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 Asunto: Re: How the world works. Paul Cockshott
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6.7. La crisis del socialismo y los efectos de la restauración capitalista.

La crítica principal a las economías socialistas era que una economía planificada era necesariamente menos eficiente que la economía de mercado, debido a la imposibilidad de gestionar de forma burocrática y centralizada una economía moderna y compleja. Si hay cientos de miles, o tal vez millones de productos distintos, sería sencillamente imposible que una autoridad de planificación pudiera siquiera soñar con seguir la pista de todos. No les quedaba otra que fijar objetivos en bruto para el producto de las diferentes ramas industriales. No era problemático con algunas industrias como la electricidad o el gas. Son indiferenciados, un kilovatio es un kilovatio y se acabó el debate. Pero incluso en otra industria “en bruto” como la del acero había una gran variedad de chapa y barras, diferentes grados de calidad del acero con diferente fortaleza y maleabilidad, etc. Si los planificadores no podían seguir la pista de estas diferentes variedades y fijaban objetivos a lo bruto, las fábricas maximizarían el tonelaje de la variedad que les complicara menos la existencia.

El ejemplo del acero es un poco forzado, pues ese grado de diferenciación se manejaba bastante aceptablemente por medios administrativos convencionales. Los objetivos de tonelaje podían fijarse en términos de distintos tipos de acero. Pero cuando se trata de bienes de consumo, como ropas, cubiertos, etc. la gama de productos es inmensa y los objetivos comenzaban a fijarse en términos de producto monetario. El plan concretaría el crecimiento del valor del producto de la ropa, los muebles, etc. En qué se traducía esto dependía de la estructura de precios. Con el fin de evitar otras formas de soslayar el plan por parte de las empresas era importante que los precios fueran económicamente realistas. Si las sillas tenían precios muy altos en relación con las mesas, lo normal es que las fábricas se centraran en la producción de sillas. Al recurrir a cálculos monetarios, la economía socialista concedía la verdad parcial de la argumentación de Mises. Estaban recurriendo al cálculo monetario que había declarado que resultaba vital si debía imperar la racionalidad económica. Los economistas liberales argumentan que era imposible que los planificadores llegaran a una serie racional de precios, pues únicamente un mercado competitivo puede lograr esto.

La planificación exige la agregación. La agregación implica objetivos monetarios. Los objetivos monetarios exigen precios racionales. Los precios racionales exigen el mercado. Pero con mercado no necesitas planificación. La planificación dialéctica implicaba la supresión de la planificación.

Vale la pena observar que se trata en gran parte de un argumento teórico. En las postrimerías de la URSS fue respaldado con muchas pruebas anecdóticas, pero cuando se profundiza las pruebas empíricas de la mayor eficacia macroeconómica empírica de los mercados en relación con la planificación soviética clásica es mucho más tenue. Como ha demostrado Allen (2) la única economía capitalista cuya tasa de crecimiento a largo plazo ha superado a la URSS fue Japón, cuyo modelo se alejaba bastante de un capitalismo no planificado en absoluto.

En comparación con otros países que partían del mismo nivel económico en los años 20, la URSS creció considerablemente más rápido. Se puede argumentar que esto se debe a las ventajas macro de la planificación: es decir, que cuando uno elimina la incertidumbre sobre la demanda de mercado futura, se alienta un mayor nivel de inversión. Y es posible que esta ventaja macro compensara cualquier deficiencia micro ligada con la planificación, tal y como se hacía en la realidad. Las pruebas más claras de que los mercados pueden hacerlo mejor que los planes las tendríamos en la reforma China, y ciertamente es la línea oficial del partido Comunista Chino.

Su tesis es que una economía socialista de mercado soslaya la inestabilidad macro del capitalismo canalizando la eficiencia micro del mercado. Como pruebas citan la más elevada tasa de crecimiento después de la reestructuración de Deng. Pero desde Deng China ha seguido una senda mercantilista. Tiene el efecto de pagar poco relativamente a los trabajadores de China cuyos productos se exportan a EEUU a cambio de papel americano. Este último no beneficia a los trabajadores chinos, aunque si permite que las compañías chinas adquieran activos en EEUU. Desde el punto de vista del Estado Chino la cuestión es más matizada. Por un lado las compañías nacionalizadas chinas pueden comprar empresas extranjeras, pero si esto es una ventaja a largo plazo no tiene mucha importancia ya que los bienes reales que pudieran haberse utilizado para mejorar la economía china y los niveles de vida se han sacrificado.

Históricamente el proceso de tener una economía regida por la exportación evitó que China evitara las restricciones tecnológicas que occidente impuso a la URSS, permitiendo que se pusieran al día rápidamente en técnicas manufactureras. Ahora que China está superando a EEUU en algunas áreas de producción masiva, la ventaja es menos clara, y hay un viraje lógico hacia un mayor consumo doméstico y mayores salarios, y es ciertamente lo que ocurre en China al contrario que en Alemania. Pudiera ser que la ventaja de crecimiento que China experimentó con posterioridad a Deng se debiera en gran medida a la nueva capacidad de importar nuevas técnicas productivas más que la eficiencia micro. Pero lo que está claro es que la reestructuración mercantil ha tenido también la consecuencia de ensanchar la desigualdad económica y el surgimiento de una nueva clase de mil-millonarios domésticos. Esto a su vez genera presión política para extender la propiedad privada y socavar la aún dominante posición de la industria nacionalizada.

De modo que surge la pregunta, ¿puede un sistema planificado en una economía moderna con un elenco muy diversificado de productos funcionar, y se puede combatir el argumento de Mises? Yo y otros hemos tratado de responder desde finales de los 80 que la respuesta es sí.

La crítica de Mises al socialismo se centraba en la necesidad de comparar los costes de formas alternativas de hacer cosas. Si no puedes calcular no puedes saber la forma más eficiente. Nuestra respuesta ha sido que no sólo las magnitudes laborales pueden ser en principio una alternativa, lo que Mises admitió, sino que con el desarrollo de la informática es posible registrar datos actualizados de las magnitudes laborales cristalizadas en cada insumo del proceso de producción. Empleando estas, los lugares de trabajo tendrán datos tan buenos como los precios para decantarse por diferentes técnicas.

Existen límites a los valores laborales como existen para cualquier medida escalar como el precio, ya que las restricciones en la producción son multifactoriales. Lo único que frena lo que podemos hacer no es la disponibilidad de mano de obra, sino consideraciones económicas. Y ninguna restricción escalar puede manejar esto automáticamente. Pero el problema de cómo tratar con restricciones múltiples ya fue solucionado por la economía socialista en los años 30.

Kantorovich descubrió una técnica completamente general para satisfacer un plan socialista sometido a frenos adicionales a la magnitud de trabajo disponible. El método de Kantorovich es una modalidad de cálculo en especie, es decir, no monetario. No era práctico utilizarlo en toda la economía soviética cuando vivía ya que los recursos de computación eran muy deficientes, pero ya en los 90 los ordenadores estaban a la altura. De modo que el problema básico del cálculo económico socialista sin dinero ha sido resuelto desde la época en que escribía Mises. No era práctico en la URSS por dos razones: no existía la informática necesaria, y hubiera supuesto cambiar el cálculo en dinero y el pago con cuentas de crédito laborales no transferibles. Esto hubiera sido un paso radical hacia una mayor igualdad social. El colapso de la economía soviética y después rusa con Gorvachov y después con Yeltsin fue un desastre económico sin precedentes en tiempos de paz.

La segunda superpotencia mundial se vio reducida al estatus de una economía menor y en bancarrota con una decadencia enorme de la producción industrial y los niveles de vida. Nada hace percatarse de la magnitud de la catástrofe como los datos demográficos que muestran un alza enorme en la tasa de mortalidad debido a la pobreza, el hambre la gente sin hogar y el alcoholismo (Tabla 6.7) Al determinar que ocasionó esto hay que ver los factores a corto, medio y largo plazo que llevaron al estancamiento relativo, a la crisis y después al colapso. Los problemas a largo plazo eran estructurales y necesitaban reformas profundas. Las políticas reales de Gorbachov y Yeltsin, lejos de solucionar los problemas, los exacerbaron de forma catastrófica. . 6.7.1 Durante el periodo de 1930 a 1970, y excluyendo el periodo de guerra, la URSS experimentó un crecimiento económico muy rápido. Había una disputa considerable sobre la rapidez del crecimiento, pero en general es pacífico que creció significativamente más rápido que la economía del Reino Unido, estancándose después en la tasa de crecimiento de este país. Este crecimiento hizo que pasara de ser un país campesino de un nivel comparable a Brasil en 1922 a ser la segunda potencia industrial y tecnológica del mundo a mediados de los 60.

Hay varias razones para el estancamiento relativo en las postrimerías. Es más fácil que una economía crezca con rapidez en una fase temprana de industrialización cuando el trabajo pasa del campo a la industria. Después el crecimiento depende de mejoras en la productividad del trabajo en una economía ya industrializada, que típicamente son menores que la diferencia de productividad entre una sociedad fundamentalmente agrícola y una industrial. Hemos analizado esto con anterioridad en el contexto de la teoría de Feldman. Una fracción relativamente grande del producto industrial soviético se consagraba a la defensa, particularmente en la última fase de la Guerra Fría, cuando estaban compitiendo con la “Guerra de las Galaxias” de Reagan. La mano de obra cualificada invertida en defensa restringía el número de científicos e ingenieros de primer nivel que podían trabajar en inventar bienes de equipo y maquinaria industrial nueva y más productiva. Los EEUU y otros países capitalistas impusieron embargos a la oferta de equipo tecnológico avanzado a la URSS. Así que la URSS tenía que fiar en una medida inusitada en los diseños domésticos. En occidente no había barreras comparables a la exportación de tecnología por lo que los países capitalistas occidentales poseían un desarrollo sinérgico.

