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 Asunto: Economía socialista y marxismo.
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 3:23 pm 
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Lo tenía traducido desde hace tiempo. Paul Cockshott me dijo que se lo mandara a Steffan pero se acojoné. Me faltan conocimientos para comprender algunos conceptos (por no hablar de las mates) Así que si algún alma caritativa lo lee y detecta alguna burrada (en la traducción, no las burradas que le parezcan que están en el libro) pues se lo agradecería enormemente. De todas suertes, ahí va:


Argumentos en Pro del Socialismo

Paul Cockshott y David Zachariah

Prefacio

Esta obra recopila una serie de artículos polémicos que hemos escrito desde la caída de
“die Mauer” y la crisis que conllevó para el movimiento socialista europeo. Con ellos
hemos tratado de abordar los retos teóricos que ha planteado este periodo:

¿Por qué entraron en crisis tanto el comunismo leninista como la socialdemocracia?

¿Cuáles eran las fragilidades económicas de ambos y que política económica debería
adoptar un futuro movimiento socialista para superarlas?

¿Cómo puede la lucha por una democracia popular integrarse en los fines de tal
movimiento?

Estos artículos aparecieron en publicaciones diversas y en diferentes ocasiones.

Más que presentarlos en orden cronológico los hemos ordenado por temas. La primera
sección, “Fundamentos”, trata de los recursos teóricos fundamentales a disposición del
movimiento socialista para enfrentarse a sus dificultades actuales.

El Proyecto Socialista y la Clase Trabajadora presenta algunos argumentos fundamentales
para el socialismo y trata asimismo sobre los conocimientos y destrezas que tenemos que desarrollar para hacer avanzar el
movimiento socialista. Defiende a la clase trabajadora como componente central
necesario en la composición de clase de las fuerzas políticas favorables al socialismo.

El Marxismo del Siglo XXI es un artículo publicado en Junge Welt que trata de exponer
los problemas teóricos y los métodos de investigación disponibles en este momento,
tratando de diferenciarlos de los empleados en periodos anteriores.

Una cuestión importante, que se trasluce en los subsiguientes artículos de la sección de
Fundamentos, es el renovado énfasis en la importancia del socialismo científico, un
socialismo que no teme servirse de los resultados de los nuevos avances del conocimiento.

“Cómo la Física está Validando la Teoría Laboral del Valor”, también publicado en
Junge Welt defiende que los métodos de la física están siendo ahora aplicados a la
economía, en la denominada “econofísica” y están validando los resultados de la Teoría
Laboral del Valor.

“El Materialismo Histórico o el Subjetivismo” publicado en Open Polemic previene
contra ciertas lecturas de Marx que se asocian con la “Neu Marx-Lekture” o Escuela de
la Forma-Valor. Defiende que este enfoque dificulta la reinstauración de la
Economía Política marxista como una ciencia que podemos emplear para cambiar el
mundo.

“Teorías contrarias falsas o que ni siquiera son falsas” publicado en Vlaams Marxistisch
Tijdshrift, insiste en el argumento de que la teoría laboral del valor produce poderosos
resultados verificables mientras que la teoría del valor subjetiva no es falsable y no
rinde predicciones económicas útiles.

La segunda sección del libro incluye una serie de polémicas populares más breves.
“Contra el Nacionalismo” trata de explicar porqué el nacionalismo es el enemigo de la
ideología socialista, y por qué el socialismo debería ser firmemente internacionalista.

“Más allá del antiimperialismo” defiende que los profundos cambios sobrevenidos en el
imperialismo durante el siglo XX hacen necesario un replanteamiento del
antimperialismo como una estrategia individualizada.

“Contra el republicanismo” ataca la exaltación romántica de la forma republicana de
gobierno por parte de sectores de la izquierda inglesa.
Como viven en una monarquía, la república les parece algo muy “radical”, en el artículo
se considera que esta es una falsa dicotomía, ya que nuestro objetivo no debería ser la
República, una forma política que deliberadamente tomaron prestada de la antigua
Roma los acomodados padres fundadores de los EEUU, sino una democracia radical.

“La democracia sin políticos” lleva esta cuestión más allá explicando como debería
operar una democracia radical o demarquía.

Una tercera sección contempla las principales cuestiones estratégicas a las que se
enfrenta la izquierda en Europa y lo que han sido en el pasado los fracasos del sistema
socialista.

Como bien se conoce el temprano movimiento socialista de principios del siglo XX se
escindió después de la revolución de 1917 entre las ramas socialdemócrata y leninista.
Examinaremos las fallas de ambas.

“Los límites de la política socialdemócrata” defiende que la relación entre la
Socialdemocracia y Estado, y en particular su dependencia de la salud sector capitalista
de la economía para subir los impuestos y poner en funcionamiento sus políticas
redistributivas, acabó socavando fatalmente sus objetivos progresistas a largo plazo.
Este trabajo se presentó en la conferencia anual organizada por Arbetarrörelsens
Forskarnätverk.

“Seis tesis en los problemas del movimiento comunista” publicado en Open Polemic,
poco después de la caída de la URRS, defendía que la crisis mundial del socialismo
obedecía fundamentalmente a sus problemas económicos y que su colapso se debió a
problemas propios de su mecanismo económico, defendiéndose que los mencionados
problemas no son inherentes a todos los socialismos posibles. Continúa defendiendo
que los fracasos políticos cotidianos de la izquierda nacen de la falta de una concepción
programática de cómo debería funcionar una economía socialista así como de la
carencia de un programa constitucional viable.

“Reforma y Revolución en la Política Leninista” aborda lo que ha sido una cuestión
recurrente en la Izquierda, pero lo hace presentando una serie de conceptos nuevos
sobre la naturaleza de las distintas fases: estable, reestructuradora y revolucionaria, y
hace hincapié en la necesidad de disponer de un programa de intervención práctica que
sea adecuado para la coyuntura presente.

“La crítica de “Estrategia Revolucionaria” de Mike Macnairs” se enfrenta con un
prominente teórico del Partido Comunista de Gran Bretaña, que trata de revivir la
socialdemocracia clásica alemana. Siendo así que su enfoque no carece de cierto rigor, al
menos en comparación con el de la izquierda existente, es criticado por adoptar una actitud
conservadora hacia la democracia, limitando sus objetivos, como lo hizo la
socialdemocracia histórica, a conseguir la implantación una república parlamentaria.
Desde 1945 esta forma estatal ha demostrado ser la más perfecta superestructura para la
economía capitalista.

Junto con este conservadurismo político nos encontramos con una clara falta de interés
de plantear claramente objetivos económicos socialistas claros.

“Ideas sobre liderazgo y democracia”, es un discurso pronunciado en Estocolmo en
2010, que prosigue la crítica tanto de la socialdemocracia histórica como de la extrema
izquierda por su fracaso en plantear un programa auténticamente democrático. Defiende
que las políticas constitucionales de la extrema izquierda continúan siendo una
idealización acrítica de la forma soviética de gobierno. La charla acaba proponiendo un
concreto programa económico para la Izquierda en Europa.

La sección final del libro se ocupa de las políticas económicas socialistas.

“Venezuela y la política económica socialista”, publicada en JungeWelt, es el resultado
de una visita a Venezuela en el 2007. Contempla que medidas tendría que tomar el
gobierno socialista de Venezuela para transformar eficazmente el sistema económico
que hay allí hasta alcanzar una economía socialista.

Examina cuestiones de política monetaria, tributaria y derechos de propiedad y se ocupa
de la forma en que un gobierno socialista puede conseguir la abolición de la
explotación.

“Factores Económicos en el fracaso del socialismo soviético” analiza las políticas
económicas catastróficas seguidas por el gobierno de Gorbachov en la URRS y porqué
llevaron al colapso económico y político.

“La crítica de “Red Plenty” de Spufford” analiza una novela ubicada en la era de
Jrushev en la Unión Soviética. El protagonista de la novela es la idea del socialismo
cibernético defendido por Kantorovich y Levedev en los cincuenta y principios de los
sesenta.

El libro de Spufford da cuenta de la transición desde la esperanza e ilusión de los 50 a la
desilusión y desmoralización de los 70.

“Contra Mises” es una respuesta a los argumentos de los economistas de la escuela
austriaca según los cuales la economía socialista ha de derrumbarse a causa de su
ineficacia por la presunta imposibilidad del cálculo económico socialista.

“Una Mirada Crítica al Socialismo de Mercado” examina el Socialismo de Mercado
como una alternativa viable al capitalismo, especialmente a través de una crítica al
trabajo de Yunker, un destacado teórico norteamericano del Socialismo de Mercado.
“Hacia un Nuevo Socialismo” es una entrevista con el artista Oliver Ressler sobre el
libro del mismo título, escrito por Cotrell y Cokshott. Aporta una sinopsis concisa de las
ideas sobre el socialismo defendidas en el libro.

David Zachariah escribió El Proyecto Socialista y la Clase Obrera, Democracia sin
Políticos y Límites de las políticas socialdemócratas. El artículo, “Más allá del antiimperialismo” fue escrito conjuntamente. Paul Cokshott escribió los otros artículos.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 3:35 pm 
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Sección Primera. Fundamentos.

Capítulo I.

El Proyecto Socialista y la Clase Trabajadora.

¿Por qué socialismo?


La gente que se considera de izquierdas suele estar de acuerdo en el objetivo de lograr
una sociedad en la que cada individuo tenga a su disposición aproximadamente los mismos medios
para el pleno desarrollo de sus capacidades diversas . Ese objetivo igualitario es
obstaculizado por vastas y persistentes desigualdades sociales en el acceso a un nivel de
vida digo, al empleo, en las condiciones laborales, la salud, la educación, vivienda,
al conocimiento, a los medios de desarrollo personal y a los frutos del trabajo
social.

Lo que distingue a los socialistas del resto de corrientes es su reconocimiento de que el
modo específico en que la sociedad se organiza para reproducirse a sí misma también
reproduce estas desigualdades sociales. Y lo hace a través de dos mecanismos tomados
en sentido amplio: la exclusión y la explotación. En la primera un grupo de personas se
ve sistemáticamente excluido de los medios de desarrollo, por ejemplo a través de la
segregación racial institucional o el desempleo masivo. El segundo mecanismo implica
que la producción de medios de subsistencia por parte de un grupo de personas es
apropiada de manera sistemática por otro.

Karl Marx consideraba la extracción y apropiación del excedente social producido por
los trabajadores se el secreto más profundo de cada civilización:

“La forma económica específica en la que el trabajo excedente impagado se
extrae de los productores directos determina la relación entre gobernantes y
gobernados, ya que nace directamente de la propia producción y, a la vez, influye
sobre ella como un elemento determinante…

Es siempre la relación directa de los propietarios de los medios de producción con los
trabajadores directos, (relación que siempre se corresponde naturalmente con una fase
definida en el desarrollo de los métodos de trabajo y por lo tanto de la productividad
social) lo que revela su secreto más profundo, la base oculta de toda la estructura
social y con ella la forma política de la sociedad, una relación de soberanía y
dependencia, o para ser breves, la forma específica correspondiente del Estado
”. (1)

Al controlar los activos productivos de la sociedad, una clase económica, ya sean los
dueños de esclavos, los terratenientes, los altos funcionarios, los capitalistas, pueden
extraer y apropiarse del excedente de las clases productivas, o lo que es lo mismo,
pueden obtener bienes y servicios en cantidad muy superior a los bienes de consumo y
servicios que adquieren los explotados. Estas relaciones de explotación se mantienen y
se codifican en las diferentes formas de propiedad reconocidas y amparadas por el
Estado.

En una sociedad dominada por el modo capitalista de producción, en teoría todo el
mundo tiene derecho a ser titular de activos productivos, tales derechos son iguales y
universales. Pero en la práctica la propiedad de los activos es muy desigual y está muy
concentrada, dejando a los asalariados pocas opciones más que vender su fuerza de
trabajo a la clase de los capitalistas.

Estos se apropian de lo que producen sus empleados, lo venden para obtener lucro y
adquieren el excedente social producido por la clase trabajadora en su conjunto.
En el proceso, la riqueza, y por lo tanto el poder para disponer de trabajo, se va
acumulando en la sociedad capitalista. La propiedad desigual y concentrada de los
activos productivos persiste a través de la dinámica de la competición mercantil entre
empresas, que destruye a las empresas de baja productividad y beneficia a la empresas
intensivas en capital, también en lo que se refiere a la reinversión del excedente, que
concentra aún más los activos de capital y aumenta la competitividad.

Lo que es más, el desempleo persiste a través de una sección sustancial de la clase
obrera como resultado de la naturaleza anárquica y no planificada de la producción y el
intercambio capitalista.

A través de esos mecanismos de exclusión y explotación, las desigualdades sociales se
reproducen en una sociedad de individuos formalmente iguales desde el punto de vista
jurídico.

Por lo tanto alcanzar una sociedad que no reproduzca más las desigualdades sociales
precisa destruir los mecanismos de exclusión y explotación y transformar la
organización de la producción social. Para los socialistas, como el eminente físico
Albert Einstein, esto implica la instauración de formas colectivas de dominio de los
activos productivos y de la producción del excedente:

Estoy convencido de que sólo hay un modo de eliminar estos graves perjuicios (del
capitalismo) que no es sino establecer una economía socialista que vaya de la mano
con un sistema educativo que esté orientado hacia fines sociales. En dicha economía,
los medios de producción pertenecen a la sociedad y se emplean de manera planificada.
Una economía planificada, que ajusta la producción a las necesidades comunes,
repartiría el trabajo que hay que hacer entre todas las personas capaces de trabajar y
garantizaría una vida digna a todo hombre, mujer y niño. La educación de cada
individuo, además de promover sus propias habilidades innatas, trataría de desarrollar
en el un sentido de responsabilidad por sus semejantes en vez de la glorificación del
poder y el éxito en nuestra presente sociedad
”. (2)

Por lo tanto el socialismo implica una apropiación planificada del excedente, este es su
más “íntimo secreto”. Einstein señaló muy bien, sin embargo, que este rasgo no puede
ser la única característica de una sociedad socialista:

“Se ha de recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una
economía planificada como tal puede ir de la mano con una total esclavización del
individuo. Alcanzar el socialismo precisa resolver algunos problemas sociales y
políticos extremadamente complicados, pues, ¿cómo es posible, a la luz de la enorme
centralización del poder político y económico, evitar que la burocracia sea omnipotente
y arrogante?¿Cómo pueden protegerse los derechos individuales y oponer un
contrapeso al poder de la burocracia… la claridad sobre los objetivos y los problemas
del socialismo tiene una importancia significativa en esta era de transición
”. (3)

Con el fin de prevenir la reinstauración de una clase dirigente en una economía
socialista la apropiación colectiva del excedente debe quedar bajo control popular. Y los
mecanismos para lograr eso tienen que desarrollarse en mayor medida. En suma, por
tanto, el proyecto socialista consiste en cambiar las relaciones de propiedad y en
implantar las formas de organización económica y las instituciones políticas necesarias para
que prospere ese proceso de apropiación colectiva. ¿Pero quién puede llevar adelante
dicho proyecto?

La capacidad estructural de la clase trabajadora.

Las capacidades organizativas de las fuerzas políticas para socavar el dominio de las
clases dominantes, afectar a las políticas estatales y hacer avanzar los objetivos del
socialismo, dependen de las posiciones económicas de clase de la base. El proceso de
reproducción social sitúa a la gente en posiciones económicas distintas, con
restricciones estructurales diferentes, y con distintas capacidades para organizarse con
éxito.

Históricamente la base y la masa de los movimientos socialistas nunca ha sido
exclusivamente el proletariado, sino que también, hasta cierto punto, ha incluido al
campesinado y a ciertas secciones de las clases medias profesionales, como profesores,
abogados y médicos. Los movimientos y organizaciones de masas han adquirido un
carácter socialista en la medida en que han echado raíces en la lucha obrera.

El caso Comunista Chino era particular. Su base era abrumadoramente rural y dominada
por el campesinado, pero su forma organizativa y aspecto estratégico se formó
inicialmente en la lucha obrera. A la inversa el sindicato polaco Solidaridad comenzó
como una organización obrera militante con demandas de derechos de autogestión de
los obreros, pero su dirigencia y enfoque estratégico quedó pronto dominado por la
Iglesia Católica y por reformistas liberales, y acabó siendo un vehículo para la
restauración del capitalismo.

Los conflictos de clase están siempre enraizados en las relaciones de producción como
un conflicto sobre las condiciones laborales. Los trabajadores, individual o
colectivamente, derivan su poder de negociación frente a los patronos en la medida en
que resultan indispensables en el proceso de producción. Se puede distinguir dos tipos
amplios de poder de negociación:

-En el mercado, tal y como resulta directamente de los mercados laborales limitados.
Los trabajadores cualificados cuya oferta es relativamente escasa.

-En el lugar de trabajo, que resulta directamente del potencial perturbador de detener
ciertas unidades de producción. Trabajadores en una situación estratégica o situación
clave de la economía capitalista. (4)

La combinación específica de estos poderes de negociación es lo que dota a los
trabajadores de capacidad estructural para avanzar, cuando el conflicto latente sobre las
condiciones laborales acaba transformándose en una lucha colectiva de clase frente a los
patronos y la clase capitalista.

Su éxito depende de su capacidad colectiva para elevar y sostener los costes potenciales
de perturbar la producción en relación con el coste de las concesiones de los capitalistas.
Desde el momento en que la lucha va más allá de la que existe con el patrono inmediato
y lucha en vez de ello contra la estructura de las relaciones de propiedad existentes, ya
implica al Estado y la lucha económica se convierte en lucha política.


Para resumir, los marxistas han venido manteniendo que una clase trabajadora
organizada debe constituir un componente central de las fuerzas políticas socialistas.
No debido a las heroicas luchas históricas luchadas por los movimientos de la clase
trabajadora a nivel global, sino por su:

naturaleza históricamente constituida como el colectivo productor explotado en el
seno del modo de producción capitalista. Como la clase explotada, se ve inmersa en un
choque sistemático con el capital, que no puede de modo general y permanente
satisfacer sus necesidades.

Como la principal clase productora, posee el poder de parar (y dentro de ciertos límites
redirigir) el aparato económico del capitalismo, en tanto que persigue sus objetivos. Y
como productor colectivo tiene la capacidad objetiva de fundar un modo de producción
nuevo y no explotador. Es combinación de intereses, poder y capacidad creativa
distingue a la clase trabajadora de cualquier otra fuerza social y política en la
sociedad capitalista, y la cualifica como el principal agente del socialismo
”. (5)

Ideología e intereses de clase.


En tanto que la clase obrera es un agente indispensable del proyecto socialista, no hace
necesariamente que los individuos pertenecientes a esta clase sean partidarios del
socialismo; eso precisa una transformación ideológica. La ideología es el “medio” a
través del cual los seres humanos perciben y viven su vida como agentes conscientes.
Les informa de lo que es deseable o indeseable, de lo que existe y lo que no, de lo que
es y no es posible y así sucesivamente. (6) Las ideologías colisionan y compiten en
relación con los individuos que pueden captar; se reproducen en y a través de prácticas
que la afirman o sancionan en relación con sus respectivos postulados.

Las prácticas cotidianas del mercado de bienes y trabajo abordan a los seres humanos
como sujetos jurídicos aislados y abstractos (comprador/vendedor,
trabajador/empresario), en tanto que el sistema liberal parlamentario los contempla
como ciudadanos abstractos universales (votantes y parlamentarios que representan su
“voluntad” abstracta. Estas prácticas afirman la ideología liberal capitalista atomizando
a los individuos. Los procesos económicos se presentan como una fuerza externa e
incontrolable en tanto que la política se representa como una cuestión de preferencias
personales y debate público. A la inversa, los individuos que tratan de enfrentarse al
orden social se enfrentan a prácticas que los sancionan según la ideología capitalista
liberal, paro, penas o marginación pública.

Debido a estas prácticas de afirmación y sanción el orden social capitalista se reproduce
ideológicamente. Para los que se benefician del sistema, la sociedad aparece como libre
y justa, y atribuyen su riqueza al éxito individual, en tanto que los que se hallan en el
otro lado piensan que es poco equitativa y atribuyen su falta de riqueza al fracaso
personal. Para unos el capitalismo es deseable, y para los otros no hay alternativa.

Por lo tanto no puede esperarse que un asalariado se convierta en un socialista
comprometido simplemente en virtud de su posición económica. Y lo que es más,
aunque las prácticas diferentes y específicas de cada clase reproducen ideologías de
clase específicas, la configuración ideológica de los individuos no se agota en las
mismas. En otras palabras, ciertas prácticas pueden evolucionar en ámbitos de clase
trabajadora que contemplan a sus habitantes como una clase social distinta. Pero otras
prácticas, como leer los diarios de tirada nacional, asistir a la escuela pública o a la
Iglesia, se dan en otras situaciones que no se limitan a la posición de clase (como la pertenencia a una
nación, a una confesión concreta, etc)

La fortaleza relativa de estas ideologías se determina por la pertinencia de las prácticas a
través de las cuales se afirman y sancionan. Como los trabajadores pertenecen a la clase
explotada, las prácticas específicas de cada clase se reafirman periódicamente en el
conflicto sistemático con el capital. Debido a la naturaleza explotadora de la relación
capital trabajo, esos conflictos no pueden de manera general y permanente dar
satisfacción a las necesidades de los trabajadores. Y es a partir de este hecho que surge
un interés objetivo en instaurar un modo de producción sin explotación. Los agentes
tienen interés en un cierto estado de cosas si les permite satisfacer sus necesidades. Pero
es cuestión bien diferente ser consciente de tal interés; eso implica una transformación
ideológica que le dice al agente como lograr sus intereses. (7)


En otras palabras es dentro y a través de las organizaciones socialistas que se ocupan de
la lucha obrera como puede producirse esa transformación. A través de sus victorias se
afirma la capacidad colectiva estructural de los trabajadores. Una condición necesaria
para ello es que las organizaciones impliquen a un amplio sector de la clase trabajadora
con un poder de negociación colectivo poderoso. A través de su solidaridad el interés
objetivo del proyecto socialista se va afirmando. Una condición necesaria para la
viabilidad del proyecto es la emergencia de intelectuales (expertos en prácticas
discursivas) dentro del movimiento que puedan desarrollar, condensar y diseminar ideas
y acciones programáticas. Si falta la primera condición sobrevienen derrotas
desmoralizadoras, que socavan la ideología socialista. Y si falta la última la lucha obrera
es sólo defensiva o sectorial sin objetivos políticos a largo plazo, y sólo se percibe un
eterno conflicto en el horizonte sobre las condiciones laborales dentro del capitalismo.


Procesos de transición.

El proyecto socialista progresa cuando el poder de la clase dominante se debilita y
cuando se expanden los medios de apropiación colectiva. Ambos socavan las relaciones
explotadoras de producción. Eso sucede por ejemplo cuando se ganan derechos para los
trabajadores en la sociedad y en el lugar de trabajo, la fundación de cooperativas, un
sector público de bienestar con principios universales de distribución, bibliotecas
digitales, presupuestos participativos, y demás. A través de esos avances, crecen las
simientes de una sociedad socialista, aunque encuentren impedimentos inmediatos en
las relaciones de producción existentes amparadas por la constitución del aparato
estatal. La cuestión de la transferencia del poder estatal es por tanto ineludible para los
socialistas.


Karl Kautsky (8) defendió que la clase obrera tiene que adquirir poder en la sociedad
antes de que los socialistas entren en un gobierno parlamentario para llevar a cabo un
programa de transición. Puesto que quieren cambiar las relaciones de propiedad y
fundar un proceso de apropiación colectiva, el gobierno socialista se enfrenta a la clase
dominante. Al principio puede haber oposición política de la comunidad de negocios
organizada. Cuando el conflicto se intensifica el poder sistémico del capital para retirar
las inversiones hace que la economía se estanque y se debilite la base fiscal. La presión
puede aumentar cuando las sanciones de los mercados internacionales y el posible
colapso de la producción continúen. Bajo ciertas condiciones un gobierno socialista
puede incluso enfrentarse a la fuerza militar contrarrevolucionaria. Su destino está en
otras palabras ligado a las capacidades organizativas del movimiento socialista, fuera
del centro del aparato estatal, para defenderse contra la reacción de la clase dirigente y
sostener los sectores productivos de la economía.


Por otro lado, cuando el camino estratégico de Kautsky hacia el poder lo bloquea el
propio Estado (formas autoritarias de gobierno) el proceso de transformación socialista
queda condicionado por la emergencia de una revolución política. Siguiendo la famosa
fórmula de Weber, el Estado se define como el monopolio del uso de la fuerza legítima
en un territorio dado.

Una revolución siempre conlleva una ruptura de dicho monopolio y la emergencia de un
poder dual que lo discute.

Como señala Perry Anderson (9), de la fórmula de Weber se siguen tres posibles modos
en que puede surgir:

Crisis de legitimidad: el monopolio del poder estatal se quebranta por problemas,
como la derrota militar o el colapso fiscal, que socavan la ideología dominante
especialmente en el seno de las fuerzas armadas y la burocracia.
Su legitimidad se
destruye cuando una oposición poderosa hace su propia demanda de legitimidad.

La fuerza: Un aparato coercitivo del Estado es abrumado por un golpe que lo noquea
propinado por las fuerzas insurgentes. Y esto es sólo posible cuando el Estado ha sido
severamente debilitado por la guerra o por la dislocación económica.


Esas condiciones son extremadamente inestables, y el resultado depende de la capacidad
de las fuerzas insurgentes para construir con rapidez nuevas estructuras de estado.

El Territorio: El monopolio del poder estatal es erosionado si se le sustrae bastante
territorio para alzar un contra-Estado que pueda defenderse a si mismo a la vez que
desarrolla capacidades políticas, económicas y militares en su seno que puedan abrumar
y finalmente derrotar al Estado.

Las revoluciones francesas, rusa y china implicaban diferentes elementos de estos
procesos. Sus resultados quedaban determinados por la composición social de las
fuerzas políticas que se enfrentaban al poder estatal y por sus capacidades organizativas
para adaptarse con celeridad a las condiciones revolucionarias.

Qué senderos estratégicos son factibles para hacer avanzar el proyecto socialista en el
siglo XXI es una cuestión abierta que será respondida cuando entremos en un nuevo
periodo de turbulencia en la economía capitalista global.
Millones se están uniendo a las
filas del proletariado industrial en los países en desarrollo en tanto que un vasto
proletariado de servicios se está formando en los países industrializados. Es cierto que
la base de las fuerzas políticas socialistas comprenderá una mayor sección de la
población que la clase obrera. Pero como hemos defendido aquí la clase obrera
constituye un componente indispensable de esas fuerzas.

Escrito en 2011.

Notas:

1 Karl Marx, El Capital vol. III, Parte VI, Capítulo. 47, 1894. ÉN
2 Albert Einstein, “Por qué socialismo?”, Monthly Review, Mayo de 1949.
3 Ibidem.
4 Cf. Beverly Silver, Fuerzas del Trabajo: el movimiento obrero y la globalización
desde 1870, Cambridge University Press, 2003.
5 Francis Mulhern, “Hacia el 2000, o Noticías de Tú Sabes Dónde”. NLR I/148,1984.
6 Cf. Göran Therborn, El poder de la Ideología y la Ideología del Poder. 1980.
7 Cf. Alex Callinicos, Haciendo Historia, Haymarket Books, 2005.
8. Un importante socialdemócrata alemán del siglo XX.
9 Perry Anderson,”Dos Revoluciones”, NLR II/61, 2010.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 3:44 pm 
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Capítulo II. El Marxismo del Siglo 21.

En ciertos aspectos la situación del Marxismo a comienzos del siglo XXI tiene mucho
en común con la de finales del siglo XIX. En ambos casos el marxismo se enfrenta a un
mundo en el que predomina el modo de producción capitalista. Durante lo que
Hobsbawm llamó “el Breve Siglo XX”, el periodo que va de 1914 a 1990, la política
mundial se centró en la memorable disputa entre los sistemas económicos socialista y
capitalista, y esa realidad confirió al marxismo un carácter muy distinto al de su primer
desarrollo, de 1848 a 1914. En términos históricos, por lo tanto, estamos ya diecisiete
años en el siglo XXI.

Dentro de cada periodo histórico el marxismo ha tenido que abordar los retos políticos y
teóricos del momento. En el siglo XIX se abordaban dos problemas principales:

1) La constitución del proletariado como clase y por lo tanto como un partido político
(El Manifiesto Comunista de 1848)


2) La crítica de la Economía Política burguesa y la instauración de una Economía
Política de los trabajadores (El Capital, 1867)

Ciertas cuestiones sólo fueron abordadas muy superficialmente, como la configuración
de la futura sociedad comunista (Crítica del Programa de Gotha) y la forma política del
gobierno de la clase trabajadora (La Guerra Civil en Francia)


Si observamos el siglo XX vemos que se abordan una serie de cuestiones muy
diferentes:

¿Cómo pueden difundirse las ideas comunistas, (“Qué Hacer”, 1902, Lenin)?

¿Cómo puede tomar el poder el movimiento comunista? (EL Estado y la Revolución,
Lenin)

Una vez que haya tenido éxito la revolución, ¿Cómo hay que organizar la economía?
(La Nueva Economía, 1926, Lenin)

¿Cómo podrían llevarse a cabo revoluciones en sociedades que aún no eran plenamente
capitalistas? (Por qué puede existir el Poder Político Rojo en China, 1928, Mao)

¿Después de la revolución, como puede combatirse el peligro de la Contrarrevolución?
(Documentos de la izquierda de Shanghai, 1967)

Retrospectivamente podemos ver que a mediados de los setenta se alcanzó la marea alta
socialista. Mientras que los revolucionarios vietnamitas expulsaban a los americanos de
Saigón, y el último imperio colonial en África, el portugués, se desmoronaba, el fracaso
de la Revolución Cultural China estaba ubicando el escenario económico en el que se
representó el triunfo de la reacción en las décadas de los ochenta y noventa.
Cuando después de la muerte de Mao, Deng, abrió las puertas de la economía china a la
inversión de capital occidental, quedó trastocado el equilibrio de clases del mundo. Un
inmenso ejército de reserva de trabajadores, contratados por salarios muy bajos, fue
introducido en la ecuación.


