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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 4:18 pm 
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Hombre, gracias. Pero no me importa que se comente. Ademas puedo pasarlo todo a un hilo cuando acabe.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 4:20 pm 
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Discrepo. Hay que respetar las traducciones, o comentar planteando dudas, pero no usar el hilo para discusiones en las que, btw, apoyo a Gurb :mrgreen:

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 4:26 pm 
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¿En qué?

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"Negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante". El derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin (1914).


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 4:40 pm 
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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 4:41 pm 
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Me parece logico. Lo que Gurb deberia plantearse es que le apoye usted. ;-)

No hard feelings.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 5:05 pm 
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Nos une la devoción por la libertad :trocolo:

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 5:10 pm 
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: ¡Oh, Libertad!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre! :mrgreen:

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 5:17 pm 
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Oh, igualdad, cuántas fosas has llenado.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Jul 27, 2017 5:26 pm 
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iggypop escribió:
Nos une la devoción por la libertad :trocolo:

Lo normal en liberales.

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"Negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante". El derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin (1914).


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Ago 10, 2017 9:23 am 
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Ubicación: Rusia, Venezuela, y a Cuba como al marido de la reina
En vez de convertirse en Estados capitalistas algunas naciones comunistas quedaron aniquiladas como comunidades políticas. Aparte del ejemplo claro de la URSS tenemos a la República Democrática Alemana, o Alemania Oriental que fue absorbida por la República Federal Alemana. Yemen del Sur fue atacado militarmente y aplastado por Yemen del Norte. Etiopía fue ocupada por las fuerzas tigres y eritreas y se metió en prisión a un gran número de etíopes sin proceso alguno; se expropió la propiedad etíope; se suprimió la educación etíope, así como las empresas y los medios; y se impuso una “aplicación sistemática del tribalismo en la educación y en la organización política (Tilahum Yilma corresponsal New York Times 24/4/1996.

Y como aplicación sistemática de una organización política tribal puede calificarse el sino de Yugoslavia, una nación fragmentada por la fuerza de las armas en una serie de pequeñas repúblicas conservadoras satélites de las potencias occidentales. Con la desmembración sobrevinieron una serie de guerras, represión y atrocidades cometidas por todos los contendientes. Una de las primeras repúblicas en separarse fue Croacia, donde se hizo con el poder en 1990 una camarilla derechista, en la que se contaban antiguos colaboradores con los nazis, respaldados por el poder armado del Cuerpo de la Guardia Nacional, pro fascista, en una constitución que relegaba a los serbios a los gitanos y a los musulmanes a ciudadanos de segunda. Los serbios fueron expulsados de la policía y el funcionariado, desahuciados de sus hogares, se expropiaron sus negocios y tenían que pagar impuestos sobre la propiedad especiales. Se cerraron los diarios serbios en Croacia. Se expulsó a los serbios de la tierra que habían ocupado durante tres siglos. Aun así Croacia era ensalzada por sus valedores occidentales como una nueva democracia.

En 1996, el presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko, un admirador de la capacidad organizativa de Adolfo Hitler, cerró los diarios y emisoras de radio independiente y decretó la abolición de la oposición en el parlamento. Se le confirió poder absoluto en un referéndum con una participación inflada, sin que nadie tuviera ni idea de cuantas urnas había o como se contaba. Algunos líderes de la oposición huyeron para salvar sus vidas. “Antaño una república soviética próspera que fabricaba tractores y televisiones, Bielorrusia es ahora una “cáscara vacía” donde un tercio de la población sufre “una profunda pobreza”. (San Francisco Bay Guardian, 12/4/96).


¿Tenemos que venerar a Vaclav Havel?

No hay un personaje que los restauradores del capitalismo hayan encumbrado más que Vaclav Havel, un dramaturgo que se convirtió en el primer presidente de la Checoslovaquia pos-comunista y más tarde presidente de la República Checa. Mucha gente de izquierdas que le admira parece haber pasado por algo algunos aspectos de su personalidad: su oscurantismo religioso reaccionario, su antidemocrática represión de sus adversarios izquierdistas y su devoción inmarcesible a la desigualdad económica y al libre mercado sin restricciones.

Havel creció entre chachas y chóferes en una familia rica y fervientemente anticomunista. Havel denunció el “culto de la democracia a la objetividad y a la media estadística” y la idea de que políticas públicas racionales y colectivas podrían aplicarse para resolver la crisis medioambiental. Defendía una nueva estirpe de dirigentes políticos que fiaran menos en el “pensamiento cognitivo y racional”, que “mostraran humildad ante el misterioso orden del ser” y que “confiaran en su propia subjetividad como el principal vínculo con la subjetividad del mundo. Por lo visto esta suerte de líder sería una especie de pensador superior elitista, parecido al rey filósofo de Platón, dotado de un “sentido de responsabilidad trascendente” y “prudencia arquetípica” (7) Nunca se puso a explicar demasiado de qué forma esta visión trascendente arquetípica se iba a traducir en la política práctica ni a quién iba a beneficiar sobre quienes recaerían las cargas. Havel incitó a preservar la familia cristiana en una familia cristiana. Vendiéndose como un hombre de paz y tras declarar que nunca vendería armas a regímenes opresivos, no tardó en vender armas a Filipinas y al régimen fascista de Tailandia. En junio de 1994, el General Pinochet, el carnicero de la democracia chilena, estaba comprando armas en Checoslovaquia, sin que Havel dijera ni mu.

Havel se apuntó de modo entusiasta a la Guerra del Golfo de George Bush, una empresa que mató a más de 100.000 civiles iraquís. En 1991, con otros dirigentes pro-capitalistas del este de Europa, Havel votó con los EEUU para condenar las violaciones de derechos humanos en Cuba. Pero nunca condenó las violaciones de derechos humanos en el Salador, Colombia, Indonesia o cualquier otro satélite americano. En 1992, cuando era presidente de Checoslovaquia, Havel, ese gran demócrata, exigió que el parlamento fuera disuelto y pudiera gobernar por decreto, para acelerar la implantación de las “reformas” liberales. Ese mismo año firmó una ley que convertía defender el comunismo en un delito con penas de hasta ocho años de reclusión. Sostuvo que la constitución checa exigía que la firmara. De hecho, como bien sabía él, la ley conculcaba la Declaración Universal de Derechos Humanos que se incorporó a la Constitución Checa. De todos modos no exigía su firma. En 1995, respaldó y firmó otra ley antidemocrática que excluía a los comunistas y a los antiguos comunistas del funcionariado.

Una de las principales prioridades de Havel ha sido la propagación del anticomunismo. Encabezó una “histérica campaña internacional” (San Francisco Chronicle, 2/17/95) para que siguieran estando en funcionamiento dos emisoras de la guerra fría con financiación americana, Radio Free Europe and Radio Liberty, para que siguieran saturando Europa del Este con su propaganda anticomunista. Se aprobó también durante el gobierno de Havel una ley que convertía en delito “propagar el odio nacional, religioso o de clase”. En la práctica la crítica de los ricos y pudientes era ilegal, metiéndola en un revoltijo con la intolerancia étnica y religiosa. El gobierno de Havel advirtió a los sindicatos de que no se metieran en política. Algunos sindicatos militantes vieron cómo se confiscaba su propiedad y se entregaba a sindicatos de empresa más bizcochables.

En 1995, Havel declaró que la “revolución” contra el comunismo no sería consumada hasta que se privatizara todo lo privatizable. El gobierno de Havel liquidó las propiedades de la Unión de Juventudes Socialistas (campamentos, salones recreativos e instalaciones culturales y científicas para los niños) entregando esas propiedades a cinco sociedades anónimas, a expensas de una juventud obligada a vagar por las calles. Con los programas de privatización y “restitución” de fábricas, talleres, fincas, casas y gran parte de las tierras del dominio público se vendió a precio de saldo estos activos a los capitalistas nacionales y extranjeros. Les fueron devueltas a los aristócratas de la República Checa y Eslovaca o a sus herederos las tierras que estaban en posesión de sus familias antes de 1918 bajo el imperio austrohúngaro, desposeyendo a los antiguos ocupantes y sumiendo a muchos de ellos en la indigencia. El propio Havel se hizo con las propiedades que habían pertenecido a su familia hacía cuarenta años. Aunque se presentaba a sí propio como un hombre que buscaba el bien ajeno, buscaba su propio bien de forma muy ducha. Por esas razones al menos a alguno de nosotros no nos acaba de caer del todo bien Vaclav Havel.

La colonización del Este.