Aunque el crecimiento industrial soviético en los 80 se ralentizó hasta llegar a niveles americanos, no se trataba de un desastre en sí mismo, ya que EEUU había experimentado esta tasa de crecimiento (2,5% al año) durante décadas sin crisis. Ciertamente, mientras que los ingresos de los trabajadores en EEUU se estancaron parcialmente en los 80, en la URSS siguieron subiendo. La diferencia estribaba en la posición de la intelectualidad y el sector gerencial en las dos naciones. En los EEUU los diferenciales de renta eran cada vez mayores, de modo que el aumento de la renta nacional se lo embolsaba casi íntegramente el top 10% de la población. El grueso de la población trabajadora en los EEUU ha visto como se estancan sus ingresos durante medio siglo (Gráfica 5.10) En la URSS los diferenciales de ingresos eran relativamente menores, y aunque todos los grupos vieron crecer sus ingresos, fue una parte mucho menor que en los 50 y 60.

A la intelectualidad le parecía intolerable ese crecimiento del 2,5% que experimentaban en sus carnes, ya que se comparaban con los gerentes o profesionales en EEUU o Alemania. Por lo tanto se fue imponiendo la percepción de que el sistema socialista era un fracaso en relación con EEUU. Nuevamente esto por sí mismo no hubiera sido crítico para la pervivencia del sistema de no haber sido por la desproporcionada influencia que estos estratos sociales ejercían dentro de la URSS. Aunque el partido comunista era ideológicamente de trabajadores, una proporción enorme de sus militantes pertenecían a los empleados y profesionales mejor cualificados, y los trabajadores manuales estaban infrarrepresentados.

La ralentización del crecimiento económico era en gran medida resultado inevitable de la madurez económica, una dinámica frente a la tasa de crecimiento propia de los países industriales maduros. Un modesto programa de medidas para mejorar la eficacia de la gestión económica podría haber producido probablemente cierta recuperación en la tasa de crecimiento, pero hubiera sido poco realista esperar que regresara el crecimiento rápido de los 50 y los 60. La URSS no aplicó un modesto programa de reformas, sino un trabajo de demolición radical de sus estructuras económicas fundamentales. Este trabajo de demolición estaba motivado por la ideología neoliberal. Los economistas neoliberales, tanto en la URSS como procedentes de EEUU prometían que una vez que se prescindiera de la planificación y se permitiera la competencia todo iría como la seda.

6.7.1. Medio plazo.

Las causas a medio plazo del colapso de la economía soviética residen en las políticas que aplicó el gobierno de Gorbachov en sus intentos de mejorar la economía. El efecto combinado de estas medidas fue quebrar el Estado y machacar la moneda.

Uno tiene que percatarse de que la base financiera del Estado soviético se basaba en los impuestos que recaudaba sobre los beneficios de las empresas y los impuestos por venta. Con el fin de acabar con el elevado grado de alcoholismo que llevaba al absentismo laboral y a la mala salud, el gobierno de Gorbachov prohibió el alcohol. Esto, junto con la imposición de una ética de trabajo más rigurosa llevó en los dos primeros años de su gobierno a cierta mejora en el crecimiento económico. Sin embargo tuvo efectos secundarios no previstos. Como las ventas de vodka no podían llevarse a cabo en tiendas del gobierno, surgió un mercado negro de vodka destilado ilegalmente, controlado por macarras y criminales.

Esta clase criminal que ganaba dinero y fortaleza de este contrabando se convirtió en un peligroso enemigo. Cuando el dinero obtenido con las bebidas ilegales pasó a manos de delincuentes, el Estado perdió una fuente significativa de ingresos fiscales, que, como no se compensaba con otros impuestos desencadenó un proceso inflacionario. Si la pérdida de impuestos sobre el alcohol hubiera sido el único problema para las finanzas estatales podía haberse resuelto subiendo los precios de otras mercancías para compensar. Pero la situación empeoró cuando, influido por los argumentos de los economistas neoliberales, Gorbachov consintiera que las empresas se quedaran con buena parte de los impuestos sobre los beneficios que debían al Estado. Los neoliberales razonaban que si los gerentes podían quedarse con los ingresos, los utilizarían de forma más eficaz que el gobierno. Lo que sucedió en realidad fue una crisis fiscal brutal del Estado, que se vio forzado a que el Banco Central imprimiera dinero para financiar sus gastos corrientes.

La expansión de la masa monetaria llevó a una rápida inflación y a la erosión de la confianza pública en la economía. Mientras tanto, esos fondos no fiscalizados adicionales que se quedaban en manos de los gerentes abrían grandes oportunidades para la corrupción. El gobierno de Gorbachov había legalizado recientemente las cooperativas, permitiéndoles comerciar de forma autónoma. Esta forma jurídica fue empleada por un nuevo estrato de funcionarios corruptos, mafiosos y pequeños empresarios para lavar dinero negro.

6.7.3. Resultados.

La teoría liberal decía que una vez que las empresas se desembarazaran del Estado “la magia del mercado” aseguraría que todas se relacionarían de forma productiva y eficaz por el bien común. Pero esta visión de la economía tenía en demasiado el papel de los mercados. Incluso en las llamadas economías de mercado, los mercados del tipo que se describen en los manuales de economía básica son la excepción más que la norma, y se limitan a áreas especializadas como el petróleo mundial y los mercados monetarios. La principal estructura industrial de una economía depende de un sistema complejo y entrelazado de relaciones corrientes entre productores y consumidores en el que los mismos productores hacen entregas corrientes a los mismos clientes semana sí, semana no. En la URSS este sistema entretejido abarcaba dos continentes y extendía sus redes a otras economías: Europa Oriental, Cuba, Vietnam del Norte. Las empresas dependían de los pedidos estatales regulares, cuyo contenido podía despacharse a otras empresas a miles de kilómetros. Ciudades enteras y comunidades en las partes más remotas de Siberia dependían de estos pedidos regulares para su supervivencia económica. Una vez que el Estado estaba demasiado quebrado para seguir haciendo pedidos, cuando ya no podía pagar las nóminas, y cuando la red de planificación que coordinaba estos pedidos se eliminó lo que sucedió no fue la espontánea auto-regulación del mercado prometida por la economía liberal, sino un efecto dominó que llevó al colapso.

Sin pedidos, con las fábricas en industrias primarias echando el cerrojo. Sin entregas de componentes y suministros de industrias secundarias que ya no podían producir, por lo que también cerraron. En una rápida y destructiva cascada cerró una industria detrás de otra. Y el proceso fue todavía peor por la forma en que una URSS unitaria se despedazaba en una docena de países con economías separadas. El sistema industrial se había concebido para funcionar como un todo integrado, y partido en barreras nacionales fue a la ruina. Las cifras en la tabla 6.8 muestran hasta qué punto decayó la economía. Estas cifras muestran la escasa recuperación después de 13 años de mercado. Si la economía hubiera seguido creciendo incluso a la modesta tasa de los últimos años de Breznev, (digamos un 2.5%) la producción industrial hubiera en esta escala llegado al 140% de los niveles de 1990. El efecto neto de 13 años de capitalismo fue dejar a Rusia con la mitad de la capacidad industrial que podía esperarse incluso de los peores años de la economía socialista.

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 Asunto: Re: How the world works. Paul Cockshott
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Capítulo Séptimo.

La economía del futuro.


"En la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella".

(Marx et al. 245, Prefacio)

Lo que diferencia un enfoque utópico del enfoque materialista es que esté último debe partir de las contradicciones reales existentes entre los imperativos tecnológicos y las formas sociales que existen al presente. Estas no hablan únicamente de un futuro deseable, sino de las exigencias de ese futuro.

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Por consiguiente, es preciso comenzar con los complejos tecnológicos y la demografía ya que todas las formaciones sociales combinan un grupo particular de tecnología con una densidad particular de población. Únicamente algunos complejos tecnológicos son compatibles con una densidad dada de población. Nuestra población no podría sobrevivir con una economía basada en el pastoreo, es más que evidente.

Pero tampoco puede sobrevivir mucho tiempo la población actual con fundamento en una economía extractiva basada en los combustibles fósiles. Las consecuencias de la economía existente en cuanto a la salud y el cambio climático son tan graves que incluso en el seno de las relaciones sociales existentes está ocurriendo algo sin precedentes.

Las organizaciones internacionales, en especial el IPCC están embarcadas en una investigación científica coordinada para analizar de qué modo, en un sentido amplio ,se tiene que configurar el complejo tecnológico del mundo para permitir que la economía mundial sea sostenible con respecto al clima, la sanidad y la seguridad alimentaria.

Esto implica un gran esfuerzo para construir complejos modelos “in natura” de la economía mundial, el mismo objeto de las especulaciones de Neurath (274) hace 100 años. Se han modelado varios escenarios denominados las Trayectorias Representativas de Concentración (RCP) dependiendo de la fuerza de radiación por metro cuadrado de diferentes concentraciones de gases de efecto invernadero.