El poder de negociación del capital en su lucha contra la clase trabajadora doméstica se
fortaleció en gran medida en un país tras otro. Así que hoy en día nos enfrentamos con
una nueva serie de cuestiones. El entorno ideológico e intelectual es mucho menos
favorable al socialismo que lo era en el siglo XX. Esto no es sólo una mera
consecuencia de las contrarrevoluciones que acontecieron al final del siglo XX, sino que
nace de una nueva y más vigorosa presentación de los presupuestos clásicos de la
economía política burguesa. Esta reafirmación no sólo transformó la política económica
en occidente, sino que también preparó el campo para las contrarrevoluciones en el
Este.

La preparación teórica para la vuelta al libre mercado que se dio en los ochenta ya había
sido presentada mucho antes, por economistas de derechas como Hayek y Friedman.
Sus ideas, que se consideraban extremistas en los años cincuenta y sesenta, comenzaron
a ganar influencia a través de las actividades de proselitismo de organizaciones como el
Instituto de Asuntos Económicos y el Instituto Adam Smith.
Esos grupos escribieron
una serie de libros e informes que defendían soluciones de libre mercado a los
problemas económicos contemporáneos. Ganaron el respaldo de políticos importantes
como Margaret Thatcher, y desde la década de los ochenta esas políticas fueron puestas
en práctica. Esto fue factible gracias a la combinación de cambios demográficos a largo
plazo y coyunturas económicas a corto plazo. En el Reino Unido, había escasa oferta de
trabajo, pero en Asia se había vuelto superabundante. Si el capital tenía libertad para
desplazarse al extranjero entonces los términos del intercambio entre el trabajo y el
capital en el Reino Unido serían transformados
.

El trabajo dejó de tener una posición negociadora fuerte. Este factor coyuntural que hizo
esto posible fue el excedente de comercio exterior generado por el petróleo del Mar del
Norte.

Hasta entonces, los trabajadores que producían manufacturas exportables habían sido
esenciales para la supervivencia económica nacional. Con el dinero del Mar del Norte,
se podía dejar colapsar al sector manufacturero, sin miedo a una crisis en la balanza de
pagos. La deliberada debilitación de la industria manufacturera restringió la base social
de la socialdemocracia y disminuyó la voz de los trabajadores tanto política como
económicamente.

El éxito de Thatcher en sus ataques al movimiento obrero en el Reino Unido animó a
políticos ambiciosos de clase media en el este como Klaus y presagió una situación en
que las doctrinas económicas de Hayek se convertirían en ortodoxas.

La doctrina Thatcher de la TINA (There is no alternative) al capitalismo fue aceptada comunmente.

El predominio teórico de las ideas económicas de libre mercado había, a comienzos del
siglo XXI, llegado a ser tan poderoso, que las aceptaban igualmente los
socialdemócratas e incluso algunos autodenominados comunistas, al igual que habían
sido adoptadas por Thatcher. En los círculos que hacen la política, aún siguen sin ser
cuestionadas. Y su dominio se debe tanto a su reflejo de ciertos intereses de clase como
a su coherencia interna.
El proyecto histórico capitalista tomó como sus documentos
fundacionales “La Declaración de Derechos del Hombre” y de la “Riqueza de las
Naciones” de Adam Smith. Ambas aportaban una visión coherente del futuro de la
sociedad burguesa o civil, como un sistema autorregulado de agentes libres que
perseguían sus intereses privados. Dos siglos después, cuando hubieron de enfrentarse
al reto que presentaba el comunismo y la democracia, los representantes de la burguesía
con más visión volvieron a sus raíces, se reafirmaron en el Manifiesto Capitalista
originario, y lo aplicaron a las condiciones presentes. Por contraste el movimiento
obrero carecía de una narrativa social similar.

Las políticas económicas de Keynes sólo habían abordado cuestiones técnicas, de
política gubernamental monetaria y tributaria, y no aspiraban a la coherencia moral y
filosófica de Smith.

Los factores económicos y demográficos que favorecieron originalmente el retorno al
mercado se están debilitando paulatinamente. Dentro de veinte años las enormes
reservas de trabajo de China se habrán agotado en gran medida, absorbidas en la
producción de mercancías capitalistas. Desde el punto de vista global estamos
volviendo a la situación en Europa Occidental de hace un siglo: una economía
capitalista mundial madura en la que el trabajo aún es muy explotado pero comienza a
ser un recurso escaso. Esas eran las condiciones que construyeron la cohesión social de
la socialdemocracia clásica, las condiciones que hicieron surgir el IWW y después el
CIO en América, y que dieron fortaleza a los partidos comunistas en Europa Occidental
en países como Francia, Italia y Grecia después de la posguerra. Vemos que en
Sudamérica el proceso está operativo hoy en día.

Estas circunstancias sitúan al Marxismo del siglo XXI frente a un nuevo proyecto
histórico: contrarrestar y criticar las teorías del liberalismo con tanta eficacia como
Marx criticó los economistas capitalistas en su día.

El proyecto histórico de las clases trabajadoras mundiales sólo puede triunfar si
exponen su propia economía política, su propia teoría sobre el futuro de la sociedad.
Esta nueva economía política debe ser tan moralmente coherente como la de Smith, y
debe conducir a propuestas de política económica consistentes, que de llevarse a cabo
abrirían el camino a una nueva civilización post-capitalista, igual que las de Smith
abrieron el camino a la civilización post-feudal.


El marxismo del Siglo XXI ya no puede dejar lado los detalles de cómo se va a
organizar la economía no mercantil del futuro. En los días de Marx se podía entender,
pero no ahora.


No podemos hacer como si no hubiera ocurrido nada en el Siglo XX, o como si no nos
hubiera enseñado nada sobre el socialismo. En esta tarea, marxistas críticos occidentales
como Cliff, Bettleheim o Bordiga, nos conducirán sólo hasta cierto punto. Aunque
pueden señalar las fragilidades y errores del socialismo realmente existente, lo hacían
comparándolo con el ideal que estos escritores pensaban que llegar a ser una sociedad
socialista.


En retrospectiva veremos que estas tendencias de pensamiento eran producto
de las circunstancias especiales de la Guerra Fría, un esfuerzo por una posición de
autonomía política de “ni Moscú ni Washington”, más que una contribución
programática al marxismo. El mismo desinterés psicológico propio de estos escritores,
que en el fondo trataban de que no cayeran sobre sus cabezas las calumnias dirigidas
contra la URSS, impedía que se enfrentaran y analizaran de un modo positivo los
problemas que se encontró el socialismo históricamente existente.
Es sólo cuando
visualizas el enfrentamiento con esos mismos problemas cuando puedes tratar de
encontrar respuestas prácticas.

No es el crítico el que cuenta: no el hombre que señala los tropiezos de los fuertes, que
reprocha al que hizo algo que podría haberlo hecho mejor. El mérito corresponde al
hombre que entra al ruedo, que se llena el rosto de polvo, sudor y sangre, que se
esfuerza con valentía, que se equivoca, que yerra y se queda corto una y otra vez,
porque no hay grandes esfuerzos sin errores o defectos, pero quien conoce los
grandes entusiasmos, las grandes devociones, invertidos en una causa digna; quien
en el mejor de los casos, vislumbra, al fin, el triunfo, y que en el peor, si fracasa, al
menos fracasa habiéndose atrevido mucho, al menos no se contará entre aquellas
almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota


(Ciudadanía en una República, Rooselvelt)

Debemos recobrar y celebrar los avances en la economía política marxista que surgieron
de la experiencia soviética: el método de balances materiales empleado en la
preparación de los planes quinquenales y sistematizado como el análisis insumoproducto por Leontief: el método de programación linear en el que fue pionero Kantorovich: los estudios sobre el uso del tiempo de Strumlin.


En el siglo XIX el Capital de Marx fue una crítica de la economía política que
confrontaba con el liberalismo británico. Los marxistas del Siglo XXI deben llevar a
cabo una crítica de la política económica neoliberal que sea comparable en rigor y
profundidad moral a la crítica decimonónica de Marx. En particular debemos
enfrentarnos y derrotar a las ideas de la Escuela Austriaca, Böhm-Bawerk, Mises y
Hayek, cuyas ideas constituyen la piedra angular de la reacción. El marxismo soviético
se sintió demasiado fuerte para ignorarlas, y la respuesta en occidente principalmente la
dieron socialistas no marxistas como Lange y Dickinson. Si tenemos que reconstituir el
socialismo como el “sentido común del siglo XXI” como lo fue a mediados de los años
veinte, esas son las ideas que debemos afrontar.

Al atacarlas no debemos dudar en emplear los avances de otras ciencias, la mecánica
estadística, la teoría de la información, la teoría de la computación. Y para restablecer el
Socialismo Científico debe darse una ruptura definitiva con el método filosófico
especulativo de gran parte del socialismo occidental. Tenemos que tratar la
economía política y la teoría de la revolución social como cualquier otra ciencia.
Debemos formular hipótesis que pueden ser puestas a prueba, y que después podamos
valorar en función de los datos empíricos. Cuando estas difieran de lo que esperábamos,
debemos modificar y volver a poner a prueba nuestras teorías.


Para comprender esta nueva forma de ciencia marxista considérese el debate sobre el
llamado “problema de la transformación”. En el siglo XX se produjo una enorme y mal
enfocada literatura que trataba de refutar la crítica de Böhm-Bawerk de la teoría de
Marx de los precios de producción. El resultado neto de este debate fue sólo distraer la
atención de la teoría laboral del valor y del análisis de Marx de la explotación.

El paso adelante que se acabó dando, en los 80, contra esta crítica austriaca del
marxismo provino de los lógicos matemáticos, Farjoun y Machover. Su trabajo “Las
Leyes del Caos” fue según mi criterio la contribución más original a la teoría marxista a
finales del siglo XX. Emplearon métodos derivados de la mecánica estadística para
mostrar como el supuesto de una tasa de ganancia uniforme, compartido por Marx y
Böhm-Bawerk, estaba equivocado, y que en realidad la teoría clásica del valor trabajo
(Capital, Volumen 1) opera. Después esto quedó confirmado por los trabajos empíricos
de Shaikh y otros. Esa disposición a aprender de otras ciencias y emplearlas en la lucha
contra la ideología dominante puede apreciarse en los trabajos de Peters, que trajo a
colación las ideas del pionero informático Zuse a la hora de validar la posibilidad de una
planificación socialista racional. Podemos volver a ver en Peters, como era patente en
Shaikh y Farjun y Machover, una reafirmación de la importancia para el marxismo de la
teoría laboral del valor. Mientras que para Shaikh y Farjoun y Machover su papel es
causal al explicar la dinámica presente del capitalismo, para Peters se convierte en un
principio moral y un concepto organizativo para el socialismo futuro.

Los avances teóricos a los que me refiero tuvieron lugar a caballo entre el siglo XX y el
siglo XXI.

Vladimir Lenin dijo: “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento
revolucionario”. Y esto sigue siendo tan cierto hoy en día como en 1902. A finales del
siglo XX no teníamos esa teoría. La idea de Thatcher de que no hay alternativa sólo
parecía creíble porque carecíamos de una economía política revolucionaria, una que no
se limitara a interpretar el mundo sino que explicara cómo cambiarlo, cómo construir un
mundo diferente.

El Marxismo del siglo XXI está comenzando el sendero de construir esta economía
política revolucionaria. Aceleremos este logro de modo que cuando la próxima crisis
estructural sacuda a la economista capitalista mundial estemos en una posición donde
tengamos a nuestra disposición movimientos progresistas con las ideas que necesitan si
han de prevalecer.

Escrito en 2007

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 3:55 pm 
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Capítulo Tercero. Cómo la física está validando la Teoría del Valor Trabajo.

Cuando era estudiante de economía nuestro profesor nos explicaba que aunque la Teoría
del Valor-Trabajo había supuesto una fase históricamente importante en el desarrollo de
la economía, ahora se sabía que estaba completamente equivocada. Economistas del
Siglo XX como Sraffa y Samuelson habían mostrado que era innecesario conferir al
trabajo ningún papel especial en el entendimiento de los precios. En realizad la
estructura de estos podía comprenderse perfectamente como el resultado de los costes
monetarios de las empresas y el comportamiento de los empresarios que buscaban
maximizar el beneficio. Y si no había en la realidad nada parecido al Valor-Trabajo, se
seguía que la teoría de Marx de la explotación era una incursión improcedente de
prejuicios morales en la ciencia “positiva” de la economía.

El profesor al que me refiero, Ian Steedman, era bastante de izquierdas en realidad, un
miembro muy activo del Partido Comunista. HAY UN LIBRO MUY INTERESANTE LLAMADO SOCIALISMO Y MARGINALISMO DIRIGIDO POR STEEDMAN Y QUE PASA REVISTA A LA CONFRONTACIÓN DE AMBOS EN DIFERENTES PAÍSES QUE ALOMOJÓ TRADUZCO, NO ES MUY LARGO.

Esto no deja de ser una anécdota, pero el hecho de que incluso un intelectual comunista
prominente creyera que el componente central de la teoría económica de Marx carecía
de validez científica es significativo. En retrospectiva nos indica lo mal preparados que
estaban los intelectuales del movimiento comunista cuando se enfrentaban con los
intensos ataques ideológicos al socialismo en los ochenta y noventa.


Pero hace 25 años llegó ayuda de una fuente inesperada. Dos matemáticos, Moshe
Machover y Emanuel Farjoun, escribieron un libro denominado Las Leyes del Caos. Su
libro ofrecía un modo nuevo y radical de observar como el capitalismo funcionaba
como un sistema caótico y desorganizado.

Farjoun y Machover supieron ver que la física ya había desarrollado teorías para
describir sistemas parecidos igualmente caóticos y desorganizados.

En una economía de mercado, interactúan cientos de miles de empresas e individuos,
adquiriendo y vendiendo bienes y servicios. Esto es similar al gas donde interaccionan
una serie de moléculas, que “rebotan” unas con otras. Los físicos dicen que esos
sistemas poseen un “alto grado de libertad”, lo que quiere decir que los movimientos de
las moléculas individuales son “libres” o azarosos. Pero a pesar de que las moléculas
individuales son libres de moverse, aún podemos predicar cosas de ellas en conjunto.
Podemos decir cuál será su velocidad media (su temperatura) y cuál será su probable
distribución en el espacio.

La rama de la física que estudia esto es la Mecánica Estadística o la Termodinámica.
En vez de hacer asertos deterministas, se ocupa de probabilidades y promedios, pero
aún aporta leyes fundamentales, las Leyes de la Termodinámica, que se ha descubierto
que gobiernan el comportamiento de nuestro universo.

¡Aquí llega la sorpresa! Cuando aplicaron el método de la mecánica estadística a la
economía capitalista, hallaron que las predicciones que hacían coincidían casi
exactamente con la teoría del valor trabajo como había sido expuesta en el volumen I de
El Capital. La mecánica estadística mostraba que los precios de los bienes variarían en
proporción con su contenido laboral tal y como Marx había supuesto. Como el mercado
es caótico, los precios individuales no equivaldrían exactamente a los valores laborales,
pero se "aglutirarían" muy cerca de estos. ASTARITA DICE QUE SON LOS CENTROS DE GRAVEDAD, DIGAMOS, HAY UNAS REGULARIDADES, EXPLICA BASTANTE BIEN ESTE ANÁLISIS.

En el Tomo Primero Capital la teoría del valor trabajo se tomaba como una “regla de
oro” válida empíricamente. Marx sabía que era correcta, pero no dijo la razón. Aquí por
fin tenemos una teoría física sólida que lo explica.

Es tarea de la ciencia descubrir los mecanismos causales. Una vez que se ha hecho esto
se pueden hacer predicciones susceptibles de comprobación. Si hay dos teorías en
competencia que hacen diferentes predicciones sobre la realidad, podemos mediante la
observación determinar que teoría es la correcta. Este es el método científico correcto.
La teoría de Farjoun y Machover realizaba ciertas predicciones que se oponían
directamente a las de críticos de Marx, como es el caso de Samuelson. En concreto su
teoría predecía que las industrias con una alta ratio de mano de obra en relación con el capital
serán más rentables. La economía convencional predice que no habrá una diferencia
sistemática tal entre las tasas de ganancia de las diferentes industrias. Al comprobarse
esto, se vio que Farjoun y Machover tenían razón.

Las industrias que tienen una ratio de mano de obra elevada en relación con el capital son más
rentables. Pero esto es exactamente lo que cabía esperar si la fuente del beneficio era la
explotación del trabajador más que el capital invertido . Su teoría realizaba predicciones que no
sólo eran acertadas empíricamente, sino que al mismo tiempo verificaban la teoría de
Marx de la explotación del trabajo.

El segundo avance importante lo desencadenó el físico Víctor Yakovenko, que mostró
en su estudio “La Mecánica Estadística del Dinero”, que el dinero en una economía de
mercado desempeñaba el mismo papel que la energía en la física.

Así como la energía se conserva en las colisiones entre moléculas, así el dinero se
conserva en el acto de compraventa.

¡Hasta ahora es muy obvio!

Lo que no es tan obvio es lo que esto implica. Yakovenko mostró que las leyes de la
termodinámica implicarán que la distribución del dinero entre la gente seguirá la misma
forma que la distribución de la energía entre las moléculas en un gas: la llamada
distribución Gibbs-Boltzmann. Eso suena muy científico, ¿pero qué significa en
realidad?

Lo que nos dice la distribución Gibbs-Boltzmann del dinero es que poca gente acabará
teniendo mucho dinero y mucha gente tendrá muy poco dinero. Nos dice que la
distribución del dinero será muy desigual, tal y como observamos en la sociedad
capitalista. De hecho Yakovenko mostró que la distribución de la riqueza en EEUU se
ajusta a la distribución Gibbs-Boltzmann de un modo muy cercano.

Hay una tendencia a pensar que los ricos deben su riqueza a su esfuerzo o inteligencia,
pero la física nos dice que no del todo. En una economía de mercado dada, las leyes de
la probabilidad significan que mucho dinero acabará en manos de poca gente. Y de
hecho cuando observamos los EEUU hallamos que la distribución de la riqueza es
todavía más desigual que la que podríamos esperar de la ley Gibbs-Boltzmann. Si esta
ley operara, había millonarios, pero no gente con miles de millones. ¿A qué se debe la
disparidad?


Las ecuaciones originales de Yakovenko representaban una economía que es más bien
como la que Marx denominó: “producción simple de mercancías”. Asumía sólo la
compra y la venta.

Los trabajos más recientes de Yakovenko y Wright han mostrado que si modificas estas
ecuaciones introduciendo las ganancias por interés sobre dinero o la contratación de
trabajo asalariado, entonces las mismas predicen una polarización de la población en
dos grupos. El grueso de la población, los trabajadores asalariados y la pequeña
burguesía, siguen una distribución Gibbs-Boltzmann.


Pero existe una segunda clase, la
de aquellos cuya renta se deriva del capital, cuya riqueza seguirá un sendero diferente,
lo que se denomina una “distribución de ley de potencia”.
Una vez más, obsérvese en
detalle la distribución de la riqueza y tendremos exactamente la distribución vaticinada
por la teoría de Yakovenko. Esto, dice Yakovenko, demuestra que Marx estaba en
esencia en lo cierto cuando decía que la sociedad moderna comprendía dos clases
distintas y antagónicas: capitalistas y trabajadores. Así que la física moderna ha
demostrado no sólo que Marx estaba en lo cierto en su análisis fundamental, sino que
estaba en lo cierto porque sus conclusiones se seguían de una de las leyes fundamentales
de la física, las leyes de la Termodinámica.


También tenemos una conclusión menos obvia que debemos extraer de la propia física.
Que el socialismo de mercado es una opción indeseable. Podemos ver a partir de la obra
de Yakovenko que en una economía socialista de mercado la economía también tendría
una distribución del dinero muy desigual. Aquí también operaría la ley GibbsBoltzmann.

Unas pocas cooperativas acabarían con mucho dinero, y mucha genten
trabajando en ellas y otras cooperativas quedarían sumidas en la pobreza. A partir de
esto el capitalismo se regeneraría. Como escribió Lenin: “la pequeña producción
engendra el capitalismo y la burguesía continuamente, cotidianamente, hora a hora,
espontáneamente, y a escala masiva”.

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Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 4:15 pm 
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Capítulo IV. Materialismo Histórico y Subjetivismo.

Soy ingeniero de oficio, por lo tanto me agradó particularmente que el filósofo
materialista más destacado de nuestros tiempos, Daniel Dennet, defendió la importancia del enfoque de la
la ingeniería en la filosofía (10).

En lo que sigue a continuación presentaré algunas observaciones sobre el materialismo de Marx desde el
punto de vista de la ingeniería- el materialismo de un Watt, de Shannon y de Turing.

El leitmotif de estas observaciones, es el antagonismo con el subjetivismo y con el
concepto idealista del sujeto. El concepto del sujeto y de la voluntad, no tienen, según
pienso, lugar en una cosmovisión materialista.


Aquellos que están familiarizados con el
presente estado de penetración del idealismo en el “Marxismo”, sin duda podrán
identificar las escuelas contra las que me estoy enfrentando.

¿Es el valor el “sujeto” de “El Capital”?

En “El Capital”, la idea de los circuitos del dinero y del capital desempeña papeles
importantes. Tanto en m-d-m como en d-m-d´ el valor en cierto sentido desempeña el
papel de sujeto. Es tentador contemplar toda la argumentación de “El Capital” como un
análisis del desarrollo propio del capital/sujeto.

Mi conocimiento de Hegel no es lo bastante profundo como para que afirme si esta
visión de las cosas es en realidad Hegeliana, pero sea este el caso o no, es problemática.

Uno de los problemas es filosófico y el otro histórico.

Si contemplamos el capital como un sujeto, entonces los sujetos materiales reales del
sistema de producción no están adecuadamente representados, o si están representados
en absoluto, aparecen sólo como ejemplos del sujeto ideal.


Por “sujetos reales materiales”, me refiero a personalidades legales abstractas o sujetos
de derecho (11) Bajo los ordenamientos jurídicos capitalistas, algunos de esos sujetos de
derecho corresponden a seres humanos, otros a personas jurídicas. Son estas personas
jurídicas las que compran y venden mercancías y se reproducen en el proceso. En tal
proceso de reproducción, se reproducen tanto como propietarios como procesos físicos
(metabolismos humanos, refinerías de petróleo activas…).


Desde el punto de vista del autodesarrollo del capital/sujeto, los sujetos materiales, las
empresas se conciben como “capitales”, instancias del CAPITAL. Este modo de ver
las cosas es una inversión idealista.


El segundo problema, es que la noción del capital como sujeto está anudada a la idea del
capital como un valor que se expande a si mismo. Esto es de lo que trata la famosa
formula D-M-D. Cuando el dinero es oro, la fórmula es realista. Pero incluso cuando
esto se escribía ya se estaba tornando obsoleto.

Las transacciones comerciales no se llevaban a cabo usando oro. El comercio capitalista
es un equilibrio contable, bien, en los días de Marx, mediante la circulación de letras de
cambio, o mediante el descuento de cheques.

Si el comercio se produce a través del descuento de cheques, entonces ya no es más un
circuito de valor a través de la forma D-M-D´. Una cuenta en un banco, al contrario que
el atesoramiento, carece de valor. No es más que un registro de un título sobre el valor.
Pienso, por tanto, que el uso del circuito D-M-D´ por Marx debe contemplarse como un
artificio pedagógico, presentando lo que ocurre de un modo fácil de entender pero en
una forma básicamente anacrónica.


Cuando uno está inmerso en la vieja literatura, su mente la habitan relaciones sociales
muertas. Los cristianos de hoy piensan con categorías como Cristo el señor, Cristo el
Redentor, que no dejan de ser conceptos de una sociedad esclavista con la institución de
la manumisión, que no se dan en el mundo moderno.

Los marxistas pensamos en el dinero presentado de un modo que sería intuitivo para los
trabajadores de los días Victorianos, para los que el dinero era oro, pero sin correlatos
en un mundo de tarjetas de crédito y débito.


Si nos concentramos en vez de ello en los sujetos materiales y en sus condiciones de
reproducción, entonces el dinero aparece claramente en la forma en que Smith lo
presentaba, como el poder de disponer del trabajo de otros.


Un balance bancario es poder sobre el trabajo. No hay que concentrarse en la evolución
propia de sumas de valor, sino en la forma en que las personas jurídicas, las empresas, reproducen
su despotismo sobre el trabajo.

¿Es el capital el “sujeto” de “El Capital”?


¿Trata “El Capital” del desarrollo del sujeto de “capital” o trata del capitalismo? Mi
prejuicio inicial es que trata del capitalismo, puesto que decir que el capital era el objeto
del análisis podría implicar el presupuesto Hegeliano de que a partir del concepto de
capital podrían ser deducidos todos los rasgos concretos del capitalismo, algo que creo
que es incorrecto.

Después surge la cuestión de si hay una o muchas leyes de movimiento en la sociedad
moderna, lo que está claramente relacionado con lo anterior. Mi primer pensamiento es
que uno precisa de varias leyes para contemplar el movimiento y la dinámica. En la
mecánica uno asume varias leyes de conservación más las leyes de la fuerza.

Esto reforzaría la objeción a una deducción Hegeliana del desarrollo del capitalismo a partir
del concepto de capital.
. D
Después me chocó que el trabajo en la teoría de los autómatas
celulares ha demostrado que uno puede derivar leyes de movimiento muy complejas a
partir de una sencilla función de evolución de una celda y de sus vecinase hecho
como pienso, Margoulis ha mostrado que uno puede, dado un universo de este tipo,
marcar una configuración que es la del equivalente de una máquina de Turing. (12)

Eso indica que no es filosóficamente absurdo que una ley pueda ser fundamento
suficiente para el movimiento de un sistema muy complejo. Pero aunque esta ley pueda
ser fundamento para el movimiento del sistema en su integridad, existen otras
precondiciones antes de que se alcance algo de una complejidad equivalente a la de
Turing: una serie de condiciones límite. Esas configuraciones iniciales ven
garantizada una cierta estabilidad por la ley de evolución celular subyacente, pero
a su vez imponen otros frenos a la evolución futura del sistema y estas restricciones
llegan a ser leyes de un nivel más elevado.

De este modo la simple ley puede permitir a una multiplicidad de diferentes
configuraciones que evolucionen y algunas de esas configuraciones diferentes tendrán
sus propias y más elevadas leyes de movimiento, que no serán todas necesariamente
equivalentes.

¿Marx afirmó alguna vez con claridad la ley económica de movimiento de la sociedad
moderna?

A mi juicio debemos responder que no, no como una ley simple y claramente definida.
¿Podemos decir entonces que la ley del valor es su ley fundacional? Tenemos entonces
el problema de que él nunca afirmó tal cosa como una ley, es decir, en el sentido de la
ley de Hooke o de las leyes de la termodinámica.


Creo, no obstante, que uno puede reconstruir el concepto de ley que tenía en mente con
una lectura profunda de sus textos sobre el valor.

Al nivel de la explicación en el Volumen 1 de “El Capital”, la ley afirmaría que “en el
intercambio de mercancías, el trabajo abstracto socialmente necesario se conserva”.
Aunque no lo dice expresamente, creo que es claramente un presupuesto lógico de gran
parte de su argumentación. Convendría en que no demuestra lo correcto de esta ley, pero
eso no implica que no pueda ser una ley válida empíricamente, y una ley cuyo
presupuesto le permite a uno modelar o simular los rasgos más importantes del
capitalismo.


Nos encontramos ahora con una creciente masa de pruebas de que la ley en
realidad se aplica, pero es una cuestión igualmente interesante, el por qué se aplica.

Uno podría, empleando la misma ley del valor, presentar hipótesis sobre sistemas
diferentes del capitalismo. Si avanzamos la hipótesis auxiliar de que hay una tendencia a
que el valor de la fuerza de trabajo sea igual al valor creado por el trabajo, entonces no
tendrías capitalismo, sino otro tipo de sistema social, tal vez un sistema de cooperativas
obreras.

La presunción de que el valor de la fuerza de trabajo está sistemáticamente por debajo
del poder creador de valor del trabajo, es, según me parece, una condición límite que es
reproducida específicamente por el capitalismo. En este sentido, aunque la ley del valor
es la ley subyacente de movimiento de la sociedad moderna, es desde un punto de vista
abstracto, la ley de movimiento de más de una posible clase de sociedad moderna.
Y de paso esto hace surgir la cuestión de lo que queremos referirnos al hablar de
abstracción.


Abstracción y Trabajo abstracto.


¿Es sólo mediante el proceso de cambio cuando el trabajo se vuelve abstracto?
Existe una confusión aquí entre el papel de la abstracción en la ciencia y el modo parcial
en que las categorías abstractas descubiertas por la ciencia se tornan aparentes para la
percepción cotidiana.

La ciencia debe siempre buscar lo general más allá de lo concreto, lo abstracto detrás de
lo particular.


Por lo tanto en el desarrollo de la termodinámica uno tiene la formación de un concepto
abstracto de calor, que se distingue de las formas en las que aparece como calidez,
temperatura o radiación térmica. Para medir el calor, uno necesita coordinar varias y
distintas observaciones y datos. Si quieres medir el número de calorías liberadas al
quemar 10 gramos de azúcar con un calorímetro, uno debe conocer la temperatura
inicial del calorímetro, el volumen de agua que contiene, la temperatura final, el calor
específico del agua, etc

Mucho antes del desarrollo de una teoría coherente del calor, y de datos del calor
específico del agua, uno puede encontrarse con regularidades como “todo lo demás
constante, la subida de temperatura era proporcional al azúcar quemado”, pero esa no es
una medida del calor abstracto.

El parecido con el cambio es claro, un capitalista puede observar que, todo lo demás
igual, sus réditos son más o menos proporcionales al número de trabajadores que
emplea, pero esa proporcionalidad no le da una medida del trabajo abstracto necesario.
El hecho de que dichas proporcionalidades existan es una señal de que existe una causa
material subyacente en ellas, del mismo modo que la proporcionalidad entre la subida
de temperatura y el combustible quemado indica una causa abstracta similar.


Una medición científica del trabajo abstracto necesita algo análogo a los ajustes de
diferentes calores específicos y volúmenes de calorímetros, el hecho de que en una
fábrica dada las técnicas de producción son peores que la media, indicará que la medida
del trabajo presente invertido tiene que ser corregida para llegar a una medi
da del
trabajo abstracto.


