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 Asunto: La Novemberrevolution y la traición del SPD
NotaPublicado: Dom Nov 13, 2016 4:42 am 
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La Novemberrevolution, la dualidad reforma-revolución en Alemania y la traición del SPD

Es la parte de la historia más desconocida de la Alemania contemporánea. Avergüenza a unos y a otros. Sobre ella se ha cernido un manto de silencio. Los demócratas en general tienden a tapar cómo colaboraron en lo que después vendría. Los socialdemócratas no quieren hablar de la parte más turbia, sucia y repugnante de su pasado, aquel en el que reclutaron a sus enemigos ultraderechistas para vencer a los que, hasta hacía poco tiempo, eran sus compañeros de partido. Los comunistas en reconocer sus errores en la revolución alemana y la incapacidad para tomar el poder. Y los nazis sienten repugnancia en reconocer que la primera vez que practicaron el asesinato al disidente y bebieron sangre no fue a las ordenes de Hitler, sino bajo la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán (Socialdemocratische Partei Deustchlands, SPD)

Es posible que si la Revolución Alemana (Die Novemberrevolution) hubiese triunfado y no hubiese sido apuñalada, quizá nunca hubiesen llegado Hitler y los suyos al poder. Ni los campos de concentración, ni Treblinka ni Auschwitz... Nunca lo sabremos. Es historia que no existe.


La Revolución Alemana

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La Revolución triunfa en Berlín: Alemania abría, de par en par, las puertas al socialismo. 9 de noviembre de 1918.

Tras el estallido revolucionario en Kiel unos días antes, tras el amotinamiento de los marineros, la Revolución se extendió como un reguero de pólvora por toda Alemania. La antigua dictadura militar era derribada, izada la bandera roja del proletariado, constituidos consejos y el poder pasaba a manos de los trabajadores y los soldados. Fue avanzando y el 9 de noviembre la Revolución estalla en Berlín. Miles y miles de personas salen a la calle. Los soldados confraternizan con los trabajadores, la población civil pide la unión: "HERMANOS, NO DISPARÉIS".

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El Kaiser salía del país y con él, la monarquía alemana para siempre. Y Alemania abría, de par en par, las puertas a los aires del socialismo. Los trabajadores parecían acariciar el poder con los dedos. Sin embargo, la cúpula del Partido Socialdemócrata, que ya había sido llevada a los ministerios del moribundo II Reich tras la dimisión "sospechosa" de Luddendorff antes de la Revolución, trabajaba ya para aplastar la Revolución que, por paradójico que parezca, acababa de llevarles al poder sin hipotecas ni concesiones. Sin el aval de los poderosos.

De noviembre a enero

Durante ese tiempo, hubo un constante tira y afloja. Los socialdemócratas, con miedo a perder y ser rebasados, aceptaron un gobierno de Comisarios del pueblo donde había miembros del USPD (socialdemocratas de izquierdas), que nace el 10 de noviembre de 1918.

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Los tres grupos socialistas presentes en la revolución alemana eran:

SPD (socialdemócratas): Sus masas son las que hacen la revolución, pero los dirigentes traicionan a ésta. Se conforman con una democracia burguesa donde poder alternarse el poder con partidos de derechas. Sus lideres eran: Ebert, Scheidemann y Noske

USPD (Socialdemócratas de izquierda): Antiguos miembros del SPD descontentos con la linea cada vez más reformista y burguesa del SPD y descontentos con el papel del SPD apoyando al Reich en la guerra de 1914-18. Aspiran a consolidar el socialismo (en teoría) pero defienden una república democrática con consejos.

Liga Espartaquista (Comunista, futuro KPD): Aspiran a consolidar la Revolución mediante los consejos de obreros y soldados y a la toma del poder por la clase trabajadora y, por tanto, rechazan la actitud del SPD.