Una vez que los restauradores capitalistas en Europa del Este y la antigua URSS se hicieron con el poder, dedicaron sus mejores esfuerzos para asegurar que el nuevo orden del saqueo corporativo, la codicia, los bajos salarios, la descerebrada cultura pop y la democracia limitada a consultas electorales se asentaran. Se pusieron a desmantelar con entusiasmo las empresas públicas y toda la red de programas sociales que antes servía al público. Integraron los antiguos países socialistas en el sistema capitalista global expropiando su tierra, trabajo, recursos naturales y mercados, transformándolos rápidamente en naciones tercermundistas empobrecidas. Todo ello se pintaba en la prensa corporativa americana como un gran adelanto para la humanidad.

Los antiguos países comunistas están siendo recolonizados por el capital extranjero. La mayor parte de su comercio exterior lo controla multinacionales. Como los países del Tercer Mundo, no tienen acceso cada vez más a sus respectivos mercados. Ese comercio importante y mutuamente beneficioso entre esas naciones ha sido reducido a una minucia, ya que sus economías están atadas a la inversión y necesidades extractivas del capitalismo global. En vez de desarrollo recíproco, están experimentando ahora el mal-desarrollo impuesto por el capital global monopolista. Las corporaciones multinacionales se mudan a Rusia para explotar sus inmensos recursos de petróleo y gas y los riquísimo recursos minerales con gran ganancia para sí propias y muy poca para el pueblo ruso. Con las protestas de los ecologistas de EEUU y Rusia, los intereses madereros de EEUU, con apoyo financiero de un fondo patrocinado por el Pentágono, están preparándose para arrasar la espesura siberiana, una región que contiene en sí un quinto de los bosques del planeta y es hábitat de muchas especies endémicas. (New York Times 1/30/96). Todas las ayudas a los antiguos países comunistas se canalizan al sector privado. Como se observó en el Guardian (11/19/94) “los cientos de millones de dólares prodigados por los programas de ayuda occidentales han beneficiado sobre todo a las compañías occidentales que se dirigieron al este para asaltar el tren de la ayuda extranjera”. Cuando Rumania inauguró un mercado para comercializar acciones de la privatización, los 20 millones de dólares de coste inicial “fueron financiados por la Agencia de EEUU para el desarrollo internacional. (Wall St Journal 9/17/96).

El FMI dio un préstamo de 10.000 millones de dólares a Rusia, pero sus términos eran privatizar la agricultura y los activos de dominio público y la eliminación de prestaciones sociales y subsidios para el combustible. La ayuda americana se emplea para auxiliar a los inversores privados a comprar activos públicos y a extraer materias primas de dominio público en los países del Este con las más favorables condiciones de inversión.

Con el advenimiento de la inversión privada en el Este la producción no aumentó como se preveía sino que descendió de forma drástica. Cientos de las empresas públicas más atractivas e insolventes han sido privatizadas a precios de ganga, en beneficio las más veces de inversores extranjeros, mientras que otras empresas estatales han ido siendo decapitadas y privadas de recursos hasta llevarlas a la bancarrota. Entre 1989 y 1995, en lo que ahora es la República Checa, se privatizaron el 80% de todas las empresas, y la producción industrial se redujo dos tercios. La privatización en Polonia hizo caer un tercio la producción entre 1989 y 1992. Enormes complejos eléctricos y de alta tecnología en Alemania Oriental , que empleaban a cientos de miles de obreros, han sido tomados por enormes empresas de Alemania Occidental para ser cerrados a renglón seguidos. Con la privatización, gran parte de la infraestructura técnica y científica de la antigua Unión Soviética se está desintegrando, así como sus plantas.

Desde su privatización, ZiL la enorme planta industrial de Moscú, vio cómo su producción de camiones de desplomaba de 150.000 a 13.000 al año, y el 40% de su plantilla era despedida. En abril de 1996, los obreros que quedaban pidieron al gobierno ruso que volviera a hacerse cargo de ZiL. En el pasado, los obreros de esta empresa pública y sus parientes “tenían trabajos fijos y seguros” en la empresa. Vivían en modestos apartamentos y podían acudir a las escuelas gratuitas que proveía la empresa. Mientras estaban trabajando los niños pequeños estaban en las guarderías de ZiL, y cuando estaban enfermos les atendía el servicio médico de la empresa, “crecí en un país que se preocupaba de los obreros” declaró un obrero fabril, que ahora se lamentaba de su oposición al sistema (New York Times, 5/8/94). En Macedonia, una de las repúblicas que se separaron de Yugoslavia, un representante sindical observó, “la privatización en la práctica ha supuesto la destrucción de nuestras empresas”. A los macedonios parecía preocuparles bastante más las penurias económicas del libre mercado que las supuestas rivalidades étnicas tan publicitadas. Se quejaban de cómo el trabajo había monopolizado sus vidas: “ya no hay tiempo para preocuparse de los demás, casi no queda tiempo para uno mismo, sólo tiempo para acumular dinero y más dinero”. (PBS-TV report, 1/16/95).

La producción agrícola de grano, cereales, forraje y otros productos se desplomó en los antiguos países comunistas, cuando se cerraron a la fuerza miles de granjas cooperativas. Los nuevos granjeros privados poseen pequeñas parcelas, y con frecuencia no pueden acceder al mercado de crédito para obtener financiación, semillas, fertilizante o maquinaria agrícola, por lo que rápidamente pierden sus propiedades o vuelven a la agricultura de subsistencia. Las cooperativas agrícolas de Hungría habían constituido un sector de la economía socialista que no lo había hecho nada mal. Pero con la privatización, la producción agraria cayó hasta un 40% en 1993. (Los Angeles Times, 1/29/94).

También se dio un drástico deterioro en la producción agrícola de Bulgaria, otrora considerada la canasta de pan modelo de Europa del Este, lo que llegó a que se experimentaran graves penurias de pan en 1996. Bulgaria también padecía una inflación del 20% mensual y estaba hundiéndose en ese ciclo familiar de deuda exterior: recortar en prestaciones sociales para poder recibir préstamos del FMI, y pedir prestado para devolver préstamos anteriores. “El gobierno búlgaro debe imponer más medidas de austeridad y propicias al libre mercado para obtener préstamos internacionales vitales para devolver partes de la deuda exterior que asciende 9.400 millones de dólares”. (San Francisco Chronicle, 7/18/96).

En 1992 el gobierno lituano dictó un decreto según el cual los antiguos propietarios y sus descendientes podían reclamar la propiedad expropiada en la era socialista. Como resultado de la medida, decenas de miles de agricultores, el 70% de la población rural, fueron expulsados de las tierras que habían labrado medio siglo, destruyendo ya de paso la base agrícola del país.

Gran parte de la producción de Europa del Este fue desmantelada para evitar la competición con empresas de Alemania Occidental. Esto se hizo especialmente patente cuando se quebrantó la agricultura colectivizada para proteger las granjas extremadamente subsidiadas (LIBRE MERCADO LOS COJONES POR CIERTO) y menos productivas granjas privadas de Alemania Occidental. (8) Los capitalistas de occidente de Alemania se apropiaron casi sin contrapartidas de toda la propiedad socializada de la RDA, incluyendo fábricas, talleres, granjas, apartamentos y otros inmuebles, así como el sistema de sanidad, activos que ascendían a dos billones de dólares, en lo que constituyó el mayor saqueo de propiedad pública por parte del capital privado en la historia europea. El resultado final de esta privatización de “libre mercado” en Alemania Oriental es que los alquileres, que antes eran el 5% de los ingresos, ahora constituyen dos tercios; igualmente los costes de transporte, puericultura, sanidad y educación superior se han elevado por encima de lo que muchos pueden permitirse.

Los alemanes del este de diversas tendencias políticas se quejan de varias cosas: el flujo monetario ha sido del este al oeste, casi como una colonización, el libre mercado es un mito, ya que la economía de Alemania occidental está completamente regulada y muy subsidiada en algunos sectores, pero contra los intereses del Este, la policía de Alemania occidental sorprendentemente es bastante más brutal que la de Alemania del Este y si Alemania occidental se hubiera desnazificado al ritmo que ha forzado a des-socializarse al este, sería un país completamente diferente. (Z Magazine, 7/92).