La existencia de causas materiales objetivas que subyacen a las formas
fenoménicas a las que dan lugar, es uno de los postulados básicos del materialismo
filosófico. Que esas causas no sólo existan sino que es posible que sean descubiertas
y que sean igualmente mensurables es un postulado necesario adicional del
materialismo científico.


Esto me parece que es una de las distinciones fundamentales entre el marxismo y el
hayekismo, y más en general entre el materialismo y el empirismo. Para Hayek el valor
de las cosas es en principio incognoscible fuera del intercambio mercantil. Por lo tanto
el programa marxista de una sociedad comunista en la que el cálculo económico
trascienda el mercado es irremediablemente utópica, cientifismo, la falacia
e la
ingeniería social, etc,

Creo por tanto, que es un error filosófico fundamental, y uno que, además, puede
explotarse por nuestros enemigos, decir que es sólo a través del mercado que puede
medirse el trabajo abstracto. Esta puede ser la única forma en la que se presenta
para los intereses prácticos de la sociedad burguesa, pero eso no agota la materia.
Uno debe distinguir la abstracción científica, el trabajo abstracto como expresión de un
potencial humano polimórfico, de la abstracción empírica llevada a cabo por el
mercado.


Un potencial análogo polimórfico, uno que con regularidad se emplea en la industria es
el ciclo de las máquinas computadoras. Uno establece el coste de los algoritmos en
términos del número de ciclos de máquinas que expenden. Un ordenador es una máquina
universal, su poder de computación es susceptible de expresarse en una vasta variedad
de formas concretas, de modo que existen diferentes secuencias de ciclos de maquinaria
con diferentes efectos concretos. Pero cuando uno emplea los ciclos de maquinaria
como una medida de los costes algorítmicos, uno abstrae de lo que son esos ciclos, suma,
resta, mueve, etc. y los reduce a la media abstracta de un potencial plástico casi
infinito. La abstracción del trabajo es análoga. No podemos usar los salarios como
medida del trabajo abstracto, aunque para ciertos fines pueden ser un subrogado
estadístico útil cuando faltan otros datos. Si medimos los salarios estamos midiendo el
precio del trabajo y no la cantidad de trabajo abstracto necesario para fabricar un valor
de uso. Para medir este último, tiene que hacerse obviamente mediante unidades de
tiempo naturales, que como tal ya abstrae la concreta forma del trabajo. Como tal su
estudio comienza con Babbage en su “Economía de la Maquinaria” continua con Taylor
en un fábrica de máquinas herramienta en la Acería de Midvale y sus sucesores como
Charles Bedaux, cuya unidad de trabajo abstracto fue definida como una “B” una
fracción de minuto de trabajo más una fracción de minuto de descanso, siempre
agregando hacia la unidad, pero variando en proporción a la naturaleza del esfuerzo.

En principio no hay nada imposible en esa medición, ciertamente, la ciencia de la
explotación sistemática ha dependido de ella durante años. Pero dentro del orden social
capitalista tales cálculos se restringen a la fábrica, y la estadística comparativa precisa
para un cálculo social del tiempo de trabajo no existe. Pero ello no es afirmar que nunca
podría ser obtenida en un orden social futuro.


James Watt y el concepto de Fuerza de Trabajo.

Al mismo tiempo que Adam Smith era profesor de filosofía moral, y estaba
desarrollando una formulación coherente de la teoría del valor trabajo, El Doctor Black
del departamento de Filosofía Natural, junto con un técnico, un tal James Watt, estaban
poniendo los fundamentos para un correcto entendimiento del calor y la temperatura.
Esos dos ejercicios tenían más en común de lo que podía imaginarse. Cuando se
reflexiona sobre ello, se ve como los conceptos provenientes de la ingeniería, y de la
práctica de la producción material, van en paralelo y se convierten en los fundamentos
de la economía política materialista.


Se puede, si uno es un economista burgués, defender que los valores no pueden medirse
con independencia de los precios de mercado así como la temperatura no puede medirse
con independencia de la altura a la que llega el mercurio en el termómetro.
Creo que
fundamentalmente esta es una analogía justa. Pero si dejamos nuestro análisis a este
nivel, ya sea en economía política o en filosofía natural, tenemos una economía política,
pre-smithiana y un entendimiento del calor pre-Watt.


Lo que hizo Smith, a partir de las observaciones de otros, fue mostrar que detrás de los precios relativos
existía una causa objetiva subyacente, el trabajo precisado para producir cosas. “El
precio real de cada cosa, lo que cada cosa cuesta al hombre que quiere adquirirlo, es el
trabajo o la incomodidad que le cuesta obtenerlo”
. Dejaremos de lado por el momento
que uno también puede medir la temperatura de un cuerpo analizando su espectro de
radiación de su cuerpo negro, y concentrémonos en la analogía de la temperatura y el
precio. Esto fue un gran avance científico puesto que relacionaba el fenómeno
inmediatamente visible, el precio medido en dinero, con algo detrás del escenario,
el tiempo de trabajo. Ambas entidades implicadas en la teoría causal son
observables de modo independiente y mensurable. Esto contrasta con la noción de
“utilidad” en la economía vulgar que no es objetivamente observable, sino que ha
de deducirse los precios observados.


El avance paralelo de Black y Watt, fue la noción de calor como algo independiente de
la temperatura. Un componente necesario de esta teoría fue la noción de calor específico
y latente. Así, mediante la experimentación, fueron capaces de establecer que el cambio
de la temperatura corporal era proporcional al insumo calorífico dividido por el calor
específico de la sustancia concernida. Esto de nuevo ponía en relación la medición
observada, la temperatura, con algo detrás del escenario, el calor. Al igual que el trabajo,
el calor era independientemente mensurable, por ejemplo en términos de la cantidad de
carbón quemado. Después con Carnot se realizó la ecuación entre calor y trabajo. No
sólo hace esto la analogía entre valor y trabajo aún más cercana en términos del ya
existente marco conceptual, sino que abre el camino para medidas más precisas y
objetivas de la energía calorífica. Mediante el uso de un calorímetro disipativo, Carnot
pudo mostrar que el trabajo de un peso dado cayendo una distancia conocida produciría
un alza en la temperatura del agua. Esto por lo tanto nos da una medida externa y fija de
la energía calorífica.

Permitidme confeccionar una tabla de analogías entre los dos
dominios de la Filosofía Moral y Natural, dentro de una materia que corresponde a la
ilustración escocesa.

Filosofía Moral Filosofía Natural

1-Precio en guineas de oro de Whiskey. 2-Temperatura del alcohol en un
termómetro del Whiskey

2-Contenido laboral específico del oro 2-Calor específico del Oro
3-Valor del whisky 3-Contenido calorífico del whisky

4-Trabajo requerido para destilar el
whisky medido en horas.
4-Energía termal del whisky caliente
medido en “foot-pounds” o segundos de
caballos potencia.

5- Capacidad de trabajo o fuerza de trabajo
de los trabajadores de la destilería
Capacidad de trabajo o potencia en
caballos de la máquina de la destilería.
¿aumento de los barriles?

De este modo las dos escuelas filosóficas reducen los fenómenos de los que se ocupan a
dos manifestaciones indirectas de trabajo realizado, Smith toma como patrón el trabajo
humano y Watt el de los caballos. Sin embargo, al compilar esta tabla he mostrado 5
filas. Smith y Watt probablemente sólo hubieran reconocido 3 (para Smith las filas 1, 2,
y 4 y para Watt las filas 1, 2 y 3) Si no obstante tomamos Smith pasado por Marx y a
Watt pasado por Carnot, obtenemos las cinco filas.

Ahora la cuestión importante sobre las filas 3, 4 y 5 es que en cada caso son modos
diferentes de considerar lo mismo. Uno puede medir el calor en calorías, pero es la
misma cosa que la energía en términos de Julios, Watt, caballos-hora, etc
Y de modo análogo el valor es lo mismo que el tiempo de trabajo.

Pero el valor no es el precio, ni es la temperatura el calor. Para obtener un precio a
partir del valor necesitamos la intervención del oro, que es su propio contenido de
valor/trabajo por onza. Para obtener una temperatura a partir del calor uno necesita el
calor específico de la sustancia que ha de calentarse.

El estatus polémico de la Fuerza de Trabajo.

Estoy usando la expresión “trabajo” en el sentido de horas de trabajo que, para emplear
la terminología de Watt, es trabajo realizado (horas de potencia de caballos) Creo que es
muy claro que el concepto de fuerza de trabajo no hubiera podido ser formulado hasta
que el genio de Watt contribuyera con su concepto de potencia-caballos o de la Fuerza
como parte de la herencia de la era industrial.

Mi preocupación principal es defender la superioridad científica de la teoría del valor
trabajo frente a las subjetivistas burguesas. Lo que hace científica a la teoría del valor
trabajo y acientíficas a las demás es que no hay forma en la que uno pueda
determinar como se intercambian los precios en proporción a su utilidad marginal,
puesto que la utilidad carece de medida independiente. Su medición, como la de la
temperatura, presupone una tecnología definida
. La medición de la temperatura depende
de la invención del termómetro, la medición del tiempo de trabajo dependió de la
invención, con Galileo, del mecanismo pendular. Al usar un reloj para determinar el
tiempo que lleva realizar una tarea, uno debe por supuesto promediar una larga cantidad
de secuencias y una larga cantidad de individuos para obtener el tiempo promedio
necesario.

Si la fuerza de trabajo es la capacidad para realizar trabajo, entonces su dimensión debe
ser trabajo realizable/por hora. Claramente si el día laborable se alarga y permanece
constante el salario cotidiano, la tasa salarial por hora ha declinado. Si el valor de la
fuerza de trabajo ha declinado de modo parecido o ha permanecido igual es
indeterminado, puesto que no tenemos otro medio de medir del valor de la fuerza de
trabajo más que el precio adquirido por ella.

Por lo tanto yo sostengo que el concepto “valor de la fuerza de trabajo” carece de valor
científico explicativo y su presencia en “El Capital” debe entenderse que deriva de la
intención de Marx de llevar a cabo una crítica de la economía política empleando sus
propias categorías. Por lo tanto asume el intercambio de equivalentes, y asume que los
trabajadores, como otros vendedores, obtienen un precio justo por su mercancía. Esto
precisa que un valor se impute a la fuerza de trabajo.


Respuestas irónicas a un idealista marxista.

Hace poco me preguntaron qué fuerza objetiva me llevó a escribir una polémica
particular contra el subjetivismo. ¿Acaso no era eso mismo expresión de mi voluntad y
por tanto una refutación viviente de mi cosmovisión antisubjetivista?

Que alguien pueda preguntarte algo así, y que te lo pregunte un marxista, indica la
retirada hacia el idealismo.


La fuerza es un concepto importante. Como un proceso mecánico, una presión de teclas,
el escribir implica fuerzas ejercidas por los músculos sobre los huesos. Pero el concepto
de fuerza es bastante limitado, se relaciona con la capacidad para impartir movimiento,
para superar la inercia mecánica. Su extensión no se extiende a explicar la creación de
una estructura de información compleja como un artículo.

Aquí necesitamos explicar como esta secuencia particular de letras se generó. Esta
página es tan astronómicamente improbable, que su probabilidad de surgir al azar es del
orden de 1 en 10 elevado a la potencia de 4000, y es esa particularidad la que requiere
de explicación.

La fuerza, la mera superación del momento, no puede explicar ese orden. ¿Así que qué
nos queda? La voluntad y su creatividad, sugiere el humanista.

¿Pero es esto realmente una explicación?

Yo sugeriría que esto no es una explicación, sino un mero artificio lingüístico que
demanda una serie de frases posibles. Esto puede parecer un poco oscuro, pero para
ilustrar lo que quiero decir, considerad las frases:


“Está lloviendo”.

“Pablo está escribiendo”.

¿Quién es el que llueve? No hay sujeto real alguno, pero la gramática inglesa demanda
un sujeto para la frase (“It is raining”), equivalente estructuralmente al Pablo que
escribe. La forma de la frase lo requiere, y no entendemos mejor el patrón que provoca
las lluvias mediante esa expresión, pero en inglés no podemos decir simplemente que
llueve.

La cuestión “qué me llevó a escribir” precisa una respuesta bajo la forma de “x me llevó
a escribir” con algún sujeto lingüístico x. La gramática permite la sustitución de un
nombre propio por x, como en “Guillermo me llevó a escribir” o “mi voluntad me llevó
a escribir”. Se puede escribir el nombre abstracto “voluntad” Mi voluntad me llevó a
escribir. La palabra voluntad es un sujeto gramatical, análogo al responsable de la lluvia
y el mal tiempo la semana pasada. La “voluntad” es filosóficamente más sofisticada que
lo anterior, siendo uno de los artificios convencionales que la filosofía idealista emplea
para traducir un símbolo gramatical en una categoría constitutiva de la realidad. La
voluntad es el sujeto simbólico gramatical bajo un traje filosófico, el sujeto lingüístico
se convierte en el Sujeto.


Una explicación de lo que causa que llueva sería algo así como “el aire húmedo se
condensa mientras la presión cae, y eso causa la lluvia”.

Aquí, en vez de la gramática, tenemos una descripción, aunque abstracta, de un proceso
físico. Uno puede dar una descripción muy abstracta de mi escritura en términos de que
mi cerebro sea una máquina probabilística que pasa por transiciones de estados cuya
amplitud de probabilidad son funciones de su estado presente y su insumo presente
símbolos y cuyos símbolos producidos son una función envuelta en su estado presente.

En mi artículo el símbolo insumo relevante sería el argumento al que estaba replicando,
y mi estado presente sería el producto cartesiano de los estados de mis neuronas
individuales.

Podría objetarse que esto es irremediablemente abstracto, casi tan abstracto como hablar
de la voluntad: Pero existe una diferencia important.e El enfoque de tratar el cerebro
como un autómata ha engendrado un programa de investigación productivo. Uno puede,
como hizo Chomsky en los cincuenta, preguntar qué clase de autómata hace falta para
reconocer lenguajes con distintos tipos de gramática y mostrar que algunos rasgos del
lenguaje natural implican que los autómatas son al menos el equivalente de Turing. Uno
puede empezar por contemplar como es que pueden suceder cosas como la percepción
visual, como la neurofisiología ha hecho durante los últimos 30 años, etc. Por contraste
términos como la “voluntad” no nos llevan a ninguna parte. Esto acaba con el debate.


Dejando de lado la cuestión de la naturaleza, qué transforma el mundo si no son los
individuos, actuando individualmente y como parte de grupos y clases sociales. Tengo
una niña de 3 años, y hoy cuando nos sentábamos para cenar, señaló un pastel en mitad
de la mesa y nos preguntó quién es eso. Le dijimos que era una pregunta equivocada,
que debía decir qué es eso. Un quién que pregunta, precisa de una persona como
respuesta.

¿Quién transforma el mundo?

Como decía “el Duce”, aquellos superhombres que pasan por encima de la historia
como colosos.

Pregunta más bien, qué transforma el mundo, y otras respuestas nacen: el maíz, la
viruela, la pólvora, los automóviles, el capitalismo.


¿Qué papel desempeñan los individuos en la historia?

Sufrir y glorificar a Dios, por que quién si no podría haber escrito la comedia y asignado
los papeles que cada uno debe desempeñar en ella?

¿Son los individuos meramente actores inconscientes de un proceso histórico?

Pregúntame más bien si las leyes de la historia son cognoscibles, si los partidos políticos
pueden realizar tentativas calculadas de explotar su conocimiento, y responderé que sí.
Pregúntame más bien si se puede hacer a la gente creer que sus acciones pueden
contribuir al desviar el torrente de la historia, y de nuevo mi respuesta será sí.

¿Nacen las creencias de los acontecimientos?

Sí, para aquellos que están en el bando vencedor.


Escrito en 1996.
Notas

10Dennet, Darwin's Dangerous Idea, Chap 8.
11 A good materialist theory of the subject of right was presented by Pashukanis, in his
Allgemaine Rechtslehre und
Marxismus 1929, translated as General theory of law and Marxism, and published by Ink Links,
London, 1978.
12 and hence capable of modelling any system of laws of motion.

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 4:27 pm 
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Capítulo V. Teorías rivales equivocadas o que ni siquiera están equivocadas.

Trasfondo intelectual. El salto.


Desde comienzos del siglo veinte hasta finales de los setenta los marxistas tenían una
gran autoconfianza intelectual. Se consideraban heraldos del futuro, no sólo en el
desarrollo de la sociedad, sino también en el campo de las ideas. El sistema económico
que defendían parecía ganar cada vez más fuerza. Cada vez más regiones del mundo se
tomaban por movimientos revolucionarios comunistas. El marxismo tenía poder
político, éxito económico y una ciencia detrás suyo y parecía destinado a triunfar.
Pero los reveses políticos de los ochenta perjudicaron esta confianza. Un nuevo
programa económico dominaba, el neoliberalismo. Primero en Chile, después en los
países anglosajones y por último en Europa del Este políticas económicas liberales son
las que se impusieron.

La respuesta de algunos marxistas fue cambiar de chaqueta y, con el entusiasmo que
solo tiene el converso, adoptaron las doctrinas de sus antiguos adversarios. (13) Otros
en la izquierda, aunque seguían oponiéndose al neoliberalismo, se volvieron escépticos
en relación con lo que hasta entonces se había tomado como los componentes claves de
la economía marxista como la teoría del valor trabajo. (14) Los neoliberales
reivindicaban tanto la cientificidad de su economía como sus propuestas políticas y esto
tomó a la izquierda con el pie cambiado, insegura de hacia donde tomar.


La educación y el método científico.

La economía liberal ha sido capaz de reivindicar su cientificidad basándose tanto en el
enorme y sofisticado aparato matemático de la teoría neoclásica del valor como en un
enorme número de estudios econométricos. Se espera de los profesionales de la materia
que sean duchos en matemáticas y experimentados en el análisis de los datos
estadísticos. Esos aspectos de su formación indican que su formación tiene más en
común con las ciencias naturales que con los científicos sociales.

También ha existido una duradera tradición de economistas que tomaban prestadas
estructuras conceptuales de las ciencias naturales. Mirowski mostró que muchos de los
conceptos empleados en la economía marginalista fueron tomados prestados
directamente de la mecánica clásica durante el final del siglo XIX.

Pero según creo, existe una diferencia significativa entre la manera en que se enseñan
las ciencias naturales y la manera en la que se enseña la economía neoclásica, y la
diferencia es significativa. Cuando a un estudiante está en un curso de introducción a la
física o a la biología, les enseñan teorías y se les enseñan los experimentos
fundamentales que las validaban. Les hablan del experimento de Galileo que validaba lo
que ahora vemos como la equivalencia de la masa gravitatoria e inercial. Aprenden el
experimento de Michelson-Morley sobre la invariancia de la velocidad de la luz, ese
hecho inconveniente cuya explicación precisaba de la Relatividad Especial. Los
estudiantes de biología conocen los experimentos de Pasteur y Koch que establecen la
teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades, etc.


La función de dicha narrativa en la educación científica tiene dos fines. Por un lado
recalcan a los estudiantes las razones por las que deben creerse la teoría que les enseñan,
y por otro, esos ejemplos históricos se emplean para enseñar el método científico.
Si uno contrasta eso con los cursos introductorios de economía, el estudiante no obtiene
una historia equivalente de observaciones económicas cruciales que apoyen la teoría. Y
no es por accidente. Si no se enseña la historia de estas observaciones, es porque no
existe.


El fracaso de la economía ortodoxa en relación con los datos empíricos.
En la ciencia un “experimentum crucis” sirve para discriminar entre hipótesis en
competencia o para mostrar la inadecuación de la teoría dominante anterior. La
diferencia crucial entre la economía neoclásica y la escuela clásica de economía política
radica en sus teorías del valor. La escuela clásica, de Smith a Marx, se adhirió a una
teoría del valor trabajo que la economía neoclásica reemplazó con la teoría de la utilidad
marginal. (15) Pero uno buscaría en vano en la historia de la economía si quisiera
encontrar el experimento crucial que refutó la teoría del valor trabajo. No existe.
Después de Koch y Pasteur, la teoría de las miasmas desapareció y fue completamente
remplazada por la de los gérmenes, cuya mayor efectividad práctica como una guía para
medidas de salud pública ya nadie podía en duda. Pero después de Jevons y Menger, la
teoría laboral del valor no desapareció de ningún modo. Continuó extendiéndose y
ganando influencia, convirtiéndose en la ortodoxia en la URSS y en otros países
socialistas a mediados del siglo XX. Donde y cuándo una teoría particular dominaba
debía mucho a la política, otro poco a la estética y nada a la observación.


Ni siquiera están equivocados.


Menciono la estética porque no hay dudas de que todo el edificio de la teoría neoclásica
tenía una sofisticación matemática y una elegancia de la que al principio carecía la
teoría del valor trabajo. La teoría marginal tenía cálculo, funciones homogéneas y en sus
últimas versiones el teorema de punto fijo de Brower. En contraste la teoría laboral del
valor inicialmente no implicaba mucho más sofisticado que los conceptos de ratios y
promedios. (16)

Las matemáticas pueden ser seductoras.

El rigor y la coherencia de una teoría matemática puede, para aquellos que han invertido
sus esfuerzos para entenderla, darle credibilidad. Esto no da problema allí donde la
teoría es sólo matemática. Pero cuando las matemáticas reivindican ser un modelo del
mundo real, la belleza puede desorientar. Ha existido, por ejemplo, una crítica reciente
en la física al dominio de la teoría de cuerdas.
Smolin alega que la belleza
matemática de la teoría de cuerdas ha seducido a una generación de físicos a entrar en
un área que carece de validación experimental, que no es más que una hermosa
especulación. Es por eso, dice, que se han dado cinco premios Fields por el trabajo
matemático sobre la Teoría de Cuerdas pero ningún premio Nobel. Los premios Fields
se obtienen por ser inteligentes, los premios Nobel por tener razón. El problema con la
teoría de cuerdas, según nos dicen Smolin y Woit, es que no nos ofrece predicciones
verificables sustantivas, y en ausencia de estas no es una teoría científica ni verificable
ni falsable.

Sería un error que profanos expresaran una opinión definitiva de la cuestión. Los
defensores de la Teoría de Cuerdas pueden acabar encontrando alguna proposición que
pueda ser validada empíricamente. Pero el punto básico metodológico adelantado por
sus críticos es con seguridad válido. Para ser científica, una teoría debe decirnos algo
diferente sobre el universo. Tiene que decirnos algo que no hubiéramos conocido sin
ella. Si la teoría es cierta, la realidad debe ser apreciablemente diferente del modo en
que sería si una teoría rival fuera cierta.


Una hipótesis puede ser científica y al final demostrarse que estaba equivocada. Puede
hacer predicciones sobre observaciones, y cuando estas observaciones se realizan,
algunas pueden demostrarse diferentes de lo que se había predicho. Tal teoría era al
menos una hipótesis científica, aunque una que al final fue falsada. Pero la cuestión es
que la teoría de cuerdas no está ni siquiera equivocada, porque no nos dice nada sobre el
universo que pueda (de momento) ser comprobado empíricamente.


Si pasamos de la física a la economía, podemos preguntar, ¿qué clase de teoría es la
teoría del valor trabajo? ¿Es una teoría científica validada, una teoría falsada o una que
ni siquiera está equivocada?

Bien, está claro, que en su forma más vigorosa y sencilla, la teoría del valor trabajo dice
algo que es falsable. Dice que el trabajo expendido es la fuente del valor monetario
añadido. Uno puede, en principio, añadir horas de trabajo que son directa o
indirectamente expendidas en producir los outputs de las diferentes industrias y
compararlas con el valor monetario añadido. Si resulta que las horas de trabajo tienen
poca correlación o más bien poca con el valor monetario añadido entonces la teoría
hubiera sido falsada.


Uno puede evitar que una teoría se falsada con hipótesis auxiliares. La más famosa de
ellas fue la de los epiciclos griegos y los ajustes de los modelos de los movimientos
planetarios. Esto permitía la hipótesis de que todos los movimientos planetarios podían
ser analizados como componentes uniformes circulares que podían ser reconciliados con
el a veces perceptible movimiento retrógrado de los planetas. En la teoría más reciente,
unos sospecha que la materia oscura que se plantea y la energía oscura, empleada para
explicar las órbitas galácticas y la aceleración de la expansión cósmica, desempeña u
papel que es filosóficamente análogo a los epiciclos de Tolomeo.


En la economía uno puede formular versiones más frágiles de la teoría laboral del valor
en las que el valor monetario añadido es proporcional no al trabajo observado, sino al
trabajo socialmente necesario. Si uno define así el trabajo socialmente necesario, cuya
necesidad sólo es revelada por el movimiento de los precios de mercado, entonces
ciertamente tenemos una teoría que es tan débil que ni siquiera está equivocada. Existe
una ambigüedad en el empleo del término “trabajo socialmente necesario”.


Por otro lado puede emplearse para significar que no se usa más trabajo para producir,
digamos, una hogaza, que el que es necesario bajo el prevalente estado de la tecnología,
y por otro puede significar no emplear más trabajo en la industria panificadora que el
necesario dado el nivel de demanda del pan. La primera interpretación de “socialmente
necesario” nos deja una hipótesis falsable, la segunda evita que pueda falsarse. Y ha
existido una lamentable tendencia por parte de algunos autores (17) de formular la
teoría del valor trabajo de este modo débil y no falsable.


La forma fuerte de la teoría laboral del valor, sin embargo, no sólo es falsable, sino que
ha sido puesta a prueba y verificada por estudios empíricos [Sha98], [MCC95], [Zac06],
[TM02] entre otros. Estos estudios muestran típicamente unas correlaciones de
alrededor del 95% o más entre el valor monetario de la producción industrial y el
trabajo necesario para esa producción. (18)


Es interesante contrastar el fuerte resultado
de la teoría sencilla del valor, con su principal competidor, la teoría marginalista del
valor. Esta se basa en la idea de que los precios evolucionan a niveles en los que la
utilidad marginal por unidad monetaria se iguala entre los diferentes productos. Esta es
una proposición no falsable. Puesto que las utilidades subjetivas no pueden observarse,
es imposible, realizar el tipo de correlación que comparar la estructura de precios de un
país con utilidades que se hayan realizado para la teoría laboral del valor. Cualquier
estructura de precios que uno observe puede afirmarse que refleja las utilidades
subjetivas. Esa parte de la teoría marginalista no es científica y cae de lleno en las
teorías que “ni siquiera están equivocadas”.


La otra parte de la teoría marginalista, que los precios serán iguales a las
productividades marginales, es falsable potencialmente. Se ocupa de cosas que son en
principio observables y mensurables. Es falsable, y ya ha sido falsada. [Hal88].
La teoría marginalista del valor amalgama lo erróneo con lo que ni siquiera es erróneo.


La relevancia de modelos probabilísticos.


La Teoría del Valor Trabajo es comprobable científicamente, y las pruebas en su favor
son vigorosas empíricamente. La teoría marginalista es en gran medida incomprobable,
y aquellas partes que pueden ser falsadas lo han sido, y sin embargo, conserva mucha
más influencia que su antigua adversaria. ¿A qué se debe?

Existen razones sociológicas evidentes que dan cuenta de la impopularidad de la teoría
laboral del valor, y también lleva su tiempo que los resultados publicados en revistas
relativamente poco leídas vayan dejando huella. Pero incluso entre aquellos que tienen
simpatías por la economía política clásica y marxista y que son conscientes de los
resultados publicados la aceptación de los mismos ha sido menos que universal. Y esto
se debe, según creo, a que si bien la teoría laboral del valor posee un apoyo empírico, ha
carecido históricamente de cualquier mecanismo obvio. Ha permanecido en el nivel de
una relación empírica estable, pero el proceso causal subyacente era poco claro.
¿Por qué deberían los precios determinarse por el trabajo necesario para hacer cosas?

La Teoría de Farjoun y Machover.


En ese temprano y crudo estado de la sociedad que precede tanto a la acumulación de
capital como a la apropiación de tierra, la proporción entre las cantidades de trabajo
necesarias para adquirir diferentes objetos, parece ser la única circunstancia que nos
puede dar un patrón de intercambio entre ellos. Si en una nación de cazadores, por
ejemplo, cuesta dos veces más trabajo abatir un castor que un venado, un ciervo se
cambiaría de forma natural por dos venados. Es natural que lo que es normalmente el
resultado de dos días o dos horas de trabajo valga el doble de lo que es normalmente el
producto de un día o una hora de trabajo.

Bueno, un neoclásico escéptico podría decirnos que eso está muy bien en un crudo y
temprano estado de la sociedad, ¿pero por qué debería aplicarse el mismo principio
cuando ya no opera más el mecanismo de Smith?

La primera razón realmente coherente la aportaron Farjoun y Machover en los ochenta.
Señalan que es posible averiguar para cada mercancía cuanto coste salarial fue invertido
directa o indirectamente en su producción. De modo que en un modelo concreto de Ford
tendríamos expensas salariales en la fábrica de Ford, expensas salariales en la fábrica de
neumáticos, en la central que suministraba energía a la fábrica, etc.

Gráfica 5.1.

Sólo una proporción muy pequeña de productos se venderán por menos de
su valor agregado salarial. El eje de abscisas muestra el precio de venta en dólares de la
mercancía por dólar gastado en salarios directos e indirectos. El eje de ordenadas
muestra la frecuencia relativa con la que esto es probable que suceda. La media exacta y
la desviación media de la distribución normal se escogen para fines ilustrativos.
En principio uno tendría que ir rastreando todo esto a través de muchas capas de la
economía, pero cuanto más se remonte uno, menos diferencia empieza a haber. En práctica
uno obtiene estimaciones razonablemente estables si se retrocede a unas 8 o 10 capas de
insumos indirectos. Esos costes salariales se denominan “costes laborales verticalmente
integrados”.

Un Ford que se vende por 20.000 dólares, puede tener un coste final salarial, digamos,
de 12.000 dólares. A partir de aquí se puede obtener una cifra de valor añadido por dólar
gastado en salarios: en este ejemplo 20.000/12.000= 5/3=1.66. Para diferentes ventas de
mercancías la ratio del precio de venta con los costes laborales verticalmente integrados
variará de forma aleatoria. La ratio actual para cualquier producto dado será resultado
de una enorme multiplicidad de causas accidentales. Dependerá de las tasas salariales y
los precios de los insumos que varían ellos mismos en términos de costes laborales. La
teoría estadística dice que una suma azarosa de cosas que son ellas mismas aleatorias
puede ser descrita como Distribución Típica, la Curva Gaussiana tan familiar de la
gráfica 5.1.