De modo que, por ejemplo, el modelo más caliente es RCP8.5, que supone 8,5 vatios por metro cuadrado en 2100. El modelo, que, según se espera, mantendrá el crecimiento de la temperatura por debajo de 2 grados es el RCP2.6. RCP2.6 exige una reducción de emisiones significativa, acabando en esencia con todas las emisiones netas de combustibles fósiles en esta década. (314) Van Vuuren et al. (366) sostienen que existe suficiente potencial técnico para conseguir estas reducciones de emisiones. Las emisiones de CO2 podrían, según sugieren, reducirse mediante una combinación de eficacia energética, uso de energías renovables, mucha más potencia nuclear, y lo que es más críticamente importante, la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. En principio la bioenergía con captura de carbono podría realmente comenzar a reducir el CO2 en la atmósfera. Tomaremos los objetivos de RCP2 6 como punto de partida para el análisis, antes de analizar si es razonable conseguirlos con los medios técnicos y los mecanismos políticos propuestos.

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NotaPublicado: Dom Nov 26, 2017 12:29 pm 
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7.1. Complejo tecnológico.

El capitalismo contemporáneo depende en gran medida de los combustibles fósiles. Casi el 90% de la energía primaria mana de estas fuentes y el porcentaje que proviene de fuentes nucleares y renovables incluso ha tendido a descender ligeramente en los años más recientes. La industria y el comercio emplean el 60% de la energía primaria, el transporte y el sector residencial cada uno alrededor del 20% .

Las alternativas presentes, maduras, a los combustibles fósiles son la energía nuclear y la potencia hidráulica. Esta última tiene claramente límites geográficos, las limitaciones al empleo de la potencia nuclear son por un lado la oposición política y por otro que únicamente un escaso número de países y empresas tienen la capacidad de hacer construir centrales nucleares.

En términos de coste ya son competitivas con la potencia del carbón para generar electricidad. Las dos fuentes de energía que están madurando con rapidez son la potencia eólica y solar. Los precios de ambas han ido descendiendo rápidamente y en los EEUU ya con competitivos con el carbón para la generación de electricidad cuando se miden en costes (ponderados)

Obviamente, ambos dependen del rendimiento solar o eólico local, así que variarán en cuanto a su rendimiento en diferentes lugares. Aunque Van Vuuren et al. (366) han puesto un gran énfasis en el almacenamiento de capturas de carbono como un mecanismo que permitirá que se cumplan los objetivos de emisión de gases de efecto invernadero, hasta ahora es una de las técnicas menos desarrolladas. Aunque existe experiencia de inyectar CO2 en depósitos de petróleo para una recuperación intensificada, existe aún poca experiencia práctica a la hora de operar con plantas a plena escala encendidas por carbón lejos de los depósitos de petróleo, extrayendo el CO2 y luego transportándolo en tuberías a ubicaciones de inyección apropiadas. Los componentes son razonables, pero la experiencia operativa que tiene por ejemplo la energía nuclear está ausente. Existen claramente riesgos vinculados con los escapes subsiguientes de dióxido de carbono de depósitos subterráneos, como demuestra el desastre del Lago Nyos (26) donde murieron 1700 personas por un súbito escape del gas. Sin embargo, teniendo en cuenta los buenos progresos que se están realizando en otros ámbitos parece razonable que al menos por lo que respecta a la generación de electricidad, una combinación de potencia nuclear, solar y eólica pueda reemplazar gran parte de la presente dependencia del carbón para la generación de electricidad. Marx sostenía que la fase de desarrollo de la tecnología es lo que determina en última instancia los límites de las relaciones sociales. Pensaba que el comunismo era el futuro más probable de la sociedad industrial y que los motores de vapor con carbón eran el fundamento de la economía capitalista. ¿Existe algún aspecto en la transición a una economía posterior a los combustibles fósiles que potenciaría el comunismo frente al capitalismo?

La URSS dependía en gran medida en la producción integrada a gran escala tanto de energía como de otros productos. La regresión económica que sobrevino con la instauración del capitalismo hizo patente que las relaciones de propiedad capitalistas eran incapaces de sostener esta modalidad de fuerzas productivas. La única industria que lo ha hecho relativamente bien en la nueva Rusia capitalista ha sido la extracción de combustibles fósiles. La URSS poseía planes a largo plazo para fuentes de energía alternativas: estaciones nucleares, termonucleares y estaciones de energía solar orbitales.

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Todas estas son formas de producción posteriores al capitalismo en el sentido de que su desarrollo ha dependido de la economía socialista en el Este, o en el Oeste cuando la ha patrocinado el Estado: AEC en los EEUU o la AEA en el Reino Unido en relación con la energía nuclear.

La investigación de la energía termonuclear ha sido abrumadoramente financiada por el Estado, y el reactor más prometedor diseñado, el Tokamak, fue inventado en la URSS y conforma la base para el reactor de energía experimental ITER. (16) Las estaciones orbitales basadas en energía solar (144) eran una tecnología futurista de la que se hablaba mucho en los 70 y 80. Superarían las limitaciones del día y la noche y el mal tiempo al estar bañadas de luz solar permanente, e irradiarían energía de rayos a la Tierra como microondas. Lo último en lanzaderas espaciales soviéticas, Energiya (163) se veía como una herramienta para construir tales estaciones orbitales de modo que podemos, de forma hipotética, postular que el fundamento energético de una economía comunista serían estaciones orbitales de energía solar y enormes tokamaks capaces de suministrar energía en esencia ilimitada a partir del deuterio presente en el agua marina.

Este es un par de tecnologías que el capital privado no ha podido desarrollar debido a la enorme inversión inicial necesaria durante varias décadas antes de que se pueda obtener retornos en forma de ganancia. Además, sería una trayectoria muy intensiva en capital, y como he dejado sentado en la Sección 5.9, una elevada intensidad de capital está ligada por lo general con una baja rentabilidad, lo que frena a las empresas privadas.

Las escalas de costes de desarrollo vinculados con la potencia termonuclear son tan enormes que están más allá incluso de lo que se pueden permitir naciones individuales. El único proyecto práctico para construir un reactor termonuclear ITER es un consorcio de 35 Estados. ITER comenzó a iniciativa de la URSS en la Cumbre de Superpotencias de Génova en noviembre de 1985. El trabajo de diseño se llevó a cabo de 1988 a 2001. En 2005 se convino que el reactor estaría localizado en Francia. En 2010 comenzó la construcción cerca de Aix-en-Provence. Será la máquina más enorme y compleja jamás construida. Se prevé que se generé el primer plasma en 2025, pero no se considera que el plasma real deuterio/tritio vaya a generar potencia útil hasta 2035. Todo el proyecto exige 50 años para generar energía. Pero antes de que se formara el ITER ya teníamos 35 años de historia de desarrollo de la tecnología desde que Sajarov y Tamm propusieran inicialmente el diseño en los 50.

El desarrollo de reactores termonucleares de plasma es algo que nunca podría haber llevado a cabo el capitalismo privado. Exigía previsión fundada en la valoración de las necesidades humanas que sólo corporaciones públicas, en realidad una corporación pública mundial, podían llevar a cabo.

Por contraste, la energía solar y eólica pueden desarrollarse individualmente con costes de capital relativamente modestos. En tal sentido las empresas privadas están bastante dispuestas a invertir, si cuentan con incentivos modestos iniciales proporcionados por el gobierno. Aún no sabemos si este enfoque de baja tecnología a la energía alternativa será suficiente para dar energía a la civilización futura. Si son suficientes, salvo que sanciones políticas internacionales restrinjan los combustibles fósiles, no habrá nada en la base energética que milite contra la perpetuación de la propiedad privada.

Si resulta que el suministro de energía eólica y solar es demasiado intermitente, demasiado dependiente de las estaciones, muy deficiente por la noche, la potencia de la fusión es la forma más razonable de proveer potencia de carga básica. Si se desarrollan con la suficiente rapidez las tecnologías de almacenamiento de energía, las pilas, el almacenamiento bombeado, el almacenamiento de aire comprimido o incluso el almacenamiento de volante, puede que no se necesite la fusión. Esta posibilidad hace surgir fantasías sobre la autosuficiencia y una sociedad de personas que sean económicamente autosuficientes, viviendo fuera de la red.

La idea se viene abajo en cuanto se analiza en detalle. La energía solar únicamente aporta un elemento de autosuficiencia a aquellas personas que cuenten con suficiente capital para comprar los paneles y suficiente área de techado o terreno disponible para instalarlos. No es una alternativa real para los urbanitas en pisos alquilados o para los que no se puedan permitir la inversión de capital inicial. Aunque los dueños de casas con grandes tejados puedan reducir su consumo eléctrico, aún serán necesarias instalaciones eléctricas para la industria, las telecomunicaciones, las oficinas, los ferrocarriles eléctricos, etc. Pero la generación de potencia eléctrica es sólo una parte del problema de las emisiones. El dióxido de carbono se genera por el transporte y el procesamiento de materiales.

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7.1.2. Transporte.

Como ha dicho Smil (341) los dos motores de la globalización son la turbina de alto bypass y el diésel de compresión elevada. Una suministra potencia a los aviones y otra a los navíos, trenes, camiones y autobuses. MAN y Wärtsilä impulsan los grandes navíos que unen Asia, Europa y América. Los trenes diésel transportan más de la mitad de los bienes de América. Las turbinas proporcionan energía a los viajes aéreos. Todos funcionan con petróleo. Sin petróleo se detiene la mayoría del transporte del mundo. El petróleo no se va acabar o se va a prohibir de la noche a la mañana, pero dentro de unas pocas décadas, ya sea debido al agotamiento de los recursos o a las restricciones internacionales al uso de combustibles fósiles su disponibilidad será progresivamente menor. ¿Cómo va a responder el sistema de transporte y detrás de ello una completa división global del trabajo capitalista?

