En un momento dado Thingol y sus amigotes acabaron matando de verdad a todos nuestros orcos. ¿Pero sabéis una cosa? ¡Qué más da! Podemos fabricar otros 10.000 en un año. Tiene que matar cien orcos antes de que nos haga tanto daño como a ellos perder un solo Elfo. Y matamos miles de Elfos.

Y lo mejor de todo, por lo visto matamos al pavo ese Denethor, Rey de Lindon, una especie de colega íntimo de Thingol. Por desgracia no nos cargamos a Thingol ni a la puta de su mujer. Para la próxima vez.

Ahora Melian ha construido una especia de patética barrera mágica alrededor de Doriath, para guardar de nuestras iras a ella y a su mono follador. ¡Buen intento zorra!

Escuchad, mientas los cielos estén oscuros sin la luz de los Árboles y los Valar tiemblen en Valinor, ¡seremos invencibles!

Oh, la luz. Mis ojos, mis ojos otra vez.

Fecha: 1 de enero de la Primera Edad (Años del sol)

Mi ánimo está: Atormentado.

¡Ayyy!

En cuanto te crees que esos guarros amantes de los elfos y traidores Valar están acabados, se sacan de la manga algún truco ridículo.

Ayer noche estaba supervisando la alimentación y la limpieza de la nueva remesa de orcos, eliminando a los débiles, cuando Carcharoth vino aullando a Angband, quejándose de alguna horrible luz en el cielo. Fui a echar una ojeada.

Parece que Aulë, mi ex jefe distraído y mediocre, pudo rescatar parte de la luz de uno de esos estúpidos árboles, y la usó para crear una luna. Bueno, la Luna, porque nunca van a poder hacer otra mierda de esas. Un tal Tilio, un Maia de Orome, estaba llevando este enorme y redondo cacho blanco de basura a través del cielo, ese cielo que era tan negro y hermoso antes de que Varda potara sus estrellas en él.

Bien, Melkor y yo estábamos debatiendo quién de nosotros mataría a Tilion y quién consumiría la Luna, negando para siempre su luz al mundo, cuando ocurrió lo impensable.

Desde el este, una terrible luz ardiente comentó a alzarse en el horizonte, y se convirtió en una luz brillante y blanca con corrimiento al amarillo. El firmamento se volvió azul y esta terrible luz extinguió la Luna y las Estrellas.

Entonces una bola de fuego subió al cielo. Hubiera sido la cosa mas mona del mundo si la hubiéramos hecho nosotros, toda hidrógeno quemándose y radiación mortal, pero su fiera luz quedaba envenenada y diluida por la débil y dorada radiación ahorrada del tronco seco de uno de esos árboles.

Puedo sentir su calor en mi rostro incluso a miles de millas. Y ahora todo el mundo está tostándose con esta despiadada calefacción, y todas las cosas que aman la noche y la oscuridad y el miedo y los dientes, como mis bien amados lobos, se verán forzados a ocultarse en las rocas y la suciedad.

¡Putos gilipollas!

Bueno, Melkor no iba a soportar esta mierda. Él y yo y cien Balrogs nos apresuramos a ir al cielo, y en el momento en que el feroz orbe se había puesto por debajo de horizonte en el Oeste, habíamos alcanzado a Tilion. Lucharon él y Melkor, mientras el resto asaltábamos el orbe, pero su fría luz quemaba y me arranco la piel a tiras y varios Balrogs se extinguieron.

Procedimos a una retirada estratégica, y Melkor está en su trono en los Pozos más recónditos mientas escribo, pensando en modos de erradicar el Sol y la Luna, como los llaman.

Hemos averiguado que Arien guía el Sol a través del cielo, lo que ha creado un gran tumulto aquí en Angband. Era una de las más poderosos de los espíritus de fuego en las Estancias Intemporales (y una de las más calientes, también, en las dos acepciones del término)

Es inconcebible para nosotros como alguien tan noble se puede unir a los traidores Valar y asaltarnos con fuego, que es nuestro elemento, no es suyo. Vamos a tener que destruirla, a menos que pueda seducirla…

¿Te imaginas arrojar el sol en tol centro de Valimar, la ciudad de los Valar? ¿Podría haber algo más molón?

Melkor me oculta cosas.

Fecha, 25 de Marzo de la Primera Edad (años del Sol)

Mi estado de ánimo es: engañado.

Hoy es mi cumpleaños. Y lo han arruinado. Si, si, vale, como puedo yo, Sauron Gorthaur, caudillo de los Maiar, Amo de Angband y Señor de los Licántropos, que fue hecho por la mano de Eru Illúvatar en las Estancias Intemporales en los días anteriores a los días, cumplir años?

Me gustaría decir que descubrí cuando era mediante algún cálculo chulo basado en un conocimiento esotérico reservado sólo a los Ainur. Pero de hecho, lo elegí yo mismo cuando estaba escondiéndome en el Este durante la estancia en la trena de Melkor. Me subía el ánimo celebrar mi cumpleaños, y regalarme una comida especial de carne cruda de Elfo.

De todos modos, hoy era mi cumpleaños, pero estaba trabajando, comprobando las defensas exteriores de Agband. Parece que los Valar, preocupados por la fuga de Melkor, han duplicado las fortificaciones alrededor de Valinor, haciendo aún más altas las montañas y con pendientes resbaladizas que no hay quien escale. Esto es completamente ridículo ya que (1) se dejan una entrada sin puerta en tol medio de la muralla, para que puedan entrar y salir sus mascotas élficas y (2) QUE PODEMOS CAMBIAR DE FORMA Y VOLAR. Retrasados.

Pero bueno, que estaba comprobando otra vez el estado de las murallas y trepando a las alturas de Thangorodrim cuando me encuentro algo sorprendente, ¡hay un elfo encadenado en uno de los picos!

¡Pero qué coño!

Así que hablé con él. Se llama Maedhros, e intimidado por el Terror de Mis Ojos, comenzó a balbucear toda la historia, que básicamente era que le había tratado muy mal un pavo llamado Morgoth.

Me llevó un buen rato adivinar que Morgoth es Melkor. Sí, este era uno de esos elfos idiotas que cruzaron el mar para ser esclavos bien dispuestos y cautivos de los Valar. Por lo visto han vuelto, al menos algunos de ellos.

Uno de ellos se llamaba Fëanor, que tenía estas joyas que Melkor quería tanto. ¿Te imaginas? Un ser de nuestra estatura divina, encoñado con un trozo de bisutería. ¿Cómo se puede ser tan tonto? ¿Qué coño le pasa hoy en día a Melkor? Así que adivino que Melkor mató a algún rey, robó las joyas y huyó a Angband.

Este tal Fëanor y sus amigos le siguieron, y querían recuperar las joyas. Aparentemente hicieron muchas cabronadas por el camino, ese Fëanor debe haber sido un tío mazo molón, para tratarse de un Elfo.

De todas suertes, Fëanor llega a Beleriand, e inmediatamente es atacado por un ejército de Orcos. Vence, y alzando un ejército propio, se atreve a marchar contra Angband (ja). Le atacan otra vez, y ahora Gothmog le mata.

Y después va Melkor y manda embajadores a negociar con los hijos de Fëanor. ¿Recuerdas la última vez que negociamos? ¿Con mortales? Yo tampoco.

Hay otra batalla y los Elfos son muertos o forzados a huir. Pero este tío, Maedhros, el primogénito de Fëanor, es capturado, y Melkor le encadena a la montaña.

Y el problema de todo esto es QUE YO NO SABÍA NADA. ¿Por qué en la Tierra Media enviaría Melkor un ejército sin que yo lo mandara? Sólo perdemos batallas cuando dirige Melkor. Yo no pierdo nunca.

Os dire por qué. Porque cuando Melkor volvió por primera vez de Valinor, y trató de contarme todas las artimañas que había empleado con los elfos que había allí, yo me había reído de la idea de que a Manifestaciones Antropomórficas de Verdades Eternas, como nosotros, nos importara tres cojones cualquier cosa que los “Hijos de Illúvatar” hiciera o dijera. Es como si tú, querido lector, te preocuparas de la opinión que un hormiguero tiene de ti.

Creo que Melkor se avergonzó después de contármelo. Y ahora no quiere decirme que esos estúpidos Elfos le han seguido a casa.

Voy a hablar con Melkor de esto. Sabéis, las cosas eran mucho mejores antes de que volviera. No había super-elfos de Valinor con ojos brillantes, ni la luna y el sol puñeteros. Y todo porque mató esos árboles idiotas y robó algunas joyas.

Hmmm. Quiero ver esas joyas. No puedo concebir que valgan tantos contratiempos.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Mar Nov 03, 2015 9:22 pm 
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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
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Esto es humor, no chistes. Si no te mola, no lo leas. Es lo que hacen unos cuantos contigo también. ;)

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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Jue Nov 05, 2015 8:51 pm 
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¿Por qué todo el mundo le da tanta importancia a esas estúpidas piedras?

Fecha: 2 de abril, 1 P.A (Años del Sol)

Mi Estado de Ánimo es: molesto.

Bueno, Melkor y yo hemos conseguido escupir bastante humo, vapor, suciedad y tinieblas sobre las tierras del norte como para poder movernos con entera libertad durante el día sin preocuparnos de que esa zorra de Arien vea lo que estamos haciendo o nos queme los ojos con esa terrible luz. No nos gusta la Cara Amarilla, como le llaman los orcos.

De todas modas, después de enterarme de lo que me dijo ese Elfo encadenado a esa roca, inmediatamente me puse a buscar a Melkor. No era difícil de encontrar. Lo único que hace es sentarse en los más recónditos pozos de Angband y refunfuñar.

Le pedí que me mostrara esos “Silmarils” y que me contara otra vez toda la historia. Los ha puesto en una gran corona de acero, que por lo visto se quitaba para que no la viera siempre que iba a verle. ¿Pero es que tiene 12 años o qué?

Parece que si Melkor no hubiera perdido el culo por esas estúpidas piedras, Beleriand no estaría repleta de esos “Noldor” mientras estamos hablando. Los elfos normales son bastante sencillos de liquidar (salvo que les proteja esa zorra de Melian) pero esos Noldor chuparon de la teta de los Valar durante miles de años (o lo que hubieran sido años si hubiera habido Sol) y son bastante poderosos. Claro, no lo bastante poderosos para derrotarnos, bajo ningún concepto, pero suficientemente poderosos para ser muy molestos.

Ahora tenemos que sacarlos de sus agujeros escondidos y volver a ganar el control político de la Tierra Media. Como si no tuviera bastante que hacer. ¡Puede llevar siglos!

Pero lo que no acabo de pillar es esa historia de los Silmarils. ¿Cuál es el problema?

Ese tal Fëanor, que parece que podría haber sido un tipo guay si hubiera estado en nuestro bando, creó esos tres cristales resplandecientes a partir de la luz de esos estúpidos árboles. Ciertamente, parece que los apestosos traidores valar podrían haber curado los árboles usando los Silmarils si Fëanor no se hubiera negado a dárselos. Bien hecho.

Pero lo que me supera es que Melkor decidiera robar las brillantes piedras de la estupidez.

De hecho, si se las hubiera dejado a los Valar, hubieran resucitado los árboles, y no tendríamos que escondernos del Sol y la Luna. ¡Buen trabajo Melkor!

Pero no es sólo Melkor el que está obsesionado con estas piedras. Por lo visto los hijos de Fëanor no descansarán hasta que las recuperen; y todos los Balrogs y Troles y Orcos adoran ir a la sala del trono para quedarse mirando la corona de hierro. ¿Por qué? (En realidad no es tanto una sala del trono como un pozo del trono. Bueno, sólo un pozo)

Los he analizado de cerca, y parece que los Silmarils tienen alguna extraña propiedad que hace que casi todo el mundo, Vala, Maia y Mortal, desee obsesivamente poseerlos. Es raro, porque las piedras no son malvadas. No hay mal en ellas.

Yo soy inmune, pero no estoy seguro de la razón. Podría ser importante, tengo que averiguarlo.

Espera, Carcharoth dice que hay una especie de horrible berrido Elfo que proviene de Thangorodrim. Mejor que lo compruebe.

Odio a las Águilas.

Fecha: 15 de abril 1 Primera Edad (Años del Sol)

Mi ánimo está: cabreado.

Así que ahora se trata de las águilas, ¿no?

Recuerden ese Elfo que teníamos encadenado en Thangorodrim. Pues ha desaparecido. No ha dejado atrás más que la cadena, su brazo derecho y el fresco olor a pino.

Parece que ese Noldor llamado Fingon rescato al Elfo, Maedhros, que es el tataranieto de la primera esposa de su tatarabuelo o algo así. Sí, ahora tengo que seguir la pista de estos ridículos Elfos. Melkor me ha encomendado que mando mis espías para vigilar lo que hacen esos bolsos de piel sin evolucionar.

Parece que el bando de Maedhros robó algunos barcos y abandonó al grupo de Fingon en Aman, lo que era más bien una putada. Muy bien por su parte. Pero en vez de volver a Valinor con sus rabos metafóricos entre las piernas (espera, tenían rabos los elfos… nunca he mirado) el contingente de Fingon resolvió llegar a la Tierra Media, a pie, cruzando los crueles hielos del Helcaraxë.

Esto es lo más tonto que nadie, Ainu o mortal, ha hecho nunca en la historia de la Creación, pero NUNCA NUNCA. ¡Buen trabajo diseñando a esos elfos Eru!

En primer lugar, el Helcaraxë no es más que 500 millas de hielo glacial que literalmente se aplasta a si mismo. Es como, digamos, poner 10.000 toneladas métricas de hielo glacial y firme en una trituradora (sea lo que sea una trituradora) pulsar el botón de “puré” y después dejarlo así para siempre. Eso es el Helcaraxë. No es un puñetero paseo, es el décimo nivel del averno del hielo azul.

Y oye ,en segundo lugar, PODÍAN HABER CONSTRUIDO BARCOS. Pero Sauron, diréis, seguido inmediatamente, espero de “Lugarteniente de Melkor, Señor de los Licántropos, Caudillo de los Maiar y Señor de Angband”, a lo mejor esos estúpidos elfos no sabían construir barcos. Vale. ¿Y por qué no pasáis 20 años estudiando ingeniería naval? ¿O 50 o 100? Sois elfos, ¡sois inmortales, leches! ¿A quién le importa lo que os tiréis aprendiendo?

De todos modos, un montón de esos elfos fueron aplastados por el Hielo, o sea, Darwin en acción prácticamente. (Es uno de los espíritus del arte menores, creo que en realidad se deletrea “Dahruin”. Inventó la selección natural, lo que implicaba que no teníamos más que tirar unos aminoácidos en una piscina, esperar 4500 millones de años y ¡tachán! Un ecosistema complejo a nivel planetario. Nos ahorró mucho trabajo. Así que en el momento en que Fingon y sus medio congelados amigos llegaron a Beleriand, estaban realmente jodidos.

Así que para abreviar (ya sé, es muy tarde, pero qué vas a hacer, soy un Dios) el grupo de Fingon y el de Maedhros no se llevaban precisamente bien. Así que Fingon decido hacer algo para reparar la situación.

¿Cómo es eso? El grupo de Fingon fue la víctima. Quien tendría que hacer reparaciones es la gente de Maedhros. Bueno, sólo pensáis eso porque tenéis algo de seso en la cabeza.

Fingon escaló Thangorodrim (era él cantando, si es que quieres llamar a esos prolongados berridos elfos “cantar”, el ruido al que me referí en mi último post) y trató de rescatar a Maedhros. Pero no le sirvió de nada, porque cuando Sauron forja una cadena, esa cadena no se rompe.

Y luego vinieron las águilas.

Por lo visto el pichafloja de Manwë ha juntado a un montón de los espíritus del aire menores y menos inteligentes y los ha embutido en la forma de pájaros gigantes parlantes de la familia Accipitridae.

Me pregunto si Eru sabe que su protegido está por ahí inventando razas.

Así que llegaron las águilas y ayudaron a Fingon a salvar a Maedhros, y se lo llevaron volando a Melkor sabe donde. Todo lo que teníamos era una mano, que estaba correosa y sabía a pollo.

Así que ahora tenemos que ocuparnos de esas Águilas. Por suerte, Melkor está trabajando aún en su proyecto de Monstruo Volador Arroja Fuegos, que aún no ha terminado, a pesar de que lleva en desarrollo miles de años. Yo trabajé en la mejora de elfo a orco, y sólo me llevó unos pocos siglos. Melkor tiene que ir cumpliendo el programa.

La raza de los hombres es una ENORME desilusión.

Fecha: 12 de diciembre año 273 de la Primera Edad (Años del Sol)

Mi estado de ánimo es: defraudado.

Pues he encontrado a los Hombres. Qué decepción. En serio, creo que Eru Illúvatar ya ni lo intenta, lo que es una razón tan buena como cualquier otra para reemplazarlo como Gran Señor y Dueño de Toda la Creación, creo.

Carcharoth localizó a los hombres, por el Este, en Eriador, aunque parece ser que en su mayoría están emigrando al Oeste. ¿Cuál es el problema con que todos los llamados hijos de Illúvatar vayan al Oeste? Si Eru quería que su mono-gente viviera en el Oeste, ¿por qué no los creó allí?

Mirad, cuando Melkor y yo creamos este planeta de mierda (sí fuimos nosotros, el resto de los Ainur se sentaron y nos dejaron hacerlo todo a nosotros) todo estaba perfectamente ordenado. Continentes geométricamente perfectos y simétricos, montañas perfectamente cónicas, todo en su lugar lógico. Ahora mira que follón está hecha Arda. No dejaría llevar a esos llamados Valar un concesionario de Ford, no digamos un universo físico.

Sea lo que sea un concesionario de Ford.

Y hablando de crear… mira. Eru decide crear una raza mortal, los Elfos, que se parece a simios albinos y sin pelo. Vale, le gustan los primates. Luego ese inútil de Aulë fabrica a los enanos, que no son más que Elfos pequeños y gordos. Bueno, Aulë es tan creativo como el colon promedio, y produce el mismo producto. No es para sorprenderse que su raza sea una mala copia de la de Eru.

Pero ahora vemos a los hombres, ¿y adivina qué? Si un Elfo y un Enano tuvieran un crío (puaj) tendrías un hombre. Son un Elfo más bajito y más fuerte, o un enano más alto y más delgado. Gran creatividad Eru. Buen trabajo. ¿Diseñaste a los hombres entre los huevos y el bacon?

Además tienen esas estrafalarias orejas redondas. Y huelen a caca casi todo el tiempo.

Lo siento mucho, pero hay muchos diseños corporales mejores que un bípedo erecto, cordado, simétrico, con cuatro miembros, endoesqueleto, de cinco dedos con dos ojos y dos orejas. Por ejemplo, imagina si hiciéramos una raza mortal a partir de Hallucigenia. Eso sería la leche. No creo que tengamos alguno de esos tíos. Probablemente quedan algunos fósiles en alguna parte, de todas formas.

Seguro, los primates tienen manos con las que pueden usar herramientas, dos, lo que es muy importante si necesitas que una raza esclava excave agujeros y esculpa estatuas de ti. Pero los octópodos tienen ocho miembros que pueden usar herramientas, ¿así que por qué no hacer una raza octópoda? No me gusta acercarme al agua, pero estoy seguro de que podría apañar algún tipo de pulpo parlante de tierra. Y eso sería mucho más guay que los “hombres”.

Y hablando de tentáculos. Realmente diseñé mi propia raza. ¿No se lo conté? Quiero decir es sólo uno de los Maiar perversos menores encarnados en cuerpos físicos, pero todavía. Se llaman “Huargos” que es un nombre muy chulo que les puse después de que lo sugiriera Carcharoth. Los diseñe como lobos gigantes de cuatrocientos metros de largo con crueles tentáculos rojos saliendo de sus hombros. Eran aterradores.

Pero Melkor detestaba el diseño. Empezó a hablar de asignación de recursos y cuotas de producción, toda la mierda que yo le digo cuando le hago ver que el Proyecto del Monstruo Volador Arroja Fuegos está 12 milenios detrás de lo previsto y con un sobrecoste del 800%. Entonces me mostró su rediseño de los Huargos. Parecían una especie de perro-cerdo sucio y grande. ¡Qué coño!

Al final conseguí convencer a Melkor de que los Huargos serían enormes lobos parlantes y que los orcos podrían usarlos como monturas. Estoy orgulloso de ellos, pero los Huargos gigantes y con tentáculos molaban mucho más. (Los tentáculos son realmente útil deberían salirme algunos)

De todos modos estoy enviando a algunos de mis espías a los hombres, para contarles la verdad sobre los Valar y que estén correctamente aterrorizados de nosotros. Ya sabéis, el procedimiento habitual. Quizás podamos hacer esclavos de algunos de ellos, eliminar al resto y hacer chaquetas con su piel. Es invierno, ya sabes.


¡Comienza la Batalla de la Llama Súbita!

Fecha: 28 de diciembre, 455 P.E. (Años del Sol)
Mi ánimo está: fortalecido.

A pesar de mis consejos, Melkor ha decidido en su infinita sabiduría atacar a los elfos y erradicarlos de una vez por todas.

No es que yo tenga problema con lo de erradicar a los elfos, especialmente al gilipollas de Thingol. Y honradamente, no sería muy difícil, los elfos no tienen nada que hacer contra nosotros en términos de recursos y fuerza militar.