Una distribución normal puede caracterizarse por solo dos cifras:

1- La media o promedio de la distribución.

2- La amplitud o la desviación media de la distribución.

¿Qué podemos deducir de curvas gaussianas por valor añadido por dólares salariales
verticalmente integrados, como la que se muestra en la gráfica 5.1?

Farjoun y Machover señalan que los salarios tienen a componer alrededor del 50% del
valor añadido en los países capitalistas desarrollados, (19) lo que implica que el valor
medio añadido por dólar salarial tenderá a ser alrededor de 2 como se muestra en el
diagrama. Podemos también decir algo sobre la amplitud de la distribución. Señalan que
sólo una pequeña proporción de mercancías se venderá por menos de sus costes
salariales verticalmente integrados. Si fuera así no sólo las empresas que los fabrican no
podrían cubrir sus costes salariales, sino que tampoco habría lugar para beneficios sobre
las materias primas suministradas. Sugieren que sólo 1/1000 de las ventas de
mercancías serán a precios tan bajos.

Consultando una tabla de distribución normal, uno encuentra que la probabilidad de que
una desviación estándar de 3 (en la gráfica apuntada) del promedio es de alrededor de
1/1000, así que para un promedio de 2, la desviación estándar debe ser equivalente a 1/3.
¿Cómo se comparan estas predicciones con los datos reales?

Empleando datos del Reino Unido en 1984, el año posterior a la publicación de su libro,
calculamos, que la distribución gaussiana para el Reino Unido podría aproximarse muy
bien a una distribución normal con una mediana de 1.46 y una desviación estándar de
0.141. Habían subestimado la fracción salarial en la renta del Reino Unido, pero habían
obtenido la porción del output que se vendía por debajo de su coste salarial agregado de
forma prácticamente correcta: para el Reino Unido la desviación era 1/3, la distancia
entre 1 y la media.

¿Qué implicaciones tiene esto?

Si la desviación típica en la ratio del precio de venta con los costes laborales
verticalmente integrados tiene que ser pequeña, la consecuencia es que los precios de
venta reales tienen que agruparse de manera muy cercana a los valores laborales de
Marx. En otras palabras, rige la teoría laboral del valor simple. La fuerte correlación
(20) observada entre el contenido laboral y el valor monetario del output es un resultado
necesario o emergente del proceso estadísticamente aleatorio de la formación de los
precios.


Esta clase de argumento empleado por Farjoun y Machover es bastante ajeno a la
tradición de la economía política. Esta última ha tendido, desde sus principios, a buscar
explicaciones en términos de las acciones de actores racionales que buscan maximizar el
beneficio al tiempo que dirigen la economía hacia cierto tipo de equilibrio.

Sin embargo Farjoun y Machover, que eran matemáticos y no economistas importaron
la forma de razonamiento que había sido empleado en la termodinámica o la mecánica
estadística. Esta rama de la física trata del comportamiento de enormes sistemas
complejos con enormes cifras de grados de libertad. El ejemplo clásico de este tipo de
sistema es el gas compuesto de un gran número de moléculas que se mueven
azarosamente.


En tal sistema es infructuoso tratar de pintar un cuadro determinista y microscópico de
la interacción de las moléculas individuales. Pero pueden realizarse un buen número de
deducciones útiles sobre las propiedades estadísticas de toda la colección de moléculas.
Fue a partir de las propiedades estadísticas de dichas colecciones que Boltzmann fue
capaz de derivar las leyes de la termodinámica. Lo que hicieron Farjoun y Machover es
aplicar este tipo de razonamiento a otro sistema caótico con un gran número de grados
de libertad: la economía de mercado. Al hacer esto dieron comienzo a una nueva
disciplina: la Econofísica.


Esta, de un modo muy radical, contempla la economía como un proceso sin sujeto. No
supone nada de los sujetos que conocen, sino que trata de aplicar el principio de
parsimonia. No supone nada sobre los actores económicos individuales, sino que teoriza
sobre las restricciones agregadas y sobre la distribución estadística del sistema que nace
del supuesto de máximo desorden. Como tal este enfoque es anatema para la escuela
subjetivista.
(21)

El Modelo Yakovenko.


El enfoque de la Econofísica fue desarrollado aún más por Yakovenko que en su día no
tenía conocimiento de la obra de Farjoun y Machover. La termodinámica predice que
los sistemas tienden a asentarse en un estado de máxima entropía. Las leyes de la
conservación aclaran que mientras esta aleatorización ocurre debe conservarse la
energía. Boltzmann y Gibbs mostraron que esto implica que la distribución
probabilística de energía que cumple con estos dos criterios es una como la que se
muestra en la Gráfica 5.2.

Yakovenko ha argumentado que puesto que el dinero se conserva en la compraventa de
mercancías es análogo a la energía.

Gráfica 5.2. La forma de distribución Gibbs-Boltzmann. El logaritmo de la energía en el
eje de abscisas, el logaritmo de la probabilidad de densidad en el de ordenadas.

SI el sistema se asiente en un estado de máxima entropía entonces la riqueza monetaria
seguirá una distribución Gibbs-Boltzmann. Es capaz de mostrar (ver gráfica 5.3) que la
distribución de la renta observada para el 97% de la población de EEUU se explica muy
bien por la distribución exponencial negativa de la forma de Gibbs.

Aún resta una “cola” super-térmica de renta (el 3% superior) cuya renta no está
conforme con la entropía máxima sino que sigue una ley de distribución de energía. El
hecho de que la distribución de la renta se componga de dos partes distintas revela la
estructura de dos clases de la sociedad americana. La coexistencia de las distribuciones
exponenciales y de leyes de energía también se conoce en la física de plasma y la
astrofísica, donde se denominan las partes térmicas y supertérmicas. El límite entre las
clases bajas y superiores puede definirse como el punto de intersección del las leyes
energéticas y exponenciales (Gráfica 5.3) Para 1997, la renta anual que separaba las dos
clases se hallaba alrededor de 120 k$. Alrededor del 3% de la población pertenecía a la
clase superior, y el 97% a la clase inferior.

Gráfica 5.3 Los resultados de Yakovenko y Rosser para la distribución presente de la
renta en EEUU, que muestra un buen encaje en la distribución Gibbs-Boltzmann para la
mayoría de la población. Existe una fracción de la población muy rica que no encaja en
la curva y cuya riqueza debe surgir de un proceso diferente.

La distribución térmica surge de la aplicación de la ley de la conservación más la
aleatoriedad. La distribución no térmica de la violación de la ley de la conservación.
Yakovenko dice que el grupo no térmico extrae sus ingresos del capital y del mercado
de valores. Y esto es coherente con el análisis de Marx de que el beneficio no puede
surgir en un sistema que conserve la energía, sino de algo fuera del sistema
“conservador” de producción de plusvalor. El análisis inicial del intercambio de
mercancías por Marx en el capital puede entenderse que describe las leyes que rigen la
conservación del valor en el intercambio.

El sujeto de la renta y de la distribución de la riqueza y de la desigualdad social fue muy
popular en el advenimiento de otro siglo y está asociado con los nombres de Pareto,
Lorenz, Gini, Gibrat y Champernowne, entre otros. Después del trabajo de Pareto, la
atención de los investigadores se centró primordialmente en las leyes de poder. Sin
embargo cuando los físicos miraron los datos empíricos, encontraron una ley diferente y
exponencial para el sector inferior de la distribución. La demostración de la naturaleza
ubicua de la distribución exponencial del dinero, la riqueza y la renta es una de las
nuevas contribuciones aportadas por la Econofísica. La motivación, por supuesto,
provenía de la distribución Boltzmann-Gibbs en la física. Estudios ulteriores revelaron
un cuadro más detallado de la distribución de dos clases en la sociedad. Aunque las
clases sociales se han conocido en la economía política desde Marx, el descubrimiento
de que se pueden describir mediante simples distribuciones matemáticas es bastante
nuevo.

Se realizó un trabajo muy interesante por el informático Ian Wright, que demostró la
emergencia de dos clases en una simulación basada en agentes inicialmente iguales.
Wright ha mostrado, en el trabajo que citan Rosse y Yakovenko, que los modelos de
distribución aleatoria generan distribuciones combinadas de Gibbs, más leyes de poder
tan pronto como se permita el arrendamiento de trabajo. Esto es de nuevo consistente
con el viejo análisis de Marx.
En conclusión podemos decir que los recientes trabajos han aportado mucho a la hora de
volver a asentar las credenciales científicas de la economía marxista. Y lo ha hecho
tomando literalmente su aforismo sobre el descubrimiento de las “Leyes de
Movimiento” del capitalismo.

Escrito en 2011.

Notas

13 See for example [Ste92] or [BL91] or [Sci95].
14 A recent example is [NB09], an influential earlier one [Ste81].
15 Of course there is more to the neo-classical theory than just marginal utility, but the
introduction of this, and elision of
labour as a source of value were the crucial end results of the marginalist revolution. The
marginal principle was not itself
new, it had been incorporated in the Ricardian and Marxian theories of rent. In the transition
between the two schools it can
be argued that Gossen and Jevons supported a marginal labour theory of value [Hag06, Hag10].
16 With time, the labour theory of value became much more complicated, from Dimitriev on it
acquired the full rigour of
linear algebra, and by the middle of the 20th century the maths used by Marxian and Neoclassical economists tended to
have rather distinctive flavours.
17 I am thinking here of advocates of ‘ value form theory’ such as Williams and Reuten.
18 It is worth mentioning in the light of criticism by Bichler and Nitzan, that these high
correlations are obtained whether
labour inputs are measured directly in person years as was done in Zachariah's work on Sweden,
or estimated indirectly from
wage bills as was done in other studies. The Swedish government data has the advantage of
giving direct person-year figures
for the labour used in each industry.
19 This was roughly right when they were writing.
20 We use the term correlation here, but other statistical measures of the closeness between
labour content and monetary
value such as the coefficient of variation or the cosine metric could be used. They all show a
close relationship as predicted
by Farjoun and Machover's theory.
21 Given their Catholic problematic, the Austrian school find it is inconceivable for
economics to dispense with the category
of subject; see the debate on this issue at the Mises Organisation.
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[YRJ09]V.M. Yakovenko and J.B. Rosser Jr, Colloquium: Statistical
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_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Joder, qué curro tío.

Lástima que yo tenga tan poca cabeza :naughty: pero chapeau.

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Vuelvo a repetir lo que decía Mark Twain: trabajo es lo que a uno lo le gusta hacer. Si uno hace lo que le gusta hacer no es trabajo. Y si encima le pagan, pues miel sobre hojuelas. Esto me gusta hacerlo (a diferencia de mi trabajo) :lol:

No en vano la palabra trabajo proviene del latin "tripalium", como sabéis, que era un instrumento de tortura.

_________________
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NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 4:46 pm 
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Ahora viene una parte más "política" y menos densa para mentes de letras como la de servidor (tienen razón Cockshott y Steffan, nos falta gente de ciencias duras; ¿por qué Neck no participa? Bueno, porque está estudiando economía en serio, así que tiembla, mundo jajaj.

AGITACIÓN

Capítulo 6. Contra el nacionalismo.


El nacionalismo es una forma de ideología que apoya al Estado propia de la sociedad
capitalista. El nacionalismo es una idea. Su función es persuadir al pueblo para que sea
leal a un Estado o a un gobierno. EL nacionalismo es la idea que hace que la gente que
vive en un Estado se considere ciudadanos de ese Estado.

El nacionalismo Francés hace que la gente que vive en el Estado francés piense que son
franceses. La función del nacionalismo francés por tanto es hacer que la gente que vive
allí sea leal al Estado francés. La función del nacionalismo británico es hacer a la gente
leal al gobierno británico. La gente que es leal a un gobierno hace todo lo que el
gobierno le pide. Para conseguir el apoyo popular el Estado emplea todo tipo de
símbolos y mitos. Se les llama símbolos nacionales o tradición nacional. Por ejemplo un
Estado tendrá su propia bandera nacional. En situaciones rituales la gente ondeará esos
trozos de tela en el aire o los atará a edificios o postes. En algunos Estados, como
EEUU, la gente mira a esos trapos y se toca la frente con las manos. Lo llaman saludar a
la bandera. Algunas veces en ciertas ocasiones, cantarán una canción especial que dirá
lo grande y bonita que es su nación. Y cuando escuchen esta canción la gente se supone
que ha de ponerse firme.


Mitos Nacionales.

Un ejemplo de mito nacional es la leyenda de Juana de Arco. Era una pobre chica
campesina que se decía que había oído la voz de Dios que le llamaba a tomar las armas
para expulsar a los ingleses de Francia. La quemaron en la hoguera los ingleses. Esto la
convierte en mártir de la nación.

Los gobiernos necesitan el nacionalismo para que la gente les obedezca. Emplean el
nacionalismo para hacer a la gente creer que no están obedeciendo un grupo particular
de personas (el gobierno) Trata de persuadirles de que están haciendo algo más
importante. Este “algo” más importante se denomina el “deber” de la persona para con
la nación.

Deber.

El Deber tiene que aparecer como una cosa, muy, muy importante porque con
frecuencia resulta ser peligroso o desagradable. En los tempranos días de este siglo el
gobierno decidió que era el deber de nuestros tatarabuelos ir a matar alemanes. Esto
implicaba ponerse unos ropajes pardos que se llamaban uniforme nacional. Después le
dijeron a nuestros tatarabuelos que su deber era obedecer a ciertos hombres de las clases
superiores llamados oficiales. Después estos oficiales les dijeron que su deber era
caminar hacia las ametralladoras con que les disparaban hombres con uniformes grises.
¡Y la mayoría lo hizo, y a muchos los mataron!

Después sus cuerpos se alinearon en pulcras filas y se colocaron piedras blancas sobre
ellos. Y a sus cuerpos se les dio otro nombre, se les llamó “nuestros gloriosos muertos”.
Esta idea nacionalista se hizo común en los últimos doscientos años. Iba de la mano con
el desarrollo del capitalismo. En la época feudal la gente era menos nacionalista. En vez
de cantar himnos y saludar banderas, juraban lealtad a una persona particular. Esta
persona era el soberano. La gente prometía obedecerle y luchar por él. En lugares menos
organizados la gente juraba obedecer a jefes de clanes locales o a distintos tipos de
señores.

Causas.

La razón de que el nacionalismo se haya hecho tan común desde el comienzo del
capitalismo es que las clases capitalistas de distintas regiones del mundo querían
proteger su mercado interno. Para hacer esto necesitaban establecer gobiernos
capitalistas. Estos gobiernos luego dispondrían barreras arancelarias que les protegerían
de la competencia extranjera y aprobarían otras leyes para ayudar al desarrollo de la
industria. Estos gobiernos se compondrían de hombres de negocios y miembros de la
clase profesional como los abogados.

Los reyes solían decir que debían ser obedecidos porque eran los representantes de Dios
en la Tierra. En otras palabras invocaban el Derecho Divino. En los tiempos modernos
esta idea ya no se podía tragar. Si la gente ya no se creía el mito de que el Rey era el
representante de Dios, menos se iban a creer que un gobierno de banqueros e
industriales lo había mandado Dios. Entonces es cuando se hizo necesaria la idea
nacionalista. A la gente se la enseñó que la obediencia al gobierno era su deber para con
la nación. Mediante el uso de canciones y símbolos y ceremonias, la nación parecía
alguna entidad sobrenatural, tal y como Dios lo había sido en el pasado.
Y esto es por lo que desde un punto de vista socialista el nacionalismo es, siempre, una
ilusión. No hay nacionalismos buenos y malos, es, como lo llamó De León, el más falso
de todos los senderos falsos.


Y es como la religión, que es falsa pero mucha gente cree en ella y uno no puede
hacerles dejar de creer mediante la opresión. La opresión de una religión o de una
ideología nacionalista con otra religión o nacionalismo sólo refuerza la identidad de la
gente con él. Fue por esta razón y sólo por esta que Lenin defendió el derecho de las
naciones a la autodeterminación, porque cualquier intento de negarlo sólo reforzaba la
ideología nacionalista.


Nota final de 2011.

En una reunión reciente en Berlín trabe conversación con Sabine Wils y el MSP para
Die Linke. En el curso de la misma traté de convencerla de que la Izquierda debería
tener como objetivo una república democrática europea en la que quedara muy
disminuido el poder de los Estados-Naciones. No tuve éxito en mi intento. Me
respondió que si bien Die Linke estaba a favor de una Europa más democrática y
socialista también estaba a favor de recuperar el mayor número posible de competencias
para los Estados-Naciones.


El atractivo de la idea de la recuperación del poder por los Estados es comprensible si
tenemos en cuenta los patentes déficits democráticos en la presente Constitución de la
UE, pero estoy convencido de que se peca de estrechez de miras. Sería mucho mejor
que los partidos de Izquierda en la UE se unan en un partido socialista único a nivel
europeo que se presentara a las elecciones en el continente como un Partido Socialista
Europeo mejor que como partidos nacionales separados.


La economía europea ya no está organizada sobre una base nacional, y en consecuencia,
de llegar un gobierno socialista al poder en un Estado de la Unión, incluso en un país
grande como Francia, no podría llevar a cabo su programa socialista. Y tenemos un
claro ejemplo histórico incluso con el gobierno moderadamente socialista de MIterrand
a finales del siglo XX. Si un partido de Izquierda escoge permanecer en la UE tiene que
acomodarse a la estructura económica existente, pero si escoge abandonar la UE se
encontrará con la pérdida de sus mercados más importantes, y también con la perdida
potencial de sus principales proveedores. Los efectos económicos perturbadores que
pueden seguir a la ruptura de una economía anteriormente unificada e integrada
resultaron demasiado evidentes en la terrible recesión económica que sobrevino tras la
ruptura de la URRS en diferentes economías nacionales en los noventa.
Conscientes de esta alternativa, los gobiernos de Izquierda en países concretos es
posible que contemplen el compromiso con el orden existente como mal meno
r


SYRIZA DISFRUTEN DE LO VOTADO (ESTO ESTÁ ESCRITO BASTANTE ANTES DE LO DE SYRIZA Y PODEMOS)

. A los
Estados les quedan algunos elementos significativos de autonomía económica, siendo el
más importante de ellos la capacidad de fijar sus propios impuestos, pero en el contexto
de un mercado capitalista competitivo, esta autonomía fiscal ayuda más al Capital que al
trabajo. Como ya escribí, el Partido Nacional en Escocia está muy atareado pidiendo
autonomía fiscal con respecto a Londres. Y no me queda duda de que el PNE es el
partido más izquierdista de los que hay en el Reino Unido. Siguen siendo
socialdemócratas de viejo estilo y anti-imperialistas mucho después de que el partido
laborista se convirtiera en Social Liberal y Liberal Imperialista.

¿Pero cuál es la razón principal para que el PNE pretenda conseguir autonomía
tributaria? Emular a los irlandeses y reducir los tributos sobre las empresas extranjeras.
Su propósito es sobornar a las empresas extranjeras para que inviertan en Escocia y no
en Inglaterra. Así que incluso un partido de izquierdas se ve tentado por el dumping
social. Desde un punto de vista provinciano y a corto plazo, reducir el impuesto de
sociedades puede parecer una decisión inteligente, pero es una carrera hacia delante
que solo puede agravar los problemas financieros crónicos de Europa que ha ocasionado
la baja imposición sistemática sobre los beneficios.


El principal modo en el que se mantiene el orden social existente es a través de la
ideología, a través de la maquinaria ideológica del Estado (22) Los Estados-Nación y la
organización de los partidos políticos en ellos siguen constituyendo una unidad de los
aparatos represivos e ideológicos en Europa. Las clases superiores carecen del amplio
aparato ideológico de la UE. Poseen su verdadera maquinaria ideológica internacional:
la Iglesia Católica por supuesto, y algunas agencias de noticias que operan
trasnacionalmente, pero que son menos efectivos que los aparatos ideológicos
organizados sobre una base nacional en los partidos políticos, en la legislación y en los
medios nacionales.


Como está constituida al presente la estructura de la UE refuerza constantemente el
proceso de identificación nacional. Los partidos políticos son nacionales. Las
negociaciones del Consejo de Ministros de la UE se desenvuelven entre los
representantes de las máquinas estatales nacionales, con ministros que pretenden
representar los intereses griegos, franceses, nacionales, etc.

Puesto que la UE carece de una maquinaria tributaria y recaudatoria propia, sus ingresos
se presentan como algo “entregado” por los Estados-Nación. Todo ello refuerza la
identificación y la lealtad a los Estados nacionales. Algunos camaradas me decían
cuando estaba en Alemania, que sí, que en el plano de lo ideal ojalá tuviéramos una
organización socialista internacional, pero no se puede desconocer el hecho de la
realidad de las naciones o del apego popular a las culturas nacionales. Europa no es
como los Estados Unidos, tenemos idiomas diferentes y por lo tanto somos naciones
diferentes.


A mi juicio esto es una forma equivocada de enfocar las cosas. El nacionalismo es
consecuencia de la estructura política de hoy, y no su causa. En muchos casos el
nacionalismo es un producto histórico reciente, fabricado por los movimientos
nacionalistas que buscan controlar su propia maquinaria estatal. Hoy en día uno es
testigo de cómo el PNS está fabricando tal identificación: pinta los trenes, los tickets de
autobús y demás con la bandera nacional, y constantemente pone sobre el tapete
cuestiones políticas en términos nacionalistas de nosotros contra ellos.


HOLA HAMIJOS DE LAS CUP.

Este proceso se llevó a cabo a gran escala en el Siglo XX, con la disolución del Imperio
Austrohúngaro, con su secuela de la Segunda Guerra Mundial, y después con el
resurgimiento del nacionalismo después de la caída del Bloque Soviético.

Europa tiene, ciertamente, muchas lenguas. Pero podemos observar como la diversidad
de lenguas no conduce necesariamente al nacionalismo. La Unión India es un Estado
Federal con muchas lenguas y grupos étnicos, pero sus políticas se organizan
principalmente mediante partidos que abarcan toda la India, y la gente se identifica
primordialmente con la India como una federación más que con los Estados Federales.

Esto se debe a que la Federación posee un centro vigoroso, con un parlamento que
dispone de competencias tributarias y legislativas.

En Europa las crisis económicas se zanjan mediante un regateo entre los líderes de los
estados-nación, con los Estados de más importancia y más grandes como Francia y
Alemania ejerciendo un inevitable dominio. Pero en el contexto americano eso sería
como si los gobernadores de California o Nueva York se reunieran para determinar el
destino de la Unión. Eso no ocurre, como no ocurre en la India, porque estos países
tienen un Estado Federal adecuado.


Hoy en día existen tres grandes fuerzas en Europa que están socavando el nacionalismo.
El primero es internet, mediante el cual los recientes movimientos sociales de protesta
se han podido organizar como nunca antes. El segundo son los movimientos migratorios
para trabajar y estudiar. Sólo en Escocia, que tiene una población de cinco millones de
almas, han venido a trabajar 600.000 personas sólo de Polonia.


Una población obrera multinacional está siendo creada. Y por último existe la lógica de
la unión monetaria que está haciendo inviable la vieja estructura constitucional de la
UE.

La Izquierda necesita ahora, más que nunca, romper con el velo de maya del
nacionalismo.


Notas
22 “I shall call Ideological State Apparatuses a certain number of realities which present
themselves to the immediate
observer in the form of distinct and specialized institutions. I propose an empirical list of
these which will obviously have to
be examined in detail, tested, corrected and re-organized. With all the reservations implied
by this requirement, we can for
the moment regard the following institutions as Ideological State Apparatuses (the order in
which I have listed them has no
particular significance):
– the religious ISA (the system of the different Churches),
– the educational ISA (the system of the different public and
private 'Schools'),
– the family ISA,[8]
– the legal ISA,[9]
– the political ISA (the political system, including the
different Parties),
– the trade-union ISA,
– the communications ISA (press, radio and television, etc.),
– the cultural ISA (Literature, the Arts, sports, etc.).
... But now for what is essential. What distinguishes the ISAs from the (Repressive) State
Apparatus is the following basic
difference: the Repressive State Apparatus functions 'by violence', whereas the Ideological
State Apparatuses' function 'by
ideology '. ” (Althusser, “Ideology and State Ideological Apparatuses” , in Lenin and
Philosophy, Monthly Review Press
1971, page 144.)

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 5:00 pm 
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Capítulo 7. Superando el Anti-Imperialismo.

Para los socialistas, las recientes tentativas del aparato de estado de EEUU para
recuperar ocupaciones a gran escala en el escenario mundial han revivido la relevancia
del antiimperialismo, como una posición desde la que oponerse al caos y a la carnicería
infligida a las masas de Iraq y Afganistán. También ha renovado un interés en la teoría
del imperialismo puesto que las ocupaciones de EEUU han marcado una ruptura en la
tendencia existente desde 1945, cuando los países capitalistas avanzados cambiaron su
modo de operar.

Para algunos socialistas que siguen moviéndose en el discurso “marxista-leninista”, sin
embargo, el imperialismo ha sido siempre un elemento central de su entendimiento del
capitalismo contemporáneo. Esta visión está enraizada teóricamente en los textos
clásicos de Hobson, Hilferding y Lenin, escritos en lo que Hobsbawn denominó la Era
de los Imperios, de 1875 a la Primera Guerra Mundial.

El breve panfleto de Lenin de
1916, más allá de sus deficiencias de análisis económico (23) tuvo la indudable virtud
política de aportar tanto una explicación de la Guerra Mundial como un punto de partida
moral para oponerse a la misma. Para él el imperialismo era la clave de la estrategia
revolucionaria, defendiéndose que una guerra entre Imperios que dividiría el mundo
llevaría a revoluciones. El Imperialismo, como la era de la guerra y de la revolución,
aportaba la justificación de la estrategia de la nueva internacional comunista. La
predicción consistía en que otra nueva guerra imperialista no tardaría en llegar, y que
esto permitiría que se extendiera la revolución. La Comintern tenía razón en ambas
cosas, como la Segunda Guerra mundial y su cosecha de revoluciones atestiguan.

Los mecanismos del imperialismo en la era de los Estados capitalistas.

El concepto general de “poder imperial” se remonta a los imperios históricos precapitalistas, como el Sacro Imperio Romano o el Imperio del Gran Quing. Lo que los Distinguía de otras sociedades y estados de su tiempo se toma comúnmente como rasgos
de “poder imperial” más que simplemente “poder estatal”. El rasgo clave era su uso de
la coerción “extra económica”, para incorporar otras regiones y comunidades en
relaciones económicas de subordinación.


Como tal el imperialismo tiene un aspecto transitorio; el proceso de incorporación por
medios extra-económicos esta limitado en el tiempo mientras que el mantenimiento de
esa subordinación puede perdurar o no.

La forma específicamente capitalista del imperialismo resultó de la convergencia de los
intereses competitivos de los Estados con los intereses de los capitales en competencia.
En la Europa Medieval la competición entre los Estados por el territorio y los recursos
surgió de la tendencia a la “acumulación política” inherente a las relaciones feudales de
producción. Cuando otros Estados entraron en competencia con el Estado inglés cuya
forma capitalista muy productiva de agricultura le permitía extraer un mayor excedente,
los demás Estados persiguieron la modernización capitalista o sucumbieron por la
guerra.


El imperativo capitalista por otro lado tenía sus orígenes, como defendió Rosa
Luxemburgo, en el hecho de que el comercio no puede penetrar en sociedades no
productoras de mercancías mediante medios puramente económicos. Era necesaria la
coerción extra económica para separar a los productores de los medios de producción,
someterles a tributo, y forzarlos a entrar en la economía de mercado. Y esto precisaba de
cañoneras, ejércitos, y Gobernadores Generales con sombreros emplumados
(24)
En la era de los Estados capitalistas, el poder imperial ha operado a través de tres
mecanismos primarios:

1-Expansión y control colonial directo.

2-Control indirecto mediante la amenaza de la violencia militar y el uso de la coerción.

3-Coordinación entre los aparatos represivos del Estado del país avanzado y del país en
desarrollo.

El primer y el segundo mecanismo resultaron cruciales en el proceso de incorporar
regiones no capitalistas a relaciones económicas de subordinación. La expansión
colonial se persiguió de manera muy activa en Africa y en el Sur y el Sureste asiático, y
mediante la diplomacia de las cañoneras en Sudamérica y el Extremo Oriente. El tercer
mecanismo fue puesto a operar cuando la resistencia de los Estados era demasiado
costosa o poderosa como para poder derrotarlos, pero los intereses de las clases
dominantes locales podían coordinarse con las clases dominantes del centro. Después de
la Segunda Guerra Mundial este mecanismo resultaba nuclear para el aparato de Estado
estadounidense en su lucha contra el bloque socialista, así como la necesidad de
asegurar el suministro de petróleo, la principal fuente de energía en el capitalismo
moderno industrializado, que se hallaba muy concentrado en Oriente Medio

El primer mecanismo llegó a su cénit durante una fase que Lenin calificó como la “fase
superior del capitalismo”, pero después de la conferencia de Yalta ya estaba en una
decadencia terminal. Uno por uno cada mecanismo fue debilitado o en un proceso de
destrucción a escala global. Para lidiar con los cambios dramáticos del capitalismo
global, las subsiguientes teorías “marxistas-leninistas” del imperialismo cambiaron el
foco a conceptos como el “neocolonialismo”, el “intercambio desigual” y la
“aristocracia obrera”. Defenderemos que esta comprensión del mundo desde 1945 está
mal fundada desde el punto de vista teórico y empírico, descansando como si dijéramos
en ciertos aspectos transitorios del imperialismo.

Lo que es más, las políticas que Surgieron de estas teorías han tenido consecuencias reaccionarias no deseadas.

Epiciclos: Neocolonialismo, intercambio desigual y aristocracia obrera.