La revolución crea, pese al rechazo del SPD, Consejos de Obreros y Soldados en toda Alemania, que tratan de ejercer el contrapeso y el impulso a la revolución. Esos consejos, muchas veces compuestos por gente del SPD, eran rechazados tanto por el SPD como por la burguesía alemana. Veían en ellos la posibilidad de adoptar un camino similar al ruso y un estorbo para consolidar una democracia burguesa. La burguesía, un elemento de esa "repugnante chusma roja".

Mientras esto pasa, Ebert llega a dos pactos: El primero es el pacto con la patronal alemana, mediante el cual se consiguen mejoras temporales para los trabajadores para evitar la Revolución social (40 horas laborales, derecho laborales, sindicatos, etc.) Y el segundo es secreto: Ebert pacta con el Alto Mando del Ejército (del Ejército Monárquico, aun existente), general Groener, poner a disposición del SPD a soldados que aplasten la revolución y consoliden el triunfo y las tesis del SPD. A cambio de ello, Ebert mantendrá a los funcionarios, militares y altos cargos del Ejército que lo habían sido del Reich Alemán. Y se comunicarán a través de una linea telefónica secreta que existía entre la Cancillería y el Cuartel General del Ejército de los pasos a seguir: Es la semilla de los Freikorps y los crímenes de enero de 1919.

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Caricatura del Pacto Ebert-Groener: Habló a los obreros y luego pactó contra ellos.

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Groener y Ebert. 1922

Ebert estaba dispuesto a aplastar la Revolución y los consejos. De momento no se sentía fuerte. Pero para ello, debía liderarla. Y al hacerlo, la derecha y los militares de alto rango siempre le vieron como un revolucionario más. Por sorprendente que parezca, la dirección del SPD no veía enemigos a esos monárquicos y ultranacionalistas que les detestaban. Solo veía enemigos a esos antiguos compañeros que ahora querían ir más allá (Rosa Luxemburgo, a la que ordenó matar, había sido su profesora).

Cuando los soldados regresaron del frente tras firmarse la paz con la Entente, creyó que había llegado el momento de meter en vereda a los consejos y a los espartaquistas. Pero esos soldados, hartos de la guerra, deseaban volver a sus casas. Aun no había llegado el momento y los revolucionarios aun tenían fuerza. La revolución alemana, pese a todo, había sido pacífica: Se izaban banderas rojas, se humillaba a los oficiales, y se constituían Consejos. Pero no hubo víctimas. Los antiguos funcionarios siguieron trabajando como si nada hubiera pasado. La respuesta de la contrarrevolución sería despiadada.

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Propaganda antisocialista y para reclutar a los Freikorps

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Propaganda antibolchevique distribuida en 1918

La batalla de Navidad y el surgimiento de los freikorps

A principios de diciembre, una manifestación de soldados revolucionarios había sido tiroteada por oficiales. Resultaron muertos varios de esos soldados. Fue la carta de presentación de unos nuevos "militares". Nadie fue juzgado por ello.

Mientras todo esto pasaba, estaban regresando también soldados y oficiales del Ejército que, a diferencia de muchos soldados que apoyaban la Revolución, no tenían ninguna simpatía por ésta, la odiaban y deseaban que todo volviese a su antigua forma. De estos soldados, el SPD y los comisarios del pueblo del SPD fueron reclutando, con ayuda de Groener, a los FREIKORPS. Eran soldados rabiosamente nacionalistas alemanes, profundamente anticomunistas y que detestaban a los políticos que tenían el poder en Berlín: "Los criminales de Noviembre", para ellos. Muchos de ellos acabarían en el partido nazi en el futuro. De hecho algunos llevaban ya la esvástica en sus cascos en 1919.

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Cascos usados por los Freikorps en 1919

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Llamamiento para reclutamiento de Freikorps, 1918

A finales de mes, a los miembros de la Volskmarinen División, una unidad de élite de la Revolución, el comisario del SPD les retuvo los sueldos. Los marineros se presentaron y cercaron la Cancilleria exigiendo soluciones, y finalmente fueron respondidos por los soldados del Gobierno del SPD, que intentaron desalojarles del edificio que ocupaban. En medio de la batalla, empezaron a llegar civiles que se pusieron de parte de los marineros. La batalla se saldó con la victoria de los marineros y la rendición de los soldados afines al Gobierno.