Si se analiza primero el transporte naviero, está claro que los costes van a subir.

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Hoy en día tenemos buques de acero impulsados por diésel. A final de este siglo, ¿qué tipo de barcos se construirán y con qué fuentes de energía? Antes de los buques de acero teníamos buques de madera, y la potencia del viento siguió aguantando hasta comienzos del siglo XX, de modo que el comercio internacional sería posible con tecnologías más tempranas. Pero esto supondría una grave reducción en el volumen comercial y un aumento de los costes de porte. Las naves de tamaño moderno no se pueden construir con madera. Las naves de madera como mucho pueden ser de dos pares de miles de toneladas, una centésima parte del tamaño de los más grandes buques contenedores contemporáneos y una décima parte del tamaño de los buques de transporte más comunes.

Los costes también serían mucho mayores debido a las enormes tripulaciones necesarias para ocuparse del velamen. Pero existen claras alternativas. El aluminio se ha usado mucho para construir buques de guerra, y podría ser utilizado para el transporte mercante, aunque los propietarios tendrían que pagar los costes de construcción más elevados. Pero nadie ha construido aún grandes buques de aluminio. Los mayores han sido de unos 100 metros y los transportes actuales suelen ser cuatro veces más largos que eso. Han estado plagados de problemas de corrosión. Como metal muy electro positivo, cualquier contacto con otros metales como el bronce o el acero pone la pila en contacto con el agua.

En principio esto puede evitarse empleando el aluminio para la quilla y nada más. Hay diseños para buques de carga de este tipo de hace décadas, pero no son económicos. (5)

En conjunto, aunque no hay duda de que puede dominarse la tecnología para construir estos navíos, la propulsión es el mayor problema. Se descartan las pilas y la potencia solar. Las pilas, que se han usado en los submarinos, no duran lo suficiente para viajes oceánicos, y la luz solar no aporta suficiente energía para una nave grande y pesada. El viento sigue siendo la alternativa más probable. Hay diseños para naves de carga con mástiles y velas convencionales, pero la tripulación necesaria para manejar las velas, incluso con ayuda de cierto tipo de energía, es mucho más que la necesaria con un navío a motor. Una alternativa que promete es el rotor Flettner. Se basa en el hecho de que el viento ejercerá una fuerza perpendicular en un cilindro giratorio.

Hace falta poca energía para rotar el cilindro, pero, al canalizar el viento, rinde mucha más potencia de propulsión que la que se invierte. Esas naves no necesitan grandes tripulaciones. Se construyeron un par de naves de carga que empleaban esto en los años 20, pero en esos días se demostraron poco económicas en comparación con el diésel.

Teniendo en cuenta que los barcos diésel han mejorado mucho desde entonces, siguen siendo poco económicos, en ausencia de restricciones sobre el uso de combustibles fósiles.

Otra posibilidad es que la energía nuclear, largo tiempo utilizada en buques de guerra pueda usarse en naves de carga. No hay duda de que funciona y hace ir muy rápido a los barcos. Pero hay una gran diferencia entre operar en un entorno donde el coste no importa y tienes tripulaciones muy cualificadas, y usarlo en un barco comercial.

De los cuatro buques de carga atómica experimentales, Savanah (EEUU) Otto Hahn (Alemania) Mutsu (Japón) y Sevmorputt (soviético) sólo el último era un éxito. El coste, la fiabilidad y consideraciones de seguridad han evitado que se adopte esta tecnología de modo generalizado. De modo que la conclusión que sacamos es que el final de la época de los combustibles fósiles es probable que lleve a un incremento significativo de los costes del transporte marítimo. Costará más construirlos, más en coste operativo y seguramente serán más lentos.

Esto tenderá a erosionar de forma sustancial el modelo presente de la globalización. Costes de transporte naviero más elevados favorecerán a los productores locales en relación con los globales, y las redes terrestres más que las marítimas. El transporte por tren aún es dependiente del diésel en muchos países, pero los ferrocarriles eléctricos son una tecnología ya antigua y fiable. Es caro colocar los cables y comprar nuevas locomotoras, pero los costes corrientes posteriores son parecidos.

Incluso con la estructura actual de generación eléctrica los trenes eléctricos liberan menos carbono que el diésel. (143) Cuando la producción de electricidad se desplace a las energías renovables y a la energía nuclear, la ventaja será aún más pronunciada. La electrificación tiende a ser elevada en países como China donde los ferrocarriles son estatales y planificados y baja en países como EEUU donde la infraestructura es privada.

“El volumen de transporte por ferrocarril en China es uno de los más elevados del mundo pues posee una red de 93.000 kilómetros de los cuales 46.000 están electrificados (Ministerio de ferrocarriles, China 2012) La tasa de electrificación se incrementa gradualmente: en 1975 era únicamente del 5% pero ahora es alrededor del 40% como resultado de la planificación central consciente”. (Juhász et al. 186)

Por contraste, únicamente un 1% de la red de EEUU está electrificada. Hemos analizado antes, cómo en las economías capitalistas, las industrias intensivas en capital tienen una baja tasa de ganancia, lo que desalienta la inversión. El contraste entre EEUU y China es un ejemplo claro de ello.

La electrificación de los ferrocarriles en países grandes como EEUU es técnicamente factible como muestra China, pero no se puede debido a la propiedad privada. Por lo tanto, la necesidad de pasar a trenes eléctricos tenderá a favorecer que se cambien los ferrocarriles privados por ferrocarriles públicos.

El porcentaje de transporte efectuado en trenes puede subir, ya que en ausencia de camiones diésel, el transporte por camión de larga distancia puede acabar siendo inviable. Los mejores camiones eléctricos pesados tienen una autonomía de 100 kilómetros tan solo y necesitan varias horas para cargarse.

El sistema de transporte de bienes es probable que disponga de camiones eléctricos que se empleen únicamente para la entrega final en las ciudades. Para el transporte urbano, los coches eléctricos con pilas de litio son ciertamente un sustituto viable para los de combustibles fósiles. Hay problemas ligados a la disponibilidad a largo plazo de litio para las pilas (202)

Si todo el mundo tuviera los niveles de propiedad de coches de Europa, y todos usaran pilas de litio, se puede poner en tela de juicio si los recursos de litio mundial son suficientes, pero esto es una proyección relativamente radical de su uso futuro. Gaines et. Al (139) en proyecciones más modestas del futuro de uso de automóviles, llegan a la conclusión de que no es probable que los recursos de litio sean un gran problema. El litio se muy geográficamente concentrado en los cuatro principales productores que poseen el 90% de las reservas mundiales. Si se utilizara en todos los automóviles, estos países podrían conseguir rentas parecidas a los principales productores del petróleo de hoy. En conjunto, no obstante, es probable que sean inferiores a las rentas del petróleo ya que el litio puede reciclarse y al contrario que el petróleo no será una fuente de energía primaria.

No existen graves problemas técnicos de ingeniería en convertir la industria aeronáutica empleando combustibles no fósiles. El hidrógeno líquido es un combustible alternativo fiable (81, 200) Posee una mucha mejor proporción entre peso y energía que los combustibles existentes. Su defecto principal es que es mucho menos denso, lo que implica que una parte sustancial del volumen del fuselaje tendrá que dedicarse a tanques de combustible.

Hay diseños para Airbus modificados y aviones a chorro Boeing. El diseño de Boeing había ampliado la longitud del fuselaje y estaba repleto de tanques de hidrógeno líquido. En 1988 Tupolev construyó realmente un Tu 155 modificado que volaba con hidrógeno, (298) y la parte trasera de la cabina de los pasajeros tenía que ser ocupada con el tanque de combustible. Aunque la conversión es posible, los vuelos serán más caros. Como el combustible ocupa tanto, los aviones podrán llevar menos pasajeros con el mismo tamaño del avión. El combustible también es más caro. Aunque la energía fotovoltaica está empezando a rivalizar con la electricidad generada por el combustible fósil en costes de vida, eso no implica que el hidrógeno producido mediante la electrólisis procedente de la energía solar sea tan barato como el keroseno. La producción de electricidad a partir del petróleo es de este modo:

a) Petróleo 40% más eficiente electricidad.
Producir hidrógeno mediante electrólisis comenzando con combustible fósil procede de este modo:

b) petróleo 40% más eficiente electricidad 70% más eficiente hidrógeno.

Debido a la pérdida electrodinámica en la electrolisis. Si sustituimos con la energía fotovoltaica tenemos

c) energía fotovoltaica 70% más eficiente que hidrógeno.

El hidrógeno o el keroseno como combustible destinado a la aeronáutica tiene que ser convertido en fuerza motriz.

d) Combustible de aviación 40% más eficiente fuerza motriz para volar.

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Supongamos que la energía fotovoltaica cuesta lo mismo que el proceso a. Esto significa que la electricidad fotovoltaica tiene el mismo coste que la fuerza motriz de vuelo en el proceso (d) donde el combustible para la aviación es el keroseno. Pero si tenemos que generar hidrógeno y quemarlo después en una turbina, la eficacia subsecuente global es 70% x 40% = 28%. De modo que incluso si la energía fotovoltaica es tan barata como la electricidad generada con combustibles fósiles, como fuente de combustible para la aviación será aún tres veces más cara que el keroseno.

La menos capacidad de alojamiento de pasajeros y la eficiencia termodinámica inferior implicarán que el coste por milla de pasajero se acrecentará de forma sustancial.

