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 Asunto: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mar Jul 04, 2017 9:26 am 
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Esta obra invita a aquellos que están inmersos en la ortodoxia prevaleciente del “capitalismo democrático” a abrigar puntos de vista iconoclastas, a poner en tela de juicio los manidos lugares comunes de la mitología del libre mercado y la persistencia del anticomunismo tanto de derecha como de izquierda, y a volver a repensar, de forma receptiva pero no exenta de crítica, las obras de los muy denostados “rojos” y otros revolucionarios.

La ortodoxia política que demoniza el comunismo permea todo el espectro político. Incluso la gente de izquierdas ha internalizado la ideología liberal conservadora que iguala el fascismo y el comunismo como gemelos totalitarios, dos grandes movimientos de masas del siglo XX. Esta obra trata de mostrar las enormes diferencias entre el fascismo y el comunismo en el pasado y en el presente, en teoría y en la práctica, especialmente en materias como la igualdad social, la acumulación de capital privado y los intereses de clase. La mitología ortodoxa también quiere que creamos que las democracias occidentales (con los EEUU como centinela) se han opuesto a ambos sistemas totalitarios con igual fuerza. De hecho, el objetivo principal de los dirigentes de EEUU ha sido conseguir un mundo seguro para la circulación e inversión global del capital y el sistema de producción para el fin de lucro. Y cuando ha hecho falta, han empleado el fascismo para proteger el capitalismo, mientras que lo que abiertamente dicen es que quieren proteger la “democracia” de los ataques del comunismo.

En las páginas que siguen analizaré como el capitalismo propaga y se beneficia del fascismo, del valor de las revoluciones como elemento de progreso para la condición humana, las causas y efectos de la destrucción de los países socialistas, la relevancia actual del análisis de clase y el materialismo dialéctico y la naturaleza despiadada del poder de clase de las corporaciones.

Hace un siglo, en su gran obra “Los Miserables” Victor Hugo se preguntaba, ¿llegará el futuro? Estaba pensando en un futuro de justicia social, libre de las “caliginosas sombras” de la opresión impuesta por unos pocos a la mayoría de la especia humana. Últimamente algunos escribas han anunciado a bombo y platillo “el fin de la historia”. Con la caída de los países socialistas, la épica lucha entre sistemas alternativos ha acabado, nos dicen. La victoria del capitalismo es absoluta. No hay grandes transformaciones en perspectiva. El mercado “libre” global está aquí para quedarse. Esto es lo que hay, ahora y para siempre. Se acabó la lucha de clases. Así que ya tenemos respuesta a la pregunta de Victor Hugo: el futuro ha llegado, aunque no es el que él esperaba. Esta teoría intelectualmente inane del fin de la historia fue considerada una exégesis brillante y recibió mucho bombo de los tertulianos y comentaristas de los medios controlados por la plutocracia. Servía perfectamente al punto de vista oficial, diciendo lo que los círculos de la “élite” nos han dicho toda la vida: que la lucha de clases no es una realidad que se experimenta todos los días sino un concepto anticuado, que el capitalismo sin restricciones es lo que hay, y que el futuro es propiedad de los que controlan el presente.

Pero la pregunta que deberíamos hacer es, ¿tenemos futuro? Más que nunca, cuando es el propio equilibrio ecológico del planeta el que está en juego, es necesario llamar a capítulo a los que saquean nuestros recursos naturales ilimitados en una búsqueda interminable de lucro, los que acaban con nuestros derechos sociales y sacrifican nuestras libertades en el altar de la ganancia.

La historia nos enseña que las élites tratan de pintarse como el orden social natural y duradero, incluso cuando hay una crisis seria, que amenaza con devorar nuestra base ambiental para seguir recreando la estructura jerárquica de poder y privilegio. Y todas las élites gobernantes son desdeñosas y arrogantes frente a puntos de vista alternativos. La verdad es algo incómodo para los que pretenden servir a nuestra sociedad mientras que en realidad se sirven sólo a sí mismos (y a nuestra costa) Espero que esta obra pueda contribuir a hacer tambalearse la Gran Mentira. La Verdad puede que no nos haga libres, como se decía en el Evangelio de Juan, pero es un paso importante en esa dirección.

Michael Parenti.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mar Jul 04, 2017 2:13 pm 
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Capítulo Primero.

