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 Asunto: Esos bichos (no tan raros) llamados franquistas y...
NotaPublicado: Sab Ago 25, 2018 5:37 pm 
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Los generales firmantes del manifiesto contra la exhumación de Franco son monárquicos



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25/08/2018

Los promotores del manifiesto militar franquista no son unos nostálgicos y menos aún unos ingenuos, pues han desarrollado su carrera después de la llamada Transición y muchos de ellos han alcanzado los más altos puestos de confianza del gobierno del reino de España y del rey.

La mayoría, si no todos, pertenecen a la Orden de San Hermenegildo, cuya máxima autoridad es el rey. Por si fuese poco, uno de ellos ocupa un puesto de alta dirección en Eurodefense y un almirante fue nada menos que Jefe del Cuarto Militar del Rey, un cargo de absoluta confianza que han utilizado históricamente los reyes Borbones para borbonear en las Fuerzas Armadas.

Al igual que los exgenerales Armada y Milans del Bosch, todos los generales y almirantes firmantes del manifiesto son monárquicos, muy vinculados a los Borbones, como lo fue el ex general Franco, cuyo padrino de boda fue el rey Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe de Borbón, y lo fueron los exgenerales Armada y Milans, cabezas visibles del golpe del 23-F de 1981. Golpe militar monárquico cuyo resultado final proyectó la falsa imagen de un rey salvador, cuando hoy se sabe que en realidad el rey estuvo detrás del citado golpe, con el fin de consolidar su mandato ilegítimo y dar un “golpe de timón” a la “deriva” democrática de la Transición.

El rey felón, Alfonso XIII, padrino de Franco, una vez proclamada la República, huyó al exilio, desde donde negoció la compra de material de guerra con el régimen de Mussolini. ¿Con qué fin?

Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, padre de Juan Carlos I y abuelo de Felipe VI, se ofreció al ejercito franquista para participar en su guerra de exterminio de demócratas, es decir republicanos, junto a Hitler y Mussolini.

La Monarquía reinstaurada por Franco es la del golpe militar del 18 de julio de 1936, pues de ese acto de sublevación militar contra el Gobierno legal y legítimo de la República Española y de su Constitución democrática se deriva jurídicamente el actual régimen borbónico.

Juan de Borbón envió a su hijo Juan Carlos de Borbón y Borbón a “educarse” a las órdenes de Franco.

Franco nombró Príncipe de España y heredero de su régimen genocida a Juan Carlos de Borbón y Borbón.

Juan Carlos de Borbón y Borbón es proclamado rey por las cortes franquistas, que deciden abrir un proceso de reformas que dieron paso a una “democracia” franquista sin Franco.

Juan Carlos de Borbón y Borbón abdica en su hijo Felipe de Borbón y Grecia para salvar un régimen monárquico en ruinas, sin la menor legitimidad democrática.

Podría pensarse, ingenua o interesadamente, que la modélica transición significó el fin del franquismo, pero estamos viendo que nada es lo que parece. Las Fuerzas Armadas son mayoritariamente monárquicas, por tanto franquistas, pese a lo que han venido afirmando desde la llegada de la “democracia” todos los medios a su servicio y los Gobiernos de turno.

La llamada Ley de Amnistía fue la ley de “punto final” y cortafuegos militar frente a los procesos democráticos que eventualmente pudiesen desarrollarse en la Península, como consecuencia de la Revolución de los claveles en la República Portuguesa.

El sistema monárquico, nacido de la Transición, está diseñado para perpetuar el franquismo, camuflado de monarquía parlamentaria. La bandera bicolor es la bandera de los Borbones, pero también la de la dictadura. Nunca representó al pueblo español. Solo la tricolor (roja, amarilla y morada) fue establecida por un Parlamento salido de unas elecciones constituyentes libres y democráticas.

El régimen no puede reformarse sin renunciar a la monarquía, impuesta por Franco, pues los pactos de la Transición manu militari lo hacen inviable.

El núcleo duro del Estado borbónico, en particular sus Fuerzas Armadas, son mayoritariamente franquistas, también la judicatura y otras importantes instituciones.