Este cambio de una economía basada en combustibles fósiles a otro tipo de economía conlleva enormes incrementos en los costes de una serie de ámbitos: materias primas, transporte, calefacción. En el transporte aéreo y marítimo esto puede suponer que los costes se dupliquen (o más) suponiendo la productividad laboral actual. A lo largo de la era industrial ha crecido la productividad del trabajo, así que uno espera que cuando la creatividad humana se consagre a acrecentar la productividad de buques de aluminio empujados por el viento o aviones de hidrógeno la pérdida inicial sea compensada rápidamente. Ese cambio puede llevar décadas. ¿No dejará mucho tiempo para que los aumentos en la productividad compensen las pérdidas?

Hay varios problemas con este punto de vista tan optimista. El primero es que el crecimiento de la productividad laboral ha descendido la última mitad de siglo (Gráficas 7.5, 7.6) Esperamos que las economías que se han industrializado de forma más tardía estén importando las técnicas más adelantadas para tener un crecimiento de productividad más rápido que las que ya están industrializada. Que descienda en países como Japón e Italia que no completaron la industrialización en 1960 no es sorprendente, pero incluso la economía del Reino Unido, plenamente industrializada en los 60, muestra la misma tendencia.

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Incluso antes de la Gran Recesión de 2008, el grueso de las economías industriales estaba mejorando su productividad a un 2% anual, y si continúan las tendencias actuales el crecimiento de la productividad se detendrá de manera general en las próximas décadas.

Si la productividad crece a un 2% anual, llevaría 35 años compensar la duplicación de los costes del transporte aéreo y marítimo. Si el crecimiento baja al 1% llevaría 70 años. Sin embargo, esto no puede bastar para salvar la globalización.

Las cifras del 1 y el 2% son incrementos promedios en productividad en toda la economía. Hoy en día sale rentable llevar gambas pescadas en la costa del Reino Unido a Tailandia en avión para que sean empaquetadas y después hacerlas volver a los supermercados de aquí. Sólo es viable con vuelos baratos. Supongamos que el coste del transporte aéreo se duplica y el negocio ya no es rentable. Supongamos que, en 2067, después de 50 años, la mejora general en la productividad laboral del Reino Unido es tal que los precios duplicados del transporte aéreo han descendido, en términos de magnitudes laborales, al mismo número de horas por trabajador que ahora. ¿Esperaríamos que se reanudara el transporte aéreo de gambas a Tailandia?

No. Para empezar es difícil que el trabajo sea tan barato en Tailandia como es hoy, pues habrán tenido medio siglo para desarrollarse. Además, la productividad laboral en el negocio de venta de gambas del Reino Unido también puede esperarse que mejore. Si crece del mismo modo que el resto de la economía también se habrá duplicado. De forma que la ventaja comparativa del empaquetado en Tailandia no volverá a darse.

La gente se entusiasma mucho con la tasa de cambio técnico. Soy lo bastante viejo como para haber visto ralentizarse mucho la tasa de cambio técnico en mi propia vida. Recuerdo que a finales de los 70 el Catedrático Michaelson y yo mismo observamos por primera vez que se estaba produciendo dicha ralentización y comenzamos a analizarla. El cambio técnico no es tan rápido como en los 50 o los 60, y no digamos entre 1890 y 1914. La tendencia es a la ralentización de los adelantos en la productividad del trabajo.

Tal vez nuestros nietos se suban a trenes maglev, pero en los 60 esperábamos trenes monorraíl de inducción lineal en los 80. Después de todo estaban construyendo un prototipo en East Anglia. Los trenes de alta velocidad estaban siendo desarrollados por BR a finales de los 60 y se iban a usar en los 70 junto con diésel de 125 mph en otras líneas férreas. Los Virgin Train de ahora no son más rápidos que esos HSTs. En 1975 podrías ir de Edimburgo a Londres en cuatro horas y 20 minutos, y la velocidad no ha aumentado cuarenta años después. ¿Dónde están los coches voladores, los packs de chorro personales y la jornada laboral de 15 horas que nos prometían?

Lo que, es más, en ciertos ámbitos el transporte y la tecnología han ido hacia atrás considerablemente. En los 70 el Reino Unido podía construir aviones supersónicos de pasajeros y los americanos hacer aterrizar gente en la luna. Ninguna de estas tecnologías está disponible ahora. En los 50 el Reino Unido podía construir una serie completa de centrales nucleares sin que llevara más de 5 años cada una. Ahora tenemos que importar la tecnología con grandes gastos de China y Francia, y lleva una década.

En la vida de mi abuelo se pasó del transporte por caballo en las ciudades y el globo, en el uso generalizado de coches y el transporte de masas con aviones a chorro. Pasaron de las linternas mágicas al cine, y después a la televisión. Cuando nació no había líneas telefónicas, y no digamos ordenadores, pero a su edad provecta pudo ver el equipo con el que estaba trabajando (un ICL PERQ) y fue inmediatamente capaz de comprender el Unix Filling System.

Compárese la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo en el Reino Unido y a escala internacional en las Gráficas 7.5 y 7.6. Se está ralentizando hasta casi parar. ¿Se debe a alguna propiedad inherente al desarrollo de la tecnología, o es prueba del acierto de Marx cuando afirmaba que las formas sociales acaban siendo un freno en el desarrollo de las nuevas tecnologías?

Sabemos que muchas tecnologías individuales se desarrollan con una curva logística o S como la que se muestra en la gráfica 7.7. Por ejemplo, la difusión del motor de vapor en el Reino Unido se desarrolló ciertamente de este modo (282) Pero parece que el desarrollo global de la productividad en las economías industriales punteras tiene exactamente esta configuración. (262) El crecimiento del PIB japonés encaja casi exactamente con una logística. El PIB per cápita se estancó y ha estado estancado desde los 80. En las fases tempranas de crecimiento logístico, parece exponencial, después se ralentiza y por último tiende hacia un límite superior. Así que en países como la India o China uno no puede decir si el crecimiento es logístico o exponencial. Si nos centramos en países que muestran un patrón logístico, ¿qué está sucediendo?

Hay dos posibles respuestas. Que el complejo tecnológico básico de la sociedad industrial está llegando a su límite o que las relaciones sociales capitalistas son un freno absoluto a las fuerzas productivas. Si se tratará de lo último, podemos atribuir el estancamiento del crecimiento al descenso de la tasa de ganancia que se ve por ejemplo en la Gráfica 5.21. La caída en la tasa de ganancia, en esta interpretación, frenaría la inversión. Y a falta de inversión suficiente la tasa de progreso técnico se habría ralentizado.

Es una explicación razonable ay que parece haber un descenso en la inversión neta por trabajador en el periodo mostrado en la Gráfica 7.8. Es reseñable que la inversión bruta no está bajando. Un incremento en la reserva de capital por trabajador implica que la depreciación se zampa más y más de la inversión bruta. (397) El descenso en la inversión neta debe esperarse sean cuales sean las relaciones de propiedad que prevalezcan.

Si ese es todo el cuento es otra cuestión. Incluso cuando la acumulación neta de valor desciende, aún se da un proceso de sustitución de la vieja maquinaria con la nueva cuando se desgasta. Incluso si la nueva maquinaria fuera del mismo valor que la que sustituye, como es más moderna debería ser más eficaz. Y como resultado debería hacer crecer la productividad del trabajo. La curva logística de Modis es para el PIB per cápita. El estancamiento aquí es compatible un crecimiento modesto pero continuo de la productividad.

Las ganancias de productividad se las comería el envejecimiento de la población japonesa. Un mano de obra en descenso, que se hace muy lentamente más productiva puede bastar para mantener constante el PIB. La logística en el PIB per cápita sería el efecto combinado de la acumulación neta cero y la demografía cambiante.

Pero debemos ser prudentes a la hora de decir que el descenso en la productividad laboral es simplemente consecuencia de las relaciones de propiedad capitalista. Incluso si son su causa próxima, nuestro análisis del crecimiento Feldman mostraron que eran los mismos frenos análogos, en última instancia demográficos, al crecimiento socialista. A medida que la sociedad eleva la reserva de medios de producción una porción cada vez mayor de la mano de obra tiene que trabajar simplemente para sustituir y reemplazar esta reserva. De modo que la acumulación se ralentiza en el socialismo como la historia de la URSS muestra.

Esto implica que el modo de producción industrial que subyace tanto al capitalismo como al socialismo tiene su propia limitación inherente. Producir con maquinaria que debe desgastarse, junto con una transición demográfica que ralentiza crecimiento de la población implica que el valor de la maquinaria construida por trabajador llega a sus límites. Esto se sostiene con independencia de las relaciones de propiedad. Una economía capitalista se verá más gravemente afectada. La consecuencia de una tasa decreciente de ganancia es una ralentización de la acumulación, que lleva al paro, a la capacidad no utilizada, a firmas muy endeudadas y a una recesión general. Una economía socialista, donde la inversión no tiene el fin de la ganancia, puede seguir invirtiendo incluso cuando baja la tasa de ganancia.

Las economías capitalistas también atraviesan ciclos adicionales impulsados por la expansión y contracción del crédito. Si se analiza la gráfica 7.5 estos ciclos son claramente visibles, cubiertos por una tendencia declinante secular.