Ebert y los altos mandos del Ejército creyeron que era el fin, que nada se podía hacer. Hubo 30 muertos en la refriega. Los consejeros del USPD, que llevaban desde noviembre, dimitieron como protesta. Llevaban ya tiempo siendo un cero a la izquierda porque los antiguos funcionarios solos servían a Ebert. Al salir del Consejo de Comisarios, le dieron a Ebert el triunfo más inesperado. Ahora podía nombrar a nuevos consejeros, todos del SPD. Se convocaron elecciones parlamentarias para el 19 de enero y el nuevo Consejero de Defensa, Noske, empezó a reclutar nuevos Freikorps para aplastar la Revolución. Como él mismo dijo: "alguien debe ser el perro sanguinario".

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Miembros de la División de Marina, los vencedores de la crisis de Navidad, guardia de élite de la Revolución

El levantamiento de enero y el aplastamiento en sangre definitivo de la Revolución por el SPD y los Freikorps

Noske estaba reclutando Freikorps para iniciar el asalto a Berlin y a otras ciudades. La destitución de un jefe de policia llevó al USPD, miembros de los consejos y a los espartaquistas a liderar una protesta que derivó en insurrección. Se convocaron masivas manifestaciones, se creó un comité revolucionario y se ocuparon algunos puntos neurálgicos de Berlin junto a las redacciones de algunos periódicos burgueses y el Vorwarts (periódico del SPD).

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Obreros y soldados espartaquistas defienden el Vorwarts, enero de 1919.

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Combates callejeros entre tropas del Gobierno del SPD y Espartaquistas. Enero de 1919.

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Miembros del Freikops Epp, 1919.

La toma del Vorwarts sirvió al Gobierno del SPD para dar la orden definitiva, ahora que se sentía fuerte: La Revolución debe ser aplastada sangrientamente en Berlin. Todos los diarios berlineses de derechas y de centro apoyaron al SPD, exagerando "excesos" espartaquistas.

Durante varios días se sucedieron los altercados. Al final, el Vorwarts fue rendido. Incluso un general de la vieja escuela que tomó el edificio quiso saber, a ciencia cierta, qué hacer con los prisioneros. La orden de Noske (SPD) fue clara: "¡Fusiladlos a todos!". Un oficial fue apaleado por sus propios soldados al agradecer a los espartaquistas, ahora presos y rápidamente asesinados a culatazos, el trato recibido durante el tiempo que había sido rehén.

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Freikorps en Berlin, 1919

Todo aquel espartaquista que era capturado era inmediatamente asesinado. Los Freikorps entran el 11 de enero en Berlín y comienzan a recuperar edificios, y son recibidos con regalos y flores en el oeste de la ciudad (zona burguesa y noble) mientras comienza el baño de sangre.

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Pilas de cádaveres de espartaquistas asesinados por los Freikorps, Berlin, 1919

La Liga Espartaquista se había transformado en el KDP, el Partido Comunista Aleman, el 31 de diciembre de 1918. Liebknecht y Rosa Luxemburgo, sus líderes, fueron capturados por un Freikorps, asesinados a culatazos y lanzados al canal del río el 15 de enero de 1919. Ambos eran los líderes más brillantes del movimiento socialista alemán y habían comprendido, desde el primer momento, la traición de Ebert a la revolución. Años más tarde su asesino, Pabst, en 1960, reconoció haber recibido la orden de Noske de asesinarlos.

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Karl y Rosa, asesinados por los freikorps el 15 de enero de 1919.

Rosa Luxemburgo, desde su periódico Die Rothe Fahne, dejó escrito antes de su muerte su epitafio: "El orden reina en Berlín", denunciando la brutalidad socialdemócrata y burguesa que ella misma probaría horas después.