Por último debe observarse que los políticos y cargos públicos alemanes están encausando a los “colaboracionistas” con la RDA en cualquier posición funcionaria, incluyendo a maestros y administradores de medio pelo. (9)

Los emigrados de los estados comunistas se quedan pasmados con la cantidad de papeleo y burocracia que encuentran en occidente. Dos emigrantes soviéticos en Canadá se quejaban, de forma independiente de que “por increíble que parezca la burocracia aquí es peor que en casa” {Monthly Review, 5/88). Los alemanes orientales que vivían en el oeste estaban flipando con la inundación de complicados formularios que tenían que rellenar para pagar los impuestos, acceder a la asistencia sanitaria, al seguro de desempleo, al reciclado laboral, a los subsidios al alquiler y a sus cuentas bancarias. Además “como tenían que ofrecer un montón de datos personales, se sentían más observados y espiados que por la Stasi”. (Z Magazine, 7/92). Y CUANDO PARENTI ESCRIBIA NO SE HABIA DADO EL ESCANDALO DE LA NRA, CUANDO LOS LIDERES DEL MUNDO LIBRE ESPIABAN EL MOVIL PRIVADO DE SU GORDA GOBERNANTE.

Los judíos soviéticos que emigraron a Israel durante la época de la Guerra Fría experimentaron una desilusión similar con los problemas de la vida y la absoluta carencia de idealista. Las cartas desanimadas que mandaban a casa se consideraron un factor importante que hizo caer la emigración de la URSS a Israel.

Con la restauración capitalista a toda mecha, los pueblos de las antiguos países socialistas iban a tener todo el tiempo y las ocasiones del mundo para enterarse de las mieles del libre mercado. Sus experiencias serán abordadas en el próximo capítulo.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Ago 10, 2017 1:56 pm 
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Capítulo 7. El Paraíso del Libre Mercado desfila hacia el Este (segunda parte)

Los propagandistas del libre mercado en los antiguos países comunistas sostenían que, en la medida en que el capital se privatizara y se acumulara en propias manos el resultado sería fomentar la producción y la prosperidad general. Pero que primero habría que atravesar un “periodo complicado” hasta llegar hasta ahí. El periodo complicado está demostrando ser bastante más grave y prolongado de lo que se vaticinaba, y puede llegar a ser la condición permanente de la restauración capitalista.

Reptiles y Sanguijuelas.

En 1990, cuando la URSS se estaba preparando para su fatal caída en el paraíso del libre mercado, Bruce Gelb, jefe de la Agencia de Información de EEUU, le dijo a un periodista que los ciudadanos soviéticos se beneficiarían económicamente de la educación empresarial de EEUU ya que lo que hacía falta que se rehabilitara en la URSS era precisamente “los reptiles, las sanguijuelas, los intermediarios. ¡Esos son los que hacen funcionar un país como el nuestro!” (Washington Post, 6/11/90)

Hoy, en los antiguos países comunistas y en la China abierta al mercado las sanguijuelas y los reptiles proliferan y funcionan. Han aparecido como por ensalmo miles de coches de gran lujo en las calles de Praga y Moscú. Los alquileres y los precios de las viviendas se han disparado. Han aparecido numerosas bolsas de valores en China y en Europa del Este, 16 únicamente en la antigua URSS. Una nueva clase de inversores y extorsionistas nadan en la riqueza. Su objetivo declarado ya no es una vida mejor para todos los ciudadanos sino maximizar que los individuos más listos en este sentido acumulen fortunas personales. Más opulencia para los menos genera más pobreza para la mayoría. Como dijo una joven periodista en Rusia: “En cuanto alguien se hace más rico yo me hago más pobre” En Rusia el nivel de vida de la familia media ha caído casi a la mitad desde que se asentaron las “reformas” de mercado. (New York Times, 6/16/96). Un informe de Hungría dice lo mismo: “Mientras que los nuevos ricos viven en villas lujosas con un Mercedes o un Jaguar en el garaje, el número de pobres no ha dejado de crecer”. (New York Times, 2/27/90)·

Cuando el Vietnam socialista se ha abierto a la inversión extranjera y a la globalización “la distancia entre ricos y pobres ha aumentado con gran presteza y “la cualidad de la educación y la sanidad de los pobres se ha deteriorado”. (New York Times, 4/8/96). La prosperidad sólo ha beneficiado a “unos pocos privilegiados en Vietnam”, llevando a “una estructura de clases emergente que se da de bruces con los supuestos ideales igualitarios del país”. (AP
report, 10/28/96).

En el emergente paraíso de libre mercado de Rusia y Europa Oriental la desregulación de precios no conllevó precios competitivos sino precios fijados por monopolios privados, empeorando todavía más la ya muy elevada inflación. Aparecieron mendigos, chulos, macarras, estafadores y otros sectores como nunca antes. Se ha dado un incremento dramático del paro, personas sin hogar, contaminación del agua y el aire, prostitución, violencia de género, violencia contra los niños y casi cualquier mal social concebible. (1)

En países como Rusia y Hungría, como se ha informado ampliamente en la prensa americana mainstream, la tasa de suicidio ha subido un 50% en pocos años. La reducción del empleo de combustible, debido a los precios más elevados y a las facturas impagadas, han llevado a un creciente número de fallecimientos o enfermedades graves entre los pobres y los ancianos en los largos inviernos.

En Rusia los médicos y las enfermeras en las clínicas públicas tienen remuneraciones muy bajas. Se están cerrando muchas clínicas públicas. Ya había problemas anteriormente, pero ahora los hospitales públicos sufren más que nunca antes de condiciones insalubres y penurias de jeringas, agujas, vacunas y equipamiento médico moderno. Muchos hospitales públicos carecen de agua caliente, y algunos directamente no tienen agua en absoluto. (2). El deterioro de los programas de inmunización y de los estándares médicos ha permitido que regrese con fuerza la polio, junto con la tuberculosis, el cólera, la difteria, la disentería y las enfermedades venéreas. La drogadicción ha aumentado de forma acentuada. “Los hospitales rusos los están pasando muy mal para dar abasto con el creciente número de drogadictos y la financiación cada vez menor” (CNN newsreport, 2/2/92).

También se ha dado un descenso en los niveles nutricionales y un no menos marcado descenso en el stress y las enfermedades mentales. Sin embargo las consultas médicas han bajado a la mitad porque los honorarios son muy elevados en los nuevos sistemas sanitarios privatizados. Como resultado de ello muchas enfermedades no se atajan en el momento justo y cuando se detectan ya están en la fase crítica. Los oficiales militares rusos describían el estado de salud de los reclutas como “catastrófico”. En el seno de las fuerzas armadas el número de suicidios se ha elevado de forma dramática y las muertes por sobredosis han subido un 80% en años recientes. ( Toronto Star 11/5/95).

El derrocamiento del socialismo ha venido de la mano con una creciente mortalidad infantil y tasas de mortalidad disparadas en Rusia, Bulgaria, Hungría, Letonia, Moldavia, Ucrania, Mongolia y Alemania Oriental. Un tercio de los hombres rusos no llegan a los 60 años. En 1992, la tasa de natalidad de Rusia cayó por debajo de la tasa de mortalidad por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial. En 1992 y 1993, los alemanes orientales enterraban a dos personas por cada niño que nacía. La tasa de mortalidad aumentó en un 20% para las mujeres de Europa oriental cerca de los cuarenta, y casi un 30 por ciento para hombres de la misma edad. (New York Times, 4/6/94). Con el fin de los alquileres subsidiados, las estimaciones de personas sin hogar sólo en Moscú son tan altas como 300.000. La pérdida de los permisos de residencia priva a las personas sin hogar de asistencia médica u otras prestaciones sociales, por magros que sean. Harapientos y victimizados por las mafias y la policía, miles de indigente fallecen de hambre y frío en las calles de varias ciudades. En Rumania, miles de niños sin hogar viven en alcantarilla y estaciones de tren, esnifando pegamento para aplacar el hambre que tienen, mendigando y siendo presa de varios depredadores callejeros. (National
Public Radio news, 7/21/96).


Terapia de choque para la mayoría.