Por consiguiente, tenemos una explicación relativa a las relaciones sociales capitalistas más una explicación relativa al modo industrial de producción. Existen otras posibles explicaciones vinculadas con la innovación, la relación entre la sociedad y la naturales lo los límites termodinámicos inherentes de la tecnología. Tal vez el problema estriba en el agotamiento de las innovaciones en las que se basaba el crecimiento en el siglo 20 sin que sean reemplazadas por otras suficientemente radicales. Quizás en los últimos 30 años no hayamos visto innovaciones tan radicales relativamente como lo fue el motor de vapor, la electricidad, los ferrocarriles o los aviones de carga y pasajeros. Tenemos teléfonos móviles y Smartphone, ¿pero ¿cómo se pueden comparar en trascendencia con el desarrollo inicial del teléfono y la comunicación por satélite? Un Smartphone conjuga telefonía, computación, funciona sin cables y tiene una pantalla de televisión, pero son tecnologías clásicas del siglo XX. La innovación reside en la miniaturización y en su producción masiva. Los Iphones pueden parecer estrellas de gran magnitud, pero nada semejante a las constelaciones de innovaciones que transformaron la vida radicalmente en los siglos XIX y XX.

El mundo moderno no posee nada parecido a la mareante velocidad de cambio social y técnico que Wells transmitió con tal consistencia 376,377,378,379,380. El rápido crecimiento del siglo 20, se combinó o se superpuso con la etapa exponencial de las curvas S de muchas diferentes tecnologías. Cuando estas curvas varían a sus fases asintóticas, el crecimiento se ralentiza a menos que un gran número de nuevas tecnologías comiencen con sus propias curvas en forma de S.

Las curvas individuales S tienen esa forma por dos razones:

1- El proceso de difusión de una tecnología tiene forma de S. Inicialmente pocas personas hacían coches artesanalmente. La línea de producción de Ford permitió su producción masiva. Después todas las fábricas cambiaron a líneas de montaje, y el empleo de automóviles creció de forma exponencial Al cabo la mayoría de las familias tenían coches y el crecimiento se ralentizó hasta niveles de reemplazo.

2- -Las tecnologías se encuentran con límites fijados por las leyes naturales. La eficiencia de los motores de vapor creció de forma exponencial de finales del siglo 18 a mediados del siglo 19. Se introdujeron motores de expansión doble y luego triple. Después llegó la turbina de Parson. Pero existe un límite final en la eficiencia de todos esos motores de “ciclo Rankine”.

En teoría su eficiencia máxima posee un rango del 60%, pero en la práctica las mejores centrales de energía llegan sólo al 42%. Para conseguir una mayor eficiencia necesitaban vapor más caliente. Temperaturas del carbón más elevadas debilitarían el acero empleado en las turbinas, por lo tanto, ya no cabe más eficiencia.

Ya hemos tocado la relación entre la sociedad y la naturaleza a la hora de identificar el final de los combustibles fósiles como una cuestión de enorme gravedad, por lo que implica de subida de los costes reales, es decir laborales, en todas las ramas de producción dependientes de la energía. Pero los efectos ya se están experimentando. Los cambios a fuentes de energía no fósiles ya tienen impacto en los costes de la misma. La producción de biocombustibles impide el cultivo de parte de la tierra y aumenta el precio de los alimentos. Incluso sin el protocolo de Kyoto y la Convención de París, el crecimiento de la demanda del petróleo ha permitido que el precio subiera en dos grandes oleadas en los 70 y después en los 2000. (Gráfica 7.9) Esto representó un incremento en el monto de trabajo que tenía que ser intercambiando por un kilovatio hora de potencia. Estas oleadas de precios altos coincidieron con claras ralentizaciones en la tasa del crecimiento de productividad del trabajo a nivel internacional (Gráfica 7.6) (332) Las mejoras en la productividad han dependido de sustituir energía por mano de obra.

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Cuando el monto de trabajo necesario para conseguir una cantidad de energía dada aumenta, es mucho más difícil incrementar la productividad del trabajo. Lo que hizo que empeoraran las cosas fue el incremento en los costes que se dio en gran medida en la forma de rentas a los países petrolíferos, que después se gastaban de forma improductiva. Los verdes hablan de forma entusiasta del gran número de trabajos futuros que se crearán con las energías alternativas, con lo que están concediendo tácitamente que exigirán más mano de obra. Con la energía verde los costes extra se traducen en réditos para el trabajo y el capital más que la renta de la tierra en el presente, pero en conjunto sigue siendo un coste económico real. El argumento que he estado proponiendo sobre la baja tasa de adelantos tecnológicos modernos trata, en parte, de contrarrestar la idea de que la automatización y la robótica estén adelantando a marchas forzadas un futuro donde no haya que trabajar en el sentido actual. (231) De hecho las cifras de productividad del trabajo muestran una ralentización, al mismo tiempo que la demografía cambiante amenaza con la escasa disponibilidad de mano de obra. Pero las cifras son de la productividad “real”, mientras que la productividad en las estadísticas nacionales es realmente productividad monetaria dividida por un deflactor para la tasa de inflación. Sólo mide la productividad del trabajo a la hora de producir mercancías. ¿Qué ocurre si el cambio REAL de la automatización es algo que no aparece medido en estas estadísticas?

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 Asunto: Re: How the world works. Paul Cockshott
NotaPublicado: Dom Nov 26, 2017 1:03 pm 
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7.1.3. Información.

El mayor impacto de la automatización ha sido la diseminación de la información más que la producción de objetos físicos. Cuando entras en internet tu ordenador se comunica con una plétora de ordenadores, un DSL y un rúter sin cable, rúter en el edificio de conmutación telefónica local, conmutaciones en los grandes ejes y server farms titularidad de grandes compañías como Google, Apple o Microsoft. Todos ellos responden de forma automática y sin intervención humana para entregar la información que pides. La gente trabajaba para construir el equipo, para colocarlo, para redactar el software que usa y para generar la electricidad de la que depende. Todo esto es el trasfondo anterior e independiente de tu interacción particular. La información que la web te entrega no se prevé o depende del trabajo que hizo esa gente. Es difícil, incluso en principio, vincular cualquier cantidad de trabajo humano a los quanta de información que obtienes. De lo que podemos estar seguros es que la fracción de trabajo humano por bit entregado será diminuta.

En consecuencia, los bits no son mercancías. El PIB medido en transacciones monetarias difícilmente captura esta actividad. Todo lo que aparece en las cuentas son los honorarios que se pagan para acceder a la red, los honorarios que los publicistas pagan a google.

Desde un punto de vista contable google está para vender anuncios, y su productividad laboral únicamente puede medirse en términos de dólares de anuncios vendidos en comparación con el número de personas que emplea. Pero esto no tiene en cuenta la utilidad real de la red, el rápido descubrimiento de información, y sustituye una buena medida, una nacida del modelo de financiación empleado para apuntalarlo. En principio los gobiernos podrían suministrar indexación libre para la red y las redes sociales. La productividad en términos del servicio prestado a los usuarios finales sería probablemente más elevada. Gran parte del desarrollo de software de Google y Facebook se consagra a presentar mejor los anuncios y no a mejorar los servicios al usuario final.

La web capitalista se desarrolla por medio de un curioso parasitismo mutuo, en el que la forma de valor se va aboliendo por sí misma.

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Los usuarios finales parasitan los servicios gratuitos ofrecidos. Pero los proveedores de estos servicios gratuitos parasitan a su vez a los usuarios finales vendiendo información sobre su actividad e intereses a terceros. Pero la mera posibilidad de que Google pueda ofrecer un servicio de indexación útil depende de la existencia de un montón de información útil. Depende de personas dispuestas a escribir blogs, postear noticias sobre su vida, descargar y subir videos, efectuar sus propias grabaciones de audio, etc. Depende de que los científicos estén dispuestos a publicar sus investigaciones en sitios de archivos libres, de las autoridades públicas que hacen que los informes y estadísticas estén disponibles.

La información libre a esta escala es algo nuevo cualitativamente. Parte del conocimiento libre siempre ha existido. Lo que se enseñan en los colegios no pertenece a nadie. Los descubrimientos científicos son patrimonio común de los intelectuales.

La música popular pertenecía a la comunidad de los músicos. Pero su distribución codificada como los libros, la música, las grabaciones fonográficas, etc., revistió forma de mercancía.

El trabajo que hace la gente posteando cosas en la web es comunismo en acción, trabajo efectuado para la auto-realización, trabajo no alienado, trabajo no mercantilizado. Incluso los medios de producción en la red escapan en lo principal en las relaciones de valor. Gran parte del edificio está apuntalado en software gratuito open source.

Parte del software open source se redacta en horas de trabajo pagadas por empleados de las empresas, que por sus propias razones se decantan por hacer que el software sea abierto, disponible y gratuito. Pero otra gran parte se redacta por personas en su tiempo libre, o por personas en institutos educativos o de educación sin que medien motivos comerciales. La existencia de estas nuevas formas productivas da lugar entre aquellos que trabajan en las mismas a una nueva forma de ética comunista que se resume en el eslogan: la información quiere ser gratuita. (39)

La distribución naciente no mercantilizada se restringe a bienes de información y no físico, y se ve frenada por derechos de propiedad intelectual. Los ordenadores personales son medios mediante los cuales pueden producirse múltiples copias de software, música, libros, etc. con mínimo esfuerzo. Pero si la gente hace eso se les llama piratas. Un epíteto que se aplicaba en principio a criminales sanguinarios que capturaban naces y mataban a las tripulaciones se vincula a personas que producen pacíficamente. Aquí tenemos un ejemplo claro de cómo las relaciones de propiedad y jurídicas frenan la producción. Si los piratas capturan el cargamento de un navío, privan a otros de él. Si un hacker distribuye copias de una canción a nadie se le priva de ella. Más personas la escuchan. Los únicos que experimentan privación son los titulares del copyright que pierden parte de su beneficio monopolístico.