Fascismo Racional.

Un día, cuando estaba dando un garbeo por Little Italy, en Nueva York, vi una tienda de suvenires en la que se vendían posters y camisetas de Benito Mussolini haciendo el saludo fascista. Cuando entré a la tienda y pregunté al empleado por qué vendían esas cosas, me respondió, “bueno, hay gente a la que les gusta. Y sabes, como está el país, a lo mejor nos vendría bien un Mussolini”. Su comentario me recordó que el fascismo sobrevive como algo más que una curiosidad histórica.
Mucho peores que los póster o las camisetas son las obras de diversos escritores que tratan de “explicar” a Hitler o “repensar” el franquismo, o de cualquier otro modo blanquear la historia del fascismo. En Italia en los años 70 surgió una verdadera industria de libros y artículos que defendían que el bueno de Benito no sólo había conseguido que los trenes llegaran a tiempo sino que hizo que Italia fuera bien. Todas esas publicaciones, junto con otros estudios académicos, tienen algo en común. Dicen muy poco de la política de clase de Alemania e Italia. ¿Qué hicieron esos regímenes en términos de servicios sociales, impuestos y condiciones laborales? ¿Para beneficiar a quién y a qué costa? Gran parte de la literatura sobre el fascismo y el nazismo no dice nada de esto. (1)

Los plutócratas se decantan por autócratas.

Comencemos por el fundador del fascismo. Nacido en 1883, hijo de un herrero, la juventud de Benito estuvo jalonada de peleas callejeras, arrestos, detenciones y actividades políticas radicales. Antes de la Primera Guerra Mundial era socialista. Un brillante organizador, agitador y un excelente periodista, se convirtió en editor del diario oficial del Partido Socialista. Sin embargo muchos de sus camaradas ya se barruntaban que estaba menos interesado en el avance del socialismo que en su propio medro. Ciertamente, cuando la clase alta italiana le ofreció pasta, reconocimiento y la promesa del poder, no dudó en cambiar de chaqueta.

A finales de la Primera Guerra Mundial, Mussolini , el “socialista”, el que había organizado huelgas de trabajadores y campesinos se había convertido en Mussolini, el fascista, que rompía huelgas en nombre de los financieros y terratenientes. Empleando las enormes sumas que recibió de los ricos, se proyectó en la escena nacional como el líder reconocido de las haces de combate, un movimiento integrado por camisas negras que habían sido oficiales del ejército y por macarras patibularios a los que no les guiaba más doctrina política que un patrioterismo militarista y un desdén conservador por todo lo que fuera socialismo o obreros organizados. Los Camisas Negras pasaban el rato atacando a sindicalistas, socialistas, comunistas y cooperativas obreras. Después de la Primera Guerra Mundial parecía haberse asentado en Italia la democracia parlamentaria. Estaban mejorando los salarios más bajos y pese a lo que se dijo después, los trenes sí llegaban a tiempo. Pero la economía capitalista sí que sufría la recesión de posguerra. La inversión se estancó, la industria pesada operaba por debajo de su capacidad y la tasa de ganancia de los industriales y los terratenientes estaba bajando.

Con el fin de mantener la masa y la tasa de ganancia, los grandes terratenientes e industriales tenían que reducir los salarios y subir los precios. Además el Estado tenía que darles enormes subsidios y exenciones fiscales. Para financiar este “Estado del Bienestar” para las corporaciones, el populacho tendría que pagar más impuestos, y había que recortar de forma drástica los gastos en prestaciones y servicios sociales, lo que, ¿verdad?, nos resulta bastante familiar hoy en día.

Claro está que el gobierno no podía llevar a cabo todo esto sin oposición. En 1921, muchos trabajadores y campesinos italianos estaban sindicatos y tenían organizaciones políticas propias. Con sus manifestaciones, huelgas, boicots, tomas de fábricas y la ocupación forzosa de tierras de cultivo, se habían ganado el derecho a organizarse, así como notables concesiones en cuanto a los salarios y condiciones de trabajo.