La tasa de paro ha llegado a subir al 30% en países que vivieron el pleno empleo con el socialismo. Un trabajador polaco sostiene que las personas sin trabajo es casi imposible que encuentren empleo a partir de los 40. Las mujeres polacas dicen que su amortización económica es más temprana, ya que para conseguir trabajo, como lo expresa una de ellas, “tienes que ser joven, sin hijos y tener las tetas gordas”. (Nation, 12/7/92). Las medidas de seguridad laboral van brillando por su ausencia y las lesiones y accidentes laborales con resultado de muerte han aumentado de forma drástica. Los empleados tienen que trabajar más horas y con más intensidad por menos dinero, en condiciones muchas veces inhumanas y tercermundistas. Los maestros, los científicos, los obreros fabriles e incontables trabajadores ven como no les pagan durante meses cuando se les acaban los fondos a los patrones. (Los Angeles Times, 1/17/96). Las oleadas de huelgas y parones en Rusia y otros países del Este de Europa no reciben un trato nada comprensivo en la prensa de esos países. E incluso en aquellos países en los que los partidos comunistas mantienen las riendas como en China, Vietnam o Cuba, la apertura al capital extranjero ha engendrado una desigualdad creciente. En Cuba, la economía dolarizada ha llevado consigo un crecimiento de la prostitución (incluyendo chicas de 11 o 12 años), mendigos callejeros y negocios en negro con turistas. (Avi Chomsky, Cuba Update, 9/96).

En China hay obreros que trabajan de 12 a 16 horas al día por salarios de subsistencia y sin días libres. Los que protestan por las deficientes condiciones de seguridad y sanitarias se arriesgan al despido o a ser encarcelados. Las reformas de mercado en China han hecho regresar el trabajo infantil. (San Francisco Chronicle, 8/14/90). “Creo que es lo que ocurre cuando tienes compañías privadas” dice el señor Peng, un joven emigrante que tiene sus dudas sobre la nueva china. “En las empresas privadas, ya sabes, los trabajadores no tienen derechos en la práctica”. ( Wall St. Journal 5/19/94). En toda Europa Oriental los sindicatos han quedado debilitados o disueltos. Los permisos por enfermedad, la baja por maternidad, las vacaciones pagadas y otras prestaciones sociales que se daban por sentadas en el comunismo han sido recortados o suprimidos. Los dispensarios obreros, los resorts vacacionales, las clínicas, los centros culturales y deportivos, las guarderías infantiles, y otros rasgos que hacían las empresas comunistas algo más que un lugar de trabajo casi se han desvanecido. Las casas de descanso antes reservadas para trabajadores han sido privatizadas y convertidas en casinos, club nocturnos y restaurantes para los nuevos ricos. (4) Los ingresos reales han caído de un 30 a un 40% en los países excomunistas. Únicamente en 1992, Rusia vio cómo su gasto en consumo descendía un 38% (en comparación, durante la Gran Depresión, el gasto en consumo en los EEUU descendió un 21% en cuatro años). Tanto en Polonia como en Bulgaria, un 70% de la población vive por debajo o justo por encima de la pobreza. En Rusia es del 75 al 85%, con un tercio de la población que se limita a subsistir en la más absoluta desesperación económica. En Hungría, y eso que ha recibido la mayor parte de la inversión occidental en Europa del Este, un tercio de sus ciudadanos viven en la pobreza más abyecta, y un 70% de los hombres están pluriempleados y trabajan hasta 14 horas diarias, según los datos del propio ministerio de trabajo. Después de meses de no recibir su salario, los mineros del carbón en la Rusia del extremo oriente comenzaron a morirse literalmente de hambre. En agosto de 1996, 10.000 de ellos habían dejado de trabajar simplemente porque no tenían fuerzas. Como no se sacaba carbón, las centrales de energía de la región comenzaron a cerrar, amenazando con un apagón eléctrico que perjudicaría aún más la industria de las naciones de la costa del Pacífico y su comercio. (Los Angeles Times, 8/3/96).

Los europeos del este están presenciando escenas “bastante comunes en occidente en los países avanzados, y no digamos en los menos avanzados, pero que aquí aún no dejan indiferente a nadie: el anciano que rebusca en cubos de basura, la anciana que rebusca en una caja de huesos en un mercado de carne a ver si encuentra uno con sustancia para hacer sopa, etc”. (Los Angeles Times, 3/10/90). Como la inflación se ha comido sus pensiones y ahorros, los pensionistas se agolpan en las calles de Moscú vendiendo parte de su ropa y otros patéticos artículos, siendo acosados por macarras y policía. {Washington Post, 1/1/96). Un tipo de empleo que sí ha florecido son los seguratas y ejércitos privados, que en el antiguo territorio de la URSS ascienden a unos 800.00 efectivos. Otro empleo típico para la juventud de clase trabajadora es el inmenso aparato de represión privada que es más formidable y tiene más efectivos que en el periodo soviético. Tiene más efectivos que las fuerzas armadas y en muchos casos está mejor pagado y mejor equipado. El enemigo real del régimen está dentro, después de todo”. Bilenkin, Russian Workers Under the Yeltsin Regime," Monthly Review, 11/96, 7. Un anciano ruso alude a “esta pobreza de la que pocos han escapado” mientras “otros se han hecho salvajemente ricos”. (Modern Maturityy September/October 1994).

Crimen y Corrupción.

Cuando la ética socialista abrió paso a la codicia privada como motivo rector, la corrupción adoptó formas nuevas y virulentas en las naciones pos-comunistas. El funcionariado, el más alto al más bajo nivel está en venta, y eso no excluye a la policía. El ministro de seguridad ruso calculó que un tercio del petróleo ruso y la mitad del níquel que salía del país habían sido robados. Entre los que gozaban de “ganancias impresionantes” de este saqueo se contaban Shell Oil y British Petroleum (Washington Post, 2/2/93). En abril de 1992, el presidente del Banco Central de Rusia confesó que se habían fugado al menos 20.000 millones de dólares del país y que habían sido depositados en bancos occidentales. Western banks (Nation, 4/19/93).

Las mejores porciones de los inmuebles de dominio público se venden silenciosamente y por una fracción de su valor real a cambio de compensaciones a los funcionarios que están a cargo de dichas ventas. Los funcionarios del gobierno compran bienes a contratistas privados a dos veces su valor normal a cambio de sobornos. Los directores de las empresas venden productos estatales a los bajos precios fijados por el Estado sacando una ganancia enorme. Un concejal de Moscú estimó que la corrupción ascendía a cientos de miles de millones de dólares. Si estos fondos entraran en el erario público “podríamos cubrir las partidas de gastos en el presupuesto tres o cuatro veces”. (Los Angeles Times, 7/10/92). Aparte de la corrupción, se ha producido un recrudecimiento del crimen organizado. Más de cien sindicatos en Rusia exigen que el 80% de todas las empresas les paguen “tributo”. De 1992 a 1995, la competencia por los restos del botín de la “reforma” se intensificó, y 45 de los más importantes hombres de negocios de Rusia fueron asesinados al estilo mafioso. En 1994 se produjeron más de 2.500 asesinatos de sicarios, la mayoría de ellos no resueltos. “Los sicarios son una profesión corriente hoy en Rusia, y sus asesinatos pasan bastante desapercibidos”. (San Francisco Chronicle, 11/17/95). La policía afirma que carece de financiación, personal y medios para dirigir una campaña eficaz contra estas mafias. El crimen callejero también ha aumentado mucho. (New York Times, 5/7/96). En la antigua URSS, las mujeres y los ancianos que tan seguros se sentían en un parque por la noche ahora no se atreven a salir. Desde que ha caído el comunismo en Hungría, los robos y otros delitos se han triplicado con un incremento del 50% en homicidios. (NPR, 2/24/92). Las fuerzas policiales de la Praga de hoy tienen muchas veces más efectivos que con los malvados comunistas, “cuando hacía falta relativamente poca policía”. (New York Times, 12/18/91). Es un poco curioso que hicieran falta bastantes menos policías con el malvado totalitarismo comunista que en el maravilloso libre mercado.

En la república de Georgia, la vida se ha reducido a un nivel de anarquía violenta impensable en el socialismo. Las pandillas criminales controlan gran parte del comercio y los grupos paramilitares controlan la mayoría de las bandas criminales.

Como ya no podían vender sus bienes en el mercado soviético pero tampoco podían competir en el mercado global, la industria georgiana ha entrado en una decadencia imparable y, como la mayoría de los países del Este, la deuda pública se ha disparado tanto como se han contraído los salarios. (San Francisco Chronicle, 7/20/93).

Decadencia cultural.