Se están aplicando y aprobando una serie completa de medidas técnicas y jurídicas para evitar las copias. El Digital Rights Management watermarking se emplea para tratar de que las copias de los libros electrónicos no se puedan leer. Se aprueba legislación para evitar que se eviten esas prohibiciones. Al final no hay forma: todos los intentos técnicos de proteger los derechos de propiedad digital son batidos. Los monopolistas no tienen otra que ir a los tribunales para meter en prisión a los que crean las herramientas de indexación y los sitios que permiten el libre intercambio de archivos.

Lecciones.

La predicción es materia arriesgada, que especialmente aplicada al futuro. Lo más que uno puede hacer son extrapolaciones racionales a partir de procesos aparentes causales. Sabemos que el cambio tecnológico y la productividad del trabajo se han ido ralentizando durante 50 años. La transición a una economía posterior a los combustibles fósiles ejercerá una presión adicional sobre la productividad del trabajo y en especial sobre los costes de transporte. Puede ser que esto prefigure los límites inherentes de la civilización industrial y su modo de producción. Al tiempo tal vez sea la culpable la estructura capitalista de la economía mundial. Hemos analizado diferentes ámbitos de la tecnología, como la producción de energía o la distribución de la información donde las relaciones jurídicas capitalistas frenan el desarrollo. Un compromiso social en el que aumenten los ingresos de todas las clases es más difícil de conseguir. La economía política se convierte más en un juego de suma cero que presagia una lucha de clases más intensa por la distribución de los ingresos.

7.2 Población.

Desde los 80, junto con una ralentización del crecimiento de la productividad del trabajo, se dio un incremento de la explotación en los países capitalistas industriales. Los crecimientos de productividad que pudieran darse se los embolsaron de forma desproporcionada las clases superiores. Había razones políticas inmediatas: las políticas neoliberales pioneras en Chile después del golpe militar de los 70. Después estas políticas se extendieron a otros países bajo el liderazgo de Thatcher y Reagan y se generalizaron después de la caída de la URSS. Pero se trata de fenómenos secundarios. Las fuerzas realmente rectoras eran la demografía y la tecnología. Se estaban arrojando enormes reservas de mano de obra al mercado mundial en Asia en un momento en que las mejoras en el transporte como grandes buques contenedores impulsados por motores dieses estaban haciendo caer los costes del transporte naviero.

Las flaquezas económicas y políticas de los trabajadores en relación con el capital se debían al exceso de trabajo en un mercado mundial más unificado. Las demás medidas de liberalización del comercio estaban ya configuradas en este hecho fundamental.

Mientras escribo esto en 1017 estamos pasando el punto de inflexión de la curva S que rige este proceso. Los niveles de fertilidad mundial se están acercando a la reproducción simple (Gráfica 5.26) con el descenso en Asia aún más rápido. Ya en China esto está llevando a alzas relativamente elevadas en los salarios (Gráfica 6.10) India y África siguen siendo reservas de trabajo, pero con Asia Oriental, Europa y América del Norte industrializadas, la proporción de reservas de trabajo con la generación de capital está virando las tornas a favor de la posición negociadora de los trabajadores.

Si no se da la dislocación que pudiera ser causada por otra guerra, un mercado laboral más restringido y una ralentización del cambio técnico llevará a una lucha más intensa por la distribución de la renta. La primera respuesta de la clase patronal a esta escasez de mano de obra es alentar la inmigración, que como muestra la gráfica 5.24 muestra que es un medio efectivo de incrementar la explotación. Al final la reserva de trabajo barato se agota, pero mucho antes que eso el populismo antiinmigración puede bloquear el proceso.

Las economías desarrolladas se enfrentan con la restricción de una población activa en descenso. Hemos mostrado antes que en esas circunstancias la acumulación de capital es imposible. La tasa de ganancia de equilibrio tiende a cero, con una población estable. Si desciende la población activa, la acumulación tiene que volverse negativa, y si tomas en cuenta pérdidas en la cuenta del capital, toda la economía acaba funcionando a pérdida.
En este punto la cuestión de la organización de la economía será cada vez más una cuestión de política. Las cuestiones de la forma en que la recesión económica y el descenso de la población pueden detenerse serán cada vez más objeto de debate público. Estas cuestiones serán planteadas en una sociedad que ya está muy polarizada entre una élite próspera y una mayoría con un nivel de vida en descenso.

La respuesta de la élite será subir la rentabilidad atacando el nivel de vida de la mayoría. Pero con una población estancada no hay suficientes ocasiones para la inversión rentable. Las élites disparan su fracción de la renta de la nación, pero gastan cada vez más en lujos improductivos. Aisladas por la gran parte del pastel de la riqueza de la nación, las élites siguen viviendo la ilusión de que todo va bien; hasta que la presión social se hace insufrible.

La era de conflicto social que se avecina bien puede resultar en nada más que la ruina mutua de las partes contendientes. Nadie puede predecir el resultado final de estas luchas. Pero es cierto que las ideas socialistas regresarán de su exilio postsoviético al centro del debate político. Ya se ven premoniciones de esto en América y en Europa. Para que las ideas socialistas no sólo lleguen al poder, sino que rijan realmente la economía cuando lleguen al poder, tendrán que converger en una serie de respuestas a los problemas de este siglo. Las respuestas socialistas serán sentido común práctico a mediados del siglo XXI como lo fueron hace sólo 60 años.

A menos que se tomen medidas drásticas para limitar el empleo de combustibles fósiles la civilización contemporánea se enfrenta con una terrible crisis. El mundo no está amenazado por el cambio climático. Ha sobrevivido muchas vicisitudes relativas al clima en el pasado. Pero la humanidad se enfrenta al hambre y a problemas climáticos en una escala completamente novedosa. Estudios que usan una diversidad de modelos climáticos y económicos predicen todos, un descenso en la producción de alimentos y ascensos en los precios de los alimentos a nivel mundial. (270, 271)

Ponderando muchos modelos, los efectos medios proyectados en cosechas clave son caídas drásticas en la producción en los países cálidos, mientras que los países fríos, en particular Canadá y Rusia verán mejoras acusadas en sus cosechas. (313) Como los países cálidos son relativamente pobres y los fríos relativamente ricos, esto significa que los que ya lo pasan mal para sobrevivir serán los peor parados si el CO2 sigue aumentando. Los cálculos del precio de los alimentos van del 20% al 100% dependiendo del modelo climático y del modelo económico por el que uno se decante. Esos incrementos de los precios pueden bastar para amenazar la supervivencia de cientos de millones. Los efectos solo pueden empeorar si se usan biocombustibles a escala masiva, ya que los cultivos pasan de alimentar a la gente a alimentar coches. Se sigue que un objetivo principal de la política socialista de hoy en día tiene que ser conseguir la reducción más rápida posible del empleo de combustibles fósiles, siempre que las cosechas no sean sacrificadas.

En vez de ideas como impuestos sobre las emisiones de carbono, las políticas socialistas podrían manifestarse en términos de límites cuantitativos al monto de carbón y petróleo que se extrae. Los impuestos sobre el carbón tienden a ser regresivos e inciertos en sus efectos. No se sabe de antemano que nivel de impuesto sobre el carbón sería necesario para producir, por ejemplo, una reducción del 20% en las emisiones. Se sigue que un objetivo principal de la política socialista debe ser conseguir la reducción más rápida posible del empleo de combustibles fósiles, siempre que no se sacrifiquen las cosechas en el proceso. En vez de ideas como los impuestos sobre las emisiones de carbono o el comercio de emisiones, una política socialista debe manifestarse en términos de límites cuantitativos a la cantidad de carbón o petróleo extraído.

Los impuestos sobre el carbono tienden a ser regresivos e inciertos en sus efectos. No se sabe de antemano el nivel de impuestos sobre el carbono necesarios para producir, por ejemplo, una reducción del 20% en las emisiones. Los planes de comercio de emisiones, como se emplean en la UE recompensan a los contaminadores existentes concediéndoles derechos de propiedad sobre las emisiones. Cuanta más contaminación comienza una empresa produciendo más derechos obtienen. Por lo tanto, obran para transferir ingresos por renta a las grandes empresas. Una economía socialista planificada siempre tiene que fijar varias restricciones en su plan global, la duración de la jornada laboral, el número de personas disponibles, y tiene que tratar de maximizar alguna medida de bienestar social sometida a estas restricciones. Si el proceso de planificación emplea métodos matemáticos para esta optimización, como fueron desarrollados por Kantorovich, (188, 189) es claro que hay que añadir restricciones ambientales a las fijadas por la población, a las reservas existentes de maquinaria, etc. Puedes conseguir una reducción del 20% en el empleo del carbono como un objetivo explícito del plan. Eso limitaría el algoritmo del plan para que seleccionara técnicas para el desarrollo que se fueran conducentes a ese objetivo. Pero esto es posible únicamente en una economía que ya está sometida a planificación directiva.

En economías mixtas, como la de China, o en las puramente capitalistas, el control directo cuantitativo de las emisiones de dióxido de carbono sigue siendo posible mediante el racionamiento explícito. Algo parecido al Plan de Racionamiento de EEUU para la gasolina de los 70 podría volver a aplicarse.