Pero aún es pronto. Cierto, hemos estado mandando tropas orcas de vez en cuando, para probar la fuerza de los elfos. Cada vez que lo hacemos y nos “derrotan” los elfos consideran cada escaramuza como si fuera una batalla gloriosa. Anda que… esos ataques no son más que fintas para mover al enemigo. ¿Realmente se creen que nos importa perder unas pocas decenas de miles de orcos? Esas cosas se reproducen como cucarachas.

En una ocasión unos de los Mosnstruos Voladores de Fuego (aún no tenemos un nombre para ellos) huyó, antes de que estuviera listo, y tuvo que huir a Angband con el rabo entre las piernas. Y ahora los Elfos se creen que pueden derrotar a cualquier cosa que lancemos contra ellos.

Idiotas.

En este mismo momento estamos formando un invencible ejército del fuego y el hielo y la oscuridad y la muerte, uno que derrotará a los sucios traidores de los valar. Pero lleva tiempo. Sólo han pasado unos pocos siglos desde que Melkor huyó de Aman. Dame un milenio o dos más y estaremos listos.

Pero no. Melkor quiere atacar ahora. El tío que es tan brillante que se ha pasado tres eones preso de los Valar, piensa que es momento de atacar. No escuches a Sauron, que es el que ha hecho la mayoría del trabajo, reforzar Angband, mejorar a los orcos, fabricar troles, designar a los Huargos, ¿qué coño iba a saber yo de estas cosas?

Así que atacaremos temprano. Genial.

Hay un punto a favor. En nuestro primer asalto en la nueva guerra, voy a probar mi ataque piroclástico patentado. Mirad, excavamos tan profundo en Angband que nos encontramos con Magma. Así que diseñé una serie de canales que llevaban el magma a grandes depósitos. La pasada noche reventamos las compuertas, y millones de toneladas métricas de lava, ceniza y gas venenoso asolaron Ard-Galen, convirtiendo lo que era una horrible pradera de hierbas brillantes y verdes y enfermizas flores blancas en un hermoso desierto de basalto y Hialoclastita. ¡Sí!

Me encanta que funcionen mis inventos. Por supuesto siempre funcionan.

Como sea, los elfos que no quedaron inmolados inmediatamente por la lava están huyendo, y nos dejan mucho espacio para mandar nuestras fuerzas, en cuanto la lava se enfríe un poco.

Vamos a partir mañana al alba. Quién sabe, quizás podamos destruir a los elfos en un golpe de mano. Por supuesto, Melkor no tiene a los hombres en cuenta, lo que es un error. Siempre pasa eso con Melkor, no se toma en serio al enemigo, no hasta que le enseña sus cojones.

Ya veremos qué ocurre.

Melkor 1, Noldor 0

Fecha 12 de junio, 456, P.A (años del sol)
Mi ánimo es: triunfante.

La llamada Dagor Bragollach, o la Batalla de la Llama Súbita, ha terminado. Me gustaría llamarla “La batalla de los elfos y los hombres gritando estoy ardiendo, duele tanto”.

Y por una vez fue una victoria total de nuestro equipo.

Para empezar, por fin, por fin, liberamos a un Monstruo Escupefuego completamente funcional y acabado en su versión 1.0. En los documentos oficiales llamamos a estas cosas Urukloki. Yo quería llamarles los Grandes Gusanos, aunque no se parezcan mucho a los gusanos. Pero cuando el primero atacó a los Elfos, salieron todos corriendo gritando “¡Dragón, Dragón!, que creo que quiere decir “me estoy cagando de miedo” en la jerigonza élfica.

Que por cierto, ¿de dónde salió el lenguaje de los elfos? ¿Es que alguien estuvo sentado componiéndolo durante décadas? ¿Qué clase de chalado haría eso?

Como sea. ¿Os acordáis de Glaurung? ¿El espíritu de fuego que siempre estaba haciendo la rosca a Melkor en las Estancias Intemporales? Bueno, pues le toca ser el primer dragón. A él le mola mazo, ya que es prácticamente nuestra arma principal, la división Panzer del Fuego y el Hielo y la Oscuridad y la Muerte.

Sea lo que sea un Panzer.

Supongo que hacer la pelota da réditos. No estoy seguro.

Los otros dragones, incluyendo a Ancalagon, Scatha y Smaug estarán listos pronto. Aún me preocupa un poco la carencia de armadura en la zona del vientre. Tendremos que arreglar eso para el Dragón 2.0.

Pero hablemos de la batalla. Hemos despejado el norte de Beleriand virtualmente de todo lo que no nos gusta, Elfos, Hombres, Enanos, Árboles, arroyos, conejos, ranitas… Ahora todo es paisaje quemado, bosques muertos y retorcidos, pozos envenenados. El mundo como debería ser.

No conseguimos tomar la fortaleza de Minas Tirith en el paso de Sirion Voy a tener que ocuparme personalmente de eso.

Así que ahora todos los elfos que quedan se están ocultando en Doriath, chupando de la teta de Melian. Lo siguiente será eliminarla a ella. Y a base de bien. Y pretendo asesinar a Thingol con mis propias garras.

Pero hay más. Con Melkor, siempre hay algo que da vergüenza ajena, ¿verdad?

Parece que ese tal Finglofo o Funglifo o Fingofolo (no distingo a estos tíos) era “Alto Rey de los Noldor”, que es como ser la mejor zurraspa en la canasta del baño. Quiero decir, de verdad, “Alto Rey”. ¿Cuántos reyes tienen?

Pues bien, este “Alto Rey” era el único de su retrasada especie que se había dado cuenta que los “reinos” Elfos de la Tierra Media están acabados. Muertos, Kaput. Melkor es el amo.

Así que se montó en un caballo, se presentó en Angband, y retó a Melkor a duelo singular. Hay que reconocer que demostró tener un par de huevos. Porque oye, si vas a morir, ¿mejor hacerlo con estilo, no?

Me gustaría deciros que Melkor aplastó al enano como un bicho. Si, me gustaría deciros eso, pero sería mentir. El canijo fue duro de pelar. Vaya, siete que le metió a Morgoth. Siete heridas.

Hostia puta. Le acabo de llamar “Morgoth”. Ya hablo como un Elfo.

Pues el canijo de verdad hirió a Morgoth siete veces antes de que le acabara aplastando hasta matarlo. Es patético. No sé que le hicieron a Melkor en Valinor durante todos esos eones, pero está claro que NO es el hombre que era antes.

Y además, cuando Melkor estaba cantando victoria, una puñetera águila pasó todas nuestras defensas exteriores, al puñetero Glaurung y se llevó el cadáver del elfo quién sabe donde. Supongo que el Águila se lo va a comer. Después de todo, si hubiera querido ayudar al elfo, se lo hubiera llevado antes de que lo mataran, ¿no? Es lógica básica, ¿no?

Ahora Melkor está en el Pozo más Recóndito, quejándose de lo mucho que le duele el pie. Tío, todo depende de mi ahora, ¿verdad?

Vuelvo a tener casa propia.

Fecha: 23 de abril, 457 P.E (años del sol)

Estoy: contento.

¡Hurra! ¡Vuelvo a tener casa propia!

Recordarán que después de que diseñara y construyera Utumno, edifiqué mi propia (más pequeña pero mejor) fortaleza en Angband. Después de que Melkor recibiera unos azotes de los Valar en su patético culo, los sucios traidores destruyeron Utumno. Vale. Era el primer edificio jamás construido, y no era más que un pozo gigante rodeado de montañas. Un muy bien diseñado pozo gigante rodeado de montañas, pero eso.

Angband es muy superior, una verdadera fortaleza, con murallas y parapetos y bastiones y almenas. Pero cuando Melkor volvió de Valinor, se mudó allí, dejando su ropa sucia por todas partes y comiéndose la comida de mi frigorífico. Sea lo que sea eso. Gilipollas.

Después de la Batalla de la Llama de la Súbita Incontinencia Élfica, observé que no habíamos capturado uno de las fortalezas de los elfos, un sitio llamado Minas Tirith en el Paso de Sirio. Aunque fuera construida por los apestosos elfos, esta torre está realmente bien diseñada y construida. Me figuro que a estos elfos los adiestraron los maiar de Aulë en Valinor, a los que adiestré yo en aquellos días.

Así que no sólo es mi talento el autor de ese lugar, sino que si lo piensas, es de mi propiedad. No tenían permiso para usar mis conocimientos para construir esa torre.

De todos modos, pensé que podía capturar el sitio en vez de destrozarlos. Así que escuchad. Monté una fuerza de asalto con un par de Balrogs, unos pocos pelotones de Orcos y Trolls y Huargos, y algunos de los espíritus de fuego y la oscuridad menores, que no habían adoptado aún una forma permanente (muy inteligente por su parte)

Elaboré un plan de ataque completo, que Carcharoth explicó a los muchachos. Después, tras desfilar marcialmente ante Melkor (que se sentaba en su trono, la cabeza inclinada bajo esa ridícula corona que parece la parte delantera de un Ford Galaxy con tres faroles klieg, quejándose de las migrañas) nos dirigimos a Tol Sirion.

(Vale, en serio, que leches es un “Ford Galaxy”? ¿O una “lámpara klieg”? ¿De qué coño estoy hablando?)

Mientras nos acercábamos, Carcharot colocó a las tropas en formación. Empecé a lanzar hechizos, situando a los ataques enfilados primero, rellenando todos mis huecos. Y tan pronto como esa zorra de Arien hizo que el Sol pasara por debajo del horizonte (los Orcos detestan luchar durante el día, se marean), lancé mi primer ataque, un poderoso encantamiento de miedo, que sembró el terror en toda la Isla de Sirion.

Y huyeron. Los elfos. Todos ellos.

No aguantaron. No emplearon sus defensas. Dejaron caer las espadas y huyeron. Incluso este tío Orodreth, el llamado “Rey de Nargothrond”. Rey de mi enfermo culo.

Ahora lo entiendo, estoy mazo terrible en mi forma de licántropo gigante. Cuando ataco con la forma de un lobo de cincuenta pues de alto con ojos feroces y mandíbulas babeantes, la gente se caga por la pata abajo. (Realmente me gustan los ojos feroces, debería trabajar más ese efecto, aprovecharlo)

Y estaba secundado por una hueste de criaturas jodidamente terribles, no siendo los Balrogs los menos acojonantes. Además, ese Encantamiento de Miedo es super malote.

Pero en las anteriores ocasiones en que usamos estas tácticas, los elfos por lo menos pudieron resistir un buen rato. ¿Volver las espaldas y huir? Que panda de maricones.

Así que los demás se pusieron a cazar a esos cobardes y a matarlos, mientras tomaba posesión de Minas Tirith. He decido ponerle de nombre Tol-in-Gaurhoth, la isla de los licántropos. Ya sabes, porque tengo forma de licántropo. Si, no es muy ingenioso, pero mira el recorrido que hace la lengua. Tolllll-in-Gaurrrrrrhoth. Escuchad esas consonants líquidas.

Este va a ser un gran lugar para alejarme de Melkor, y planear el siguiente movimiento, la aniquilación total de Doriath y convertir en pequeños pedazos un tal Elwë “Thingol” Singollo.

Erradicar a los elfos es como cavar para encontrar pulgas.

Fecha: 12 de octubre, 458 P.E. (Años del Sol)

Estoy: exasperado.

Me está hartando ya mucho el Melkor y su fascinación con esos elfos.

No es que sea fascinación, es una obsesión. Es como si le preocupara de verdad lo que esos animalitos piensan de él. Personalmente, mi único interés, aparte de matar a Thingol, es en los traidores, los Valar y sus sucios esclavos Maiar, ocultándose detrás de las montañas de Aman. Esos son el enemigo, no una panda de monos sin pelo.

Cierto, quiero destruir Doriath, y asesinar Thingol, de la forma más humillante y dolorosa posible. Y puedo pensar en un montón de variantes. Pero yo sólo quiero matar al Elfo Thingol porque se está tirando a una Maia. Melian. Mi melian. Así que ya veís, es un asunto de Ainur. Tema Divino. Tu jodes a Sauron Gorthaur, Señor de los Licántropos, Amo de Tol-in-Gaurhoth, Caudillo de los Maiar, Lugarteniente de Melkor, el Señor de la Tierra, y yo te jodo a ti.

Y sabemos exactamente dónde está Doriath. No es un misterio. Podríamos destruir Doriath en un día, y aún nos sobraría tiempo para cenar, si no fuera porque Melian ha rodeado el país con un muro de encantamientos y confusión. Creedme, DESTACA a la hora de encantar y después confundir.

Pero podemos pasar a través del “cinturón”. Hará falta tiempo y trabajo, tiempo y trabajo que el Jefe prefiere pasar encontrando otros dos reinos de Elfos. Reinos de Elfos que no podemos localizar, y que seguramente no existen.

Pero por cierto, me estoy acordando, ¿a que no adivinan quien metió en la cabeza de esos estúpidos elfos la idea de construir ciudades ocultas? No, ¡piensen! Ulmo. ¿Recuerdan a ese gilipollas? Es el Valar responsible del agua. Guau, que grande, Ulmo, estás a cargo de toda una molécula. Yo, diseñé el patrón metafísico del cosmos, y fui responsable de diseñar todos los elementos de transición y todos los metales y metaloides. Y la antimateria. Y la materia oscura. Pero tú tienes H20. ¡Buen trabajo tronco!

Fue el pichafloja, Manwë Sulimo, el que decidió que todos los traidores se ocultaran en el extremo Oeste mientras Melkor y yo gobernábamos el maldito planeta. Pero Ulmo decidió desafiar a Manwë, lo que sería prometedor, a no ser porque no lo hizo por un buen motivo. Esta desafiando a Manwë para poder ayudar a esos elfos y enanos y hombres.

Así que manda mensajes a los mortales a través de los ríos, arroyos, la lluvia… y no sé… la orina probablemente. Y le dijo a dos de los llamados “reyes” elfos que construyeran reinos secretos. Uno es un agujero en el suelo (¿hace alguna vez alguien algo en lo que yo no haya pensado primero?, y el otro, bueno no tenemos ni idea. En serio, probablemente no existe.

Pero el otro día Carcharoth descubrió que un par de hombres realmente hallaron el camino a este otro reino oculto. Nadie sabe donde está, pero supuestamente existe y está en alguna parte cerca de mi nuevo hogar en el Rio Sirion. Así que ahora mi trabajo es buscar por todas partes hasta que encuentre esta ciudad perdida para Melkor.

Genial, como si no tuviera nada mejor que hacer. ¿Por qué la gente no puede dejarme en paz?

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Jue Nov 12, 2015 6:00 pm 
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Fecha: 1 de septiembre, año 460 de la Primera Edad (Años del Sol)

Mi estado de ánimo es: molesto.

Estoy tratando de adelantar algo de trabajo en Tol-in-Gaurhoth. En primer lugar, como estaba diseñado y decorado por los elfos Noldor, allá donde se mire hay esculturas de esos estúpidos árboles mágicos que Melkor nos hizo el gran favor de destruir. Árboles en las paredes, en el suelo, en las puertas, en el puñetero papel higiénico.

Así que estoy raspando todos esos frescos, y destrozando las esculturas, quemando todo y pintándolo de negro; y he encargado una nueva serie de murales históricos, que representan la historia correcta y verdadera del mundo.

Por ejemplo, he diseñado un bajo relieve que muestra como Melkor y yo compusimos la música de los Ainur; otra de Eru Illúvatar elogiando nuestra obra, e invitándonos a Eä; uno de Melkor y yo creando Arda; y luego otra de Manwë Sulimo y los otros traicionándonos y huyendo a Valinor.

En algunas salgo más grande que Melkor, pero es sólo porque estoy más cerca del observador.

De todas formas, es mi casa.

Así que aquí estoy tratando de trabajar, escogiendo el matiz correcto de rojo para la sangre en “La Muerte de Manwë el Pichafloja a manos de Sauron Gorthaur, señor de los Licántropos”, cuando Carcharoth me dice que los Orcos han traído un prisionero.

Suponía que ese prisionero estaba relacionado con la búsqueda de la entrada a Doriath, ya que esa es mi prioridad, o con ese estúpido “oculto reino de los Noldor”, “Gondolfin” o como se llame, ya que por cualquier razón absurda es la prioridad de Morgoth. De hecho le pedí un par de Urulóki para hacer un reconocimiento aéreo y encontrar este reino Elfo, pero Morgoth se negó, así que debe ser muy importante. Pretendo ser sarcástico aquí.

Mierda. Sigo llamándole “Morgoth”, como me equivoque y se lo diga a la cara, se me va a caer el pelo.

Como sea, el prisionero no tenía nada que ver con Doriath o con Gondorfin. Era simplemente un hombre aleatorio llamado Gorlim. Trabaja para un tipo que se hace llamar “Barry el Héroe”. Lo que es bastante egocéntrico, si quieres saber mi opinión. Carcharoth dice que Barry es colega de algún “rey” elfo, que Morgoth –MELKOR- quiere matar.

Llegado un momento, ya no me importaba y la cabeza me daba vueltas tratando de seguir la pista a estos elfos y mortales y sus estúpidos nombres, y lo que quería era concentrarme en mis murales. Pero Carcharoth me recordó que me comí a la mujer de este tipo hace unos pocos meses. Ya casi ni me acuerdo, me como mucha gente, pero eso me dio ocasión de jugar un poco con él.

De modo que Carcharoth hizo venir a Gorlim ante mi terrible presencia. Está claro que los orcos, y después Carcharoth, se habían pasado varios pueblos con el hombrecito. Estaba con mi forma de lobo colosal, que es la que adopto ahora la mayor parte del tiempo, porque da miedo, no tengo que llevar ropa y puedo jiñar donde me de la gana.

Dije “Ha llegado a mis oídos que mercarías conmigo”. Siempre habló a lo “Ainu” cuando vienen extraños. Es importante sonar bíblico cuando tratas de impresionar a la gente.

Gorlim dijo que si le reunía con su esposa, cantaría lo que supiera para encontrar a Barry y a todos sus hombres felices. Tengo que admitir que tenía lástima de este tipo, pues se había enamorado de una mujer demasiado estúpida para evitar ser atrapada por los orcos o zampada por servidor. De todas formas, él también había sido capturado por los Orcos y me lo iba a comer, así que supongo que estaban hechos el uno para el otro.

“Es un pequeño precio que pagar por tamaña traición”. Repliqué solemnemente. En este punto Carcharoth estaba tratando de no reventar de risa por mi “voz seria”, y yo ya casi estaba a punto de reírme también, así que tenía que acabar rápido. “Por lo tanto será como dices. Habla, pues.”

Gorlim canto todo, y Carcharoth lo apuntó en un Post-it. Sea lo que sea eso. Después solté una carcajada, le dije al tipo que iba a reunirse con su esposa, PORQUE ESTÁ MUERTA JAJAJAJA, y después me comí sus miembros, y le dije a los orcos que le usaran como tope de la puerta.

De todos modos, estoy seguro de que no voy a saber más de esto. Se me ha ocurrido una gran idea para otro mural, que represente la victoria de Morgorth sobre Tulkas. Tengo que hacer algunos bocetos.

La leche. MELKOR. ¡La Victoria de Melkor sobre Tulkas!

Melkor ha perdido totalmente la chaveta.

Fecha 12 de marzo, año 464 de la Primera Edad (Años del Sol)
Mí ánimo está: encrespado.

A Melkor se le ha ido la olla ya del todo.

Mira, lo comprendo. Estuvo atrapado en Aman, encadenado en las Salas de Mandos (su verdadero nombre es Namo, no me hagáis hablar de él) durante tres edades, y después fue forzado a convivir con los estúpidos elfos de Valinor. Para pasar el rato, se metió en sus mezquinas intrigas políticas, y consiguió que un buen número de ellos se rebelaran contra los Valar. Lo que sería un gran éxito, si esos mismos rebeldes elfos no hubieran regresado al este por mar para dar por culo.

De modo que aunque yo nunca me metería en tonterías de elfos, y nunca fabricaría planes complicados para controlar a una panda de monos sin pelo quasi-inmortales o meter mis garras en su estúpida bisutería, puedo comprender por qué lo hizo Melkor. En Valinor. Pero ahora ha vuelto a la Tierra Media. ¿Así que por que está todavía tan obsesionado con los llamados “Hijos de IIlúvatar”?

¿Cómo de obsesionado? Os lo cuento.

Melkor ordenó que me encaminara a Tol-in-Gaurhoth con un ejército de licántropos, para invadir Dorthonion (Los “licántropos” no lo eran en realidad, es decir, no pueden cambiar de forma como yo) No son más que una banda de los más inútiles espíritus de la entropía, la oscuridad y la muerte que acorralé y embutí en cuerpos de lobos gigantes. Quería añadir tentáculos que salieran de sus hombros, pero Melkor no quiso hablar de eso. De todos modos, son fundamentalmente mega-huargos.

De modo que, ¿por qué Melkor envía un ejército completo, dirigido por su primer lugarteniente, Sauron Gorthaur, Señor de los Licántropos, Amo de Tol-in-Gaurhoth, Duque de Angband, Diseñador de Eä, comandante supremo de las fuerzas del fuego y el hielo y la oscuridad a Dorthonion? ¿Para destruir a los Noldor? ¿Para invadir Doriath? ¿Para hacer algo un poco productivo?