El neocolonialismo, por ejemplo, es en parte una fabricación cocinada por el
revisionismo de Jrushev y por los nacionalistas burgueses durante los cincuenta y
sesenta y una vez sirvió a un propósito determinado: justificar una alianza diplomática
entre la URSS y nuevos líderes burgueses como Nasser y Nkrumah. Como política fue
terrible. Las alianzas antiimperialistas con las burguesías nacionales en Egipto, Irak, etc,
no hicieron ningún bien a las clases trabajadoras de esos países. Y la alianza soviética
tendía a ser abandonada por esas burguesías una vez que habían conseguido
establecerse. Políticamente, nunca ofrecieron perspectiva alguna para una política
independiente de la clase trabajadora.


La noción de “neocolonialismo” implica la persistencia de un relativo subdesarrollo en
el Sur del globo, incluso después de que se hubiera derrocado formalmente el antiguo
gobierno colonial y se formaran estados independientes. Los procesos de subdesarrollo
pueden ciertamente continuar a través de las estructuras de clase de las economías
preindustriales que obstruían la reinversión productiva del excedente, y la competencia
en el mercado mundial mediante una estrategia de bajos salarios y preeminencia del
sector primario. Pero las dos causas operan de modo diferente en regiones sometidas a
dominio colonial que en regiones con estados capitalistas independientes.

Consecuentemente las estrategias políticas para debilitar y destruir los mecanismos de
desigualdad son fundamentalmente diferentes bajo el colonialismo y en Estados
capitalistas independientes sometidOs a la competencia. Al oscurecer la diferencia entre
ellas uno también minusvalora los tremendos esfuerzos y luchas de los movimientos
imperialistas para poner fin al primer mecanismo del poder imperial: la expansión y el
control colonial directo.

Intercambio desigual.


La teoría del intercambio desigual es todavía más antiobrera que el neocolonialismo, y
parece diseñada para destruir la confianza de los trabajadores de los países capitalistas
pintándolos como explotadores del Tercer Mundo.
No se parece en nada a los escritos
económicos de Marx, que se extienden mucho en demostrar que el beneficio capitalista
no pude surgir de la desigualdad del intercambio. El defendía que surgía del propio
proceso de la producción capitalista.

El comercio desempeñó un papel importante en la operación del Imperio Británico al
regula la apropiación del producto excedente entre regiones. En el punto culminante del
imperialismo europeo, el Reino Unido estableció un patrón global particular de
comercio y flujos de créditos, que tenía un excedente comercial persistente con la India,
China y Japón y que le permitió financiaR una parte sustancial de su déficit con los países
capitalistas avanzados de Europa y Norteamerica. (25)

En otras palabras, las masas del Sureste Asiático y del Este se endeudaron por las
exportaciones netas británicas, y esto
ayudo a financiar la apropiación imperial del excedente producido por los trabajadores
en las economías capitalistas avanzadas. Pero desde el colapso de los imperios no hay
nada comparable a este mecanismo parásito históricamente específico. Por contraste, la
economía capitalista más avanzada de hoy en día, los EEUU, durante mucho tiempo ha
tenido un déficit comercial persistente con China, Japón y los países productores de
petróleo del Oriente medio, hundiéndose cada vez más en una espiral de deuda con estas
economías capitalistas menos desarrolladas.

La teoría del intercambio desigual, sin embargo, descansa en las doctrinas Tomistas
medievales del “precio justo” y suponen una regresión en relación con al economía
política científica.


Cierto es, si un trabajador en EEUU compra una camiseta confeccionada en Méjico,
contendrá más trabajo que una hecha en EEUU, y es probable que sea más barata. ¿Pero
convierte esto al obrero americano en un explotador del trabajo mejicano?


Los teóricos del intercambio desigual nos dirán que sí. Puesto que los términos
comerciales son “desiguales”. Bienes que requieren 100 horas de trabajo en EEUU,
cuando se exportan a Méjico, se cambian por bienes que requieren tal vez 400 horas de
trabajo mejicano. Por lo tanto incluso asumiendo el hecho de que sólo recibe como
salario la mitad del trabajo que invierte, el trabajador en EEUU puede obtener por una
hora de trabajo bienes que llevaron dos horas de trabajo a los trabajadores Mejicanos.

Pero el trabajo que contribuye al valor es el trabajo Socialmente Necesario. Se recordará
que he empleado la palabra “Trabajo Social” y que muchas cuestiones están implicadas
en el adjetivo “social”. Al decir que el valor de una mercancía se determina por la
cantidad de trabajo desarrollado y cristalizado en ella, queremos decir la cantidad de
trabajo necesario para su producción en un estado dado de la sociedad, bajo ciertas
condiciones sociales promedio de producción, con una intensidad social promedio dada,
y con la habilidad promedio del trabajo empleado.

Cuando el telar mecánico empezó a competir con el telar manual en Inglaterra, sólo la mitad del tiempo de trabajo anterior
era requerido para convertir una cierta cantidad de materia prima en tela de algodón. El
pobre tejedor a mano ahora trabajaba 17 o 18 horas todos los días, en vez de las 9 0 10
horas que trabajaba antes. Aún así el producto de 20 horas de trabajo representaba ahora
sólo 10 horas de trabajo social, o diez horas de trabajo socialmente necesario para la
conversión de una cierta cantidad de materia prima en productos textiles. Su producto
de 20 horas, no tenía, por tanto, más valor que su anterior producto de 10 horas. (Karl
Marx, Salarios, precios y ganancia), p. 28, Moscú)


Cuando las economías con una productividad inferior se abren a la competencia con las
más avanzadas, este proceso se repite. El trabajo realizado en unas condiciones
atrasadas, se devalúa al descender el trabajo social necesario para producir mercancías. Pero
esto es un efecto inevitable del proceso de intercambio. Pues en el cambio, el estatus
social de los trabajos privados se establece igualando los valores de uso y esto
presupone una propia identidad.


Por lo tanto la igualdad:

1 kilo de maíz= 1 kilo de maíz debe darse. Así que mientras que el mercado de Maiz
mejicano se abra a los productos agrícolas de EEUU, 1 kilo de maíz producido por un
campesino en Chiapas se vuelve equivalente a 1 kilo de maíz americano que puede
requerir sólo una décima o una vigésima parte de trabajo, y con ello el trabajo del
campesino se devalúa más.

En consecuencia se ven amenazadas las condiciones de vida de los productores directos
en los países menos desarrollados. Pero esto se debe no a una ley de desigualdad, sino
de igualdad.

“La esfera de circulación del intercambio mercantil… es de hecho un Eden de los
derechos inherentes del hombre. Es el reino exclusivo de la Libertad, la Igualdad, la
Propiedad y Bentham (26)


Según Marx es en la producción y no en la circulación donde surge la explotación.
Los escritos económicos de Marx son una larga polémica contra esa clase de moralismo
socialista que demanda la instauración de un régimen de “intercambio justo”. El
capitalismo, dice, descansa en ese mismo intercambio.


Los salarios promedio están constreñidos fundamentalmente por la productividad del
trabajo. Ni siquiera los movimientos obreros mejor organizados pueden elevar sus
ingresos por encima del valor añadido. ¿Pero que da cuenta de la distancia de las
economías que se están industrializando con respecto a las capitalistas más avanzadas?
Las raíces históricas del estancamiento relativo en la productividad radican en una
combinación de (1) condiciones ambientales desigualmente repartidas que permitían un
desarrollo económico incrementado y más poder militar (2) las leyes de movimiento de
las relaciones pre capitalistas de producción, que carecían de una dinámica estructural
para reinvertir el producto excedente para desarrollar los medios de producción y
mejorar la capacidad productiva.


Los efectos devastadores del imperialismo agravaron y perpetuaron esta distancia en la
formación del “mundo moderno” del que fue pionero la Inglaterra capitalista.

La aristocracia obrera.


Más que aportar una aportación completa materialista de la discontinua y episódica
organización y militancia en el movimiento obrero, las teorías “marxistas-leninistas”
trataban de emplear el imperialismo para llenar el vacío teórico que quedaba cuando las
expectativas de una conciencia social cada vez más creciente y una mayor organización
de la clase obrera no se materializaron. La idea era que como las clases superiores
obtenían réditos netos de las regiones subordinadas, una fracción se transfería a través
de las empresas capitalistas en los países imperialistas a una sección de la clase obrera
para “comprar la paz social”. Eso llevaría a la aquiescencia cuando no al apoyo de la
clase obrera al poder imperial.


Dejando de lado la validez empírica de tal mecanismo, su estatus teórico es dudoso. En
primer lugar, si se puede comprar a una pequeña sección, es cuestionable porque esto
podría ejercer una influencia tan poderosa y persistente sobre toda la clase obrera. Y en
segundo lugar, si es una gran sección la que es comprada, difícilmente puede
conseguirse mediante los réditos netos que fluyen de economías menos desarrolladas
puesto que estas sólo pueden mantener no más que una pequeña fracción de los salarios
(27). Incluso así, puesto que la masa de la fuerza de trabajo está empleada en empresas
que no están directamente implicadas en la extracción de dichas rentas es menos obvio
como los beneficios que se distribuyen pueden generar apoyo para las políticas
imperialistas. Y finalmente, salarios más elevados, como tales, no son un índice de la
inactividad de la clase obrera sino más bien el poder de negociación de los trabajadores
en el mercado y en el lugar de trabajo en los distintos sectores y profesiones. Los
trabajadores cualificados organizados en sectores que son críticos para la producción
capitalista, por ejemplo que precisan de grandes cantidades de capital fijo o que son
centrales a la cadena de oferta y demanda, pueden obtener concesiones y mejorar su
posición colectivamente. Así que no es para sorprenderse que las secciones mejor
pagadas de la clase obrera hayan sido con frecuencia la vanguardia del movimiento; los
activistas más militantes y mejor organizados de Petrogrado a París a Seul.


Los Bancos establecidos en Tokyo. Londres y Nueva York extraen miles de millones por
pagos de interés sobre la deuda soberana cada mes. Pero eso no implica que Japón, el
Reino Unido, etc, exploten a los países del Tercer Mundo. Esto es abandonar el análisis
de clase. Las clases capitalistas de Japón y el Reino Unido participan en la explotación
de los trabajadores del Tercer Mundo, pero las clases trabajadores de los viejos países
industrializados no ganan nada con esto. En vez de ser una aristocracia obrera
sobornada, su propio sometimiento al capital se torna más completo, amenazados como
están con las deslocalizaciones a países recientemente industrializados.


El declinar del Imperialismo.


Al final de la Segunda Guerra Mundial Stalin pensaba que volvería a tener suerte. En
1951 vaticinaba que sobrevendrían nuevas guerras imperialistas (28) El Reino Unido y
Francia, decía, pronto entrarían en guerra con América para defender sus imperios (29)
Con la ventaja del toro pasado podemos ver la agudeza de su vaticinio. En vez de luchar
para extender sus imperios, las potencias imperialistas se encontraron con que eran
insostenibles. Primero Holanda, después el Reino Unido, Francia y al final Portugal
tiraron la toalla. En Gran Bretaña el Partido Laborista disolvió el Imperio en la India en
cuanto tuvo ocasión. En otros casos hizo falta ser derrotado por guerrillas para que se
lograra el mismo resultado.

Pero la causa principal, más allá de factores inmediatos como la oposición de los
movimientos obreros al imperialismo y la ayuda de la URSS a los movimientos
antiimperialistas, fue el desarrollo de la economía mundial capitalista. Uno por uno los
mecanismos del imperialismo quedaron debilitados o destruidos por todo el mundo
debido a tres factores:

El ascenso del capitalismo resulta en el incremento de Estados militarmente viables por
todo el Sur global y la formación de clases populares que son capaces de crear y extraer
los recursos para defenderse de un modo más vigoroso. Y esto aumenta el coste
económico de la agresión imperial de los países avanzados a los países en desarrollo.
El proceso de democratización y el crecimiento de los movimientos obreros en el
mundo avanzado. Esto aumenta el coste político doméstico de la agresión imperial, ya
sea a través de la resistencia presentada o mediante las demandas presupuestarias de las
políticas socialdemócratas (30)


Una vez que las economías pre-capitalistas son destruidas y el mercado ocupa su lugar,
la coerción extra-económica del imperialista se torna obsoleta; las relaciones capitalistas
de producción y el proceso normal de la acumulación de capital puede continuar sin
ellas. Esto debilita el imperativo capitalista de la agresión imperialista.


Los costes económicos fueron la razón central de que los Estados adoptaran la primera
estrategia del imperialismo, la expansión y el dominio colonial, en vez de otros medios
de coerción extra-económica en ciertas regiones. Por ejemplo, en tanto que los Estados
de África occidental fueron de importancia marginal para el Imperio Británico en
comparación con las no colonizadas China y Latinoamérica, fueron mucho más débiles
y tenían en consecuencia costes de colonización inferiores. Esta estrategia tuvo su
último estertor durante los años 30 con la invasión italiana de Etiopía y la colonización
japonesa de Manchuria y China. Debido a los costes económicos la situación en esos
lugares fue mucho más complicada para los nuevos poderes imperiales que en la
temprana expansión colonial británica y francesa. La segunda estrategia, el control
mediante la amenaza de violencia militar y del uso de la coerción, ya estaba declinando
después de la Segunda Guerra Mundial debido a costes políticos y económicos. Al final
de la crisis de Suez en 1956 los antiguos imperios británico y francés tuvieron que
abandonar tales formas de actuar.


En los años cincuenta los EEUU asumieron rápidamente el papel que habían asumido
las potencias imperiales en decadencia. Y fueron capaces de hacerlo porque los costes
políticos eran inferiores allí que en ola mayoría del resto de los demás estados
avanzados, donde las demandas de los movimientos obreros nacionales afectaban a las
políticas estatales. Los costes económicos de la agresión imperial estaban sin embargo
subiendo, y al mismo tiempo el imperativo capitalista era más débil, pues el final de la
Segunda Guerra Mundial también conllevó el final de la dinámica transitoria del
imperialismo como el sustentador del capitalismo.

La preocupación central de la política estatal era ahora mantener las relaciones
capitalistas de producción y evitar regiones económicas autónomas no sometidas al
mercado mundial. Con esta combinación de costes y prioridades la estrategia del EEUU
descansaba en primer lugar en la coerción extra-económica a través de la coordinación
entre los aparatos represivos del Estado en todo el mundo, construyendo una vasta red
de bases militares. Al hacer eso perseguía puntos de convergencia con las clases
dirigentes locales allí donde fuera posible, de Vietnam del Sur a Indonesia. Donde esto
no era posible, la violencia militar eficaz y la coerción se intentaron considerando que
los costes económicos podrían mantenerse en niveles adecuados.


La debacle que han supuesto las invasiones de Irak y Afganistán ha debilitado seriamente
la capacidad de los Estados Unidos para amenazar con incursiones similares en otros
países. Una reorientación fundamental de la política estatal de EEUU en el futuro
próximo, podría, sin embargo, precisar el aumento de los costes políticos de la agresión
imperial mediante demandas de cambios en la composición del gasto estatal. Por
desgracia, la particular trayectoria como estado policía mundial de EEUU ha bloqueado
la formación de un movimiento obrero nacional poderoso para imponer estas demandas.


Los límites del antiimperialismo.

Estamos en el 2011 y no en 1911 y el nuevo orden mundial es el capitalismo global, no
el imperialismo. Engels o Zola no encontrarían nada poco familiar en la degradación y
explotación de Yakarta, Shanghai o Méjico. Los nuevos Manchester comparten el
dinamismo industrial, las “sweatshops” la opulencia y el pauperismo antiguo. Y ceñirse
al imperialismo más que simplemente a los lemas anticapitalistas ahora en el mejor de
los casos carece de sentido: los únicos cursos de desarrollo económico son la
integración en el mercado mundial o el socialismo. La fraseología antiimperialista
oscurece esto al implicar que puede existir algún tipo de socialismo de tercera vía.

Cualquier defensor de una estrategia antiimperialista política concreta debería responder
a estas preguntas:

-¿Si las guerras que pueden llevar a una revolución no son inminentes, en qué basas tu
estrategia para el socialismo?

¿Cuál es el contenido político y económico del “antiimperialismo” o sea, qué cambios
en la estructura económica o estatal persigues para otros que no sean los que implique
una estrategia anticapitalista?

¿Qué aliados puede tener una estrategia antiimperialista en la lucha por el socialismo
que no puede tener una simple estrategia anticapitalista?


Escrito en 2011.

Notas

23The late Bill Warren, one of the CPGB's most capable theorists pointed many of these out in
Imperialism pioneer of
capitalism, Verso 1980
24As Ellen Meiksins Wood puts it, “The history of early agrarian capitalism – the process of
domestic ‘ colonization’ , the
removal of land from the ‘ waste’ , its ‘ improvement’ , enclosure and new conceptions of
property rights – was reproduced in
the theory and practice of empire” . Empire of Capital, p. 78, Verso, 2003.
25Mike Davis, Late Victorian Holocausts, Verso, 2002.
26Karl Marx, Capital I, p. 280, Penguin edition
27Charlie Post reports that for US firms, total profits earned abroad constituted a mere 6% of
the total US wage bill in 2003.
Given that the bulk of incomes that flow to advanced capital ist countries are derived from
other advanced countries, the
percentage from the global South would be still smaller. C. Post, “The Labor Aristocracy
Myth” , Against the Current 123,
July, 2006.
28Economic Problems of Socialism, Chapter 6.
29 He obviously had some difficulty in persuading others in the Soviet government of this
view, this is evident from his
references to ‘ some comrades’ who doubted the inevitability of new inter imperialist wars.
For a discussion see How the
Soviet Union is governed, Jerry F. Hough, Merle Fainsod, Harvard University Press, 1979 page 185.
The communist
movement had during the inter war years anticipated a war between the USA and UK for world
domination, and whilst the
US armed forces had detailed plans for the invasion of Canada as late as 1935 (see Critical
areas of Canada and approaches
thereto, Prepared by: Subcommittee No. 3, Major Charles H. Jones, Infantry, Chairman. Lt. Col.
H.W. Crawford, Engineers.
Declassified 1974, available from http://www.glasnost.de/hist/usa/1935invasion.html) there was
never any political
commitment towards this on either side of the Atlantic.
30The dynamics arising from the economic and political costs of imperial aggression has been
laid out by Vivek Chibber,
The Global Crisis and Hegemonic Dilemmas, Lecture in New Delhi, 2010.

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 5:11 pm 
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Capítulo 8. Contra el Republicanismo.

Neolengua.


En su novela distópica 1984 Orwell, postuló un dialecto del inglés, la Neolengua, que
estaba tan empobrecida conceptualmente que la subversión se convertía en impensable.
La Neolengua le llevaba a uno a creer que la guerra es la paz, que la libertad es la
esclavitud, etc. Al escribir en 1948 fue a la vez tan sutil como visionario.

Visionario puesto que las guerras ahora han pasado ha ser operaciones pacificadoras, y
la reanudación de la guerra ahora puede saludarse con la afirmación de que “esto contribuye al
proceso de paz” Sutil puesto que ya hablamos y pensamos en Neolengua,
el lenguaje del capitalismo. Inventado no por un ministro de la verdad, sino por
generaciones de filósofos medio olvidados, economistas y teóricos constitucionales, que
ciega nuestros pensamientos antes de atarnos las manos a la hora de actuar. Redefine
algunas palabras de modo tan radical que son prácticamente lo contrario de su
significado original, y en el proceso trae lo opuesto, que los sentidos originales de esas
palabras son inefables e inconcebibles.


Las más afectadas son las “palabras fuerza” como Democracia o República. En la razón
de la incomprensión con la que Dave Craig se ha enfrentado a mis críticas, está el hecho
de que el usa la Neolengua, y usa esta palabras en su viejo sentido original. Antes del
sufragio universal, antes de los periódicos, cuando el discurso político quedaba
restringido a una élite aristocrática, tal debate estaba libre de eufemismos e hipocresías.

Todos los hombres políticamente cultos sabían que la democracia era peligrosa,
probablemente el peor destino que podría caer sobre un Estado. Significaba el gobierno
del populacho, de la plebe, de los villanos, o si se ha leído a Aristóteles, “el gobierno de
los pobres”. Era la tiranía de la mayoría, el gobierno de asambleas masivas que podrían
pasar por encima de la ley, sin que ninguna persona o propiedad estuvieran seguras.


Una República significaba, por contraste, un gobierno sólido. Roma, la república
original, renombrada por sus cualidades marciales y sagaces leyes constituía su
perdurable epítome. La constitución ideal aseguraba que los acomodados disfrutaran de
sus propiedades, aseguradas frente a las depredaciones y de la tiranía y la rapiña del populacho.

A la plebe se le concedió la ciudadanía, el derecho a elegir a sus tribunos, y por encima
de todo el derecho a portar armas y luchar por la gloria de la República. El poder
legislativo y ejecutivo, por contraste, era coto vedado de la élite política, el Senado.

Cuando los dueños de esclavos y los burgueses de las colonias americanas se rebelaron
contra la corona, basándose en un ejército de ciudadanos libres, deseaban al mismo
tiempo asegurar sus propiedades bien asentadas bajo la forma republicana de gobierno,
que tan bien había servido a sus antiguos antecesores. Pero con sus actuaciones dieron
el tinte particular que tienen las modernas repúblicas y el republicanismo. Su piedra
angular eran las elecciones, tanto de la legislatura como de los magistrados, presidentes,
gobernadores, jueces, etc.

Hasta el temprano silo XX, la idea de una “república democrática” era una
contradicción evidente por si misma. Una república era el medio mediante el que el
Estado podía ser salvaguardado contra el peligro de la democracia. Pues la democracia,
según se entendía, no empleaba las elecciones, sino las instituciones caóticas y casi
anárquicas de la asamblea popular y de la selección de cargos y legisladores por sorteo.


Los teóricos políticos pre-burgueses, desde Aristóteles a Maquiavelo, conocían esa
función: dar a las masas la ilusión del poder, en tanto que se aseguraba que en realidad
permanecía, como siempre, en manos de las clases superiores.


Cualquier persona puede
presentarse a las elecciones, pero si un pobre comerciante se presenta frente a un
abogado cosmopolita y sofisticado, el abogado gana nueve veces de cada diez. Las
legislaturas libremente elegidas carecen casi completamente de pobres, y no hay
ninguna mujer pobre. Pero los teóricos de la burguesía no podían expresarse con tanta
franqueza. Así que retuvieron la forma republicana de gobierno mientras le contaban al
pueblo que eso “era democracia”. No hay tal cosa como democracia burguesa. Lo que
llaman democracia no es nada de eso, es oligarquía, gobierno de los menos, gobierno de
los ricos.


El verdadero significado de la democracia fue así olvidado, y durante un siglo aquellos
que creían ellos mismos ser radicales democráticos como Craig han luchado por su
antítesis práctica, la república. La profundidad de la incomprensión a la que esto ha
dado lugar, queda ilustrado por que Craig pensaba que yo estaba defendiendo la
elección de jurados. Por el contrario, yo defendía jurados soberanos, seleccionados,
como en el pasado, por sorteo. De Aristóteles a Mill se reconocía que con jurados
soberanos la gente controlaba la ley.

Para Craig es cuestión de detalle si uno debería pedir jurados electos o jueces electos.
Pero la elección de jurados es una demanda totalmente reaccionaria. Eliminaría la única
reliquia que queda de la primitiva democracia en la constitución.

¿A quién preferirías confiar tu libertad, a un jurado de tus pares o a un gripo de jurados
elegidos políticamente y a tiempo completo? No hay que cavilar mucho para pensar
quien se presentaría y sería elegido para esos puestos, el mismo tipo de gente ocupada
conservadora que son magistrados hoy en día.



Volvamos a escuchar para…


Los que estudian la historia se supone que están condenados a repetirla. Aquellos cuyo
conocimiento de la historia se ha centrado en la Revolución Rusa, no pueden, parece,
pensar más allá de una repetición de la misma. Pero si el aforismo de Marx vale, cuando
la historia se repite, primero es como tragedia, y luego como farsa.


Y sin duda, bastante tragedia hubo en 1917 y sus secuelas, desencadenada como fue por
tres años de una Guerra Civil cuyas privaciones difícilmente pueden ser concebidas por
nuestra generación, un movimiento que precipitó a cien millones de campesinos medio
muertos de hambre contra una brutal clase terrateniente y su Estado policial. Una guerra
revolucionaria y un terror que hace palidecer el de los jacobinos, ¿puede ponerse en el
mismo plano que los patéticos escándalos de los Windsors?


Craig imagina que todo esto implicará una asamblea constituyente y un gobierno
provisional. Esas instituciones, cierto es, han sido desechadas en algunos países en el
amanecer del poder burgués, pero, dada la pasada historia de las revoluciones inglesas,
sabemos que eso es relevante. En un país que nunca ha tenido un parlamento soberano o
elecciones libres pueden ser pasos necesarios para implantar una sociedad civil estable,
pero ¿en qué sentido puede diferir una asamblea del parlamento existente?


Sería elegida del mismo modo, ocupada por el mismo típico de políticos, y no tendría
poderes que no tiene ya el parlamento actual. No habría, en síntesis, razón alguna para su
existencia. Cuando un parlamento lo necesita, puede y lo ha hecho, prescindir de
dinastías. Una asamblea constituyente, podría, si acaso, ser un paso reaccionario, que
busca “atar a sus sucesores” con una Constitución escrita que consagrará los derechos
de libertad y propiedad. Esas aspiraciones a una Asamblea Constituyente mal se
adecúan a un pretendido Leninista, teniendo en cuenta la manera bastante directa que el
amo tuvo al tratar con la rusa.


¿Utopía?

El conservadurismo y la estrechez histórica de visión de RDG (31) son sorprendentes.
Igual que para los economistas, la economía es la economía de la sociedad burguesa,
para Craig, la historia es la historia de la era burguesa. Craig me acusa de obtener mi
defensa del gobierno popular directa de la Utopía.

Exactamente la misma objeción podría plantearse a la propia idea del comunismo, es
utópico, ¿dónde se ha intentado?

El marxismo ofrece una doble respuesta. En primer lugar, el comunismo, la abolición de
las clases, de la propiedad privada y del Estado, se postula como la negación dialéctica
de la sociedad civil y burguesa; la resolución de sus contradicciones internas. En segundo
lugar es, en términos históricos, la negación de la negación: la mejora desde el ciclo del
comunismo primitivo y de la sociedad de clases al comunismo del futuro. Del mismo
modo el gobierno directo de las masas se postula en primer lugar como la antítesis de
las formas políticas de las sociedad burguesa: “así como el sistema representativo, el
Estado constitucional o la república representativa de la clase que existe en EEUU
constituye el instrumento político puro y preciso de la burguesía, así la legislación
directa del pueblo constituye el mejor instrumento político de las sufrientes masas, y en
particular del proletariado organizado”: (Karl Burkli, Vorwarts, 12 Oct 1892)


En segundo lugar, representa la negación de la negación, donde la democracia primitiva
es la tesis, el estado de clase oligárquico la antítesis, y la Nueva Democracia la síntesis.
Mientras estudiamos el comunismo primitivo para vislumbrar la sociedad del futuro, la
democracia primitiva y antigua nos muestra la forma política del gobierno de las masas.
Del mismo modo que el republicanismo y el Código Civil fueron la recreación burguesa
consciente de Roma, el movimiento obrero europeo debe recordar las formas políticas,
del demos, de las pobres clases trabajadoras, del antiguo Mediterráneo oriental en su
lucha contra la clase ascendiente de los grandes terratenientes y los magnates
esclavistas.


VER EL ARTÍCULO DE ERREJÓN HOY EN EL PAIS.


La asamblea popular de masas tiene su eco en las asambleas de masas en una huelga del
moderno proletariado. El Dicasteria, el jurado soberano de Grecia, tiene su eco en los
tribunales populares que procesaron a los terratenientes y reaccionarios en la Gran
Revolución China, y que aún espantan los corazones de los reaccionarios en las zonas
liberadas de Perú.

La revolución política comunista ya no puede basarse más en la obsoleta ideología
burguesa del republicanismo más que la revolución económica puede basarse en la
noción de salario justo.

Fases.

Craig tiene razón, yo contemplo la revolución como un proceso por fases, pero esas
fases no serán como las de la Revolución Rusa. Ese tipo de situación con un poder dual
sólo surge cuando una dictadura o una monarquía absoluta sufre una derrota en la
guerra. Sólo eso hace que los soviets o consejos de obreros y campesinos sean
necesarios para luchar contra el poder estatal con la república. En ausencia de
cataclismos militares como los de 1870, 1905 o 1917, en unas condiciones de paz en la
sociedad civil, esa alternativa al poder estatal no surge. Puesto que los grupos de poder
político nacen de los cañones de los fusiles, el único camino que queda es la guerra
popular.


Pero para crear una revolución uno primero debe crear una opinión política
revolucionaria. No es creíble que el pueblo tome las armas para reemplazar una forma
de gobierno electo por otro. Uno debe plantear un objetivo de un orden moral
totalmente diferente- el derrocamiento final del dominio de clase, de la oligarquía, el
gobierno de la mayoría sobre la minoría. Sólo esto, la democracia en su sentido
originario, aporta le legitimidad moral para el rechazo y el derrocamiento del gobierno
electo.


En la revolución uno debe unir a todos los que puedan unirse contra el enemigo
principal, el Estado representativo burgués. Así “la primera fase de la revolución obrera,
para hacer del proletariado la clase dominante, es la conquista, en batalla, de la
democracia”, puesto que es sólo en la lucha por la democracia sin restricciones cuando
el proletariado puede obtener apoyos de otras secciones del pueblo. La democracia no es
una dictadura proletaria explícita, los no proletarios retienen la ciudadanía, sino que es,
el palabras del Manifiesto, “ ‘die Erhebungdes Proletariats zur Herrschenden Klasse’, la
elevación del proletariado al estatus de clase dominante. ¿Por qué?


Por la misma razón que Aristóteles calificó a la democracia como el gobierno de los
pobres: “los pobres son muchos en todas partes, los ricos, escasos”.


El desarrollo de la lucha de clases conducirá a la democracia a realizar incursiones
“despóticas” sobre los derechos de propiedad burgueses”. Si la democracia se ve
amenazada con la subversión y el sabotaje por las viejas clases dominantes, la lucha la
llevará a tomar una forma más abiertamente dictatorial con expropiaciones y negación
de la ciudadanía a los enemigos de clase. Yo no soy un republicano, sino un demócrata,
un abogado con Engels de ‘die Erkampfung der Democratie’.