La Corona, y los poderes que la sustentan, no tolerarán que el franquismo sea erradicado de forma efectiva, pues en él basa su legalidad. De ahí la defensa furiosa de un asesino genocida, es decir asesino en grado superlativo, por parte de sus generales y almirantes, constituidos en autentica guardia pretoriana del monarca.

Es la razón por la que el régimen del 78, procedente del 18 de julio de 1936, no tiene la voluntad política de sancionar con penas severas a los promotores del manifiesto franquista, pues ello equivaldría a condenar el origen ilegítimo de la Corona. Tan solo aplicarán “sanciones” ridículas a fin de proyectar una imagen de nueva “Paz” Borbónica bajo el mandato de Felipe VI.

No es, por tanto, ilógico que el Govern de la Generalitat de Catalunya acuse de franquista al Reino de España.

Tan solo la proclamación de la República, que restituya la legalidad republicana arrebatada por el franquismo borbónico, devolverá a España el prestigio democrático que la dignifique ante el concierto internacional de naciones libres. Y ello es bien fácil, basta voluntad política de hacerlo. Sería suficiente que el Congreso de los Diputados declarase nulos los dos referéndum franquistas de los que pende la Corona.

Intentemos hacer un esfuerzo de prospectiva de lo que lamentablemente puede suceder en esta segunda Transición:

El Gobierno del Reino de España anuncia su voluntad política de exhumar los restos del dictador.
Una turbamulta de generales y almirantes, del más alto rango, acompañados de sus conmilitones, lanza un amenazante manifiesto oponiéndose a la exhumación del dictador que alcanza adhesiones de más de 600 militares.
Un capitán de navío (coronel), antiguo miembro del colectivo Anemoi, apadrinado por un ex JEMAD (nº 2 en la cadena de mando militar; el nº 1 es el rey, según la Constitución) lanza un contramanifiesto oponiéndose al “mini-golpe” contra el Gobierno de su Majestad, consiguiendo la adhesión de 30 militares demócratas, entre ellos algunos miembros activos del Colectivo Anemoi y antiguos miembros de la UMD afiliados al Foro Milicia y Democracia.
Una relación tan desfavorable de 600 militares firmantes del manifiesto contra la exhumación, frente los escasamente 30 militares demócratas firmantes del contramanifiesto, incluido el ex JEMAD, escenifica el dramatismo del momento.
Por si fuera poco, el Gobierno abre un expediente a varios de los militares firmantes del manifiesto franquista y también a un valeroso Cabo del Ejército en activo -firmante del manifiesto antifranquista- a fin de mostrar su ecuanimidad.
Su Majestad Felipe VI firma el Decreto-Ley que le presenta el Gobierno del Reino de España y ordena la exhumación del dictador, erigiéndose en nuevo rey salvador de la “democracia”.
Varios valerosos Cabos del Ejercito y de la Armada, miembros del colectivo Anemoi, firmantes del manifiesto, son expedientados.
Los militares demócratas del contramanifiesto a la vista del éxito deciden disolverse y organizan una cena para celebrarlo. Uno de los comensales se levanta y propone un brindis: “El franquismo ha muerto ¡Viva el Rey!”

Un deja vu ¿no les parece, queridos y queridas lectoras?

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"Quand le gouvernement viole les droits du peuple, l'insurrection est pour le peuple, et pour chaque portion du peuple, le plus sacré des droits et le plus indispensable des devoirs". Article 35 de la Déclaration des droits de l'homme et du citoyen de 1793.

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 Asunto: Re: Esos bichos (no tan raros) llamados franquistas y...
NotaPublicado: Sab Ago 25, 2018 5:41 pm 
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El cómplice silencio de Felipe VI con el franquismo


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25 agosto, 2018

Desconozco, al menos con la certeza que otorga una resolución judicial o médica, si nuestro amado Felipe, rey de España por la gracia del genocidio, repudia la variante fascista de la Península Ibérica, también conocida como franquismo. Lo ignoro porque muy probablemente soy un zote, no lo niego, pero también pudiera ser que algo haya contribuido el hecho de no haber pronunciado Su Santidad, el rey de la Victoriosa España, ni una sola palabra de repulsa contra ese fascismo de estilo cochambre que nos ha convertido en el segundo país con más desaparecidos tras Camboya.