Para hacer caer todo el peso de la “austeridad” en los obreros y campesinos, a los intereses económicos dominantes no les quedaba otra en esa situación que desembarazarse de esos molestos derechos democráticos que ayudaban a las masas a conservar sus modestos niveles de vida. La solución fue machacar a los sindicatos, a sus organizaciones políticas y las libertades civiles. Los industriales y los grandes terratenientes querían un tipo al mando que pudiera quebrantar el poder de los obreros y campesinos organizados y disciplinar a las masas. Don Benito, junto con sus pandillas de macarras y matones con camisa negra, era el candidato más idóneo. (2)

En 1922, la Federación Industrial, integrada por los capos de la industria, junto con representantes de las asociaciones patronales bancarias y agrícolas, se reunieron con Mussolini para planear su “Marcha sobre Roma”, dando 20 millones de liras a la empresa. Con el respaldo adicional de los principales jefes de los milicos y los polizontes, la “revolución fascista” (en realidad un golpe de Estado) se llevó a efecto.

En dos años después de conseguir el poder, Mussolini había cerrado todos los periódicos de la oposición y había aplastado a los partidos socialista, liberal, católico, democrático y republicano, que en conjunto habían obtenido el 80% del voto. Los dirigentes laborales, campesinos, representantes parlamentarios y otros que se atrevían a ser críticos con el nuevo tinglado fascista fueron golpeados, mandados al exilio o asesinados por los escuadrones terroristas fascista. El principal blanco de la represión fue el partido comunista italiano, que pese a todo logró mantener una heroica red de resistencia clandestina que al final evolucionó en la lucha partisana contra los matones de negro y la fuerza de ocupación alemana.

En Alemania surgió un parecido patrón de connivencia entre fascistas y plutócratas. En la República de Weimar se reconocía la libertad sindical, la jornada de ocho horas y el seguro de desempleo. Pero para resucitar la masa y la tasa de ganancia, los industriales y las altas finanzas querían reducir los salarios a los trabajadores y para ellos subsidios estatales y recortes fiscales. Nuevamente, nos resulta familiar.

Durante los años 20, la Sturmabteilung o SA, los matones de camisas marrones, financiados por las empresas, fueron empleados como una fuerza paramilitar contra los obreros organizados cuyo objeto era aterrorizarlos. En 1930 la mayoría de los capos capitalistas habían llegado a la conclusión de que la República de Weimar ya no servía a sus intereses y concedía demasiados derechos a los trabajadores. Aumentaron en gran medida la financiación a Hitler, poniéndole en la escena nacional. Los capos de la industria no dudaron en pagar generosamente a los nazis flotas enteras de coches y altavoces para saturar las calles y pueblos de Alemania, junto con fondos de las organizaciones del partido nazi, organizaciones juveniles y fuerzas paramilitares. Baste decir que en la campaña de julio de 1932, Hitler disponía de fondos suficientes como para visitar cincuenta ciudades únicamente en las últimas dos semanas.

En esa misma campaña los nazis recibieron el 37,3% del voto, el mayor porcentaje que habían obtenido en unas elecciones generales. Es falso que tuvieran a la mayoría del pueblo detrás. En la mediad en que tenían una base electoral fiable, en general era entre las clases medias y más ricas del país. Además, ciertos elementos de la pequeña burguesía y del lumpen servían como matones del partido, organizándose en las tropas de asalto SA. Pero la gran mayoría de los obreros organizados y sindicados apoyaron a los comunistas y a los socialdemócratas hasta el amargo final.

En las elecciones de diciembre de 1932, tres candidatos concurrían para presidente: el actual presidente conservador, el Mariscal de Campo Von Hindemburg, el candidato nazi Adolf Hitler y el candidato comunista Ernst Thaelmann. En esa campaña Thaelmann argumentó que votar por Hindemburg era lo mismo que votar a Hitler y que Hitler llevaría a Alemania a la guerra (PARECE QUE ALGUNOS COMUNISTAS AL MENOS NO SON TONTOS) La prensa burguesa, incluyendo a la socialdemócrata (OH SORPRESA) denunció esto como un punto de vista “inspirado por Moscú”. Hindemburg fue reelegido mientras que los nazis perdieron aproximadamente dos millones de votos en la elección al Reichtag comparado con su pico de 13,7 millones.

Para no perder la costumbre, los dirigentes socialdemócratas rehusaron la oferta comunista de formar una coalición frente al nazismo. Como en muchos otros países pasados y presentes, y también en Alemania, los socialdemócratas se aliarán antes con la derecha reaccionaria que hacer causa común con los Rojos. (3) Mientras tanto una serie de partidos de derecha se amalgamaron detrás de los nazis y en enero de 1933, unas semanas antes de las elecciones, Hindemburg invitó a Hitler a la cancillería.