No, está enviando un ejército complete a Dorthonion para matar a un tío.

Un. Tío.

Y encima un hombre, una versión de papel cartón de un Elfo. Un idiota llamado Beren, el hijo de ese tal Barry el Héroe cuyos miembros me zampé hace cuatro años. (Aún está en Tol-in-Gauroth, lo uso como felpudo cuando vuelvo a mi hogar)

Un ejército entero. Y yo. Para matar a un hombre. Eso es lo que llamo un despliegue estratégico apropiado de recursos y personal.

NO.

Así que Melkor se ha vuelto loco. La cuestión, es, ¿qué puedo hacer yo? Está aquí en Angband, sentado en el Pozo más Profundo, con esa taza de váter de acero cubierta de gemas élficas engarzadas en la cabeza. Me mudé al paso de Sirion para no tener que tratar con el Señor de los Estúpidos de la Tierra.

Y ahora Sauron tiene que volver a arreglar las cosas. Pero no tengo ni idea de cómo hacerlo.

Por cierto, no encontramos a Beren. Huyó a los confines de Doriath. Lo bastante cerca como para oler al amiguito de Melian. Pronto, consumaré mi venganza.

Un Rey Elfo sabe a pollo.

Fecha 16 de junio, año 465 de la primera edad (Años del Sol)

Mi ánimo es: divertido.

De manera que estaba sentado en la torre de Tol-in-Gauroth, trabajando en mi novela. ¿No os he contado nada sobre ella? Es una historia romántica acerca de un vampiro y un adolescente.

Así que había llegado a la parte en la que el vampiro (que por supuesto es una suerte de humanoide gigante con forma de murciélago) viola, tortura y devora a la adolescente. Poco después de esto, empieza la parte romántica, cuando de repente veo a un pelotón de orcos desfilar. Estaban muy abajo cruzando uno de los puentes, pero tengo la vista larga porque soy un PUÑETERO DIOS.

Esos orcos no parecían normales, porque no eran jorobados, ni poco coordinados, ni arrojaban fluidos, ni decían tacos, ni se pegaban unos a otros, ni cantaban “Donde hay un látigo hay alegría”. Y no estaban cubiertos de mierda. Bien, cuando veo Orcos de buenas maneras, con higiene y buen porte sé que algo está pasando.

Mandé a Carcharoth abajo para traerlo a mi Conservatorio. Bueno, no es tanto un Conservatorio, como una torreta encima de la torre más alta, donde me gusta sentarme, meditar, escribir y dejar caer prisioneros elfos para ver como revientan sus cabezas cuando dan con el pavimento. Es donde estoy escribiendo esta entrada del blog ahora mismo. ¿Saben lo difícil que era escribir un poco en Angband? ¿O en Utumno? ¿O en las Estancias Intemporales, ya que hablamos? Gracias a Eru por la Isla de los Licántropos. Es el único sitio en que me cunde el trabajo.

De todos modos Carcharoth arrastró a estos “orcos” a mi terrible presencia, y enseguida me cosqué que eran elfos que llevaban algún tipo de disfraz que les hacía parecer orcos. Estaban vistiendo equipo orco real, lo que significaba que dieron muerte a una panda de orcos, o que hay una tropa de orcos desnudos contando su dinero élfico que pronto van a recibir una visita del chacho Gorthaur.

En realidad me di cuenta de que eran Elfos porque olían como tales, lembas y colonia. Ick. Así que grité “No me lo creo” y solté un hechizo, y su disfraz se desprendió como tejido mojado.

Sip, doce elfos, bueno once elfos y un hombre; asumí que era un hombre porque era más bajito, tenía más pelo y olía a caca. Así que hice mi rutina corriente del Malvado Licántropo Gigante, para inspirarles terror. Pero el líder elfo, un rubio de ojos azules muy guapetón, se adelantó y me retó a un duelo mágico.

Era bastante absurdo todo, pero acepté el reto, tanto porque sería divertido, como porque no me molaba la risa floja de Carcharoth, que no se reía necesariamente del elfo.

El elfo empezó a cantar, iba a ser una canción mágica entonces. Bien, no es que yo haya cantado el universo para que exista o algo parecido. La batalla fue muy divertida, y he compuesto un poema sobre ella.

Destruí la pequeña magia del elfo y quedó agotado. Agarré a 12 de ellos y los arrojé al guardarropa, que puede hacer las veces de una mazmorra particularmente asquerosa.

No les dejaré salir hasta que me digan quienes son.

Volveré a trabajar en mi novela. Creo que añadiré un licántropo, que pueda pelear con el vampiro. Después pueden unirse y violar y comer a docenas de adolescentes. Esa es la parte romántica.

Huan es el mayor gilipollas del mundo.

Fecha: 31 de octubre, año 465 de la Primera Edad (Años del Sol)

Mi estado de ánimo es: confundido.

Estoy cansado de que JODAN toda mi MIERDA.

Ya no soy dueño de Tol-in-Gaurhoth. Nop. Mi hermosa isla y su torre, perdida. ¿Y adivinas de quien es la culpa? ¿De Melkor? Bien pensado, pero esta vez no. ¿Manwë? En cierto sentido, porque todo es culpa del pichafloja, pero directamente no.

Una vez más me ha traicionado alguien que supuestamente era amigo mío.

Estaba en Tol-in-Gaurhoth manejando cuestiones administrativas (¿creéis que es fácil mantener un ejército de orcos y licántropos? La cantidad de papeleo es increíble) Carcharoth, mi ayuda de campo, estaba en Angband, para pedir más Orcos a Melkor, siempre necesitamos más. Los gastamos como kleenex. Sea lo que sea eso. Mandé a Thuringwethil a Melkor en primer lugar; es una vampiro, y además idiota, y no volvió. Así que tuve que mandar a Carcharoth.

Como sea, eso me dejó con el estúpido viejo Drauglin, que es un retrasado. En serio, cuando vuelva a poner en orden todas mis mierdas, necesito mejores servidores. Algunos servidores no Maia, porque ya os digo, algunos verdaderos “ganadores” fueron los que nos siguieron a Eä de las Estancias intemporales. Debería crear mis propios lacayos, tal vez pueda corromper algunos elfos o hombres, y doblegarlos a mi voluntad mediante la magia. Parece un buen proyecto a largo plazo.

Pero estoy divagando.

Estaba ocupado en mis cosas cuando oí cantar a alguien. No ese canto correcto, profundo y gutural, como el de los orcos, era ese quejío agudo y prolongado que los elfos llaman “música”. Después una serie de berridos salen del guardarropa. Por lo visto cuando un hombre canta, suena como un manatí que ha atrapado un montón de gatos.

Me había olvidado que puse a esos elfos y a esos hombres en el guardarropa. Me imagino que los Huargos menores lo han estado empleando para hacer sus necesidades. Patee una enorme pila de excremento de lobo hacia el hoyo, lo que puso fin al ruido muy rápido. Pero los berridos de fuera no cesaban.

Mire abajo desde la torre, y pude ver a una bruja elfa de pie en la base, que era la que estaba montando todo el follón. Llevaba algún tipo de estrafalario ropaje confeccionado con cabellos, lo que te debería indicar algo sobre el nivel de vida de los Elfos. Pero había algo en ella que era completamente extraño, algo que sólo los ojos de un Ainu podía detectar.

La Luz Divina ardía dentro de ella. Era una Elfa, pero también era una Maia. Lo que significaba que sólo podía ser una persona, Luthien, la monstruito mestiza de Melian y Thingol.

Bien, bien, bien. Que relación podía tener con el hombre del baño, ni idea tenía. Pero estaba claro que atrapar a la aberración producida por la asquerosa unión entre especies de Melian y su mono sin pelo podría abrirme las puertas del secreto de quebrantar el muro de hechicería que protegía Doriath. Después podría matar a Thingol, violar y matar a Melian, encontrar el alma de Melian y volver a violarla y matarla, y presentar el botín de Doriath a Melkor a cambio de un aperitivo para Sauron. La vida como debería ser.

Así que mandé uno de los licántropos para atraparla, y esperé. Pero no volvió. Mandé otro, y otro y otro. Después de un rato empecé a sospechar. Atisbé por encima de la balaustrada y allí estaba Luthien parada al lado de una pila de licántropos muertos. ¿Veis a lo que me refiero cuando digo que necesito nuevos lacayos?

Así que grité para que viniera Carcharoth. Pero se presentó Drauglin, porque Carcharoth estaba en Angband. Le mandé abajo para que cogiera a la chica y la trajera arriba lo antes posible.

Diez minutos más tarde, una pila de 500 libras ensangrentada viene arrastrándose a mi cámara, soltando vísceras y fluidos. En un momento me di cuenta de que era Drauglin. Se arrastro hasta mis pies y gritó de forma lastimera “Ghuaaaaaaaaan está aquí” y murió.

¿Quién coño era un “Ghuuaaaaaaaaan?”

Nada cambia nunca. Si quiero que se haga algo, al final tengo que ser yo.

Bajé a la carrera hasta la entrada a Tol-in-Gaurhoth. Alguien se apartó de mi camino, de lo que apenas me di cuenta, ya estoy acostumbrado a que la gente huya por lo terrorífico de mi aspecto, y salté sobre Luthien, tratando de aplastarla lo suficiente como para no matarla, sólo mutilarla permanentemente y que se convirtiera en un espantajo de carne arruinada y miembros torcidos, incapacitada para hablar y moverse, que sólo podría asentir con la cabeza una vez para decir “sí”, dos para decir “no” y tres para decir “por favor, mátame”.

Pero entonces fue sacudido por la peste proveniente de su asquerosa mata de pelo, y por un momento me desmayé. En ese segundo, alguna criatura cobarde saltó sobre mí, despedazándome con enormes garras sangrientas.

¿Quién era esa criatura, ese gran PERRO babeante que trataba de molestarme con sus enormes dientes pestilentes?

Huan.

HUAN.

Ya ven, “Ghuuaaaaaaaaan” se suponía que era “Huan”. Gracias por la advertencia, Drauglin, cara culo. Si me encuentro con tu espíritu desencarnado de malicia vagando en la soledad, te voy a machacar.

De modo que Huan, mi antiguo mejor amigo del Tiempo anterior al Tiempo, era ahora literalmente un perrito faldero de Manwë Sulimo y sus traidores valar, y yo que no había pensado en él desde antes de la caída de Almaren hace cincuenta eones, veo como aparece de repente y lo jode todo.

Y créanme, en las Estancias Intemporales de Illúvatar, podía haber tronchado a Huan con ambos brazos metafóricos detrás de mi metafórica espalda. Pero no sé lo que pasa allí en Valinor, porque ante la Puerta Negra de Tol-in-Gaurhoth, ese cerdo me DIO POR EL CULO. Cambié de forma varias veces, pero me tenía sujeto con esas enormes garras grasientas suyas.

Huan me sostenía mientras esa casquivana de Luthien amenazaba con destruir mi hröa y mandarme de vuelta a Melkor.

“Allí eternamente tu ser desnudo”, dijo, “soportará el tormento de su desprecio, hendido por sus ojos, a menos que me cedas el dominio de tu torre”.

“Anda y que te follen” dije. Pero al final, no tuve más remedio que abandonar la torre. No hay forma de que pueda volver con Melkor y explicarle que Huan me derrotó. Mejor una retirada estratégica.

Huan me liberó, y adopté la forma de vampiro para salir volando cagando leches. Ahora me oculto en los sombríos bosques de Taur-un-Fuin, esperando que vuelva Carcharoth para que pueda capturar de nuevo la isla de los licántropos y obtener mi venganza.

¿Y dónde coño están mis orcos? Si yo estuviera al mando, NUNCA emplearía a Orcos.

Ya está. Dimito.

Fecha 12 de junio, año 466 de la Primera Edad (Años del Sol)

Mi estado de ánimo es: lúgubre.

Ya esta, dimito. Estoy acabado. No aguanto más.

No me voy a pasar otro eón de mi preciosa existencia inmortal sirviendo a ese memo respira-bocas de Melkor.

Que le den. Que le den bien por el ojete.

Después de que ese canino asqueroso, desleal y babeante patán de Huan me echara de Tol Sirion, y de que esa abominación mestiza Lúthien (como me he enterado ahora) arrasara Tol-in-Gaurhoth hasta los cimientos (lo que es estúpido, porque Minas Tirith era una torre élfica, apuesto que nadie volverá a usar jamás ese nombre) tuvo que retirarme estratégicamente a Taur-nu-fin en forma de vampiro. No, no me estaba escondiendo, estaba esperando a reagruparme con Carcharoth y los otros, para que pudiéramos volver, vengar a Drauglin y retomar el Paso de Sirión.

¡Así que no, no me estaba escondiendo de Melkor porque Huan y una niña me hubieran dado pal pelo! ¡Callad la boca!

De todos modos, esperé durante meses en el bosque de Taur-nu-Fuin entre los malolientes pinos, comiéndome al ocasional hombre, elfo o enano como un pequeño aperitivo, hasta, que por último espié una tropa de Balrogs que iban hacia el norte. Me acerqué a ellos, y al principio no me reconocieron, me había olvidado de que tenía forma de vampiro. Así que volví a adoptar mi acostumbrada forma antropoide, y ya os digo, los chicos se alegraron de verme.

Pero la historia que me contaron no había quién se la pudiera creer.

¿Recordáis ese hombre que tenía prisionero, el que cantaba a Thingol y al pequeño monstruo genético de Melian? Pues bien, el y Lúthien se dirigieron directamente a Angband, y todo lo que tenían en la cabeza era robar una de esas estúpidas rocas mágicas.

En serio, ¿qué pasa con esas rocas?

Así que llegaron a las puertas de Angband, ¿y quién guardaba la entrada sino Carcharoth? Esto es lo que creo, Carcharoth no fue a Angband para recibir mensajes de Melkor. En realidad Melkor lo llamó al norte para que ocupara el cargo de senescal o algo parecido, ciertamente, posiblemente para reemplazarme. Y ninguno tuvo el valor de decirme nada.

De todos modos, Luthien consiguió pasar con su muñeco hinchable humano (qué pasa con toda esta fecundación entre especies) a pesar de Carcharoth empleando algún tipo de hechizo de mando o palabra de olvido (los Balrogs no fueron muy concretos) Después los dos fueron tralaralará evitando a todo Orco, Hombre malvado, Ulfsark, Licántropo, Trol, Gigante, Balrog y Dragón en Angband, y directos a los pozos más recónditos donde Melkor se sentaba con su corona de Hierro, ominosamente o como lo llame.

¡Buenas medidas de seguridad! ¡Buen trabajo todo el mundo! Me voy 10 minutos, y todo se va al carajo.

Luthien se acerca a Melkor, aka Morgoth Bauglir, El Enemigo Oscuro, Dueño de Angband, Legítimo Señor de la Tierra, El que se Alza en el Poder, en su propio trono y en su propia fortaleza, y comienza a cantar.

Si era algo parecido a los berridos que soltó a los pies de Tol-in-Gaurhoth, me alegro de no haber tenido que aguantarlo.

Ahora, si te estás preguntando por qué Melkor no la aplastó sencillamente con su botaza y la arrojó al pozo de lobos más cercano, cualquier persona con medio cerebro preguntaría lo mismo que tú. Pero la respuesta que los Balrogs me dieron era reamente, realmente asquerosa. Pero les creo porque ya no me fío más de Melkor.

Melkor perdonó la vida a esa tal Luthien porque quería sexo con ella.

Ewwwwwwwwwwww.

Así que volvió a emplear esa Palabra de Olvido, y Melkor debe haber estado en la parra, porque se quedó inconsciente. El Hombre sacó una piedra mágica de la corona de Melkor y los dos salieron pitando de allí.

Increíble.

Quiero decir, sí, a mi me derrotó temporal y parcialmente Huan, un gordo idiota, pero por lo menos un Maia de todas todas. Melkor es humillado completamente por un MORTAL y una MEDIA-ELFA.

Os preguntaréis si nadie en Angband se comportó como es debido en este completo fiasco. Pues sí, uno lo hizo. ¿Adivináis quién? Podría ser mi primer lugarteniente, entrenado personalmente por servidor, un tal Carcharoth Anfauglir. Labios Rojos, Jefe de los Licántropos. Sí.

Carcharoth se sobrepuso a la canción durmiente de la abominación y mordió la mano del hombre, recuperando la piedra mágica. Luego huyó, no sé donde, pero al menos alguien mordió algo, Jesús.

Sea quien sea Jesús.

Iría rápidamente a matar a la mestiza y a su mascota humana, pero no serviría de nada, esas águilas entrometidas otra vez desempeñaron el papel ex machina de Manwë y se los llevaron lejos. Gilipollas.

La cuestión es, no puedo seguir trabajando para un Ainu que ha mostrado tamaña incompetencia. Eso es. Se acabó. Voy a instalarme por mi mismo.

Que Melkor juegue a los besitos con sus monitos sin pelo, yo voy a alzar mi propio ejército y luchar de verdad, matando al pichafloja de Manwë, a la zorra traidora de Melian, a Huan el asqueroso pelota y a todo el resto de los rebeldes Ainur y Maiar. Y cuando Sauron Gorthaur sea Rey de Aman, volveré a la Tierra Media, y me declararé yo mismo Señor de la Tierra.

Y puede, sólo puede, que si es lo suficientemente obsequioso, permita a Morgoth Bauglir servirme.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Lun Nov 16, 2015 3:05 pm 
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Un día y tres idiotas.

Fecha: 19 de octubre, año 510 de la primera edad (años del Sol)

MI ánimo está: caviloso.

He tenido tres encuentros muy extraños hoy.

He estado viviendo por ahí en Eriador en el Este. He dicho viviendo, no escondiéndome. Solo me estaría escondiendo si me importara que Melkor supiera donde estoy, pero no.

De todos modos, Eriador está cubierto casi totalmente de bosques. Unos cuantos Elfos viven aquí, los llamados Avari, demasiado inteligentes como para ir a Valinor; algunos enanos, y un buen número de hombres. Así que abunda la pitanza. Aún tengo la forma de un gran lobo, la mayor parte del tiempo, así que es fácil cazar.

Lo bueno de ERiador, es que, toda la mierda de Melkor está en Beleriand, que está cerca del mar, y ahí Ulmo puede entrometerse. Eriador está muy muy lejos del mar, y siempre lo estará.

Me gusta vivir en el bosque. Los árboles me cobijan durante el día del calor y la luz del maldito sol; por la noche no tengo que mirar a la inútil luna o a las asquerosas estrellas de Arda, que manchan la perfección del firmamento celestial que Melkor y yo construimos con nuestras propias manos. Ya saben, cuando Melkor no era un patán incompetente más preocupado de gemas brillantes y de los asuntos de los mortales que de consumar nuestra venganza contra Manwë el PIchafloja y sus traidores Valar.

Como sea.

De todos modos he estado viviendo aquí, tomándomelo con calma, mandando a los lobos y trolls locales y comiendo un amplio buffet de criaturas mortales, incluso los enanos, cuando me apetece comer algo fibroso y correoso que sabe a culo. Pero vale la pena oírles gritar.

Esta mañana estaba durmiendo bajo un enorme sauce en el río, un árbol antipático y mezquino con un corazón completamente negro, así que nos llevamos bien, cuando me despertó un canto. ¿Por qué todo lo malo que me pasa en la vida comienza con un canto?

Por lo menos no era ese canto fino, prolongado, como si pasaras las uñas por una pizarra, sea lo que sea eso, de un elfo, ni el berrido atonal de un hombre, ni las profundas y flatulentas entonaciones de un enano. No, era un canto como debe ser. Un canto Ainu.

Imnediatamente adopté una agradable forma antropomórfica, la clase de cosa que solía llevar puesta cuando estaba infiltrándome por Taniquetil o las fronteras de Doriath, me oculté en los arbustos y vi una mujer acercándose. Claramente una Maia, pero una Maia que había adoptado la forma de una princesa humana, por alguna razón inefable. Tenía la piel blanca y el pelo rubio, como los malditos Edain de Endor del noreste, y llevaba un vestido verde abrochado con plata, y un cinturón de oro.

Tenía que saber que estaba haciendo allí, ¿era una espía de Manwë, o peor aún de Tulkas? ¿Estaba relacionada con Melian de alguna manera? Salí al claro y le saludé.

Me enteré de esto. Su nombre es Golodhbereth y era una de las menores espíritus de la naturaleza, una Naiad; y una serviente de Yavanna, la casquivana esposa de mi antiguo jefe Aulë. Había vagado por Aman y por la tierra media, porque estaba “recogiendo flores”.

¿Y sabéis qué? Esta zagala era tan increíblemente estúpida que podía creerlo. En serio, he tenido conversaciones más ilustradas con pilas de excremento de Orco.

Así que tenía opciones. Podría haberla seducido, o mejor aún, haberla violado, pero no me interesa ese tipo de cosas, y estoy ahorrando toda mi energía para violar y matar para cuando encuentre de nuevo a Melian. Podía haberla destruido, condenando a su espíritu a vagar sin forma y fría en Arda hasta la batalla final, pero puede que alguien la echara de menos (poco probable, pero una posibilidad) así que decidí perdonarle la vida. Al final le dije que siguiera su camino, remontando el río, para recoger “lirios de agua” sea lo que sea eso. No estaba muy preocupado de que informara de mi posición a sus amigos de Valinor porque a) no sabía quien era y b) seguramente se olvidó de mí a los 5 minutos de irse.