Es cierto, y ello debemos admirarlo, que en una ocasión, casi quedo mudo ante tanta generosidad, llegó a situarse Su Majestad exactamente a la misma distancia de genocidas y asesinados, verdugos y víctimas, violadores y violadas, lo que habla mucho y bien de su enorme humanidad para con los criminales. Cualidad históricamente admirable en un rey, sobre todo si se aspira a perpetuarse.

En otras ocasiones, no ha sido complejo encontrarle secundando a los que apalearon a los catalanes con motivo tan contrario a las esencias de la democracia como es un referéndum. A los mamporros caídos sobre mujeres y hombres, ancianos y ancianas, niños y niños, respondió con un discurso público que solo la historia sabrá juzgar en su justa medida, pero que desde la insignificancia de la ciudadanía pareciera como si le desagradara haber tenido que explicar lo que todos deberían dar por hecho a estas alturas: al que pretende trocear su herencia, estacazo en la cabeza. Como Dios manda y como Franco enseñó.

Sin embargo, en todo este tiempo ha habido ocasiones más que suficientes como para que Felipe VI hubiera declarado públicamente que condena el franquismo y a los franquistas, que los repudia desde lo más profundo de su ser y que la democracia es absolutamente incompatible con su existencia. Y, por consiguiente, que los demócratas estarían obligados moralmente a combatirlos con vigor, tenacidad y constancia.

Por si el silencio se hubiera debido a la timidez, la prudencia o, quizás, a un problema psicológico, realmente infrecuente, que convierta al rey en tartamudo en lo relativo a las palabras relacionadas con el franquismo, por aquello de sentirse culpable de ser el heredero de un estirpe restaurada por un salvaje genocida, ahora se le presenta ocasión excelente donde las hubiera para sacarnos a unos cuantos villanos de la duda que nos encapota. Bastaría con un discurso inapelable e inequívoco contra el franquismo o, en su defecto, un parte médico aclaratorio de la referida dolencia: franquista hasta la médula disfrazado de demócrata.

Porque, a todo esto, en mitad del recreo veraniego, nada más y nada menos que 600 altos mandos militares franquistas, leales servidores todos ellos del rey, que también es jefe de las Fuerzas Armadas, han firmado un manifiesto que amenaza la decisión de un gobierno elegido por votación libre (tal vez algo teledirigida) sobre la idea de despachar los restos del fiambre gracias al cual hoy reina nuestro agradecido monarca.

Se trata, ningún cuerdo lo duda, de un episodio muy grave que recibiría respuesta firme hasta en las democracias de más baja calidad como la nuestra. Por si ello fuera poco, no es esta la primera ocasión en la que tal advertencia sobresalta a la ciudadanía, la cual no deja de vivir aterrada pensando lo que pueda o no estar negociándose en los cuarteles, sino que reiteradamente los fusiles son acompañados con las bayonetas y los cañones municionados en dirección a las ciudades. Bien saben en Catalunya de lo que aquí se relata.

Ante este nuevo envite, ante esta nueva agresión a la voluntad popular, ante este nuevo conato de extorsión y sometimiento del Gobierno a manos de la milicia, algunos, lacayos todos y pardillos muchos, hemos concluido que no estaría de más despejar las dudas que se ciernen sobre la persona de Felipe VI con unas palabras. Preferiblemente de las que entendemos todo el populacho, no de esas que requieren de la interpretación cuasidivina de determinados escribas de la corte. Este mensaje se vuelve enormemente importante al encontrarse la ignorancia en la que muchos vivimos, relatada inicialmente, acompañada de circunstancias que generan cuantiosas vacilaciones.