En cuanto se vieron con el poder, Hitler y sus nazis llevaron a cabo una agenda socioeconómica que no se diferenciaba mucho de la de Mussolini. Aplastaron a los sindicatos, impidieron las elecciones, los partidos de la oposición y las publicaciones independientes. Cientos de miles de opositores fueron presos, torturados y asesinados. En Alemania, al igual que en Italia, los comunistas llevaron la peor parte de la represión.

Tenemos a dos pueblos, los italianos y los alemanes, con culturas muy distintas, que acudieron a las mismas soluciones represivas debido al chocante parecido de poder económico y conflicto de clases que se daba en ambos países. En países tan diversos como Lituania, Croacia, Rumanía, Hungría y España, surgió un patrón fascista similar que hizo todo lo que pudo para salvar al gran capital de las imposiciones de la democracia cuando no le gustaba el resultado. (4)

¿A quiénes apoyaban a los nazis?

Existe una inmensa literatura sobre los sectores sociales que apoyaron a los nazis, pero comparativamente poca sobre a quiénes apoyaron los nazis después de llegar al poder. Esto se halla en consonancia con la tendencia de los académicos convencionales de pasar por alto ese tema del capitalismo siempre que se pueda decir algo desfavorable de él. ¿Qué intereses apoyaban Hitler y Mussolini?

Tanto en Italia en los años 20 como en Alemania en los 30, los viejos males de las sociedad industrial, que parecían haber pasado a la historia resurgieron como condiciones deterioradas de trabajo a un ritmo cada vez mayor. Con el pretexto de salvar a la sociedad de la amenaza roja, se ilegalizó a los sindicatos y se prohibió el derecho de huelga. La propiedad de los sindicatos y las cooperativas agrícolas fueron confiscados sin indemnización y entregados a terratenientes privados. Las leyes de salario mínimo, de horas extras y de seguridad laboral fueron abolidas. La aceleración arbitraria del ritmo de trabajo era moneda común. A los trabajadores que se quejaban de condiciones laborales insalubres o inhumanas les esperaba el despido o la cárcel. Los trabajadores hacían más horas por menos trabajo. Los salarios tan modestos fueron recortados, en Alemania del 25 al 40%, en Italia el 50%. En Italia se reintrodujo el trabajo infantil.

Ciertamente se arrojaron algunas migajas al populacho. Había conciertos gratuitos, acontecimientos deportivos, algunos programas sociales de poca monta, un subsidio de paro financiado a partir de las contribuciones de los propios trabajadores, y obras púbicas ostentosas que pretendían suscitar el orgullo ciudadano.

Tanto Hitler como Mussolini mostraron su gratitud a sus patrones privatizando muchas empresas estatales perfectamente solventes, como plantas eléctricas, bancos, empresas de transporte. Ambos regímenes se sirvieron del tesoro nacional para reflotar o subsidiar a la industria pesada. La agricultura industrial fue extendida y muy subsidiada. Ambos estados garantizaban un retorno sobre el capital invertido por corporaciones gigantes asumiendo los riesgos el Estado (DE NUEVO ME SUENA) Como suele ocurrir en los regímenes reaccionarios, el capital público fue asaltado por el capital privado.

Al mismo tiempo se subieron los impuestos al populacho pero se redujeron o eliminaron para los ricos o las grandes empresas. Los impuestos de sucesiones sobre los ricos fueron bien reducidos en gran medida o eliminados.

¿Cuáles fueron los resultados? En Italia en los años 30 la economía estaba atrapada en la recesión, una deuda pública gigantesca y corrupción omnipresente. Pero la tasa de ganancia industrial subió y las fábricas de armamento arrojaban armas en preparación para la guerra que había de venir. En Alemania el paro se redujo a la mitad debido al empleo en las industrias de armamento, pero la pobreza global subió debido a los drásticos recortes salariales. Y de 1935 a 1943 las ganancias industriales subieron sustancialmente mientras que los ingresos netos de los directivos e industriales subieron un 46%. Durante los años 30, en EEUU, RU y Escandinavia las rentas altas experimentaron un muy modesto descenso en cuanto a su porción en la renta nacional; pero en Alemania el top 5% gozó de una ganancia del 5%. (5)