Adopté la forma de lobo y me eché cuan largo era, y estaba empezando a tener un maravilloso sueño en el que despedazaba y consumía el retorcido hröa de Manwë, cuando puede oír más malditos cánticos. Sí, cánticos Ainu, aunque los peores que haya oído jamás.

De hecho, le reconocí. ¿Tú no?

“¡Hey dol, feliz fol, toca un dong dadar!
Iar Wain, feliz wain, Iarwain Ben-adar!

Era él.

Desde que Melkor y yo llegamos a esta mierda de disco de rocas hace ni se sabe las eras geológicas, no le habíamos visto el pelo al tal Iarwain Ben-Adar, el misterioso espíritu no identificado que nos precedió a todos en la entrada al universo. Pensamos que era un chiste malo del graciosillo de Eru Illúvatar, y nos olvidamos de ello.

Pero aquí estaba tralalala, por el sendero como un rubicundo homosexual humano, saltando y bailando como si fuera el dueño del bosque. Mi bosque.

Así que ataqué, saltando en el aire con mis colmillos babeantes de tres pies, mis garras adamantinas llenas de sangre coagulada, con ojos como dos ruedas gemelas de fuego, caí sobre él como una montaña de muerte negra y abrumadora.

Pero algo marcho mal, y el mundo giró, y un momento después estaba caído de espaldas, pasmado, mientras que Iarwain Ben-pollas-adar seguía dando saltitos por el camino como si no hubiera pasado nada.

Me puse en píe de un salto e invoqué una tormenta de relámpagos y angustiosa oscuridad en el cielo, cubrí el suelo del bosque con una miasma verde que se extendía millas en todas las direcciones y chupaba la vida de todas las cosas, rugí con un terrible rugido que congeló el Sol, helaba la sangre y fue recordado en los cuentos de invierno que susurraba cada tribu mortal que vivía a mil millas a la redonda en los siglos por venir; y brinqué de nuevo, dispuesto a destrozar los miembros de ese mequetrefe, consumir su alma y hacer que la vomitara.

Otra voltereta, y otra vez quedo de culo, y sigue saltando tan campante. ¿Qué coño?

Bien. Qué más da. ¿Qué importancia tiene? Menudo problema. Que se vaya al río. Espero que encuentre a esa pava Golodhbereth, hacen muy buena pareja.

Algo triste, encontré mi sitio bajo el Joven Sauce y me tendí, y ya estaba empezando a tener un maravilloso sueño en el que Melian me pedía que volviera con él, pero no me importaba y estaba sacándole los intestinos por las narices, cuando olí que algo ardía.

Por lo menos nadie estaba cantando.

Eché un vistazo y vi que el bosque estaba ardiendo. Bueno, eso mola, los árboles lo mejor que hacen es arder. Decidí ir para allá, porque todavía estaba bastante planchado por mi lucha con el gilipollas del sombrero emplumado, y ver morir de forma agonizante criaturas vivientes entre las llamas siempre me anima.

Así que imaginen mi sorpresa cuando vi que las llamas las dejaba a su paso un Balrog. Le reconocí, un tipo llamado Lungorthin, uno de los del grupo de Gothmog.

Mirad, si me estuviera escondiendo en Eriador, hubiera evitado que Lungorthin me viera. Además, no me revelé a Lungorthin porque estaba desesperado por tener compañía de uno de mi clase después de años de exilio. Eso sería patético.

No, me acerqué a Lungorthin por educación.

Estaba asombrado de verme. Por lo visto, se creía en la refrigeradora de Angband (sea lo que sea eso) que había sido aniquilado junto con mi torre en Tol-in-Gaurhoth, ¡anda qué! Sauron Gorthaur el engañador, Señor de los Licántropos, Jefe de los Maiar, ¿destruido por esa mestiza de Luthien-Tinúvuel. Ja. Tiene suerte de que la dejara vivir.

Es extraño, pero supongo que los Balrogs que me encontré en Taur-nu-Fuin nunca informaron a Melkor que me habían visto. Dejadme que os lo diga, es todo llamadas de teléfono y telegramas con esa gente en Angband, los rumores se extienden como el fuego, pero la información genuina se atesora como los Silmarills (Sea lo que sea un teléfono… oh, ya os hacéis a la idea)

Lungorthin me puso al día de lo que había pasado en las cuatro décadas siguientes a que Melkor dejara a la niña consentida de Melian robar una de sus rocas brillantes en sus mismas narices. La noticia más importante, por lo que concernía a Lungorthin, es que Gothmog fue destruido, muerto mientras mataba un señor elfo de Gondolin. Sí, Melkor acabó encontrando Gondolin y Nargothrond, y las destruyó. Carcharoth, este tontito traidor, también fue muerto, y lo mató Huan, precisamente Huan.

Pero en realidad lo más grande era eso. Ese capullín de Elu Thingol fue asesinado por una panda de enanos (que luchaban por el Maldito Silmaril), y Melian abandonó a los elfos y se volvió a Aman.

¿Qué?

En este punto, tuve que parar a Lungorthin. En primer lugar era mucho que asimilar. Además, parecía que las cosas empezaban a marchar para Melkor, y por pura suerte ese viejo memo estaba consiguiendo su objetivo de echar de Beleriand a los malditos Noldor y Edain.

Lo que me hacia parecer un total y completo gilipollas por pirarme e ir a Eriador. ¿Y qué le iba a decir a Melkor? ¿Qué me perdí? ¿Qué perdí la noción del tiempo? ¿Que tenía que recoger algo importante en el Hithaeglir, y me olvidé de decir que iba a tardar tanto?

Me percaté de que lo único que podía hacer, mientras sopesaba esta nueva información y concebía un plan, era matar a Lungorthin. No podía permitir que volviera a Angband e inventara alguna mentira como que me estaba ocultando bajo un sauce en Eriador engordando con magras de Elfo.

Así que me puse en pie de un salto, convoqué una tormenta de relámpagos y abrumadora oscuridad en el cielo… ya sabéis, el procedimiento habitual. Os aseguro que podía haber matado fácilmente a Lungorthin, era mi subordinado, y no llevaba más armas que un gran látigo llameante. Por desgracia es rápido. Los Balrogs no tienen alas, pero pueden correr como si estuvieran volando. Le di caza durante cientos de millas, hasta que logró escabullirse por un agujero bajo las montañas nubladas y no pude volver a encontrarle. Gilipollas.

Bien, no va a salir de ahí. Voy a hacer vigilar Eregion, y si Lungorthin saca su fea nariz inflamable para tomar un momento el fresco, me cobraré su cabeza.

Así que Melkor está consolidando su poder en Belerian. Melian ha huido con sus amigos Valar en Aman, llevándose consigo todo su poder. Las cosas empiezan a pintar bien.

¿Cómo demonios voy a recuperar la benevolencia de Melkor?

Hora de derrotar a los Valar. De una vez por todas.

Fecha 25 de marzo, año 582 de la primera edad (años del Sol)

Mi ánimo es: reticente.

Es mi cumpleaños. Sí, tengo un cumpleaños, ¿os acordáis? Si puedo hacer un planeta entero, puedo tener un puñetero cumpleaños.

De todas maneras, estaba a mi bola, horneando un delicioso pastel de harina molida, miel, cebada, nueces y sangre de bebes humanos, cuando me molestó una horda que venía por el valle del bosque.

Debería mencionar que en realidad no he hecho nada desde mi último post. Si os acordáis, me enteré por ese estúpido Balrog que Melkor por fin se estaba imponiendo en su absurda Guerra de las Joyas contra elfos y hombres. Pensé que mejor salir de mi escondite y volver a Angband, pero para eso necesitaría una buena historia.

Y esta fue la historia que se me ocurrió: poco después de derrotar a Huan y Lúthien Tinúviel en Tol-in-Gaurhoth, me enteré de que había un tipo en el extremo oeste de la Tierra Media que sabía como hacer esos Silmarils con los que Melkor estaba tan encoñado. Decidí salir corriendo a buscarlo, pero perdí la noción del tiempo.

No bobo, no hay ningún tipo haciendo Silmarils. Presta atención. Es una trola. Y Melkor es tan bobo que probablemente se lo creerá.

De todos modos, ese es el plan. Cierto, han pasado unos 70 años desde que me encontré con ese Balrog, y aún no me ha dado por volver a Angband. Me gusta la vida aquí en Eriador, es tranquilo y hay muchos sabrosos hombres, elfos y enanos que comer, que nunca fueron adiestrados por los apestosos Valar. Y si no fuera por que de vez en cuando me topo con el gilipollas de Iarwain Ben Adar, este sitio sería el paraíso.

Además, me he encariñado del joven sauce. Cuando Melkor y yo aniquilemos a los Valar y quememos todos los árboles del mundo en una infernal conflagración global, creo que le perdonaré la vida.

Mirad, tengo miles de millones de años. Si quiero esperar 80 años para hacer algo, es mi prerrogativa.

Pero volvamos a hablar de la horda. Estaba muy concentrado horneando mi pastel de cumpleaños, cuando avisté a uno mil elfos revoloteando por el horizonte. Al principio pensé que se trataba de una invasión, pero estaban cantando, y riendo todo el rato, y recordé que se trataba de elfos. Un ejército elfo da tanto miedo como un Desfile del Orgullo Gay, sea lo que sea eso.

Así que adopté una forma élfica agradable y me uní a ellos. Así es como me enteré de cosas sorprendentes de la hostia. Melkor había ganado la Guerra de las Joyas. Los Noldor. Los Sindar y sus lacayos humanos habían sido aniquilados o puestos a la fuga. Melkor era ahora Amo de Toda Beleriand. Ciertamente estos elfos eran la vanguardia de un éxodo masivo de mortales derrotados saliendo de Beleriand.

¿Así que por qué coño estaban tan contentos estos elfos? Era difícil de seguir, pero supongo que ese medio-elfo mestizo llamado Aaron Dill o algo así que navegó en un barco mágico hacia Valinor y suplicó a los Valar que ayudaran a los pobres e indefensos e idiotas mortales que los Valar habían dejado a su suerte durante la última edad. (Sé lo que estás pensando, ¿no hay una ley que dice que los mortales no pueden ir a Valinor? Sí. Pero los Valar nunca dictan una ley que no quebranten a su propia conveniencia. ¡Hipócritas!

Así que ahora los Valar, a los que no les importó un bledo dejar que Melkor y yo torturáramos y matáramos durante cinco siglos tantos hombres, elfos y enanos como queríamos, se han movilizado, después de nuestra victoria, y están en este momento marchando con sus lacayos Maiar y un puñado de esclavos mortales hacia Angband.

Idiotas.

Estaba tan emocionado por estas nuevas, que inmediatamente masacré a todos los elfos. Por fin, la oportunidad de matar al pichafloja de Manwë, vengarme de Huan y Melian, y destruir a los Valar de una vez por todas.

No, todavía no he partido para Angband. No quiero perderme una buena batalla. Pero me imagino que si llego en mitad de la misma, mi súbita reaparición parecerá un milagro, y todo el mundo se hará menos preguntas acerca de dónde he estado todo este tiempo.

Así que estoy ansioso de que llegue el momento oportuno. Pero pronto, muy pronto, marcharé a Angband, ¡y a la VICTORIA!

Este es el peor día de toda mi vida.

Fecha 16 de junio, año 590 de la primera edad (Años del sol)
Mi ánimo está: hecho polvo.

Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda. Hostia puta.

He tenido malos momentos desde que me alié con Melkor, pero ninguno que me preparara para esto. Es sin la menor duda el peor día de mi vida. No tengo ni idea de lo que voy a hacer ahora.

Beleriand ha desaparecido. Casi todo el continente, que de paso diseñé en su mayoría antes de que los apestosos Valar estropearan el litoral en la Segunda Guerra. Está ahora bajo el océano. Podría decir, ¡qué liberación”, si no fuera porque Angband ha terminado también.

Y todos los que había dentro. Incluso Melkor.

Ahora sólo hay un enorme remolino de agua del mar donde Angband solía estar, puesto que millones de litros de la apestosa salmuera de Ulmo fluyeron en sus interminables y bellísimos cráteres, apagando los ríos subterráneos de magma, inundando los pozos de crianza y las guaridas de tortura, y ahogando para siempre a incontables criaturas Chthónicas, con sus retorcidas e innaturales formas, la materia de letales pesadillas.

¡Esos cabrones traidores de los Valar!

Todo el mundo ha desaparecido. Los ejércitos del fuego y el hielo y la oscuridad están destruidos o dispersos. Los Balrogs han sido todos muertos, su fëar reducida a nada sino espíritus de malicia en la Oscuridad; bueno, todos menos el cretino que se escondió en las Montañas Nubladas. La mayoría de los dragones están muertos, con sus cadáveres hinchados flotando en la mar tempestuosa, aun que me enteré de que un puñado pudo huir. No hay duda de que deben quedar unos cuantos orcos, son como cucarachas, y de todos modos seguramente se dieron a la fuga en cuanto empezó la batalla de verdad. Puede que sobrevivieran algunos troles, pero son inútiles. Un par de vampiros pueden haber sobrevivido.

Ah, los licántropos. Mis bienamados licántropos. Se negarían a huir y lucharían hasta el final. Sin duda todos perecieron.

¡Hijos de puta!

¿Y Melkor? ¿Ese maravilloso, terrible, magnífico y horrible, el legítimo señor de la Tierra, Melkor? ¿Ese idiota, cretino, gilipollas, tonto del culo? Te diré lo que le pasó a Melkor. Se ocultó en las más recónditas cavernas de Angband, temblando y suplicando la paz. Este donante de cerebros había gastado tanto maná en ejércitos, monstruos, defensas, armaduras con pinchos y maldiciones para afligir a guerreros solitarios con malas suerte, matanzas de hermanos e incesto, que no le quedaba nada en reserva cuando los Valar y sus esclavos Maiar y mortales salieron del extremo Oeste en un cobarde ataque sorpresa.


Entoncews Eönwë. Eönwë, el heraldo pelota de Manwë y no un medio majestuoso Ainu como Tulkas o Aulë, expulsó a Melkor de su trono y le encadenó. Y los Valar expulsaron a Melkor por las puertas de la noche a la Oscuridad Exterior, para que padezca en el frío y muerto vacío mientras Arda dure.

Así que eso es todo. Mediante una combinación de mala gestión, estupidez y preocupación absurda por lo que pensaran de él primitivos mortales y por sus ansias de rocas mágicas y pibas élficas macizas, Melkor ha destruido todo lo que habíamos planeado y soñado, desde los tempranos días antes de los días en las estancias intemporales de Eru Illúvatar cuando mejoramos la Ainunindalë.

ME CAGO EN MI MADRE. ¡Millones de años de duro trabajo y cuidadosa planificación, PARA NADA!

Y aquí está Sauron, un mero eco de su yo primordial angélico, atrapado en este diminuto continuo espacio-tiempo durante un tiempo que sólo sabe Eru, sin amigos, sin suerte, y abandonado.

¿Cómo voy a pasar el resto de la eternidad? ¿Rascándome el culo?

O quizás debería arrastrarme y cruzar el océano hasta Aman, y comparecer en juicio ante el “trono” de Manwë el pichafloja, pidiendo perdón por mis supuestos pecados, y pasarme un par de Eones en los Salones de Mando, hasta que se me considere suficientemente “reformado” para volver a trabajar para Aulë. Por la Hostia Consagrada (sea lo que sea eso), antes me suicido.

¿Qué coño voy a hacer ahora? ¿Qué coño voy a hacer?

No, ESTE es el peor día de mi vida.

Fecha 17 de junio del año 590 de la Primera Edad (Años del Sol)

Mi estado de ánimo es: completamente humillado.

Pensaba que las cosas ya no podían ir a peor. Estaba equivocado.

Estaba volando sobre el remolino donde la mar aún penetra en el gran cráter que fue una vez Angband. He abandonado mi forma física y me he manifestado como una fëa desnuda, en aras de la movilidad. Tampoco quiero que nadie me vea llorando por la pérdida de mil millones de años de duro esfuerzo y trabajo. Y en forma de espíritu, sólo me puede ver otro Ainu.

Y entonces me vio otro Ainu.

Alguien se limpió su (metafórica) garganta, y quien se reveló fue el espíritu de Eönwë. Es el lamebotas que me suplantó como jefe de los Maiar cuando los Valar se rebelar contra Melkor. Su título oficial es “Portaestandarte y heraldo de Manwë” lo que es bastante subnormal, porque personificaciones antropomórficas inmortales de verdades eternas no necesitan banderas o trompetas para que se conozcan sus deseos. Pero sea como sea.

“Presta oídos, oh, Sauron, espíritu artífice”, dijo, entonando en esa mierda de estilo bíblico que emplean los Ainur menores cuando quieren parecer muy serios (sea lo que sea una biblia)

“Muy fuertes son los lazos con los que Melkor te ha atrapado. Pero la redención aún está a tu alcance”.

¿Los lazos con los que Melkor me ha atrapado? ¿Y esto me lo dice el gilipollas que le limpia el culo a Manwë todas las noches?

“Los poderes de Arda te convocan, Sauron, para que retornes a Taniquetil en Aman, y aceptes el juicio de Manwë Súlimo. Confiesa tus crímenes y arrepiéntete de ellos, contra los Valar y los Maiar; contra los hijos de Illúvatar, los viejos y los jóvenes, y contra el propio Eru Illúvatar, y tendrás la justicia y el perdón”.

¿Recordáis cuando más tarde deseas haber dicho algo muy ingenioso, algo sarcástico y cortante que pone a alguien en su lugar? Ese esprit d’escalier, cuando se te ocurre la replica perfecta 10 minutos tarde. Eso siempre me pasa. Porque lo que me gustaría haber dicho, lo que desearía haber dicho era, “no, gracias”.

Pero no podría concentrarme y todo lo que pude decir fue, “escúchame, pedazo de mierda. No le daría al Pichafloja de Manwë el inmenso honor de lamer el pus de orco de la suela de mis botas, y mucho menos dejaría que ese monstruito secundario sifilítico me juzgara por acciones que realicé, por derecho, como Teniente en Jefe del Verdadero Señor del Mundo. ¿Así que por que no revuelves a tu maldito escondrijo en Amán, y te metes por recto distendido de Manwë que es el lugar donde perteneces?

Y después de eso, traté de irme. Pero había más Ainur presentes, y les reconocí a ambos. Uno era el gilipuertas de Curinir, ese inútil espíritu artífice que solía espiar para mí en Almaren antes de la Segunda Guerra. Por lo visto aún me temía, porque se ocultaba detrás de las alegóricas faldas de otro Maia, Olórin, ese tonto del nabo mojigato que casi mato en la primera guerra. Por supuesto que estaría aquí, en el momento en que había caído más bajo.

“Sauron”, dijo Olórin, “no desdeñes la piedad de Manwë, pues hay muchos en Aman, de tu propia gente, que aún te aman”.

¿Piedad? ¿Piedad? Si hubiera albergado el menor deseo de volver con el rabo entre las piernas a Valinor para temblar bajo los talones de Manwë el pichafloja, quedó destruido por completo en ese momento. ¿Piedad? Me vas a comer mis grandes, peludos y gordos cojones de licántropo.

Pero antes que pudiera compartir con Olórin mis pensamientos tan sentidos, bien razonados y expresados sobre la materia, apareció otro Maia. ¿Y sabes eso que he dicho de “nunca había caído tan bajo”? Pues bien, hasta ese momento era mi puñetera fiesta de cumpleaños. No sabía lo que significaba “caer bajo”.






Una voz habló, una voz amable y musical, más hermosa que cualquier otra entre los Maiar. “Mairon” dijo, “mi amado Mairon, no hables con tal dureza, ni dejes que un sentir amargo macule tu hermoso espíritu”.

¿Mairon? Ya nadie me llama Mairon. En miles de millones de años. Desde la época de las estancias intemporales. No desde que lo hacía ella.

No desde Melian.

Allí estaba ella, hermosa, y dulce, y cariñosa, y protectora, en toda su gloriosa infidelidad folla-elfos. Mi Melian.

“Aparta tu odio, y tu ira, y orgullo, y obstinación y deseo de dominar” me imploró, con tanta condescendencia como puedas imaginar. “Únete a mi, Mairon, y vuelve con tu pueblo. Juntos crearemos belleza sin cuento para que todos la gocen”.

Tengo que admitirlo, me la quedé mirando un buen rato. ¿Quiero decir, con qué demonios me salía ahora? ¡Enserio! Me abandonó. Traicionó a Melkor. Se tiró a un Elfo. Parió la abominación mestiza que arrasó mi torre, asesinó a Drauglin y robó la roca brillante de Melkor. Condujo a los Elfos de Doriath en su rebelión contra mí, y luego los abandonó a la muerte y a la esclavitud en el momento en que mataron a su muñeco hinchable élfico.

¿Y soy yo el que tengo que pedir perdón? ¿Yo?