Por ejemplo, si uno repara que el actual ‘comandante’ de la Fundación Nacional Francisco Franco, un tal Juan Chicharro, y también firmante del manifiesto franquista, fue ayudante de campo del rey y jefe de la Guardia Real, el asunto se torna un tanto espinoso. Y si se descubre que otro de los firmantes, Antonio González-Aller, fue jefe del Cuarto Militar del Rey, la trama se enmaraña por completo.

Uno intuye que a esos puestos llega gente de confianza máxima, por lo que situarlos ahora rubricando un manifiesto a favor de la figura de Francisco Franco ubica a la monarquía demasiado cerca de los franquistas y los golpistas. Localización, por otra parte, muy del gusto de los Borbones, pues ahí están los Primo de Rivera (no confundir con Albert, un mozo muy aseado y curioso), Armada, Milans del Bosch o Franco.

En mitad de este embrollo, más de un desorientado podría llegar a pensar que el rey de nuestra Gloriosa España, unida a palos por amor a la democracia, se encuentra detrás del manifiesto, como sus antecesores lo estuvieron tras cortinas más andrajosas. O al menos, cerca del mismo. Sobre todo, si se sabe que es más conservador que su progenitor.

En definitiva, el silencio del jefe de las Fuerzas Armadas ante tan grave asunto, la rebelión pública de más de medio millar de altos mandos militares de gran relevancia durante los últimos quince años, y la ausencia de una condena enérgica al franquismo, al manifiesto franquista, a los franquistas y a todo lo que tenga que ver con tan infame materia emplaza a Felipe VI en la complicidad.

Ello supone una conducta inaceptable para un jefe de Estado y Fuerzas Armadas de un país europeo, un pésimo ejemplo a la ciudadanía y una invitación a los franquistas a aficionarse a las peripecias. Pero ¿quién puede asegurar que alguien que jamás ha condenado el franquismo, reina gracias al franquismo y ha estado y está acompañado de franquistas no goza también de la misma condición?

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 Asunto: Re: Esos bichos (no tan raros) llamados franquistas y...
NotaPublicado: Dom Ago 26, 2018 1:24 pm 
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El general que defiende a Franco por los platós tuvo que dimitir como jefe de Policía de Madrid por atacar a políticos y periodistas



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Manuel Fernández-Monzón, inspector jefe de la Policía Municipal de Madrid, fue forzado a dejar el puesto tras conocerse que distribuía cartas confidenciales a varias personalidades con ataques a políticos y periodistas

"Algunos de los beneficiarios eran el entonces alcalde Álvarez del Manzano y José María Aznar. Ninguno de ellos osó defenderme, por supuesto", reconoce





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El general Manuel Fernández-Monzón Altolaguirre no fue el impulsor del manifiesto que ensalza la figura del dictador Francisco Franco firmado por 181 altos mandos retirados. Pero ha asumido el papel protagonista en la defensa del texto y como portavoz de los militares que se oponen a sacar los restos del golpista del Valle de los Caídos en muchos de los programas televisivos que han tratado el tema.

Antiguo oficial de Inteligencia del Estado Mayor y secretario general del Servicio de Contraespionaje durante la dictadura, a Monzón no le son ajenos los medios de comunicación. Empezó a colaborar con Abc en 1965. En la actualidad tiene un programa sobre historia militar en Radio Ya, heredera del diario homónimo, donde también participa en tertulias políticas de ultraderecha. Entre sus compañeros habituales de debate se encuentran Melisa Ruiz (Hogar Social), Rafael Ripoll (España 2000) o Jorge Garrido (Falange).

El general se caracteriza por su vehemencia a la hora de verbalizar sus opiniones, algo de lo que pueden dar fe algunos de los contertulios y presentadoras que han compartido plató con él durante los últimos días. También Willy Toledo, al que Monzón retó a un duelo a muerte en directo. Esa voluntad de hacer público lo que piensa ya le jugó alguna mala pasada en el pasado e incluso forzó su dimisión como jefe de la Policía Municipal de Madrid en 1994.