Sin el poder del Estado, todo es ilusión. Es asaltar los cielos a tiros.


Escrito en 1989.

Notas

31 Revolutionary Democratic Group, a split from the SWP.

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Capítulo 9. Democracia sin Políticos. Una propuesta clásica.


Este artículo defiende una forma de gobierno mucho más representativa que los
modernos sistemas parlamentarios, una que puede abordar mejor los problemas de los
ciudadanos comunes. Para ser breve, la propuesta es:

-Una asamblea directa de ciudadanos, que es posible hoy en día con la tecnología
moderna de comunicación.

-Consejos ciudadanos con gente nombrada por sorteo.

Esas ideas no son novedosas en absoluto. Se basan en descubrimientos antiguos puestos
en práctica en el siglo V antes de Cristo.

Algunas visiones de la antigua Atenas.

La mayoría de los modernos estados parlamentarios tienen una serie de derechos
fundamentales (como la libertad de expresión de reunión, etc) que se ganaron a través
de decisivas luchas populares a finales del siglo XIX y en el siglo XX. Pero como forma
de gobierno, esos Estados son muy distintos de la democracia clásica que se dio en la
Ciudad Estado de Atenas durante más de 200 años: ¡En ninguna de sus instituciones
centrales había funcionarios o cargos electos!


La democracia ateniense descansaba en tres principales instituciones: la Asamblea, que
aprobaba decretos y legislaba. Cualquier ciudadano podía participar, pronunciar
discursos y votar.


El Consejo de los 500 servía como el gobierno a tiempo completo, pero se limitaba a
ejecutar las políticas de la Asamblea. Consistía en 500 ciudadanos elegidos por sorteo.
Una nueva selección se hacía cada año y un ciudadano podía como mucho servir en el
consejo dos veces a lo largo de su vida.

El sistema jurídico descansaba en el Tribunal Popular. Sus jurados se componían de
representantes elegidos por sorteo. En suma la elección de cargos públicos era una
excepción, que se limitaba principalmente a los generales, puesto que dirigir al ejercito
precisaba de conocimientos específicos y experiencia.

Por supuesto, bien es cierto que en la antigua Atenas, los esclavos y las mujeres estaban
excluidos de la ciudadanía y no tenemos razón para imitarles en esto. Sin embargo, los
campesinos y los artesanos tenían el mismo derecho a participar en la toma de
decisiones que los terratenientes y los dueños de esclavos. El poder, la propiedad y los
privilegios de nadie estaban salvaguardados frente a la soberanía de los ciudadanos.


El parlamentarismo y los representantes que no representan.


En los modernos estados parlamentarios los partidos políticos compiten en las
elecciones por controlar el poder estatal. Cuando los partidos se basan en movimientos
de masas, se asegura un cierto grado de control popular sobre sus representantes.
Sin embargo el derecho a votar no es lo mismo que el derecho a ejercer el poder y más
tarde o más temprano la naturaleza oligárquica del parlamentarismo se torna patente en
la carencia de:

-Responsabilidad. Pueden pasar años antes de que la gente pueda echar a políticos
impopulares mediante el voto. Los políticos que buscan avanzar sus carreras y
asegurarse privilegios no apoyarán ninguna propuesta que amenace sus intereses. Si
deciden subirse los sueldos que pagan los ciudadanos, ¿quién les va a detener?



-Representación. Echa un vistazo a los políticos de tu parlamento nacional. ¿Reflejan a
los ciudadanos en términos de edad, género, grupo étnico o clase? ¿Actúan los políticos
profesionales a tiempo completo según las mismas experiencias e intereses que la gente
común? Y el clientelismo y el nepotismo aún empeoran esta supuesta representatividad.


-Participación. ¿Con qué frecuencia tienes algo que decir en las decisiones que te
afectan a ti y a las vidas de tu familia? Algunos políticos se sientan y debaten en el
parlamento durante décadas, mientras que los problemas y preocupaciones de otras
personas no reciben consideración alguna casi nunca. Cuando se enfrentan con posibles
plebiscitos, los políticos con frecuencia revelan su desprecio por la voluntad del pueblo
que dicen servir.

Este es el resultado inevitable de políticos electos. Da igual las buenas intenciones que
los partidos y los candidatos tengan al principio, su objetivo principal es ganar y
mantener el poder, y en el peor de los casos para asegurarse privilegios. La democracia,
como se entendía originalmente, era el gobierno de la gente común. El
Parlamentarismo, por otro lado, es el gobierno de políticos profesionales.


Una breve presentación de mi propuesta.

El principio rector de esta propuesta es que los afectados por una decisión deberían
tener la oportunidad de tomarla.

Cada año los ciudadanos podrían decidir colectivamente sobre algunas cuestiones
concretas fundamentales, como el nivel impositivo, las modificaciones en el porcentaje
de los presupuestos que han de invertirse en educación, sanidad, infraestructuras,
defensa nacional, la guerra o la paz. Esas cuestiones podrían debatirse por ciudadanos
seleccionados por sorteo y por expertos en la televisión nacional y después someterse a
voto electrónico de los televidentes. Se podrían emplear servidores públicos de internet
para canalizar la opinión pública; se plantean las cuestiones, y si se obtienen suficientes
firmas se someten a referéndum. Eso sería una asamblea moderna.

Naturalmente sólo hay un número limitado de cuestiones que pueden someterse a voto
popular cada año. Los nombrados en los consejos nacionales deberían ocuparse de la
toma de decisiones cotidianas, coordinando y asignando los recursos a los consejos
locales. Por ejemplo, un consejo local que administrara un hospital podría componerse
de una muestra aleatoria de residentes locales y trabajadores del hospital. Los
nombrados en el consejo de sanidad nacional podrían ser seleccionados bajo el mismo
principio o mediante una muestra aleatoria de un grupo de candidatos elegidos por los
consejos locales. En cualquier caso, su término de servicio sería limitado. Se les
compensaría económicamente por la pérdida temporal de su empleo y serían
susceptibles de revocación.

Algunas objeciones comunes a la democracia neoclásica:

-La gente común es incompetente.

Respuesta: no más incompetente que nuestro político medio que carece de competencia
técnica en materias específicas. Y además, los consejos ciudadanos bosquejados
anteriormente, asegurarían que los conocimientos técnicos se combinaran con el juicio
político de los ciudadanos que actuarían sobre la base de intereses compartidos con
otros.


-No tienen experiencia en la democracia directa.

Respuesta: Esto es una cuestión de práctica. Los principios generales no sólo se hallan
en la antigua Atenas o en la asamblea del Althing en Islandia en la Edad Media, sino
también en el sistema de jurados, en los modernos cantones suizos y recientemente en la
provincia canadiense de la Columbia Británica que instituyó una asamblea ciudadana
sobre Reforma Electoral en la que sus miembros fueron elegidos por sorteo.


-Las reformas son muy radicales.

Respuesta: No hace falta imponerlas todas de una vez, sino que se puede comenzar
paulatinamente a nivel local. Los referéndums online y los consejos ciudadanos pueden
reemplazar con facilidad las funciones de una administración local.


-Ningún político va a apoyar esas reformas.

Respuesta: por lo tanto el primer paso es tratar de construir una opinión pública que sea
masivamente favorable a la democracia neoclásica. Enfrentados con la presión de las
reformas, se vera con claridad qué políticos son demócratas, y qué políticos no lo son.
Escrito en 2007.


Further reading

Blackwell, C., 2003. ‘ Athenian Democracy: a brief overview’ .
Available at: http://
http://www.stoa.org/projects/demos/home
Burnheim, J., 1985. Is Democracy Possible?, University of California
Press.

Cockshott, P., 2006. ‘ Electronic and Athenian Democracy’ , given at
Workshop on e-Voting
and e-Government in the UK. Available at:
http://www.dcs.gla.ac.uk/~wpc/reports/
Finley, M.I., 1985. Democracy Ancient & Modern. Revised edition.
Rutgers University

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 5:25 pm 
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10. Límites de las políticas socialdemócratas.

Introducción.


¿Cómo pasó la socialdemocracia de ser uno de los movimientos políticos de masas con
más éxito de la historia, a convertirse en una serie de partidos sumidos en una gran
crisis política y una profunda confusión ideológica durante el curso de 100 años, desde
la formación de la Segunda Internacional en 1889? LA tesis de este artículo es que la
crisis de la socialdemocracia es un resultado a largo plazo de los problemas
fundamentales de la estrategia reformista con los que cualquier movimiento obrero se
encuentra en relación con el Estado y la economía. Y estos problemas tienen que
abordarse y resolverse.

Esos problemas cada vez más pondrán sobre el tapete esta cuestión: ¿es el objetivo de la
socialdemocracia llegar a ser un partido de gobierno o una organización para la
transformación social?

Si en un momento dado ambas cosas podían haber sido sinónimas para sus adherentes,
se va a defender que deja de ser necesariamente así con el paso del tiempo.

Concepciones del Estado.


La lucha de la temprana socialdemocracia por obtener derechos democráticos
modernos, y por el sufragio universal en particular, radicaba en un impulso que se
remontaba a la antigüedad, que nadie resumió mejor que Aristóteles en su análisis de la
Constitución de la antigua Atenas:

“Una democracia existe donde aquellos que son libres y no se cuentan entre los
acaudalados, siendo mayoría, poseen el control soberano del gobierno, una oligarquía
cuando dicho control está en manos de los ricos y del alto linaje, que son pocos (32)

Era este aspecto de clase lo que formó la base de la lucha de las clases superiores para
evitar o poner obstáculos a la democracia a través de los siglos. Los más grandes
pensadores burgueses, como el liberal John Stuart Mill, se preocupaban de “los peligros
de la legislación clasista por la mayoría numérica, compuestos todos por miembros de la
misma clase (33) y no podían por tanto aceptar igualdad de voto.

La lucha por los derechos democráticos llevada a cabo por el movimiento obrero era
una precondición para que se convirtiera en un poderoso movimiento de masas que
restaba sobre la clase obrera industrial en los países capitalistas avanzados. Mientras
que la organización obrera fue ilegal esta estrategia para la transformación social sería
imposible. La lucha por el sufragio universal era por tanto un elemento de dicha
estrategia. El espectacular crecimiento de la afiliación a las organizaciones
socialdemócratas fortaleció la creencia en que la toma del poder del Estado a través de
la vía parlamentaria era inevitable. El poder estatal podía ser empleado para llevar a
cabo reformas en sentido progresista con el objetivo a largo plazo de “transformar la
organización de la sociedad burguesa y liberar a las clases sometidas, para asegurar el
desarrollo de la cultura intelectual y material (34)

La escisión del movimiento obrero tras el advenimiento de la Primera Guerra Mundial y
la Revolución de Octubre implicó asimismo una escisión teórica con respecto a la
noción del Estado y a las distintas estrategias políticas. En la concepción
socialdemócrata, el Estado existente era un instrumento que podía ser conquistado por
el Movimiento Obrero, mientras que los seguidores de los Bolcheviques defendían que
el Estado era siempre un instrumento de las clases dominantes para sostener su
primacía.

Las mejoras realizadas por la democracia europea acabarían mostrando que la
concepción del Estado en las economías capitalistas estaba equivocada. El equilibrio de
fuerzas alterado después de la segunda llevó al gobierno a la socialdemocracia en
diferentes naciones, en las que pudo llevar a cabo reformas importantes a favor de la
clase obrera. Incluso en el Reino Unido, donde su sistema parlamentario se había
considerado que había salvaguardado el Estado frente al movimiento obrero, el Partido
Laborista pudo llevar a cabo una serie de nacionalizaciones de la industria y la reforma
más importante del siglo XX: la introducción del sistema Nacional de Sanidad que
proporcionaba asistencia médica a la población de conformidad con principios
socialistas.

Al mismo tiempo se hizo cada vez más evidente para los partidos comunistas
occidentales, por ejemplo el poderoso PCI y el PCF, cuyo crecimiento se debía en parte
al papel importante que habían desempeñado en la lucha contra el fascismo, que una
estrategia revolucionaria basada en el modelo del Comintern resultaba infructuosa en
países con una economía capitalista estable y un Estado parlamentario viable con
sufragio universal; incapaces de encontrar una alternativa todos gravitaron en un
momento dado a una posición reformista después de la guerra.

Sólo en partes de Asia, África y América del Sur, donde no existían esas condiciones,
conservaba relevancia la estrategia original.

Las deficiencias de la socialdemocracia.

La concepción socialdemócrata del Estado también acabaría demostrándose simplista.
En primer lugar, la lucha de los trabajadores por el sufragio universal no se basaba en
la teoría clásica de la democracia como forma de gobierno. Ninguna de las instituciones
centrales de la democracia ateniense tenían representantes electos.

Se seleccionaban por sorteo entre los ciudadanos. La elección de representantes se
consideraba un principio “aristocrático” de elección de los “mejores” por lo que
concierne al estatus y la cultura. Ese método se usaba casi exclusivamente para elegir a
los diez generales de la ciudad. Solo los candidatos elegidos por sorteo podían
garantizar que los campesinos pobres y los artesanos tuvieran poder político. Si
echamos un vistazo a un modero parlamento nacional desde la perspectiva de la clase, el
género y el grupo étnico vemos lo correcta que era la penetración ateniense; Están
llenos de representantes que no son estadísticamente representativos.


En los partidos de masas la formación de políticos profesionales, cuya extracción social
difiere de la del movimiento en su conjunto conduce a problemas en el largo plazo
puesto que siempre existe el riesgo creciente de que dejen de compartir las mismas
prioridades y puntos de vista. El riesgo aún se acentúa más cuando el propósito
principal es ganar elecciones y que los políticos profesionales puedan asegurarse
privilegios económicos.

Y en segundo lugar, incluso si el Estado es una persona jurídica, y pueden en ciertos
momentos actuar de modo unitario, en realidad lo que hay es una jerarquía de aparatos
del Estado que no siempre actúan de forma concertada. El ejemplo más extremo puede
ser Chile de 1970 a 1973, cuando el sesgo de clase del estamento militar hacía que
percibiera el gobierno de Allende como una amenaza al orden establecido, por lo que
decidió ahogarlo en sangre.


En el improbable escenario de que las fuerzas armadas se volvieran contra un gobierno
electo en los países capitalistas avanzados de hoy, no sería muy difícil imaginar la
dirección que tomaría el estado. Ejemplos más creíbles, sin embargo son los ministerios
de hacienda o los bancos centrales que pueden limitar el alcance de la política
económica de un gobierno y por lo tanto influenciar la dirección política que toma.

En tercer lugar, el poder del los aparatos del Estado fluye a partir del monopolio del
empleo de la fuerza. No se pueden tomar decisiones en el Estado, ni hacerse cumplir
órdenes ejecutivas de los ministerios, ni aprobarse leyes en el parlamento, sino existiera
la posibilidad de sancionar a aquellos que no las cumplan. Y en la medida en que este
poder se emplea para reproducir el modelo capitalista de organizar la producción social
el Estado es de hecho capitalista por naturaleza y es indiferente el partido que esté en el
gobierno y que intenciones tenga.


En cuarto lugar, y de modo más significativo, se trata de la dependencia estructural
entre los aparatos del estado y el sector capitalista. Este es el problema central de la
concepción instrumental del Estado de los reformistas y debe ser explicada con más
detalle con posterioridad (35)

EL Estado en una Economía Capitalista.

El trabajo total realizado en el sector capitalista resulta en un producto social que se
distribuye entre los agentes de la gráfica inferior. La gente que administra el Estado
ocupa una posición en la economía que les da oportunidad de acceder a privilegios,
riqueza y poder a través de su capacidad de imponer tributos. El Estado aporta al sector
capitalista un sistema jurídico y legal sin el que no podría funcionar, pero al mismo
tiempo el Estado depende de los ingresos fiscales del sector capitalista y de sus créditos
para actuar en la economía mundial.


Esta dependencia fuerza a los gerentes estatales a preocuparse de mantener la actividad
económica con independencia de que sean o no burócratas o políticos profesionales
electos; con independencia de si sus objetivos son reforzar la capacidad militar o llevar
a cabo reformas sociales. Al mismo tiempo tienen que asumir una perspectiva
económica amplia con el fin de evitar los efectos más destructivos del sistema
económico, las crisis y el desempleo, pues de otro modo el Estado se arriesga a perder
con celeridad el apoyo político de otros sectores de la población de los que depende en
cierta medida.


La actividad económica depende de modo muy primordial del nivel de inversión en la
economía. Y ese hecho confiere a los capitales individuales un veto colectivo sobre las
políticas: Las empresas realizan inversiones productivas y los rentistas conceden
créditos dependiendo de cómo perciban el clima político y la rentabilidad. Si la
economía es estable, si se está expandiendo, si el movimiento obrero está controlado, si
la presión fiscal es estable y así sucesivamente.


Si la confianza de los capitalistas cae, también cae el nivel de actividad económica y el
posible alcance de la política estatal. Esto acontece en el contexto de Estados rivales,
que históricamente antecede al capitalismo, que actúa en una economía mundial. Una
huelga de inversión es seguida de una evasión de capitales a otros Estados y dificultades
crecientes para obtener créditos para el intercambio exterior.

En condiciones estables, este mecanismo estructural disciplina a los Estados
individuales para llevar a cabo políticas que no perjudican la confianza de los dueños
del capital y por el contrario, actúan para mantener un desarrollo estable de todo el
sector capitalista.


Crecimiento económico y alcance de las reformas socialdemócratas.

Durante ciertos periódicos históricos, como las guerras, las crisis internacionales, la
reconstrucción, la movilización de masas, el equilibrio de fuerzas entre los agentes de la
economía se altera y la confianza de los capitalistas individuales tiene menos peso. Esto
aumenta la capacidad del Estado para llevar a cabo una serie alternativa de políticas que
dependen de otras fuerzas en la sociedad.


Pero cuando la situación se estabiliza, el peso vuelve a recaer sobre la dependencia de
las rentas de la economía capitalista. Y esto más tarde o más temprano crea problemas
insuperables para la estrategia reformista. La única manera de reducir la independencia
es incrementar la porción del sector no capitalista de producción a partir del cual es
posible redistribuir recursos con el fin de llevar a cabo reformas progresistas. En el
temprano movimiento obrero estaba claro que esto significaba alguna forma de
propiedad común pero no se había elaborado una teoría acabada y una estrategia política
sobre como organizarse y dirigir la economía (36) Las políticas que la democracia
aplicó principalmente fueron la nacionalización de ciertas industrias, medidas que
habían crecido en un periodo de procesos de producción nacional y de movilización
para la guerra, en la catástrofe económica de 1914 a 1950.


La cuestión de la estructura de la economía política era, sin embargo, no central en
relación con la estrategia reformista que fue establecida después de la SGM, cuando las
naciones estado priorizaron la reconstrucción y el desarrollo industrial. El equilibrio de
fuerzas de la economía cambió para beneficiar al capital industrial y a los trabajadores a
expensas de los rentistas, cuyos movimientos y capacidad para obtener intereses y
dividendos quedaron restringidos para mantener altos niveles de inversión. Bajo esas
circunstancias la socialdemocracia en el poder podía constituir una fuerza progresista
sin tener que poner en cuestión el orden económico.


Los elevados niveles de inversión contribuyeron al enorme crecimiento de la riqueza y
facilitaron el pleno empleo en Europa Occidental mientras que evitaron dañar
severamente la confianza del capital industrial. La dependencia de las rentas del sector
capitalista no aparecía como un obstáculo, por el contrario, era amplio el posible
alcance de las políticas socialdemócratas.


La capacidad que el movimiento obrero había venido construyendo desde los días de la
fundación de la Segunda Internacional en 1889 acabaron al fin rindiendo dividendos
políticos en una escala que resultaba imposible antes de 1945.

Obstáculos en el camino parlamentario.

Pero elevados niveles de inversión implican enormes consecuencias para el desarrollo
de la economía capitalista. Cuando la dimensión de la fuerza de trabajo se estabiliza y la
tasa de productividad en las industrias de mayores dimensiones ya no puede mejorarse,
elevados niveles de inversión reducirán la productividad media del capital invertido (37)
Al mismo tiempo los trabajadores se concentran en industrias que fortalecen su poder
negociador puesto que las acciones sindicatos allí afectan a una gran parte de la
economía. (38)

El economista polaco Michael Kalecki predijo ya en 1943 que el mantenimiento del
pleno empleo crearía cambios políticos y económicos que destruirían la confianza del
capital industrial.

“Ciertamente, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de
desempeñar su papel como medida disciplinaria.
La posición social del jefe quedaría socavada, y crecería la confianza y la conciencia de
clase de los trabajadores. Las huelgas para conseguir aumentos de salarios y mejoras en
las condiciones laborales crearían tensión política” (39)


Además, los capitales industriales tratarán de compensar las demandas de subidas
salariales y de los impuestos aumentando los precios, lo que llevará a la inflación y
perjudicará los intereses de los rentistas.

En otras palabras, fueron precisamente los elevados niveles de inversión lo que había
facilitado el alcance de reformas progresistas, que generaron dos procesos separados: (i)
una tasa descendiente de retorno sobre el capital invertido y (ii) la fortaleza creciente del
movimiento obrero. Estos procesos desembocaron en una crisis de rentabilidad y de
confianza de los empresarios en las economías capitalistas avanzadas a mediados de los
setenta. En general, la socialdemocracia no tenía una estrategia preparada, más allá de
las mismas políticas keynesianas.


Los intentos de formular un nuevo camino no resultaron en programas políticos
trabajados o estrategias adecuadas, o bien estos llegaron muy tarde (40)

Los planes más ambiciosos en el movimiento obrero occidental se dieron en Suecia con
su propuesta de “fondos de los asalariados” de 1976 en la que una porción del valor
añadido por firmas de alta productividad sería transferido a fondos controlados por el
gobierno para transformar la estructura de la propiedad en la economía. Esto hubiera
reducido la dependencia del sector capitalista a largo plazo, aumentado los alcances de
las reformas y permitido el control del desarrollo. Pero la propuesta llegó demasiado
tarde como para que fuera convertida en una estrategia política en el contexto
internacional de los ochenta, y fue todavía más debilitada por un influyente sector del
Partido Socialdemócrata que mantuvo una obstinada posición reformista de no
confrontación cuyas posibilidades se habían agotado (41)


En un intento de adoptar un camino propio, una coalición parlamentaria liderada por el
partido socialista francés llevó a cabo una serie de nacionalizaciones de la industria y las
finanzas en 1981, como parte de un paquete de reformas. Pero a pesar de las generosas
indemnizaciones esas políticas se encontraron con una disminuida confianza del sector
empresarial, evasión de capitales y por tanto problemas macroeconómicos.
Y el alcance de esas políticas quedaba todavía más limitado por las reglas del sistema
monetario europeo. El gobierno dio una completa vuelta atrás en 1983, como era
predecible dada la teoría del Estado capitalista que hemos expuesto.


En vez del movimiento obrero fueron los representantes de los intereses de los rentistas
los que tomaron la iniciativa durante la crisis y desplazaron el equilibrio de fuerzas en la
economía global durante los ochenta: se liberalizó la movilidad del capital, y
aparecieron nuevos mercados y reservas laborales en el Este; las políticas de pleno
empleo fueron abandonadas en favor una inflación baja y altos tipos de interés (42) Las
privatizaciones y los recortes de los servicios sociales vinieron después. Esto también
supuso el fin del exitoso periodo reformista de la socialdemocracia europea. Pero en vez
de tratar de abordar la causa del alcance cada vez más reducido que podían tener las
reformas progresistas, en otras palabras, la dependencia estructural del sector capitalista,
la socialdemocracia abandonó el problema y se pasó a la llamada “Tercera Vía”.


Los partidos socialdemócratas nacionales trataron de perseguir los mismos objetivos, es
decir, ganar las elecciones en los parlamentos nacionales pero con un movimiento
obrero muy debilitado internacionalmente, un espacio decreciente para la reforma y el
abandono completo del planteamiento de una política económica alternativa. Lo que
quedó no fue si no su papel como administradores del Estado. En la práctica, por tanto,
no les quedaba otra que realizar “recortes presupuestarios con rostro humano”. La crisis
y la desbandada ideológica de la socialdemocracia que existe hoy en día en grados
diversos en Europa es consecuencia de este desarrollo. También ha dejado el campo
abierto a la extrema derecha para ganarse el apoyo de sectores de la población que
tienen valores sociales conservadores pero que apoyan políticas económicas
progresistas y que por tanto antes tenían una razón para votar por la socialdemocracia

(43)

En el pasado las generosas políticas de bienestar dependían del crecimiento económico
con el fin de redistribuir recursos y facilitar reformas progresistas sin amenazar los
ingresos empresariales. Por lo tanto esas políticas se tornaron cada vez más
problemáticas cuando el producto nacional per cápita debía ser restringido con el fin de
no acelerar el crecimiento de los gases de efecto invernadero y el agotamiento de los
recursos naturales no renovables. Esto aún restringirá más las posibilidades de las
reformas socialdemócratas. Volver a los generosos estados del bienestar requeriría
volver a limitar los intereses de los rentistas y mantener altos niveles de inversión, lo
que acabaría reproduciendo la misma tendencia a la crisis que sucedió al boom de la
posguerra.

Y además, los servicios del estado del bienestar no pueden ser racionalizados del mismo
modo que en la industria, lo que implica que una creciente fracción del trabajo total
debe llevarlos a cabo. Pero para llevar acabo políticas de bienestar todo ello implica que
la fracción del sector público financiado con impuestos debe aumentar igualmente, lo
que hace que esas políticas sean aún más conflictivas y contradictorias y aumenta la
necesidad de apoyo político (ver la gráfica superior) Sin embargo, dicho apoyo no
puede obtenerse mediante la propaganda electoral o la agitación sino sólo mediante la
política práctica.


El Futuro de la Socialdemocracia.


Con el fin de fortalecer el apoyo entre los trabajadores y los
ciudadanos en general e l sector públicodebe ser organizado de modo que sea superior al sector
capitalista. El mejor modo de hacer esto en las empresas estatales sería elevar el control
obrero hasta un nivel que es imposible de lograr en el sector capitalista. Y eso
contribuiría a un adiestramiento práctico en la autogestión y abriría nuevas posibilidades
para explorar innovaciones en organización tecnología y coordinación de los recursos
comunes.

Al mismo tiempo, los análisis atenienses sobre las instituciones representativas del
Estado no pueden pasarse por alto; si los partidos socialdemócratas quieren vencer en
este ruedo, las instituciones deberían ocuparse con personas de su base social. Y eso
precisa una organización conforme con los principios democráticos clásicos (44) Para
prevenir que los aparatos del Estado no representativos minen las políticas del
movimiento obrero cuando lleguen al poder, el movimiento debe activar y educar a los
miembros en el seno de estos aparatos, preferiblemente a través de sindicatos
independientes.

Nada de esto, sin embargo, podrá reducir por si mismo la dependencia de los beneficios
del sector capitalista que cada vez hace la estrategia reformista más problemática,
especialmente cuando el sector público produce primordialmente servicios sociales
financiados con impuestos y no puede constituir una fuente decisiva de acciones con
alcance económico.


¿Qué posibilidades restan pues para los objetivos originales de la socialdemocracia de
una transformación social profunda mediante la acción parlamentaria?

Debe quedar claro que la estructura de la economía política ya no puede ignorarse, sino
que debe ser, en la práctica y no en la mera teoría, una cuestión central. Uno sólo puede
especular sobre como el desarrollo europeo podría haber sido si la socialdemocracia
hubiera tenido éxito al implantar reformas como la Sueca de los setenta, pero en
cualquier caso hubiera dado al movimiento obrero una posición totalmente diferente al
principio de una crisis económicas. La relevancia de esta cuestión vuelve a resurgir, sin
embargo, con independencia del movimiento obrero puesto que las crecientes
restricciones ecológicas a la expansión económica demanda alguna forma de
planificación y coordinación macroeconómica.


El ejemplo francés ilustra los obstáculos potenciales para cambiar la estructura de la
economía política a través del camino parlamentario y que las posibilidades de evitarla
dependen de la capacidad del movimiento obrero de organizarse fuera de los
parlamentos nacionales: si la socialdemocracia hubiera continuado implantando su
programa hubiera precisado abandonar las reglas del Sistema Monetario Europeo o
cambiarlas a través de la presión política procedente de un movimiento coordinado
internacionalmente. Incluso si se hubiera tenido éxito, los problemas de la inflación y
los balances comerciales hubieran requerido controles de precios y deblas importaciones,
lo que hubiera acelerado la crisis de confianza empresarial de los capitalistas y la
evasión de capitales. En ese punto hubiera sido decisivo sostener la actividad de los
sectores productivos de la economía por sus trabajadores y mantener relaciones
comerciales internacionales que en el largo plazo hubieran dependido de un contexto
internacional que favoreciera el movimiento obrero.

Este es, sin embargo, un escenario en la que la estrategia reformista centrada en cada
nación no tiene preparación alguna. Por lo tanto cada avance por medios parlamentarios
debe ser empleado para aumentar la capacidad extraparlamentaria de los trabajadores,
para organizar al pueblo, para articular programas políticos coherentes desde su punto
de vista y par controlar partes de la economía, algo que la historia demuestra que lleva
décadas construir.


Pero es imperativo su las reformas exitosas y progresistas no deben
ser destruidas por un mero cambio de gobierno. La crisis de la socialdemocracia es un
resultado de largo plazo de su objetivo de ganar elecciones parlamentarias sin disponer
de una estrategia coherente para evitar los obstáculos del camino parlamentario para la
transformación social. En vez de ello se ha rendido a la llamada tercera vía: la que va al
abismo.

Si el objetivo primordial de la socialdemocracia ya no es llevar a cabo la transformación
social sino ser un partido dirigente entonces no resta más que su papel como
administrador del Estado, encerrado en la necesidad estructural de reproducir las
relaciones capitalistas de producción y por lo tanto preservar una sociedad dividida en
clase. Y con esto ha agotado su papel progresista histórico.


Referencias.

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_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 5:30 pm 
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Capítulo 11

Open Polemic ha prestado un buen servicio al movimiento al crear un foro en el que
pueden desbrozarse las cuestiones básicas subyacentes en la crisis del movimiento
socialista. Uno de los rasgos más impactantes de esta crisis es que ya no sabemos muy
bien lo que defendemos. Sabemos contra qué estamos, pero no por lo que estamos
luchando. Si escuchas a los polemistas de izquierdas lo único que se oye es un
estruendoso silencio cuando hablamos de socialismo. Parece que ya no nos atrevemos a
definirlo.