Debería haber atacado, debería haber adoptado la forma de un gran licántropo, bueno, mala idea, el mar abierto, umm, no, mejor un gran dragón de fuego o una serpiente de mar, y arrancar su puta calavera. Debería haberla reducido a un lamentable espíritu de miseria y remordimiento, tratando de cantar lamentos sobre la faz del agua hasta la Última Batalla. Tenía que haberla aniquilado, y a Eönwë y a Olórin y al otro. No te jode con la puta, que me llama Mairon.

Pero no lo hice. Me di a la fuga. Y no me persiguieron.

Es una Nueva Edad, ¡La edad de Sauron!

Fecha 2 de enero del año 38 de la Segunda Edad.

Mi ánimo es: optimista.

Bien, me siento mucho mejor después del completo y abyecto desastre que fue la Guerra de la Cólera. La verdad es que, perder Tol-in-Gaurhoth, Angband, a la mayoría de mis siervos y amigos y especialmente a Melkor puede ser lo mejor que me ha pasado en la vida.

Por supuesto no acepté la ridícula oferta de rendición de Eönwë. Pero no lamento haberle dejado vivir, y a Olórin y al otro tipo, el pelota. E incluso a Melian. Es el nuevo Sauron, sabio, compasivo, y clemente.

Pero si alguien piensa que voy a cruzar el mar hasta amán para besar el pecoso culo blanco de Manwë Súlimo, me puede chupar la polla de licántropo.

Perdón. Ese no es el nuevo Sauron.

De todos modos, me he aclimatado de forma permanente en Eriador, en el confín occidental de un gran bosque, cerca del Joven Sauce y del Río Brandivino. Ni torre ni fortaleza ni nada. Me lo paso bien simplemente viviendo entre los árboles. El nuevo Sauron y todo eso.

He acabado de adoptar forma de licántropo, en realidad, tengo que tener cuidado con la hröa que elija, me he dado cuenta de que cada vez que Melkor era derrotado, perdía parte de su poder para cambiar de forma. Debe ser alguna de esas reglas menores de Eru que se olvidó de decirnos, otra vez. Pero debido a ello, prefiero adoptar agradables formas élficas; por lo común un alto, apuesto y morenazo Elfo de aparente ascendencia Vanyarin. Paso de esas pintas de Melkor con sus armaduras con pinchos y botas puntiagudas y ojos rojos que traen el desastre y tal, y me paseo con una sencilla túnica azul que dice, “Soy un tío muy sabio y estoy aquí para ayudaros”.

Mirad, esto es lo que he pensado. Por un lado, los Valar han dejado perfectamente claro que no tienen interés en el desarrollo y la adecuada administración de la Tierra Media. Sólo interfieren cuando Melkor y yo tenemos demasiado éxito. Entonces, llevados de los celos, Manwë y sus coleguillas sumergen un continente. A sí que me trae cuenta no atraer la atención de los Valar.

Por otro lado, se han ido la mayoría de los enemigos de Melkor. Los Valar han vuelto a casa, obviamente. Casi todos los elfos noldor y un buen número de lo que queda de los Eldar han dejado la Tierra Media para ir a vivir a Aman. Y los hombres que desafiaron a Melkor han sido trasladados a una isla en medio del Beleager, donde no pueden hacer daño a nadie. Eso deja un puñado literal de Eldar; los Elfos Avari; unos pocos millones de hombres que nunca han oído hablar de los Valar; y algunos Enanos.

Y a mi. El nuevo Sauron.

Así que voy a dejar que transcurran unos cuantos siglos, y dejar que los Valar (y los Eldar restantes) se olviden de Sauron Gorthaur. Después apareceré con un nuevo nombre, y crearé un Nuevo Orden Mundial, con los hombres y los elfos viviendo y colaborando en paz y prosperidad. Todo bajo el ojo benevolente del único Maia con la suficiente firmeza como para quedarse aquí y hacer lo correcto.

El nuevo Sauron, Señor de la Tierra. El Benevolente Señor de la Tierra.

Después, cuando todos los hijos de Ilúvatar estén de mi parte, veremos si nos podemos desprender de algunos de esos árboles e instalar un volcán por aquí.

¡Se presenta Annatar, Señor de los Dones!

Fecha 28 de abril 501 de la Segunda Edad.

Mi ánimo está: alegre.

Bueno, han pasado unos cuantos siglos, pero creo que las cosas han ido bien. He vivido sencillamente en los bosques de Eriador Occidental, que es muy agradable siempre que pueda evitar a Iarwain Ben-Adar, ese molesto mequetrefe de los cojones.

Perdón, perdón, mi “nuevo yo”, no usa ese lenguaje tan grosero. Y Iarwain es libre de seguir con su vida de cánticos, saltitos, coleccionismo de lirios, y hacer que se me ponga la puta piel de gallina con sus insípida banalidad.

Lo siento.

De todos modos, estoy averiguando cosas. Por lo que parece, la mayoría de los Hombres que quedan en la Tierra Media viven en el Este más allá de Rhovanion y en el Sur más allá del Ephel Dúath, aunque hay unos cuantos aquí en Eriador. Hay un par de ciudades enanas, siendo las más notables el Dwarrowdelf en las Montañas Nubladas y Belegost en las Montañas azules (la última está en ruinas, pero vive un gran número de enanos en la región)

Y después están los elfos. Aún quedan bastantes, en asentamientos en el enorme bosque que cubre la mayoría del subcontinente. Las principales naciones élficas son: un reino Nandorin en Amon Lanc, otro reino Nandorin en Lórinand; Edgellond, un puerto de mar Sindarin en el Belfalas; Eregion, donde aún mora un resto de los Noldor; y por último Lindon, la Tierra de los Siete Ríos, donde el alto rey Noldorin gobierna sobre los elfos de todas las tribus.

¿No te impresiona lo bien que me sé los nombres de estos pequeños mortales y sus naciones? Lo anoto todo en post-its.

Así que, tal como lo veo, como el ser más prudente y poderoso que queda en la Tierra Media, tengo la responsabilidad de ofrecer mi ayuda a esos pequeños reinos, de los hombres, enanos y elfos, y ayudarles a llevar las cosas de un modo más eficaz. Ya sabes, política agrícola, reforma agraria, política económica, ese tipo de cosas. Esta claro que ninguno de esos hijos de Illúvatar ha terminado un curso formal de Políticas Públicas. Por suerte tengo un fuerte sentido de Nobleza Obliga.

Para empezar mi nueva carrera como asesor político veterano, necesito un nuevo nombre. He meditado esto largo tiempo. Está claro que “Sauron Gorthaur” no sirve, pues el nombre ha sido asociado a ciertos desafortunados errores cometidos en mi nombre por mis subordinados durante la administración de Melkor.

Así que eso me dejaba:

-Tevildo, Señor de los Gatos. Ni hablar. Alude a un vergonzoso periodo de mi pasado y no quiero ni considerarlo. Y de todos modos, carece de dignidad.

-Mairon el Admirable: ni nombre original. Eru apenas había terminado de crearme cuando ya me llamó Mairon. Cuando me relacionaba con Melkor se me conocía como “Sauron”, pero mientras salía con Melian siempre me llamaba Mairon.

-Thu el Cazador. Los elfos de Dorthonion y Dungortheb solían llamarme así. Los estaba cazando, por supuesto. Buenos tiempos. Ahora no es muy apropiado, sin embargo.

d.) Señor Culopecoso. Nos aburríamos soberanamente en las largas centurias que pasábamos en Angband, así que hacíamos apuestas tontas. Una vez perdí una apuesta (algo relacionado con girar huevos pasados por agua) y tuve que dejar que todo el mundo me llamara “Señor Culopecoso”, durante un mes. Tampoco está tan mal, Draulgin fue “chuminopestoso” un año entero.

Estaba claro que necesitaba ideas nuevas. Después de muchos años de meditación, y algunas sesiones de brainstorming con el Joven Sauce, se me ocurrieron estas:

-Aulendil, el Servidor de Aulë. Desde un punto de vista práctico, sería un gran nombre. Le enseñé a Aulë todo lo que sabe, y compartiré muchas de las mismas destrezas de los hijos de Illúvatar. Los elfos le aman, los enanos le adoran como su creador, y a los hombres parecen gustarle las diéresis. Pero por desgracia, tendría que vomitar cada vez que pronunciara el nombre.

-Artano el Alto Herrero. La misma idea que la anterior, pero sin mencionar a mi antiguo jefe.

-Tom Bombadil: Un día oí a algunos niños humanos hablando de lo maravilloso que era el viejo Tom Bombadil que vivía en el río Brandivino, y lo “apuesto” y lo “maravilloso” que era. No tengo ni idea de cómo esos adorables chiquillos pensaron en ese nombre para mi, pero consideré adoptarlo por breve tiempo. Pero de nuevo, no tiene la suficiente dignidad. Soy un Maia, por los clavos de cristo.

-Annatar, señor de los dones. El nombre lo tiene todo. A todo el mundo le gustan los señores, si no hubiera nadie para decirte lo que tienes que hacer, cómo se podría conseguir nada. Y a todo el mundo le gustan los regalos.

Así que a partir de ahora soy Annatar, Señor de los Dones. Y este es el blog de Annatar. Pronto partiré para Lindon, donde pretendo presentarme ante el Alto Rey y dejarle aprovecharse de mis servicios como consejero.

Sí, esto va a marchar primorosamente.


Hey Galadriel, ¡ya si eso quedamos!

Fecha: 23 de junio, año 501 de la Segunda Edad.

Mi ánimo es: resistente.

Pues bien, mis nuevas aventuras como Annatar, Señor de los Dones, no han empezado de forma tan prometedora como esperaba cuando “me reinventé”. Pero no puedo darme por vencido, el camino sigue y sigue… hey, eso podría ser una buena canción.

Adopté mi nueva forma más agradable, y tras tomar un bastón muy grande que hice con una rama donada por el Joven Sauce, partí para Lindon. Esperaba no tener que caminar toda la ruta, ciertamente, consideré asumir mi verdadera forma y volar, pero pensé que si me voy a relacionar con estos Hijos de Illúvatar, mejor que aprenda a vivir como ellos.

Así que era andar, andar y andar. Miré si había algún caballo por ahí, esas elegantes bestias que los hombres cabalgaban en la batalla contra Melkor, un medio de transporte indignante, pero mejor que ir andando. No hubo suerte. Por lo visto los caballos no andan por el bosque.

De vez en cuando me topaba con un asentamiento de Hombres. Por lo general chozas de barro, o diminutas aldeas lacustres. Esos hombres van con rastas, llevan faldas de cuero y se pintan la cara de azul. Deben ser los seres más tontos con los que me he encontrado. En serio, he tenido conversaciones más interesantes con troles de las cavernas.

El mayor asentamiento humano que visité era Brehyll, una aldea de 20 chozas situada a lo largo de un viejo camino enano que iba de este a oeste. Sus ocupantes sobreviven moliendo bellotas para hacer pasteles con ellas y de vender cerveza aguada a los enanos que pasan. No sabían qué pensar de mi, me llamaron “mago” y me pidieron que hiciera llover. Era banal, así que lo hice, y se pusieron como locos, declarando que debía ser un agente de su amado Dios Manwë Súlimo.

Hubierais estado orgullosos de mí. No me enfadé mucho, y casi no maté a nadie. Parece que esos hombres solían adorar a Melkor, pero hace poco han entrado en contacto con algunos elfos que viven en el norte y que les han enseñado a adorar al pichafl… quiero decir a Manwë.

Así que me deshice en disculpas y les pregunté como encontrar a esos elfos. Parecía que podían ser la clase de gente que podían servirse de mi consejo. Y tal vez, llegado el caso, después de ver lo mucho que hacía por ellos y lo poco que los Valar estaban dispuestos a contribuir, esos Elfos podrían comenzar a adorar a Melkor, o mejor todavía, a mi mismo.

Vivían en un lugar llamado Lago Evendim, al norte de Eriador. Hacía más frío allí y había menos árboles, lo cual me venía mucho mejor. Parecía un asentamiento mixto de unos pocos cientos de Noldor, Sindar y Elfos verdes. Por alguna razón se habían ido de Lindon, bajo el liderazgo de un Sinda llamado Celeborn y una rubia Noldo llamada Galadriel.

Galadriel. Va a ser un problema.

Quiero decir, este tío, Celeborn, es simpático, carismático, genial para tomarse unas copas y más tonto que un saco de orcos. Si los demás elfos sindarin son tan ingenuos (quiero decir confiados) no tendré problemas. Pero su mujer…

En primer lugar lo positivo. Esta buena. Como un tren. Eh, no voy a llegar a eso, aún creo que es básicamente bestialismo, un Maia y una elfa, pero puedo valorar que es muy atractiva. Si Melkor volviera algún día de la Oscuridad Exterior y yo volviera a mis antiguas maneras, podría concebir violarla hasta la muerte.

¿Qué? Si es un complido.

Pero los aspectos negativos compensan sobradamente esos blondos cabellos que relumbran al sol, su suave y etérea piel y el pedazo de tetas. Es sobrina de Fëanor, el tipo que hizo las piedras brillantes de Melkor. Lo que significa que es la más poderosa Melko que queda en la Tierra Media (aunque no es la Alta Reina de los Noldor, nota para mi mismo, investigar esto) Es mucho más lista que su bobo marido, y parece tener poderosas capacidades telepáticas.

En el momento en que me presenté ante ella como “Annatar, señor de los Dones, un Sabio Mago del Sur” trató de meterse en mi mente. La corté bastante fácil, pero eso la hizo sospechar. Mientras charlaba con su inane marido, me sondeó con preguntas telepáticas.

“¿Quién eres? ¿Provienes del lejano oeste? Abre tu mente a mí. ¿Por qué ocultas tu fëa? Siento el mal en tu bastón. Proviene de un árbol de negro corazón.”

¿Qué? ¿Un árbol maléfico? ¿Cómo puede ser un árbol maléfico? ¡Es un puñetero árbol!

Me dejaron quedarme allí una semana, más o menos. Hubo banquetes y un montón de canciones. Un montón de canciones. No es que las canciones estén mal, pero dejé las estancias intemporales por demasiados cánticos. La mayoría de las canciones eran de algo llamado Quenta Silmarillion, que se supone que es la historia de los Valar y los Maiar y las Primeras Guerras, y las Lámparas y los Árboles y la Guerra de las Joyas. Pero oh, chico, cómo se equivocan. En cuanto sea su consejero, voy a tener que reescribir gran parte del Silmarillion este. Por suerte he mantenido este blog como una referencia.

Todo el tiempo que paso en el Lago Evendim, esta Galadriel está comiéndome la moral. Cuchicheando a mis espaldas. Helándome con sus miradas. Siguiéndome por todas partes, tratando de cazarme hacienda alguna fechoría. Mi mente estaba cerrada para ella, pero la suya era como un coco abierto para mí. Todo sospechas y dudas.

Ah, y esos comentarios sarcásticos. “Tal vez el Gran Señor Annatar pueda iluminarnos con sus puntos de vista sobre el Don de los Hombres”. O “Querría el Señor de los Dones compartir con nosotros sus pensamientos sobre el destino de esos Eledhrim cuyas fëar rechazan las convocatorias de Mandos? Leches, ¿puedes callarte la boca un rato?

Espera, ¿algunos espíritus elfos rehúsan ir a los Salones de Mandos? Nota a mi mismo: investigar esto también.

Se me antoja que esta chavala fue adiestrada por Melian en Doriath. No me sorprende.

La consecuencia de todo esto, es que Celeborn con lamentos y muy educadamente me dio la patada en una semana, haciendo caso a la mala pécora de su mujer. Vale, una vez esté en buenos términos con Artanáro, el Alto Rey en Lindon, esta Galadriel va a tener que escucharme. O algo más.

Quiero decir, o algo más significa que tendremos un largo y constructivo diálogo que llevará a un consenso compartido. Mi nuevo yo no amenaza.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Mar Nov 17, 2015 3:50 pm 
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Gil-Galad era un Rey de los Elfos/Que no sabía un cuerno.

Fecha: 25 de junio, año 501 de la Segunda Edad.
Mi ánimo está: peor.

Increíble.

Después de tratar con Galadriel y su descerebrado marido, sabía que tenía que llegar a Lindon lo antes posible antes de que informaran a este tal Artanáro, Alto Rey de los Noldor. Así que dejé de andar y me transformé en un vampiro y volé las más o menos 300 millas que había hasta la capital de Antanáro.

Viajar por Eriador occidental como una criatura antropomórfica en forma de murciélago que iba goteando veneno resulto perturbador para los pocos elfos y mortales que vivían abajo. Realmente tengo que aprender a transformarme en una criatura voladora menos alarmante. Cualquier cosa menos un águila. Las odio.

De todos modos Lindon está justo al otro lado de las Ered Luin, una cordillera que solía ser la frontera entre Beleriand y Eriador. Técnicamente estos Elfos aún viven en Beleriand, la parte no hundida en el mar por esos buenísimos y súper compasivos sepultadores de continentes y asesinos en masa de los Valar. No hay nada como un Elfo para aferrarse al pasado.

Cuando llegué a Lindon, busqué la capital de los Noldor. Me llevó un buen rato encontrarla, un grupo de edificios de tierra blanca con tejados puntiagudos, porque estaba al lado del océano. ¿Por qué en Arda quería alguien vivir cerca de un mar de salmuera y meado de pescado maloliente? No puedo concebirlo.

Vi a un regimiento de Elfos esperándome. Por suerte no me vieron con mi forma de vampiro, así que cambié y aparecí de entre los árboles como si no hubiera estado allí. Impresionante.

Bueno, los elfos de Lindon habían sido “advertidos” de mi llegada. Me quedé atónito, después de todo, ¡había llegado volando! Pero después me acordé, Galadriel era telépata, o sea que el hermano Artanáro tenía que serlo también.

Aquí no le llaman así. Se proclamó a sí mismo Ereinion Gil-Galad, que significa “Heredero de los Reyes y Estrella Radiante” en la jerigonza élfica, lo que demuestra lo chapuceros que son estos elfos con la lírica. Otra cosa que hay que enseñarles.

Este Gil-Galad me informó que no sabía quién era, o a quién servía, pero que estaba desterrado de Lindon, y que debía volverme a Eriador por donde había venido.

Puede que sea el Nuevo y Mejorado Annatar, Señor de los Dones, Consejero de los hijos de Ilúvatar, amable y justo y prudente y clemente, pero nadie me habla de ese modo. Tenía 20 guerreros élficos con él, y ninguno de ellos me hubiera podido tocar un pelo. El propio Gil-Galad tenía una antipática lanza llena de encantamientos de aficionado, pero tenía tanto miedo de ella como tú de un mondadientes.

De todos modos, dar muerte al Alto Rey, por mucho que se lo mereciera, no me conseguiría muchos amigos entre los elfos o los hombres. Podría impresionar a algunos enanos, ¿pero quién necesita enanos?

Así que esbocé una sonrisa, la menté no poderme quedar, y partí de vuelta al Este, entrechocando los dientes y mascullando en Alto Ainur, como podría torturar mejor hasta la muerte a la entrometida Galadriel.


Meterme en el bolsillo a los elfos no va a ser tan fácil como creía. Voy a probar con los hombres, son mucho más tontos y más maleables. Por desgracia son como las moscas, de corta vida y mal olor. Una vez que tenga a los hombres bajo mi domin… tutela tal vez los elfos vengan también.

Esto ya me gusta más.

Fecha: 12 de diciembre año 578 de la Segunda Edad.

MI ánimo está: encantado.

¡Esto ya me gusta más!

Después de mi desalentadora experiencia tratando de congraciarme con los elfos de Eriador, especialmente la odiosa Galadriel y el desgraciado de Gil Galad. Decidí probar suerte en el Este. Si vas por ese camino, en la ruta de vuelo de los vampiros, desde Lindon, cruzas el Ered Luin, el Hithaeglir, el Bosque Negro y Rhovanion. Entonces encuentras el distante país de Rhun, con su mar interior que nació hace tanto tiempo cuando Melkor derrotó valientemente al cobarde Tulkas. Es el hogar de los Arhunedain, a los que los simples analfabetos de Eriador se refieren como “orientales”.

Los que moran en el noroeste en las estepas son jinetes, que adoraban a Manwë bajo la forma del Sol. Puse fin a eso rápidamente. Fue hacer unos cuantos trucos mágicos de poca monta y desalinizar su abastecimiento de agua, y me declararon Rey de los Dioses. Debería desviar su adoración a Melkor. Ya me ocuparé de ello en algún momento.

Al Sur viven sus primos cercanos y enemigos mortales, tribus que moran en toscas ciudades Estado. Prefiero a esos hombres entre todos los que he conocido, porque hicieron la cosa más molona. Después de que les engañé haciéndoles creer que la luna se tragó el Sol y lo volvió a vomitar (Arien y Tillion haciendo uno de sus absurdos eclipses, pero yo me apunté el tanto) me construyeron una pirámide. De acuerdo, no es más que un montón de grandes rocas apiladas una encima de otra, pero es un detallazo. Estaba tan conmovido que casi suelto una lagrimita. Ese es exactamente el tipo de comportamiento fanático y descerebrado que esperaba cuando concebí este “plan Annatar”.

He estado viviendo en el Este un tiempo como rey-dios, aunque manteniendo mi agradable forma élfica. Pronto emigraré al sur, a ver qué puedo hacer para ganarme a los hombres de allí.