La vida cultural también ha entrado en un agudo proceso de decadencia en los antiguos países socialistas. Se va poco al teatro porque los billetes son ahora prohibitivos. La industria cinematográfica pública de Rusia, Polonia, Checoslovaquia y la RDA, que producían bastantes películas muy dignas, han sido dejadas sin fondos o adquiridas a peloputa por consorcios occidentales que ahora hacen dibujos animados, publicidad y videos musicales. Los cines son ahora propiedad de multinacionales y ofrecen los mismos tipos de película basura julivudiense de mínimo común denominador a los que estamos acostumbrados y que tenemos la libertad de ver. Los subsidios a las artes y la literatura se han visto recortados. Las orquestas sinfónicas han sido disueltas o se ponen a tocar en ocasiones menores o en fiestas. Los países comunistas solían producir ediciones baratas pero de calidad de autores clásicos y contemporáneos, de autores de Latinoamérica, Asia y África. Han sido reemplazados por el tipo de best-seller descerebrado para consumidores masivos de Occidente. En la etapa comunista, tres de cada cinco libros en el mundo se producían en la URSS. Como ahora el coste de los libros, periódicos y revistas se ha disparado y el nivel educativo se ha reducido, el número de lectores se ha reducido a niveles casi tercermundistas.
Los libros con un enfoque marxista o radical de izquierdas de otras suertes han sido eliminados de las bibliotecas y librerías. En Alemania Oriental la Asociación de Escritores informó de un ejemplo en el que se arrojó literalmente a la basura 50.000 toneladas de libros, muchos de ellos nuevecitos. Parece que las autoridades alemanas que se libraron de los libros no se sentían lo suficientemente libres como para quemarlos.

La educación, que antes era gratuita, es ahora accesible únicamente para los que puedan pagarla. El currículum ha sido “despolitizado”. Lo que como siempre quiere decir que es suprimida cualquier perspectiva de izquierdas o crítica con el imperialismo y el capitalismo, y que la nueva ortodoxia prevaleciente es una ortodoxia conservadora en el que se apoya el capitalismo o el imperialismo abiertamente o en el mejor de los casos las crítica son escasas y superficiales. Además en las infelices sociedades del Este de Europa se ha producido una invasión de religiosos como los Hare Krishnas, los Mormones, los Testigos de Jehová, los evangélicos de extrema derecha, los estafadores de la autoayuda y otros carroñeros de lo espiritual muy materialistas que hacen caja con los pobres y desesperados, ofreciendo solaz en el otro mundo o la promesa de una rápida riqueza y éxito en este.

El presidente de una de las más grandes empresas constructoras de Rusia lo resumió: “Todo el escaso bienestar material que podía tener la gente, lo perdió en una hora. Ya casi no hay más atención médica gratuita de una mínima calidad, educación universitaria accesible ni derecho al trabajo ni al descanso. Las casas de cultura, bibliotecas, estadios, jardines de infancia, dispensarios, campos de pioneros, escuelas, hospitales y tiendas están cerrando. El coste de las viviendas, de los servicios públicos y el transporte no están ya al alcance de la mayoría de las familias”. (Peoples Weekly World, 4/6/96).

Al enfrentarse con la privatización impuesta, los medios de noticias y esparcimiento han tenido que acudir a ricos propietarios, publicidad corporativa, fundaciones conservadoras o agencias dentro de los nuevos gobiernos capitalistas que se han instalado para conseguir financiación. Los programas de radio o televisión que tenían un enfoque de izquierdas, incluso algunos programas juveniles populares, han sido suprimidos. Se ha purgado a todos los medios de izquierdosos y están repletos de gente con orientación ideológica aceptable.

Por descontado este proceso de avance hacia un monopolio pro-capitalista de los medios ha sido descrito en los medios occidentales como “democratización”. Los comerciales de televisión que anuncian cigarrillos americanos, coches y otros bienes de consumo (que no están alcance por lo general del bolsillo medio) pueden verse en cualquier sitio y la publicidad ya es tan molesta e invasiva como aquí.

¡Las mujeres y los niños los últimos!

El derrocamiento del comunismo ha supuesto el alza de la brecha en la desigualdad de género. La nueva constitución adoptada en Rusia elimina las previsiones que garantizaban a las mujeres el derecho a permisos de paternidad pagados, estabilidad laboral durante el embarazo, cuidados prenatales y guarderías asequibles. (5) Sin la antigua estipulación socialista de que al menos tenía que haber un tercio de mujeres en los cuerpos representativos, la representación política de las mujeres ha bajado a un porcentaje del 5% en algunos países. Con la Legislación Soviética, las mujeres tenían garantizado cuatro meses de licencia por embarazo con toda la paga, y un año de paga parcial si decidían quedarse en casa a quedar a su hijo. Además podían pedir una excedencia de tres años con la garantía de que les sería reservado el puesto de trabajo.

En todos los países socialistas el 90% de las mujeres tenían trabajo en una economía de plano empleo. Hoy en día las mujeres representan dos terceras partes de los parados. Las que trabajan son despachadas por lo general a puestos que requieren poca cualificación y que son mal pagadas. Las mujeres dejan de ser profesionales en un número desproporcionado y se les desaconseja serlo. Más del 30 de las mujeres paradas son obreras cualificadas o profesionales que antes habían ganado salarios más elevados que la norma nacional. La pérdida de prestaciones por maternidad o guarderías públicas gratuitas ha generado aún más obstáculos para el empleo femenino.

En todas las naciones del este de Europa, la independencia legal, financiera y psicológica de que gozaban las mujeres en el socialismo ha quedado socavada. Los divorcios, los abortos y el control de natalidad son más difíciles. Liberada del “yugo soviético”, la región autónoma de Ingushetia despenalizó la poligamia e hizo que fuera legal que se vendiera a las mujeres como esposas. Los casos de acoso sexual y violencia contra las mujeres han aumentado. En Rusia el número de mujeres asesinadas todos los años, sobre todo por sus novios y esposos, se disparó de 5.300 a 15.000 en los primeros tres años del paraíso delibre mercado. En 1995, 57.000 personas más fueron gravemente heridas en esos incidentes. Las cifras oficiales subestiman el nivel de violencia. Los comités del Partido Comunista que solían intervenir en casos de violencia de género ya no existen. Las mujeres del este de Europa también están siendo reclutadas en número sin precedentes para una floreciente industria sexual que sirve a hombres de negocios extranjeros y nacionales. Como no pueden encontrar empleo que esté en correspondencia con su formación profesional, muchas mujeres rusas y del este de Europa con excelente educación van al extranjero a trabajar de putas. Las mujeres no son las únicas que pasan al mercado sexual. Como se informaba en Newsweek (9/2/96):

“Praga y Budapest rivalizan ahora con Bangkok y Manila como ejes para recoger niños que servirán a los visitantes pedófilos. El pasado año un investigador se quedó atónito al sorprender montañas de pornografía infantil en las salas de recepción del Parlamento de Estonio y en su departamento de bienestar social. “El amor libre es una de las nuevas libertades que el mercado libre puede ofrecer” escribió. “Al mismo tiempo el sexo en la economía de mercado se ha convertido en una mercancía rentable”. En algunos casos “se secuestra a los niños a los que se tiene como esclavos” dice Thomas Kattau, (un especialista del Consejo de Europa”. Esto se da más y más. Es crimen organizado”.

Las condiciones de vida de los niños se han deteriorado en gran medida en el mundo ex-socialista. Los campamentos veraniegos gratuitos se han cerrado. Los almuerzos escolares, antes gratuitos o con precios muy bajos, son demasiado costosos para muchos alumnos. Los niños hambrientos son un problema grave en la escuela. En vez de acudir a las clases se puede ver a niños bebiendo o pidiendo en las calles. El crimen juvenil se está disparando junto con la prostitución adolescente, mientras que los fondos para la rehabilitación juvenil se recortan. (Los Angeles Times, 7/15/94). “No nos dábamos cuentas de lo que sí teníamos”.

Aunque muchos intelectuales del este de Europa siguen siendo campeones fervientes del paraíso de libre mercado, la mayoría de trabajadores y campesinos ya no mitifican el capitalismo, pues han sufrido sus despiadados latigazos. “No apreciábamos aquello que sí teníamos” se ha convertido en una frase proverbial”. Diversas encuestas y estudios sociológicos muestran que muchos rusos que la vivieron consideran la era de Breznev e incluso la de Stalin una época mejor que la de ahora, por lo menos en lo que se refiere a las condiciones económicas y seguridad personal”. (New York Times, 10/15/95). Circulaban dos chistes que se han hecho míticos: “¿Qué consiguió el capitalismo en un año que no consiguió el socialismo en 70? Que el socialismo pareciera bueno.” Otro chiste es, “aunque la mayoría de lo que nos contaron del socialismo era mentira, lo que nos contaron del capitalismo era la puta verdad”.