Pese a semejante historial, la mayoría de los historiadores han tendido a pasar por alto la estrecha colaboración entre el gran capital y el fascismo. Algunos llegan a decir que el capital no fue beneficiario sino víctima del fascismo. Angelo Codevilla, un escriba conservador del instituto Hoover, anunció directamente: “Si el fascismo significa algo, es la propiedad y el control de los negocios por parte del gobierno”. De este modo el fascismo se presenta como una mutación del socialismo. De hecho si el fascismo significa algo es que el gobierno apoye con todo su poder a las empresas y ataque también con todo su poder a los obreros organizados.

¿Es el fascismo simplemente una fuerza dictatorial al servicio de los capitalistas? Puede que no sea eso únicamente, pero ciertamente es una parte importante de la razón de ser del fascismo, la función a la que el propio Hitler se seguía refiriendo cuando hablaba de salvar a banqueros e industriales del bolchevismo. Es un tema que merece mucha mayor atención que la que ha recibido.

Si los fascistas creían que estaban salvando a los plutócratas de los rojos, la verdad es que la izquierda revolucionaria nunca fue lo bastante fuerte como para tomar el poder ni en Italia ni en Alemania. Pero sí tenían fuerza suficiente para reducir la tasa de ganancia e interferir con el proceso de acumulación de capital. Eso frustraba los intentos del capitalismo de resolver sus contradicciones internas arrojando más y más de los costes sociales a las espaldas de los trabajadores. Con revolución o sin ella, la resistencia de la clase obrera organizada era problemática para los ricachones.

Tampoco olvidemos que además de servir a los capitalistas, los dirigentes fascistas se servían bien así mismo, pillando tajada en cuanto podían. Su avaricia personal y su lealtad de clase eran dos caras de la misma moneda. Mussolini y sus cohortes vivían a cuerpo de rey, codeándose con los altos círculos de plutócratas y la aristocracia tradicional. Los funcionarios nazis y los comandantes de las SS amasaron fortunas personales saqueando territorios conquistados y robando sin la menor vergüenza a los inquilinos de los campos de concentración y otras víctimas políticas. Se ganaron sumas enormes de negocios secretos y bien conectados, y de la contratación de fuerza de trabajo esclava para empresas como la IG Farben y Krupp.

A Hitler se le suele pintar como un fanático ideológico al que no le interesaba lo material. La verdad es que acumuló una inmensa fortuna y la mayor parte de ella no por medios muy honrados que digamos. Expropió obras de arte del dominio público. Se quedó con enormes sumas de los cofres del partido nazi. Se inventó un nuevo concepto “el derecho a la propia imagen” para imponer una tasa por cada sello con su efigie un expediente que le reportó cientos de millones de marcos. (7)

La principal fuente de riqueza de Hitler era un fondo reservado donde efectuaban donaciones importantes industriales alemanes con toda regularidad. (TAMBIEN ME SUENA) Hitler sabía que “mientras que la industria haga dinero, mis fondos serán inagotables. Así que se ocupó de que la industria alemana nunca estuviera mejor que bajo su dominio, lanzando, entre otras cosas, gigantescos proyectos de armamento, o lo que hoy llamaríamos “contratos de defensa” (TODO ME SUENA HOYGAN)

Y lejos de ser el asceta que se ha pintado, Hitler se daba la gran vida. A lo largo de su presidencia se procuró decisiones especiales de la Agencia Tributaria alemana que impedían que pagara impuesto sobre la renta o sobre la propiedad. Tenía una flota de limusinas, apartamentos privados, casas de campo, servidores a manta por no hablar de una finca majestuosa en los Alpes. Sus días más felices los pasó entreteniendo a la realeza europea, que incluía al Duque de Windsor, que se contaba entre sus más entusiastas admiradores.

Pese a que son lo mismo,
Financiaron al fascismo.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mar Jul 04, 2017 10:32 pm 
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De verdad, malet ¿por qué traducir a un bolchevique militante cuando hay gente más desapasionada y objetiva?