Pero mi mente siempre vuelve a los elfos del oeste. Recuerda, Manwë y sus traidores reventaron un continente entero en un pírrico intento para “ayudar” a esa gente. Si ellos, los elfos, quiero decir, van a quejarse a los Valar del buen viejo Annatar, ¿quién sabe que espectáculo subnormal se sacará de la manga Manwë? Tengo que poner a los elfos de mi lado, incluso Galadriel y su menos dotado hermano.

Necesito un plan. Una base de operaciones. Tal vez un ejército.

¿Pero qué plan? ¿Como haces que una panda de obstinados Elfos hagan lo que tu les mandes? ¿Incluso cuando es por su propio bien?

Tengo que pensar en esto.

Es un trabajo de chinos, pero creo que lo aceptaré.

Fecha 1 de enero año 701 de la Segunda Edad.
MI ánimo está: eufórico.

¡Feliz año nuevo y siglo nuevo!

Los hombres de la Tierra Media computan la “Segunda Edad” desde el hundimiento de Beleriand a manos de los infieles y lunáticos Valar. La mayoría de los hombres no han visto ni han oído hablar de Beleriand, por supuesto, pero sí se dieron cuenta de los enormes terremotos y las perturbaciones en el clima cuando todo su continente se desplazó 300 pues a la izquierda. Y cuando hablan de Segunda Edad, se refieren a la era posterior a la gloriosa primera edad, cuando Melkor era el legítimo Señor de la Tierra.

Algunos hombres idiotas querían celebrar el final del siglo en 600, pero les corregí. ¡Son las matemáticas, tíos!

De todas suertes, ya no estoy en Harad, pero dejadme que os cuente mis experiencias antes de que pase a las grandes noticias. Después de pasar algún tiempo señoreando a los Orientales, les dejé a cargo de los clérigos seleccionados por mi, con instrucciones específicas de levantar ejércitos y preparar fortificaciones. Es para su propia protección, nunca sabes cuando algunos locos exiliados de Valinor se presentarán aquí pidiendo rocas brillantes y matando a todos el mundo cuya piel no tenga un albedo superior al 70%.

Viaje al sur, a Haradwaith, un polvoriento desierto gobernado por los robustos Haradrim. Os digo que esa gente sabe como construir una puñetera pirámide. Me costó más que adoptaran mis planteamientos que los orientales, puesto que eran devotos orgullosos de Námo en varios atuendos mitológicos. Matarles indiscriminadamente no consiguió nada por lo que a su lealtad se refiere, pues todos piensan que gozarán de una eternidad bendita en los Salones de Mando. Si claro, como si los Valar fueran a condescender a dejar a los jóvenes hijos de Illúvatar poner sus pies en Aman, y mucho menos pasar el tiempo en el “bendito” trocito del Infierno que es la vida Elfa de ultratumba.

Al final fue el dinero lo que les convenció. Les enseñé como extraer oro, que nunca habían visto antes, y después como comerciar con los Orientales a cambio de joyas, que también eran una novedad. Ahora los Haradrim adornan sus tumbas con las riquezas del Este y las consagran a mí, lo que es muy agradable por su parte.

Pero llevaba mucho tiempo lejos de Eriador; y añoraba el bosque, os lo creáis o no, y al Joven Sauce. Además no quería dejar a los elfos fuera de mis planes demasiado tiempo. Aún necesito combinar algo para tratar por ellos. Así que, dejando a mis delegados detrás como sheiks, me puse en camino a Eriador.

Mis amigos Haradrim me advirtieron que evitara algo que llamaban la “Tierra Vallada” una vasta llanura rodeada de montañas que estaba en mitad de mi camino a casa. Intrigado, decidí comprobarlo.

La leche de Eru. Amigos, estoy EN MI HOGAR.

Quiero decir, olvidáos de Tol Sirion, era un puñetero pantano. ¿Angband? Bonito, y bastante impresionante para su tiempo, pero al final fracaso, ¿o no? ¿Utumno? Si, no era más que un gran agujero en el suelo.

Este lugar, esta “Tierra vallada”, bueno, en primer lugar no es una llanura. Es todo un país. Es más o menos cuadrado, 300 millas por 200 millas, y hay montañas altas y escarpadas en tres lados, al Norte, al Sur y al Oeste, todas las direcciones en las que podrían atacar los Valar.

Gran parte de la llanura está cubierta con varias tipos de cosas desagradables, bosques, claros, valles, arroyos, estanques cristalinos, prados, blablablá, cosas de las que me puedo desprender. Pero hay agua, que ahora comprendo que es importante si quieres tener sirvientes (recordadme que os cuente sobre aquel pequeño desastre que ocurrió la primera vez que nos asentamos en Angband, cientos de orcos muertos de deshidratación, sin que tuviéramos ni idea de lo que estaba pasando) De hecho hay un gran mar interior al Sur.

Pero lo mejor de todo, que es lo mas importante, en el noroeste del país hay un volcán. Un buen viejo y hermoso estratovolcán activo de subducción, como los que solía hacer Papá Sauron, justo en el lugar en el que chocan la placa tectónica de Beleaguer con la Placa Endoria, formando la Ephel Dúath. Es magnífico.

No recuerdo haber hecho esto. Puede que se formara después del derrumbe de las dos lámparas al final de la Segunda Guerra. ¿Quién sabe? Pero si hubiera diseñado a posta un país para gobernar y que me hubiera servido de fortaleza, no podía haber hecho un trabajo mejor.

Este es precisamente el golpe de suerte que estaba esperando. Lo voy a llamar Mordor, la tierra negra, por toda esa adorable obsidiana volcánica.

Se me olvidó mencionar que hay algunos orcos que viven aquí, refugiados de Beleriand que se dieron a la fuga antes de la guerra de la Cólera, un acto de deslealtad por el que tendrán que pagar con sinceras disculpas, trabajos comunitarios y palizas prolongadas. Y también hay unos cuantos hombres, los descendientes delos Edain que se negaron a luchar con los Noldor. Eso está muy bien porque significa que no tengo que alimentar a los Orcos.

Mi plan está empezando a formarse. En primer lugar volveré al Oeste, veré lo que han hecho los elfos en mi ausencia, y comprobaré si son más receptivos a los avances de Annatar, Señor de los Dones. Luego ya veremos.

Mordor mola tanto.

Conoce a mi nuevo mejor amigo, Celebrimbor.

Fecha 12 de julio 701 de la Segunda Edad.

Mi ánimo está: lleno de camaradería.

No suelo hacer muchos amigos, porque siempre acaba mal. Mi primer amigo, en las estancias intemporales de Ilúvatar, fue Huan, ese completo cretino que me traicionó a los Valar traidores.

Después estaba Melkor, que era como mi mejor amigo, mi hermano mayor y mi jefe todo en uno. Tengo mucho que agradecerle, por desgracia era un completo idiota, y vio como exiliaban su patético culo a la oscuridad exterior.

Después estaba Melian, cuanto menos se hable de Melian, mejor.

Y por último tenía a Carcharoth, que era para mi lo que yo era para Melkor, amigo, hermano, ayuda de campo. Ese idiota padeció la úlcera del Silmaril, y después le mató Huan, probando de este modo lo que siempre había sospechado; que no te puedes fiar de nadie.

Así que Annatar, Señor de los Dones no ha tenido ningún amigo hasta ahora, a menos que cuentes al Joven Sauce, lo que es bastante tonto, porque es un árbol. Un árbol consciente y malevolente, pero con todo y con eso.

Todo eso ha cambiado. Hace seis meses estaba de vuelva a mi hogar en Eriador, preguntándome como iba a conseguir que Gil-Galad y Galadriel compartieran mis puntos de vista, cuando observé un asentamiento elfo en Eregion, un área boscosa a la sombra de las Montañas Nubladas, al oeste de la ciudad Enana de Hadhodrond (iba a decir “gran ciudad enana de Hadhodrond, pero si has visto alguna vez una ciudad enana, sabes que está muy sobrevalorada. Grandes salas llenas de columnas innecesarias. Pozos sin fondo que no sirven de nada, en mitad de una sala. Escaleras interminables que no llevan a ninguna parte. Absurdo. Pero me estoy desviando.

Gil Galad y Galadriel nunca mencionaron una ciudad élfica en Eregion. Sabía que era élfica y no humana, porque estaba construida con piedra blanca y muy bellamente diseñada (para no ser Maiar) y no apestaba a alcantarilla. Así que me detuve allí.

La ciudad se llama Ost-in-Edhil, “La Fortaleza de los Elfos”, lo que es risiblemente pretencioso, considerando la predilección élfica por habitaciones expuestas, verjas bajas y una completa falta de disposición militar. Es el hogar de algo llamado el Gwaith-i-Mírdain o Gremio de los Herreros, una sociedad de elfos bastante inteligentes consagrados a aprender los secretos de Aulë, el Dios subnormal de la metalurgia.

Su jefe se llama Celebrimbor, y es el único nieto vivo de Fëanor, ese elfo chalado que creó los Silmarils y fue aplastado hasta la muerte por Gothmog. Celebrimbor ha heredado el talento, la inteligencia y lo más importante, la obstinación del abuelo. Cuando Beleriand fue destruida, y los Valar ofrecieron a todos los Noldor que quedaban que volvieran a Valinor, Celebrimbor les dijo lo que podían hacer su oferta.

Una de las razones por la que no dado una buena impresión a los demás exiliados Noldor, fue mi carencia de un relato decente sobre Annatar. Especialmente Galadriel sospechaba, aunque no creo que sospechara nunca mi verdadera identidad. Así que he estado pensando qué voy a decir, y lo que se me ocurrió era perfecto para Celebrimbor y su Gremio.

Y además en parte es verdad. Celebrimbor es más listo que Gil-Galad y Galadriel juntos y multiplicados por 10, así que podría detectar una mentira. Dije que era un Mago (bueno, soy bastante mago) del remoto oeste (de hecho he estado allí) un Maia de Aulë (trabajé a sus órdenes en las estancias intemporales) enviado para ayudar a los elfos y los hombres de la tierra media (yo mismo me envié, pero eso no lo dije)

Y funcionó. Coló completamente. En un momento me ofrecieron oro, mithril y joyas si les enseñaba los secretos de Aulë. No le dije que los llamados “secretos de Aulë” son en realidad los secretos de Sauron, y que estaban aprendiendo del verdadero creador. Pero puedo esperar al momento oportuno, hasta que revele toda la verdad.

Celebrimbor es un tío estupendo. Sigue todas y cada una de mis palabras, y es un excelente alumno. De momento le he enseñado como hacer un alto horno adecuado, filigrana de mithril, hojas de acero templado, y un motor de combustión interna.

Tenemos planes para trabajar en muchos proyectos juntos, la mayoría de ellos de metalurgia, pero también de ingeniería, arquitectura, alquimia e incluso caligrafía. Es genial encontrar a alguien con quien por fin puedo tener una conversación inteligente. Quiero decir, Carcharoth era leal, pero las conversaciones de sobremesa en Tol-in-Gauroth no eran precisamente de la calidad de la Tabla Redonda de Algonquin, sea lo que sea eso.

Esto es tan fantástico. Pronto voy a tener una ciudad entera de elfos brillantes y adiestrados por mi. Veremos que dicen a eso Gil-Galad y Galadriel.

Han sido cinco siglos de mucho trabajo.

Fecha: 16 de noviembre, año 998 de la Segunda Edad.

Mi ánimo está: extenuado.

Hola todo el mundo. Siento no haber blogeado todo este tiempo, pero llevo cinco siglos de mucho trabajo

La última vez que escribí, acababa de descubrir Mordor y decidir que la iba a convertir en una gran base secreta. También me hice amigo de Celebrimbor, jefe de los Gwaith-i-Mírdain y nieto de Fëanor.

Bien, Mordor se está desarrollando perfectamente. He convocado a todos los orcos que he podido hallar, y a algunos esclavos del Este, y les he puesto a adecentar y cultivar la tierra fértil del Sur, en Núrn.

Los Orcos no saben que soy Sauron, porque se lo podrían chivar a los hombres que se lo podrían chivar a los elfos. Pero los orcos hacen lo que yo les mando, porque les puedo hacer MUCHO DAÑO si no lo hacen.

Entretanto, he estado haciendo planos para una torre. Una ENORME torre, tan grande que hará que Tol-in-Gauroth parezca un modelo de un crío. Va a necesitar millones de esclavos y mucho poder mágico, más poder del que puedo desplegar de momento. Pero he estado pensando en un posible remedio.

También he visitado ocasionalmente Rhun y el Haradwaith para mantener a esos hombres bajo mi dominio. Todo va bien allí, algunas veces los Sureños se rebelan, pero basta un sencillo genocidio o dos para que entren en cintura.

Luego está Celebrimbor. No he podido estar con él tanto como me hubiera gustado, pero he sabido por él muchas, muchas cosas interesantes. Parece que Galadriel le ha advertido sobre mi, pero a Celebrimbor no le cae bien Galadriel ni confía en ella. Para empezar, Fëanor no podía aguantarla, lo que me hace desear todavía más que Gothmog no hubiera convertido a Fëanor en gelatina élfica y así haber podido conocerle.

En segundo lugar, parece que hay una disputa por la sucesión entre los Noldor. Se podría defender que Galadriel o el propio Celebrimbor deberían ser el “Alto Rey de los Noldor” y no Gil-Galad. No puedo seguir todos los detalles porque bostezo. Galadriel quiere el trabajo, pero por lo visto aceptó la sucesión de Gil-Galad hace tiempo y no se puede volver atrás. Celebrimbor no tiene interés en ser Rey, puesto que le quitaría tiempo de trabajo, pero está atascado en la legalidad del asunto, y considera a Gil-Galad un usurpador.

Muy interesante. Si consiguiera poner a Celebrimbor como Alto Rey eso me haría consejero del Alto Rey, en otras palabras, Alto Rey. Necesito encontrar el modo de (1) hacer que Celebrimbor sea más poderoso que Galadriel y Gil-Galad juntos, pero menos poderoso que yo y (2) asegurarme que hará lo que yo diga y no me traicionará. Como dije en mi último post, no te puedes fiar de nadie. Y el poder corrompe, y si no mira a Manwë el pichafloja… perdón. El tonto sin pene. Las formas.

Otra cosa que he aprendido es que Celebrimbor está obsesionado con recrear los Simarils. Le llevó un tiempo sincerarse con esto, pues Galadriel y Gil-Galad se le hubieran echado encima. Le animé, pero en secreto, creo que es una terrible idea. Esas estúpidas rocas vuelven loco a todo el mundo, incluido a Melkor que se las puso en la cabeza y andaba por ahí como un gran faro andante, sea lo que sea eso. La cuestión es, que yo podría mostrar a Celebrimbor como extraer la pura y eterna esencia de la luz a partir de la radiación electromagnética del Sol y la Luna, y juntos podríamos averiguar como refractar esa esencia permanentemente en una gena. Pero parece mucho trabajo para no sacar más que problemas.

Bueno, mejor que me vaya. Celebrimbor está harto de trabajar con armas, y quiere empezar a hacer joyería. Supongo que podemos dedicar un tiempo a eso.

Esos Numenóreanos están empezando a tocarme las narices.

Fecha: 6 de junio año 1222 Segunda Edad.

Las cosas avanzan muy bien en el proyecto torre ciclópea. Una gran parte del proyecto hasta ahora ha estado relacionado con la infraestructura, reclutar y secuestrar a orcos y hombres como obreros, construir aldeas y ciudades para alojarlos, granjas y graneros para alimentarlos y acueductos para el agua; trazar carreteras para desplazar bienes y hombres, y excavar canteras, cientos y cientos de canteras.

Te estarás probablemente preguntando, Annatar, ¿por qué no mueves tu mano y haces existir la torre por tu propia voluntad? Eres Señor de la Tierra, Legítimo Caudillo de los Maiar, y Amo de la llama imperecedera. Limítate a sacar tu abracadabra y olvida este rollo mundano.

Bueno, sí. Sí, podría hacer eso. Con facilidad. Pero hay problemas.

En primer lugar, si hago un hechizo de esta magnitud, es como escribir “Sauron está Aquí” en letras de una milla de alto sobre Mordor para cualquiera que tenga las virtudes mágicas para verlo, Galadriel, Gil-Galad y los Valar que están muy lejos en Aman. Y no esto preparado para que cualquiera de esos personajes sepan mi verdadera identidad o lo que me propongo.

En segundo lugar, los Valar podrían interpretarlo como un acto hostil, o de todos modos ajustarse los pantalones. Y tampoco estoy preparado para eso.

Y en tercer lugar, tendría que vincular gran parte de mi poder personal en la torre antes de que se acabara. No puedes erigir una torre negra puntiaguda de mal inimaginable de un cuarto de milla de alto y esperar que quede en pie mediante puros principios de ingeniería. Hace falta mana, y mucho. Va a ser un encantamiento de la leche, y sin el resto de los Maiar para apoyarme, tengo que poner todo el mojo yo sólo.

Y aquí está la cosa, y la prueba, de paso, que Sauron Gorthaur es más listo que Aulë, Manwe PF, Melkor e incluso Eru todos juntos. Necesito verter un montó de mi poder personal en esa torre, pero quiero mantener ese poder y usarlo para otras cosas. ¿Imposible, verdad? ¿Estar en misa y repicando?

Mal. Tengo una idea. Digamos que implanto parte de mi espíritu en algún tipo de talismán mágico, y empleo ese talismán para construir los cimientos de la torre. Luego tengo el talismán conmigo, con mi cuerpo físico, todo el rato. Puedo usar el poder mágico donde vaya, a pesar del hecho de que también está sosteniendo la torre. El poder no está en la torre, ni siquiera en mí, sino en el talismán. ¿Lo captas?

No lo captas. Bueno, soy la entidad más inteligente que queda en Arda. Estoy condenado a no ser comprendido por completo. Es mi sino.

La cuestión es, ¿qué clase de talismán podría ser? Lo consultaré con Celebrimbor. Es ciertamente el más espabilado de estos despistados elfos. Qué panda de necios, nada más que comiendo y cantando y pasándoselo bien, cuando podrían estar apoderándose del mundo. El desperdicio de su potencial es descorazonador.

Por cierto, descubrí algo alarmante hace más o menos un siglo. ¿Recordáis cuando mencioné un grupo de hombres rebeldes que sirvieron a los Valar, los llamados Edain? Especímenes pálidos rubios y de aspecto enfermizo que siguieron a los Noldor como sus perritos falderos? Les concedieron el tremendo “regalo” de vivir en una Isla remota en el Belegaer, aislados del resto de la humanidad y de sus coleguitas elfos.

Pues están de vuelta. Una panda de estos “Numenóreanos” han desembarcado y erigido puestos avanzados en las costas de la tierra media, llevando grano y vino de Valinor para ganarse a los hombres sencillos de la costa. Han infectado incluso mi amada Haradwaith con cuentos sobre los “nobles Valar” y el “malvado Sauron”.

Voy a poner fin a esto rápidamente.
Sigh. Tengo tantas cosas que hacer al mismo tiempo, los elfos, los Numenóreanos, los orientales, los sureños, Mordor, Celebrimbor, mis estudios mágicos, es tan complicado ser el bueno de la película.

Tengo un plan a prueba de tontos con anillos mágicos.

Fecha: 25 de diciembre del año 1502 de la Segunda Edad.
Mi ánimo es: conspirador.

Tanto que hacer, y tan pocos siglos para hacerlo.

Estoy listo para empezar a construir mi torre negra puntiaguda de perversidad inconcebible. Todas las piezas están en su lugar, y casi he agotado el mercado de Endor en obsidiana. En el proceso, Mordor, se ha convertido en una nación real. Estoy especialmente orgulloso de que los orcos, tanto tiempo subyugados por el indiferente gobierno de Melkor y cazados por los elfos y los hombres, tienen al fin una patria étnica propia, donde pueden alzar las cabezas orgullosas, esclavizadas bajo mi teocracia despótica.

También he tratado con estos malditos Numenóreanos, enviando oleadas de orcos y hombres leales a sus asentamientos costeros. Siempre resulta en una matanza de mi gente, porque los Numenóreanos tienen mejor tecnología que la que legítimamente les correspondería. Parece que los malditos Valar les dan tecnología a los Teleri, que se la pasan a los Numenóreanos. Sus barcos tienen quillas de carabela y velas latinas; usan nafta y pólvora; refinan el acero en crisoles. Esta mierda es Tecnología nivel 4, y el resto de la Tierra Media está claramente en Tecnología nivel 2. Es completamente injusto.

A pesar de todo, el acoso ha tenido el efecto esperado, y los Numenóreanos no han conseguido expandirse mucho más allá de Umbar. He oído que han explorado los confines del este de la tierra media, y que incluso han visto las puertas de la mañana, ¿pero a quién le importa? Yo he visto las puertas de la mañana. Son una mierda.

Luego está Celebrimbor y mi plan maestro.

¿Recuerdan cuando dije que Celebrimbor no traga a Galadriel? Bien, resulta que es todo una pose. Nos emborrachamos una noche (y cuando digo “nos” quiero decir “él”) y admitió que siempre ha estado enamorado de ella. Dice que es la mujer más hermosa que jamás moró en Arda, sin contar a Luthien Tinúviel. Yo, no lo veo.