Tras ello los Freikorps avanzaron por toda Alemania con el mismo método: ocupar la ciudad, desposeer de su poder a los consejos de obreros y soldados y fusilar a sus miembros y aquellos simpatizantes de la revolución, en ocasiones incluso a militantes del propio SPD con la aprobación de la cúpula del SPD en Berlín. También en Baviera, donde los consejos habían resistido todo este tiempo.

La revolución era ahogada en sangre por unos soldados que no ocultaban ya su anticomunismo, su carácter ultraderechista y su simpatía por las ideas pangermánicas. De hecho llevaban en sus casos algunos, incluso, símbolos distintivos de su cáracter, como la calavera o la esvástica.

La revolución había sido liquidada. Las elecciones se celebraron el 19 de enero de 1919 y el SPD las ganó sin mayoría y formó gobierno con el Zentrum católico y los liberaldemócratas. Todas las conquistas fueron cayendo hasta que en 1920 los Freikorps, suficientemente fuertes, creyeron que era la hora de tomar el poder: fue el Golpe de Estado de Kapp de 1920.

Todos los altos funcionarios, oficiales de policía, militares a los que el SPD había defendido de la revolución, se pusieron del lado de los militares golpistas. O bien dudaron, con la conocida frase de un militar a Noske: "la Reichswehr no dispara contra la Reichswehr". El gobierno se vió solo y obligado a huir a Sttudgart. Antes de hacerlo los ministros del SPD decidieron recuperar el lenguaje revolucionario y convocar una huelga general, algo a lo que se negaron los miembros del Zentrum y el DDR.

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Miembros de Freikops sublevados, tras la toma de Berlin en 1920

A pesar del recuerdo de las masas del SPD y el KPD a las traiciones de Ebert, la huelga del 14 de marzo de 1920 fue total. Los golpistas no pudieron ni sacar un comunicado. Alemania entera se paralizó y el golpe se ahogó. Y el SPD, poco tiempo después, reconciliado con los golpistas, volvió a mandar a esos golpistas a sofocar a aquellos soldados y obreros que se habían opuesto militarmente al golpe de Kapp (Ejército Rojo del Ruhr), con un saldo de casi 5.000 asesinados. Por muy paradójico y surrealista que parezca, como muchos de los actos de este período.

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Soldados del Freikorps posan junto a los soldados abatidos del Ejército Rojo del Ruhr, 1920

Poco después, se celebraron elecciones y el SPD perdió 5 millones de votos. La enemistad entre KPD y SPD determinó que Hitler llegase al poder en 1933. Y todo lo que vino después. La revolución, que podía haber evitado todo eso, fue ahogada en sangre por los mismos que habían sido llevados al poder por ella. Y para ello, los socialdemócratas no dudaron en reclutar a los más sanguinarios militares ultraderechistas que luego formarían parte de las SA y las SS. Y burgueses como el judío Rathenau no dudaron en financiar a los Freikorps, a pesar de que él mismo fuese después asesinado en un atentado por ellos.

La burguesía alemana había vencido. La revolución había sido aplastada. Y con esa tesitura, a Weimar ya no le quedaban apoyos: Ya nada podía detener al nazismo y a Hitler, sólo era cuestión de tiempo. En 1918 la pregunta en Alemania era ¿qué tipo de revolución? En 1919 sería ya ¿revolución o contrarrevolución? Finalmente, en 1933 ¿qué tipo de contrarrevolución? Nada de esto hubiera sucedido si la socialdemocracia no hubiese, como siempre, apuñalado a sus teóricos defendidos para ayudar a aquellos a los que siempre defiende. Y en este caso incluso al precio de someter a Alemania a un baño de sangre, donde bebieron por primera vez muchos futuros nazis. No bajo mando del Führer, desaparecido en 1919, sino bajo el mando de Gustav Noske, el socialdemócrata que armó a los nazis para mantener su frágil poder.


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"Negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante". El derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin (1914).


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Traducción al español por Huan Manwe