Monzón había llegado a ese puesto de la mano de José María Álvarez del Manzano, entonces alcalde de la capital por el Partido Popular. Su nombramiento provocó las críticas de oposición y sindicatos puesto que la etapa de los militares al frente de cuerpos policiales se consideraba superada. También censuraron que el Ayuntamiento se saltara la normativa municipal para darle el puesto, ya que superaba la edad límite de 55 años (contaba 58), no era funcionario de carrera y no había ganado ningún concurso público.

Además, el general de Infantería ya se había ganado ser identificado con la ultraderecha por su empatía con los golpistas del 23F ("Su dolor y el de sus familiares es nuestro dolor", escribió en Abc al comienzo del juicio a Armada y Milans del Bosch) o sus reclamaciones de que el Ejército estuviera solo al mando del rey y se independizara del poder político civil.

Pronto demostró el general que dichas preocupaciones no eran infundadas. Obligó al alcalde a retirar personalmente una orden antisindical en la que Monzón denunciaba el ambiente "viciado e intrigante" que, a su juicio, estas organizaciones creaban entre los agentes madrileños. Los sindicatos denunciaban que el general pretendía hacer de la Policía Municipal un cuerpo militarizado.

Álvarez del Manzano lo ratificó en el puesto en varias ocasiones tras estas polémicas, pero finalmente tuvo que forzar su dimisión 14 meses después de su nombramiento. Se vio obligado a ello después de que El Mundo publicara el 30 de junio de 1994 que el militar elaboraba un "confidencial" que comercializaba por correspondencia privada a diversas personalidades políticas y económicas.

En esas cartas el general atacaba a representantes políticos y periodistas con comentarios ofensivos, comparaba la situación de la época con la del 23F o hacía comentarios machistas sobre la "belleza" de ediles del Ayuntamiento. "Hay que machacarle ahora o será nunca. No hay que permitirle que se haga querer de nuevo", instaba sobre Felipe González, mientras animaba a "dejar de minimizar a Aznar".

Monzón reconoció ser el autor de las cartas, pero negó que cobrara una suscripción mensual de 30.000 pesetas por ellas, como había publicado El Mundo. "Eso fue una mentira gigantesca", enfatiza en conversación con este medio. "Esas cartas dirigidas por mí personalmente al domicilio de algunas personas. No eran cartas oficiales ni pasaban por secretaría ninguna. Eran correspondencia privada, a lo que tiene uno perfectísimo derecho", continúa.

"De hecho, algunos de los beneficiarios eran el entonces alcalde Álvarez del Manzano y José María Aznar. Ninguno de ellos osó defenderme, por supuesto", expone.

El general convocó una rueda de prensa tras las publicaciones de Pedro J. Ramírez para asegurar que no pensaba dejar el puesto. Sin embargo, la presión de la cúpula popular provocó que presentara su dimisión la mañana siguiente. "Habrá cambiado de opinión durante la noche", declaró Álvarez del Manzano.

Meses después la justicia consideró ilegal la maniobra que el alcalde utilizó para designarle inspector jefe de la Policía Municipal y declaró ilegal su nombramiento.

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 Asunto: Re: Esos bichos (no tan raros) llamados franquistas y...
NotaPublicado: Lun Ago 27, 2018 2:38 pm 
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La Fundación Franco acusa al PP de "revertir la historia" al abstenerse en el decreto de la exhumación del dictador


Otra vergüenza como el Valle de los Caidos, la Fundacion Franco. Y ninguna sorpresa del porque atiza al PP, la mayoria son de los suyos.

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 Asunto: Re: Esos bichos (no tan raros) llamados franquistas y...
NotaPublicado: Mié Ago 29, 2018 3:43 pm 
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LA NUEVA CRUZADA


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De aquí viene lo de "El Valle no se rinde"




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Esto de sacar a Franco de su Valle ya empieza a resultar cansino. Las teles están haciendo su agosto. La última ocurrencia ha sido dar voz a los franquistas más recalcitrantes. Militares, opusinos, asociaciones y fundaciones que deberían estar ilegalizadas y fascistas de largo y medio pelo, que gracias a las teles lanzan al mundo entero su particular versión de la historia, de la dictadura y del esperpento. Utilizando sin pudor el negacionismo intentan convencer a los incautos y a los ignorantes voluntarios de que Franco fue el salvador de España y de los españoles, llegando algunos a plantear que una nueva dictadura sería la solución para los males de España.