El departamento de energía fijaría diferentes asignaciones a distintos tipos de vehículos. Las asignaciones se basarían en el consumo anual medio de los vehículos en distintas categorías y tendrían que aplicarse para cada tipo de vehículo. Todos los vehículos dentro de una categoría (por ejemplo, todos los turismos) recibirán la misma ración en un estado dado con independencia de la eficacia del combustible. Esto concedería una clara ventaja a vehículos eficientes en el uso de combustible y aportaría un incentivo para su uso durante un periodo de racionamiento. Con el plan de racionamiento, los cupones de racionamiento no redimidos serían libremente transferibles en un mercado blanco. No existiría regulación del precio en el que son transferidos. Por consiguiente, lo que superen su ración asignada pueden hacerlo comprando cupones de vendedores dispuestos a vender (Crompron y Gilteson página 28)

Esta legislación de EEUU que sólo se llevaría a efecto en tiempos de emergencia, es sorprendentemente igualitaria. El efecto de distribuir raciones comercializables a todos los usuarios de automóviles, y por consiguiente a una gran porción de toda la población, es nivelador. Si los ricachones quieren ir en coches derrochones tendrán que comprar vales de personas que compren coches más grandes, provocando transferencias netas de renta. Se podría aplicar un mecanismo similar al racionamiento del carbono. Todos los ciudadanos obtendrían cartillas de racionamiento que podrían emplear cuando compren combustible para los vehículos gas y petróleo para la calefacción, etc.

Los inspectores del gobierno en las refinerías y minas de carbón se asegurarían de que los cupones entregados por las compañías petrolíferas cuadraran con las entregas de la refinería. Las compañías de transporte, las líneas aéreas y otras industrias que empleen combustibles fósiles tendrían que adquirir cupones en el mercado abierto de los ciudadanos. El efecto neto sería asegurar que el objetivo ambiental se alcanza sin efectos regresivos sobre la renta.

Sí, como parece probable, el cambio climático lleva a una escasez general de alimentos algunas formas parecidas de racionamiento de alimentos pueden ser necesarias. En general un gobierno socialista debe evitar el racionamiento. Es mejor conseguir objetivos igualitarios mediante el pleno empleo y la reducción de los diferenciales salariales.

Pero el racionamiento es la opción menos mala en una economía no socializada por completo, y si existen aún grandes diferenciales de renta. El principio de EEUU que se pudieran transferir las cartillas de racionamiento es esencial si el potencial plenamente igualitario del racionamiento tiene que alcanzarse. En la medida en que la propiedad privada de la industria poseía un papel progresivo en términos históricos se basaba en el proceso de acumulación de capital, que fue lo que permitió industrializarse a las sociedades occidentales. No era la única ruta posible para la industrialización, como la historia del siglo XX se encargó de demostrar.

El propio proceso de acumulación es fundamentalmente un fenómeno de desequilibrio. La acumulación a paso firme depende de un crecimiento igualmente firme de la población o como lo expresó Marx: la acumulación de capital es el crecimiento del proletariado. Cuando ese proceso llega a su fin, la sostenibilidad de la propiedad privada queda socavada. Ya no tiene una justificación económica objetiva, y depende del monopolio de la fuerza político. Pero el imperativo creciente del control climático supone un socavamiento implícito de los derechos de propiedad.

Las restricciones de las emisiones de carbono implican la abolición de la renta del suelo de los estados petrolíferos, uno de los cauces más importantes de los réditos excedentes. La oposición histérica de gran parte de los propietarios a las medidas de control climático, financiando incluso instituciones acientíficas que niegan el cambio climático, se basa en el reconocimiento de que todo el proceso amenaza los derechos de propiedad. Plantea que el interés general de la humanidad debe prevalecer sobre los derechos privados. Y un programa completo de disminuc

ión del empleo de combustibles fósiles depende de la derrota política de los grupos de interés que dependen de ellos.
La aplicación de la transición a una economía no basada en los combustibles fósiles progresa más rápidamente en países donde la energía es de titularidad pública como en China. Desde el punto de vista del Estado Chino, no hay diferencia pecuniaria si genera electricidad con combustibles fósiles o mediante energía solar nuclear o eólica.

Dejemos de lado por el momento si la crisis del siglo XXI progresará a un resultado socialista o se solventará con la victoria de los propietarios que lleve a una catástrofe climática. Contemplemos el tipo de relaciones de propiedad que podrían existir en una economía socialista futura. Allin Cotrell y yo fijamos un modelo para la misma hace 25 años. (76) Los desarrollos desde entonces no han hecho sino reforzar nuestra convicción de que el modelo básico que bosquejamos sigue siendo válido. Es una concepción de una economía de titularidad pública y planificada que emplea la moderna informática para tratar el complejo volumen de datos con el que acabó no pudiendo tratar eficazmente el viejo sistema de planificación soviético.

Dentro de este modelo, la ley del valor ocupaba una posición crucial. Responde a la vieja objeción de Von Mises (369) de que sin dinero no hay forma práctica de comparar el coste de diferentes alternativas. Las investigaciones empíricas han validado en gran medida la teoría laboral del valor, 73,74,137,295,329,396, confirmando la validez de la propuesta fundamental.
Se han dado grandes adelantos en la computación desde finales de los 80, lo que hace que la tarea de operar una economía cibernética sin dinero sea aún más práctica. Google resuelve todos los días sistemas de ecuaciones lineales (387) mucho mayores que las que exige la planificación continental a gran escala. El enorme ancho de banda e internet hacen ahora que las propuestas de finales de 1980 que planeábamos para diseminar información para la planificación sean redundantes.
En nuestro planteamiento la gente cobraría en dinero, pero con cuentas electrónicas laborales intransferibles. Las compras se llevarían a cabo con tarjetas, como hoy, pero con la diferencia de que el único modo de que la gente pueda acumular créditos laborales sería trabajando. Cuantas más horas trabajes más créditos obtienes. Los bienes en las tiendas tendrían el precio en horas, y el principio de intercambio es básicamente de uno por uno. Por una hora de trabajo obtienes bienes que lleve una hora hacer.

De forma contraria a los sueños de los futuristas, el trabajo humano sigue siendo esencial en la economía. Es el límite de recursos fundamental de la humanidad. El cálculo en términos de tiempo humano permite apartar a las finanzas públicas del fetichismo engendrado por el dinero. Es claro que las decisiones de gasto público son en realidad decisiones para asignar una población trabajadora finita a diferentes tareas. En combinación con la moderna tecnología informática, la naturaleza no fetichizada de las decisiones temporales consiente una mayor participación democrática. Las líneas generales del gasto público se pueden adoptar por medio de un proceso de consenso participativo.

En la Sección 6.3 explicamos la forma en la que el sistema de producción de excedente opera en una economía planificada y argumentamos que uno de los grandes fracasos de los sistemas socialistas del siglo XX era que fiaban en diversas modalidades de ingresos indirectos para financiar servicios públicos gratuitos. Hemos tratado de demostrar como este sistema sesga de forma sistemática la toma de decisiones económicas frente a tecnologías socialmente racionales. Es importante que el movimiento socialista del siglo XXI no vuelva a incurrir en el mismo error. De lejos el enfoque más racional y equitativo para las finanzas públicas es fiar en los impuestos sobre la renta.

He argumentado en la sección 5.9 que el freno fundamental de la productividad capitalista es la tasa de natalidad decreciente. En la mayoría del mundo desarrollado ha descendido por debajo de los niveles de reproducción. A corto plazo esto puede ser favorable a los intereses de los trabajadores, ya que la escasez de trabajo puede hacer crecer el poder de negociación de los mismos. A largo plazo plantea un problema grave y da igual el tipo de economía que tengas. Una población que descienda rápidamente tiene una carga más pesada a la hora de cuidar de los ancianos. Y tendrá problemas de sostenimiento de la infraestructura básica de la economía debida al desgaste.

De modo que la política familiar económica tiene el objetivo de una población estabilizada. Hemos narrado la forma en la que las economías socialistas del pasado trataron de alentar a las mujeres a tener hijos aportando educación gratuita, guarderías gratuitas y subvenciones sustanciales a la maternidad. Con prestaciones plenas para las madres solteras que la sociedad occidental contemporánea tiende a estigmatizar como “reinas del bienestar”, etc. Aunque si esas medidas bastarán en el futuro es una cuestión abierta. Por mi parte sospecho que una vez que se desaten las ligazones del patriarcado, y cuando el efecto desestabilizador constante del hecho de que los hombres y las mujeres tienen que trasladarse largas distancias para encontrar trabajos precarios sea abolido, podemos volver a formas de familias matriarcales extensas largamente olvidadas, pero más “naturales”.

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 Asunto: Re: How the world works. Paul Cockshott
NotaPublicado: Dom Nov 26, 2017 9:02 pm 
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Por cierto FIN.

Aunque queda un apéndice sobre el "problema" de la transformación y las notas.

Lo reescribiré, que es lo que ahora toca, porque no se escribe bien, se re-escribe bien.

P.S. Espero que a algún camarada le haya quedado claro, entre otras cosas y por si albergaba dudas, hasta qué punto Gorbachov era subnormal.

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 Asunto: Re: How the world works. Paul Cockshott
NotaPublicado: Dom Nov 26, 2017 9:13 pm 
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Camarlengo
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Registrado: Vie Dic 28, 2012 10:37 pm
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Me lo estoy leyendo entero, de pe a pa.

:thumb:

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 Asunto: Re: How the world works. Paul Cockshott
NotaPublicado: Lun Nov 27, 2017 6:47 pm 
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Ubicación: οὐδὲ ἐροῦσιν Ἰδοὺ ὧδε ἤ Ἐκεῖ· ἰδοὺ γὰρ ἡ βασιλεία τοῦ Θεοῦ ἐντὸς ὑμῶν ἐστιν
polin escribió:
Me lo estoy leyendo entero, de pe a pa.

:thumb:


Jajaj. Gracias. Luego te hago preguntas de examen. :naughty:

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Traducción al español por Huan Manwe