De todos modos fantasea con suplantar a Celeborn como marido suyo, y gobernar juntos como Alto Rey & Reina de los Noldor. ¿Por qué no de todos los Elfos? Pregunté. Por supuesto esto encajaría perfectamente con mis planes. Por desgracia Celebrimbor ve su sueño como un delirio imposible.

Eso ya lo veremos.

Y finalmente lancé la Fase Uno de mi Plan Maestro. Le puse encima de la mesa a Celebrimbor un nuevo proyecto: anillos mágicos. Muchos elfos tienen poderes mágicos. Galadriel y Elrond leen mentes, por ejemplo. ¿Por qué no hacer disponibles esos poderes con todos los sabios? Encantamos esos anillos con sortilegios específicos, levitación, visión espiritual, misil mágico, psiónica, invisibilidad, etc. Después los distribuimos entre los elfos más dignos.

A Celebrimbor le encanta. Por supuesto, diseñé el plan con él en mente. Ya hemos empezado a fabricar.

Esto pone a Celebrimbor en la posición de decidir quién consigue qué anillo, y estoy seguro que esto se le ha ocurrido. Podrá blandir mucho poder político y no sólo mágico, con esos anillos. Poder, posiblemente, para que Eregion sea una nación élfica de verdad, y para arreglar las cosas como el quiere que sean, por lo que concierne a Galadriel y Gil-Galad.

Pero esto es sólo la Fase Uno. Celebrimbor no tiene ni idea de la FASE DOS. La parte del plan en la que Annatar, señor de los dones, se revela como Sauron Gorthaur, señor de la tierra. La parte en la que Sauron se convierte en Amo de todos los Hijos de Illúvatar.

Bwa ha ha. BWA HA HA. BWA HA HA HA HA HA HA HA!!!

19 anillos para los reyes elfos bajo el cielo.

Fecha: 15 de marzo del año 1523 de la Segunda Edad.

Mi ánimo está: complacido.

El proyecto anillo mágico, mi trabajo conjunto con Celebrimbor de Eregion para crear una serie de poderosos anillos mágicos (de ahí el nombre) está siendo un éxito tremendo. Hasta ahora, los elfos y yo hemos fabricado 16 anillos, cada uno con un encantamiento que confiere al portador una habilidad mágica concreta.

El anillo de invisibilidad es nuestro favorito. El viejo Kelly (así es como llamo a Celebrimbor) es bastante zumbón, y ha gastado más de una broma picante a esta u otra doncella elfa de la Gwaith-i-Mírdain mientras que no le veían. Es un crack. Las doncellas no aprecian su sentido del humor, sin embargo. No estoy seguro por qué.

Yo mismo estoy orgulloso del anillo de la presencia espiritual, el anillo que permite ver lejos y el anillo de la potencia sexual. Este último fue idea mía, y es para Celebrimbor, para alentarle a pedir la mano de Galadriel (y la muerte de ese idiota de sonrisa boba de Celeborn) Y por pedir la mano de Galadriel, quiero decir que debe pedir algo más. Jajaj.

Sabes, lo que quiero decir. Jaja.

Sabes. Ja.

Su vagina.

De todos modos, incluso mientras estamos acabando estos anillos me he enterado de algo chocante, pero que encaja perfectamente con mis planes.

Celebrimbor está traicionándome.

¿Así que, por qué estoy de tan buen talante? ¿No debería Sauron Gorthaur buscar venganza contra otro supuesto amigo traidor? Ah, pero eso sería Sauron Gorthaur. Soy Annatar, recuerden.

Celebrimbor ha decidido forjar tres anillos élficos “secretos” a mis espaldas. ¿Cómo lo he descubierto? Recuerda que tengo que irme de vez en cuando, les digo que me tomo “vacaciones” cuando de hecho voy a Mordor o a visitar mis posesiones en el extremo Harad, o a supervisar el acoso de los Numenóreanos. Cuando me voy, necesito a alguien para echar un ojo a Kelly. De modo que recluté espías de su propia gente, sobre todo los que tienen envidia de su talento y poder.

Así que sí, tendría una furia homicida si no fuera porque Celebrimbor no sabe nada de la fase dos. Si hubiera sabido algo de mi plan maestro no hubiera creado anillos en absoluto. Ahora será traicionado por su propia traición. Reventado por su propio petardo.

Bwa ha ha ha ha!

Celebrimbor planea regalar un anillo a Galadriel (eso debería ir bien con su marido) y otro a Gil-Galad, quedándose él el tercero. Buen modo de elegirte a ti mismo como uno de los sabios de Arda. Annatar aprueba.

Y tan pronto como entregue los anillos, me iré directo a Mordor. Pronto los tres serán mis esclavos y después Sauron Gorthaur GOBERNARÁ EL MUNDO.
BWA HA HA HA HA!

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Mié Nov 18, 2015 3:59 pm 
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¿Sauron Gorthaur ha vencido!

Fecha: 25 de marzo año 1601 de la Segunda Edad.

Mi ánimo es: Triunfante.

Hoy es la culminación de todos mis planes. Hoy, Sauron Gorthaur reaparece y ocupa su legítimo lugar como Señor de la Tierra Media toda. ¡Hoy he vencido!

¡Y hoy es muy cumpleaños!

Así que estoy blogueando en directo. Quiero que todo el mundo comparta la gloria de mi victoria inevitable. ¡Presta atención a las actualizaciones!

8:46 am

En primer lugar, algo de historia. Celebrimbor me traicionó y creó tres anillos elfos sin mi ayuda, para que pudiera darle uno a Galadriel, su antigua novia, y uno a Gil-Galad, su supuesto rey. Está bien. Esos necios nunca hubieran aceptado anillos que yo les hubiera ayudado a hacer. Eso refuerza la FASE DOS del proyecto anillo mágico, que concluye hoy.

Por lo tanto, ahora mismo los tres llevan puestos los Anillos que fabricó Celebrimbor, que hizo con la sabiduría que yo le transmití. Un anillo de fuego, uno de agua y otro de aire.

Todos esperando que YO tome el control.

9:30 am

Acabo de llegar al Sammath Naur, lo que los orcos llaman “Las grietas de la Maldición” porque siempre los estoy arrojando a ellas. Se trata de una apertura enorme y elegante que diseñé en un costado del Monte Orodruin, mi volcán personal. (Deberías considerar seriamente obtener un volcán personal. Son estrechos)

He estado experimentando aquí con varias clases de confección de joyas basadas en magma, y tengo la seguridad de estar listo. ¡Hoy es el día

12:26 pm

Maldición. Es difícil trabajar muy fino con el magma. Mi primera tentative cayó a la lava y se derritió. Toda una mañana de trabajo echada a perder. Mi creación será indestructible, salvo aquí en la lava de las Grietas del Destino. Es sólo una pequeña contrariedad porque, después de todo, ¿qué probabilidad hay de que alguien recorra todo el camino a Mordor para tirar la cosa en el volcán. Cero, esas es la que hay.

De todos modos, ahora comienzo con Mark II.

4:12 pm

Muy bien, he fabricado un anillo que será un envase para la mayoría de mi espíritu. Como he dicho antes, si inserto la mayoría de mi poder en un talismán mágico, puedo usar mis poderes de Maia de diversos modos simultáneamente. Y lo que es más importante, podre ejercer control absoluto sobre quienquiera que lleve puestos los anillos elfos. ¡Controla los Señores de los Sabios y controlarás la Tierra Media!

Ya es hora de transferir mi poder al Anillo, van a hacer falta muchos truquitos mágicos, varias ceremonias blasfemas, y un montón de sacrificios humanos. Mejor poner manos a la obra.

9:43 p.m.

Estoy agotado. Debo descansar. Uno de mis ojos se ha puesto rojo y tiene un aspecto feroz. Tal vez una infección. Pero el experimento es un éxito: la mejor parte de mi poder reside ahora en el anillo. Es hermoso, el logro que corona una larga carrera. No creo que nunca haya hecho nada tan sutil, tan inteligente, tan sencillo. Tan precioso.

Lo tengo en la mano, enfriándose, ahora mismo está a unos 1000 grados. No puedo dejar de mirarlo. Pero es más que una joya; este Anillo es un arma. Un arma que emplearé para poner a los hijos de Illúvatar a mi servicio. Después destruiré a los traidores Valar y a sus esclavos Maiar, mataré a todos los que me traicionaron y… si tiene suerte y estoy de buenas, sacaré a Melkor de la oscuridad exterior.

Pero primer… debo descansar.

11:58.

Ya es hora.

Cada uno de los 16 anillos mágicos que creamos yo y Celebrimbor tiene una “puerta trasera” una línea de código mágico que me permite “jackear” y ejercer control sobre el espíritu del portador. El viejo Kelly no sabe nada de eso, por supuesto. Creó sus tres anillos élficos empleando la misma técnica. En cuanto me ponga este Anillo, los Señores de los Sabios serán esclavos míos.

Y entonces sabrán muy bien que Annatar, el Señor de los Dones es en realidad SAURON, SEÑOR DE LA TIERRA. Todos hincarán la cerviz ante mí y se DESESPERARÁN.

Sus tres anillos serán esclavos de mi Anillo Único. Un anillo para gobernarlos a todos, un anillo para encontrarles, un anillo para atraerlos a todos y en las tinieblas atarles. Sí, Sí.

Me estoy poniendo el Anillo Único AHORA.

¡Oh, qué poder! ¡Puedo verlo TODO! Es como si Arda fuera joven otra vez, cuando los Ainur no teníamos cuerpo físico. Cuando éramos espíritus de energía perfecta, con nuestros rostros desnudos ante el mundo.

Ahora puedo sentir los anillos. Los 16 anillos menores y los tres anillos élficos. Los tres de Lindon, donde esos idiotas están reunidos. Planeando grandes hazañas. Puedo oír sus pensamientos y ver en el interior de sus mentes.

Lo siento, retrasados. ¡Escuchad! ¡SOY SAURON! Tengo el anillo del poder, y a partir de ahora AQUÍ MANDO YO.



Espera, qué pasa. ¿Qué ocurre? ¡Algo va mal!

Ya no puedo leer sus mentes. Se ha roto la conexión. ¿Pero cómo? ¿Cómo es eso posible?




Ellos… ellos…

Se han quitado los anillos.

¿SE HAN QUITADO LOS ANILLOS?

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!

Celebrimbor debe pagar por sus crímenes.

Fecha: 26 de marzo 1601 de la Segunda Edad.

Estoy: justiciero.

¿Se quitaron los anillos? Increíble, joder. Todo este trabajo para nada. Y todo lo que los Anillos Élficos necesitaban era un sencillo hechizo para impedir que se pudieran quitar.

¿Y de quién es la culpa? De Celebrimbor por supuesto. ¡Ese cabrón traicionero!

Vamos Sauron, cálmate. Piensa. Puedes rescatar tu Plan Maestro. Los hijos de Illúvatar aún pueden ser esclavos tuyos. Los anillos aún están ahí, los 19 y todos son esclavos del Anillo de Poder.

Que hacer, qué hacer.

En primer lugar, FELICITARME. Esto no es un desastre. He fabricado el anillo de poder. Con este nuevo anillo, soy mucho más poderoso de lo que era antes. Más poderoso que el viejo estúpido de Melkor, incluso. De hecho lo primero que voy a hacer es completar mi Negra Torre Puntiaguda de Perversidad Inimaginable. Creo que la llamaré Lugbürz, que es “Torre Negra” en la Lengua Negra. Barad-Dur en la jerigonza élfica. Sí, Barad-durrrrrrrr, mira esas erres como ruedan. Muy bonito.

Paso 2: Encontrar y matar a Celebrimbor y recuperar mis tres anillos elfos. Si, MIOS, el los hizo, pero uso MI conocimiento y MI experiencia para hacerlos. Y mientras estoy en ello cogeré los otros 15 también. También encuentre a alguien que los valore. Algunos hombres, o incluso Enanos (Y creedme, lo primero que voy a hacer es añadir un hechizo para que no se puedan quitar)

Paso 3: Hacer lo que tenía que haber hecho en primer lugar. Olvídate de este rollo de “Annatar” y lidera los ejércitos de Mordor, Harad y Rhun, en una gran guerra contra los exiliados Noldor que quedan y sus aliados. ¿Quién va a detenerme ahora? ¿Los Numenóreanos? Viven en medio del mar, y se la suda Gil-Galad y sus desbaratados amiguetes élficos.

Sí, el anillo del poder es la clave. Es tan hermoso, tan perfecto. Me he pasado mucho tiempo admirándolo. ¿Y por qué no debería hacerlo? Es el artefacto mágico más poderoso jamás creado, salvo tal vez, TAL VEZ, con la excepción de los estúpidos Silmarils, y en realidad no hacían nada más que brillar y volver locos a los elfos.

No, el Anillo de Poder es lo que me permitirá dominar toda Arda. Es la Hostia.

Te prevengo, Celebrimbor, voy a por ti.

Y ahora, ¿dónde estaban esos planos arquitectónicos? Barrrrrrrrrad-dûrrrrrrrrrrrrrrrr.

No, no voy a pagar daños y perjuicios por nada.

Fecha: 27 de marzo año 1601 de la Segunda Edad.
Mi ánimo está: jubiloso.

SOY UN DIOS.

Bueno, todos sabíamos eso, claro, ¿pero no es agradable verlo en persona?

Señoras y caballeros, Esclavos y Siervos, os presento, Barad-Dur, la Torre oscura. 5000 pies de alto, 1400 habitaciones, 222 escaleras, 118 prisiones independiente y cámaras de tortura, 450 pisos desde la mazmorra más olvidada y hedionda en el inferior, hasta el mismo pináculo donde mi sanctasanctórum, la Ventaja del Ojo, vigila todo Mordor.

Y me llevó un día construirla. Sí, un DIA.

Por supuesto, pasé medio milenio reuniendo las millones de toneladas de hierro y obsidiana, planificando y preparando y construyendo la verdadera ciudad de edificios exteriores que cimentan la estructura principal. Y era un problema hacer cimientos que sostuvieran una torre de una milla de alto. Pero con el ANILLO ÚNICO, amigos míos, todo es posible. Simplemente desee que esa puñetera cosa viniera a la existencia, y unas pocas horas después, ¡allí que estaba! Era como en los buenos viejos días, antes de la insurrección de los traidores valar, cuando los Ainur podíamos hacer lo que queríamos y cuando queríamos con la Llama Imperecedera.

AMO ESTE ANILLO.

Estoy agotado, ¿pero a quién le importa? Una vez que ponga a funcionar de verdad la Torre oscura, puedo librar la guerra contra los insípidos elfos de Eregion y sus aliados de Lindon. Pronto todo Eriador estará rojo con la sangre de los Noldor. Y los anillos élficos serán MIOS.

¡Ahem, ahem! Mierda, estoy demasiado cantado para gritar tanto.

El diseño de la Torre Oscura pasó por varias tentativas, en realidad. En un momento era como una aguja de 10 millas de alto, que penetraría en las nubes y vigilaría toda la tierra media. Después pensé en tener que subir y abajo una escalera de 60.000 escalones todo el día, y descarté la idea. Después me encelé con un artículo que leí en una revista de avión, sea lo que sea eso, y decidí que fuer de estilo ranchero. Un piso de alto y 20 millas de ancho. Era estúpido.

Incluso tenía una versión, los planos estaban desplegados y todo, en la que había unos cuernos gigantes de obsidiana en la cúspide de la torre y yo me manifestaría entre los cuernos todo el día como un ojo llameante gigante. ¡Parecería un enorme faro! ¡No es lo más idiota que se le puede ocurrir a uno!

No, la versión que he construido es la mejor. Me he desprendido de mis patéticas túnicas de Annatar y me he puesto una armadura negra apropiadamente puntiaguda, y me sentaré en mi nueva Ventana del Ojo y vigilaré a mis lacayos. Y pronto, cuando todo este listo, MARCHARÉ A ERIADOR Y HARÉ UNA LIMPIEZA ÉTNICA DE LOS MALDITOS ELDAR.

¡Cough! Cough! Tengo que acostarme.

Tengo mi bota tan cerca del culo de Celebrimbor que puede oler los dedos de mis pies.

Fecha: 14 de junio, año 1697 de la Segunda Edad.
Mi ánimo es: victorioso.

Celebrimbor Mano de Plata, Señor de Eregion y Hacedor de los Anillos Élficos de Poder está sentado en el baño, llorando.

Parece que le habían advertido, Galadriel, Elrond y Gil-Galad, que no se fiara de “Annatar, Señor de los Dones”. Parece que le dijeron que no colaborara conmigo. Parece que le avisaron de que no hiciera los anillos de poder ni los Tres Anillos Élficos (Aunque no tuvieran el menor problema en aceptarlos)

Y ahora, aquí está Celebrimbor sentado, con su palacio en llamas, con los verdes campos y bosques de Hollin asolados y quemados; con su pueblo muerto, violado o disperso, con sus salones desbordados de orcos y trolls y Huargos, y fuera de su baño el Señor Oscuro, esperando con paciencia a que se decida a salir y enfrentarse a la muerte.

¡Sal de ahí, estúpido cabrón! Y si tienes algunos Anillos Élficos por ahí, sácalos también.

Tengo que decir que la máquina de guerra de Mordor ha superado todas mis expectativas. Por supuesto no viene mal que haya esclavizado y criado más hombres malvados, orcos, huargos, troles y Mumakil que podría esperar utilizar. (Un Mumal es una especie de Terrible y Lanoso Mamut, apestoso pero mortal. Los llamo “muertedermos”. Mis ejércitos son enormes. Ningún poder en Arda, ni siquiera los Valar, podría retarme ahora.

BWA HA HA HA!

He mandado a los orcos que registren los palacios, la ciudadela y la campiña, buscando cualquier cosa que pueda ser un anillo mágico. No encontrarán nada, Celebrimbor es estúpido, pero no tanto. Todos los anillos menores estaban allí, por supuesto, pero los tres grandes, – Narya, Nenya, y Vilya – están ocultos. Pero no por mucho tiempo.

Aún así, es necesario tener a los orcos ocupados, o empezarán a pensar por si mismos.

Déjame ver, tengo 16 de los anillos menores aquí mismo, tomados de la misma mesa de trabajo de Celebrimbor. Serán muy útiles, ciertamente, al estar esclavizados a mi Anillo Soberano. Y aunque los Tres están ocultos, los retrasados de Lindon no se atreverán a utilizarlos por no revelar su presencia ante mí.

Mi siguiente paso es consolidar mi ocupación militar de Eriador y después tomar Lindo. Gil-Galad y sus amiguetes Noldor caerán. Y los tres anillos élficos serán MIOS.

Pero primero, ya es hora de echar abajo está estúpida puerta del baño. Ya me cansan los gemidos de Celebrimbor. Voy a aplastar su cráneo y fin de la historia.

Buenos tiempos.

¡Estoy A NADA de la victoria final!

Fecha: 12 de marzo, año 1700 de la Segunda Edad.

Mi estado de ánimo es: muy bueno, la verdad.

El pobre viejo Melkor debe estar fastidiado. Ahí están encadenado en el exterior del cielo por los traicioneros y apestosos valar, congelándose en el más remoto frío del Vacío, y todo lo que puede hacer es mirar a Arda y ver, como yo, su antiguo lugarteniente, logro lo que el nunca puedo hacer.

Sí, estoy A NADA de la completa y total victoria en la Tierra Media, ¡Hurra!

Yo, Sauron Gorthaur, Señor de los Licántropos, El Señor Oscuro, el Hacedor del Anillo Único, soy ahora emperador de grandes dominios, desde Hildorien en el extremo este en las costas del mar oriental y de todas las tierras del norte al oeste del Ered Luin y lo que queda de Beleriand; del hielo cruel de las montañas de hierro, hasta las pantanosas tierras más lejanas de los sureños. Todos los hombres de estos reinos me adoran y me desesperan.

Así que eso es lo que salgo ganando.

Sólo quedan dos agujeros significativos en el mapa que aún tengo que ensangrentar bajo mi garra de hierro. Está Lindon, el llamado reino de Ereinon Gil-Galad, que se hace llamar Alto Rey de los Noldor. Y hay un nuevo jugador, algo llamado Imladris, que creo que es alguna clase de fuerte Silvano o algo oculto en los valles occidentales de las montañas nubladas. Imladris es jerigonza élfica para “agujero en el suelo” así que infiero que es alguna clase de trinchera armada. Elrond el medio elfo la manda, así que no me preocupa demasiado. Elrond medio-cerebro, así le llamo.

Mis espías me informan también de un señor de los elfos llamado Amdir, que está instigando problemas contra mi entre los Elfos de Lorinand al este de las montañas. Habrá que ocuparse de él cuando Gil-Galad, Galadriel y Elrond estén en sus sepulcros.

El clima se está despejando, y una vez que todos los orcos que sobrevivieron el inverno se descongelen por completo, será el final de Lindon e Imladris. La tierra media será mía. Toda mía.

¿Y osaré pensar en el siguiente paso? Navegar a Aman y destruir a los malditos valar. Demasiado pronto, Sauron, demasiado pronto. No te embales.

Hmmm. Uno de mis heraldos humanos está aquí. Parece que tengo visita. Alguien del Oeste llamado Ciryatur quiere parlamentar. Sin duda alguna algún elfo idiota mandado por Gil-Galad para pedir la “paz. Jaja. Veremos qué tiene que decir.