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Metzger escribió:
Solo un apunte: Eso del neo-liberalismo no existe


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mar Jul 04, 2017 11:00 pm 
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Con el pesimismo de la razón pero sin el optimismo de la voluntad.
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"¿Por qué traducir a rojos de mierda pudiendo traducir a liberales molones que no dicen cosas inconvenientes?"

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"Negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante". El derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin (1914).


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mar Jul 04, 2017 11:14 pm 
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No tiene nada que ver con ser rojo o liberal, sino con hacer algo más valioso que la mera difusión de tu propia pulsión roja, liberal, comunista o anticomunista

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Metzger escribió:
Solo un apunte: Eso del neo-liberalismo no existe


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mar Jul 04, 2017 11:34 pm 
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Pero lo cierto es que Parenti no es ningún "bolchevique militante", y la obra de este hilo es algo más que su "propia pulsión" ideológica.

O dicho de otro modo: ¿qué más dan las ideas de Parenti a la hora de valorar si tiene razón en sus tesis o no? Si se equivoca será por otras razones.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 12:02 am 
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De nuevo, no he hablado de sus ideas, sino de su "agenda", su propósito. Y de quedarse meramente en eso

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Metzger escribió:
Solo un apunte: Eso del neo-liberalismo no existe


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 12:10 am 
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Claro, el resto de libros que no están escritos por rojos no tienen propósito alguno, es sólo por escribir de algo.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 12:32 am 
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Nadie ha dicho eso, lo vuelvo a repetir:
Seppy escribió:
No tiene nada que ver con ser rojo o liberal, sino con hacer algo más valioso que la mera difusión de tu propia pulsión roja, liberal, comunista o anticomunista

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Metzger escribió:
Solo un apunte: Eso del neo-liberalismo no existe


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 12:35 am 
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Que el SPD de los años 20 no ardiera en deseos de alcanzar un pacto con los comunistas es muy razonable si se tiene en cuenta que en aquel momento Hitler "aún no había ocurrido" (nótense las comillas) y el marco de referencia de pactos entre socialdemócratas y comunistas era lo ocurrido entre mencheviques y bolcheviques en Rusia (donde curiosamente, al igual que sucedería unos años más tarde en la RDA, la primera vez que se votó ganaron los socialdemócratas y la respuesta de los comunistas fue "si no sabéis votar habrá que quitaros el juguete").

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 12:37 am 
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Seppy escribió:
Nadie ha dicho eso, lo vuelvo a repetir:
Seppy escribió:
No tiene nada que ver con ser rojo o liberal, sino con hacer algo más valioso que la mera difusión de tu propia pulsión roja, liberal, comunista o anticomunista

El libro mantiene una tesis, sean cuales sean las ideas políticas de su autor (que no tiene ni por qué ocultar, como otros muchos autores tampoco lo hacen), y en el libro se expone dicha tesis y se intenta demostrar. Sin más. Como todos los ensayos.

Que por el mero hecho de que el autor sea de izquierdas ya des por hecho que el autor sólo trata de "difundir" su propia "pulsión" ideológica, sin aportar ningún dato o argumento que intente demostrar dicha intención y obviando que es un ensayo de tipo político-histórico repleto de argumentos, es sólo prueba de tus propios prejuicios liberales.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 12:45 am 
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Manuel H escribió:
Que el SPD de los años 20 no ardiera en deseos de alcanzar un pacto con los comunistas es muy razonable si se tiene en cuenta que en aquel momento Hitler "aún no había ocurrido" (nótense las comillas) y el marco de referencia de pactos entre socialdemócratas y comunistas era lo ocurrido entre mencheviques y bolcheviques en Rusia (donde curiosamente, al igual que sucedería unos años más tarde en la RDA, la primera vez que se votó ganaron los socialdemócratas y la respuesta de los comunistas fue "si no sabéis votar habrá que quitaros el juguete").

En realidad existía otro marco de referencia de pactos entre socialdemócratas y comunistas, mucho más cercano, que fue la revolución de noviembre, en la que los comunistas fueron traicionados (qué sorpresa) por los socialdemócratas, aliados con la extrema derecha alemana.