Me he tomado la libertad de presentar una serie de tesis, que comienzan con un
diagnóstico de la crisis y conducen a unas conclusiones programáticas que tal vez sean
controvertidas.

Parte 1. Afirmaciones.

Tesis 1: La crisis del movimiento socialista se debe sobre todo al fracaso económico

Tesis 2: El colapso del socialismo realmente existente se debe a ciertas causas
claramente identificables en su mecanismo económico, pero que no son consustanciales
a todos los socialismos posibles.

Tesis 3: Los fracasos políticos de la izquierda en esta situación surgían de la carencia de
una concepción programática de cómo debía operar una economía socialista.

Tesis 4: La teoría económica marxista, en conjunción con la informática aportan el
fundamento para presentar un programa económico socialista viable.

Tesis 5: El movimiento comunista nunca ha desarrollado un programa constitucional
correcto, y en particular ha aceptado el error de que las elecciones son una fórmula
democrática.

Tesis 6: Los contenidos de un programa comunista diferirían radicalmente de lo que la
izquierda británica propone hoy en día.

Parte II- Argumentos.

Argumentos para la tesis de que la crisis del socialismo mundial se debe
fundamentalmente al fracaso económico.


La opinión burguesa es unánime en esto pero no es universalmente aceptada en la
izquierda. Una visión alternativa es que la crisis fue fundamentalmente política. Según
la última concepción fue básicamente la carencia de democracia combinada con una
burocracia corrupta y explotadora lo que trajo el fracaso del sistema. Al afirmar la
primacía de la economía no niego la existencia de una burocracia corrupta, una nueva
clase burguesa que deseaba restaurar el capitalismo o cuestiones coyunturales como el
ascenso de Gorvachov.

Lo que afirmo es que estas cuestiones sólo resultaron realmente problemáticas cuando el
sistema había fracasado económicamente.

Proposición 1. La corrupción política o la opresión no ocasionará por si misma que un
sistema económico próspero sea derrocado.

Mientras que un sistema económico sea capaz de desarrollar con celeridad las fuerzas
productivas puede tolerar un nivel muy elevado de opresión política sin que el propio
sistema económico quede desestabilizado.

Y como un ejemplo de lo anterior considérese el periodo de Stalin en la URSS y en la
Europa del Este. Entonces, la burguesía y la pequeña burguesía fueron erradicadas
cruelmente. Pero contrariamente a lo que cabría esperar, esta represión no desacreditó al
sistema políticamente en su momento. Por el contrario los Partidos Comunistas en
general y Stalin personalmente gozaban de los más altos niveles de popularidad cuando
más despiadados eran. La intelectualidad cuyos descendientes son ahora tan hostiles al
comunismo, en el momento se postraban ante los Partidos Comunistas y participaban
con un entusiasmo más que aparente en la construcción socialista. Y el mero entusiasmo
no puede explicar tal abnegación; su razón subyacente eran las impresionantes tasas de
crecimiento económico producidas por el Estalinismo.

Una organización que no sólo es poderosa sino económicamente exitosa infunde no sólo
miedo sino respeto.

Uno puede ver este fenómeno, invertido y reducido en su forma, en el miedo supino
mezclado con admiración que Thatcher infundió en nuestra intelectualidad de
izquierdas. Si echamos un vistazo a oriente vemos más historias de éxito capitalistas,
como Taiwan y Corea del Sur, que han combinado un claro autoritarismo con el
amiguismo y la corrupción con un rápido crecimiento económico.

Cuando una dictadura tan económica, “afloja” lo que acontece es una liberalización
política que deja incólumes los fundamentos económicos. La URSS bajo Jrushev y los
acontecimientos recientes en Corea son prueba de esto. Es sólo cuando la liberalización
política se da en situaciones de fracaso económico cuando la crisis queda fuera de
control y lleva a la revolución económica.

Proposición 2. La represión política persistió debido a la fragilidad económica. La
justificación oficial del Muro de Berlin era que consistía en una defensa antifascista.
Algo de verdad había en ello, como demostró el flujo inmediato de organizaciones
neonazis que se asentó en la antigua RDA en cuanto cayó el muro. Pero como todo el
mundo sabe, el muro también tenía la función de detener la inmigración a la RFA. ¿LA
cuestión fundamental es esta, por qué fue la RDA y no la RFA la que tuvo que construir
un muro.

Históricamente la respuesta es clara: sucedió porque fue la RDA la que estaba perdiendo
población a favor del Oeste. Aunque sus fugitivos pudieran alegar como motivo su amor
a la libertad, la libertad, a lo que parece, debe ser dorada para ser amada.
Por mucho lustre político que se le dé, se trataba de dinero. La India ha sido “libre y
democrática” desde comienzos de la guerra fría, pero por alguna razón los ciudadanos
soviéticos y de Europa del Este no fueron demasiado clamorosos en reivindicar su
derecho a emigrar allí.

Para regresar a Europa Central; en los 50 ambas repúblicas alemanas estaban
suprimiendo activamente sus enemigos políticos. El Partido Comunista fue ilegalizado
en la RFA como una amenaza al Estado, tan activamente como estaban siendo
perseguidos los partidos pro-capitalistas en la RDA. Pero en los setenta los dirigentes
del Oeste tenían la suficiente confianza como para legalizar el Partido Comunista
mientras que el Este seguía siendo una fortaleza asediada. Las diferencias políticas
nacían del desempeño económico relativo de cada país. Si la economía de la RDA
hubiera superado a la de la RFA, la gente hubiera cruzado el muro en la otra dirección.
Y al final hubiera sido el gobierno del Este el que hubiera impuesto sus condiciones
para la unificación.

2. Elaboración de la tesis.

El colapso del socialismo realmente existente se debe a causas identificables insertas en
el mecanismo económico, pero que no son inherentes a todos los socialismos posibles.
Examinaré algunas de las contradicciones mejor conocidas en la economía de los países
socialistas. El argumento de que no son propias de todos los socialismos posibles será
presentado más adelante en la sección 4.

Elaboración 1. El mecanismo para la extracción del excedente se derrumbó
progresivamente resultando en una inversión inadecuada.

La economía marxista contempla el método de producción de un excedente como el
rasgo distintivo de un modo de producción. La formas económica específica, en la que
el trabajo excedente impagado se detrae de los productores directos determina la
relación entre gobernantes y gobernados, surge directamente de la producción misma y
a su vez reacciona sobre ella como su elemento determinante.

Sobre esto, sin embargo, se funda toda la formación de la comunidad económica que
surge de las propias relaciones de producción, y por tanto, creando simultáneamente su
forma política específica. Es siempre la relación directa de los propietarios de los
medios de producción con los productores directos, una relación que se corresponde
naturalmente con una fase definida en el desarrollo de los métodos de trabajo y por lo
tanto en su productividad social, lo que revela su secreto más íntimo, la base oculta de
toda la estructura social, y con ella la forma política de la relación de soberanía e
independencia, en breve, la forma de Estado correspondiente específica (6)
En una economía socialista la extracción del excedente se produce mediante una
división políticamente determinada del producto material entre los bienes de consumo y
otros productos del plan estatal. Este es el “secreto más íntimo, la base oculta de toda la
estructura social” del socialismo. Su sistema de extracción del excedente es muy
diferente del capitalismo en los siguientes aspectos:

La división del producto se determina directamente en términos materiales más que
indirectamente como resultado de las relaciones de cambio. La división se determina
centralizadamente más que mediante numerosas negociaciones locales sobre los precios
de la fuerza de trabajo, horas trabajadas, etc.

El nivel actual de los salarios monetarios es irrelevante por que la oferta de bienes de
consumo está predeterminada por el plan. Salarios monetarios más altos no resultan
necesariamente en salarios reales incrementados. Además gran parte del salario real se
recibe bajo la forma de bienes y servicios gratuitos y subsidiados.

Esta forma de extracción surge del carácter elevadamente integrado y socializado de la
producción en el socialismo. A partir de ahí se desarrolla la absoluta necesidad de las
fábricas individuales de estar subordinadas al centro, y la irrelevancia comparativa de su
rentabilidad individual. Y ello determina a su vez el carácter centralizado del Estado y la
imposibilidad de las autoridades locales de disponer autónomamente de los recursos.
Todas ellas son características invariables del socialismo.

Ese secreto más íntimo determina la relación entre gobernantes y gobernados como
sigue; considérese dos posibilidades, o los dirigentes y los ciudadanos son grupos
diferentes, o son lo mismo.

Si, como en el socialismo realmente existente, no son lo mismo, entonces quienquiera
que controle la autoridad planificadora es el dueño efectivo de los medios de
producción, y un dirigente. Estos dirigentes (en la práctica el Comité Central del Partido
Comunista) aunque con frecuencia venales, no pueden cumplir su función social
persiguiendo de forma demasiada desvergonzada su propio interés como los burgueses.
Se ven obligados a desempeñar un rol social y público, a organizar la vida política e
ideológica de la sociedad para asegurar que se cumple el plan. Una de las maneras más
efectivas de hacer esto es mediante el culto a un líder carismático, respaldado en mayor
o menor medida por el terror estatal.

Los cultos a la personalidad, en los que el líder aparece como la Voluntad General
encarnada no son accidentes, sino una adaptación eficaz de las demandas contradictorias
de un modo socialista de producción (que dicta la dominación de la sociedad política
sobre la civil) combinada con las instituciones del gobierno representativo.
Algunos lectores protestarán en este punto: ya es bastante malo que sin ninguna
vergüenza caracterice el sistema Leninista como socialista, pero ¿cómo puedo decir
además que tenía un gobierno representativo?

Un gobierno representativo, selecciona a ciertas personas, que normalmente se
denominan políticos, para defender o representar a otros en el proceso de toma política
de decisiones.

Esto es justamente lo que hace un partido leninista en el poder. Actúa como
representante de la clase trabajadora y toma decisiones políticas en su nombre. Y como
tal no es una forma de gobierno menos representativa que el gobierno parlamentario,
hay diferencias en relación con quién está representado y como está representado, pero
el principio representativo sigue siendo el mismo: las decisiones no se toman por los
afectados sino que son monopolizadas por un grupo de políticos profesionales, cuyos
edictos se legitiman en función de la representación. La selección de dichos dirigentes
en elecciones multipartidistas no disminuye en nada su carácter representativo ni
erradica la diferenciación entre gobernantes y gobernados.

El carácter contradictorio del gobierno socialista representativo es evidente de manera
banal. Los representantes del proletariado, a través de su control del plan, y por lo tanto
del método por el cual el plusvalor se extrae de los productores directos, tienen el
control efectivo de los medios de producción. Como tal su posición individual de clase
se transforma y su capacidad de seguir representando al proletariado queda en
entredicho.

Sólo si la distinción entre gobernantes y gobernados queda abolida, cuando las masas
decidan todas las cuestiones fundamentales a través de las instituciones de la
democracia participativa, el secreto íntimo totalitario que está en el corazón del
socialismo deja de ser contradictorio. Sólo cuando las masas en plebiscito decidan la
disposición de su trabajo social colectivo: cuánto irá a defensa, cuánto a sanidad, cuanto
a bienes de consumo, puede la vida política del socialismo dejar de ser un fraude. Pero
para volver a la cuestión de la extracción de la plusvalía. Bajo el socialismo esto es un
proceso inherentemente totalitario, una subordinación de la parte al todo, de las
empresas al plan, de los individuos al colectivo. La producción no es para el lucro sino
que tiene un carácter social. Bajo un sistema de democracia participativa, este
conformismo totalitario puede tomar un aire democrático al estilo suizo más que un aire
fascista alemán, pero no sería menos real.

Gorbachov socavó todo el proceso de extracción del excedente atacando el principio
totalitario. Una de sus primeras medidas fue permitir a las fábricas retener la mayor
parte de sus beneficios. De un plumazo introdujo el principio antagonista burgués de
extracción del excedente: la búsqueda del beneficio de las empresas individuales. Sumió
todo el sistema en el caos. El gobierno, privado de su principal forma de ingresos,
recurrió a imprimir dinero, y el resultado fue una inflación desbocada. Las fábricas
disponían de dinero extra, pero como la distribución del producto social aún quedaba
determinada por el plan, no podían actuar como las empresas privadas lo hubieran
hecho y convertir este dinero en capital productivo. El sistema socialista de extracción
de plus-valor fue saboteado sin un sistema burgués que lo reemplazara, y la economía se
sumió en una espiral inflacionaria.

Cuestión Segunda. El Socialismo previamente existente estaba limitado por un sistema
deficiente de cálculo económico.


Este es un argumento común en los críticos de la derecha. Apuntan, no sin razón, que el
sistema de precios que operaba en la URSS hacía el cálculo económico racional
imposible. Numerosas anécdotas dan cuenta de ello. Aquí mostramos uno de los
muchos ejemplos. Hace tiempo se decidió ajustar los precios del algodón y los cereales
en interés del cultivo de algodón en interés del cultivo de algodón, para establecer
precios más adecuados del cereal en interés de los cultivadores del algodón, y subir los
precios del algodón entregado al estado. Nuestros ejecutivos y planificadores realizaron
una propuesta en ese sentido que no podía sino sorprender al comité central, puesto que
sugería fijar el precio de una tonelada de cereal a prácticamente el mismo nivel que una
tonelada de algodón, y además el precio de una tonelada de cereal se tomaba como
equivalente al de una tonelada de pan. Frente a las observaciones de los miembros del
comité central que sostenían que el precio de una tonelada de pan debería ser mucho
más elevado que el de una tonelada de grano, por los costes adicionales de moler y
hornear el pan, y que el algodón era generalmente mucho más caro que el pan también
se deducía de los precios del mercado mundial, los autores de la propuesta no pudieron
responder nada coherente.

Así escribió Stalin en abril de 1952 (9) pero 40 años después, la política de precios
había mejorado tan poco que Gorbachov podía citar el ejemplo de granjeros colectivos
que alimentaban a los cerdos con pan porque el precio del pan era más bajo que el del
cereal.

Cuando los precios relativos de las cosas difieren de modo sistemático de sus costes de
producción relativos, es imposible que la gente escoja los métodos de producción más
efectivo. Y esto ocasiona un descenso general de la eficacia económica.
Cuestión Tercera: Al contrario que en el capitalismo, el socialismo existente carecía de
un mecanismo interno para economizar el empleo de trabajo y para aumentar la
productividad. La justificación económica fundamental de una nueva técnica de
producción ha de ser su capacidad de producir cosas con menos esfuerzo que el
empleado anteriormente. Sólo mediante la aplicación constante de esas invenciones en
la economía podemos ganar más tiempo libre o satisfacer nuevos y cada vez más
sofisticados gustos. Esto implica que en la producción socialista los trabajadores
siempre deben buscar economizar tiempo. El tiempo es, como dijo Adam Smith, nuestra
moneda originaria con la que adquirimos todos nuestras necesidades, y el tiempo
malgastado se pierde para siempre. Un sistema socialista sólo podrá ser superior
históricamente al capitalismo si es mejor manejando el tiempo.

La riqueza de las sociedades capitalistas, por supuesto, se divide de modo muy desigual,
pero su tendencia interna para mejorar la productividad el trabajo refuerza el papel
continuadamente progresivo de las relaciones económicas capitalistas. De haber perdido
el capitalismo su potencial, como algunos marxistas creían en los años 30, entonces ya
hubiera perdido la competición con el bloque soviético hace mucho tiempo.
En una economía capitalista, los industriales que buscan el beneficio tratan de
minimizar costes. Entre estos se incluyen los salarios. Las firmas con frecuencia
introducen nuevas tecnologías para reducir el número de trabajadores y los costes
laborales. Y aunque este uso de la tecnología con frecuencia va contra los intereses
directos de los trabajadores, que pierden sus empleos, al final beneficia a la sociedad.
Pues es mediante la economización del trabajo como aumenta el nivel de vida de la
sociedad. Cierto que los beneficios del cambio técnico no se reparten equitativamente, y
que los patronos ganan más que los empleados, pero al final, es por su capacidad de
desarrollas mejoras tecnológicas que el capitalismo puede considerarse un sistema
progresista.

La necesidad de aceptar nuevas tecnologías que ahorran trabajo ahora se reconoce
generalmente por los Sindicatos, que sólo tratan de regular los términos de su
introducción para que sus miembros participen de las ganancias.
Es una forma muy ingenua de socialismo el que critica el cambio técnico bajo el
pretexto de que causa desempleo. La verdadera crítica que se podría hacer a las
economías capitalistas a este respecto es que son demasiado lentas a la hora de adoptar
mecanismos para ahorra trabajo porque el trabajo es artificialmente barato.
Un buen ejemplo de esto puede contemplarse en la industria informática. En 1950 IBM
desarrolló maquinaria muy automatizada para construir las memorias de sus
ordenadores. Cuando creció la demanda su fábricas cada vez se automatizaron más. En
1965 incluso tuvieron que abrir toda una nueva línea de producción para fabricar las
máquinas que hacían los ordenadores. Y aún así no podían satisfacer la demanda. La
situación se volvía desesperada. Entonces un nuevo gerente en Kingston que había
pasado varios años en Japón, propuso que podría encontrar obreros en oriente con la
suficiente destreza manual y paciencia para realizar el proceso a mano. Llevo el material
a Japón y volvió 10 días después con dispositivos hechos a mano tan buenos como los
que habían hecho las máquinas en la planta de Kingston. Era un trabajo lento y tedioso
pero como el precio del trabajo en Oriente era tan bajo los costes de producción eran
inferiores a las plantas automáticas en Kingston. Ver (8) pag 209.
Pero en este aspecto la URRS era todavía peor.

La URSS subsidiaba los alimentos básicos, los alquileres, la ropa infantil y otras
necesidades. Estos subsidios sobre bienes básicos compensaban los bajos salarios
monetarios. Pero los subsidios y los servicios sociales tenían que financiarse con los
beneficios de las empresas nacionalizadas (que anteriormente cubrían casi todo el
presupuesto soviético) Para que obtuvieran beneficios los salarios debían mantenerse
bajos, y los salarios bajos ¡significaban que había que retener los subsidios!
Lo peor de esto es que las empresas se veían animadas por el bajo coste laboral a
malgastar trabajo. ¿Para qué introducir mejor maquinaria si el trabajo es tan barato?
Además creaba trabajo y evitaba el desempleo: verdadera economía vudú. Cierto es, que
cualquier socialismo digno de ese nombre debe evitar el desempleo, pero eso no es lo
mismo que crear trabajo innecesario. Es mejor automatizar lo más posible reduciendo la
semana laboral

Cuestión 4. La propiedad pública de la industria no dejaba avanzar la cooperación
económica internacional en comparación con el mundo capitalista.
La moderna industria capitalista está dominada por grandes empresas multinacionales.
Sólo estas tienen los recursos y el mercado para lograr economías de escala y sufragar
los enormes costes de investigación que requiere la competencia.
Las empresas nacionalizadas de Europa del Este y en menor grado las de la URRS eran
demasiado pequeñas para lograr esos beneficios.

3- Argumento en pro de la tesis.

Los fracasos políticos de la izquierda en esta situación nacen de la falta de una noción
programática del funcionamiento de una economía socialista.
La burguesía internacional se enfrentó a la presente crisis del socialismo con una crítica
bien desarrollada a los defectos de las economías socialistas. Junto con esta crítica iba
un programa de medidas económicas para resolver la crisis. Los dirigentes políticos del
bloque socialista al principio no estaban dispuestos a reconocer que las sociedades que
controlaban estaban fundamentalmente enfermas.

Los más dispuestos a señalarlo tanto en el este como en el oeste era la derecha
intelectual y política. Vieron la oportunidad de tomar el poder y curar al paciente a su
manera. Y en esos días surgieron alas modernistas en el movimiento Comunista y
Socialdemócrata, modernismo que consistía en poco más que la adopción de alguna
forma vulgarizada de economía neoclásica de derechas.

Como dijo Keynes en 1935:

“Las ideas de los economistas y de los filósofos, tanto cuando tienen razón como
cuando no la tienen, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad el
mundo se gobierna por poco más. Los hombres prácticos, que se creen libres de
influencias intelectuales, son en realidad siervos de algún economista difunto. Los
dementes en puestos de autoridad, que escuchan voces, destilan su frenesí de algún
escriba académico que se remonta a unos pocos años”.

Así que Gorbachov en su gran papel y Gould en el menor se hacían eco de economistas
pro-mercado como Lieberman, Sik, Nove y al final Von Mises. El movimiento radical
de los 60 y 70, en que los trabajadores y estudiantes de occidente y los guardias rojos de
oriente esaban muy lejos de los centros reales de poder y que tenían objetivos muy
difusos no podían plantear una alternativa práctica.

4-Argumento el pro de la tesis.

La teoría económica marxista, en conjunción con la informática aporta los fundamentos
con los que puede presentarse un plan socialista económico viable. No es fácil de
plantear, así que sólo ofreceré unas cuantas cuestiones clave.
Proposición 3. Empleando los computadores modernos es posible planear eficazmente
una economía en términos de unidades naturales sin recurrir al intermediario del dinero
o los mercados.

Los escritores burgueses como Nove (7) han defendido que el enorme número de
productos diferentes en una moderna economía industrial (tal vez 10 millones) hace
imposible planificar en detalle. Los planificadores, sostiene, se ven obligados a trabajar
con agregados. Sólo pueden especificar objetivos generales como “necesitamos 500
millones de tornillos” pero no pueden decir cuantos tornillos de cinco milímetros,
cuantos de diez, hacen falta. Y como resultado lo que se produce es la mezcla
equivocada de tornillos.

Es imposible, afirman, planificar en términos de valores de uso o unidades naturales. En
consecuencia, el dinero y el mercado se han de introducir.
Esa afirmación es falsa. La matemática del argumento es compleja, pero como Allin
Cotrell y yo hemos demostrado (3) (2) los modernos superordenadores son capaces de
resolver las millones de ecuaciones necesarias para un plan integral en cuestión de
minutos.

Lo que hubiera sido un problema tan complejo que sería imposible de resolver con los
viejos métodos burocráticos se ha convertido en una proposición claramente práctica en
los tiempos de la informática. Un sistema de planificación informatizado puede
responder a los acontecimientos más rápido que cualquier mercado, socavando por tanto
la principal objeción de los economistas burgueses sobre la inflexible naturaleza de la
planificación socialista.

Proposición 4. El socialismo precisa de la abolición del dinero y su sustitución por un
sistema de remuneración basado en el tiempo de trabajo. Es la clave para promover
tanto la equidad como los avances tecnológicos.
COMO LO LEA BODDHI SE DESCOJONA, AUNQUE EN REALIDAD EL TIEMPO DE TRABAJO FUNCIONA COMO DINERO EN ESTA PROPUESTA.

Es claro cuando se lee a Marx y a todos los socialistas del siglo XIX , que se asumía por
lo común que el socialismo implicaría la abolición del dinero y el pago con bonos
trabajo:

“… el trabajador individual recibe de la sociedad, después de las deducciones, lo que le
ha dado, su quantum individual de trabajo. Por ejemplo el día de trabajo social consiste
en la suma de horas individuales de trabajo; el tiempo de trabajo individual del
productor individual es parte del día de trabajo social al que el contribuye, su porción
del mismo. Recibe un certificado de la sociedad de que ha hecho tal y tal trabajo,
(después de las deducciones del trabajo para el fondo común) y con este certificado
retira del stock social de consumo tanto como cuesta la misma cantidad de trabajo. La
misma cantidad de trabajo que ha ofrecido a la sociedad bajo una forma, la recibe de
otra. Ver (5)”


Marx consideraba esto como un primer paso hacia una mayor igualdad, pero es mucho
más igualitario que cualquier socialismo existente. El principio de retribución en tiempo
de trabajo reconoce sólo dos fuentes de desigualdad de ingresos: que algunas personas
trabajan más tiempo que otras, o si es trabajo a piezas, algunas lo hacen más rápido.
Erradica todas las diferencias económicas basadas en la clase, la raza, el sexo, los
estudios o la cualificación profesional.

Al mismo tiempo, al forzar a las empresas a pagar a los trabajadores todo el valor
creado por su trabajo evita el desperdicio de trabajo que conllevan los salarios bajos, y
alienta la introducción de innovaciones que ahorren mano de obra. Aporta, además, una
base racional y científicamente bien fundada para el cálculo económico. Si los bienes se
etiquetan con el trabajo precisado para hacerlos, el carácter arbitrario y algo irracional
del antiguo sistema de precios soviéticos se evita.

Proposición 5. Los bienes de consumo deben ser fijados en precios de equilibrio de
mercado y las discrepancias entre estos precios y los valores de los bienes deben
emplearse para determinar los niveles óptimos de producción.

Teniendo en cuanta que la oferta y la demanda de bienes nunca es exactamente
equivalente, son sólo los precios medios los que deben igualar los valores laborales. Los
bienes individuales de escasa demanda se venderían con una prima, equilibrados con los
de escasa demanda que se venderían con descuento. Y esas primas y descuentos pueden
guiar a las autoridades planificadoras a la hora de decidor que bienes hay que producir
más y cuáles hay que producir menos.

Y obsérvese que esto de ningún modo presupone la existencia de comercio privado.

Proposición 6. La financiación del producto excedente debe venir de impuestos sobre la
renta, aprobados por referéndum.


En cualquier sociedad una cierta proporción del producto social debe ser reservada para
la inversión y para mantener a los que no pueden trabajar, etc. En un socialismo basado
en valores laborales, esto debería expresarse como una deducción de cuantas horas
trabajadas deben realizarse para la comunidad. Si el término no tuviera tan mala fama,
lo podríamos llamar “community charge”.

En los países del socialismo realmente existente la decisión de cómo el día de trabajo
social tendría que dividirse entre trabajo necesario y excedente la tomaba el gobierno.
Y como con el tiempo el gobierno quedaba alienado de las clases trabajadoras el
proceso se tornó explotador. El Estado como un poder ajeno, estaba privando a los
trabajadores de los frutos de su trabajo.

Para evitar esto es esencial que la división de la jornada laboral entre trabajo necesario y
social sea decido por la propia clase trabajadora, más que por un gobierno que dice
trabajar en su interés. Debería existir una votación anual de los trabajadores para decidir
el nivel tributario. Una urna con múltiples opciones podría permitir a la gente decidir
entre más servicios públicos o más consumo.

Sólo cuando el producto excedente se aporta voluntariamente deja de ser explotación.


5.- Explicación de la tesis.

El movimiento comunista nunca ha desarrollado un programa constitucional correcto.
En particular ha aceptado el error de que las elecciones son una forma democrática.

Proposición 7. Los Soviets y las elecciones con sufragio universal son en última
instancia formas aristocráticas de gobierno.

La aristocracia significa el gobierno de los mejores.

En una sociedad feudal, nos terratenientes se presentan de manera auto-evidente como
los mejores, más honrados y más nobles elementos de la sociedad. Pero eso no implica
que la aristocracia sea un principio del feudalismo. La aristocracia significa
simplemente un sistema elitista de gobierno.

Aristóteles defendió que cualquier sistema político basado en elecciones era una
aristocracia. Introduce deliberadamente el elemento de la elección, de la selección de los
mejores, los aristoi, en vez del gobierno de todo el pueblo. Y lo que esto implica, como
debería ser evidente para cualquier marxista, es que los mejores serán los más ricos. Los
pobres, la escoria y la canalla por supuesto no son candidatos “adecuados” para ser
elegidos. La riqueza y la respetabilidad van juntos.

En un sistema parlamentario burgués los mejores comprenden principalmente hombres
de elevado estatus social: abogados, hombres de negocios, etc. En un sistema soviético
los mejores que son elegidos en los soviets locales, y aún más los que ascienden de los
soviets locales a los superiores, son en principio la élite de la clase trabajadora. Son los
políticamente activos, los que tienen conciencia de clase, los más seguros, en suma, los
activistas del Partido Comunista.

El papel dirigente del Partido Comunista se traduce en un mecanismo electoral, que, con
un electorado puramente proletario, se convierte en una aristocracia obrera. Y como tal
es susceptible de la corrupción propia de cualquier aristocracia. Los Soviets, al estar
basados en el principio electoral, se convierten no en instrumentos de la democracia
proletaria, sino en su opuesto. Esta degeneración no es accidental, ni puede explicarse
por contingencias históricas, sino que es inevitable.

Cuestión 5. La democracia es un antiguo término para algún tipo de gobierno popular
basado en asambleas de masas y selección de cargos por sorteo.


Lo que se ha venido a
denominar democracia en el Siglo XX tiene poco en común con su sentido original.
Los sistemas políticos que se llaman a si mismos democracias son todos oligarquías. El
hecho de que puedan irse de rositas llamándose democracias es uno de los trucos de
sugestión más notables de la historia (4) En su novela distópica 1984 Orwell se refería
irónicamente a la Neo-Lengua, un dialecto del inglés tan corrompido que frases como
“la libertad es la esclavitud” o “la guerra es la paz” podían pasar inadvertidas. A lo que
aludía era al poder del lenguaje par controlar nuestros pensamientos. Cuando aquellos
que ostentan puestos de autoridad pueden redefinir el significado de las palabras
consiguen hacer la subversión inconcebible. La expresión “democracia parlamentaria”
es un ejemplo de neo-lengua: una contradicción disfrazada. Remontémonos a los
orígenes de la palabra democracia. La segunda parte de la palabra significa “poder” o
“mando”. Por lo tanto tenemos la autocracia, el gobierno de un solo hombre, la
aristocracia, el gobierno de los “aristoi” de los mejores, de la élite; la democracia
significaba el gobierno del demos. La mayoría de los comentaristas lo traducen como
gobierno del pueblo, pero la palabra demos tiene un significado más específico.
Significa gobierno de la gente común o gobierno de los pobres. Aristoteles,
magistralmente, cuando describía la democracia de sus días, fue muy explícito al señalar
que la democracia simplemente significaba gobierno de la mayoría, y presentaba el
siguiente ejemplo:

“Supóngase un total de 1.300 personas. 1000 de ellas son ricas, y no dan parte en el
gobierno a los 300 pobres, que son también libres y en otros aspectos como ellos. Nadie
diría que esos 1300 viven bajo una democracia” (Política 1290)
Pero señala que ese es un caso meramente hipotético y artificioso “debido al hecho de
que los ricos son en todas partes muy pocos y los pobres numerosos”. Por tanto, nos
ofreció una definición específica:

“Una democracia existe doquiera que aquellos que son libres y pobres, siendo mayoría,
ostentan el control soberano del gobierno, una oligarquía cuando el gobierno está en
manos de los ricos y de mejor linaje, que son pocos”.