%$#@! &%*#!! @#$%!!!

Fecha: 25 de marzo, año 1700 de la Segunda Edad.

Mi ánimo está: joder, hostias, me cago en la puta.

Joder, hostias, me cago en la puta. Siempre que las cosas empiezan a irme bien, todo se va al peo. Y por supuesto, en mi cumpleaños.

Tenía toda la tierra media atada, atada con un lacito rojo de llamas, enfermedad y muerte, y entonces, ¿quién se presenta? ¡Los Numenóreanos! Cientos de miles de esos capullos de armaduras brillantes en miles de barcos brillantes, asomando por el horizonte como lemmings brillantes.

Y esos hijos de puta saben luchar. En dos semanas han rechazado fuera de Lindon a mi fuerza principal y hasta Eriador Medio, en los bancos del Baranduin. Ahora están masacrando a mis orcos y huargos y hombres malvados y troles y el río está rojo y azul con sangre espesa y coagulada. ¿Cómo puede luchar tan bien gente con un gusto tan horrible en materia de cascos?

¡Gilipollas! ¡Volved a Oesternesse que es donde tenéis que estar! ¡Ocupaos de vuestros propios asuntos!

He tratado de negociar con el almirante de la flota, el tal Ciryatur, enviado por el emperador de Numenor para ayudar a su coleguita Gil-Galad. Y con “negociar” quiero decir “engañarle para que se vuelva a casa”. Pero nada. Y sin embargo, y sin embargo hay algo en estos Numenóreanos… algo…. Corruptible. Me pregunto si a algunos de esos príncipes de Númenor les gustaría tener sus propios dominios en la tierra media, con sus propios anillos mágicos.

Bwa ha ha. Bwa ha ha ha ha. BWA HA HA HA HA HA!

Mierda. He perdido otros dos muertidermos y seis bestias del pantano. Esta batalla es una mierda, una mierda.

Sabes lo que echo de menos. De la primera edad. Los licántropos. Mis chicos como Drauglin y el otro muchacho, como se llamaba… ¡Carcharoth! ¿Sí que paso con esos tíos? Ellos no se quedarían parados y dejarían que una panda de estúpidos reyes del mar les despedazaran en un prado.

Oh, tío. Ahí va el último de mis monstruos acuáticos. Voy a tener que retirarme de nuevo.

Pero qué PUTA MIERDA.


Cuando me replanteo mi estrategia.

Año: 10 de julio de la segunda edad.

Mi ánimo es: contemplativo.

Bien, aquí estoy en Lugbúrz, contemplando mis vastos sirvientes y dominios, y considerando esa almorrana en mi trasero conocida como Eriador. Parece que puedo invadir cada pulgada de la tierra media menos el noroeste. Cada vez que conquisto las tierras occidentales, alguien viene navegando del océano y me derrota.

¿Por qué los Valar y sus pelotas Eldarin y Numenóreanos se preocupan tanto por Eriador y sus habitantes? ¿Por qué no hacen nada por los orientales y los sureños? Coño, ya ni me preocupo de mantener una defensa oriental, Nadie va a venir desde esa dirección. Parece que mientras que deje en paz a ese patán de Gil-Galad, los Valar y los Numenóreanos pasarán de mí.

Huelga decirlo, no voy a dejar en paz a Gil-Galad.

Como dije en mi último post, estaba pensando en los buenos viejos días de la primera edad. Ya sabes, cuando los hombres eran hombres, los Balrogs, Balrogs, y yo era un lobo gigante voraz de comía deliciosos rebeldes noldor. ¿Qué fue mal? ¿Por qué tuvo que acabar?

Te diré. Melkor la jodió, y yo acabo de cometer el mismo error.

Siempre pensamos en nuestra mayor fuerza, la mía y la de Melkor, la de los que estábamos en el lado del derecho y la justicia y el orden, los ejércitos del fuego y el hielo y la oscuridad y la muerte, nuestros Balrogs y trolls y gigantes y vampiros y licántropos y monstruos acuáticos. Pensábamos que el poder y la fuerza bruta eran nuestras mejores herramientas.

Pero tanto la guerra de la cólera como esta última guerra demuestra que estábamos equivocados. El poder no es nuestro principal fuerte, mi fuerte principal.

El ANILLo es mi fuerte. Corrupción, influencia, poder solapado. Mira a nuestros mayores éxitos en la primera edad, la caída de los hijos de Hurin, el último señor de Dor-Lomin, la traición de Maeglin que llevó a la caída de Gondolin. Nuestro mejor trabajo se debió al engaño y las mentiras y no a las garras y el acero.

Es lo que debo hacer. Olvídate de los ejércitos, por ahora. Tengo 16 anillos mágicos que han hecho un agujero en mi bolsillo delantero, podría sacarles partido. Si no puedo pervertir a los elfos para que me sirvan, los hombres y los enanos son más… razonables.

E incluso tengo mi Ojo en mi objetivo principal. Durante los últimos siglos, los malditos Numenóreanos han estado colonizando las costas de la tierra media, trayendo a los hombres menores de la tierra media su grano y vino y arquitectura y sus nuevos modos de hacer divisiones largas. Una de estos reyes del mar es Er-Murazor, un rico Numenóreano al que no le gusta demasiado Gil-Galad y esa Galadriel. Mis espías me dicen que teme a la muerte y que busca la vida eterna.

Bien El-Murazor, puedo darte la vida eterna. Toma este anillo, este diminuto anillo que han hecho los elfos, ¿No es bonito? Tómalo y vive para siempre.

BWA HA HA HA HA HA!

Hora de almorzar, tengo que irme.

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Jue Nov 19, 2015 3:34 pm 
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Donde comienzo una orgía de regalos.

Fecha: 12 de junio de 2204 de la Segunda Edad.

Annatar, Señor de los Dones, está de nuevo con sus negocios. Y los negocios marchan bien. He distribuido los 16 anillos de poder, y ahora estoy esperando la recompensa.

Los enanos fueron los más fáciles de engañar, y no es para sorprenderse, cualquier cosa creada por Aulë iba a ser más tonto que un poste, como su creador. Todo lo que tuve que hacer es insinuar a algunos de mis contactos enanos que había disponibles y esos pobres cabrones vinieron a comer de mi mano.

En primer lugar recibí una delegación de Khazad-dum, que venía a exigirme que les entregara anillos mágicos, su rey, Durin el enésimo, aducía que los anillos estaban fabricados con oro de Moria, por lo tanto eran legítimamente suyos. Por consiguiente, fingí durante un rato que no iba a entregar ningún anillo, y después me “doblegué” ante la presión. Los enanos de Khazad-Dum obtuvieron tres anillos, y después di dos a los enanos de Belegost y otros dos a Nogrod. De todas formas, mientras que estos memos rechonchos cuiden de los anillos (y no se dejen comer por los dragones), pronto gobernaré la raza élfica.

Los hombres han sido algo más difícil de atrapar, pues cualquier Rey de los Hombres que tenga poder e inteligencia como para que valga la pena atraparlo suele tener amigos entre los malditos elfos y sus aliados Numenóreanos. Pero he logrado encontrar a nueve que serán siervos muy útiles, tres de ellos son Reyes del Mar de Númenor, los llamados “Numenóreanos Negros” cuyo miedo a la muerte les ha llevado a aceptar mis anillos; y uno era incluso una mujer. El primero que aceptó un anillo, El-Murazor, tiene ahora más de 500 años, y se está empezado a sentir delgado y “estirado”. No puede verlo, pero se está empezando a volver completamente transparente. En cincuenta años será un espectro completo. Y entonces es todo mío.

Y cuando tenga el control total de los Nueve Reyes de los Hombres y los siete Reyes de los Enanos, los Elfos se verán privados de todos los aliados en la Tierra Media. Y entonces lo único de lo que debo preocuparme son esos malditos Numenóreanos, pero tengo algunas ideas en ese aspecto. Sí que las tengo.

Bwa ha ha. BWA HA HA. BWA HA HA HA HA HA HA!!!

Bueno, la cena está lista. Tengo que irme. De madrugada voy a pasar unas pocas horas puliendo mi anillo, me es muy precioso, y me gusta pasar el tiempo con él. Es mío, de mi propiedad… mi tesoro.

Mis planes están madurando.

Fecha: año 2,899 de la Segunda Edad.

Mi ánimo: conspirador.

Perdonen que no haya escrito en tanto tiempo.

A estas alturas los hombres a los que di anillos se han convertido en espectros descerebrados e invisibles que sólo hacen mi SAGRADA voluntad e inspiran un miedo terrible a los mortales. Estos no saben que un hombre bien plantado blandiendo una antorcha los pondría fácilmente en fuga, pero es igual, normalmente se cagan de miedo y no piensan en defenderse.

Con los enanos la cosa no fue tan fácil como pensaba. No conseguí dominarles, Aulë ese inútil, los hizo tan cabezones como él. Sin embargo los anillos les volvieron todavía más avariciosos, lo que les llevó a buscar oro por todos los lados de modo que hicieron mucho ruido y se dejaron zampar por algunos cobardes dragones que se habían escondido y el Balrog mariquita que se ocultó en Moria. Los anillos que no se comieron los dragones pude recuperarlos. De todos modos esos rechonchos patanes nunca han tenido demasiada influencia en la geopolítica de la Tierra Media. Y tampoco desde el punto de vista demográfico son un problema: ¿han visto a alguna enana? Bueno, digamos que esta especie está condenada a desaparecer en el medio plazo.

Como sea, tengo muy buenas noticias de cómo marcha la cosa con los llamados “Reyes del Mar”. Como ya dije, algunos empezaban a tener temor a morirse, lo que pude emplear para esclavizar a tres de ellos, que ahora son mis mejores servidores.

Pero lo del miedo a morirse es ahora endémico en Numenor. Os cuento como va la cosa allí.

Parece ser que la Isla es un lugar fértil y realmente agradable para vivir, más o menos del tamaño de España (sea lo que sea España) y con una ridícula forma de estrella de cinco puntas. Los Numenóreanos tienen una esperanza de vida tres veces superior a la de los hombres normales y los reyes de la casa de Elros (hermano de Elrond, esa abominación mestiza, que eligió bastante tontamente ser humano y mortal) alcanzaban fácilmente los 400 años.

Digo alcanzaban.

Los hombres normales bastante tienen con ganarse las habichuelas todos los días en una Tierra Media que apenas ha superado la edad de bronce. No tienen esas enfermedades del “Primer Mundo” (se calcula que Eru el benevolente ha hecho que sus cuerpos estén sometidos a un millón de enfermedades poco más o menos, que con el estado actual de la medicina humana son la mayoría incurables)

Hay más tiempo para pensar en sobrevivir que en la muerte. Los hombres normales no piensan en ella, y para consolarse suelen acudir a algún cuento metafísico sobre la vida de ultratumba.

Pero los Numenóreanos además de vivir más, no sufren enfermedad alguna (lo cual nuevamente es discriminatorio por parte de esos traidores Valar y de Eru, porque al fin y al cabo los “hombres menores” como les llaman no tienen la culpa de vivir un poco más al oeste y al sur. Ya dije que se la suda tanto esta gente, que ni me molesto en poner defensas al este y al sur.

Como sea, los Numenóreanos han prosperado mucho, tienen un nivel de vida muy bueno, y han avanzado en toda clase de artes y ciencias, por lo que se han vuelto muy orgullosos y empezaron a preguntarse (muy razonablemente) por qué ellos tenían que morir mientras que las reinonas elfas vivían para siempre en su parque temático de Valinor, que para más INRI (sea lo que sea INRI) los Valar les han prohibido visitar.

Así que uno de sus reyes Tar-Minastir, empezó a quejarse de la situación. El pichafloja de Manwë mandó mensajeros (supongo que por la baja calidad de los argumentos sería Olorin, ese santurrón, el que llevara la voz cantante)

En suma, con mucho lenguaje bíblico les dijeron que los hombres no pueden ir a Valinor PORQUE NO (gran argumento) y porque allí “se agotarían como polillas ante una luz demasiado fuerte y constante”. Los benevolentes poderes llamándoles polillas, eso es lo que yo llamo “tacto”. El Rey Tar-Minastir no era tonto y adujo que Tuor o Earendil (el tontopollas que lleva la estrella homónima por el aire) vivían allí aparentemente sin problemas. Su respuesta vino a ser “es una excepción, noslomismo”. En cuanto a la muerte les dijeron que es un regalo de Eru y que esa es su naturaleza y que tienen que dar gracias que abandonan el mundo no como los inmortales que se tienen que quedar en el mundo hasta que se acabe velis-nolis. De nuevo la réplica del Rey fue pertinente, no es agradable no saber que va a ser de ti cuando pasen unos años, aunque sean cientos. El mensajero les respondió que efectivamente no saben qué es de ellos después de la muerte, pero que se fíen de lo que Eru les tiene preparado y no se quejen. Si. Ya. Como para fiarse de Eru.

De modo que Numenor ha perdido cohesión política, la mayoría de los que no fueron engañados por las memeces de los Valar se llaman “Hombres del Rey” y pasan de los valar y de las reinonas élficas que les miran por encima del hombro. Hay otros idiotas que aunque están igualmente acojonados por tener que morirse, se hacen llamar “los fieles” y siguen haciendo la pelota a los elfos.

El cabreo les ha llevado a dejar de hablar finés o quenya, o como se llame y promover la cultura vernácula. Un rey incluso ha tenido la osadía este año de hacerse llamar Ar-Adunakhor, que suena árabe y significa Señor de Occidente. Esto no les ha hecho gracia a los Valar y les han reducido la vida alargada a la mitad. Buena manera de ganárselos.

Todo lo cual no me importaría un carajo sino fuera porque por un natural mecanismo de compensación, ya que no pueden viajar al Parque Temático de los traidores ahora les da por ir a la Tierra Media y recaudar tributos a los hombres normales que me pertenecen por derecho. El resultado es que estoy confinado a Mordor, el Sur y el Este.

La cuestión, por muy humillante que sea para mi, es que no tengo potencia militar para meterles en cintura. Ni flota, los Numenóreanos son, mal que me pese, state-of-the-art en tema de marinería. Y mientras esos orgullosos y poderosos hombrecitos no sean destruidos tampoco podré acabar con Gil-Galad, Galadriel y el resto de los gilipollas. Todavía tengo el culo escocido con la ofensiva de Tar-Minastir.

¿Pero qué dije? El nuevo Sauron es taimado y no va ahí gung-ho. He pensado en un plan. Y entonces acabaré con los Edain y seré SEÑOR INDISCUTIDO DE LA TIERRA MEDIA, jajajajajajajj.

Humillado… en apariencia.

Año: 3.262.

Mi ánimo está: Excelenteeeeeeee.

Posteo encadenado desde la sentina del barco del Rey Numenóreano Ar-Pharazón, El Dorado, Alcarondas (que significa castillo del mar, estos hombres han tomado prestado el gusto de los elfos por los estúpidos hombres grandilocuentes) viajando gratis a la isla de cinco puntas como “prisionero”. Lol. No saben lo que les espera.

Después de que otros reyes prohibieran las lenguas élficas y que las orejas picudas pusieran el pie en su orgullosa e independiente isla (Numenor rules the wawes, es su himno nacional) llegó al poder un gilipuertas conservador llamado Tal-Palantir, que reanudó el culto de Illúvatar y se hizo impopular por su apoyo a los “fieles”. Pero no le sirvió de nada comerle la polla a los valar, que no sólo pasan de ellos sino que han reducido su esperanza de vida por su “rebelión”.

Como quiera que sea, este mojigato tuvo una hija, Tal Miriel, a la que le correspondía el trono legítimamente (no tienen ley Sálica los idiotas) Ar-Pharazon, hijo del hermano del tal Palantir, mostró iniciativa. En primer lugar, se había hecho popular repartiendo entre la canalla los saqueos realizados en la Tierra Media (en tiempo y forma tendré que recuperar lo que me han robado) y se había mostrado como un buen comandante militar. Ahora, sabiendo que la hija había salido tan tonta y mojigata como el padre, dio un golpe de Estado, la desposó y se proclamó rey. La constitución de Númenor fue completamente conculcada, pero a nadie le importó un carajo. Este tipo no tiene escrúpulos (bien) porque en realidad se casó con su prima hermana, lo que no sólo estaba prohibido si no que les van a salir descendientes tontos, como me dijo el espíritu del arte Mand´hel. Pero es igual Arphi. Vas a ser el último, yo me voy a encargar.

Así que, aprovechando que ese hombrecito orgulloso está en el trono, ataqué sin demasiado entusiasmo los asentamientos costeros de esta gente e hice correr el rumor de que quería invadir Númenor. Y además me proclamé rey de los hombres, y procuré que los Numenóreanos se enteraran.

Pasó lo que tenía que pasar. El Usurpador se encabronó e inmediatamente construyó una flota enorme y desembarcó en la Tierra Media con un ejército al que no le faltaba un perejil. Armaduras de Mithril, espadas brillantes de acero, arcos largos, ballestas, caballería acorazada, un espectacular sistema logístico, máquinas de asedio, etc, etc

El día que se les pase por la cabeza que la pólvora puede tener otros usos que no son los fuegos artificiales estoy perdido.

Como he dicho, ni de coña podía soñar en imponerme a esta gente militarmente, así que hice como que me enfrentaba a ellos en pequeñas escaramuzas, para que se creyeran que había algo de resistencia y después ordené a mis orcos, troles y hombres malvados salir a la carrera (aunque no hubiera hecho falta ordenárselo, ya salieron corriendo la mayoría en cuanto divisaron quinientos galeones con velas negras y de oro en el horizonte)

Después mandó un heraldo que de forma muy arrogante y sin el menor respeto (ya ajustaré cuentas, ya, insectos) para decirme que fuera a su campamento y le jurara lealtad.

Lo que hice.

Adopté mi forma más seductora, un elfo de 3 metros, rubio, bien proporcionado, con la cara de Jude Law, y me hinqué de hinojos ante el Rey. Pronuncié un discurso tal que así:

“¡Oh Ar-Pharazón, descendiente de decenas de reyes, flor de los Edain! Hasta ahora no había calibrado en su justa medida el poder y magnificencia de los reyes de los hombres. Comparezco ante ti como el más humilde de tus siervos e imploro tu generoso perdón por los malentendidos que han surgido entre nosotros. He ordenado a mis tropas que se retiraran para evitar una inútil efusión de sangre.

Poderoso soy, maestro del saber y he tratado de usar ese poder y ese conocimiento para mejorar la vida de los habitantes de la Tierra Media. Nuestros fines, ¡oh gran rey! han sido los mismos, pero ahora sé erré en los medios empleados y que mi vanidad me llevó a pensar que podría alcanzar mis fines sin tu concurso.

Si me concedes tu gracia, prometo gobernar en tu nombre el Este y el Sur. ¡Nunca osaré levantar las armas contra ti y seré el más fiel de tus validos! Con mis conocimientos y tu poder, podremos regenerar esta abandonada Tierra Media, y hacerla tan bendita como podamos. Tantas justas demandas por satisfacer, tantos agravios que reparar, tanto desidia que superar, etc, etc “

En suma, era una oportunidad de mostrar lo mejor de mi talento demagógico. Parece que los que rodean a Ar-Pharazon ponen cara de que todo lo que digo “parece justo y bueno”. Hay un tal Amandil que me mira con cara suspicaz. Debe ser un fiel estúpido de esos, un amante de los orejas picudas.

El discursete fue bueno, pero como me habían dicho mis informantes, Ar-Pharazon todo lo que tiene de chulo no lo tiene de tonto, y no se dejó engañar. Dijo que había dado sobradas muestras de ser un cabronazo que sólo pensaba en mi poder personal, que no le bastaba con mi palabrería de circunstancias, y que tendría que darle pruebas de mi rehabilitación en el cautiverio en Númenor. Y que ese conocimiento del que alardeaba tendría que ser puesto al servicio de los Reyes del Mar sin rechistar ni poner condiciones, si es que quería conservar la vida.

Bwaahahahah. Todo ha salido según lo previsto. Tuve que disimular la alegría que sentía y dije:

“Es penoso pasar en un instante de señor de los hombres a cautivo, gran rey. Pero es ley natural que el inferior se someta al inferior. Hágase tu voluntad.”

Estoy un poco incómodo, pero va a valer la pena. En dos, a lo sumo tres años, tendré a estos cretinos orgullosos en el bolsillo.

Y después haré con Melian lo que... Sauron, no empieces con cuentos de la lechera, que vas muy bien.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Jue Nov 19, 2015 9:20 pm 
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Camarlengo
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Creo que tengo un problema generacional.

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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
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polin escribió:
Creo que tengo un problema generacional.

:oops:


Por suerte para ti. Yo soy un friqui tolkeniano de toda la vida.

No te digo más que tengo rudimentos de Quenya.... :lol:

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 Asunto: Re: El Blog de Sauron
NotaPublicado: Jue Nov 19, 2015 9:54 pm 
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Camarlengo
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Me quedo igual.

:mrgreen: :oops: :yes: :nono: :whist: ;-) :join: :babas: :no: :sorry: :spike: :surprised: :doh2: :mad2: :naughty: :cuna: :chupete: :love:

Y, además, ya es tarde para aprenderlo yo.

:mrgreen:

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Traducción al español por Huan Manwe