En Europa del Este y la antigua URRSS mucha gente admitía a regañadientes que en muchas cosas las condiciones eran mejores con el socialismo (New York Times, 3/30/95). La pro-capitalista Angel Stent, de la Universidad de Georgetown, admite que “la mayoría de la gente tiene peor pasar que como el comunismo. La calidad de vida se ha deteriorado con la expansión del crimen y la desaparición de la red de seguridad social”. (New York Times, 12/20/93). Un obrero metalúrgico de Alemania Oriental dijo “no sé qué me depara el futuro, y no tengo muchas esperanzas. Sin embargo el hecho es que (y considerando como vivía es doloroso decirlo) vivía mejor son el socialismo”. (New York Times, 3/3/91). Una anciana polaca, reducida a una comida de la Cruz Roja al día declaraba “nunca he sido roja pero tengo que reconocer que al menos para los pobres la vida era mejor antes. Ahora los que se lo saben montar y hacen negocio viven bien pero nosotros los pobres no”. (New York Times, 3/17/91). Una mujer de Alemania del este comentaba que el movimiento feminista de Alemania Federal estaba comenzando a luchar por “lo que ya teníamos aquí y dábamos por sentado por el sistema socialista. Ahora nos damos cuenta de aquello que sí era bueno y que hemos perdido”. (Los Angeles Times, 8/6/91).

Incluso muchos disidentes anticomunistas que habían dedicado sus mejores y más convencidos esfuerzos a derribar la RDA pronto manifestaron su decepción con la unificación alemana. Un señalado clérigo luterano dijo: “Hemos pasado de la anterior dictadura política a la tiranía del dinero. La forma en la que la riqueza se distribuye en esta sociedad (se refiere a la Alemania capitalista) es verdaderamente obscena y difícil de aceptar”. Otro pastor luterano decía “los alemanes del este no teníamos una representación mental correcta de cómo iba a ser la vida aquí. No teníamos ni idea de lo competitiva que podría ser (…) aquí reinan la codicia más desvergonzada y el poder económico, que son las palancas de la sociedad. Los valores espirituales imprescindibles para la plenitud humana o se pierden o parecen disparates triviales. Todo es compra, vende, compra”. (New York Times, 5/26/96).

Maureen Orth preguntó a la primera mujer que se encontró en el mercado si su vida había cambiado en los últimos dos años y la mujer rompió a llorar. Tenía 58 años y había trabajado 40 años en una fábrica de patatas y ahora no tenía dinero para comprar los abundantes productos que (ahora sí) había en el mercado, “esto no es vida, es subsistencia” dijo. ( Vanity Fair; 9/94). Orth entrevistó al jefe de un departamento hospitalario en Moscú que dijo. “La vida era distinta hace 10 años. Era un ser humano”. Ahora tenía que hacer de taxista en sus ratos libres para complementar su magro sueldo. Bien, le preguntó, “y las libertades que tenéis ahora”. “¿Libertad? ¿Libertad para qué? ¿Para comprarme una revista porno?”

De forma parecida el antiguo ministro de defensa de la RDA Heinz Kessler comentaba, “ciertamente, oigo hablar de las libertades que ha adquirido la gente en Europa del Este. ¿Pero cómo se define la libertad? Aparte de las libertades políticas, la gente de Europa del Este en muchos casos está ahora liberada del empleo, liberada de las calles seguras y ordenadas, liberada de la asistencia médica, liberada de la seguridad social, etc”. (New York Times., 7/20/96).

¿Realmente estaba ávida de libre mercado la gente del Este? Las encuestas de opinión en 1993 en Rusia mostraban que sólo un 27 por ciento de los entrevistados apoyaba sin ambages una economía de mercado. En su gran mayoría la gente creía que el control estatal sobre los precios y las empresas privadas es “útil” y que “el Estado tenía la responsabilidad de garantizar un empleo digno y no consentir el paro”. En Polonia, el 92% quería mantener el sistema estatal de prestaciones sociales, y mayorías exageradas querían retener las ayudas a la vivienda y para la adquisición de alimentos y la vuelta al pleno empleo. (Monthly Review, 12/94). “La mayor parte de la gente aquí” decía un corresponsal en Moscú del New York Times (23/6/1996) sospecha de la propiedad privada, y se pregunta qué era tan malo en un sistema que proporcionaba asistencia médica (aunque no fuera de las mejores) a un coste muy bajo de la cuna a la tumba, y espera que el gobierno vuelva a poner coto a los precios”. CURIOSO PARA LOS QUE DICEN QUE EL CAPITALISMO SE AJUSTA MÁS A UNA SUPUESTA “NATURALEZA HUMANA”.

Otro reportaje de Rusia describe “un electorado lleno de amargura, que ha encontrado que la vida con un demócrata (¡el periodista se refiere a Yeltsin!” es peor que con los antiguos comunistas”. (New York Times, 12/18/91). Un reportaje de Varsovia se refiere a “las reformas ultra-liberales que la mayoría de los polacos ya no apoyan”. (Washington Post, 12/15/91). Los mayores temores de la gente son la subida de precios, el paro, el crimen y la contaminación. El socialismo de Estado, “ese sistema que no funcionaba en absoluto” cuando estaba consolidado proporcionaba a todos una modesta seguridad social. El capitalismo ultra-liberal “el sistema que funciona de puta madre”, trajo una economía en caída libre, saqueo financiero, condiciones sociales deterioradas y un masivo sufrimiento.

Como reacción a ello los votantes del Este de Europa han llevado muchas veces de vuelta al cargo a los socialistas, para presidir sobre los restos y las ruinas de naciones quebrantadas. En 1996 los antiguos comunistas y sus aliados de izquierda habían conseguido victorias significativas en Rusia, Bulgaria, Polinia, Hungría, Lituania, Estonia y algunas veces eran los bloques más sólidos de sus respectivos parlamentos. Y todo ello pese a las mismas intimidaciones, acosos policiales, desventajas en materia de financiación electoral, campañas mediáticas de silencio (o vilipendio sin matices) y pucherazos a los que se enfrentan la mayoría de los radicales de izquierdas en la mayoría de los países “democrático-capitalistas”. Cuando comenzaron los primeros levantamientos anti-comunistas del Este de Europa en 1989, había gente de izquierda que decía que si las personas descubrían que el libre mercado no era tan chachi como les prometían siempre podrían volver a alguna variante de socialismo. Como dije entonces Y LOS HECHOS LE HAN DADO LA RAZÓN DESPUÉS esto no era un punto de vista realista. El capitalismo no es un mero sistema económico sino un orden social integral. Una vez que se asienta no se le puede descabalgar únicamente votando COMO EL EJEMPLO DE SYRIZA MUESTRA a socialistas o comunistas. Pueden estar en el sillón pero la riqueza del país, las relaciones de propiedad fundamentales, las leyes orgánicas, el sistema financiero, la estructura de la deuda y la inmensa mayoría de los medios han sido reestructuradas a un nivel fundamental. Los recursos necesarios para los programas sociales han sido robados o aniquilados por completo, como las reservas de divisas, los mercados y los recursos naturales. Unos pocos años de incursión de libre mercado sin restricciones ha dejado a esos países en un punto de no retorno a corto plazo. La creencia de los reformistas del libre mercado era que la transición del socialismo al capitalismo sólo podía llevarse a cabo con una enorme acumulación de capital. El sufrimiento infligido por tal privatización sería únicamente temporal. La verdad es que muchas naciones quedan atrapadas en esa etapa temporal durante siglos. Sólo hay que mirar a Iberoamérica. Como otros países del Tercer Mundo, es posible que en los países comunistas parte de su población continúe en la pobreza de forma indefinida y unos pocos privilegiados gozarán de más y más opulencia a expensas del resto. Para asegurar tal resultado, la clase corporativa recurrirá a todo medio concebible de manipulación y represión contra cualquier movimiento democrático radical. En sus esfuerzos tendrán el experto know-how de los mejores publicistas, el capital internacional, la CIA y otros agentes de la dominación del Estado Capitalista. AHÍ NO HAY RECORTES.

Según Noam Chomsky el socialismo era “una monstruosidad” y el “colapso de la tiranía” en Europa Oriental y Rusia “una ocasión de regocijo para cualquier persona que valore la libertad y la dignidad humana”. Yo valoro la libertad y la dignidad humana tanto como cualquiera pero no veo ocasión para “regocijarme”. Las sociedades post-socialistas no representan una ganancia neta para esos valores. Si acaso el derrumbe de los Estados comunistas ha llevado aparejada una victoria colosal del capitalismo y el imperialismo global, con sus secuelas correspondientes en cuanto a miseria humana, y un revés histórico para las luchas revolucionarias de liberación a cualquier parte. Habrá tiempos más duros incluso para gobiernos moderadamente nacionalistas y reformistas, como el destino de Panamá e Irak indica. El derrumbe del socialismo implica igualmente una pérdida neta de pluralismo global sistémico y una desigualdad socioeconómica más profunda en todo el mundo. Sin embargo el derrumbe del socialismo no implica el fin del complejo militar industrial global en general y de EEUU en particular. Al contrario. Se siguen gastando enormes cantidades de dinero y desarrollando nuevos sistemas de armas carísimos de alta tecnología para matar, para que los que dominan el mundo sigan sujetando firmemente las riendas.