Y las elecciones que los socialdemócratas ganaron en la RDA fueron siempre en unión con los comunistas.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 4:46 am 
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Seppy ni Parenti es bolchevique ni que lo fuera tiene nada que ver con la verdad o no de lo que diga. Etiquetar es fácil y yo te tengo en mejor concepto intelectualmente hablando (yo tambien lo he hecho a veces ya habran notado que no soy perfecto) Manuel ha argumentado algo, aunque creo que el apunte de Mella ha sido muy oportuno. De todos modos Thaelmamm acertó en su predicción (no había que ser un lince) La ideologia racista y expansionista de Hitler no era un secreto ni para los socialdemocratas ni para nadie. Tampoco el.matonismo de sus alegres muchachos.

De todos modos me parece genial que comentéis yo hasta que no acabe no participaré mucho en el debate, si lo hay. Hay que estar a lo.que se esta, como decia mi abuelo manchego.Es bueno ver críticas a lo que uno lee, pero espero que sean del palo esto no es correcto o es explicable de otro modo o no tiene en cuenta tal y no "es un bolchevique". Cosa que además no es. Rojo sí, y que? Otros son pro capital y de derechas o socialdemocratas y anda que no se les nota. La cuestion es que se les note diciendo cosas que no son ciertas y me parece que buena parte de lo que dice Parenti hasta ahora es cierto.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 9:31 am 
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Si Ockham tenía una navaja, yo tengo un bate
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Registrado: Mar Ago 02, 2005 8:43 pm
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Tiene guasa que un verdadero creyente del dios MERKATOR venga a hablar de sesgos bolcheviques. Como si la HEKONOMOLOGÍA (as we know it) no fuese un enorme sesgo en si misma.

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Sostiene Pereira que quienes no se encuentren a gusto aquí pueden marcharse tan libremente como cuando se registraron.
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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Jul 05, 2017 10:33 am 
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Más Feliz que una Perdiz
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Registrado: Mar May 30, 2006 1:18 pm
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Ubicación: Rusia, Venezuela, y a Cuba como al marido de la reina
Creo que sería más productivo, en vez de personalizar y ver quién es un malvado bolchevique y apologeta del estalinismo y quién un adorador del Dios Mercado y su Invisible Mano, ir viendo si las cosas que dice Parenti son correctas, incorrectas, medias verdades o pueden ser matizadas. Y al fin al cabo, ya todos sabemos de qué palo es cada uno.

Por sugerir algunas cuestiones en lo que va traducido:
¿Es o no es verdad que el “gran capital” (Parenti no lo define, entiendo que se refiere a los principales capitalistas) tuvo parte en el golpe de Estado de Mussolini y en la financiación de la campaña electoral de Hitler?

¿Es o no verdad que el resto de partidos de derecha alemana en sus diversas variantes facilitaron el ascenso de Hitler?

¿Es o no verdad que las políticas fascistas perjudicaron a la clase trabajadora pero fueron buenas para los grandes capitalistas y financieros?
¿Es o no verdad que pese a tanta mística los dirigentes fascistas fueron en realidad un panda de ladrones y se codeaban con la jet set de la época?
¿Es o no verdad que el fascismo (aunque no sea todo lo que es) es la forma que tiene el capitalismo de disciplinar a la clase obrera?

¿Es o no verdad que no había un verdadero peligro de que la izquierda revolucionaria se impusiera por la fuerza en Italia o Alemania, pero que la organización obrera de la época sí que provocaba dificultades a las empresas y por eso tuvieron que dejar de lado la democracia para poder llevar a cabo su programa?

Todas estas cosas que dice Parenti se pueden rebatir, y si se aporta literatura pertinente que las rebata y/o
Manuel sí ha presentado una objeción al tema de los socialdemócratas no quisieron pactar con los comunistas, entiendo que después de la elección de Hitler. Porque ya habían visto que los bolches se los habían tragado en Rusia.

No es un mal motivo, pero como dice Mella, los comunistas vieron como los gobernantes socialdemócratas de Alemania los asesinaban y los tiraban al río sin formación de causa, después de una Primera Guerra Mundial cuyos créditos de guerra votaron alegremente y sin embargo les ofrecieron un pacto. Seguramente es la tontería propia de los comunistas. Al menos el dirigente comunista alemán si estuvo clarividente: votar por Hindemburg iba a acabar siendo votar por Hitler. Los socialdemócratas decían que era un punto de vista “inspirado por el Kremlin”. Bueno seguramente, pero si lo inspiró el Kremlin la verdad es que lo clavó.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Traducción al español por Huan Manwe