La ignorancia real, voluntaria o fingida de los defensores del franquismo es incluso superior a la mía, que ya es decir. El otro día un tertuliano gritaba que lo de llamar "Cruzada" a la guerra civil no fue una cosa de Franco, que fue de la iglesia católica, o al revés, ya no me acuerdo bien. Lo cierto es que eso de "la cruzada" no es ni de los franquistas ni de los padres de la iglesia, lo cierto es que el invento se lo debemos a José Antonio Primo de Rivera, que acuñó el término ni más ni menos que en diciembre de 1935, tal y como queda demostrado en una carta que dirige a "Los maestros nacionales", a esos mismos maestros nacionales que, al menos desde el 36 al 39, los falangistas sacaban de paseo hasta la valla más cercana para acabar con sus vidas y su "peligrosa cultura". Les decía José Antonio, el eterno "ideólogo ausente" del franquismo y de los chicos y chicas de C's:

¡Maestros nacionales! ¡En pie al servicio de España! Como españoles que sois, ¡uníos a nosotros! ¡Acudid con vuestros medios espirituales a esta cruzada que hemos emprendido para salvar a España!

Pues si, parece ser que hoy estamos ante una nueva "Cruzada", esta vez para mantener en los altares religiosos, laicos, paganos y digitales a ese dictador que según algunos no lo fue. Para conseguir el propósito recurren hasta las más altas instancia de la iglesia católica, recordando a sus representantes en la tierra que si la iglesia católica existe hoy en España es gracias a Franco, algo en lo que en parte tienen razón, pero solo en parte, ya que la II República permitía constitucionalmente la libertad de culto, eso sí, lo que no permitía eran esos privilegios del clero ancestralmente otorgados por monarquías, reyezuelos y dictaduras como la de Franco.

Esto de recurrir a la iglesia católica para que los ayude, es algo así como si los fascistas italianos pidieran al Papa que a Mussolini se le perdonen sus crímenes y se trasladen sus restos a un monumento nacional, por el hecho de haber sido él quien, haciendo uso de sus poderes dictatoriales, dio carta de naturaleza al Estado Vaticano en 1929, el Papa no haría ni caso, creo. Pero claro, la iglesia es la iglesia y más aún en España, y sigue agradecida y disfrutando de los infinitos privilegios que el nacionalcatolicismo les concedió, un nacionalcatolicismo que fue y sigue siendo la doctrina del franquismo, aunque también ciertos tertulianos se empeñen en afirmar que el franquismo carecía de doctrina y/o ideología, por ello, y de momento, la iglesia calla pero no otorga.

Lo cierto es que el franquismo se ha puesto de rabiosa actualidad, una mala noticia para los demócratas, que al mismo tiempo es excelente para los franquistas, que, según dicen sus más exaltados defensores, son una enorme "mayoría silenciosa" entre los españoles y además creciendo.

Al final se sacarán del "Valle de la Muerte" los restos del dictador, que menos. Lo malo es que esta salida ha supuesto la reactivación del germen fascista agazapado en nuestra sociedad, y que la desinformación y mentiras vertidas día a día sobre los "hechos, virtudes y logros" del genocida, sin duda servirán para engrosar la lista de sus adeptos.

Los medios de información deberían reflexionar, y no servir de púlpito a estos fascistas, aunque solo sea por higiene democrática, si no es así, quizás la actuación en el Valle haya llegado demasiado tarde, y la iglesia pues eso, mejor que no ponga pegas y que de una vez por todas condene el franquismo, que no está el horno para "cruzadas".

Mal asunto este de los franquistas y neofranquistas. Si por esto de los restos del dictador están armando tanto ruido, no me puedo imaginar la que montarian, hasta donde llegarían ante la posibilidad real de un proceso constituyente encaminado al restablecimiento de la República.

Benito Sacaluga.

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Traducción al español por Huan Manwe