Los pueblos de Europa Oriental creían que iban a retener sus modestas conquistas sociales en el comunismo añadiendo a las mismas el consumismo de occidente. Nadie niega que en su mayor parte su resentimiento con las deficiencias del socialismo existente fueran legítimas y justificadas. Sin embargo su visión romántica del occidente capitalista no lo estaba. Los pobres tuvieron que aprender por las malas. Querían pasar del Segundo Mundo al Primero, y los han metido a patadas casi en el Tercero, donde están los pobres de los capitalismos Indonesios, Mejicanos, de Zaire o de Turquía. Lo querían todo y les han dejado casi sin nada.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Vie Ago 11, 2017 3:06 pm 
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Capítulo 8.

¿El final del Marxismo?

Algunas personas afirman que el marxismo es una ciencia social y otros que no es sino un dogma, un manojo de tesis no científicas y reduccionistas. Sostendremos que no es una ciencia al modo positivista, que formula hipótesis y comprueba su capacidad de predicción, sino una ciencia social, que nos muestra un modo de conceptualizar de forma sistemática y sistémica, pasando de las apariencias superficiales a rasgos más amplios y profundos, para permitir entender tanto lo particular como lo general, así como la relación dinámica entre ambos.

Pensamos que el marxismo posee en cierto modo un poder explicativo superior al de la ciencia social convencional ya que trata de los imperativos de la economía política y del poder de clase, las fuerzas motrices de la sociedad y de la historia. Los fundamentos de clase de la economía política no son un tema que comprenda (o tolere) mucho la ciencia social convencional. (1) Esta aversión a reconocer la realidad de las clases y el poder de clase se da incluso entre muchos izquierdistas. Veremos el debate de “cualquier cosa menos clase” en el siguiente capítulo.

En 1915 Lenin escribió que “la ciencia burguesa no quiere ni oír hablar del marxismo, y afirma que ha sido refutado y aniquilado. Marx es impugnado con el mismo celo tanto por jóvenes académicos que hacen carrera “refutando” el socialismo como por ancianos decrépitos que no hacen sino preservar la tradición de toda suerte de sistemas amortizados”.

80 años después. Estos mismos académicos en busca de carrera y renombre siguen declarando que el marxismo está muerto y enterrado de una vez por todas. Como el escritor anticomunista progre (N del T. en el original dice “liberal”, suelo traducir liberal por progre, no por liberal, que en EEUU cuadraría más, según creo, con conservative o libertarian, dependiendo de las posiciones concretas) Irving Howe: “las fórmulas simplistas de los manuales, incluyendo las marxistas, ya no sirven. Esa es la razón por las que algunos de nosotros ya no nos reconocemos como marxistas”. (Newsday, 4/21/86). Queremos argumentar aquí que el marxismo no es simplista ni desfasado más que en la imagen caricaturesca de antimarxistas como Howe.

Algunos fundamentos básicos vigentes.

Con la caída de los gobiernos comunistas en Europa Oriental y en la URSS, las proclamas sobre la naturaleza moribunda del dogma marxista ser vertieron con vigor aún más renovado si cabe.

Sin embargo la obra magna de Marx es “Das Kapital”, que no es un análisis del “socialismo realmente existente” (que no existía cuando él vivía) sino del capitalismo, un tema que sigue tocándonos muy profundamente. Tendría más sentido declarar la obsolescencia del marxismo sí y sólo sí el capitalismo queda abolido, más que el socialismo. Queremos defender no sólo que Marx aún conserva cierta relevancia, sino que es todavía más relevante ahora que en el siglo XIX, ya que las fuerzas del movimiento y desarrollo capitalistas operan aún con más vigor y alcance que cuando comenzó a estudiarlas. Esto no equivale a decir que Marx y Engels acertaran en todo. No hablamos de profetas, sino de pensadores que, como en todo esfuerzo humano imperfecto (en todas las ciencias) trataban de comprender un capitalismo que deja sus sangrientas huellas en el mundo como nunca antes.

Algunos de los postulados básicos del marxismo son los que siguen:

-Para vivir los seres humanos tienen que trabajar y producir. No sólo de pan vive el hombre, pero sin pan no se puede vivir. Esto no equivale a reducir toda la actividad humana a fines materiales, sino a reconocer que toda actividad humana debe estar unida a una base material. Una obra de arte puede surgir sin ningún motivo económico aparente, pero no se podría haber creado si no existieran las condiciones materiales que permitieran al artista crear y mostrar su obra a audiencias interesadas con tiempo para gastar viendo arte.

-Lo que la gente necesita para sobrevivir se encuentra en la naturaleza pero rara vez de forma adecuada para su consumo inmediato. De esa manera el trabajo es una condición indispensable y primaria de la existencia humana. Pero el trabajo es algo más que un modo de subvenir a nuestras necesidades. Es uno de los medios donde la gente desarrolla su vida material y cultura, adquiere conocimiento y desarrolla nuevos modos de organización social. Los intereses de clase en conflicto que evolucionan alrededor de las fuerzas productivas configuran el desarrollo de un sistema social. Cuando hablamos de las primeras sociedades sedentarias del neolítico, o de las sociedades esclavitas, feudales, mercantiles o capitalistas industriales o post-industriales, estamos reconociendo cómo las relaciones económicas fundamentales marcan un sello definitorio en un orden social dado. Los teóricos del capitalismo presentan el capital como la fuerza creativa y providencial. Como lo ven o como lo quieren ver, es el capital el que configura y crea las oportunidades para trabajar; el capital engendra la producción, los trabajos, las nuevas tecnologías y la prosperidad general. Los marxistas le dan la vuelta. Argumentan que, en sí mismo, el capital no produce nada; el capital es trabajo humano cristalizado, y es producido por el trabajo. Únicamente el trabajo humano puede cultivar las granjas e industrias, las máquinas y los ordenadores. Y en una sociedad de clases, la riqueza así generada por el trabajo de muchos se acumula desproporcionadamente en manos de relativamente pocas personas que pronto traducen su poder económico en hegemonía política, cultural y militar para asegurar mejor el orden social explotador del que así se aprovechan.

La teoría del “goteo” dice que la acumulación de riqueza en pocas manos es mejor para todos ya que acaba desencadenando una prosperidad general que también beneficia a los de abajo. Cuando sube la marea todos los barcos suben. Nosotros diremos que en una sociedad de clases la acumulación de riqueza desencadena la dispersión de la pobreza relativa. Los extremadamente opulentos gozan del resultado del trabajo de la empobrecida mayoría. No puede haber esclavistas ricos que viven cómodamente sin esclavos sin un centavo que mantengan su tren de vida, ni señores feudales sin siervos sin tierras que tienen que trabajar en las tierras del señor de la madrugada al anochecer. Igual sucede en el capitalismo, no puede haber capos financieros y magnates industriales sin millones de trabajadores mal pagados y sobre-explotados. La explotación no sólo se aprecia en los salarios bajos, sino en la diferencia entre la riqueza generada por los trabajadores y la compensación que reciben. Algunos atletas profesionales perciben salarios infinitamente más elevados que la mayoría de la gente, pero en comparación con la riqueza que generan para los que los contratan, y teniendo en cuenta el gran rigor profesional y la relativa brevedad de sus carreras, las lesiones que padecen y la carencia de ganancias que duren toda la vida, puede decirse que son explotados a mucha mayor tasa que la mayoría de los trabajadores.

Los ideólogos conservadores defienden el capitalismo como el sistema que preserva la cultura, los valores tradicionales, la familia y la comunidad. Los marxistas responderían que el capitalismo ha hecho más para socavar esas cosas que ningún otro sistema en la historia, cuando tomamos en cuenta las guerras, la colonización, las migraciones forzosas, la confiscación de tierras comunales, los desahucios, los salarios de mera subsistencia, el trabajo infantil, las personas sin hogar, el subempleo, el crimen, el tráfico de drogas y la penuria de los equipamientos urbanos en los barrios pobres.