Así pues según el sentido original de las palabras lo que existe incluso en países que se
llaman democracias parlamentarias es una oligarquía, no una democracia. En sus
orígenes, la democracia significaba el gobierno por los pobres trabajadores. En términos
modernos, poder de los trabajadores o poder proletario (los proles eran el equivalente
latino al término griego demos) Podemos ver lo lejos que está una democracia
parlamentaria de ese tipo de democracia si analizamos las instituciones de la misma.
El rasgo principal y más característico de la democracia era el gobierno por el voto
mayoritario de los ciudadanos. Que votaban a mano alzada en la asamblea soberana o
eklesia. La soberanía del demos no se delegaba en una cámara elegida de políticos
profesionales como en el sistema burgués. En vez de ello, los trabajadores comunes, en
aquellos tiempos el campesinado y los comerciantes, se congregaban en masa para
discutir, debatir y votar en los asuntos que les concernían. El parecido entre la eklesia y
las organizaciones espontaneas de la moderna democracia obrera es claro: las huelgas
generales y las asambleas populares que tanto odia el mundo burgués.

La segunda institución importante eran los tribunales populares o dikasteria. Esos
tribunales no tenían jueces, los Dikastas actuaban como jueces y como jurados. Eran
elegidos por sorteo del cuerpo ciudadno, empleando procedimientos sofisticados. Y una
vez en los tribunales las decisiones se tomaban por votación y eran inapelables.
Aristóteles consideraba que el control de los tribunales le daba al pueblo control de la
constitución.

No existía gobierno como tal, en vez de ello, la dirección cotidiana del estado se
confiaba a un consejo de oficiales seleccionados por sorteo. El consejo no tenía poderes
legislativos y era responsable simplemente de ejecutar las política decididas por el
pueblo. La participación en el Estado quedaba restringida a los ciudadanos, lo que
excluía a las mujeres, esclavos y metecos, o en términos modernos, residentes
extranjeros.

Sólo cuando se requería alguna habilidad concreta, como era el caso de los comandantes
militares, se consideraba la elección segura. El contraste con nuestro sistema militar y
político actual no puede ser más impactante.

Escrito en 1994.

Referencias.

1. Aristotle, The politics, English translation by T. A. Sinclair, Penguin,
London, 1962, (Original circa 330 BC).
2. Cockshott, W. P., Application of artificial intelligence techniques to
economic planning, Journal of Future Computer Systems, 1990.
3. Cottrell, A, Cockshott, P., Labour value and socialist economic calculation,
Economy and Society, Volume 18, Feb 1989.
4. Finley, M., Democracy Ancient and Modern, Hogarth Press, London,
1985.
5. Marx, K, Critique of the Gotha Programme, People’s Publishing
House Peking, 1972 ( written 1875).
6. Marx, K, Capital, A Critique of Political Economy , Volume III,
Progress Publishers, Moscow, 1971 ( first published 1894).
7. Nove, A., The Economics of Feasible Socialism, George Allen and
Unwin, London, 1983.
8. Pugh, W, et al, IBM’s 360 and Early 370 Systems, MIT Press, Massachusetts
Institute of Technology, Cambridge, 1991.
9. Stalin, J.,V., Economic Problems of Socialism in the USSR, People’s
Publishing House Peking, 1972.

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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 Asunto: Re: Argumentos en Pro del Socialismo (tradu)
NotaPublicado: Dom Ene 17, 2016 5:36 pm 
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Capítulo 12. Reforma y Revolución en la política leninista.

En las secuelas del colapso de la URSS se ha dado una vigorosa presión en la izquierda
para abandonar el marxismo-leninismo. Ahora han adquirido una mayor preponderancia
varios puntos de vista anarquistas y libertarios en la izquierda, y socialdemócratas en la
derecha. Quiero defender que aunque el Marxismo-Leninismo puede tener grandes
deficiencias en cuanto a la organización de una sociedad socialista, aún supera
ampliamente cualquier alternativa sobre como conducir la lucha política de clases por el
socialismo.

El marxismo-leninismo es la aplicación de la ciencia racional a la política, en servicio
del comunismo. Es el método político de los partidos comunistas. Esos partidos tienen
como su objetivo final la creación de una sociedad sin clases, a la que llaman
comunismo. Los marxistas leninistas no son las únicas personas que dicen querer una
sociedad sin clases, la mayoría de los anarquistas y los socialistas también comparten
este objetivo. Lo que hace la estrategia leninista diferente es la forma en que combina el
análisis económico racional con la agitación, la propaganda, la organización y el
liderazgo militar para lograr sus fines.

El análisis marxista de la sociedad.

El propósito de la teoría marxista-leninista es permitir a los comunistas analizar las
condiciones económicas y políticas de forma suficientemente detallada para aportar los
fundamentos de una línea política efectiva. Una línea política eficaz es aquella que
produce las mayores ganancias posibles en la situación presente.
La política es la lucha para controlar o influenciar el poder estatal.

La lucha política de clases siempre se da en el seno de un Estado concreto, y puesto que
las condiciones políticas y económicas son distintas en cada país, el análisis marxistaleninista debe concentrarse en las condiciones específicas en la nación de cada partido.

En el pasado era claro y sencillo identificar cuál era la nación. Con procesos como la
Unión Europea se ha vuelto más difícil. Hoy en día vivimos en un sistema dual de poder
estatal, en la que la Comisión Europea es es aún el elemento más débil. Una vez que se
establezca una moneda única y el sistema de mando militar europeo se implanten, la
comisión europea será el elemento dominante. En este punto, el establecimiento de un
partido comunista paneuropeo será necesario.

Un partido comunista debe disponer de un análisis de la economía y de la estructura de
clases del estado que opera en él si ha de tener una estrategia política efectiva. Ejemplos
clásicos de este tipo de análisis son “El Desarrollo del Capitalismo en Rusia” de Lenin y
el “Análisis de las clases en la sociedad China” de Mao. El propósito del análisis, en
palabras de Mao, es responder a la pregunta: ¿quiénes son nuestros enemigos? ¿Quiénes
son nuestros amigos?


Este análisis no puede conducirse mediante razonamientos apriorísticos. Requiere de
investigación. Requiere la aplicación de la economía política marxista a las condiciones
económicas contemporáneas. El análisis trata de responder a diversas preguntas:

-¿Cuáles son los sistemas de explotación en este país? ¿Quién explota a quién? ¿Quién
sufre por la explotación y quién se beneficia de ella? No basta con responder estas
preguntas de modo general, con decir simplemente que los trabajadores son explotados
por los capitalistas. Para empezar, existen otras formas no capitalistas de explotación.
En China la explotación de los campesinos por los terratenientes era más importante que
la explotación capitalista. Aquí tiene uno que tener en cuenta la explotación a través de
las deudas y la renta y la explotación de las mujeres por sus maridos y esposos.

-¿Qué sistemas económicos crecen y cuáles se hunden?

En tiempos de Lenin era una cuestión de defender que la agricultura campesina comunal
estaba siendo reemplazada por la agricultura capitalista, y por lo tanto la demanda
populista de volver a la agricultura comunal era poco realista. Eso sólo puede ser
demostrado mediante un examen detallado de las estadísticas gubernamentales.

Necesitamos saber qué categorías de actividad están creciendo y cuales disminuyen en
términos de aspectos como: trabajo del gobierno local, empleados bancarios, empleados
de ventas, guardias de seguridad, obreros fabriles y autónomos.

-¿Cuáles son las contradicciones inherentes en la economía que pueden desencadenar
una crisis?

-¿Qué clases son nuestros amigos y qué clases nuestros enemigos? ¿Cuáles son las
demandas justas que unen a nuestros amigos y aíslan a nuestros enemigos? Una vez que
conocemos las respuestas a estas cuestiones debemos averiguar cuáles son los posibles
cursos de desarrollo de nuestra sociedad. No hay razón para la política a no ser que
exista más de un futuro abierto para nosotros. Tenemos que identificar, en términos
generales, que futuros son posibles de modo que podamos pelar por el que sea en interés
de la clase trabajadora.

Políticas marxistas-leninistas en periodos estables.

Los cambios en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de las contradicciones
internas de la sociedad, o lo que es lo mismo, la contradicción entre las fuerzas
productivas y las relaciones de producción, las contradicciones entre las clases, y la
contradicción entre lo antiguo y lo nuevo; es el desarrollo de esas contradicciones lo que
hace avanzar a la sociedad y confiere el ímpetu para la supresión de la vieja sociedad y
el surgimiento de la nueva. (Mao Sobre las Contradicciones)

El capitalismo es con frecuencia estable durante largos periodos. Siempre hay
contradicciones en el capitalismo, pero cuando la explotación y la acumulación de
capital se producen con tranquilidad, lso antagonismo de clase están latentes y no son
explosivos y por lo tanto no se manifiestan en un conflicto social abierto. La
explotación del trabajo asalariado siempre lleva a luchas sobre los salarios y las
condiciones laborales, pero en la mayor parte de los casos sólo una fracción muy escasa
de los trabajadores participan en huelgas, etc. Ese ruido de fondo de la lucha de clases
no amenaza de ningún modo al orden social.

En los periodos de estabilidad, la forma existente del Estado, las normas que rigen la
propiedad y el sistema ideológico se corresponden con las necesidades de la base
económica. Permiten la acumulación de capital y el desarrollo de la economía. Ejemplos
de dichos periodos en el Reino Unido fueron el tardío periodo victoriano y los cincuenta
y sesenta del siglo XX.

En los periodos estables se restringe la actividad de los partidos revolucionarios. Puesto
que no existe una necesidad social objetiva para ellos pueden degenerar fácilmente en
una irrelevancia sectaria. Aunque incapaces de intervenir en la política nacional, los
comunistas deben participar en la actividad política. Puede que en esos tiempos no sean
capaces de ejercer influencia sobre las masas, pero deben prepararse teóricamente,
políticamente y organizativamente durante ese tiempo cuando puedan.

Deben profundizar su entendimiento de la sociedad de modo que puedan identificar las
contradicciones que pueden surgir en tiempos de crisis. Deben educar a los trabajadores
en la teoría marxista de modo que tengan los conocimientos y destrezas requeridas para
analizar una situación de crisis cuando surja.

Deben ayudar a la luchas de masas que sobrevengan, y mediante ese auxilio práctico
ganar la reputación de una abnegación consagrada a los intereses de la clase trabajadora
en su conjunto.

Deben pelear por reformas que puedan mejorar las condiciones de vida inmediata de las
masas.

Crisis de Reestructuración.

La estabilidad relativa es la condición normal del capitalismo, las crisis revolucionarias
son muy raras. Por esa razón los partidos abiertamente revolucionarios rara vez tienen
un seguimiento masivo. Puesto que las situaciones revolucionarias pueden darse sólo
una vez cada siglo, habría poco alcance para las políticas comunistas si no fuera por el
hecho de que crisis menores y de reestructuración ocurren con más frecuencia.
El desarrollo del capitalismo atraviesa diferentes fases. Durante los periodos estables la
superestructura corresponde bien con las necesidades de la base. La economía tiene un
patrón de crecimiento y el capital se acumula, pero mientras sucede así, el proceso de
desarrollo gradual cuantitativo acaba produciendo cambios cualitativos. Los cambios
graduales en la titularidad de la propiedad y en las dimensiones de las diferentes clases
sociales pueden socavar las condiciones originales favorables al crecimiento y conducir
a dificultades económicas. Esto es muy abstracto, pero un par de ejemplos históricos
pueden aclararlo:

El periodo que condujo a la Primera Guerra Mundial en el Siglo XIX, y la expansión del
capitalismo en el Reino Unido había descansado en los fundamentos de una creciente
clase trabajadora y libre comercio internacional. La aplicación del capitalismo a la
agricultura y una elevada tasa de nacimientos aseguraron un constante flujo de
población del campo a la ciudad. Esto aportó una reserva de desempleados que podían
ser contratados por salarios muy bajo, y la inestabilidad de la población trabajadora
dificultaba la formación de sindicatos salvo en trabajos cualificados. Al mismo tiempo
la ventaja de salida que el capitalismo británico tenía sobre otros países significaba que
el comercio internacional aportaba un mercado dispuesto a absorber la producción cada
vez mayor de la industria británica.

Sin embargo la exportación rentable de maquinaria del Reino Unido promovió la
industrialización de otros países creando rivales en el mercado mundial. El proceso de
urbanización acabó drenando el ejército de reserva de trabajo procedente del campo.

Tabla 12.1 porcentaje de población clasificado como urbano.

Como resultado dos de los presupuestos esenciales del periodo de estabilidad fueron
eliminados. Internacionalmente, la competencia con otras potencias capitalistas condujo
al militarismo. Domésticamente, la estabilización del proletariado llevó a una
membresía creciente en los sindicatos, y en huelgas cada vez más militantes.
El capitalismo británico no podía continuar como hasta entonces. De 1910 en adelante
se sumió en una crisis de reestructuración, que después de guerras y recesiones no se
resolvió hasta las reformas que el gobierno laborista de 1945 introdujo y que fijaron
los fundamentos de un nuevo periodo de crecimiento estable.

-El periodo de 1950 a 1979. Este periodo de 1950 hasta mediados de los 70 contempló
un crecimiento económico estable y rápido. El capital se acumulaba con rapidez y se
produjeron enormes incrementos en los salarios reales, un acusado contraste con los
comienzos de siglo. Durante los primeros 50 años de siglo no hubo un crecimiento real
de los salarios reales. Lo que los trabajadores ganaron en los años buenos lo perdieron
en los malos. Al mismo tiempo la burguesía dedicaba una proporción trivial de sus
beneficios a la acumulación de capital, consumiendo el resto de forma parasitaria.

Year Index of real wages Capital accumulation as % profit
1900 100 18
1910 94.3 4
1920 100.6 14
1930 104.2 3
1940 98
1950 101.6 68
1960 123.3 72
1970 144.3 262
1976 193.7

Después de 1950 el cuadro cambió. En los siguientes 25 años los salarios reales casi se
duplicaron, mientras que la acumulación se llevaba la mayor parte de los beneficios o
incluso los superaba.

Esos cambios fueron efecto de la reestructuración progresista del capitalismo que se
había producido después de la guerra: nacionalización de las principales industrias,
controles de cambio, y políticas keynesianas de plano empleo. Esos cambios
restringieron el papel del libre mercado e introdujeron un elemento de planificación
consciente de la actividad económica. Como tales fueron pasos, aunque escasos y
limitados, hacia el socialismo. Se llamó en su día una economía mixta, puesto que
mezclaba elementos del capitalismo de Estado con el capitalismo privado. La naturaleza
objetivamente progresiva del capitalismo de Estado en comparación con el capitalismo
privado significó que tanto las fuerzas productivas como la clase trabajadora se
beneficiaron.

La dialéctica sostiene que existen contradicciones en todo. Las soluciones
socialdemócratas y keynesianas a los problemas de la primera mitad del Siglo XX
generaron nuevas contradicciones que, a mediados de los 70 llegaron a su punto
culminante:

Existía un gran complejo de contradicciones:

-Un largo periodo de pleno empleo había permitido desarrollarse a los sindicatos, y de
esta manera los trabajadores pudieron mejorar sus salarios reales.

-La rápida acumulación de capital significaba que se empleaba más capital por
trabajador. Puesto que el plus-valor sólo puede surgir de la explotación del trabajador,
eso significaba que sólo una porción decreciente del stock de capital estaba
contribuyendo a la producción de plusvalía. En consecuencia descendió la tasa de
beneficios.

-El aumento de los empleados del Estado, fuerzas armadas, funcionarios, sanidad, y
gobierno local disminuyo el número de trabajadores explotados directamente por el
capital. Puesto que sólo los trabajadores empleados por el capital producen plusvalía
esto disminuyó aún más la tasa de beneficio.

-Mientras que mejoraron los salarios reales, y más trabajadores se convertían en
pensionistas, los ahorros de los asalariados aumentaron. Esto aumentó en número de
entidades bancarias, constructoras y compañías de seguros: todas ellas eran básicamente
actividades improductivas. La absorción de trabajo y capital por estas actividades
parasitarias socavó la tasa de beneficio.

-Elevados niveles de ahorro hacían que una fracción más pequeña de los salarios se
gastara en consumo. El sub-consumo consecuente creó aún tendencias más recesivas y
al mismo tiempo expandió la oferta monetaria en manos de los bancos. El resultado fue
una combinación de paro e inflación, que se llamó estanflación, que nunca se había
visto antes.

El resultado fue una nueva crisis de reestructuración: un periodo de estancamiento
económico y lucha de clases creciente similar a las de las primeras décadas de siglo. Las
contradicciones significaron que una reestructuración de las relaciones de producción
era una necesidad objetiva. Había dos tipos posibles de reestructuración, uno
reaccionario llevado a cabo bajo presión burguesa, o uno progresista llevado a cabo por
la presión proletaria. Y sabemos cuál se llevó a cabo.

Responsabilidad de la Izquierda.

La izquierda, que siempre está muy dispuesta a discutir lo que fue mal en Rusia, lo
estaba mucho menos a cuestionarse que errores en su propia estrategia contribuyeron a
la victoria del Thatcherismo que resultó tal desastre para la clase trabajadora.
Nadie en
la izquierda disponía de un análisis marxista claro o de una estrategia leninista para esa
situación. Que no se hayan enfrentado a sus errores en la última crisis no presagia nada
bueno.

Las diferentes corrientes de pensamiento que influenciaron a la izquierda no se
correspondían precisamente con divisiones organizativas. Una rama era el catastrofismo
trotskista, encarnado más claramente en el WRP. (45) Pero compartido en algunos
momentos por otros. Según ellos el Reino Unido estaba en una periodo inmediatamente
pre-revolucionario, que, por medio de una huelga general, podría convertirse en una
revolución real. Este punto de vista, que implicaba una dosis no pequeña de wishfulthinking, no era muy compartido.

Una actitud más común era el economicismo sindicalista, según el cual la tarea clave
era alentar y apoyar la militancia en los sindicatos. Combatir las reformas estructurales
quedó estigmatizado como una distracción reformista de la realidad de la lucha de
clases. La cuestión clave era preservar la independencia de los sindicatos, defender la
negociación colectiva y oponerse a las políticas de rentas. Ese punto de vista era
ampliamente compartido, por la WRP, a través de la SWP (46) a la base sindical de la
CP.

El único punto de vista con algo de análisis económico para apoyarlo fue adoptado por
la izquierda de Benn y el liderazgo del CP que presentaron una estrategia económica
alternativa. Esta fue la única respuesta políticamente seria.

Pero al final la respuesta decisiva fue la del gobierno laborista que, sin estrategia de
reformas estructurales, trató de alcanzar un acuerdo social ad-hoc con el TUC para
trocar la moderación salarial por el pleno empleo. Ningún partido en las negociaciones
fue capaz de lograr sus objetivos en las mismas. A toro pasado podemos ver que la
mejor estrategia comunista hubiera tenido más en común con la posición de Benn y del
CP que con otras. Hubiera aceptado que la situación no era revolucionaria: que el
Estado retenía el monopolio de las fuerzas armadas, el ejército era leal y el proletariado
estaba completamente desarmado. El objetivo clave por lo tanto tenía que ser implantar
las reformas más radicales y progresistas. Reformas genuinamente progresistas no sólo
resolverían la crisis económica inmediata, sino que fortalecerían la posición social de la
clase trabajadora, como había sucedido de 1945 a 1950.

Lo que era necesario era un viraje decisivo de la economía hacia un capitalismo de
Estado pleno. Una idea más o menos esquemática de lo que hubiera hecho falta se
hubiera podido obtener leyendo el panfleto de Lenin “La catástrofe que se cierne y
como combatirla”.

Las medidas claves hubieran sido:

-Poner las instituciones financieras bajo control estatal.

-Dirección estatal de la inversión para asegurar que los beneficios y los ahorros se
invertían productivamente.

-Una política de precios y rentas regulada por un “hogar del trabajo” compuesto de
delegados de “shop stewards”. (Durante el pánico de mediados de los setenta esto se
propuso realmente por la revista Economist. Hubiera sido un acto análogo a Luis XVI
convocando los Estados Generales.

-Introducción del control obrero, con una mayoría en los consejos de administración de
los delegados de los sindicatos.

-Reemplazar el ejército profesional con un sistema de defensa al estilo suizo para evitar
el peligro de los golpes militares.


Obviamente estas medidas no son socialistas revolucionarias. Hubieran sido medidas
radicalmente capitalistas de Estado para resolver la crisis en términos favorables al
movimiento obrero. Si se hubieran obtenido esas ganancias, entonces la próxima crisis
de reestructuración, que se daría tal vez en los tempranos años del siguiente siglo,
hubiera planteado la cuestión de la transición del Capitalismo de Estado al socialismo.
Puesto que la reestructuración era objetivamente necesaria, y puesto que el movimiento
obrero carecía de una política coherente para acometerla, el camino quedó abierto para
la reestructuración reaccionaria de Thatcher presentada bajo la bandera totalitaria de
“No hay alternativa”.


Crisis Revolucionarias.

Una crisis revolucionaria es aquella en la que existe una posibilidad real de que el poder
estatal se arrebate de manos de la clase dirigente. En todas esas coyunturas el elemento
decisivo inmediato es la fuerza militar. El poder político nace del cañón de un arma; por
lo menos en las crisis es así.

Que la fuerza sea un factor decisivo no implica que tenga que ser empleada. Lo que es
importante es que la clase dirigente ya no pueda recurrir a la violencia efectiva par
imponer su voluntad.

Esto puede ser resultado de una derrota en una guerra anterior. En Polonia por ejemplo,
el efecto combinado de la invasión alemana. La ejecución de la oficialidad por Stalin en
Katyn, y la supresión del alzamiento de Varsovia dejó a la burguesía sin fuerzas armadas
eficaces.


Puede ser el resultado del cansancio de la guerra en el ejército; que rechaza obedecer
órdenes. Ejemplos de ello son lo que ocurrió en la revolución de febrero de 1917 en
Rusia o en la revolución de 1975 en Portugal.

Puede ser posible que el poder se transfiera pacíficamente; debido al colapso de los
órganos ejecutivos del Estado y de la consecuente falta de coordinación del ejército,
como ocurrió con la instauración inicial de la Comuna de Paris y el colapso del
gobierno imperial.

La forma más elevada de lucha de clases es la guerra civil revolucionaria. En la misma,
las fuerzas armadas de los reaccionarios son aplastadas y los antiguos dirigentes
forzados al exilio. Ejemplos de ello son las guerras lideradas por Cromwell, Toussaint
L´ Overture, Lincoln, Trotsky, Mao, Castro, Ho Chi Min y Giapp.

La importancia del factor militar en las revoluciones es tan evidente que no haría falta ni
mencionarla. Incluso en los casos en que, como la Comuna de París, la transferencia
inicial del poder es pacífica, tiene que ser seguida de la construcción de un ejército
revolucionario. “Sin un ejército popular el pueblo no tiene nada”.

No es mas que un demente y total aventurerismo presentar objetivos revolucionarios en
un periodo en que los factores militares hacen la transferencia de poder imposible.
Contra todo prejuicio constitucional y democrático debe recalcarse que la situación
militar determina donde descansa el poder estatal eficaz en una coyuntura
revolucionaria. La repetida experiencia ha mostrado que un ejército bien disciplinado
bajo un control centralizado puede suprimir cualquier amenaza al poder estatal si no se
enfrenta a un ejército superior. Un ejército no puede ser derrotado por los sindicatos u
otras organizaciones pacíficas de la clase trabajadora.

Decir que la cuestión militar es decisiva en situaciones revolucionarias no implica que
la revolución quede reducida a una cuestión de organización militar. Una guerra
revolucionaria es una guerra de masas y sólo puede ser librada movilizando a las masas
y confiando en ellas. Eso precisa que el partido tenga una política correcta para formar
una alianza revolucionaria de todos los oprimidos: la política de unir a todos los que
puedan unirse contra el enemigo principal El hecho de que la lucha llegue a su forma
más extrema, la guerra, no significa que el programa inmediato del CP deba ser
extremista. Los objetivos sociales de la guerra popular en China eran un programa
relativamente moderado de reforma agraria. Trataba de unir al proletariado rural y al
campesinado contra los terratenientes. Objetivos específicamente socialistas: la
formación de cooperativas y comunas fueron dejados de lado hasta que fue obtenida la
victoria.

La lucha revolucionaria en países desarrollados.

¿Cuál debería ser la actitud de los comunistas británicos con respecto a la cuestión
militar?

No basta con ignorar la cuestión afirmando que las tropas, que son ellos mismos trabajadores, no aceptarán disparar contra los trabajadores. Esto es pensamiento mágico.

Hay otros cuatro enfoques que por lo menos merecen ser tomados con seriedad.

-Volver la guerra imperialista en guerra de clases. Eso es lo que Lenin defendió durante
la primera guerra mundial. Las precondiciones para ello son:

La existencia de una guerra imperialista.
Que sea prolongada.
Que no sea una guerra nuclear.
Que haya pocas posibilidades de que “nuestro bando” gane.
La guerra fría y la existencia de la disuasión nuclear evitó guerras imperialistas, y torno
esta estrategia irrelevante mientras duró. Si vuelven guerras imperialistas como un
peligro, volvería a ser una estrategia apropiada.
-Reforzar las fuerzas armadas.


Esta estrategia fue defendida por Peter Tatchell y otros a la izquierda del Laborismo.
Pretendían reemplazar el ejército profesional con otro basado en un breve periodo de
reclutamiento con un entrenamiento militar general similar al del modelo suizo o el de
la antigua Yugoslavia. Junto con ello vendría un intento de cambiar la composición de
clase de la oficialidad. Este enfoque tiene antecedentes en el programa clásico
socialdemócrata que pedía que se reemplazara el ejército permanente por el pueblo
armado. Algún apoyo a esto se puede encontrar en el artículo de Engels, “LA Cuestión
Militar Prusiana y el Partido Alemán del Trabajo”. En el mismo Engels defendía que un
ejército de reclutas con un corto periodo de servicio, que dependía para su eficacia de
una movilización general, era un instrumento inadecuado para la ejecución de un golpe
militar.

Si estas reformas son suficientes par evitar un golpe militar en tiempos de crisis social
no puede asegurarse, pero en comparación con el presente ejército mercenario del Reino
Unido, serían ciertamente un avance democrático. Por lo tanto hay poderosas razones
para que el movimiento obrero demande esas reformas de un gobierno laborista.

-Guerrilla urbana.

La estrategia maoísta de la guerra popular ha sido aplicada con éxito en varios países
coloniales o semi-coloniales. Esto implica emplear el campo para rodear las ciudades;
construir áreas rojas y a través de un combate sostenido, pasar de la guerra de guerrillas
a una ofensiva general. Ningún intento de aplicar esto en un contexto urbano ha
resultado aún en victoria. Lo más cercano fue probablemente la guerra argelina por la
independencia, pero esta era más una guerra de liberación nacional más que social.
Esto ha llevado a la mayoría de los marxistas a concluir que la guerrilla urbana es
inadecuada en países capitalistas avanzados. Se señala que la naturaleza de la guerra de
guerrillas conduce de modo inevitablemente a las guerrillas como un movimiento
sumergido y aislado de su clase. Y la experiencia europea parece confirmarlo. Los
intentos de la Facción del Ejército Rojo y de las Brigadas Rojas, aunque sostenidos
durante varios años nunca superaron el terrorismo aislado y han dejado de ser un peligro
para el Estado. Pero sería un error concluir que esto ha de ser inevitablemente el caso.
Un contraejemplo aparente es lo que ocurrió en la cercana Irlanda. Aquí, un movimiento
de guerrillas ha continuado durante más de 20 años. No ha quedado aislado de la
población, ciertamente, un número significativo de los obreros votan a candidatos que
defienden abiertamente la lucha armada. El hecho de que no haya resultado victorioso
se puede atribuir no tanto a factores militares como políticos: el programa político del
IRA sólo atrae al 25% de la población. Sin un programa político capaz de ampliar su
base no pueden romper la situación de tablas.

Al contrario que las RAD y las Brigadas Rojas, cuyo ímpetu provenía al principio del
movimiento estudiantil, el núcleo del Ira provenía de una sección de la clase
trabajadora. Es esto lo que le permitía moverse entre la población como el pescado de
Mao por el agua. Son sus fuertes lazos con la población trabajadora católica lo que
impide su erradicación por el Estado. Por lo tanto sigue siendo posible que una
organización de la clase obrera genuina, con un programa político bien pensado, pueda
perseguir una estrategia de guerra de guerrillas hasta una conclusión exitosa
Formación de guardias defensivas de los trabajadores.

Trotsky elevó el eslogan de las milicias defensivas de los sindicatos que pasarían de ser
piquetes defensivos a formar el núcleo del ejército rojo.

En los EEUU ha existido una fuerte tradición de huelguistas que formaban milicias
armadas para defender a las líneas de los piquetes. Esto sin duda estaba ayudado por la
Constitución de EEUU que consagra la libertad de llevar armas. Esas guardias obreras
fueron desplegadas con éxito en las escuadras de choque formadas durante las huelgas
de los mineros. Es sin embargo, difícil ver cómo esas fuerzas puedan comprometer el
poder estatal en su país, donde el pueblo en General está desarmado.

Este documento data de 1992.

Notas.

45 Worker’ s Revolutionary Party
46 Socialist Woreker’ s Party

_________________
Frígilis despreciaba la opinión de sus paisanos y compadecía su pobreza de espíritu. «La humanidad era mala pero no tenía la culpa ella. El oidium consumía la uva, el pintón dañaba el maíz, las patatas tenían su peste, vacas y cerdos la suya; el vetustense tenía la envidia, su oidium, la ignorancia su pintón, ¿qué culpa tenía él?». Frígilis disculpaba todos los extravíos, perdonaba todos los pecados, huía del contagio y procuraba librar de él a los pocos a quien quería


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Traducción al español por Huan Manwe