En todo el mundo, la comunidad en el sentido más amplio, la Gemeinschaft, con sus relaciones sociales orgánicas y fuerzas lazos recíprocos familiares y comunitarios está siendo transformada por la fuerza por el capital global en sociedades comercializadas, atomizadas y de consumo de masas. Ya en el manifiesto comunista Marx y Engels aludían a la pulsión implacable del capitalismo por “extenderse por toda la superficie del globo” creando “un mundo a su propia imagen”. Ningún sistema en la historia ha sido más implacable a la hora de machacar a culturas antiguas y débiles, pulverizando prácticas centenarias en unos pocos años, devorando los recursos de regiones enteras y estandarizando la diversidad de la experiencia humana.

Al gran capital no le importa nada más que la acumulación de capital, no la lealtad a nación, cultura o pueblo alguno. Avanza inexorablemente conforme a su imperativo interno para acumular a la mayor tasa posible sin preocuparse de los costes ambientales y humanos. La primera ley del mercado es hacer la máxima ganancia posible a partir del trabajo ajeno. Por lo tanto el motivo rector de la producción es más la rentabilidad privada que las necesidades humanas en sí mismas, que están subordinadas a tal motivo, por lo que la rentabilidad es la condición determinante de la inversión privada. Prevalece una sistematización racional del esfuerzo humano en pos de un fin socialmente irracional: “acumula, acumula, acumula”.

Los críticos de Marx suelen decir que sus predicciones sobre la revolución proletaria no se han cumplido y a partir de dicha premisa llegan a la conclusión de que su análisis del capitalismo y el imperialismo también debe ser incorrecto. Pero debemos distinguir entre el Marx menos maduro y milenarista, que hizo predicciones enormemente optimistas sobre el desarrollo de la condición humana, y Marx como economista y científico social, que aportó descubrimientos fundamentales sobre la sociedad capitalista que siguen siendo dolorosamente ciertos al presente. Este último Marx ha sido muy tergiversado por los anti-marxistas. Consideremos las siguientes predicciones:

Las crisis recurrentes y la tendencia a la recesión. Marx observó que hay algo más que la codicia en la implacable búsqueda de ganancia de los capitalistas. Con la presión de la competencia y la elevación de los salarios, los capitalistas deben renovarse o morir e introducir innovaciones para mejorar la productividad y reducir los costes laborales. Eso genera sus propios problemas. Cuanto más capital fijo (como maquinaria, plantas, tecnologías, combustible) sea necesario para la producción, más elevados los costes fijos y más presión para aumentar la productividad si se quiere mantener los márgenes de ganancia. (2) Cuando la industria se vuelve más intensiva en capital, se necesita proporcionalmente más dinero para generar un número dado de trabajo. Pero el fin de las empresas no es crear empleo. De hecho los capitalistas se están devanando los sesos constantemente para reducir la mano de obra. De 1980 a 1900 el número neto de trabajos generados por las más grandes corporaciones de EEUU, las “Fortune 500” fue cero. Los nuevos trabajos de ese periodo los generaron empresas menos intensivas en capital, la industria ligera, los servicios y el sector público. Como a los trabajadores AQUÍ HAY MARXISTAS QUE DISCREPAN CON LA INTERPRETACIÓN DE PARENTI no se les paga lo suficiente para comprar los bienes y servicios que ellos mismos producen, observó Marx, siempre existe el problema de una disparidad entre la producción masiva y la demanda agregada. Si se reduce la demanda, los propietarios recortan en producción e inversión. Incluso con gran demanda, tienden a reducir la fuerza de trabajo e intensificar la tasa de explotación de los obreros que se quedan, aprovechando cualquier ocasión para reducir prestaciones y salarios. La caída subsiguiente en la capacidad adquisitiva de la fuerza de trabajo lleva a una reducción mayor de la demanda y a las recesiones que infligen los mayores perjuicios a los que tienen menos activos.

Marx predijo esta tendencia al descenso de la tasa de ganancia y también recesiones prolongadas e inestabilidad económica. Como observó el economista Robert Heilbroner fue una predicción extraordinaria, ya que en los días de Marx los economistas no reconocían estos ciclos recurrentes como algo inherente al modo de producción capitalista. Hoy sabemos que las recesiones y las depresiones son algo crónico y que (como también predijo Marx) tendrían alcance internacional.

Concentración del capital. Cuando el manifiesto comunista apareció por vez primera en 1848, los negocios enormes eran la excepción más que la norma. Sin embargo Marx vaticinó que las grandes empresas se comerían o absorberían a la mayoría de sus adversarias de menos tamaño y dominarían cada vez más el mundo de los negocios, produciéndose la concentración de capital. No era la sabiduría convencional de sus tiempos y debía haber parecido un resultado improbable a los que le prestaron atención. Pero también ha sucedido. Ciertamente, la tasa de fusiones y compras de otras empresas ha sido más elevada en los 80 y 90 que en cualquier otro momento en la historia del capitalismo (Y LA COSA SIGUE EN LOS 2000 y 2010)

El crecimiento del proletariado.

Otra predicción de Marx es que el proletariado (entendido como aquellos que no pueden vivir de su propio trabajo y deben trabajar a cambio de un salario, trabajando por cuenta ajena) constituiría un porcentaje cada vez mayor de la fuerza de trabajo total. En 1820 en EEUU el 75% de los americanos trabajaban para sí mismos en granjas o en pequeños negocios o talleres artesanos. En 1940 el número había caído al 21,6 por ciento. Hoy menos del 10% de la fuerza de trabajo está auto-empleada. (Y DADAS LAS FACILIDADES PARA SER AUTÓNOMO EN ESPAÑA TODAVÍA ES MÁS GUAPA LA COSA AQUÍ)

El mismo viraje en la fuerza de trabajo puede verse en el Tercer Mundo. De 1970 a 1980 el número de asalariados en Asia y África se incrementó en casi dos tercios, de 72 millones a 120 millones. La tendencia es al crecimiento firme de la clase trabajadora, tanto industrial como ahora en los servicios, y, como Marx predijo, está ocurriendo a nivel global y en cualquier país abierto al mercado.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Mié Ago 23, 2017 11:32 pm 
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Hace años escribí en este foro unos cuantos mensajes, hace poco lo recordé y le he estado echando un ojo, especialmente a este tema. Gran trabajo el de esta traducción, no conocía a Michael Parenti y me ha agradado sobremanera, aunque yo matizaría sus criticas al socialismo libertario y profundizaría un poco más en la deriva autoritaria del marxismo-leninismo me parece aún así que tiene mucha razón.

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Preguntá[n]dole si creýa en Dios dixo que sí, y diziéndole qué es creer en Dios respondió que era comer bien, beber fresco y levantarse a las diez.

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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Ago 24, 2017 12:44 am 
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 Asunto: Re: Blackshirts and Reds
NotaPublicado: Jue Ago 24, 2017 6:16 am 
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Edipo escribió:
Hace años escribí en este foro unos cuantos mensajes, hace poco lo recordé y le he estado echando un ojo, especialmente a este tema. Gran trabajo el de esta traducción, no conocía a Michael Parenti y me ha agradado sobremanera, aunque yo matizaría sus criticas al socialismo libertario y profundizaría un poco más en la deriva autoritaria del marxismo-leninismo me parece aún así que tiene mucha razón.


Gracias Edipo y rebienvenido. Lo que creo que Parenti quiere poner de manifiesto es que está un poco hasta las pelotas de la crítica en ocasiones destructiva de algunos socialistas libertarios, que, en buena parte porque quieren distanciarse de la "deriva autoritaria" y ser respetables política o académicamente (deriva autoritaria que Parenti no niega aunque trata de explicar o por lo menos comprender en su contexto) como dice él no toleran nada menos que una condena sin paliativos. Y así es imposible debatir incluso la deriva autoritaria o hacer un análisis mínimamente objetivo de los paises socialistas.

Y de nuevo gracias. Creo que Parenti compartiría muchas críticas pero seguramente siente que estando en minoría "no toca". De críticos (sobre todo de izquierdas, la derecha, pues normal) hay exceso de oferta y también hay que poner en valor algunas cosas, no tragarse la propaganda más exagerada del adversario en otras y tratar de comprender que las cosas en la realidad son (a veces) bien distintas de nuestras elucubraciones mentales.

Como recuerdo que te interesaban las cuestiones antropológicas y sociológicas, échale un vistazo a otra tradu, si te apetece, "How the World Works" en economía. Es materialismo para dumies (lo que soy) Jejej.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Traducción al español por Huan Manwe